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Momentos de magia y lecturas compartidas con perspectiva de género y de diversidad

Por Nieves Gascón, (@nigasniluznina), la cuentista de nuestro refugio

El pasado 11 de noviembre, Día Internacional de las Librerías, tuvimos la suerte de contar con la visita en Madrid de Raquel Díaz Reguera y Susana Isern Gómez, en la librería infantil y juvenil De Cuento , y gracias al apoyo de la editorial Nube Ocho.

Ambas autoras, escritoras e ilustradoras, contaron sus dos últimos álbumes ilustrados publicados: Soy solo mía, de Raquel, y Daniela y las mujeres piratas de la Historia, de Susana.

Es una gozada asistir a encuentros de lectura, pero es mucho más emocionante cuando las personas que los han creado son las mismas que los relatan. La librería De Cuento especializada en publicaciones infantiles, en un enclave céntrico y con una interesante oferta de publicaciones y encuentros, para esta ocasión estaba llena, rebosante de familias, pero sobre todo de niños, niñes y niñas sentadas por todas partes, en el suelo y bancadas de la sala, escuchando expectantes a ambas autoras sin perder detalle. Hubo alguna que otra interrupción inquieta de algún o alguna peque, porque ambas historias invitan a repensar, a removernos en el asiento y sobre todo a sentir a través de las palabras, la perspectiva de género y estupendas ilustraciones.

Comencemos por Daniela Pirata, personaje ya con una trayectoria aventurera que nos acompaña desde 2017 en varias publicaciones (Daniela Pirata, Daniela Pirata y la Bruja Sofronisa, Daniela y las chicas pirata) y desde su inicio rompiendo estereotipos de género y demostrando que las niñas pueden y deben ser libres, valientes, intrépidas y líderes de forma absolutamente positiva y contra todo pronóstico tradicional, rancio o patriarcal. Romper con los prejuicios y estereotipos abre una enorme puerta al crecimiento y consolidación de la identidad de género deseada, sentida y libremente constituida a niñas y adolescentes.

En esta ocasión, con Daniela y las mujeres piratas de la Historia, Susana ,su creadora, y Daniela, la protagonista, nos presentan a diez mujeres piratas, llevándonos a conocer a Awilda, Mary Read, Lai Choi Sab, Grace O´Malley, Ching Shih, y otras piratas que hicieron cosas muy especiales a pesar de los impedimentos y barreras de género que encontraron, y que con su fuerza, superaron, dando presencia a las mujeres invisibilizadas en la transmisión del conocimiento histórico, y completándolo. De la mano de Susana y Daniela, estas historias nos hicieron viajar desde el salón de la librería a diferentes lugares del mundo y épocas, pero sobre todo nos hizo comprender que las niñas son tan capaces o más, de llegar a ser intrépidas aventureras o lograr muchos otros objetivos vitales que se propongan. Gracias a Susana y Daniela.

Tras Daniela y las mujeres piratas de la Historia, llegó el momento para escuchar Soy solo mía narrado por Raquel, su autora. El relato nos describe la realidad de una relación de pareja entre ratones que se va haciendo cada vez más violenta por el abuso de poder y transformación del integrante que maltrata a su pareja, hasta convertirse en un felino muy peligroso. Se trata de una escalada de agresiones, de violencia desmedida de género, que también puede darse entre iguales, desde el acto más sutil hasta la casi destrucción del otro, otra u otre, en relaciones diversas de pareja o incluso de amistad.

Frente a las agresiones Raquel nos da una solución: la solidaridad y el apoyo en un entorno de amistad y amor, identificando los actos de violencia, escapando de las relaciones destructivas y rodeándonos de las personas que positivamente alimentan nuestra autoestima y nos fortalecen. Por eso somos “solo nuestres”, que en caso de la ratona protagonista, su Sólo mía se confronta frente el abuso como escudo de protección y salvaguarda. La pareja agresiva, el ratón va transformándose poco a poco en gato, y podemos observar en el desarrollo de la historia, como va consolidándose en este rol agresor a través de situaciones de intimidación y ataques muy concretos. De esto se trata, que niños, niñas y niñes conozcan e identifiquen aspectos muy concretos en sus relaciones, para abandonar libremente las que son perjudiciales y apoyar a las víctimas de violencia. Un regalo que nos hace Raquel, con preciosas ilustraciones, un estilo de crear, entender y trasmitir, muy muy especiales. Un placer escucharle, leerla y conocerla.

El Día Internacional de las Librerías pasamos una preciosa tarde tanto peques, como familias y personas adultas “usurpadoras” de un espacio de literatura infantil absolutamente recomendable.

Solo me queda agradecer e invitaros a vivir estos momentos de lectura y magia todo lo que podáis y más, en familia o en soledad deseada.

¡Hasta pronto y Felices Fiestas!

 

Literatura lésbica con Gloria Fortún y Elena Flores

Por Tamara Gámez Ramos, de @AltramuzEditorial

 

«Puede que ni siquiera sea digna de que Cat entre en mi casa. Pero una palabra suya bastará para sanarme». Así finalizaba el primer libro “lésbico” que me leí. Curiosamente, el único final literal que recuerdo de todos los libros que he podido leer antes y después de este. Puede ser que el mantra eclesiástico me hiciera mella (que seguro), pero también lo hizo aquel libro en el que por primera vez me zambullía en un relato superior a tres párrafos, con la clandestinidad de una portada y un título que anunciaban un texto que pudiera ir de cualquier cosa, pero que iba de mí: una pringada enamorada de su amiga hetero (¡Aleluya!).

Por aquel entonces en muchas casas existía la colección de libros del periódico El Mundo. Una mezcla curiosa entre clásicos y contemporáneos, ya que era una selección de las mejores novelas del siglo XX, con un formato tal que así: mitad de la portada de una paleta que definía perfectamente la época y otros menesteres (imagina los colores menos llamativos del universo), y una imagen jeroglífica con la misión de describir las palabras del título.

No sé cuánto tiempo llevaría la compilación en mi casa antes de que yo la descubriera, ya que su función era meramente la de decoración de unos estantes lacados en tono marrón oscuro (con los que iban fantásticos los tonos de los libros, por cierto). Por ese entonces yo empezaba a devorar todo lo lectoramente comestible a mi paso, así fue cómo les encontré otra utilidad y me topé accidentalmente con mi primera historia lésbica. Aún no había salido del armario, pero tenía claro el llamado, y Beatriz y los cuerpos celestes me vino a confirmar algo que no necesitaba confirmación.

El tiempo no ha pasado desapercibido ni por mí ni por el manuscrito. Casi 20 años después, soy más Cat que Beatriz (a Dios gracias-que ya que nos ponemos echamos el rezo entero-) y la autora se ha convertido en la evidencia perfecta del debate «¿se puede separar a la obra de la artista?»

Pero hay algo que sigue perenne en el tiempo: mi definición de este libro lésbico entrecomillado. Y es que he aquí un kit de la cuestión con muchos interrogantes: ¿Qué es la literatura lésbica? ¿Puede una persona no lesbiana escribir literatura lésbica? ¿La literatura lésbica es, por definición, feminista? Y, para rizar el rizo: ¿Por qué es necesaria esta “etiqueta”?

Como una extraña humana de hoy en día a la que no le gusta ni concibe opinar de todo, me fui a la fuente para contestar todas esas y más cuestiones. Y no había duda de que un buen lugar de emanación literaria y lésbica eran las obras de Elena Flores y Gloria Fortún.

