La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘erosion’

Casi la mitad de España está afectada por la desertificación

Bardenas Reales, en Navarra, una de las zonas de España más afectadas por la erosión. Foto: Wikimedia Commons

El Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) está llevando a cabo una auditoría del marco estratégico de la UE para combatir la desertificación, el proceso por el que tierras anteriormente fértiles pasan a ser cada vez más secas e improductivas.

Y advierte que la situación es especialmente grave en gran parte de España, el sur de Portugal y de Italia, el sudeste de Grecia, Chipre y zonas de Bulgaria y Rumanía ribereñas del Mar Negro.

Según recoge el TCE, las investigaciones indican que hasta el 44 % de España, el 33 % de Portugal y el 20 % de Grecia corren un gran riesgo de erosión del suelo. En Chipre, según su programa de acción nacional para combatir la desertificación, el 57 % del territorio se encuentra en una situación crítica en cuanto al riesgo de desertificación. Lee el resto de la entrada »

Estamos hormigonando las tierras fértiles de Europa

london_from_the_air

© Wikimedia Commons

Imagina una nación continental de tamaño mediano, como Hungría, Portugal o la República Checa. Ahora imagina toda la superficie de esa nación cubierta de hormigón y asfalto. Esa misma superficie es la cantidad de tierra agrícola ocupada por asentamientos humanos e infraestructuras en los últimos cincuenta años, en los 28 países de la Unión Europea (UE), según afirma en nota de prensa la iniciativa ciudadana europea (ICE) ‘People4soil‘, que agrupa a 430 organizaciones ambientales y científicas europeas.

Pero hay algo todavía peor. Este suelo fértil que nos ha dado de comer a los europeos durante miles de años se está consumiendo a un ritmo alarmante a pesar de la crisis que afecta al sector de la construcción en muchos países. Cada año, 1.000 km2 de áreas anteriormente cultivadas se sellan con nuevas construcciones. Lee el resto de la entrada »

La degradación de los suelos nos deja sin comida y sin farmacias

LaPisquerra

Hace unos días se ha clausurado con más pena que gloria el Año Internacional de los Suelos. Parece que algo así sólo pueda interesar a los especuladores del ladrillo, pero nos interesa a todos. Y mucho.

A los suelos se les conoce como los aliados silenciosos de la humanidad. Resultan de vital importancia para la producción agrícola. También filtran, acumulan y limpian el agua. Almacenan carbono, ayudando a regular las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero. Y casi todos los antibióticos para combatir nuestras infecciones se obtienen de microorganismos del suelo, incluidos los que todavía están por descubrir. Son una inmensa farmacia. Lee el resto de la entrada »

Técnicas de supervivencia para luchar contra el desierto

Thorn_Tree_Sossusvlei_Namib_Desert_Namibia_Luca_Galuzzi_2004

Cerca de 115 millones de hectáreas de tierra fértil están afectadas en Europa por la erosión, cuatro veces más que todas las tierras de cultivo de España o que todos nuestros bosques.

Cada año 1.000 millones de toneladas de suelo peninsular son removidas por los fenómenos erosivos, y una superficie de terreno dos veces la de la ciudad de Madrid es hormigonada bajo urbanizaciones europeas. Los incendios se alían al desastre dando alas a un imparable avance del Sáhara.

Si Radio Futura, enamorada de la moda juvenil, aseguraba que “el futuro ya está aquí”, una nueva versión actualizada de la canción debería decir que “el desierto ya está aquí”.

Lo advierte la ONU, promotora este miércoles del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación. A su llamada ha respondido, por ejemplo, una pequeña ONG del Reino Unido, Sunseed Desert, con un programa educativo de acciones prácticas que nos enseñen a luchar contra esas arenas que se nos vienen encima.

Con base en la ecoaldea almeriense de Los Molinos del Río Aguas, Sunseed promueve acciones individuales para interrumpir la erosión y aplicar nuevas técnicas agrícolas que ayuden a regenerar el suelo, algo cada vez más vital.

