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I de corporalidades intersexuales

Por Asmi Ananda Molina, activista intersex.

 

Este, pasado 6 de julio, durante el MADO 2024, a las personas intersex y aliadas que llevábamos la pancarta de Kaleidos (Organización Intersex por la diversidad), muchas personas nos preguntaban, ¿qué es la I? y ¿por qué coreábamos?: “dilata tu pupila, no mi vagina”, “la I de intersex, sale del armario”, “si no te encajo, no me des un tajo”, “en mi cuerpo intersex, yo decido”, “ doctor, doctora, no es urgente, no operes los cuerpos de peques inocentes”, “no es mi cuerpo, es tu mirada”, “mi cuerpo diverso, me da un placer intenso”…

Intentando dar voz y su lugar, a entre el 0.5 y el 1,7% de la humanidad, en España entre 235.000 y 800.000 personas, hemos nacido con corporalidades intersex. Entre nosotras nos preguntamos ¿por qué seguimos siendo la I de invisibles?

¿Por qué no reaccionan, ni el Gobierno español, ni la clase política, ni la sociedad española, especialmente el colectivo LGBTIAQ+? A pesar de las denuncias de la UE, de la ONU, de Organizaciones Internacionales pro DDHH, de las propias activistas y aliadas, denunciando datos concretos, de actos médicos, de prácticas de investigación sin consentimiento o con información manipulada, para que las progenitoras, firmen. Actuaciones calificadas por estos Organismos, como tortura y a sus ejecutoras como perpetradoras. Está probado, que en España, varios hospitales, clínicas, universidades, públicas y privadas, usando dinero del Erario Público, y de Europa, sobre todo a criaturas intersex, también a adolescentes y a adultas, se las sigue utilizando, como, cobayas, para sus experimentos, sin las necesarias, evidencias científicas, contrastadas e insisto, manipulando el consentimiento informado.

Los artículos 9.2, 10, y 14 de la Constitución Española, ¿desaparecen, para las personas intersex? Desgraciadamente, sí.

La Ley 4/2023 de 28 de febrero, conocida como Ley Trans, dice, en su artículo 19. Atención a la salud integral de las personas intersexuales. Párrafo 2. Se prohíben todas aquellas prácticas de modificación genital en personas menores de doce años, salvo en los casos en que las indicaciones médicas exijan lo contrario en aras de proteger la salud de la persona.

Por experiencia sabemos que hay dos formas de aplicar la medicina, la ética, basada en la ciencia y con el “apartaré de ellos todo daño e injusticia” del Juramento Hipocrático como primera intención y otra medicina basada en creencias espíritu-sociales, la de las victimarias, con una clara intención de mantener el statu quo, normativo binario.

Esta segunda, no duda y hace alarde, de realizar MGI (Mutilaciones Genitales Infantiles) que suponen, ablaciones de clítoris/penes, castraciones de gónadas, cirugías normativizadoras en vulva, escroto, histerectomías, vaginoplastias,…, en las criaturas desde el nacimiento, al crear una alarma socio biomédica. Hormonaciones conductistas de sexo/género para reasignarlo, a su capricho. Como es más fácil cortar que pegar tienen preferencia por imponernos la feminización. Mastectomías en adolescentes…

Añadir como trauma asociado las múltiples visitas al hospital donde somos expuestas, retratadas, filmadas, cosificadas, sin privacidad, a grupos en prácticas y/o curiosas.
Tenemos un Doctorado en, stress de las minorías. Supongo que Meyer no conocía las realidades intersex, lo aplicó a las homosexualidades. Sigamos sus tres enfoques con la I:

Único, aislándonos, con el silencio que desde la sanidad se nos impone. Es para evitar que nadie se entere, ni la propia familia, ni el entorno social y a ser posible ni la misma persona intersex. Porque si alguien se entera, nadie nos va a querer, ¿somos inasumibles?

