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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Un buitre negro español vuela hasta Noruega para comerse a Rudolph

Brínzola, fotografiada en Huerta de Arriba (Burgos) antes de iniciar su periplo.

El título de esta noticia tiene su guasa, pero es el que han elegido los responsables del proyecto Monachus de GREFA para explicar la última hazaña de Brínzola, su buitre negro más viajero. En realidad buitra, pues es una joven hembra de tan solo tres años de edad. Pájara que se había echado de novio a Batman, otro buitre, a quien de la noche a la mañana abandonó el pasado mes de abril en Burgos para irse a correr “la vida loca” por el norte de Europa. Y que ha acabado comiendo renos en Noruega.

Lorena Juste, la bióloga extremeña supervisora del proyecto en Burgos, no oculta su sorpresa con este comportamiento. “Llevamos más de 130 buitres negros marcados con GPS y es la primera vez que uno hace algo así de raro”, reconoce. Lee el resto de la entrada »

Los lobos logran modificar el curso de los ríos

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Un vídeo está corriendo estos días como la pólvora por Internet. Ha sido colgado por la página norteamericana Sustainable Man y subtitulado al castellano en La Voz del Muro. Explica el sorprendente cambio registrado en el Parque Nacional de Yellowstone (Estados Unidos), tras la reintroducción del lobo. Extinguido de la región hacía 70 años, su llegada en 1995 fue concienzudamente seguida por los científicos. Y el resultado es que los cánidos salvajes han logrado modificar los cauces de varios ríos.

Su aparición, es verdad, ha eliminado a algunos competidores como el coyote. Pero por el contrario, ha beneficiado enormemente a decenas de especies amenazadas.

¿Cómo ha sido posible algo así? El secreto está en lo que en ecología se conoce como “cascadas tróficas“. El vídeo te lo explica muy bien, pero por si no puedes reproducirlo te lo resumo.

Hasta la llegada de los lobos, el número de ciervos se había disparado, pues en Yellowstone la caza está prohibida. En consecuencia, la vegetación natural se encontraba seriamente dañada. Los lobos empezaron a cazar ciervos, pues eran presa fácil para ellos, pero lo más interesante fue el cambio que se produjo en el comportamiento de esos grandes herbívoros. Atemorizados por el nuevo depredador, dejaron de frecuentar los lugares más desprotegidos como el fondo de los valles. E inmediatamente, en esas zonas comenzó a regenerarse la vegetación natural. En algunos sitios, la altura de los árboles se quintuplicó en sólo 6 años.

Las hasta entonces orillas desforestadas de los ríos pronto se cubrieron de sauces y álamos. Detrás de ellos llegaron las aves forestales, muchas especies hasta entonces inexistentes. Y también aparecieron los castores, amigos de roer árboles y hacer grandes presas que modifican el curso de los ríos. Es así como los lobos lograron cambiar indirectamente su aspecto. Hasta tal punto que estas modificaciones han reducido los efectos de la erosión, estrechado los cauces, generado lagunas y remansado rápidos.

Y todo porque los lobos expulsaron de los valles a los ciervos. Pero aún hay más. Esas presas de los castores dieron cobijo a peces, anfibios, reptiles y mamíferos como la rata de agua o la nutria. Al desaparecer los coyotes aumentaron los ratones y los conejos, oportunidad que supieron aprovechar rapaces, comadrejas, zorros y mofetas. Las poblaciones de carroñeras también se beneficiaron enormemente de todos esos restos animales dejados abandonados por los lobos. Incluso los osos, quienes además de la carroña también disfrutaron de una cantidad inusitada de arbustos repletos de fruta y bayas.

Es así cómo un pequeño número de lobos no sólo ha logrado modificar el ecosistema de un espacio tan inmenso como Yellowstone, sino que incluso ha sido capaz de cambiar su fisonomía. Absolutamente increíble ¿No te parece?

Este argumento, el de las cascadas tróficas, deberían tenerlo muy en cuenta nuestros gestores ambientales. Especialmente los del Parque Nacional de Picos de Europa, o los de las comunidades autónomas de Asturias, Cantabria y Castilla y León, empeñados como están en exterminar a tan imprescindible escultor de la naturaleza. Pero no hay peor sordo que el que no quiere oír.

Foto: Wikimedia Commons

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El buitre negro, ave del año

El buitre negro (Aegypius monachus), la rapaz más grande de España, ha sido elegida por SEO/BirdLife como Ave del Año 2010.