No son los únicos. Otros proponen huertas urbanas en solares y hasta en azoteas o balcones; incluso instalan panales en los tejados en un intento de recuperar a nuestras amenazadas polinizadoras, las abejas. Recogida del agua de lluvia y su uso en el riego de jardines, algunos verticales adheridos a las fachadas cual eficaz aislamiento térmico. Hornos solares. Reforestaciones populares en tierras marginales pero también junto a instalaciones industriales o a modo de pantallas verdes.

Son pequeños gestos que marcan la tendencia, ese instinto natural de nuestra especie a prepararse para el cambio. Para vivir en un desierto, pero florido.

Si te ha gustado esta entrada quizá te interesen estas otras:

¿Correr por el Sueve? Los viejos bosques no aceptan carreras

Tejeda

El próximo día 5 de abril está programada una carrera campo a través por los concejos de Colunga y Caravia, de libre inscripción y unos 30 kilómetros de recorrido. Es el I Trail del Sueve “La Pisada del Diantre”. Para ello cuenta con los permisos reglamentarios de los ayuntamientos por los que pasa y del Principado de Asturias.

Lo que podría ser un evento normal se convierte en una aberración cuando la ruta elegida transcurre por el corazón de dos parajes de enorme valor ecológico: el hayedo de la Biescona y la tejeda del Sueve.Tejeda2

Ambos espacios son dos bosques maduros muy especiales del norte cantábrico, pero también extremadamente frágiles. La erosión y su escasa regeneración natural los hace de cristal. Cientos de personas atravesando sus trochas es lo peor que le podría pasar. Con toda la razón, la Asociación Amigos del Tejo y las Tejedas ha puesto el grito en el cielo ante lo que sus miembros califican, a través de una nota de prensa, como “un desatino“. No entienden (y yo tampoco), que unos lugares tan especiales, perfectos para la contemplación y el estudio a través de un plácido senderismo, se conviertan ahora, por culpa de una creciente moda deportiva, en lugar de agitación y pisoteo.

¿Cómo se permite discurrir una carrera de estas características por medio de uno de los mejores hayedos de la Cantábrica y una de las tejedas más importantes de Europa, hábitat de protección prioritaria para la Directiva Hábitat, LIC, ZEC, Paisaje Protegido y no sé cuántas protecciones más? ¿Cómo toda una administración regional contradice de manera tan flagrante los objetivos de conservación y las medidas de gestión que ella misma decreta en el Instrumento de Gestión de la ZEC Sierra del Sueve? ¿Cómo se autoriza esta carrera sin realizar estudios previos de impacto ambiental ni tener en cuenta el número máximo de corredores permitido?

La Sierra del Sueve es muy grande y hay buenos sitios para poder correr por ella sin alterar los lugares más frágiles. Por poner un ejemplo, en el Puerto de la Llama y la majada de Espineres hay ya adaptado un espacio para la celebración de este tipo de eventos públicos masivos. Pero como nos gusta llegar a esos lugares donde nadie llega, la carrera elije precisamente entrar en lo más difícil, que debería de ser lo más intocable.

Da lo mismo. Estamos en elecciones y todo estos días se hace a mayor gloria del elector. Como los lobos, los viejos tejos y las añosas hayas asturianas tampoco votan.

Si te ha gustado esta entrada quizá te interesen estas otras:

 

La Gomera, año 2 del terrible incendio forestal

 

Garajonay2

El 4 de agosto de 2012 se desataba un pavoroso incendio forestal en La Gomera que afectó al 11% de su superficie y obligó al desalojo de la cuarta parte de toda la población. El fuego fue intencionado. Varios terroristas ambientales llevaban todo el año empeñados en destruir la isla colombina y a punto estuvieron de lograrlo.  Las llamas destrozaron 4.100 hectáreas de terreno, calcinando viviendas, cultivos y ganado. Por suerte (por milagro) no hubo que lamentar víctimas humanas. 

El Parque Nacional de Garajonay se llevó la peor parte. El 20% de la mayor y mejor conservada reserva de laurisilva de Canarias, del mundo, quedó carbonizado. Miles de árboles con más de 1.000 años de edad ardieron como teas. La flora y fauna más amenazada recibió un durísimo castigo del que tardará varios siglos en poder a recuperarse.