De origen social, con prácticas genocidas, que vulneran todos nuestros DDHH, en manos de perpetradoras desde la medicina, mientras el estado, sigue mirando para otro lado, ante denuncias concretas, no reaccionan o las enmascaran.

Crónico, está ligado, desde hace siglos, a las estructuras sociales, coitocéntricas del endosexcisheteropatriarcado. Porque no saben cómo explicar, nuestra corporalidad diversa, sin desmontar su chiringuito, de creencias.

Creando interfobia interiorizada, las experiencias de discriminación y violencia, el estigma percibido y la ocultación de las diversidades corporales.

Somos víctimas de la fobia social, a las personas diferentes, diversas, a las corporalidades insumisas. Llevamos demasiado tiempo en lo profundo del armario. Se acabó, somos la I y estamos aquí.

Necesitamos que se nos empiece a tratar con equidad para conseguir la igualdad real y efectiva con el resto de la ciudadanía.

 

 

¿Nuestro Orgullo?

Viñeta de Teresa Castro (@tcastrocomics)

 

 

Educación y colectivo LGTB+: una necesidad activista

Por Elena Flores

 

Ahora que está cerca la fecha del Orgullo, vemos a miles de abanderados LGTB+ alzar la voz para clamar por la necesidad de políticas y espacios seguros para el colectivo. El mes de la diversidad se convierte cada año en una gala donde influencers, empresas y políticos aspiran a ganarse los likes de un colectivo sensible que en junio se convierte en marca y el resto del año se ve ninguneado por el devenir capitalista y patriarcal.

La realidad es que cada junio el pinkwashing reaparece para apropiarse de una reivindicación que los activistas mantenemos los 365 días del año. Sin embargo, hay entidades que se suman a esa ola de venta que favorece que los pregones y las galas de premios, incluso las marchas —que han pasado a llamarse coloquialmente cabalgatas del Orgullo con todo lo que su semántica implica— se llenen de supuestos aliados que lo único que hacen por el colectivo es cobrar por ceder su imagen para vender el mensaje de que todo está ganado.

Sin embargo, este año parece que el devenir del mensaje reivindicativo es otro y que, al fin, estamos poniendo el foco en algo que podría ayudarnos realmente a lograr los objetivos que la agenda LGTB+ se marca. Por fin, alguien ha tenido la inteligente idea de reivindicar la Educación como garante de derechos y dejarse de ahondar en cuestiones superficiales que no arreglan nada si no modificamos el sustrato.

Como profesora me siento en la necesidad de decir alto y claro un “ya era hora”. Pero es que, además, como profesora que sufrió acoso laboral por ser lesbiana, asumo aún más la necesidad de que este año empiece a ser un antes y un después a la hora de plantearnos cuáles van a ser las peticiones que generemos a la hora de reivindicar derechos y cuáles van a ser las líneas que se sigan a partir de este momento.

Para mí—y creo que para muchas otras personas también— es esencial que sean la Educación y la Cultura las que sustenten el cambio que tanto perseguimos, pues estas son el único garante de democratización y liberación de estigmas que tenemos al alcance de nuestras manos durante todo el año y no cuando nos convertimos en el objeto de una campaña de marketing.

Ahora que a muchos políticos se les llena la boca hablando de Educación en valores, mientras que los discursos reaccionarios colonizan Europa, es el momento de incidir en que los valores más importantes para una estabilidad política y de paz son la tolerancia y el respeto.

Por eso es hora de asumir que, frente a lo que ocurre según ha concluido el estudio de la FELGTBI y CC.OO donde se corrobora que 4 de cada 10 docentes sufrimos actos de LGTBIfobia durante el desarrollo de nuestra labor docente, asegurar que el profesorado y todos los agentes educativos mantengan ese diálogo de tolerancia de manera incesante debe ser nuestro objetivo primordial.

