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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Isidro de Atapuerca vence al Oso Yogui

Escultura Oso

Quienes se acerquen este verano por el Museo de la Evolución de Burgos se van a encontrar con una agradable sorpresa: la Sima de los Osos. Se trata de una nueva exposición temporal que podrá verse de forma gratuita hasta finales de año. En ella se exhibe un cráneo de oso de más de 400.000 años, una magnífica escultura de un individuo adulto de la misma especie y un audiovisual de Javier Trueba sobre el proceso de excavación y el trabajo de laboratorio de limpieza y estabilización de los fósiles.

El cráneo no es un cráneo cualquiera. Se trata de Isidro, el mejor de los más de 300 ejemplares de Ursus deningeri, un antepasado del actual oso pardo (Ursus arctos) acumulados hace unos 400.000 años en ese asombroso cementerio natural de animales y homínidos que es la Sima de los Huesos.

Y la escultura tampoco es una más. Es Isidro, pero con piel y músculos. Un ejemplar de casi 2 metros de altura, erguido sobre sus patas traseras, de gran fuerza plástica, recreado por Sonia Cabello, profesora de escultura en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid y que ha sido concebida con un impecable rigor científico a partir del  asesoramiento de las doctoras en Paleontología Nuria García y Elena Santos. Lee el resto de la entrada »

Estas vacaciones, conoce las reglas del turismo responsable

Elefante

Haga frío o calor, siga apretando la crisis o nos deje respirar algo, lo cierto es que esta Semana Santa que ya tenemos a la vuelta de la esquina nos va a permitir relajarnos durante unos merecidos días. Muchos optarán por el turismo rural, es lo clásico, otros por la playa o las siempre excitantes escapadas a grandes capitales del mundo. Cada vez nuestro turismo es más exigente, pero ¿es también más sensato?

La Fundación FADA por un turismo responsable ha editado un calendario donde nos da muchas claves para que nuestras vacaciones ayuden a promover el respeto por los animales allí donde nos los ofrezcan como un atractivo turístico más. Nos resultan muy atrayentes, nos encanta tocarlos, fotografiarnos con ellos, sin darnos cuenta del error de estos comportamientos.

Por eso hay zoológicos con loros caminando en bicicleta y otros tristes animales encarcelados, acuarios exhibiendo maltratados delfines equilibristas, serpientes y chimpancés lisiados con quienes fotografiarse en plan aguerridos Indiana Jones, circos con elefantes haciendo el payaso y payasos torturando a los leones.

Te enternece alimentar a un cachorro de tigre pero no te preguntas qué ha sido de su madre ni qué futuro tendrá. ¿Te crees que un oso baila porque le gusta la música? ¿Qué el toro prefiere morir torturado en una plaza para satisfacción de ese respetable que tan poco respeto da a la vida ajena?

Un turista responsable huye de todos esos bochornosos espectáculos, pero también rechaza comidas exóticas incalificables como las aletas de tiburón o la carne de perro. No compra abalorios de sangriento marfil, ni mariposas o caballitos de mar disecados. Disfruta de la naturaleza en su estado salvaje e imprevisible.

En realidad el turista responsable no es un turista. Es un viajero. Y eso se nota.

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Los cazadores sueñan con volver a cazar osos en Asturias

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A este país le hace falta mucha pedagogía. Especialmente a los cazadores, complejo colectivo que no acaba de asimilar su nueva función social, esa que les retira de la tradicional actividad deportiva y les arroga ahora complejas funciones como supuestos gestores de la biodiversidad. Ya no cazan por placer. Lo hacen para controlar científicamente las poblaciones de animales, evitando así indeseables aumentos poblacionales, plagas, pestes, epidemias, consanguinidades y otras terribles situaciones frente a las que, según parece, la naturaleza no es capaz de hacer frente. O eso dicen sus dirigentes:

“Si el oso pardo se recupera, consideramos que tendría que estar permitida su caza”.