Gloria Fortún es escritora, poeta, traductora y activista feminista. Creadora de la comunidad y taller literario Las Peligrosas, donde comparte toda su pasión por la escritura con otras mujeres. Autora del poemario Todas mis palabras son azores salvajes (Dos Bigotes, 2021). La escritura de Gloria es un impacto directo en todo lo que palpita en el cuerpo, porque «amor a medias, nunca» pero literatura a medias tampoco. Trascendidos los géneros literarios y las normas, bucea en la libertad total con las letras que ordena para nuestro placer y su antojo en Roja Catedral, su primera novela o «poema largo con partes narrativas y partes en verso». Ha participado en compilaciones como Barbarismos queer y otras esdrújulas (Bellaterra, 2017), y es traductora de obras feministas imprescindibles como Cómo acabar con la escritura de las mujeres de Joanna Russ (Dos Bigotes, 2018) o «Amigas». Relatos de amor entre mujeres, del siglo XVIII al XX (Dos Bigotes, 2020), en la que selecciona y traduce los textos junto con Eva Gallud.

Elena Flores es filóloga, poeta y activista LGBT. Autora de Redes (La Calle, 2018), Tránsito (Flores Raras, 2019) y Cábala: Amor (La Calle, 2016), uno de los pocos poemarios que, inyectados en valentía y verso libre, ponen en diálogo la religión y el homoerotismo. Su participación en Locas y Perversas (Egales, 2020) la confirman como una de las voces jóvenes más estimulantes de la narrativa lésbica en Castellano. Aunando sus dos pasiones confesables, Elena es parte de la creación y organización de la II Feria del libro LGBT de Málaga (como integrante de Andalucía Diversidad), a partir de la que surge esta entrevista en la que ambas autoras participan.

Ambas habéis formado parte de una mesa redonda titulada Literatura y activismo: una mirada lesbofeminista del arte de crear. ¿Qué es para vosotras el lesbofeminismo?

EF: Para mí lesbofeminismo es la lucha necesaria que ejercemos las mujeres lesbianas dentro del feminismo que a todas nos acoge. Creo, asimismo, que el lesbofeminismo es parte del inicio de todo, ya que la necesidad de liberarse del yugo masculino era imprescindible para aquellas que, por cuestiones de orientación sexual, no querían tener que mantener relaciones con hombres en ningún caso.

GF: El lesbofeminismo es un movimiento activista y cultural y un modo de vida mediante el cual las mujeres centran sus energías, su deseo y su atención en otras mujeres, sin compararse ni medirse con los hombres.

¿Por qué es importante incluir una mirada lesbofeminista en la comprensión y creación artística?

EF: Creo que nos merecemos que haya contenido cultural que nos represente porque el arte es la forma de expresión más libre, donde nadie te juzga y todas las personas del mundo tienen su propio espacio. ¿Por qué nosotras no íbamos a tenerlo? Y, sobre todo, ¿por qué no íbamos a utilizarlo para reivindicar? Al fin y al cabo, el hecho de que el feminismo lesbiano se transforme en arte solo es un proceso natural para luchar contra la doble invisibilidad que sufrimos las mujeres sáficas.

GF: Porque el canon supuestamente universal del arte y la literatura no es sino un registro de opciones que hicieron quienes tuvieron el privilegio de elegir, que fueron los hombres blancos y heterosexuales. Por tanto, a las mujeres lesbianas nos han robado nuestra historia, nuestro arte, nuestra literatura. Esa mirada es un intento por recuperar los silencios del canon.

¿Cuál es la representación de las mujeres lesbianas que se ha venido realizando en la literatura?

EF: La literatura lésbica es, quizás, una de las más abundantes. Si es cierto que las primeras representaciones de mujeres lesbianas en los libros fueron escritas por hombres. Yo siempre digo que hay que evidenciar cómo en La Celestina ya hay una escena lésbica que se incluye con una normalidad anodina para la época, de ahí en adelante, solo hace falta indagar, porque hay toda una serie de personajes que nos dejan claro que la homosexualidad femenina es más común de lo que nos habían hecho creer.

GF: En la literatura siempre ha habido representación lesbiana, aunque a veces no se ha leído como tal. Leemos bajo determinados parámetros, como el heterosexual. Junto con Eva Gallud, traduje un libro titulado “Amigas” en el que rescatamos relatos animando a leerlos, por primera vez, desde parámetros lésbicos. Es una experiencia extraordinaria.
¿Hay algún cambio respecto a lo anterior en la actualidad?

EF: Por supuesto, ahora no hay que ir mirando con lupa las interpretaciones posibles. Las estanterías de las librerías acogen la literatura lésbica con cierta normalidad. Es verdad que no deja de ocurrir que es más fácil encontrar literatura gay que literatura lésbica, pero ambos ya hemos superado el que se escondan nuestros libros en el fondo del depósito de las bibliotecas y librerías dentro de la sección prohibida.

GF: Afortunadamente, hay muchas más escritoras lesbianas visibles y más personajes de mujeres abiertamente lesbianas.

¿Cuál crees que es la visibilidad de las mujeres escritoras en la actualidad? ¿y de las escritoras lesbianas?

E.F: Aunque sé que la cosa ha mejorado enormemente, sigo pensando que nos queda mucho por conseguir. Quiero creer que esta evolución hacia la visibilidad plena seguirá el camino que está teniendo y que, cada vez más, el arte feminista y el arte lésbico irán más allá de nuestros propios circuitos.

GF: Todavía tenemos mucho camino que recorrer porque sigue vigente ese canon «universal» del que te hablaba antes. Para ser realmente visibles necesitamos desmantelar ese canon y crear otro diferente cuyas pautas no hayan sido marcadas por los mismos de siempre.

¿Cuáles han sido tus referentes lésbicos en tu proceso creativo?

EF: Sé que es muy típico, pero para la poesía, Safo de Lesbos y Gloria Fuertes. Aun así, siempre reconozco que para mí ha sido muy importante el círculo de autoras con las que me he ido relacionando a lo largo de estos años. Son compañeras y amigas, las leo y me emocionan y, en cierta manera, configuro muchas de mis ideas en base a las suyas. Por eso siempre que me preguntan me gusta hablar de Prado G. Velázquez, Mila Martínez, Martha Lovera o Eva Baltasar, que están publicando en estos momentos, pero ya pueden ser consideradas grandes escritoras lesbianas que cumplen el papel de referentes en nuestros días.

GF: Te digo unas cuantas escritoras, aunque hay tantas… Gloria Fuertes, Elena Fortún, Jeanette Winterson, Audre Lorde, Adrienne Rich, Esther Tusquets…

¿Cómo influye tu identidad en tu proceso creativo?

EF: Mi identidad en el proceso creativo lo es todo. La poesía es la escritura del yo, por lo tanto, todo lo que viva, sienta y padezca va a estar reflejado en los versos. Más aún si estoy hablando de amor o activismo, que es lo que más trato en mis libros. Muestro siempre lo que soy, porque no puedo mostrarme de otra manera y el proceso creativo se hace de acuerdo con mi identidad como persona LGBT.

GF: La falta de referentes, pues nos los han usurpado, hace tortuosos el camino creativo de las mujeres, aún más si somos lesbianas. Pero qué delicia al mismo tiempo resulta tener todavía todo por contar.

¿En qué momento comenzaste a ser activista lesbofeminista dentro del mundo de la cultura?

EF: Desde el primer momento. Cuando saqué mi primer libro sobre homoerotismo y Biblia fue toda una declaración de intenciones, ya que no había otra opción que ser activista. Para mí es algo esencial, ya que escribo sobre mis preocupaciones y mis sentimientos, de modo que, aunque son subjetivos, creo que representan bastante bien la agenda que se está llevando a cabo desde los diferentes movimientos sociales en los que actúo, no solo como escritora, sino como activista a pie de calle.

GF: Desde que me comprometí con mi escritura y me presenté siempre ante la página en blanco para poner en el mundo lo que solo yo puedo poner.

¿Por qué comenzó este activismo?

