En busca de una segunda oportunidad En busca de una segunda oportunidad

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado- 'El Principito'. Antoine de Saint-Exupéry.

Echa una mano a los animales que más lo necesitan desde tus redes sociales #echaunapata18

Arrancó ayer y casi se me pasa traerla al blog. Hablo de la campaña Echa una pata que lleva tres años llenando de amor y respeto por nuestros animales las redes sociales a beneficio de aquellos que menos suerte tienen.

¿De qué se trata? La gente tiene que publicar una foto de su mascota (o de sus patas) con el hashtag#echaunapata18 y cada foto se convierte en 1 € de donación en comida para protectoras de animales.

El año pasado participaron 18.000 personas publicando su foto. Y este año el objetivo es llegar a 20.000.

Es una campaña solidaria con la que es muy fácil ayudar. Así que me sumo desde el blog y os invito a hacer lo propio con una preciosa ilustración de María Gago que será usada en la edición impresa de Mastín, el libro que quiero sacar en breve por crowdfunding y del que espero que pronto pueda daros más noticias. Aquí os dejo el enlace en el que hablé de ese proyecto, por si tenéis curiosidad.

De momento centrémonos en echar una pata a los que más lo necesitan. Aún estamos a tiempo de aportar.

Necesitamos policías y guardias civiles que se tomen muy en serio la protección animal

Hay muchos desalmados que maltratan animales. Hay muchos desalmados que maltratan personas. Con frecuencia son los mismos. Demasiado a menudo el que empieza dañando sin que le duela la conciencia a un perro o un gato, termina haciendo lo mismo con una persona.

Por eso hay que tomarse muy en serio el maltrato hacia los animales, por eso hay que frenarlo. Por eso y por otros motivos: porque es de ley, porque es de recibo, porque es lo que un buen corazón exige.

Por eso necesitamos que nuestros cuerpos y fuerzas de seguridad del estado se tomen en serio la protección animal. Todos ellos. Siempre. Son los garantes de la ley y hay leyes que defienden a los animales. Poco más deberíamos decir.

Me consta los muchos magníficos profesionales que hay en la Policía (nacional, autonómicas y municipales) y en la Guardia Civil. Creen en su trabajo y se entregan a él, pese a distintos problemas, falta de recursos, de formación específica incluso.

Conozco y he traído aquí a los que son punta de lanza en este cometido, como Héroes de Cuatro Patas, APDA o la Policía de Logroño, con Eduardo Justa en cabeza, que forma a sus compañeros a este respecto.

Todos hemos visto a las redes sociales de nuestras distintas policías y Guardia Civil denunciar el maltrato y promover una tenencia responsable de animales de compañía con frecuencia y está muy bien. Lo hacen porque creen en ello, porque hay que hacerlo, pero también porque les funciona. Lógico. Los animales nos conmueven a muchos.

No obstante, hay aún mucho trabajo por hacer en el día a día, a pie de calle y de campo.Insisto. Necesitamos que todos los policías y guardias estén formados e implicados en la protección animal. Siempre. Sin mirar a otro lado. Sabiendo cómo actuar en cada caso y siendo conscientes de lo que os contaba al arrancar este contenido, que el maltrato animal suele estar ligado a otros comportamientos delictivos. Y las distintas administraciones públicas tienen gran parte de la responsabilidad en esto.

Reflexionaba sobre todo esto al ver el buen proceder de la Policía de Granada, que ha llegado incluso a la BBC inglesa.

Ahora están buscándole nombre desde Twitter.

Es genial, claro que sí. Solo espero que a partir de ahora ese mirar o recordar a ese nuevo compañero que han rescatado se traduzca en que nunca pasen por alto, disculpen o miren a otro lado ante otros casos de animales sufriendo.

Y gracias por ese proceder ejemplar.

Katia, un desecho de cazador que ha pasado por el infierno, necesita nuestra ayuda

Me escribe la protectora El amigo fiel de Córdoba con una historia de terror. La de dos decenas de perros de caza, de esos grandes olvidados que son los podencos, malviviendo en terribles condiciones.

Hace unos días nos enterábamos de un caso espeluznante, donde una veintena de perros de caza se encontraban en unas condiciones infrahumanas y brutales. Donde el estar comidos por los parásitos, era el menor de los males.