Hace poco he regresado a La Gomera. Acompañado de Jacinto Leralta, excelente guía del Parque y mejor amigo, he caminado por esos lugares para mí tan queridos que ahora mismo me resultan irreconocibles. Han pasado dos años y la naturaleza, poco a poco, con fatiga inmensa, empieza recuperarse, pero los efectos del fuego son todavía terribles.

En algunos sitios tienes la impresión de que haya caído sobre el monte una bomba atómica. La tierra aparece calcinada, doblada por el fuego. Los viejos árboles son negros esqueletos retorcidos de carbón. Al pisar, los pies se hunden en una capa esponjosa de cenizas y levantan nubes grisáceas, emitiendo leves sonidos de infinita fatiga. En algunas laderas la lluvia ha arrastrado la capa fértil de tierra, esa acumulada durante siglos por el bosque, dejando al descubierto una tierra descarnada, roja como la carne despellejada de un cadáver, pedregosa, sin vida.

Imposible aguantar las lágrimas. Caminamos despacio, en silencio, con miedo a marchitar con nuestro paso cualquier pequeño brote de esperanza. El sol es aquí más terrible y duro que nunca, implacable. ¡Cómo se echa de menos el color verde, el mar de nubes!

Es ahora cuando afrontas la evidencia de que La Gomera no es un territorio septentrional, sino una isla situada casi enfrente del desierto del Sáhara, bendecida por unos vientos alisios a los que debe la dulzura de su envidiable clima; humedad que se encargan los árboles de ordeñar pacientemente, hoja por hoja, rama por rama, logrando que las nieblas no pasen de largo, que el agua se quede en la isla y fertilice sus campos.

Llegamos a un pequeño arroyo. Sorpresa: tiene agua. La alegría nos dura poco. Junto a la orilla descubrimos un esqueleto calcinado. Le falta la cabeza y parte de las extremidades. Durante unos minutos, pocos e interminables, sufrimos un ataque de pánico. ¿Será de una persona? Mando rápidamente las fotos a un amigo forense. Falsa alarma. Nos confirma que no es humano. Seguramente un pobre burro. Unas decenas de metros más allá encontramos a su cría, igualmente calcinada.

Fuego, muerte, erosión, desesperación. Vuelven las lágrimas.

Pero no todo son malas noticias. Para empezar, queda mucho parque, mucha maravilla sin tocar, anclada en el tiempo y el verdor, esperando nuestra visita. Un 80 % no sufrió el incendio. Y La Gomera sigue siendo el mejor lugar del mundo para ir de vacaciones.

De la zona afectada no todo sufrió con la misma intensidad. En algunos lugares el fuego fue menos intenso. En ellos el monte se recupera a una velocidad sorprendente. Allí nos reencontramos con la esperanza. Por todos lados se ven rebrotes de fayas, acebiños, viñátigos, laureles, brezos. Muchos superan ya los dos metros de altura.

Murieron los gigantes vegetales, pero sólo en apariencia, pues son seres eternos capaces de renacer de sus raíces una y mil veces. Ya lo hicieron antes y lo volverán a hacer las veces que haga falta, no les importa.

El problema es el ritmo. Lo hacen a la velocidad del bosque, una escala muy distinta de la humana. Por eso ninguno de nosotros veremos concluida esa resurrección.

Garajonay3

IMG_9351

Si te ha gustado esta entrada quizá te interesen estas otras:

Los lobos logran modificar el curso de los ríos

Howlsnow1

Un vídeo está corriendo estos días como la pólvora por Internet. Ha sido colgado por la página norteamericana Sustainable Man y subtitulado al castellano en La Voz del Muro. Explica el sorprendente cambio registrado en el Parque Nacional de Yellowstone (Estados Unidos), tras la reintroducción del lobo. Extinguido de la región hacía 70 años, su llegada en 1995 fue concienzudamente seguida por los científicos. Y el resultado es que los cánidos salvajes han logrado modificar los cauces de varios ríos.