EF: Para mí fue un proceso natural. Siempre he tenido un espíritu muy crítico con lo que me rodeaba y nunca he sabido callarme. Me gusta la idea de poder cambiar el mundo granito a granito, y el activismo es la forma en la que las personas que no tenemos poder podemos generar los cambios que esperamos. Por eso empezó y por eso aún sigo hoy aquí. Me gusta la idea de que la Cultura puede cambiar el mundo.

GF: Porque una vez encuentras a las tuyas, y te unes, e imaginas en comunidad nuevas formas de vivir, ya no hay vuelta atrás. 

Selma Laguerlöf

Por Charo Alises (@viborillapicara)

#Mujereslesbianas

 

Selma fue la primera mujer en obtener Premio Nobel de Literatura. Lagerlöf nació en la localidad sueca de Marbacka en 1858. Descendiente de pastores, su familia atravesó muchos apuros económicos.
De niña sufrió displasia de cadera por lo que llevó una vida sedentaria. Esta circunstancia alimentó su afición a la lectura.

A los 10 años comenzó a interesarse por las obras de H.C. Andersen, los Hermanos Grimm y Alexandre Dumas . En la adolescencia, leyó a William Shakespeare, Lord Byron y Johann Wolfgang von Goethe.

Inició su carrera literaria a los 12 años con un extenso poema sobre Mårbacka Tres años más tarde la enviaron a Estocolmo a terminar sus estudios . Ya en esa época Selma tenía claro que no le interesaban las tareas domésticas. Ella misma contaba: además de ser torpe en la cocina y peor en el bordado.

La mala situación económica de su familia hizo que Selma comprendiera que tenía que aprender una profesión para vivir. Se decantó por la docencia , pero no encontró la manera de financiar su aprendizaje. Gracias a un préstamo que le consiguió su hermano Johan, pudo comenzar los estudios en Estocolmo . Primero estudió en el Liceo Sjöberg para Señoritas y al año siguiente ingresaría en el Real Seminario Superior para Estudios Docentes, una universidad para jóvenes damas con talento. Selma era mayor que sus compañeras y esta circunstancia hizo que la consideraran más madura. Además se hizo popular entre las demás alumnas por sus sonetos y poemas.

Fue maestra en Landskrona durante diez años. Su vida como docente se fue desarrollando junto a su afición literaria. Las alumnas de Selma estaban cautivadas por sus amenas lecciones. En esa época se dedicó también a escribir artículos para el periódico y la iglesia locales.

Sophie Adlersparre, destacada figura del movimiento feminista sueco la invitó a visitarla después de leer sus sonetos. Adlesparre la animaría a cultivar su prosa.

Por esa época ganó un concurso organizado por el periódico cultural Idún. Dos años después escribiría La saga de Gösta Berling. Esta novela en un principio no llamó la atención del público, por lo que Selma pensó que su carrera literaria no prosperaría. Lo cierto es que el crítico literario Georges Brandes escribió una brillante reseña de la obra en el periódico Politiken, avivando un gran interés entre los lectores de Dinamarca. Esto marcaría el comienzo de una nueva etapa en la vida de Selma Lagerlof.

Sus avances en la literatura hicieron que en 1895 abandonase la enseñanza para dedicarse en exclusiva a la escritura.

La escritora creció escuchando los relatos de su abuela, una mezcla de elementos cristianos y paganos. Estos cuentos tendrían gran influencia en el hacer literario de Selma como demuestra El cuento de Gösta Berling.

Después de un viaje por Egipto  escribió Jerusalén: en Dalecarlia (Jerusalem: i Dalarne) (1901) y Jerusalén: en la Tierra Santa (Jerusalem: i det heliga landet) (1902). Estas obras convirtieron a Selma en la novelista sueca más leída y respetada.

El gran éxito de Lagerlöf hizo que el rey  Oscar II de Suecia y Noruega y la Academia Sueca decidieran apoyar a Selma para que viviese desahogadamente y así pudiera dedicarse en exclusiva a escribir. Esta ayuda propició que la novelista establecerse en Falun, donde pasaría la mayor parte de su vida.

En 1894, Selma conoció a la que sería su pareja, la también escritora Sophie Elkan. Otra amante de Selma fue la maestra y sufragista Valborg Ohlander

Selma Lagerlöf ocupó sus últimos años en ayudar a escritores y pensadores a esconderse de la persecución nazi . Los esfuerzos de aquellos años mermarían su salud. La escritora falleció a los 81 años de un ataque masivo al corazón.

Lagerlöf fue la primera doctora sueca honoris causa de filosofía , recibió el premio Nobel en 1909 e ingresó en la Academia sueca en 1914.

En la entrega del premio Nobel a Selma, el presidente de la Academia, Claes Annerstedt destacó el retrato totalmente original de la vida campesina, la pureza de su dicción, la claridad de la expresión y la bella musicalidad que son características de todos sus escritos. La grandeza de su arte consiste precisamente en su habilidad para utilizar tanto su corazón como su genio para lograr el peculiar y original carácter y las actitudes de sus personajes, en los cuales todos nosotros nos reconocemos.

De la formación de la identidad de género y sexual al debate político sobre los derechos trans

Por Nieves Gascón, (@nigasniluznina), la cuentista de nuestro refugio

 

Un día, el pequeño Dragan, cuando vivía todavía en Budapest, se puso un vestido de su hermana Tamara. La niña se rio tanto que estuvo a punto de hacerse pis en las bragas, y le decía insistentemente <¡Qué guapa, qué guapa estás!> . Cuando su padre se enteró, se puso furioso y castigó a su hijo. Le había advertido de que esos juegos eran perversos y de lo inadecuado de esa dudosa inclinación hacia la cual se había dejado arrastrar.

El país de los otros, Leila Slimani (P.303, 2021)

 

Comenzamos en esta ocasión con esta cita de un libro fascinante que nada tiene que ver con nuestra estantería LGTBIQ+, pero que nos abre la puerta para recomendar un precioso álbum ilustrado: La falda morada de Leo, de Irma Borges y Francesco Fragnani, publicado en 2022 por Nube Ocho y ganador de la VII Edición del Premio de Literatura Infantil Narrativa Equality, de la asociación italiana Woman to be.

Esta publicación de gran tamaño, cuadrada y tapa dura con grandes y coloridas ilustraciones, narra la historia de Leo, un niño al que le encanta de entre toda la ropa de su baúl de disfraces, una larga falda morada con la que puede ser cualquier personaje de fantasía. Tanto es así, que decide salir a la calle con la falda, pero tras el comentario de una señora, se da cuenta de que el uso de faldas se identifica sistemáticamente con las niñas.

Gracias a su padre y su madre, descubre que en otras sociedades y culturas, hay hombres que utilizan faldas de forma habitual. También descubre que en la historia hubo mujeres que transgredieron los usos y costumbres, sobre todo las estrictas normas del saber estar, utilizando pantalones. Leo se da cuenta de que puede transgredir con su estupenda falda morada y decide llevarla puesta para ir al colegio, consciente de que rompe con las normas de género.

Con este relato sencillo descubrimos a los niños, niñas y niñes, de a partir de cinco o seis años que existen normas sociales para la identidad de género y de lo que puede suceder cuando no nos ceñimos a ellas, pero también y lo más importante, conocen la libertad y el derecho de decidir sobre la propia imagen e identidad. Este derecho está por encima de los rumores, miradas, comentarios y usos de mira estrecha que no responden actualmente a nada más que al empeño del control social sobre nuestra sexualidad e imagen, cuestión absolutamente personal.