Contrariamente a otras aves del año anteriores, el buitre negro no está en peligro de extinción, aunque sí amenazado. En este caso su elección obedece a la intención de la veterana organización conservacionista de llamar la atención sobre el precario equilibrio en que se encuentra esta especie señera, frágil símbolo de numerosos espacios protegidos españoles como Monfrague (Cáceres) o Peñalara (Madrid).

El buitre negro llegó a ser una especie muy escasa y amenazada en los años sesenta del pasado siglo, con menos de 200 parejas reproductoras. Pero gracias a su protección y mayor conciencia ciudadana de todos nosotros desde entonces su población se ha multiplicado por diez, llegando a superar en la actualidad las 2.000 parejas reproductoras.

Beneficiado por diferentes proyectos de reintroducción en Mallorca y Cataluña, su extraordinaria silueta es cada día más fácil de ver en nuestras sierras y dehesas ibéricas.

Pero tampoco está este buitre libre de peligro. Como quebrantahuesos, buitres leonados y alimoches está sufriendo las hambrunas provocadas por nuestra nueva legislación que, tras el mal de las vacas locas, prohíbe dejar animales muertos en el campo.

Tampoco es inmune a la lacra de los veneno, culpables de la muerte de 500 ejemplares entre 1996 y 2001, seguramente muchísimos más, pues sólo se localiza un pequeño porcentaje de las aves que mueren envenenadas.

Y aunque menos importante, son muchos los que caen electrocutados bajo los tendidos eléctricos, especialmente los asociados a parques eólicos.

Pienso que es una buena elección. La majestuosa silueta del buitre negro surcando los cielos sin apenas mover una pluma es un espectáculo único que no deja indiferente a nadie. Él no lo sabe, pero nosotros, que casi acabamos con él, somos ahora la garantía de que su imponente figura siga dominando los cielos, engalanando con su presencia nuestros valiosos ecosistemas ibéricos.

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Vuelve la plaga de los topillos

En realidad los topillos nunca se fueron. Ni los agricultores se quedaron tranquilos. Nuevamente, el mundo rural castellanoleonés ha encendido las luces de alarma para denunciar que la plaga de los topillos ha vuelto.

A principios del otoño comenzaron a notarse los primeros daños en cultivos de girasol y remolacha de la comarca palentina de la Tierra de Campos, que ahora se han extendido a los de cereal. Según el sindicato ASAJA Palencia, en muchas zonas la superpoblación de topillos alcanza ya los mismos niveles que los registrados entre 2006 y 2008. Se calcula que entonces 500 millones de topillos arrasaron más de 400.000 hectáreas de cereal en unos 200 pueblos de Castilla y León.

El presidente de la organización agraria ha advertido que “si no se pone fin a la plaga, asistiremos a una nueva catástrofe como la de entonces, con las consecuencias económicas y sanitarias que todos recordamos”.

Alarmas aparte, ahora sabemos más sobre estos animales y su control que hace una década.

El veneno no sirve

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han demostrado recientemente que la plaga de topillos desapareció de forma natural y no por los tratamientos con rodenticida llevados a cabo.

Frente a esta evidencia científica, los expertos señalan cómo los venenos afectaron muy negativamente a otras especies animales, especialmente rapaces, y tuvieron un fuerte impacto sobre la biodiversidad. Fueron los efectos colaterales.

La producción agraria aumentó

Los mismos investigadores del CSIC señalan que no hay evidencia de que la plaga afectara dramáticamente a la producción agrícola. De hecho en 2007, el año de la plaga, la producción de cereal, patatas y viñas fue la más alta registrada en los últimos diez años.

Y hay más. El coste de la campaña de control, 24 millones de euros, fue más alto que los pagos compensatorios por daño a cultivos, que ascendieron a 5,5 millones de euros.

El veneno extendió las enfermedades

Un nuevo estudio científico ha demostrado exactamente lo contrario de lo que los políticos decían. El uso abusivo de venenos favoreció la expansión de la tularemia entre los humanos. La mayor presencia de cadáveres en el campo provocó la extensión de la enfermedad entre los animales, por canibalismo o inhalación. Y al pasar las cosechadoras, la bacteria entró en contacto con los agricultores. Más de 500 personas padecieron la enfermedad en la región a lo largo de 2007.

¿Podemos acabar con los topillos?

Ni con los topillos, ni con las ratas, ni con las cucarachas. Debemos aceptar a la Naturaleza tal y como es, acostumbrarnos a vivir con ellos, nos gusten o no. Y aprovechar a sus enemigos naturales, rapaces y carnívoros, para controlar sus explosiones demográficas.