Su aparición, es verdad, ha eliminado a algunos competidores como el coyote. Pero por el contrario, ha beneficiado enormemente a decenas de especies amenazadas.

¿Cómo ha sido posible algo así? El secreto está en lo que en ecología se conoce como “cascadas tróficas“. El vídeo te lo explica muy bien, pero por si no puedes reproducirlo te lo resumo.

Hasta la llegada de los lobos, el número de ciervos se había disparado, pues en Yellowstone la caza está prohibida. En consecuencia, la vegetación natural se encontraba seriamente dañada. Los lobos empezaron a cazar ciervos, pues eran presa fácil para ellos, pero lo más interesante fue el cambio que se produjo en el comportamiento de esos grandes herbívoros. Atemorizados por el nuevo depredador, dejaron de frecuentar los lugares más desprotegidos como el fondo de los valles. E inmediatamente, en esas zonas comenzó a regenerarse la vegetación natural. En algunos sitios, la altura de los árboles se quintuplicó en sólo 6 años.

Las hasta entonces orillas desforestadas de los ríos pronto se cubrieron de sauces y álamos. Detrás de ellos llegaron las aves forestales, muchas especies hasta entonces inexistentes. Y también aparecieron los castores, amigos de roer árboles y hacer grandes presas que modifican el curso de los ríos. Es así como los lobos lograron cambiar indirectamente su aspecto. Hasta tal punto que estas modificaciones han reducido los efectos de la erosión, estrechado los cauces, generado lagunas y remansado rápidos.

Y todo porque los lobos expulsaron de los valles a los ciervos. Pero aún hay más. Esas presas de los castores dieron cobijo a peces, anfibios, reptiles y mamíferos como la rata de agua o la nutria. Al desaparecer los coyotes aumentaron los ratones y los conejos, oportunidad que supieron aprovechar rapaces, comadrejas, zorros y mofetas. Las poblaciones de carroñeras también se beneficiaron enormemente de todos esos restos animales dejados abandonados por los lobos. Incluso los osos, quienes además de la carroña también disfrutaron de una cantidad inusitada de arbustos repletos de fruta y bayas.

Es así cómo un pequeño número de lobos no sólo ha logrado modificar el ecosistema de un espacio tan inmenso como Yellowstone, sino que incluso ha sido capaz de cambiar su fisonomía. Absolutamente increíble ¿No te parece?

Este argumento, el de las cascadas tróficas, deberían tenerlo muy en cuenta nuestros gestores ambientales. Especialmente los del Parque Nacional de Picos de Europa, o los de las comunidades autónomas de Asturias, Cantabria y Castilla y León, empeñados como están en exterminar a tan imprescindible escultor de la naturaleza. Pero no hay peor sordo que el que no quiere oír.

Foto: Wikimedia Commons

Otras entradas relacionadas:

La terrible belleza de la destrucción del planeta

Daniel Beltrá es uno de los mejores fotógrafos del mundo. Iba para biólogo, pero al final le pudo más la cámara. Y con ella está logrando lo que cien trabajos científicos no lograrían: concienciarnos sobre la salvaje destrucción a la que estamos sometiendo al planeta en las últimas décadas cual dinosaurios suicidas.

Lo terrible de su trabajo es que es bueno, muy bueno. Y gracias a su arte logra presentarnos como bello la cara más fea de nuestra civilización.

Baste como ejemplo la fotografía que ilustran este post y que espero no le importe a Daniel que reproduzca. Es una imagen de la tala ilegal de 1645 hectáreas de selva amazónica en Gleba do Pacoval (Santarem, Brasil) para cultivar soja. Una cruz de martirio incrustada en el pulmón verde de la Tierra.

Me quedo sin palabras ante este formidable trabajo de Daniel Beltrá. No sé qué hacer, si felicitarlo o criticarle este bofetón de realidad que nos ha dado a todos.

No dejes de ver el portfolio completo de Daniel Beltrá dedicado a los bosques tropicales.