Y de esta publicación pasemos a otra recomendación para adolescentes: Heartstopper, Dos chicos juntos, de Alice Hoseman, publicado por la Editorial Planeta en 2020, comic de Reino Unido y de estilo manga que inspira una serie recientemente estrenada en Netflix. Esta historia de amor romántico adolescente, está obteniendo un gran éxito. Lo realmente significativo es que nos relata una historia de amor entre dos chicos, y que cuenta con personajes no binarios, con los que se pueden identificar todos los chicos, chiques y chicas del mundo. A diferencia de otros argumentos de series norteamericanas de consumo adolescente, esta es más entretenida, adictiva y conmovedora, si me apuran. Marca también esta diferencia, en mi modesta opinión, que es inglesa y escrita por una mujer joven que conoce perfectamente la psicología adolescente. Aunque tengamos ya una serie, no se pierdan el cómic, manga no japonés pero original, en monocromático blanco y negro en su interior, con vistosos vuelos de hojas otoñales, de fácil lectura y muy dinámico en el transcurso de la trama. Además hay cuatro cómics publicados y de la serie sólo hay una primera parte (toca esperar a posibles y posteriores entregas).

Tras esta recomendación, pongámonos más formales y permítanme hacer una tercera sugerencia de lectura para más adultos, adultas y adultes: La batalla trans, de Raúl Solís, editado por Bellaterra en 2022. El verano nos permite mucho tiempo para leer e informarnos. En tono de reflexión necesitamos saber más y mejor sobre el consabido debate de los derechos trans puestos en jaque por el feminismo institucional.

En este sentido, el autor nos cuenta con todo lujo de detalles sobre el conflicto que surge en torno al proyecto de ley del Gobierno para la aprobación de una nueva norma que favorece y reconoce, en gran medida, derechos a las personas trans. Lo sorprendente es que en el ámbito autonómico, estos derechos se han visto anteriormente más reconocidos, que no en su totalidad, y no se generó ningún debate como el actual.

Este ensayo es un obra necesaria y un trabajo riguroso, que pone en jaque a figuras relevantes del feminismo institucional de nuestro escenario político, sobre todo cuestionando aquellos argumentos que las han posicionado de la mano de los líderes del partido más conservador y fascista en el Parlamento, de cuyo nombre no deseo mencionar en esta líneas, para no darle espacio ni relevancia.

Cabe decir que Raúl Solis es valiente y exhaustivo, argumenta cada una de sus reflexiones de forma contrastada y objetiva. No obstante hay algún detalle sobre el que pensar después de esta lectura, e incluso discrepar, pero en general resulta una información referencial para no perder el hilo del debate político en relación a los derechos humanos de las personas trans, más teniendo en cuenta como éstos se ven amenazados por intereses partidistas e institucionales, que nada tienen que ver con la demanda social y el sentir del feminismo más actual (equidistante del institucional). Recordemos que el feminismo se ha transformado desde el 8 de marzo de 2018, ha conectado con todos los grupos sociales y edades, hasta el punto de removernos culturalmente. Esto no es una amenaza, aunque así lo sientan quien lo utilice privativamente, sino supone una transformación más democrática e ideológicamente envolvente. Disfrutemos de este cambio y apoyemos a todas las mujeres, por supuesto a las mujeres trans, porque el activismo feminista ha sido y es la lucha por la igualdad de género, pero sobre todo supone el apoyo a las mujeres en situación de mayor desventaja legal, política, económica y social.

Y no se olviden de disfrutar leyendo en lo que escasamente nos queda de descanso estival.

¡Hasta pronto!

Gloria Anzaldúa #OrgulloyMemoria

Por Charo Alises (@viborillapicara)

#Mujereslesbianas

Vivir en la Frontera significa que tú no eres ni hispana , india, negra, española ni gabacha, eres mestiza, mulata, híbrida atrapada en un fuego cruzado entre dos bandos mientras llevas las cinco razas sobre tu espalda sin saber para qué lado volverte, del cual correr.

Gloria Anzaldúa

 

Este mes en @1decada10 recordamos a mujeres extraordinarias LTB que hicieron historia #OrgulloyMemoria con la serie #HistóricasLTB

Se definía como chicana / tejana / lesbiana / feminista / escritora / poeta / teórica cultural. Esas identidades marcarían su transcurrir vital y definirían su obra.

Gloria Anzaldúa, nació en el Valle de Texas, Estados Unidos, el 26 de septiembre de 1942. Era hija de Urbano y Amalia Anzaldúa. Sus padres fueron trabajadores agrícolas y ella vivió intensamente el contacto con la naturaleza tejana. Muy pronto descubrió que las personas hispanoamericanas habitaban en los márgenes de la sociedad y fue consciente de la necesidad de luchar por la justicia social. La vida de Gloria estuvo atravesada por la pobreza, la inmigración y la enfermedad. Las fumigaciones de las avionetas que lanzaban veneno sobre los campos cuando ella era niña pudieron ser la causa de su salud quebradiza. Las operaciones y tratamientos médicos marcaron su cuerpo y su producción literaria.

Se licenció en inglés por la Universidad de Texas-Pan American en 1969 y obtuvo una maestría en inglés y educación de la Universidad de Texas en Austin en 1972 y esto a pesar del racismo, sexismo y otras formas de opresión que experimenta en su vida como chicana de séptima generación. En la década de 1970, impartió un curso en UT-Austin llamado “ La Mujer Chicana” . Gloria al dar estas clases conectó con la comunidad queer, la escritura y el feminismo.

Marchó a California en 1977 y allí se dedicó a escribir y a trabajar como catedrática en la Universidad Estatal de San Francisco; la Universidad de California en Santa Cruz; la Universidad Atlántica de Florida y otras . Participó en el activismo político y se integró en grupos como el Gremio de Escritoras Feministas. También indagó maneras de consolidar un movimiento feminista inclusivo y multicultural. En sus investigaciones descubrió que había muy pocos escritos de mujeres de color o sobre ellas.

Durante la década de 1980, Gloria continuó viajando, enseñando, asistiendo a talleres y escribiendo. Editó dos antologías que recogieron las voces de feministas de muchas razas y culturas. This Bridge Called My Back: Writings by Radical Women of Color se publicó en 1983 y ganó el premio American Book Award de la Fundación Before Columbus. Making Face Making Soul / Haciendo Caras: Creative and Critical Perspectives by Feminists of Color se publicó en 1990. Incluía escritos de feministas famosas como Audre Lorde y Joy Harjo, nuevamente en secciones fragmentadas con títulos como “Still Trembles our Rage in el Rostro del Racismo ”y“ Yo (Des) Colonizados ”.

Estas obras suponen una crítica al feminismo hegemónico, blanco, heterosexual y de clase media alta haciendo presente la clase y la raza, que comienzan a vindicarse como categorías políticas imprescindibles en la lucha feminista.

La obra de Gloria entrelaza la poesía con la narrativa en prosa. Los ensayos intercalados con poesía en Borderlands / La Frontera son un reflejo de sus años de pensamiento feminista y su forma de expresión no lineal y experimental. En esta obra, publicada en 1987, Anzaldúa relata la existencia de varias culturas cerca de la frontera entre México y Texas. También es la historia de la historia, la mitología y la filosofía cultural mexicano-indígena. El libro examina las fronteras físicas y emocionales, y sus ideas van desde la religión azteca hasta el papel de la mujer en la cultura hispana y cómo las lesbianas encuentran un sentido de pertenencia en un mundo heterosexual (Lewis: 2020). Según Maria Teresa Vera-Rojas, «este libro es un texto mestizo, tanto política como estéticamente. En él se entrecruzan autobiografía, ensayo y poesía con una escritura que desafía la linealidad narrativa y se desliza entre las lenguas que definieron las experiencias vitales de Anzaldúa: español, inglés, náhuatl, mexicano norteño, tex-mex, chicano y pachuco, para producir un nuevo discurso crítico que impide esencialismos y pretende, por el contrario, celebrar las múltiples identidades en las que se reconocen los sujetos fronterizos y que dan forma a la conciencia de la llamada Nueva Mestiza. Anzaldúa desarrolla, por un lado, una redefinición de la identidad nacional chicana, fundada en el mito de Aztlán, así como una transformación del discurso de mestizaje ideado por Vasconcelos, para proponer un nuevo sujeto mestizo mujer: la Nueva Mestiza, sujeto heterogéneo, marginal y de herencia indígena; mujer de color, lesbiana y habitante de la frontera, cuya identidad se construye a partir de sus luchas y de su origen racial, lingüístico e histórico, y cuyo reconocimiento problematiza la universalidad heteronormativa, patriarcal y excluyente con la que el colectivo y el movimiento chicanos habían concebido su discurso de identidad étnica.»