Así de claro y contundente se expresó el presidente de la Federación Asturiana de Caza, Valentín Morán, según recogió el periódico La Nueva España. Lo hizo durante la celebración el pasado 18 de febrero de las I Jornadas “Realidad de la actividad cinegética en Asturias. Caza y sostenibilidad”, y aunque es verdad que luego matizó sus palabras, la aclaración fue casi peor:

“No quiere esto decir que mañana mismo nos queramos poner a cazar osos en Asturias, lo que considero es que debería de tenerse en cuenta. Ninguna especie tiene que ser descartada, ya que una población elevada de plantígrados también puede ser perjudicial para los vecinos del ámbito rural”.

Más tarde, y ante la monumental repercusión creada, Morán volvió a matizar su afirmación, dejándola como un “mero marco especulativo e hipotético”. Pero la idea quedó clara.

Ahí están de nuevo nuestros salvadores. Los valientes defensores de las economías rurales. El fiel amigo de pastores y agricultores. Ahí están los cazadores entrenando en batidas de osos en Eslovenia o Rumanía. Limpiando sus rifles a la espera de que, algún día, la protección del plantígrado en España dé sus frutos (a pesar de los siempre inevitables e incontrolables furtivos) y se les pueda manejar como mejor saben, a tiro limpio, al igual que tan buenos resultados da con los lobos. ¿Qué vendrá luego? Linces, águilas imperiales, quebrantahuesos,… las añoradas piezas tradicionales de la montería.

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Vendo lobo o algo parecido

Perro lobo

Me lo he encontrado nada más llegar a Burgos. Tradicional paseo por La Quinta y Fuentes Blancas, saludo obligado a media ciudad paseante y, allí estaba. Un lobo auténtico. O al menos eso parecía. Estaba atado a la puerta de un bar, así que, por lógica, no podía ser un ejemplar salvaje. Al momento me acordé de lo que decía Félix Rodríguez de la Fuente respecto al primero de estos cánidos salvajes que vio en su vida. Un fiero ejemplar al que intentaban dar caza en su pueblo, Poza de la Sal, cuando era niño.

Fíjate en sus ojos. Son de un brillante amarillo ámbar. Hipnotizantes. Tanto que el jovencito Félix, a quien esa vez habían situado estratégicamente para que diera el aviso a los cazadores si veía llegar al perseguido animal, lo dejó escapar sin emitir apenas un leve sonido, mudo ante la impresión provocada por la presencia cercana de ese formidable lobo.

Yo hice lo mismo frente al animal que tenía a mi lado. Al momento los ojos me revelaron su condición de mascota. Marrones claros pero sin un atisbo de fiereza y, por supuesto, sin ese espectacular color del que hablaba Félix. Sólo podía ser lo que aquí en España se conoce por un “perro lobo“. Un cruce de macho de lobo con hembra de perro. Forzado o natural, esto último no tan raro. De hecho, los últimos estudios genéticos han demostrado no sólo que el perro es la domesticación del lobo salvaje, sino que ésta surgió hace menos de 20.000 años en China a partir de no más de 50 lobas salvajes. E incluso más. Otro trabajo científico ha demostrado igualmente que en las poblaciones ibéricas lobunas hay  un 4% de ejemplares híbridos, todos ellos de padre perro y madre loba.

Supuse por ello que el ejemplar burgalés sería uno de estos híbridos forzados, un wolfdog. Pero me equivoqué. Como rápidamente me explicó un seguidor en mi cuenta de Twitter [@lacronicaverde], naturalista, burgalés y experto precisamente en el lobo, lo que acababa de ver, admirar y fotografiar era un pastor checoslovaco. “Hay varios en la ciudad”, me confirmó. “Incluso un criadero en [el barrio de] Castañares”.Collage lobo

¿Pastor checoslovaco? Ni idea de la existencia de esa raza. Rápidamente mi compañera bloguera en 20 Minutos, Melisa Tuya, me brindó igualmente a través de las redes [esta vez Instagram] toda la información necesaria: “Raza nueva, de 1999. Cuesta de 1.000 euros para arriba, por lo que he visto. […] Me da que también necesitan manos expertas […] Para gente que sabe bien lo que tiene entre manos”.

La Wikipedia, una vez más, nos amplía con detalle la información. El perro lobo checoslovaco es un híbrido de lobo con pastor alemán al que se le supone el temperamento, la mentalidad y la capacidad de entrenamiento del pastor alemán, junto con la fuerza, la constitución física y la resistencia de los lobos. Físicamente tienen una apariencia muy similar a los lobos de los Cárpatos. En resumen. Como tener en casa un lobo. O algo casi parecido.