Que la plaga iba a regresar estaba cantado. Debido a su patrón casi cíclico, los investigadores ya anunciaron que el próximo repunte se produciría en torno a 2010 ó 2011. Y así será.

¿Qué podemos hacer?

Sería deseable que para la próxima primavera, cuando arrecien las protestas de los agricultores y las televisiones vuelvan a airear el tema, exista una mejor planificación técnica, buena coordinación y una información más seria. Para ello es necesaria la colaboración de todos, políticos, gestores, agricultores y científicos.

El estudio recuerda que el manejo de plagas debe basarse siempre en la evidencia científica, apoyándose en una gestión sostenible y ecológica que evalúe el balance coste/beneficio. ¿Habremos aprendido la lección o, como los topillos, nuestros errores también son cíclicos?

Les cierran el coto por envenenar el campo

La Junta de Castilla y León ha prohibido cazar durante dos años en un pueblo donde esta primavera murieron envenenadas decenas de rapaces protegidas.

La decisión, ejemplarizante, silenciará las escopetas en el coto de La Unión de Campos, en la provincia de Valladolid, donde aparecieron 11 Milanos reales (Milvus milvus), un busardo ratonero (Buteo buteo), dos aguiluchos laguneros (Circus aeruginosus), un milano negro (Milvus migrans) y tres cuervos (Corvus corax) envenenados, aunque los vecinos aseguran que murieron más de 30 rapaces, en su mayoría ocultadas luego por los propios envenenadores.

Los informes del Laboratorio Toxicológico concluyeron que los 18 ejemplares localizados murieron por ingestión de carbofurano, ya que este compuesto se encontraba en las muestras analizadas en concentraciones centenares de veces por encima de la dosis letal para las aves y mamíferos. Un terrible insecticida clasificado como «Muy Tóxico» en la legislación estatal y europea, cuyo empleo está prohibido en toda la Unión Europea desde junio de 2007.

Pagarán justos por pecadores, es cierto, pero es la única manera de parar los pies a tantos salvajes que irresponsablemente emponzoñan el campo, ponen en peligro a nuestra fauna y a nuestra propia salud.

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En la imagen, de Carlos Espeso, publicada por el diario El Mundo, el alcalde de La Unión señala el cadáver de un milano real envenenado. Según apuntó a este medio el regidor vallisoletano, bajo estas matanzas se ocultaría un conflicto entre la población local y un grupo de cetreros que pagaron con su vida los pobres animales.

La Guardia Civil denuncia a un ex consejero de Medio Ambiente por cazar rapaces

La noticia la ha publicada con todo detalle el Diario Palentino. De vergonzosa y vergonzante no hace falta comentarla. Tan sólo indignarse, pues quien durante una década fuera importante responsable del Partido Popular y de la protección y gestión del Medio Ambiente de la región más extensa de Europa, fue también promotor de la Ley de Caza que él mismo ha quebrantado ahora de manera tan indigna y, para más Inri, sigue formando parte del Consejo Regional de Caza:

Francisco Jambrina, denunciado por uso de un cepo de caza ilegal

La Guardia Civil de Palencia ha denunciado al ex consejero de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León y ex alcalde de Palencia, Francisco Jambrina, autor de la vigente Ley de Caza, porque supuestamente utilizó un cepo de caza, calificado de ilegal, en una finca situada en Pedraza de Campos.

Fuentes policiales y conservacionistas han informado ayer de que la denuncia fue interpuesta por agentes de la Benemérita el pasado miércoles cuando, al parecer, Jambrina fue sorprendido en el momento que liberaba del cepo a un ave rapaz, posiblemente catalogada como especie protegida, y que él mismo reconoció que era de su propiedad.

Según la información aportada, la Guardia Civil ha tipificado el hecho como una infracción grave a la vigente Ley de Caza por uso y utilización de útiles prohibidos para cazar.

Francisco Jambrina fue consejero de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León ocho años y durante su mandato se gestó la actual Ley de Caza de Castilla y León, que fue aprobada el 12 de julio de 1996.

No es la única polémica en la que se ha visto envuelto Jambrina en los últimos meses. En agosto de 2008, cuando ocupaba el puesto de jefe del Servicio Territorial de Industria de Palencia salió a la luz el hecho de que Jambrina era titular de empresas solares y adjudicatarias de plantas en las provincias de Zamora y Valladolid, por lo que podría estar involucrado en una trama de intereses empresariales en negocios de energía social.

