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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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La matanza de cormoranes en Asturias no logra frenar el declive de truchas y salmones

© Coordinadora Ecologista de Asturias

Desde hace más de 11 años, el Principado de Asturias ha matado más de 2.300 cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) para nada. En teoría, con tan brutal acción de control de la población invernante de este pájaro que se alimenta de peces mejorarían las poblaciones de truchas y salmones.  Es una exigencia de los pescadores. No quieren competencia en el campo. Quieren ser los únicos pescadores de los ríos.

Pero matar cormoranes no funciona. Era algo que ya se sabía. Como ha ocurrido en otros países y confirman numerosos estudios científicos, las matanzas de cormoranes no sirven para recuperar las poblaciones de los salmónidos ni consiguen reducir la densidad de estas aves. Tan solo siembran muerte.

Este año las cifras ponen los pelos de punta. Se matarán 130 cormoranes en el Nalón, 40 en el Narcea, 30 en el Sella, 20 en el Deva/Cares y el Bedón, 5 en el Esva y 5 en el Navia.

A pesar de la inutilidad de tales matanzas, varios colectivos de pescadores deportivos piden más sangre. Exigen a la administración el exterminio de la mitad de la población invernante de cormoranes grandes e incluso han pedido que se incluya en la lista de especies “a controlar” a garzas, nutrias y martines pescadores. Como se enteren de que los cangrejos de río también comen peces irán a por ellos. Exigen exclusividad fluvial.

Frente a ellos, varios colectivos ambientales asturianos han puesto en marcha una recogida de firmas pidiendo exactamente lo contrario. Solicitan cordura, el cese de las matanzas de cormoranes y la adopción de una postura firme contraria al control letal de otros depredadores, muchos de ellos protegidos por la legislación actual.

Asimismo, se solicita al Principado de Asturias que acometa las actuaciones necesarias para asegurar la conservación de las especies autóctonas de salmónidos, que deberían incluir necesariamente la recuperación de los cauces fluviales, la eliminación de obstáculos, la persecución efectiva del furtivismo, la lucha contra la contaminación y la reducción de los cupos de captura. Porque como confirman los expertos, son estos problemas, y no los cormoranes, los auténticos responsables de la pobreza de los ríos asturianos.

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Disparan a Duerita, la nutria amiga de los paseantes sorianos

Durante estas Navidades han sido numerosas las fotografías publicadas en redes sociales y televisiones de las popularmente conocidas como “Dueritas”, ejemplares de nutrias europeas (Lutra lutra) famosas por su belleza, mansedumbre y facilidad de observación en la ciudad de Soria, ya fueran paseantes que caminan por las sendas del Duero o turistas que visitan San Saturio o los Arcos de San Juan de Duero. Pocos espectáculos hay más maravillosos que ver nadar por el río a estos ágiles mustélidos.

Pero siempre hay bestias de dos patas y una escopeta que frente a estos animales confiados tan sólo ven una pieza fácil de caza. Y disparan sobre ella. Lee el resto de la entrada »

Los lobos logran modificar el curso de los ríos

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Un vídeo está corriendo estos días como la pólvora por Internet. Ha sido colgado por la página norteamericana Sustainable Man y subtitulado al castellano en La Voz del Muro. Explica el sorprendente cambio registrado en el Parque Nacional de Yellowstone (Estados Unidos), tras la reintroducción del lobo. Extinguido de la región hacía 70 años, su llegada en 1995 fue concienzudamente seguida por los científicos. Y el resultado es que los cánidos salvajes han logrado modificar los cauces de varios ríos.

Su aparición, es verdad, ha eliminado a algunos competidores como el coyote. Pero por el contrario, ha beneficiado enormemente a decenas de especies amenazadas.

¿Cómo ha sido posible algo así? El secreto está en lo que en ecología se conoce como “cascadas tróficas“. El vídeo te lo explica muy bien, pero por si no puedes reproducirlo te lo resumo.

Hasta la llegada de los lobos, el número de ciervos se había disparado, pues en Yellowstone la caza está prohibida. En consecuencia, la vegetación natural se encontraba seriamente dañada. Los lobos empezaron a cazar ciervos, pues eran presa fácil para ellos, pero lo más interesante fue el cambio que se produjo en el comportamiento de esos grandes herbívoros. Atemorizados por el nuevo depredador, dejaron de frecuentar los lugares más desprotegidos como el fondo de los valles. E inmediatamente, en esas zonas comenzó a regenerarse la vegetación natural. En algunos sitios, la altura de los árboles se quintuplicó en sólo 6 años.

Las hasta entonces orillas desforestadas de los ríos pronto se cubrieron de sauces y álamos. Detrás de ellos llegaron las aves forestales, muchas especies hasta entonces inexistentes. Y también aparecieron los castores, amigos de roer árboles y hacer grandes presas que modifican el curso de los ríos. Es así como los lobos lograron cambiar indirectamente su aspecto. Hasta tal punto que estas modificaciones han reducido los efectos de la erosión, estrechado los cauces, generado lagunas y remansado rápidos.