Según nos cuentan, estos animales han sido almacenados a lo largo del tiempo, por un hombre mayor, cazador. Como ya no servían para este negocio y eran desechos de cazadores, el hombre por pena, los iba acumulando… Pero al encontrarse enfermo, ya no podía hacerse cargo de ellos y dejó de ir a este lugar.

Las condiciones son las que se pueden observar. Unas zahúrdas medio derruidas, la mayoría de los perros atados con cadenas, malviviendo a saber cuanto tiempo. Comida mezclada con excrementos. Hembras preñadas, algunos ciegos, ancianos, jóvenes, enfermos, crías… Ni que decir tiene la inexistencia de vacunaciones, desparasitaciones, identificación con microchips, etc. Al ser un caso de cesión voluntaria de la posesión (no hay titularidad) de los animales, no cabe que se solicite el decomiso de los animales.

Las fotos valen para hacerse una idea de las condiciones en las que están estos animales:

Igual que sirve el miedo que tienen ante la presencia del ser humano:

De este calvario, hemos podido rescatar a Katia. Una podenca de unos 7-8 años, recién parida (sin rastro de sus crías), con infección en vagina, mamás, ojos, fiebre. Aún estaba produciendo leche. Por el estado en el que se encuentra, ha tenido que estar pariendo toda su vida, habrá sido madre, abuela, bisabuela… una estampa desoladora al ver a un animal en estado de shock por la miserable vida que ha tenido.

Katia está aterrada, vivía atada a una cadena. Su libración en estos momentos no es comprensible para ella, todo es miedo en ese cuerpo vejado.

Ahora nos queda curarla, tras varias visitas al veterinario lograremos que poco a poco su estado de salud mejore. Se le han hecho dos ecografías y una radiografía, por si tuviera restos del parto que tuvo y estamos a la espera de los resultados de las analíticas. Mientras estará con medicación para las infecciones y para cortarle la leche.

En cuanto esté preparada, tendremos que llevarla a una residencia, no tenemos más opciones. Por lo que pedimos ayuda para ella, necesitamos una adopción, un hogar de acogida para que Katia empiece a confiar en el ser humano y deje atrás estos años de sufrimiento.

Necesitamos también ayuda económica, Katia está fuera del infierno, pero los gastos veterinarios serán elevados y el pago de la residencia no será por corto tiempo, es una podenca mayor y esto es sinónimo de invisibilidad.

Ni decir que tiene, que no podemos olvidar a los pobres que quedan en ese lugar (solo unos cuantos se han sacado de allí). Si tenemos opciones, podremos rescatar a otro más, pero la realidad es que es imposible hacer frente sin ayuda, tanto para acogidas como para afrontar el gasto que supone.

Mas información: informacion@elamigofielcordoba.org

En huelga de hambre por los animales de Vícar, Almería

El texto de hoy no es mío, pertenece a Miguel Ángel Reinoso, que está ya en su séptimo día en huelga de hambre. Le ofrecí mi blog para contarlo porque este espacio lo concebí desde el primer momento precisamente como un altavoz para aquel que lo necesitase.

Os dejo con su escrito, con un grito des depredo pidiendo lo que es de ley, que la administración se involucre, que asuma su responsabilidad.

Me llamo Miguel Ángel Reinoso Hidalgo, soy el presidente de Vícar Can Felina Red Solidaria, una pequeña asociación protectora de animales de Vícar, Almería.

En primer lugar quiero darle las gracias por el interés mostrado. Hoy es mi quinto día en huelga de hambre (solo estoy ingiriendo suero) y las fuerzas ya flaquean.

He comenzado esta huelga porque llevo demasiado tiempo exigiendo a la Administración (en mi caso al ayuntamiento de Vícar) que cumpla con la que es su obligación: luchar contra el maltrato animal y el abandono en uno de los municipios de España con la mayor tasa de abandono. En estos años de lucha sólo he obtenido la callada por respuesta o que se me niegue la palabra en los plenos, entre otras cosas. Y ahí sigo junto a mis compañeros, haciendo una labor que deberían hacer las administraciones, rescatando animales como los que voy a mencionar:

Luz, pitbull abandonada y atada en la puerta de la guardería de Las Cabañuelas de Vicar, su cuerpo envuelto en una manta de garrapatas. Desde las siete de la mañana se estuvo llamando al Ayuntamiento. No daban señales de nada, y las madres pasando con sus hijos a la guardería.