Como la publicación de Borderlands/La frontera siguió al Movimiento Chicano, la profesora de Sociología María L. Amado argumenta que Anzaldúa influyó en su concepto de la «nueva mestiza» desde la de «la Raza mestiza», una teoría de la identidad colectiva basada en nociones de pureza racial creadas por el filósofo José Vasconcelos, más tarde adoptada por los chicanos.

La académica Melissa Castillo-Garsow también presta gran parte de la influencia de Anzaldúa a sus experiencias como mujer de color en la academia. En lugar de que Borderlands mantenga la adhesión a las normas académicas, Castillo-Garsow argumenta que el trabajo de Anzaldúa desafía los paradigmas tradicionales a través de su teorización de la «conciencia mestiza» y la mezcla de su propio español chicano con el inglés académico estándar, basándose en su formación como mujer chicana.

Insaciable observadora del arte y la espiritualidad , trasladó estas influencias a sus escritos. Anzaldúa es reconocida como una mujer muy espiritual, tuvo una abuela curandera. En muchas de sus obras invoca a la Virgen de Guadalupe, divinidades nahuas/toltecas y la mitología yoruba Orishás, Yemayá y Oshún. En sus últimos trabajos, lleva a cabo un activismo espiritual para desvelar cómo es posible fusionar la espiritualidad con la política para llevar a cabo un cambio revolucionario.

Dedicó parte de su vida a la enseñanza y trabajó en una tesis doctoral, que quedó inacabada por complicaciones de salud y exigencias profesionales. UC Santa Cruz le concedió un Ph.D. póstumo en literatura.

Gloria Anzaldúa obtuvo muchos premios, incluido el Premio Nacional de Ficción de las Artes y el Premio Lambda Lesbian Small Press Book. Falleció en 2004 por complicaciones relacionadas con la diabetes.

«Gloria Anzaldua» by K Kendall is licensed under CC BY 2 0

La enorme delicadez visual en «Águilas» de Fló Guerin

Por Nieves Gascón, (@nigasniluznina), la cuentista de nuestro refugio

 

En esta ocasión agradecemos a la Editorial Dos Bigotes y a la escritora Fló Guerin por la oportunidad de entrevistarla para presentar Águilas, novela editada en febrero de este año, con un precioso y cuidado diseño de edición de Raúl Lázaro.

Águilas se trata de una historia de evasión, supervivencia, de libertad y de amor entre dos chicas adolescentes que inician un viaje desde Toulouse, Francia, atravesando España hasta llegar a Águilas, localidad de Murcia que da nombre al relato. La historia es visual, con un estilo narrativo especial, en el que la escritora usa frases cortas, o con tan sólo una palabra se abre y presenta cada una de las partes o subcapítulos. Hay momentos de la historia especiales en clave de prosa poética y con una fuerza especial con esa narración en primera persona de una de las protagonistas, que va presentando las distintas situaciones, los lugares, los diferentes personajes, tanto personas como animales, con una fuerza muy especial, mostrándonos a través de sus ojos el relato, acercarnos y llegar a sentir empáticamente, a través de su psicología adolescente.

Pregunta: Fló ¿Puedes comentarnos de las protagonistas de esta novela? ¿Hay alguna cualidad a destacar de cada una de ellas?

Las protagonistas de este relato, la narradora y su compañera, Federica, experimentan juntas el “estirón” que supone la primera experiencia amorosa. Las conocemos solo a través de la mirada de la que cuenta, es por lo tanto una visión muy sesgada de sus personalidades porque lleva el filtro de la voz narradora. Te diría que, bajo este prisma, ella se describe como entusiasta y vulnerable y retrata a Federica como alguien más práctico y razonable.

Pregunta: Tu novela nos narra la historia de dos adolescentes que deciden escaparse de casa. Quizás los y las jóvenes de ahora no sienten una brecha generacional como en el momento en el que se desarrolla esta historia, en la que las familias tienen claras discrepancias intergeneracionales, e incluso éstas eran más marcadas con chicos y chicas LGBTI en ese momento. ¿Qué te parece este aspecto diferencial de la vivencia de la adolescencia de entonces, en relación la adolescencia en este momento?

Yo escribí Águilas con esta época de la vida en mente: la adolescencia, la edad del dolor, del adolecer. El dolor proviene de la falta de filtro al darse de bruces con lo real y esto conlleva una permeabilidad, una capacidad de vivir emociones muy intensas. No sabría decirte si hoy hay menos brecha intergeneracional que entonces. En términos de derechos, sí han avanzado algunas cosas, sobre todo en entornos urbanos. Hoy puedes ver parejas de adolescentes LGTBI besándose por la calle, cuando me cruzo con una, siempre me da un pellizco de alegría. Ahora, creo que perduran muchos perjuicios de puertas para dentro. Me encantaría poder intercambiar pareceres con lectores adolescentes, yo escribí esta novela para ellos, y para lo que queda de este tiempo en mí 😉

Pregunta: La historia mayoritariamente transcurre en una pequeña localidad costera, en una España de los años ochenta, en la que resulta arriesgado ser mujer, joven y lesbiana ¿Por qué decidiste escoger este contexto histórico y geográfico?

Águilas tiene un trasfondo autobiográfico, esta historia me sucedió. Decidí partir de los pocos recuerdos fidedignos que me quedaban treinta y cinco años después. Eran flashes, en su mayoría visuales. Me plantee usarlos como si fueran las cerillas del cuento de Andersen, una luz intensa y fugaz que iluminara brevemente la escena. Los convertí en los títulos de entradas que bauticé “polaroids”, cuya colección conforma el relato. Escribir esta historia me hizo reflexiona mucho sobre la “validez” de los recuerdos, lo que uno da por bueno y lo que duda haber sacado de alguna foto marchita mil veces enseñada por la abuela. Lo que te puedo decir es que intenté ser ferozmente sincera pero no pretendí decir la verdad.

Pregunta: Hay momentos de tensión en la historia por las dificultades que van surgiendo y resuelven las protagonistas. Como lectora he sentido una identificación en todo momento con ellas, he sentido temor a ser descubierta en el tren, la escasez de medios económicos, la incertidumbre por la falta de alojamiento e incluso cuando las protagonistas roban una botella de vino en un supermercado, sufrí hasta el último momento que pudieran ser descubiertas. ¿Eres consciente de cómo involucras a tus lectores y lectoras en la resolución de los diferentes conflictos de la novela?

Cuando escribo algo, mi primera lectora soy yo. Si vuelvo a un texto con ganas de saber “¿y ahora que pasa?” sé que voy bien. Cuando me siento por la mañana a releer lo de la víspera, si pierdo interés y la voz no suena, sé que tengo que borrar lo escrito. A un nivel más narrativo, te puedo decir que decidí usar un presente histórico estricto, sin elipsis ni flash back, como si estuviera ahí ahora mismo. Este recurso pretende suspender el relato en una clase de atemporalidad, una forma de contar en tiempo real, sin apenas referentes históricos. Creo que esto ayuda a seguir a las protagonistas en su periplo, tanto exterior, en toda la primera parte de la novela cuando las chicas están en movimiento, como interior, una vez encuentran cobijo en el piso de Alberto.