Y todo porque los lobos expulsaron de los valles a los ciervos. Pero aún hay más. Esas presas de los castores dieron cobijo a peces, anfibios, reptiles y mamíferos como la rata de agua o la nutria. Al desaparecer los coyotes aumentaron los ratones y los conejos, oportunidad que supieron aprovechar rapaces, comadrejas, zorros y mofetas. Las poblaciones de carroñeras también se beneficiaron enormemente de todos esos restos animales dejados abandonados por los lobos. Incluso los osos, quienes además de la carroña también disfrutaron de una cantidad inusitada de arbustos repletos de fruta y bayas.

Es así cómo un pequeño número de lobos no sólo ha logrado modificar el ecosistema de un espacio tan inmenso como Yellowstone, sino que incluso ha sido capaz de cambiar su fisonomía. Absolutamente increíble ¿No te parece?

Este argumento, el de las cascadas tróficas, deberían tenerlo muy en cuenta nuestros gestores ambientales. Especialmente los del Parque Nacional de Picos de Europa, o los de las comunidades autónomas de Asturias, Cantabria y Castilla y León, empeñados como están en exterminar a tan imprescindible escultor de la naturaleza. Pero no hay peor sordo que el que no quiere oír.

Foto: Wikimedia Commons

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¿Sabes lo que esconde la sonrisa de un delfín cautivo?

Delfines

Llega el verano y los zoológicos acuáticos hacen el agosto con sus esperpénticos espectáculos de cetáceos haciendo el payaso. Miles de padres llevan a sus hijos a estos grandes circos con la intención de que disfruten y aprendan. ¿Aprender? Poco se puede aprender de unos pobres animales obligados a saltar y bailar al ritmo de Indiana Jones a cambio de sardinas congeladas.

Parecen felices pero no sonríen; sus mandíbulas tienen tan alegre forma incluso después de muertos. Nos hacen ver que disfrutan en gigantescas piscinas, pero en realidad son estrechas jaulas. Imaginamos besos y son, además de falsos, robados. Aparentan recibir premios por sus cabriolas cuando tan sólo es el pago de un chantaje.

Varias organizaciones de protección de la vida marina nos invitaron ayer a celebrar (triste celebración) el Día del Delfín Cautivo. Por si no lo sabías, España es el país con mayor número de delfinarios de Europa. Once en total donde malviven en cautividad unos 90 delfines, 2 ballenas beluga y 6 orcas. Valencia y Tenerife se llevan la palma de tan penoso récord.

Detrás del espectáculo siempre hay una truculenta historia de capturas, muertes, ataques, tranquilizantes y hormonas, tráfico internacional de vida salvaje. Tanto sufrimiento gratuito tan sólo por ganar dinero resulta poco edificante para los niños ¿verdad? Por eso nos lo ocultan.

Pero tampoco es solución buscar estos animales en el mar, perseguirlos sin tregua en barcos turísticos, tratar de tocarlos, de nadar junto a ellos.

No seamos infantiles. La vida salvaje es eso: salvaje. Se ve de lejos, cuando se ve. Y se disfruta sabiendo que existe. Bosques con osos, praderas con bisontes, ríos con nutrias. El mayor espectáculo del mundo es la naturaleza silvestre, no la cautiva, manoseada y bastarda de esos centros y espectáculos que entre todos deberíamos haber cerrado hace mucho tiempo.

Tienes toda la información sobre la campaña SOS Delfines en este enlace. También puedes firmar en este otro enlace para pedir al ministro de Medio Ambiente el fin de los espectáculos con cetáceos en los delfinarios.

Te dejo a continuación el vídeo denuncia de la Fundación FAADA protagonizado por Bigas Luna, Fernando Tejero, Macaco, Marina Salas, Nathalie Seseña y Núria Gago.

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Pescadores asturianos exigen acabar con nutrias, garzas y cormoranes

Garza real

El Principado de Asturias, antiguo modelo de ecoturismo, donde la naturaleza era su principal bandera económica, está empezando a sufrir un grave proceso de ceguera ambiental. Sin estudios serios ni valoraciones sosegadas, sus responsables políticos parecen empeñados en solucionar los problemas de gestión a la vieja usanza, a tiro limpio.

¿Daños del lobo? Se les mata, igual da que estén en un Parque Nacional como el de Picos de Europa o campen por montañas desprotegidas. El número de ajusticiados se calcula a ojo, desde los despachos y valorando tan sólo el interés político de quienes protestan. Este año unos 90 ejemplares incluyendo cuatro camadas. Entre ellos dos valiosos ejemplares que formaban parte de costosísimos programas de estudio científico.