Theo, galgo de la asociación que estaba a escasos metros de la persona que lo llevaba, con chapa y chip y se lo llevan a un sitio que no cumple requisitos para tener animales. Nadie del Ayuntamiento avisó a Vicar can felina de que lo tenían ellos. Se recuperó por una persona que vio donde lo encerraron.

Coco, border collie de diez años, encerrado en una jaula al lado del zulo donde el Ayuntamiento ha estado metiendo a los perros, con chip, pero sin vacunas y en estado lamentable: uñas largas y retorcidas ya que no lo sacaban a pasear, y no se gastaban, con trozos de pan con moho de comida. La piel en malas condiciones. Nadie del Ayuntamiento hace nada por Coco.

Dana, podenca canaria a la que habían atropellado hacía un año y partida la pata, la tenía su dueño en una de las tantas construcciones de madera y chapa donde se tienen animales en malas condiciones. Dana estaba al lado de la Nacional 340, a la salida de la Puebla de Vicar. Sin vacunas, delgada hasta extremos lamentables. Tampoco el Ayuntamiento hace nada. Son solo algunos de los perros que la Asociación Vicar can felina ha recogido. Luz vive con una familia en Vicar.

Theo fue adoptado en Bélgica. Coco está de acogida en una casa de acogida de Vicar can felina. Dana en Madrid. Cada caso que atendemos lleva detrás una inactividad de la Administración de la que estamos muy cansados. Camadas en contenedores, animales en la calle, en las carreteras, animales en zulos las veinticuatro horas del día atados o en malas condiciones, en terrazas o patios todo el día, cría y venta ilegal –en el mercadillo de los domingos particulares venden perros cuyas madres las tienen pariendo-, veinte años presentando propuestas, alegaciones a los presupuestos, mociones al Ayuntamiento de Vicar para intentar al menos bajar este número tan vergonzoso de animales abandonados y maltratados, y esto no cambia nunca.

Salvamos animales en concreto, pero no se lucha contra la raíz, que sigue generando casos y casos cada día. Estamos esterilizando gatos callejeros con el método CES y voluntarios que dan de comer a las colonias, con jaulas trampa que compramos, pero esto es como si un médico intentase curar solo a todos los enfermos de todo un país como Etiopía.

En comparación con todo lo que hay en el municipio, llegamos a un tanto por ciento muy pequeño. Llegamos a donde nuestros escasos recursos y esfuerzo humano puede llegar.

Todos los días recibimos mensajes en nuestro página de facebook, mensajes que muchos de ellos no tenemos tiempo de contestar, de animales abandonados, de que nadie hace nada por ellos a pesar de haber dado aviso.

Somos unas pocas personas con nuestras familias, trabajo, compromisos. A pesar de eso decidimos voluntariamente “donar” parte de nuestras vidas a esta causa.

Quien legalmente debe hacerlo no nos escucha, y veinte años sin escuchar ya duele. No podemos cada cuatro años salir en la foto, prometer, hacer un folleto y desaparecer.

Hace tiempo que vamos tarde con este problema. Hace tiempo que demasiados animales sufren y mueren. Hace tiempo que es demasiado tiempo. Esto lo vivimos cada día en Vicar, pero por desgracia Vicar no tiene la exclusividad.

Cientos de personas viven lo mismo en cada municipio de esta provincia, en cada provincia de una Andalucía que nunca despierta. Tienen cientos y cientos de voluntarios haciendo el trabajo de ellos. Pero nosotros no tenemos autoridad, no podemos poner sanciones, no tenemos potestad. Solo tenemos la autoridad y la potestad de nuestros corazones. ¡Basta ya!

Si ha sido capaz de llegar hasta aquí, le agradezco profundamente que haya gastado su tiempo en leerme, ya ha mostrado muchísimo más interés que los políticos de mi ayuntamiento en veinte años.

Le agradezco enormemente su atención, reciba un saludo muy afectuoso de todos los miembros de Vícar Can Felina.

‘The Guardian’ recoge el maltrato y abandono de los galgos en España

Cómo los galgos abandonados se han puesto de moda en Barcelona. Así se podría traducir el título del tema en el que el prestigioso medio británico The Guardian recoge lo que está pasando desde hace ya muchos años. Un tema que luego tuvo su espejo en La Vanguardia.

A nadie mínimamente involucrado con la protección animal le resulta novedoso el tema.

Ya sabemos que los galgos sufren mucho en nuestro país. En gran medida son usados y descartados como herramientas. Muchos acaban muertos sin haber conocido amor ni haber apurado todos los años que la vida les podría haber regalado. En el universo de los cazadores es prácticamente imposible ver un galgo anciano, uno como ahora es mi perra.