Prácticamente todos los meses me llega algún mensaje al blog de gente bastante inculta (a tenor de las numerosas faltas de ortografía con las que escriben), donde me piden información comprar un lobo. Lo quieren “cueste lo que cueste”. E incluso algunos me especifican la edad: “Ni muy cachorros ni adultos”. ¿Un lobo en casa? ¿O un león, una pantera, un oso? ¿Estamos locos?

Esta sociedad nuestra nunca dejará de sorprenderme. ¿Cómo puede alguien aspirar a tener en su casa un animal salvaje, o un híbrido que se lo parezca? Y puestos en nuestros cabales, buscando una mascota: ¿Cómo se puede preferir un perro de raza extraña valorado en una millonada, cuando miles de perros anónimos son abandonados y sacrificados todos los meses en España? Sinceramente, no lo entiendo.

La mía es una opción personal, lo sé, pero prefiero mil veces un maravilloso chucho rescatado de la perrera. Y seguir soñando porque algún día, como le pasó a Félix, caminando por el campo me encuentre frente a frente con los ojos ambarinos de un lobo salvaje, nos miremos apenas un segundo y siga su trote libre para no volver a encontrármelo nunca más.

Pero saber que está allí, en el monte, es y será para mí suficiente.

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Los lobos logran modificar el curso de los ríos

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Un vídeo está corriendo estos días como la pólvora por Internet. Ha sido colgado por la página norteamericana Sustainable Man y subtitulado al castellano en La Voz del Muro. Explica el sorprendente cambio registrado en el Parque Nacional de Yellowstone (Estados Unidos), tras la reintroducción del lobo. Extinguido de la región hacía 70 años, su llegada en 1995 fue concienzudamente seguida por los científicos. Y el resultado es que los cánidos salvajes han logrado modificar los cauces de varios ríos.

Su aparición, es verdad, ha eliminado a algunos competidores como el coyote. Pero por el contrario, ha beneficiado enormemente a decenas de especies amenazadas.

¿Cómo ha sido posible algo así? El secreto está en lo que en ecología se conoce como “cascadas tróficas“. El vídeo te lo explica muy bien, pero por si no puedes reproducirlo te lo resumo.

Hasta la llegada de los lobos, el número de ciervos se había disparado, pues en Yellowstone la caza está prohibida. En consecuencia, la vegetación natural se encontraba seriamente dañada. Los lobos empezaron a cazar ciervos, pues eran presa fácil para ellos, pero lo más interesante fue el cambio que se produjo en el comportamiento de esos grandes herbívoros. Atemorizados por el nuevo depredador, dejaron de frecuentar los lugares más desprotegidos como el fondo de los valles. E inmediatamente, en esas zonas comenzó a regenerarse la vegetación natural. En algunos sitios, la altura de los árboles se quintuplicó en sólo 6 años.

Las hasta entonces orillas desforestadas de los ríos pronto se cubrieron de sauces y álamos. Detrás de ellos llegaron las aves forestales, muchas especies hasta entonces inexistentes. Y también aparecieron los castores, amigos de roer árboles y hacer grandes presas que modifican el curso de los ríos. Es así como los lobos lograron cambiar indirectamente su aspecto. Hasta tal punto que estas modificaciones han reducido los efectos de la erosión, estrechado los cauces, generado lagunas y remansado rápidos.

Y todo porque los lobos expulsaron de los valles a los ciervos. Pero aún hay más. Esas presas de los castores dieron cobijo a peces, anfibios, reptiles y mamíferos como la rata de agua o la nutria. Al desaparecer los coyotes aumentaron los ratones y los conejos, oportunidad que supieron aprovechar rapaces, comadrejas, zorros y mofetas. Las poblaciones de carroñeras también se beneficiaron enormemente de todos esos restos animales dejados abandonados por los lobos. Incluso los osos, quienes además de la carroña también disfrutaron de una cantidad inusitada de arbustos repletos de fruta y bayas.

Es así cómo un pequeño número de lobos no sólo ha logrado modificar el ecosistema de un espacio tan inmenso como Yellowstone, sino que incluso ha sido capaz de cambiar su fisonomía. Absolutamente increíble ¿No te parece?