Por eso ahora que quedan pocos días para que llegue el 28 de junio y salgamos a la calle a reivindicar nuestros derechos, planteémonos de dónde venimos y hacia dónde vamos para que a partir del 1 de septiembre, cuando llegue la vuelta al cole, sepamos cuál va a ser la línea argumental que vamos a seguir para erradicar el odio que contra nosotros se vuelca.

 

Rainbow pride flag flying in the daytime breeze. Original public domain image from Wikimedia Commons

Hasta aquí hemos llegado

 

Hoy recomendamos «Hasta aquí hemos llegado», un libro colectivo publicado por Egales, con prólogo de Eduardo Rubiño, que sigue estando de gran actualidad.

El movimiento LGTBIQ+ parece estar en horas bajas. El mensaje que lanzan las asociaciones y colectivos tradicionales llega a la ciudadanía cada vez con mayor dificultad mientras los discursos de odio siguen avanzando de manera imparable.

Pero ¿existe otro activismo fuera del asociacionismo? Fuera de esos ámbitos, hay muchas más voces dispuestas a ofrecer ideas nuevas. Hay activismos más allá del activismo tradicional que conocemos y ha llegado el momento de hacer resonar esos mensajes que pueden abrirnos nuevos caminos y devolvernos la esperanza en un futuro mejor que tanto necesitamos. Es el momento de pararnos a conversar entre nosotras y gritar con rabia: «¡Hasta aquí hemos llegado!».

«Hoy más que nunca necesitamos sentir que allí donde alguien sufra una agresión no va a encontrar soledad, sino una familia dispuesta a protegerlo. Necesitamos ocupar con la cabeza bien alta todos los espacios sabiendo que nos tenemos los unos a los otros. Y que quienes se atreven a atacar a alguien por vestirse de una determinada manera o por ir cogido de la mano con su pareja sepan también que no van a quedar impunes y que tendrán respuesta. Sabemos que la LGTBIfobia se combate sobre todo abordando las causas, apostando por la educación, transformando la cultura y cerrando la puerta a los que inoculan y construyen el odio».

Del prólogo de Eduardo Rubiño

Con textos de:

Juanma Samusenko

Enrique Aparicio

Darío Gael Blanco

Elena Marín Serrano

Ártemis López

Carlos Carvento

Arte Compacto (Juanra Sanz y Bernardo Pajares)

Lidia García

Nacho Esteban

Carlos Barea

Vicent Lozano Gil

Jimena González Gómez

Ramón Martínez

 

Te estoy amando locamente

Por Charo Alises (@viborillapicara)

#CineLGTBI

 

Esta película española estrenada 2023 y dirigida por Alejandro Marín, nos sitúa en Sevilla, año 1977, con la ley de peligrosidad y rehabilitación social vigente. Miguel (Omar Banana), un adolescente gay de diecisiete años quiere ser artista y dejar a un lado la carrera de derecho que Reme, su madre (Ana Wagener) quiere para él. En ese contexto el joven se involucra en la lucha por los derechos de las personas LGTBI.

Alejandro Marín en una entrevista concedida a El cine de la Ser comentó que para hacer la película realizaron un proceso de documentación que les permitió tener un escáner de la situación de la época. Hablaron con personas que vivieron esos momentos, incluso con la familia y de ese proceso surgieron unas conversaciones muy interesantes. El realizador apuntó que quiso hacer un homenaje, desde el cariño, a las personas que enarbolaron la lucha por los derechos LGTBI en esa etapa histórica. Sobre la implicación de los sindicatos y los curas obreros en esta lucha, Marín afirmaba: Queríamos trasladar al presente como la lucha era tan transversal, era totalmente a una y lo que importaba era la causa por la que se luchaba y no tanto desde donde se hacía. Los movimientos feministas estaban mano a mano con el movimiento LGTBI, las luchas sindicales… Comisiones Obreras dejó el lugar para hacer el mitin previo a la manifestación. la participación de los curas obreros, era todos a una . Desde el principio fue esa idea: Esa lucha tan transversal, ¡qué bonita!, hay que recordarla. Decía el cineasta que era importante la lucha sindical porque la Ley de Peligrosidad Social era súper clasista. Había como el informe de buena conducta en el que iba un policía fiscal a tu casa a hablar con los vecinos, en tu puesto de trabajo y si eras de buena familia esos expedientes se perdían, pero si eras de una clase más desfavorecida decían: Uy no este es un peligroso. Y al final es normal que quienes empezaron estas luchas fueran personas de las clases más desfavorecidas. Sobre las escenas de baile y de cante de la película Alejandro Marín contó que él todo lo piensa entorno a la música que es de donde le vienen las ideas. El título le vino porque la intro de Te estoy amando locamente le parecía muy cinematográfica, además pretendía reivindicar la cultura underground sevillana.