Ya sabemos que los cazadores lo niegan. Nos conocemos sus argumentos, que son los mismos desde hace mucho tiempo. Se aferran a los pírricos datos oficiales del seprona obviando los evidentes y oficiosos. Dicen que se los roban, que los tienen en palmitas, que maltrato es tener un perro en un piso y una gran ciudad y se inventan subvenciones y teorías conspiranoicas en torno a las protectoras. Yo soy de las que puede reconocer que hay casos de buenos cazadores, que tratan bien a sus perros, aunque su número disminuye si se trata de galgueros y, sobre todo, rehaleros. En varias ocasiones les he dicho que el camino para defenderse es denunciar las malas prácticas que yo sé y ellos también saben si son sinceros que están viendo en muchos de sus compañeros de afición. Limpiar su nombre requiere mirar a medio y largo plazo y limpiar su casa desde dentro, por mucho que el trabajo sea ímprobo.

Ya sabemos también que los galgos se han puesto de moda. Mucha gente, no solo los hipsters y urbanitas barceloneses que menciona The Guardian, quieren a su lado estos hermosos animales. La mayoría, por suerte, optan por la adopción. Pero también hemos visto cómo todo esto se traduce en un auge de la moda de pequeños galgos, como le reales italianos o whippets, que se creían y venden más. Incluso hubo algún caso con polémica de comercio con cachorros de cristalera (execrable práctica) que vendía cachorros de galgo español para hacer negocio de esta moda. Una moda que ojalá se contagiara a los podencos y otras razas de caza con menos glamour pero las mismas problemáticas.

A mí lo que me parece relevante es que sea una realidad, aún lejos de solucionarse, que traspasa fronteras haciéndonos ver lo que aquí tantos aún insisten en negar.

No es la primera vez. Hace dos años fue muy sonado un reportaje de National Geographic también protagonizado por nuestros galgos, que hablaba de ”muerte en masa”.

galgos2

Y va a seguir pasando:

¿Llegará el momento en que podamos contar todo esto como propio del pasado?

No nos merecemos a los perros

Un día cualquiera, sin pensarlo demasiado, cuentas algo cotidiano en una red social. Y, sin esperarlo, aquello se hace viral que se dice ahora.

Esa escena cotidiana era mi perra, Troya, tumbada ante la puerta, el lugar que ahora prefiere para no perderse nuestras idas y venidas.

Uno de los comentarios que más se ha repetido es que verla ha llevado a las lágrimas. Entiendo la emoción, pero espero que no venga de la pena. Troya es y ha sido feliz. Y me aseguraré de que lo siga siendo el tiempo que le quede a mi lado.

También mucha gente ha expresado de distintas formas que “no nos merecemos a los perros”. Tengo que estar de acuerdo. Su devoción, tantas veces poco valorada, además es pagada con demasiada frecuencia con abandono y maltrato. No es raro que lo sea al final de sus vidas, cuando necesitan más cuidados, cuando las facturas veterinarias suben. Este blog lleva tantos años como de vida tiene Troya narrando la crueldad con la que el hombre trata al animal que más y mejor le ha servido.

En cualquier caso no puedo por menos que alegrarme, porque tantos comentarios acumulados de gente empática, capaz de apreciar la entrega de nuestros perros hasta el final de sus días, conforta y ofrece algo de esperanza sobre la calidad de la especie humana.

Demuestra que somos muchos los que valoramos sus bienvenidas.

Nosotros ahora tenemos que tener cuidado al abrir la puerta, con frecuencia está tumbada tan cerca que la empujamos y se despierta sobresaltada.

Cuando llegamos se levanta con esfuerzo, ignorando esas patas traseras que a veces no quieren incorporarla tan rápido como ella querría, y se acerca a saludarnos como siempre ha hecho desde que llegara a nuestro hogar hace catorce años. Una perra usada y descartada para cazar, con hambre, miedo y perdigones en el cuerpo.

Estoy convencida de que ya no recuerda nada de todo aquello. Las malas experiencias han quedado sepultadas por años de juegos, caricias y cuidados.

Las bienvenidas de nuestros perros. Algo capaz de mejorar cualquier mal día si somos capaces de pararnos a valorarlas en lo que merecen. Lo que más extrañamos de ellos cuando nos faltan.