Pregunta: Hay partes del relato de enorme sensualidad y delicadeza, que describen los momentos de las relaciones sexuales de las protagonistas ¿Resulta complicado o no, escribir estas escenas?¿Quieres comentarnos algo en relación a esta situaciones?

Para mí no hay estética sin erótica, quizás sea una herencia de la literatura de mi país de origen, Francia, donde existe mucha tradición a la hora de escribir desde ahí. El sexo está detrás de la mayoría de las preocupaciones adolescentes y me pareció esencial que tuviera una presencia fuerte en el relato. En Águilas la narradora aprende a la par una nueva sexualidad y un nuevo idioma, el castellano, lo hace al mismo tiempo. Este doble aprendizaje pone en relación la sexualidad con el idioma, con la necesidad expresiva. En varias escenas ella trata de dibujar el cuerpo de su amada cuando duerme. El sexo se experimenta como el idioma que surge cuando se despeña el lenguaje, ahí donde las palabras o los trazos de lápiz ya no sirven. Para mí, escribir estas escenas no fue difícil, fue emocionante porque es donde más licencia poética pude permitirme. Quise para Águilas un lenguaje muy despojado y simple, la voz de una adolescente, pero en las escenas de sexo me permití algo más de lirismo. En todo caso, aunque el sexo se retrate de forma explícita, es también muy tierna, son dos pimpollos 😉

Pregunta: Hay una relación especial de la protagonista con el resto y cada uno de los personajes, con Federica (coprotagonista), Alberto, Emilio, que son una tabla de salvación para las chicas, e incluso con dos pájaros, el canario Arsenio, en un principio mudo, y Lupin que es un ave silvestre y libre, pero sin embargo, tiene cierta dependencia en su relación con la protagonista. ¿Nos puedes comentar sobre la construcción de cada uno de los personajes y su lugar en el relato?

Como te comentaba, todos los personajes de Águilas están inspirados en una historia que me sucedió y pretendí recordar. A su vez están ahí para hablar de las cosas que aborda la novela sin citarlas: la dependencia, la familia, la identidad, la traición, la inocencia. Los pájaros fueron un asunto un poco peliagudo porque no quería que remitiesen a una metáfora muy manida sobre la libertad. Si te fijas, tanto el canario como el gorrión son minusválidos, tienen dificultadas a la hora de crecer y vivir su vida de pájaro, sea suelto o enjaulado. Decidirme por un punto de vista muy sesgado, el de una primera persona que habla en tiempo real, implica que la novela tenga muchos agujeros narrativos. Varias de las tramas secundarias que atraviesan el relato, como la historia de Alberto y Emilio, no encuentran resolución al escapar a los ojos de la narradora. Por esto los personajes secundarios no tienen un desarrollo muy elaborado, tenemos pocas descripciones físicas de ellos, y, si las hay, suelen tener mucha carga simbólica, como las manos de Alberto.

Pregunta: En este espacio de 1decada10 recomendamos relatos para lectores y lectoras de todas las edades, pero especialmente a adolescentes. Considero que tu novela es absolutamente recomendable para chicos y chicas que están descubriendo su identidad sexual y de género de forma positiva, gracias a este tipo de expresiones culturales que muestran una realidad social diversa. ¿Qué les dirías a los y las jóvenes lectoras para invitarles a leer Águilas?

Me encantaría que adolescentes y jóvenes adultos se lean a Águilas y me cuenten su parecer. Yo escribí esta novela para ellos y su mirada me es muy importante. Me gustaría saber si se encuentran y se reconocen en este tiempo suspendido que es el del primer amor, donde todo lo demás desaparece.

Pregunta: ¿Añadirías alguna cuestión más sobre Águilas?

No, muchas gracias

Pregunta: ¿Tienes algún proyecto próximo a compartir con nosotros y nosotras?

Sí. Tengo un proyecto con la compositora Chefa Alonso que alrededor de un poemario mío llamado Colores para un amante ciego. Tenemos una versión a dúo con voz y música, pero también un formato escénico con el bailarín Angel Zotes. Este poemario parte de una pregunta muy simple: ¿cómo contarle el color a una persona ciega de nacimiento? Estamos buscando un buen sitio donde estrenarlo en Madrid porque lo hemos presentado en Huesca y varias localidades de la provincia de León, pero aquí todavía no. Ojalá lo puedas ver, creo que es un trabajo muy especial.

Muchas gracias Fló y un abrazo.

A ti, Nieves, gracias por el tiempo y la oportunidad. Un abrazo.

Y a todos nuestros lectores y lectoras: ¡Hasta muy pronto!

Oh feliz culpa!, de Iván León en CTXT

Agenda @1decada10

 

Presentación de Oh, feliz culpa! de Iván León, publicado por Egales, el próximo sábado 7 de mayo en El taller de CTXT, le acompañará el escritor y prologuista del libro Víctor Mora.

«Si no se habla de ello, no existe».

Y así, en el silencio, viven infinitud de historias que esperan una oportunidad para ser contadas. Como ocurre con las terapias de conversión hacia las personas LGTBIQ+. Pero ¿existen en nuestro país? Y, sobre todo, ¿qué es lo que sucede en esas sesiones? ¿Es un mero acompañamiento, como sostiene la Iglesia Católica, o se trata de algo más? ¿Cómo se afronta una vida después de tanto tormento emocional?

Esta historia, sincera y cercana, recoge un testimonio de lo sucedido en aquellas supuestas sesiones de acompañamiento, presentando las experiencias y el desarrollo vital de uno de sus participantes, y, lo más importante, su posterior adaptación a un mundo nuevo, diferente a todo lo que había conocido antes.

«El miedo obliga al ocultamiento, persuade de guardar la historia en un cajón, a modificar la voz, la persona y el texto. […] Oh, ¡feliz culpa! es una
reflexión honesta sobre la relación con los fantasmas, sobre cuánto puede llegar a determinar el daño y qué podemos hacer con él». Del prólogo de Víctor Mora.

 

Hablamos con Iván León, autor de ‘Oh, feliz culpa!’

Por Victor Mora (@Victor_Mora_G ‏)

 

Oh, feliz culpa! es la primera novela de Iván León, y es también el primer testimonio sobre las llamadas “terapias de conversión” que, dentro de la Iglesia Católica, se realizan a personas del colectivo LGTBI+. Este libro es una experiencia novelada, un relato del presente que expone hechos, situaciones y consecuencias que, erróneamente, muchos creen que forman parte únicamente del pasado. Hablamos con su autor.

 

– ¿Qué nos vamos a encontrar los lectores en ¡Oh, feliz culpa!?

Creo que una de las notas principales de este relato sería su normalidad. Y ese, precisamente, es su punto fuerte. Me explico. Cuando se habla de estos temas (terapias de conversión y cosas por el estilo) solemos pensar en cosas terriblemente obscenas: campamentos al estilo norteamericano, terapias de aversión de los años cincuenta y cosas así. Y es un error. A día de hoy estas cosas suceden entre bambalinas, discretamente. Son, en la mayoría de casos, machaques constantes, discursos funestos y una fuerte presión social. Por eso, creo que cualquiera que se acerque a este relato podrá comprobar como, sin apenas darse cuenta, ha ido introduciéndose en un bucle del que es difícil salir. Otra característica es que, partiendo de esa misma normalidad, genera una gran intimidad. ¿Quién no ha experimentado la incertidumbre en sus propias carnes? ¿O quién no se ha enfrentado a un cierto cuestionamiento? En ese sentido, creo que es fácil que haya una cierta empatía entre narrador y lector, lo que facilita mucho la tarea de inmersión. Y, por supuesto, eso mismo permite definir imágenes mucho más vivas para que también sea posible disfrutar del relato.

