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La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘ciudades’

Las ciudades se están convirtiendo en las Galápagos de la naturaleza

Las ciudades se están convirtiendo en cárceles para nosotros y para muchos de los animales que nos acompañan en este encierro dorado. Un aislamiento que acelera los procesos evolutivos de las poblaciones de algunas especies de aves y por lo tanto favorece la aparición de nuevas especies en menos tiempo. Algo así como las Galápagos en versión isla urbana rodeada de campo. Así lo revelan investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales en Madrid  que han comparado más de 50 pares de especies de aves similares que viven en la ciudad y en el campo.

En realidad a los parientes pajariles de la ciudad les va mucho mejor que a sus primos del campo. Son medios hostiles para la mayoría de los animales, pero también ofrecen ventajas como una mayor cantidad de comida disponible, la presencia de menos depredadores o un ambiente menos frío. Un balance difícil que explica el que pocas especies logren colonizar nuestras selvas de hormigón y cristal. Lee el resto de la entrada »

Empezamos el año con ciudades menos acogedoras y más contaminadas

©Jorge Paris

El año 2016 terminó mal. Nuestras ciudades, donde ya vive más de la mitad de la población mundial, se están haciendo irrespirables. El 54 por ciento de la población mundial reside ya en áreas urbanas y se prevé que para 2050 llegará al 66 por ciento, según datos de un informe de la ONU. Ya hay 30 megaurbes con más de 10 millones de habitantes y Tokio es la mayor de ellas, con 38 millones.

Se supone que para nuestra especie es una ventaja, pues todos juntos encontramos más fácilmente recursos para vivir; en cantidad, pero no en calidad. La calidad vital está cada día más alejada de las grandes ciudades, donde ahora mismo el mayor problema es el de la contaminación atmosférica. Ahí está Madrid, descubriendo como quien se despierta de una pesadilla que lleva décadas envenenándose ante la inactividad de unos políticos complacientes con los monopolios energéticos e industriales. Comprobando que ya es tarde para poner en marcha otras soluciones que no pasen por reducir el abusivo uso que hacemos de los vehículos particulares y sobre todo para renovar el viejuno parque móvil de camiones de reparto. Lee el resto de la entrada »

Los gorriones ya no pueden vivir en nuestras ciudades

gorrion comun - ©Jörg Prohaszka

Los biólogos las conocen por el nombre de especies “bioindicadoras“. Aquellas cuya presencia o ausencia nos señalan las condiciones, buenas o malas, de un determinado espacio natural o biotopo. Si el lugar se degrada, declinan unas, las especialistas, y aparecen otras, las oportunistas. Y no pensemos sólo en linces ibéricos o patos malvasía. El gorrión común (Passer domesticus), sin ir más lejos, es un excelente bioindicador de la salud de nuestras ciudades. Lee el resto de la entrada »

Las aves urbanas están más locas pero viven mejor

Dos recientes estudios ornitológicos han evidenciado científicamente hasta qué punto las ciudades están desquiciando a nuestros involuntarios vecinos alados, en principio para bien.

El primero [Serins respond to anthropogenic noise by increasing vocal activity] se fija en el verdecillo (Serinus serinus), un pequeño pájaro emparentado con los canarios y con quienes comparte su afición-obsesión por el canto. Infatigables en sus bellísimos trinos, a pesar de sus orígenes mediterráneos han sido capaces de colonizar poco a poco los paisajes más humanizados del centro y norte de Europa gracias a una enorme plasticidad que tan sólo exige arbolado disperso. Pero tienen un problema. Las ciudades son tan ruidosas que les resulta muy complicado escucharse bien unos a otros. Incapaces de competir en volumen, se han adaptado a la contaminación sonora dedicando más tiempo a cantar que sus hermanos campestres.

Lo más asombroso es la flexibilidad detectada, pues cambian rápidamente las pautas canoras en función de la variación del nivel de ruido entre días laborables y fines de semana. Como resultado, el verdecillo es la quinta especie aviar más abundante de España, según estudios de SEO/BirdLife, aunque sus poblaciones camperas están acusando un preocupante declive relacionado con la degradación de los ambientes agrícolas.

El otro trabajo [Exploring or avoiding novel food resources? The novelty conflict in an invasive bird]  incide en la relación entre ciudades y especies invasoras, aquellas aves exóticas escapadas de cautividad y que han logrado hacerse tan habituales como nuestros gorriones. Según este estudio, la falta de depredadores favorece las aptitudes innovadoras de las aves de ciudad y, por consiguiente, su tendencia a comportarse de manera más inteligente que las de otros ambientes al ser menos prudentes. Ello explica que los pájaros urbanitas sean más avispados que los salvajes, y que esa peculiaridad les vaya muy bien. Porque en la naturaleza, o te adaptas o mueres.

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La biodiversidad también es urbana

Hablamos de biodiversidad, de riqueza natural, y rápidamente pensamos en remotos espacios protegidos donde la huella del hombre apenas es visible. Pero estamos equivocados. Existe una biodiversidad olvidada, la de las ciudades, por mucho que ambos conceptos, biodiversidad y urbes, nos puedan parecer antagónicos.

Es verdad. Nuestro actual sistema urbanístico ha promovido un devastador modelo de desarrollo territorial donde se primó la ocupación masiva de suelo, su fragmentación y consecuente destrucción de valiosos espacios naturales, provocando con ello el desplazamiento o desaparición de importantes poblaciones singulares de fauna y flora. En el litoral ha sido aún peor. España degrada la superficie equivalente a 8 campos de fútbol (7,7 hectáreas) de costa cada día para crear urbanizaciones, suelo industrial y comercial, según el informe Destrucción a Toda Costa 2010 de Greenpeace.

Pero no todo está perdido. Una buena gestión y planificación de los espacios verdes urbanos puede revertir la situación hasta niveles insospechados, incluso manteniendo su uso público. Y con ello, además de lograr importantes beneficios ambientales es posible lograr una mayor calidad de vida y una mejor concienciación ciudadana hacia el respeto a la Naturaleza.

El primer paso lo deben dar nuestros políticos. Desarrollando políticas activas de permeabilización del campo en la ciudad, de interrelación entre ambos mundos, de reforestación y restauración ambiental. También es necesario tener un mejor conocimiento de los recursos con los que se cuenta, elaborando catálogos municipales de flora y fauna, revisados periódicamente, e incluso realizando censos que permitan conocer al detalle la evolución de estas poblaciones locales. Con toda esta información será posible gestionar luego un amplio programa de sensibilización medioambiental, promoviendo rutas o revalorizando entornos para lograr algo tan sencillo y necesario como es que los ciudadanos conozcan las riquezas de su ciudad, las aprecien y las conserven.

Porque la protección de la biodiversidad también es un asunto urbano.

Os dejo a continuación un interesante vídeo realizado por la Comisión Europea y donde se hace hincapié en este concepto. Todos somos biodiversidad, intensamente interrelacionada. También nosotros y nuestras ciudades.

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