También puedes encontrarme en Twitter (@lacronicaverde) y en Facebook (www.facebook.com/cronicaverde)

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share

 

El desierto avanza imparable por España

Hoy celebramos el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. Suena algo lejano, abstracto y burocrático, pero nos afecta mucho más de lo que pensamos. Con estos calores, anticipo de un duro verano, no está de más pensar en los peligros del avance imparable de un desierto, el Sáhara, que empujado por el cambio climático, los incendios forestales y la sustitución del paisaje agrario por especulativas macrourbanizaciones ha saltado el Mediterráneo.

El mayor desierto cálido del mundo hace 5.000 años no existía en la extensión que ahora lo conocemos. Muchos de los lugares hoy resecos eran espacios verdes y agradables donde abundaba el agua. Desde su formación hace 2,5 millones de años no ha hecho más que crecer, cada vez más rápido y más voraz. En los últimos 50 años ha consumido una superficie equivalente a dos veces la de España, un país que sufre como pocos los efectos devastadores de su llegada. Tan sólo debido a la erosión, el 42% del territorio español pierde más de 12 toneladas de suelo fértil por hectárea y año, y otro 12% más hasta 50 toneladas. Para el conjunto del Estado se calcula una pérdida total anual de suelo de 1.156 millones de toneladas, 60 millones de camiones bien cargados cada año.

La diferencia entre desertización y desertificación somos nosotros. La primera se debe a causas naturales imposibles de evitar, pero la segunda es toda culpa nuestra. Sin árboles, sin cultivos, sin pastos, sin agua, millones de personas de todo el planeta han pasado a convertirse en sedientos y hambrientos refugiados climáticos. Huyen del desierto como antes huían de las guerras. Y una vez asentado tiene mal arreglo lograr su retirada.

Hace unos días tuve la suerte de tener en mis manos el retoño de uno de los últimos 231 cipreses del desierto que sobreviven en el Sáhara. Al tocarlo me temblaron las manos. ¿Pasará algo parecido con nuestros bosques ibéricos?

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share

Eucalipto, el árbol que amenaza a los bosques

Hace 40 años empezó la expansión del cultivo del eucalipto por toda la Península Ibérica.  Se vendió como la panacea rentable, una especie forestal de rápido crecimiento productora de abundante pasta de papel frente a la lentitud maderable de robledales y encinares. Actualmente hay más de 760.000 hectáreas de este árbol australiano plantadas en España y 646.000 en Portugal. Lejos de ser bosques, en realidad son enemigos del bosque dado su altísimo impacto ambiental y paisajístico.

En el Año Internacional de los Bosques, más de 20 organizaciones de conservación de la naturaleza y colectivos ecologistas de carácter estatal y de Andalucía, Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco han presentado “Una Visión Común sobre el problema de las plantaciones de eucalipto”. En el manifiesto se hace un breve análisis sobre la conflictividad asociada a estas plantaciones y, sobre todo, se presenta una hoja de ruta a las administraciones públicas y al sector del eucalipto para acabar con medio siglo de conflictos.

Y es que la extensión masiva de este árbol ha provocado una seria pérdida de  biodiversidad, terribles aterrazamientos del terreno, degradando el suelo y reduciendo la disponibilidad de agua. Sólo en Galicia esta primavera se plantarán 30 millones de eucaliptos y apenas unos pocos miles de robles.

Es necesario mejorar la gestión de estas plantaciones y, poco a poco, empezando por los espacios protegidos, ir eliminándolos de nuestros paisajes más singulares y frágiles. No se trata de acabar con los eucaliptos, pero sí de fijar fronteras a su creciente e imparable expansión. Porque por mucho que se empeñen las compañías madereras, un montón de árboles plantados en fila no hacen bosque. En realidad lo deshacen.

Foto: Greenpeace. Infografía: Diario Público.

Tienes más datos (con todas las estadisticas por provincias) en el informe de Greenpeace: “La conflictividad de las plantaciones de eucalipto en España (y Portugal)”

También te recomiendo este vídeo de Greenpeace tan demoledor como descorazonador.

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share