Por su parte, la actriz Ana Wagener, también en El cine de la Ser, comentaba que su personaje le parecía muy atractivo: Quería mostrar a una mujer de aquella época sola, viuda, con un hijo de diecisiete años. Que ve pero no quiere ver. Que tiene ya estipulado para su hijo el camino de un buen porvenir: abogado, y de pronto, se le sale de la melodía el niño pero ella no quiere ver. Con Alejandro hablamos que Reme querían que fuera como un elefante en una cacharrería. Una mujer que no sabe lo que le está pasando a su hijo, entonces tira para acá, tira para allá y al final lo que realmente le queda es el amor. Tiene una mirada que finalmente termina reconociendo a su hijo y viendo que la gente le quiere, porque lo que yo creo es que ella tiene miedo de que le dejen de querer, le hagan daño y al final termina abriendo su mirada y haciendo un viaje maravilloso. La verdad es que era una gozada. Ha sido meterme en la piel de una mujer del 77 pero que realmente tiene una fuerza como la que podía tener ahora. Creo que es una película también muy actual, que habla de cosas que deben de escuchar la gente. Que la gente de hoy sepa los derechos que se han conseguido. Los derechos que se pueden perder. En la película me doy cuenta de la sensación de colectivismo que había, porque ahora el individualismo del ser humano es tremendo. En aquella época, yo creo que se vivía mucho más el colectivo.

Omar Banana decía sobre su rol en la cinta: Ha sido muy bonito, por dar voz a un personaje que representa a tantas personas que han pasado por tantas cosas, en el 77 y 78 y que siguen pasando. Es un poco el arquetipo de la persona abusada por la sociedad antilgtb o la sociedad fascista. Era dar voz a algo bastante necesario. Y meterme en el Miguel de diecisiete años del 77 y no en el Miguel de diecisiete años de 2022. En cuanto a la música y el baile, el actor decía que cuando Miguel decía que quiere ser cantante, no es que quiere ser cantante como tal. Vaya o no vaya a Gente Joven, lo importante para él es la liberación. El cante y el baile es un medio de liberarse, de ser quien quiere ser, cortar las ataduras que en su entorno familiar tiene. Entonces hemos usado el cante y el baile para transmitir a la gente una idea de liberación y de poder ser tú mismo.

El deseo de libertad, de ser sin miedo está presente también en Yo solo quiero amor, de Rigoberta Bandini, la canción de la película:

(…)Tengo ganas de no explicar por qué.
Yo te quiero querer sin miedo a que puedan
volver. Tengo ganas de saltar a tus pies,
levantar el parqué. Contarle a Dios, quién
quiero ser.

Reseña para un cable que conecta cabeza y corazón (y mucha pedrería)

Por Rubén Frías

 

Atención, Argonautas, que rastreáis incesantemente el vellocino de oro en busca de la felicidad total a través de la liberación (también total). Si os atrevéis a agarrar este remo llamado Mutantes y Divinas en forma de libro para llevar la nave, con vientos favorables o desfavorables, enhorabuena. Pero cuidado, porque no hay que empuñarlo de cualquier manera.