No, no nos los merecemos. Igual que ellos no se merecen lo que les hacemos.

Llega el frío, llega a las protectoras la necesidad de contar con casas de acogida para sus animales enfermos, cachorros y ancianos

Ha llegado el frío abruptamente. Nos abrigamos, ponemos la calefacción en casa y en el coche camino al trabajo, nos quejamos un poco de lo que han caído de golpe las temperaturas cuando nos metemos en el ascensor con alguien con quien no tenemos mucha confianza y a seguir con nuestra vida sin más problema.

En las protectoras no es tan sencillo. Allí hay muchos animales que lo pasan realmente mal con la llegada del frío y la humedad. Animales que son mayores, están enfermos, convalecientes tras alguna intervención o son aún muy jóvenes. Lo pasan mal durante muchos meses, empeoran e incluso mueren.

Las protectoras necesitan casas de acogida, gente buena que se ofrezca para tener temporalmente en sus hogares a esos animales, que les ofrezcan calor y cuidados hasta que llegue un hogar definitivo para ellos o puedan volver, ya en mejores condiciones.

Las casas de acogida son oro puro para estas entidades que se esfuerzan por tapar el sol con una mano.

Os animo a acercaros a la protectora que tengáis más cerca a ofrecer vuestra ayuda si es que tenéis un rincón caliente y algo de tiempo para hacer más fácil la vida a uno de estos animales, que vienen con frecuencia de conocer sólo la crueldad del ser humano. Los gastos los asumen las protectoras.

Una casa de acogida no solo cura sus cuerpos y los protege del frío, también les sana por dentro, recompensa su bondad, les ayuda a recuperar la confianza en el ser humano.

Y a la que preguntáis en esa protectora cercana sobre cómo ayudar siendo cada de acogida, también podéis llevar viejas mantas, toallas o colchas. Incluso radiadores o calefactores que ya no uséis. Preguntad qué necesitan, seguro que hay algo que a vosotros ya no os sirve y para ellos es muy útil.

Termino presentándoos a Kiev, que es muy mayor, está enfermo y necesita con urgencia una casa de acogida.

Normalmente los casos que llegan a Hoope nos dejan tocado el corazón pero, el caso de KIEV nos lo ha desgarrado. Lo encontraron deambulando solo y desorientado, sin apenas poder caminar y en las condiciones tan horribles que podéis ver en las fotos.

Le hemos llevado al veterinario y le han realizado una analítica completa (es un yayito), otra de leishmania, erlichia y filaria, le han dado un baño desparasitador (tenía el lomo lleno de huevos de pulga), le han hecho un radiografía donde se aprecia una fractura mal soldada pero ya cerrada…

El peque, pese a su delicado estado de salud, tiene ganas de vivir, come, intenta pasear y agradece cualquier mano amiga, cualquier caricia, cualquier palabra.

Por nuestra parte, tenemos claro que vamos a darle aquello que no ha recibido, nuestro apoyo, cariño y ayuda en los años que le queden y no vamos a escatimar en gastos veterinarios para que se ponga bien lo antes posible.

Ahora necesita URGENTEMENTE una casa de acogida porque, en las condiciones tan delicadas que tiene, no puede vivir en un chenil y menos ahora que empieza el frío, la humedad…

En este evento de Facebook tenéis más información sobre Kiev.

Si quieres adoptar a Kiev escribe a adopta@hoope.org, si quieres acogerlo el correo es acoge@hoope.org. A partir de 10€ al mes puedes apadrinarlo.

Este sábado es el día de la adopción de Madrid Felina, una opción estupenda para conocer gatos adoptables

Este sábado 27 de octubre Madrid Felina, que protege el futuro de más de 700 gatos en Madrid, organiza el día de la adopción de los gatos que “tienen listos para adoptar y buscar una casita”. Es un momento perfecto para conocer gatos adoptables.

Os recomiendo en cualquier caso asistir, aunque no estéis buscando adoptar un animal, porque es un bonito evento solidario, especialmente recomendable para acudir con niños, en familia, a despertar conciencia.

Se les puede ayudar de muchas maneras, tienen recogida de pienso solidario, regalos, ponen a la venta su primer calendario de La Casita de Candela (dedicada a buscar hogar a gatos positivos en leucemia y/o inmuno de la que ya os hablé hace tiempo) y obras artísticas de MamaMon y de Cativan a la venta

Es este sábado de 11.30 a 14:00 horas en el local de Tiendanimal de López de Hoyos 100 (metro Prosperidad / Avda. América). Y termino mostrando alguno de los gatos a los que Madrid Felina busca un hogar.

