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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

El zoo de Almuñécar se convierte en cementerio de animales

El zoológico de Almuñécar (Granada), mal llamado Parque Ecológico de Peña Escrita, es de esas cárceles para animales que ponen los pelos de punta. Mucho más increíble lo es que su propietario sea el ayuntamiento de la famosa localidad turística. ¿Qué hace un municipio gastándose el dinero público en  jaulas para leones?

Algunos lo recomiendan en Trip Advisor como un lugar fabuloso que te hace sentir “como si estuvieras en África”, pues casi puedes tocar a los animales “de lo cerca que están” y a los que puedes ver “casi en libertad”. Pero los técnicos de la Junta de Andalucía no tienen la misma opinión de este centro y hace dos años obligaron a sus responsables a cerrarlo por no cumplir muchas de las exigencias de bienestar animal a las que obliga la Ley.

“Animales sin identificar y sin registrar, fugas, muertes y nacimientos sin control fueron algunas de las causas que derivaron en el cierre del parque”, detalla la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA) en un comunicado.

Cerrar un zoo no es fácil, así que FAADA ha colaborado en su clausura y búsqueda de nuevos hogares donde los pobres bichos sufran menos. A comienzos de este año se inició el proceso para identificarlos, revisarlos sanitariamente y empezar con las gestiones necesarias para su traslado. 47 animales fueron trasladados a centros de rescate de Bélgica y Holanda. Pero de repente las cosas se han torcido.

A finales de mayo 2017, FAADA gestionó el traslado de los caballos Przewalski, de los suricatas y de los puercoespines. Tras estas últimas actuaciones, inesperadamente, el Ayuntamiento de Almuñécar interrumpió toda comunicación con la Fundación, dejando de atender a las llamadas con las que se pretendía organizar los sucesivos traslados.

Ante la imposibilidad de rescatar a los más de 70 animales que todavía quedan en el centro (6 osos, un tigre, 4 macacos, 5 zorros, y unos 9 lobos, entre otros), FAADA ha difundido un comunicado de prensa donde denuncia la situación y solicita a las autoridades regionales que obliguen al Ayuntamiento a reanudar las gestiones para continuar con los traslados.

En FAADA reconocen su desconcierto. Hasta el momento esta entidad ha encontrado destino para todos o casi todos los animales del zoológico, además de gestionar la mayoría de trámites de los traslados y rescates, manteniendo comunicación con los nuevos centros de acogida.

FAADA recuerda además que los animales del zoo de Peña Escrita no están saneados ni controlados. Nunca antes se les han realizado revisiones veterinarias y muchos de ellos presentan patologías que dificultan su traslado. Para empeorar aún más la situación, el zoo no tiene contratado a ningún veterinario experto en fauna salvaje.

El lugar se ha convertido en un cementerio de animales. Hasta la fecha, y según FAADA, varios ejemplares ya han fallecido, como por ejemplo los bisontes, el hipopótamo, algunos zorros y varios lobos. Y a los animales ya trasladados les sigue faltando diversa documentación que el zoológico todavía no ha tramitado.

Varios animales han sido trasladados a un zoológico de Galicia donde las cosas, lejos de mejorar, están empeorando. FAADA denuncia “la inexplicable pasividad de la Consejería de Medio Ambiente de Galicia”, que sigue sin dar autorización de entrada a un grupo de zorros que lleva esperando en una pequeña instalación del zoo desde hace meses. Dicha espera ya le ha costado la vida a una de las hembras de más edad.

Es mi opinión personal, pero los zoológicos no deberían existir. Y no existirían si nosotros dejáramos de acudir a ellos y pagar entradas por ver tan lamentables cárceles de animales salvajes. La fauna autóctona de Granada es bellísima. Disfrutar con el vuelo libre de, por ejemplo, una de sus maravillosas águilas perdiceras, vale más que todas las jaulas del mundo; aunque no las podamos “casi tocar” ni los encinares y pinares granadinos se parezcan a los bosques africanos. Pero es que no lo necesitan. Granada es Granada y Tanzania otra cosa.

El mal ya está hecho. Esos tristes animales de zoológico no se pueden devolver a la vida salvaje, pero sí al menos tienen derecho a una segunda oportunidad en un centro donde no se los torture.

Y los responsables de Almuñécar deberían dejarse de aventuras africanas y promover el turismo de naturaleza en su fabuloso e injustamente olvidado paraíso natural.

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5 comentarios

  1. Dice ser Mariam

    Tampoco me gustan, los zoos…cuando he ido de pequeña,,,siempre me entristecieron….sus miradas…No no me gustan,,,si los tienen..para que los vean y los conozcan los niños..(la opcion es que vean documentales y videos) que los hay

    14 Julio 2017 | 13:03

  2. Dice ser Jmgl

    Mal informados nunca se ha llamado ecologico

    14 Julio 2017 | 13:22

  3. Dice ser Txispas

    Zoos igual a cárceles , con la diferencia de que son víctimas de unos seres llamados” humanos”, que carecen de humanidad…

    14 Julio 2017 | 20:39

  4. Dice ser popeye

    Que pena en las condiciones en las que están. Los humanos no saben gestionar un zoo, y los perjudicados son los animales. Una verdadera lástima

    15 Julio 2017 | 08:35

  5. Dice ser animalistos

    Si estoy preocupadisimo por que un menda es un irresponsable con cuatro animales, de verdad no hay mejores cosas de que pensar
    Ya cansa la matraca animalista, os importa un huevo todo abandonar el postureo

    15 Julio 2017 | 18:17

Los comentarios están cerrados.