Ira Hybris no ha escrito un libro. ‘Pero, ¿qué dice? ¿Qué LA pasa? ¿Qué currículum tiene esta tarántula?’, podéis estar ahora pensando, o incluso gritando en mitad del metro, el bus o la sala de espera del dentista. Pero dejad que me explique, que para eso me lo han pedido. Le autore no ha escrito un libro titulado Mutantes y Divinas (solamente, Sole), sino que se ha extirpado un buen pedazo del alma y otro del cerebro, duplicándolos, porque no puede perderlos, los ha amasado con mimo y amor, con todo el corpus teórico queer y marxista que muy hábilmente ha seleccionado, lo ha cocinado como quien prepara un plato para quienes más hay que cuidar, y nos lo regala como un acto de amor revolucionario. ¿Eso es, sencillamente, escribir un libro? Poca justicia hace esa expresión a la barbaridad que ha acometido (que no cometido) Ira con y para nosotres.

Une abre este título con la actitud de quien comienza otro nuevo volumen de teoría queer y, en parte, es eso lo que encontrará. Pero, entre todos los términos y léxico más o menos asimilables por un público neófito, si sabe rascar, la persona lectora estará recibiendo mucho más. Al surcar las aguas de este volumen van a ir adquiriéndose conocimientos nuevos, afianzando otros, dando algún golpecito en el brazo del sillón donde estés sentade, estando de acuerdo y en desacuerdo con lo que se te cuenta, lo que se te ha cocinado y servido, y a la vez va une a paladear las propias contradicciones que emanan de Ira Hybris y su obra, convirtiéndose estas en un reflejo coherente de las nuestras propias. Nuestra alma revolucionaria no mutará, como mutantes son nuestros cuerpos y nuestras mismas mismidades, sino que se verá transformada y fortalecida. Porque, como ya escribió el poeta marica Constantin Kavafis a principios del útil, caduco y ya lejano s. XX, quien surca el mar muda de cielo pero no de alma.

Ya en la introducción y el preámbulo notamos que salir de puerto es lanzarse a la aventura. Bueno, con el título mismo, porque ese Mutantes y Divinas recuerda forzosamente a esa primavera de 2011 en Madrid, en la que surge la asamblea de la Zorras Mutantes, como contra-patologización de la fluidez de las identidades, los cuerpos, los deseos. Sí, hablo de aquel 15M en el que, por ejemplo, Feminismos Sol plantó bien grande para picazón de muchos (masculino intencionado) que La Revolución será feminista o no será, al tiempo que nuevas células de lucha imaginativa aportaban acción y corazón a esa revuelta, como la Asablea Transmaricabollo de Sol.

Ira Hybris nos ofrece en esta nave para surcar los mares de la revolución un refugio desde el que conspirar, desde su propia experiencia transformada y transformadora. La anécdota de la fiesta de disfraces del cole, que no osaré desvelar aquí, es más que suficiente para que quieras abrazarle antes de seguir leyendo. Ira, ¿puedes pasarte por el rinconcito de lectura de cada une de nosotres cuando lleguemos a esas líneas? NECESITAMOS abrazarte ahí. Tuve que abrazar a mi gata, y no es lo mismo.

Partiendo de reflexiones sobre esa anécdota, y de la premisa de que nos han robado el futuro, esgrime el concepto de feminidad masculina para prenderle fuego más adelante a favor de una sistematización de ideas abolicionistas de género, así como de la sociedad de clases capitalista imperante (TODAS las clases). Y freno un poco, que se me calientan los dedos y os destripo el ensayo.

Se trata ese abolicionismo total desde puntos de partida como el Las lesbianas no somos mujeres de Monique Wittig, con sus ecos maricas como los de Serpentarios maricas (Beto Canseco y Walter Deasis, 2.018), e incluso de servidore, si se me permite, cuando conducía el espacio ¡DIGO! En Twitch y YouTube para La Oficina (asociación cultural almeriense), y abría cada programa con Buenas tardes, yo soy Rubén Frías, y no soy un hombre. Con mi barba, mi pene y toda la imagen de lo que el cisheterocolonopatriarcado capitalista nos empuja gaznate abajo que es un ‘hombre’. ¡Sí, hombre!