Compatibilizaba su cargo de jefe del Servicio Territorial de Industria de Palencia con su condición de administrador único de la sociedad limitada Pago El Roto SL, domiciliada en Palencia y titular de una licencia de planta solar de 100 Kw de potencia en su municipio natal de Arcenillas (Zamora), en unos terrenos heredados de su padre.

Jambrina no dimitió, a pesar de que desde la propia Junta se le pidió que tomara esta decisión. Finalmente dejó el cargo de forma voluntaria ya con 67 años a principios de 2009.

Foto y fuente: El Diario Palentino.

Los pájaros también se odian

¿Creías que el odio es un sentimiento exclusivo de los humanos? Estabas equivocado. Muchos animales, por encima de meras razones alimenticias o territoriales, demuestran tener un odio terrible hacia otras especies, sin que ni nosotros, ni seguramente ellos, sepamos exactamente a qué responde.

Ocurre especialmente con rapaces nocturnas como búhos, cárabos o lechuzas. Seres de la noche, cuando asoman su ganchudo pico por el día son recibidos con una inusitada violencia por las rapaces diurnas, e incluso y especialmente por los córvidos. Muchas veces el atacante es peligrosamente más pequeño que la víctima, pero les da igual, no lo pueden remediar.

Las fotos que os incluyo a continuación son una buena prueba de ello. Recogen la pelea encarnizada de dos cernícalos (Falco tinnunculus), empeñados en expulsar de la zona a una pobre lechuza común (Tyto alba), a la que el hambre de este invierno tan duro le había obligado a salir a cazar a pleno día por los campos de Lancashire. Las ha hecho hace unos días el fotógrafo Damian Waters, y han sido publicadas en los diarios británicos Metro y Daily Mail.

La historia no tiene nada de excepcional. Los pájaros de la noche siempre se han llevado muy mal con los del día. Tanto que durante siglos fueron utilizados como peculiar técnica cinegética, hoy por suerte prohibida.

En su libro El camino (1950), el genial Miguel Delibes relata de forma prodigiosa uno de estos viejos sistemas de captura de rapaces ¿Lo recuerdas? Cuando Dani el mochuelo acompaña a su padre a cazar con un búho real y, agazapados cerca, matan a un milano que se lanzó ciego de ira contra el Gran Duque. Y que al final el niño recibió accidentalmente un perdigonazo en la cara que puso punto final al lance.

Lo leí de pequeño y siempre que me encuentro en el campo alguno de estos ataques entre rapaces me acuerdo de la historia. ¿Por qué se llevarán tan mal? En mi opinión sólo hay una razón objetiva: se odian. Y ese odio, como el amor, es algo irrefrenable. Quizá por eso, cuando los veo perseguirse con saña, les miro con condescendencia. Sus debilidades los hacen más cercanos a nosotros, homínidos siempre tan impulsivos.

El sueño de Rodríguez de la Fuente cumple 34 años

Tal día como ayer, 13 de enero de hace 34 años, se inauguraba con todo el boato de la época el sueño más querido de Félix Rodríguez de la Fuente, el Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega. Un fabuloso cañón calizo entre Segovia y Burgos donde el buitre se enseñorea sobrevolando los ásperos sabinares.

El gancho del naturalista burgalés logró el milagro. En una época donde las rapaces se seguían viendo como alimañas y la naturaleza como un lastre para el progreso, su convocatoria tuvo un éxito fabuloso.

A la inauguración en un agreste lugar donde no había nada que inaugurar, sólo contemplar el paisaje y las aves, asistieron nada menos que el entonces Príncipe de Asturias Juan Carlos de Borbón, junto con el Príncipe de Holanda (presidente del Fondo Mundial para la Vida Salvaje, WWF), un ministro y un subsecretario, el director general del ICONA y altos cargos del Ministerio de Agricultura, los gobernadores civiles y los presidentes de las Diputaciones de cinco provincias, el alcalde de Segovia y las autoridades locales, miembros de la Junta Rectora de ADENA, etc., etc.

Dos meses antes se había firmado, a propuesta de Félix Rodríguez de la Fuente, entonces vicepresidente de WWF/Adena, un convenio con el pueblo de Montejo de la Vega de la Serezuela para declarar el espacio como la primera Reserva de Caza gestionada en España por una ONG ecologista, el mismo modelo elegido tiempo atrás por WWF para salvar Doñana.

El propio Félix reconoció que el proyecto “en sus comienzos parecía quimérico”. Muchas veces, soñando despierto, decía a sus colaboradores: “Y cuando hagamos la reserva de los buitres…”.