 

– ¿Qué te llevó a decidirte a escribir tu historia?

Supongo que el independizarme, en sentido amplio. El salir de casa me exponía a grandes preguntas. Ya no era un yo metido en una estructura, sino que me enfrentaba en soledad a un montón de experiencias nuevas. Necesitaba construir un relato que respondiese a quién era. Un relato que me permitiese tomar posesión de mí mismo y presentarme ante el mundo. Un relato sobre el cual poder edificar. Y eso pasaba por integrar algunas experiencias complejas. El escribir sobre esta etapa fue, por decirlo así, algo providencial. Durante una visita a la UCM, donde me formé, estuve charlando con un profesor y le comenté lo que me rondaba por la cabeza, las dudas sobre ese proceso de construcción de la identidad. Y su respuesta fue sencilla: “Escribe. Somos filólogos, ¿no? La formación que os proporcionamos no es únicamente académica, sino que podéis aprovecharla para vuestra vida.” Y realmente aquella conversación fue lo que, durante el confinamiento, me animó a escribir toda esta historia.

 

– ¿Cómo fue el proceso de escritura?

Terrible. Algo más en serio, diría que ha sido un proceso complejo, lleno de baches. Uno de los primeros problemas fue encontrar el tono adecuado. ¿Desafiante? ¿Lastimero? ¿Algo más neutro? Sin embargo, una tarde, durante una charla, se me ocurrió una idea sencilla: presentar mi experiencia subjetiva como una suerte monólogo interno. Algo así como permitir al lector acceder a mis vivencias, aunque con la distancia que proporciona la retórica. En términos algo más mundanos, hubo días y días. Algunos días fueron una auténtica catarsis y otros, simplemente, rellenar el espacio literario. Supongo que, para entendernos, debe ser similar al proceso de creación de una pintura: hay días que das vida a la figura principal y otros, te limitas a iluminar el fondo. En resumen, ha sido un proceso largo, aunque he contado siempre con ayuda y referentes.

 

– Hablas en varias ocasiones de la tentación de ceder al olvido, ¿crees que eso es posible? Creo que en tu novela hay un enlace muy bonito entre la historia personal y la memoria colectiva, sobre todo para quienes entendemos que la memoria es algo vivo, es decir, que afronta problemas y situaciones que aún están lejos de haber quedado atrás. ¿Qué piensas sobre este tema?

Olvidar. En cierto sentido, olvidar sería algo similar a negar. Negar un hecho o una experiencia concreta. Y negar no es más que una forma, respetable, de gestionar algún aspecto concreto de la realidad. Aquí que cada uno gestione como pueda, que bastante tenemos con lo que tenemos. Aunque creo que, en la medida de lo posible, hay que afrontar las experiencias vitales con cierta osadía. Tratando de hacerlas nuestras para poder sacar algún partido de ellas, si es que fuese posible. Y si no, para, al menos, poder revisitar aquellos lugares sin aquel terrible estrés que provoca el trauma. Por otra parte, creo que la relación entre el individuo y la colectividad es muy estrecha. Uno no puede ser si los demás no le ayudan a ser. Y, por supuesto, la colectividad no puede constituirse si cada uno de los individuos no se integran en ella. Hay que acabar con el mito del self-made-man, porque nos aísla y nos impide establecer vínculos de confianza y apoyo. Y, precisamente, sin estos vínculos, sin esta confianza, creo que nos veríamos abocados al desastre porque una de las principales estrategias de supervivencia siempre ha sido la comunicación de saberes. Algún humano comunicaba a otro tal o cual saber, o amenaza, y así el grupo podía valerse de ese conocimiento para sobrevivir. Creo que aquí ocurre algo similar: la experiencia personal de cada uno puede ayudarnos no sólo a constituirnos como colectividad, como sociedad, sino que además puede ayudarnos a desarrollar estrategias adaptadas a la realidad que se nos presenta.

 

– “Yo tampoco sé ser un hombre, pero ¿a quién le importa?” Cuánto pesan los estándares del género, cuánta violencia pueden crear… algunas ideas presentes en tu novela. ¿Es que lo hacemos mal, es que no lo somos, o es que nadie tiene la potestad de decir quién es qué salvo uno mismo?

Creo que habría que empezar por el principio y preguntarse qué es eso de ser un hombre. Porque dependiendo de quién plantee la pregunta, fijará un estándar u otro. Y, en cualquier caso, creo que ese estándar seguiría sin ser universalmente válido. Porque definir un ideal así resulta extremadamente complejo Algunos podrían apelar a los cánones y cosas así, pero, ¿a qué cánones nos apegamos? Porque hay tantos hombres como momentos históricos y grupos culturales, cada uno de los cuales tiene una pretensión de verdad y universalidad que resultan soeces en conjunto. Así que, ¿con qué hombre nos quedamos? En cualquier caso, creo que muchas veces es una obsesión social más que un problema real. Si uno es funcional y consigue articular un relato que le sirve para encarar la realidad, ¿cuál es el problema? Creo que la verdadera preocupación debería ser el poder construir relatos cercanos y prácticos y que tengan un gran potencial explicativo para la propia persona. Tratar de definir una masculinidad y una feminidad hegemónicas e inmutables me parece un burdo intento de categorizar y cauterizar la realidad para poder etiquetarla y hacerla manejable.

 

“Aquel pasillo parecía no tener fin. Avanzaba penosamente, sin tener aún claro qué sucedería a continuación. Y, sobre todo, seguía sin tener la completa certeza de que aquello fuese a funcionar.” Así comienza “Vorágine”, la primera parte de tu libro, unas líneas que marcan el inicio de aquellos encuentros… desde el ahora, ¿qué te gustaría decirle a tu yo de ese entonces?

Creo que no sabría bien qué decirle. Seguramente lo mirase en silencio con cierta simpatía y lo dejase marchar. Aunque es probable que le viniese bien saber que, en realidad, todo va mucho menos en serio y mucho más en serio de lo que aparenta. Sería, simplemente, una cuestión de afinar la comprensión. Pero claro, eso es algo que te da el tiempo. Así que es normal que cometamos ciertos errores de ese tipo.

Oh, feliz culpa! de Iván León, editada por Egales y con prólogo de Víctor Mora, ya disponible en librerías y en la web de la editorial.

Hoy recomendamos: Todo era por ser fuego

Redacción @1decada10

 

La artista Roberta Marrero publica su primer poemario Todo era por ser fuego. Poemas de chulos, trans y travestis (Continta me tienes, 2022), con prólogo de Víctor Mora y epílogo de Celeste González, ya disponible en librerías.

Sobre la obra:

«La artista Roberta Marrero alza en su primer poemario un yo poético que participa de la corrupción del mundo y advierte, como advierte toda voz transfronteriza, que en ese mismo mundo existe una brecha, una herida por donde caen y se precipitan las palabras no dichas, no contempladas, no escritas.

»La voz de Roberta Marrero es el fetiche que se reapropia de sí mismo, es la ficción que se reescribe y dice yo soy la luz del mundo. Poderosa como La Machi, travesti bruja del universo de Camila Sosa Villada, que alza el puño, detiene el tiempo y extiende el conjuro para recuperar todo aquello que les ha sido arrebatado a las desclasadas, la voz de la poeta emerge de entre lo oculto. Los versos de Roberta Marrero, cargados simbólicamente de travestismo sacrosanto, sucio, popular y pagano, se despliegan como una cartografía descarnada donde habla la puta y su coño sagrado, la proletaria del amor y la gata bajo la lluvia.

»La voz de la poeta no reclama un lugar, no señala un error, no lamenta una herida. Su voz es el lugar, es el error, es la herida. La voz de la poeta no escribe en la jaula reservada para su cuerpo, su voz es la jaula, abierta, oxidada. La voz de la poeta no anhela un horizonte utópico, no es la nostalgia del futuro, es la utopía, es la esperanza y el fuego».