Nana, del maltrato encubierto al olvido

Nana estuvo los primeros cuatro años de su vida viviendo en la miseria y el maltrato, un tipo de maltrato que la administración no considera como tal pero que es innnegable, porque vivir en la miseria, sola, encadenada, no es manera de existir.

Cualquiera con una mínima de compasión y humanidad, vería crueldad y maltrato, pero la ley no lo ve así. A veces se queda solo en una falta administrativa. Otras, ni eso.

Y ya ni hablar del maltratador, siempre justificándose. Creyendo que por ser el “dueño” de esa perra, puede hacer lo que quiera, usarla para lo que quiera, con echarle comida y proporcionarle un colchón viejo será suficiente, aunque tenga que estar atada todo el día a una cadena. ¡A quién le importa! ¿Qué más da? Total, es solo una perra.

Los siguiente cuatro años los ha pasado en el olvido. Esperando un hogar que no llega pese a ser una perra sociable y cariñosa, que se lleva bien con otros perros. Cuatro años dentro de ese nutrido universo de perros olvidados, que nunca consiguen un hogar al mismo tiempo que se producen cachorros que sacian deseos estéticos.

No queremos que siga invisible. Es hora que tenga su final feliz y sepa lo que es tener una familia de verdad.

Termino con un texto de una de las voluntarias que está intentando forzar la buena suerte de Nana, para que no termine sus días sin saber lo que es tener su propia familia, a la que entregar su devoción canina.

Cuando rescatas un animal del abandono o del maltrato siempre piensas que desde ese momento su vida ha cambiado. Por fin tendrá abrazos y caricias en una familia que le dé todo el cariño del mundo.

Cuando le tengo entre mis brazos suelo decirle: ¡Todo el dolor ha terminado! Incluso le prometes que vas a encontrar una familia que le quiera como se merece. Cueste lo que cueste lo vas a conseguir pues ya ha sufrido bastante y se merece su final feliz.

Los finales felices es lo que hace que siga rescatando animales del abandono. Es muy duro leer en las redes sociales y en los medios todos los casos de maltrato. Me pongo en su piel y me desgarra el alma el daño que ese peludito está sufriendo.

No quiero alejar la vista de esa realidad. Lo más fácil para mi salud mental sería olvidarlos. Pero no puedo. Y no puedo porque todo ese daño se lo estamos causando nosotros, las personas. El único pecado de los animales es confiar en el ser humano. Como raza somos capaces de alcanzar las cotas más nobles pero también descender a las profundidades más abyectas.

Muchos de los animales que recatas necesitan ser rehabilitados en casas de acogida, residencias o protectoras. La mayoría lo superan porque tienen una asombrosa capacidad de recuperación cuando tienen amor y cariño. Lo que más me sorprende es que siempre perdonan y vuelven a confiar en el ser humano… ¡quizás deberíamos de aprender más de ellos!

Cuando ya está preparado para la adopción hay que encontrar esa familia que le dé su final feliz. Para ello difundes la adopción en las redes sociales y medios. Hay veces que la adopción es muy rápida pero otras veces no lo es tanto. Hay muchos corazones que quieren adoptar pero desgraciadamente hay muchos más animales abandonados. Los meses pasan y el animal cae en el olvido. Te desesperas porque se hace invisible.

Por eso hoy queremos presentaros a NANA una invisible que se deshace por una caricia cuando te acercas a ella. Nana tiene ocho años, de los cuales los cuatro primeros vivió atada a una cadena de dos metros de longitud las 24 horas del día. Los otros cuatro lleva viviendo en una perrera con la esperanza que una familia se fije en ella, de tener su final feliz. ¿Se lo darás tú?.

Se entrega con chip, vacunas al día y contrato de adopción.

Contacto: perrigatossinfronteras@gmail.com 670959688

Motivos de sobra para reflexionar sobre los caballos en terapia en España

Hoy cedo este espacio a Nuria Máximo Bocanegra, Directora de la Cátedra Institucional Animales y Sociedad URJC, que organizó el pasado fin de semana las Jornadas Intervención y Terapia Asistida con caballos: ética y bienestar del animal de intervención, de las que ya os hable la pasada semana y cuyo resumen os muestro al final del texto de Nuria Máximo.