Este argumento, el de las cascadas tróficas, deberían tenerlo muy en cuenta nuestros gestores ambientales. Especialmente los del Parque Nacional de Picos de Europa, o los de las comunidades autónomas de Asturias, Cantabria y Castilla y León, empeñados como están en exterminar a tan imprescindible escultor de la naturaleza. Pero no hay peor sordo que el que no quiere oír.

Foto: Wikimedia Commons

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Escuelas de pastores, una profesión con futuro

Pastor

Hubo un tiempo, lejano, en el que los nobles querían ser pastores. Recitaban románticas églogas y se vestían como tales en un bucólico intento por acercarse a lo más amoroso de la naturaleza, el idilio. Luego llegaron hembras poderosas, como La Serrana de la Vera, y se torció el asunto. Al final los pastores quedaron sumidos en el último eslabón laboral, a pesar de que su trabajo era fundamental para garantizar la subsistencia de todo un pueblo. Quien no valía para otra cosa, o no tenía tierras, terminaba de pastor.

Todo ha cambiado. A peor. La ganadería agoniza y, a pesar de que seguimos necesitando pastores para apacentar nuestros rebaños, prácticamente nadie quiere hacer este trabajo. O no sabe hacerlo. Una necesidad tan acuciante que ha obligado a desarrollar escuelas de pastores.

Ofertando un futuro mejor para los jóvenes en el medio rural, las hay ya en Picos de Europa, Andalucía, Cataluña o Arantzazu (Guipúzcoa). Y no son cursos fáciles, pues para un hombre o mujer de ciudad, acceder a los mínimos conocimientos y saberes ganaderos para mejorar la rentabilidad de una explotación obliga a un elevado esfuerzo.

En realidad nuestros ganaderos en extensivo del siglo XXI son pastores de biodiversidad. Ya lo eran antes, pero no lo sabíamos. Su sabio manejo de pastos y montes favorece el desarrollo de muchas especies animales y vegetales amenazadas. Los dientes del ganado actúan como inmejorables cortafuegos, manteniendo un paisaje agroforestal que gracias a ellos ha permanecido casi invariable a lo largo de miles de años. El estiércol fertiliza el suelo y da vida a insectos y aves. Involuntariamente, sus reses garantizan la supervivencia de lobos, osos, buitres y quebrantahuesos. Y todo ello produciendo una carne, leche y quesos de calidad excepcional.

Son tiempos difíciles, es verdad. Pero a estos jóvenes que ahora se enfrentan a la aventura de ser pastores es difícil que les falte trabajo. Y su visión moderna de la profesión seguro que les permite dignificar una profesión que nunca deberíamos haber arrinconado. Nos va en ello la supervivencia.

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¿Sabes lo que esconde la sonrisa de un delfín cautivo?

Delfines

Llega el verano y los zoológicos acuáticos hacen el agosto con sus esperpénticos espectáculos de cetáceos haciendo el payaso. Miles de padres llevan a sus hijos a estos grandes circos con la intención de que disfruten y aprendan. ¿Aprender? Poco se puede aprender de unos pobres animales obligados a saltar y bailar al ritmo de Indiana Jones a cambio de sardinas congeladas.

Parecen felices pero no sonríen; sus mandíbulas tienen tan alegre forma incluso después de muertos. Nos hacen ver que disfrutan en gigantescas piscinas, pero en realidad son estrechas jaulas. Imaginamos besos y son, además de falsos, robados. Aparentan recibir premios por sus cabriolas cuando tan sólo es el pago de un chantaje.

Varias organizaciones de protección de la vida marina nos invitaron ayer a celebrar (triste celebración) el Día del Delfín Cautivo. Por si no lo sabías, España es el país con mayor número de delfinarios de Europa. Once en total donde malviven en cautividad unos 90 delfines, 2 ballenas beluga y 6 orcas. Valencia y Tenerife se llevan la palma de tan penoso récord.

Detrás del espectáculo siempre hay una truculenta historia de capturas, muertes, ataques, tranquilizantes y hormonas, tráfico internacional de vida salvaje. Tanto sufrimiento gratuito tan sólo por ganar dinero resulta poco edificante para los niños ¿verdad? Por eso nos lo ocultan.