En este libro (que ya hemos quedado en que no es un libro) encontraréis alegatos muy bien justificados en contra de las etiquetas y, a la par, profusos usos de las mismas, y algunas que a lo mejor ni conocemos. Porque es evidente que luchamos con lo que tenemos, jugamos con lo que tenemos y, en la tarea de liberar(nos) y TRANSformar(nos), estamos donde estamos soñando con donde queremos estar.

Propone le autore aquí una revolución, una ruptura, un salto al vacío sin red en triple tirabuzón carpado, que tenga siempre como telón de fondo, no aceptarnos, sino reivindicarnos como torcides. Por lo tanto se plantea un cambio radical total desde lo que la normatividad considera torcido. Vamos a reventar su normalidad con nuestra torcitalidad.

El llamamiento, como grito parrésico, es a salirse de sí misme y la identidad otorgada y asumida. No asumir. Disentir. Explorar en Argos los mares de las realidades corporales, de (no)género y sexo-afectivas. Si las teorías queer pretenden ampliar los márgenes desde los que surgen, hay que empezar a no asumir el cuestionamiento de la disidencia (auto-cuestionamiento, muchas veces, desde la propia trinchera o refugio, en una suerte de fuego amigo), y empezar a cuestionar el centro cis-hetero-colono-patriarcal normativo y disciplinante, hacia donde se dirige la ampliación de nuestros márgenes. ¿Es dejar de considerarnos un margen? Contestarnos esta pregunta para contestarla al mundo es también una revolución en sí misma.

Se nos planta, como ya ocurrió desde Rojo del Arco Iris, el término Marxismo Queer. Probablemente Marx se estará revolviendo en su tumba, pero que se joda. No quiero, que se me calientan los dedos-lengua otra vez, hacer lo que el anglicismo nos impele a nombrar spoiler, pero no puedo dejar de señalar una de las consignas de Mutantes y Divinas, y es que no hay un Marxismo Queer y un Marxismo. El Marxismo, como la revolución y la liberación del mundo, si lo son, son queer. Todo el mundo hacia lo queer en marcha torcitalizante, y si no me vuelvo loca, lo rompo tó y no pago ná. La liberación será queer o no será, como la revolución será feminista o no será.

Este ensayo es, a la vez, una lluvia y una enmienda la totalidad. Por ejemplo, sólo se podrá abolir el género aboliendo el trabajo asalariado, como nos deja ver la Teoría de la Reproducción Social, y que aterriza Ira más claramente desde la militancia crítica del/los marxismo(s) queer(s). Y es que también nos pone Ira por delante la consigna ‘Lo queremos todo. El pan, las rosas y la purpurina’. Un Federico García Lorca de hoy estaría orgullose de ti, hermane.

Hay espacio en este viaje para el riesgo y la empatía, cómo no. El ser humano ha perdido la capacidad de ser el timonel de la historia, dejemos pues que los monstruos se amotinen provisionalmente del barco. Tal vez descubramos, en el proceso, el secreto de que todos los monstruos fueron un día humanos. Pero hay enemigos y no pueden perderse de vista ni bajarse la guardia.

Todo esto se nos ofrece por delante al montarnos en la Argos que supone abrir y abrazar Mutantes y Divinas de Ira Hybris. El bellísimo cierre del Capítulo II, saber que siempre se ha dicho que el rojo y el rosa combinan mal y estar dispuestas a destrozar esa norma, porque a eso hemos venido, a enternecernos con que Itzi Ziga le diga a le autore (y a nosotres) que ‘hay trazas de comunismo, como en los yogures’, y a purpurinizar el recuerdo del Mayo del 68, porque bajo la UIG, está la playa, y debajo de la realidad actual, la playa torcitalizada a la que arribará nuestra Argos triunfante como si fuese el bus de Priscilla Reina del Desierto.