Y la hizo, vaya que si la hizo. Para cedérnosla gratuitamente a todos nosotros como el gran tesoro natural que es este formidable santuario, preservado gracias a su iniciativa de todo tipo de agresiones hasta que, 30 años después, en 2004, la Junta de Castilla y León le dio la razón y lo declaró Parque Natural de las Hoces del Riaza.

Eran los tiempos de El Hombre y la Tierra, el programa de TVE que le catapultó definitivamente a la fama; también el culpable de que toda una generación de españoles nos viéramos arrastrados sin remedio por el “Fenómeno Félix” hacia una defensa a ultranza de la Naturaleza. ¿Os acordáis?

Uno de ellos fue Fidel José Fernández, quien desde la creación del espacio como reserva, sin interrupción ni perder nunca el entusiasmo, promueve periódicos censos de aves en estos cañones que se conoce como la palma de su mano. Gracias a su exacerbada minuciosidad sabemos que, desde 1974, la flora y fauna del refugio ha centrado la atención de 3.147 publicaciones de todo tipo, 45 congresos científicos, 20 premios, 17 títulos o figuras de protección, 734 trabajos o informes naturalistas, cinco tesis doctorales y distintos proyectos fin de carrera, 249 charlas o conferencias, además de haber aparecido en 486 programas de radio y 187 de televisión. Casi nada. Y que allí se han citado más de 300 especies diferentes de vertebrados.

Hoy ya no quedan Félix Rodríguez de la Fuente, y así nos va. Pero al menos nos queda su hermoso legado, del que el Refugio de Rapaces de Montejo es, en mi opinión, el más bello monumento natural a su memoria.

Adiós a la silla eléctrica de las aves

Las grandes noticias para el medio ambiente suelen pasar desapercibidas. Sobre todo si son buenas noticias y no catástrofes.

Es exactamente lo que ha ocurrido con la aprobación el pasado viernes por el Consejo de Ministros de un decreto para proteger a las grandes aves de los tendidos eléctricos. Unas infraestructuras energéticas fundamentales para nuestra sociedad, pero culpables de aniquilar más de 30.000 aves al año en España, la mayoría especies protegidas. Prácticamente ningún medio de comunicación se ha hecho eco de la noticia, a pesar de que viene a poner fin a una sangría insostenible que en los últimos diez años ha segado la vida de 200 águilas perdiceras y 80 águilas imperiales, muertas directamente por electrocución. Mal aislados, peor diseñados, estos tendidos son una injusta silla eléctrica para los inocentes pájaros. Apenas tocan cables o torretas y caen fulminados.

A partir de ahora, y en un plazo inferior a cinco años, todas las instalaciones eléctricas aéreas de alta tensión de nueva construcción, así como las ampliaciones o modificaciones de las ya existentes localizadas en zonas de especial importancia para la avifauna, deberán de ser modificadas para adecuarse a diseños inocuos. Unas reformas presupuestadas en 45 millones de euros (7.500 millones de pesetas) que pagaremos todos a las compañías eléctricas, pues el Gobierno las financiará en su totalidad.

Los grupos conservacionistas españoles han saludado con alegría la nueva normativa, sin precedentes en Europa, y que a punto estuvo de quedar olvidada en el fondo de un oscuro cajón. De hecho, el borrador de tan importante herramienta legal llevaba desde 2004 paseándose por los despachos de los políticos, la mayoría reacios a su aprobación, mientras las rapaces seguían muriendo por miles en el campo. Sin embargo, los ecologistas consideran todavía incompleto el decreto, al dejar como voluntaria la instalación de elementos que eviten los accidentes por choque.

El propio gobierno ha reconocido que la electrocución y la colisión en los tendidos eléctricos son el principal problema de conservación para especies tan emblemáticas como el águila imperial ibérica, el águila-azor perdicera y otras grandes rapaces como águilas reales, culebreras, aguilillas calzadas, milanos negro y real, azores o búhos reales. Los cables también matan a las bellísimas grullas, las espléndidas avutardas, los gigantescos buitres negros, las amables cigüeñas, los invisibles alcaravanes, las chillonas avefrías, los inteligentes cernícalos, las veloces ortegas, los potentes halcones. Al menos en este aspecto los vamos a alejar del corredor de la muerte. Y eso es una estupenda noticia.

(En la fotografía superior, búho real electrocutado en un tendido de Albacete, tomada por Rafa Torralba)