Pero tampoco es solución buscar estos animales en el mar, perseguirlos sin tregua en barcos turísticos, tratar de tocarlos, de nadar junto a ellos.

No seamos infantiles. La vida salvaje es eso: salvaje. Se ve de lejos, cuando se ve. Y se disfruta sabiendo que existe. Bosques con osos, praderas con bisontes, ríos con nutrias. El mayor espectáculo del mundo es la naturaleza silvestre, no la cautiva, manoseada y bastarda de esos centros y espectáculos que entre todos deberíamos haber cerrado hace mucho tiempo.

Tienes toda la información sobre la campaña SOS Delfines en este enlace. También puedes firmar en este otro enlace para pedir al ministro de Medio Ambiente el fin de los espectáculos con cetáceos en los delfinarios.

Te dejo a continuación el vídeo denuncia de la Fundación FAADA protagonizado por Bigas Luna, Fernando Tejero, Macaco, Marina Salas, Nathalie Seseña y Núria Gago.

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Ecologistas califican algunas batidas de jabalí de peligroso “botellón armado”

Muchas y muy duras han sido algunas de las críticas que ha recibido mi artículo de la semana pasada sobre el peligro de salir al campo cuando hay cazadores cerca, escrito tras la muerte de un pobre jubilado que recogía castañas en El Bierzo y al que mataron de un tiro tras confundirlo con un jabalí. Ya van por 152 los comentarios, pero me he visto obligado a borrar otros 100 comentarios más donde se vertían graves insultos tanto a cazadores como a personas contrarias a la caza.

Al hilo de esta polémica, el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) ha emitido un comunicado de prensa donde da más datos sobre este grave problema de seguridad. Según la veterana asociación conservacionista, las batidas al jabalí en importantes zonas de Castilla y León están “descontroladas” y son un peligro para personas y fauna.

No son anticaza. De hecho, afirman que “las batidas de jabalí en zonas de especial valor, practicada de forma moderada, pudieran resultar aceptables o de utilidad bajo un riguroso control y respetando los principios legales que las regulan”.

Sin embargo, y según el FAPAS, la realidad en Castilla y León es que muchas batidas se practican en su expresión más anárquica y desordenada, sobre todo en aquellas donde la titularidad recae en la Junta de Castilla y León o tiene responsabilidad en ellas ante la presencia de algunas especies catalogadas en peligro de extinción como el oso pardo o el urogallo cantábrico.

En opinión de este colectivo, la Junta de Castilla y León auspicia e impulsa en muchos lugares un régimen de pseudo-anonimato para esta actividad, convirtiéndose en un literal “botellón armado”, una de las modalidades de caza más agresivas y de mayor riesgo.

Este descontrol convertiría a las áreas rurales en lugares de habituales “emboscadas” para todo administrado, sea vecino ocioso, atareado propietario o sorprendido turista por la intencionada falta de publicidad de las mismas. Y como prueba de ello, los ecologistas dan un preocupante dato. En su opinión, es casi norma que ni la Guardia Civil ni los propios Agentes Medioambientales de la administración autonómica sean conocedores de la práctica de esta peligrosa modalidad cinegética.

Armas de caza, alcohol y escaso respeto a la ley. Visto así da miedo. Por eso me gustaría conocer tu opinión.

¿Consideras estas afirmaciones del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes una exageración sin fundamento?

¿Una generalización interesada donde las malas prácticas de unos pocos perjudican a una mayoría respetuosa con las normativas y las leyes?

¿O cada vez te da más miedo salir a campo no te vayas a encontrar con alguna bala perdida?

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Los niños conocen más especies exóticas que locales

Ya se ve el final. O el principio, según se mire. Los niños están a punto de concluir el curso escolar, de terminar los últimos exámenes, de entregarse a las siempre ilusionantes vacaciones estivales. Con los viajes, aunque sea al pueblo del abuelo, tendrán la oportunidad de poner en práctica lo mucho que han aprendido a lo largo del año en, pongamos por caso, geografía y ciencias naturales.