Finalmente bordaremos pájaros en la bandera de la libertad. Ya no más la Loca de Enfrente y siempre, además, la Loca de Enfrente. Un pedazo de cielo rojo, para que podamos volar, con nuestras alitas rotas o restauradas, a placer.

Disfrutad del viaje, y aprovechémoslo bien. Nos vemos a lo largo del arco iris. Buscadme, porque suelo ir por el rojo. Ahí nos cruzaremos con todas las que van asomándose a este ensayo a saludar, como Mario Mieli, Samantha Hudson, Paul B. Preciado, Susan Stryker o Félix Guattari, entre muches otres.

Buen viaje; que los vientos nos sean propicios en nuestras divinas mutaciones transformadas y transformadoras.

Perdona

Por Asmi Ananda Molina, activista intersex.

 

26 de octubre es el “Día de la visibilidad Intersex”
Del 23 al 29 de octubre es la “Semana de la concienciación Asexual”

Perdona, sentimos molestarte, sentimos, que nuestra mera existencia, te cause malestar, incomodidad, te saquemos de tu zona de confort, que rompamos, las creencias que esta sociedad te ha inculcado desde siempre. Perdona por pedirte que reflexiones, que las verdades, casi nunca sean ni únicas ni totalmente verdaderas. Perdona, no nos queremos meter en tu vida, queremos vivir, compartir espacios, salir del ostracismo, que dejéis de usar falsos argumentos médicos, sociales y políticos, que nos estigmatizan, convierten en meros Síndromes patologizadores, elementos sociales disruptivos, creando la falsa realidad de que, salud y normal, son un axioma creado, únicamente para ti por ser cis (porque no eres trans), endosex (porque no eres intersex), hetero (porque tus relaciones sexo afectivas son, si eres hombre con mujeres y si eres mujer con hombres), binaria ( exclusivamente, hombre, mujer, heteros).

Sois una mayoría aplastante, rondáis el 90% de la Humanidad. Este dato indica que existimos más de 850 millones de personas, algunas de ellas cerca de ti, inadmitidas en el club, al que perteneces, IBEX² (Ideología Binaria Exclusiva y Excluyente).

Hemos tenido que fundar el nuestro, LGTBIQA+ (Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales, Queers, Asexuales, +). Nuestro club, lejos de ser un coto cerrado, nos valemos del + para acoger realidades que desconocíamos, se lo agradecemos porque nos permiten dar plasticidad a nuestras cerebros, abriendo fronteras mentales. Aceptar la otredad, sin culpa, sin juicio, es un ejercicio de empatía solidaria.

Perdona, si reclamo los derechos humanos que firmaste en la ONU, en la UE, los DDHH que plasmasteis en la Constitución. Hemos necesitado miles de años para, desde el hartazgo y el, basta ya, poner pie en pared y pedir la igualdad paritaria en derechos y deberes. El primer paso, la visibilización, que en primera persona podamos presentarnos a la sociedad, contar nuestras peculiaridades y entablar una conversación entre iguales, porque, de lo que no se habla no existe.

La semana del 23 al 29 de octubre es la “Semana de la concienciación Asexual” el 26 de octubre es el “Día de la visibilidad Intersex”. ¿Dónde están las instituciones poniéndonos en valor, dándonos carta de identidad? Las leyes una vez legisladas, hay que implementarlas a nivel presupuestario, el funcionariado necesita capacitación para conocerlas aprovechando la oportunidad, para explicarles que las ideologías, creencias personales, se dejan, fuera del puesto de trabajo.

Perdona. Sí, estamos dispuestas a no dejar de reivindicar nuestro derecho a ser.