La Cátedra Institucional de Investigación Animales y Sociedad de la Universidad Rey Juan Carlos nace en 2016. El bienestar animal y la promoción de la salud con los animales como mediadores (intervenciones asistidas con animales) son objeto de esta cátedra y disciplinas incorporadas en fechas muy recientes al ámbito universitario europeo. La Cátedra es la primera de estas características en la universidad pública española.

Es necesario regular y primar la profesionalidad en el creciente sector de las terapias con animales, donde no es oro todo lo que reluce. Regularlo teniendo en cuenta el bienestar de los animales que participan en estos programas, tanto como la calidad de los mismos.

Nos sobran motivos para reflexionar. No encontrarás ni una referencia a los animales en las distintas acepciones de la palabra inteligencia que nos ofrece la RAE, que sí incluye, sin embargo, ‘inteligencia artificial’. Otro ejemplo del insoportable sesgo antropocéntrico de la lingüística lo podemos encontrar en la palabra lenguaje, a la que el diccionario sí asocia el ‘lenguaje máquina’. Pero ni rastro del rico, diverso y poderoso ‘lenguaje animal’. (Astrid Guillaume, zoosemióloga y profesora de la Universidad París-Sorbona)

Nos sobran motivos para reflexionar. Puestos a dominar, los humanos dominamos hasta el propio concepto de ‘bienestar animal’, que estamos empezando a diseñar —no sin un importante estruendo de marketing— más a nuestra medida que a la suya. Un país europeo —ojalá que pronto sean muchos más— ha considerado necesario proteger también las necesidades emocionales de un ser eminentemente social, como es el caballo. El país es Dinamarca y las medidas que ha puesto en marcha son la prohibición de poseer un solo caballo junto a la obligación de que éstos puedan estar juntos y salir de las cuadras al menos una vez al día. (Coby Bolger, jinete y experta en nutrición equina natural).

Nos sobran motivos para reflexionar. A terapia es frecuente que se destinen caballos mayores, con dolencias y, a veces, con dolor. La terapia en estas condiciones no sólo hace sufrir al animal, tampoco aporta al usuario los efectos beneficiosos de una técnica basada en la cadencia del movimiento (Lucy Rees, zoóloga galesa autora de libros como ‘La mente del caballo’ y ‘La lógica del caballo’).

Nos sobran motivos para reflexionar. No sabemos cuántos caballos se destinan a terapia en España. Lo desconocemos pese a que las intervenciones de corte terapéutico con caballos se dirigen, por este orden, a neurorrehabilitación y discapacidad, educación y psicología y psiquiatría. Impensable en otros ámbitos de la salud humana, ¿no te parece?

Nos sobran motivos para reflexionar, y a mí me falta tiempo y espacio para resumir las interesantes aportaciones de los profesionales que han acudido a la llamada de la Cátedra Institucional Animales y Sociedad de la URJC para empezar a hablar del bienestar del caballo de intervención. Todos a una hemos coincidido, eso sí, en pedir a la Administración que regule —y que lo haga pronto, por favor— un sector en auge, con el fin de evitar el intrusismo y las malas prácticas. Y promocionar el bienestar del animal, ese valiosísimo compañero de trabajo —nunca instrumento— que es el caballo. Por empezar por algún sitio se me ocurre que la Administración podría poner en marcha un registro de centros y actividades.

Nos sobran motivos, ¿o no?

Estrella y Chismito, caballos de terapia. (Fundación MHG)

Termino compartiendo las conclusiones de las jornadas:

Los profesionales que participaron el 19 y 20 de octubre en las Jornadas ‘Intervención y Terapia Asistida con caballos: ética y bienestar del animal de intervención’ organizadas por la Cátedra Institucional de Investigación Animales y Sociedad de la Universidad Rey Juan Carlos y la asociación terapéutica Psicoanimal, coincidieron en la necesidad urgente de regular las Intervenciones Asistidas con Animales (IAA), unas prácticas que afectan a la salud y el bienestar de los pacientes y los animales que participan.

Lo hicieron ante Enrique Alonso, miembro permanente del Consejo de Estado y jurista especializado en derecho administrativo y medioambiental, que intervino en la inauguración de las Jornadas y afirmó que “la intervención asistida con animales está en la agenda europea, y se posiciona como una alternativa para evitar el maltrato y el abandono de caballos mayores”.