Desgraciadamente serán los menos. Ya casi nadie se sabe los afluentes del Ebro ni las capitales de Europa. Y de plantas y animales mejor no hablemos. Apenas reconocen las especies más famosas que, paradojas de la globalización, no son las ibéricas sino una extraña mezcla entre las propias de la sabana africana y el Amazonas. Ya saben, tigre, león, elefante, tucán, guacamayo. Como toque ibérico no pasan de los famosos oso, lince y buitre. De árboles nada. Y de cultivares, el truco para distinguir cebolletas de puerros está en mirar de reojo el cartel del supermercado.

Pero no se piensen que critico nuestro sistema educativo, Rajoy y su ministro Wert nos libre. El mal, como la crisis, es global. El problema lo tienen hasta en Argentina, donde un reciente estudio ha demostrado que los alumnos de entre 7 y 18 años conocen más especies de plantas y animales exóticos que nativos.

La culpa la tenemos todos. Demasiados documentales extranjeros y ninguno local. ¿Se acuerdan de Félix Rodríguez de la Fuente? Con él logramos convertir en mascota infantil al lirón careto. Hicimos bueno al lobo, divertido al zorro, inteligente al alimoche, imprescindible al encinar. Los héroes de nuestros hijos son ahora el móvil y la tablet. Pero tiene remedio. A falta de Félix, aprovechemos el verano para salir al campo y descubrirles esa fauna y esa flora única, la nuestra. Y dejemos los leones para la BBC.

Muchas gracias a la profesora Victoria Eugenia Martín Osorio, en cuyo blog sobre invasiones biológicas publicó la referencia al estudio argentino.

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La osa “Güela” es capturada para acabar en un geriátrico

¿Os acordáis de la Güela, la hembra de oso pardo salvaje más vieja de España? Esa desdentada viejilla (unos 25 años) estuvo a punto de morir este verano, pero se decidió rescatarla y recuperarla antes de volver a soltarla en el monte para ofrecerle “una muerte digna y en libertad“.

La decisión no estuvo exenta de polémica, por cuanto significaba inmiscuirse en el natural devenir de la naturaleza. Una acción que ahora sabemos no ha servido de nada, pues acaba de ser capturada de nuevo. Su muerte será finalmente en un triste geriátrico para osos, ese extraño Parque de la Naturaleza de Cabárceno donde varias decenas de los de su especie viven en manada para espectáculo de turistas.

Muchos daban por segura la rápida muerte de la Güela una vez reintegrada en el medio natural, pero se equivocaron. Contra todo pronóstico seguía vivita y coleando. Es más, recuperadas las ganas de vivir se ha pasado estos meses vagabundeando entre Cantabria y Palencia, buscando un lugar apropiado donde hibernar con tranquilidad. Muy probablemente lo habría hecho en el Valle de Liébana, donde hay comida abundante para ella y multitud de refugios para encamarse.

Todo esto lo sabíamos gracias al collar GPS instalado en su cuello y que enviaba a los técnicos de la Junta de Castilla y León su posición exacta cuatro veces al día. Pero también que su comportamiento era muy raro. Había comenzado a odiar a los hombres y a mostrar un comportamiento “a la defensiva” ante su proximidad,  fruto del trauma provocado por su captura y cautiverio temporal.

Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo (FOP) en declaraciones a El Diario Montañés, ha justificado así esta decisión:

“Había dado un par de sustos a algunos paisanos y todas las partes implicadas decidimos que lo mejor era evitar que de un susto se pasara a un disgusto”.

Ante el peligro de un ataque no quedó más remedio que volver a capturar a la vieja osa. Podía haber entrado con poco peso en fase de hibernación y haber sufrido una muerte dulce, mientras dormía soñando con esas montañas de los Picos de Europa por donde crió tantos y tan bellos esbardos, pero no ha podido ser así. Ahora quedará recluida en Cabárceno. Allí unos buenos servicios veterinarios garantizarán que no le falte de nada, aunque le faltará lo más importante: la libertad.

A toro pasado es fácil pero también inevitable hacer críticas. Yo soy partidario de intervenir lo menos posible en la naturaleza. ¿Y tú, qué opinas? ¿Fue acertado capturar a la Güela y devolverla recuperada al campo? ¿Habría sido mejor dejarla morir de vieja este verano?

Os dejo aquí el vídeo con la noticia de su liberación este verano.

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