Sobre la autora:

ROBERTA MARRERO (Las Palmas de Gran Canaria, 1972) es artista, escritora y poeta. Fue también cantante, DJ y actriz. Ha publicado Dictadores (Hidroavión, 2015); El bebé verde: infancia, transexualidad y héroes del pop (Lunwerg, 2016) y We Can Be Heroes. Una celebración de la cultura LGTBQ+ (Lunwerg, 2018). Su obra plástica ha formado parte de exposiciones como David Bowie Is en el Victoria & Albert de Londres o Piaf, en la Biblioteca Nacional de París.

Un poquito de amor, humor y reflexión: desvelando identidades no binarias

Por Nieves Gascón, (@nigasniluznina), la cuentista de nuestro refugio

 

Hace un par de meses que no escribo para vosotres, lectores y lectoras de 1decada10. Me parece mucho más tiempo, quizás porque en el mientras llegó 2022, en el continúa el vertiginoso contagio de Omicrón, que aunque nos pille vacunadas en este privilegiado lado del mundo, nos agota por la constante incertidumbre en la que vivimos desde hace dos años. Les echaba de menos y espero que no sea demasiado tarde para desear un 2022 más generoso de inversión en gasto social, sanitario y garantía estatal de derechos humanos para los colectivos LGTIB+.

No se me olvidará el final de 2021, en concreto el 27 de noviembre, día en el que perdimos a Almudena Grandes, a la que quisiera rendir un pequeño homenaje recordando a uno de sus personajes, un hombre homosexual y superviviente de la novela Las tres bodas de Manolita (2014, Editorial Tusquets): Francisco Román Carreño conocido como “La Palmera”, bailaor que entabla amistad con una chica vulnerable de barrio, a la que bajo su influencia, se transforma en una exótica bailaora. En el mundo de la farándula y los tablaos, antes, durante y después de la Guerra Civil Española (de 1936 a 1939), sus integrantes sobreviven en un contexto de violencia, permitiéndose pequeñas licencias de excentricidad, debido a que en este mundo del espectáculo con el que “coquetean” los fascistas, permite la supervivencia de personas de sexualidad y reputación “dudosa”, no exentas de riesgo de poder ser represaliadas, torturadas, abusadas o asesinadas en cualquier momento. También es un lugar donde se ocultan republicanos perseguidos o un ambiente propicio para el espionaje. Pero mejor lean esta fascinante novela y si me apuran, todas las que conforman estos Episodios de una Guerra Interminable de la grande Almudena Grandes. Se congeló el tiempo en el que nos dejaste. No podemos olvidar una obra tan brillante y trayectoria tan valiente, a la vez tan reparadora con nuestra memoria histórica.

 

También perdimos a Verónica Forqué, una de las mejores actrices de nuestra escena. En uno de sus últimos trabajos encarnó una mujer lesbiana en la película Salir del Ropero (2019), donde es la pareja de la también desaparecida Rosa María Sardá. Ambas hacen un tándem insuperable, tan tierno y romántico que llegan a lo más hondo de nuestros corazones mostrando que el amor no tiene edad, ni identidad sexual ni de género, y que es una enorme satisfacción el poder encontrarlo.

Sin más preámbulo y para recuperar pilas, paso a recomendar dos publicaciones estupendas para adolescentes en adelante: Del Otro Lado de – vivencias en cómic de mujeres trans de aquí y de allá, edición coordinada por nuestra compañera de blog Teresa Castro, y Paty Ortiz de Zárate, editado por las ONGs Mugen Gainetik y Gethiu, en octubre de 2021, y otra segunda recomendación: Más puta que las gallinas, y otras animaladas machista, de Luis Amavisca y Sonia Pulido, editado a finales de 2021 por NubeOcho, de la colección NubePimienta.

Centrémonos primero en Del Otro Lado de- vivencias en cómic de mujeres trans de aquí y de allá, segunda publicación tras Viñetas de tortas y bollos- Cómic lésbicos desde dos orillas, primer trabajo recopilatorio de relatos de diferentes artistas gráficas de España y Latinoamérica, que ya comentamos en este espacio tras su publicación en 2018. De entonces ahora, nos consta que Teresa Castro ha continuado trabajando sus tiras e historias con un sentido del humor inteligente, a modo de microrrelatos o escenas que ponen de manifiesto tanto el activismo por la defensa de los derechos de las mujeres lesbianas y colectivos LGTBI+, con una visión crítica y personal de nuestra sociedad, aún insoportablemente heteropatriarcal y de imposición de género binario propio de una concepción arcaica y negadora de una realidad diversa.

Esta segunda publicación se trata de una preciosa edición de diseño en tapa blanda, algo más rígida que la anterior, con estupendas portadas bilingües en castellano y euskera, sin contraportada, en la que disfrutamos de nuevo de relatos gráficos de diferentes artistas que nos describen la vivencia transexual, visión necesaria para poder conocer cada vivencia variada, concreta, y tan puesta en tela de juicio y debatida en el proceso de elaboración del proyecto de ley trans en España, e incluso atacada tanto por parte del colectivo feminista (el más institucional), como por las ideologías más conservadoras. En definitiva y una vez más, esta edición reúne a autoras españolas y latinoamericanas, en concreto a Teresa Castro, María José Manzano, Susanna Martín, Sydney Hilton, Amalia Darien, Estuarda Recinos, Catalina Parra, Elsa Ruiz, Sara Soler, y Xulia Vicente, cada una con su propio estilo e influencias, todas interesantes y sobre todo, con una forma de relatar muy especial.

No se pierdan este diseño de edición en el que la mitad del libro está en un sentido en castellano, y girándolo en sentido contrario, ciento ochenta grados, la otra mitad está en euskera.

Cabe señalar que desde los escenarios de fondo de Donosti en la primera página, hasta la última historia de imagen en un estilo más manga, cada uno de los relatos son absolutamente diferentes, sorprendentes, y nos hacen reflexionar explorando emocionalmente experiencias trans diferentes entre sí. Un gran trabajo y colaboraciones absolutamente brillantes.

Volviendo a nuestra segunda recomendación, Más puta que las gallinas, y otras animaladas machista, y después de La perra, la zorra y la loba, primer álbum ilustrado de la colección NubePimienta, tanto el escritor Luis Amavisca y la ilustradora Sonia Pulido realizan en esta ocasión, un repaso a dichos populares machistas que relacionan a las mujeres de forma peyorativa y sin sentido, con animales, atribuyéndoles cualidades y características absurdas, basadas en prejuicios y estereotipos.

El relato es una sucesión de escenas que en su desarrollo desmontan cada expresión o dicho, como Más puta que las gallinas, Más pintada que una mona, ¡Menuda loba!…, dándoles la vuelta desmontando este imaginario popular de atribuciones despectivas e insultantes hacia las mujeres, y en definitiva, manifestaciones de una cultura de violencia de género absolutamente asimilada e instalada en las relaciones sociales de forma reductiva, caduca, con perspectiva de género exclusivamente binario, patriarcal y represivo. El lenguaje es un claro reflejo de ideología y manifestación de las relaciones de poder.

Este álbum ilustrado combina una obra gráfica impresionante, cuidada, colorida, y que en relación al texto, se complementan en cada una de las ideas y audaces críticas a estas formas de definir el rol de las mujeres, guiadas por ideas estereotipadas que en definitiva sostienen un orden social de privilegios masculinos.

Espero que ambas publicaciones les hagan reflexionar y analizar la sociedad en la que vivimos y que a todas luces requiere y necesita un cambio absolutamente viable de relaciones de poder, un orden social mucho más justo y coherente con la realidad social, cada vez más visiblemente diversa.

Pero sobre todo lean y disfruten.

¡Hasta pronto!