¿Daños de los cormoranes? También se les mata. Igual da dónde y cómo. El número de ajusticiados se calcula por el mismo método que con el lobo. A ojo y porque sí. ¿Por qué no? Este año más de 200 aves. Una cifra absolutamente aleatoria, decidida para calmar las protestas de esos pescadores (por suerte no todos, pero sí los más gritones) que no aceptan que un pájaro salvaje se coma delante de sus narices la trucha o el salmón que ellos podrían haber pescado.

Pero no es suficiente. Todos quieren más. Como la asociación de pescadores El Esmerillón, que ahora piden matar nutrias y garzas reales en los ríos para salvaguardar la población asturiana de truchas. No se les ocurre pedir que haya menos pescadores. No, qué va. La competencia se la quieren quitar de los que no protestan, de los animales, para garantizarse así la exclusividad de algo tan indefendible como es una actividad puramente lúdica. Los grupos ecologistas culpabilizan de estas salidas de tono directamente a los responsables políticos, más propensos por escuchar a los ruidosos que a los sensatos.

Porque por favor, no me vengan con el cuento de que son especies invasoras, alóctonas. Quien así habla demuestra una terrible ignorancia. El que especies como el cormorán grande (Phalacrocorax carbo) hayan logrado remontar siglos de persecución y tengan poblaciones en aumento por toda Europa no las hace extranjeras ni antinaturales. Precisamente este año se está haciendo un censo en toda Europa para conocer con más detalle su número y evolución, que es como se deben hacer las cosas. Con datos y no con tiros. Pero quizá no convenga saber que los escasos análisis de los estómagos realizados sobre los cormoranes que todos los años se matan en ríos de Asturias demuestran que la tasa de depredación sobre los salmones es mínima y ni siquiera llega al 5% del total de presas consumidas.

Ayer hablaba de ello con un viejo cazador y pescador. Sus argumentos eran los de siempre. Pura incultura. “Esos animales son dañinos“, me decía. “Hay que acabar con ellos, erradicarlos“.

¿Y con el exceso número de cañas y escopetas, con esos no hay que acabar?, le pregunté yo con malicia. Su respuesta fue de sorpresa: “Hombre, contra esos no podemos”.

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Más nutrias en Murcia: Chiqui tiene mellizos

Empieza la semana con una buena noticia. En Murcia han logrado la cría en cautividad de la nutria, la segunda vez que se consigue algo parecido en España.

Según informaron fuentes de la Administración regional, el nacimiento se produjo el pasado lunes a las 9 horas, cuando la nutria Chiqui, que vive en el zoológico de la Fundación Terra Natura en Murcia, parió dos crías.

En Inglaterra y Alemania se había logrado hace tiempo, pero en el sur de Europa tan sólo se había conseguido en 2002 en el Centro de Pont de Suert (Lérida), donde sin embargo las crías murieron poco tiempo después de nacer.

Con el nacimiento de estas dos crías de nutria se afianza el programa de conservación para la especie en la Comunidad Autónoma de Murcia que incluye, entre otros objetivos, su reproducción, su estudio genético y la viabilidad de su población salvaje.

La nutria (Lutra lutra) no es en estos momentos una especie amenazada en España. Lo estuvo, y mucho, a mediados del siglo pasado, cuando la persecución motivada por su valor peletero y la contaminación de los ríos provocó su extinción en gran parte de la Península, especialmente en su mitad oriental y en las zonas más habitadas; se estima que entre 1966-68 y 1985 desapareció el 60% de la población nacional.

Hacia 1987 se produjo un cambio radical en la tendencia, iniciándose un proceso de recuperación de la nutria que se mantiene en la actualidad, en parte al mejorar su protección, pero también debido a la expansión del cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii) y el cangrejo señal (Pacifastacus leniusculus).

Por suerte para todos, cada vez es más fácil ver a una nutria en el río, alguna vez tan descaradas que no se inmutan de nuestra presencia y siguen jugando en el agua o zampándose un pez como si nada. ¿Las has visto tú alguna vez? Cuéntamelo, seguro que fue una experiencia sensacional.

El logro murciano, junto con translocaciones como las realizadas en Cataluña con ejemplares asturianos, extremeños y portugueses, no son la panacea. Son unos instrumentos más en la conservación de la especie, pero los mayores esfuerzos, no debemos olvidarlo, deben encaminarse a la protección de su delicado hábitat fluvial y a la reducción de la mortandad de las poblaciones salvajes, especialmente los atropellos en las carreteras.

Algo que a Chiqui, de momento, no le preocupa. Para ella lo más importante ahora mismo es criar sanas a sus dos crías. Y a buen seguro que lo logra.

En la imagen superior, la nutria Chiqui amamanta a una de sus dos crías que nacieron el pasado lunes en cautividad en el parque Terra Natura de Murcia. Sobre estas líneas, una nutria adulta comiéndose una trucha.