“La regulación de la formación y de los centros es inexistente en España e irregular en Europa”, incidió Nuria Máximo, que llamó la atención sobre el hecho de que no existe un registro de entidades y centros en los que se realizan IAA en nuestro país. De hecho, se desconoce el número de caballos —de los más de 312.000 censados en España— que son destinados a este tipo de intervenciones.

“Las explotaciones equinas en la actualidad no tienen obligación de registrarse como establecimiento de apoyo social. Esta situación de vacío legal y de ausencia de intervención administrativa es inimaginable en otros ámbitos que afectan a la salud humana, sin olvidar que el bienestar de los animales que intervienen también está en juego”, valoró la directora de la Cátedra. Máximo abogó por que “la Administración junto a un panel de expertos regule unas intervenciones cuyos ámbitos más frecuentes de actuación son, por este orden, neurorrehabilitación y discapacidad, educación y psicología y psiquiatría”. Como han hecho otros países de nuestro entorno. “Es el caso de Italia donde desde hace cuatro años existe una regulación que garantiza la calidad de las prácticas, la cualificación de los profesionales, la seguridad de los pacientes y el bienestar de los animales”, argumentó la directora de la Cátedra A&S.

Sandra Marín, de la asociación Psicoanimal, defendió una Guía de Buenas Prácticas en IAA de la que, entre otros puntos, destacó “la necesidad de que los profesionales tengan una formación específica”. Marín recordó la falta de ética en el cuidado de algunos caballos de terapia y su posterior abandono o reventa cuando se hacen mayores: “desde Psicoanimal denunciamos estos maltratos por acción u omisión y elegimos una política de bienestar animal, donde los protagonistas de estas terapias son tratados y respetados como compañeros y no como instrumentos”. Las entidades privadas que homologan cursos apenas tienen protocolos sobre el bienestar de los caballos, destaca la representante de Psicoanimal, para quien “el 80% de las malas prácticas son producto de la desinformación”

A la zoóloga galesa Lucy Rees, experta en etología y doma equina natural, correspondió el acercamiento científico al comportamiento del caballo. Rees, autora de libros como ‘La mente del caballo’ y ‘La lógica del caballo’, entre otros, denuncia que “con cierta frecuencia a terapia se destinan caballos con dolor que por tanto se mueven mal y, además de sufrir, no aportan ningún beneficio a la terapia [basada en la cadencia del movimiento]”. Rees está afincada en Extremadura desde hace 18 años, donde desarrolla un estudio con pottokas salvajes, raza de pony vasco en peligro de extinción.

El educador canino y experto en IAA David Ordoñez se centró en la influencia del pensamiento humano en la definición del bienestar animal. Ordóñez es coautor, junto a Rafael Martos-Montes, miembro de la Cátedra, del estudio más completo sobre la situación del sector de las Intervenciones Asistidas con Animales en España. Según el informe, el caballo es el segundo animal más empleado en IAA en nuestro país por detrás del perro, y forma parte de los programas del 25% de las entidades analizadas (encuesta realizada en 2015).

La mirada a la salud de los caballos corrió a cargo de las veterinarias Carlota Álvarez, especialista en medicina veterinaria tradicional china, y Marga Zabala, especialista en terapia manual del caballo, en tanto que Coby Bolger habló de la nutrición equina, en concreto de la dieta natural. Bolger explicó que “existe una conversación a nivel europeo sobre bienestar animal y, como fruto de esta preocupación, nacen normativas como la que en Dinamarca prohíbe a los propietarios tener un sólo caballo y obliga a que éstos puedan verse y salgan al paddock al menos una vez al día”.

De la Fundación MHG, Olivia del Rosario, terapéutica ocupacional, explicó la importancia de que los caballos vivan en un entorno abierto, libres y en manada. Este modelo propicia su bienestar y redunda en la calidad de las intervenciones practicadas con animales equilibrados. Rocío Fernández, experta en IAA en Psicoanimal, expuso casos reales, tanto grupales como individuales.

La conferencia de clausura corrió a cargo de la zoosemióloga Astrid Guillaume, profesora de la Universidad de París-Sorbona, que defiende la importancia de escoger bien las palabras y alerta sobre cómo éstas y los silencios afectan al bienestar de los animales. Guillaume abogó por “la necesidad de integrar la figura del animal en alguna de las acepciones que definen palabras como inteligencia o lenguaje, de las que se encuentra ausente, contrarrestando el sesgo antropocéntrico de la lingüística”.