Los márgenes

Por Iren Ibisate
Persona transmasculina. Miembro de anitzak y el observatorio vasco LGTBI

 

Ayer en el debate final previo a las elecciones del 23J las personas trans estuvimos presentes. Más concretamente las mujeres trans, ya que las personas transmasculinas siempre somos oportunamente borradas, entre otras cosas porque nuestra existencia desmonta gran parte de los bulos contra nuestras compañeras. En eso se ha convertido nuestra vidas estos últimos años, en un golpe de efecto de la extrema derecha y no tan derecha ( o por lo menos no se denominan así).

Desmontar el sistema sexo-genero es una de las mayores afrentas que pueden realizarse en esta sociedad. La razón es que desmontamos la base misma de muchas cuestiones que vemos como “naturales” y que simplemente tenemos interiorizadas o aprendidas. Les guste o no a muchas personas esas cuestiones que he mencionado sustentan estructuras de poder vigentes.

Somos personas incómodas por el simple hecho de ser y nuestra existencia en sí misma es una ruptura inasumible. Ayer el silencio ante los bulos del personaje dejaron claro que no somos personas dignas de defensa o que nuestra defensa sale demasiado cara.

 

Intersexualidades DSD

Por Asmi Ananda Molina, activista intersex.

 

Las intersexualidades o DSD (Disorders of Sexual Development) (Desorden en el Desarrollo Sexual). Una definición despatologizadora es DSD (Desarrollo Sexual Diverso).

La sexuación biológica, humana, es el resultado de la confluencia en cada cuerpo de sexo genotípico XX, XY, XXY, XYY, X0, XXYY, XXXX…, sexo gonadal, ovarios, testículos, ovotestes, sexo fenotípico, resultado de los caracteres sexuales primarios y secundarios, sexo cerebral, dimorfismo cerebral, sexo hormonal, cantidad y calidad de las glándulas endocrinas, productoras y su interacción con los receptores, sexo social o género, rol que se normativiza dependiendo de la sociedad donde nazcas.

A esta base biológica hay que añadir la biografía, sucesos durante la gestación o crianza. La epigenética cada vez obtiene mayores evidencias de ello. Estrés, factores ambientales, nutricionales, disruptores hormonales…

Las personas nacidas con características intersexuales, acompañan a la humanidad desde el principio de los tiempos, ratificado por estudios arqueológicos. La antropología, la etnografía, la sociología, corroboran, su existencia.

Las intersexualidades se producen cuando en el cuerpo de una persona varían los patrones de sexuación, en uno o en varios de los apartados descritos. Es decir, el sexo genotípico, el gonadal, el fenotípico, el cerebral, el hormonal, el social o género, interactúan de formas diversas a las habituales.

Cuando nace una criatura que la «normativa» no es capaz de encasillar en los patrones binarios «clásicos», hombre o mujer, cis, endosex, se produce una alarma socio-política biomédica, con el fin de invisibilizar las variaciones, evolutivas, que desmontan, per se, el constructo, hetero-patriarcal-binario, centrado en la genitalidad.

Ante estos cuerpos insumisos, las sociedades actuales intervienen practicando MGI (Mutilaciones Genitales Infantiles), hormonaciones conductistas, esterilizaciones, reasignaciones de sexo-género de crianza, mayoritariamente feminizantes y una constante manipulación psicológica estigmatizadora hacia las personas intersex y sus familias.
Afortunadamente cada vez más personas intersex y aliadas, estamos reivindicando, el derecho a la diversidad corporal, a la autodeterminación de sexo-género, a la despatologización y desestigmatización.

La ONU, Organizaciones Internacionales de Derechos Humanos, la UE, han reconocido las malas praxis y las violaciones de los DDHHs, continuadas en el tiempo, para con las personas intersex. Denunciándolo y modificando leyes que recolocan a las personas intersex, en la sociedad, como ciudadanas en igualdad y con pleno derecho a su diversidad y visibilidad.

 

Día del orgullo hetero

Viñeta de Teresa Castro (@tcastrocomics)