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La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘naturaleza’

Celebra en Granada los 120 años de García Lorca y su paisaje

No se puede visitar Granada sin tributar un emocionado recuerdo a Federico García Lorca, nuestro poeta más universal. Me pasa siempre que voy a esa ciudad maravillosa, pero esta ultima vez ha sido más especial que nunca. Coincide con el 120 aniversario del nacimiento del maestro y los 100 años de su primera obra.

Es el ‘Año Lorca’ en Granada, y para celebrarlo me he ido de visita por la ciudad junto con una treintena de chicas y chicos del Coro de IES Puerto del Rosario de Fuerteventura al que, siempre intruso, pertenezco [sector puretas]. Muchos de ellos era la primera vez que salían de Canarias, que veían montañas nevadas en el horizonte o escuchaban el alocado grito de los vencejos. Su emoción era la mía.

El viaje en sí se organizó para participar en un encuentro de coros en esa ciudad andaluza, pero entre que el director me propuso hacer de guía y yo que me apunto a un bombardeo con tal de que sea cultural, allá que fuimos. Con todos ellos he hecho una ruta de poesía, arte, música, historia y naturaleza que me apetece compartir aquí. Por si os da por disfrutar algo parecido. Lee el resto de la entrada »

Lánzate este sábado a limpiar de “basuraleza” el campo

Miles de voluntarios se lanzarán este sábado, 16 de junio, a retirar “basuraleza” en más de 400 espacios naturales. Esos plásticos que tanto criticamos y que están por todas partes serán el principal objetivo de una marea de personas buenas empeñadas en mejorar el entorno de todos. En liberar de basura a la naturaleza gracias a una inmensa recogida colaborativa. Porque la basura abandonada en el campo es una catástrofe ambiental. Lee el resto de la entrada »

Los maleducados ambientales están de enhorabuena

La gente que pasa de reciclar, de reducir residuos, de reutilizar objetos, tiene cada cada 26 de enero un mal día. En esta fecha se celebra el Día Mundial de la Educación Ambiental. Una jornada en la que la sociedad se encarga de señalar con dedo crítico a tanto insolidario gastón, egoista.

La desgracia es que ellos no quieren aprender a ser mejores ciudadanos y los Estados tampoco se preocupan demasiado por ellos. La educación ambiental, hay que reconocerlo, está en horas bajas. O aprendes por tu cuenta o te haces un capullo como tantos otros. En ese sentido, los maleducados ambientales están de enhorabuena: nadie les va a recriminar su incivismo. Lee el resto de la entrada »

Protestas ecologistas contra la construcción de un funicular en Lago de Sanabria

Un funicular que permitiría subir desde Ribadelago al conocido como Pico del Fraile, en un recorrido aproximado de un kilómetro pero con un importante desnivel de los Saltos de Moncabril y cañón del Tera.

Según la Junta de Castilla y León, la puesta en funcionamiento de esta nueva oferta turística pretende contribuir a aumentar el número de visitantes, de pernoctaciones y del gasto medio del visitante, lo que se traduciría en un incremento del empleo y de la actividad económica en las zonas de influencia en el entorno del Lago de Sanabria y, por tanto, será una contribución a fijar población en el medio rural. Lee el resto de la entrada »

Thoreau, el filósofo que nos descubrió la naturaleza, vuelve a estar de moda

El Lago Walden en una imagen de época, lugar de inspiración de Thoreau.

Hay un par de libros que todos los amantes de la naturaleza deberíamos de tener en nuestra librería. Uno es Walden, la gran obra de Thoreau. El otro es su diario.

Henry David Thoreau (1817-1862) fue un filósofo de la naturaleza, observador paciente, anotador escrupuloso y padre de la conciencia medioambiental y de la desobediencia civil. También está considerado el gran impulsor de esa vida tranquila que algunos ensalzan como elogio a la pereza.

Su gran obra es Walden, donde narra los dos años, dos meses y dos días que vivió en una cabaña construida por él mismo cerca del lago Walden. Con ello logró demostrar que la vida en la naturaleza es la verdadera vida del hombre libre. Él mismo lo explica así:

“Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente sólo para hacer frente a los hechos esenciales de la vida, y ver si no podía aprender lo que tenía que enseñar, y no descubrir al morir que no había vivido. No quería vivir lo que no era vida. Ni quería practicar la renuncia, a menos que fuese necesario. Quería vivir profundamente y chupar toda la médula de la vida, vivir tan fuerte y espartano como para prescindir de todo lo que no era vida…”

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También hay poesía de la naturaleza que sabe a hierba

Hoy me salgo de lo habitual en el blog para entrevistar a un admirado amigo y paisano que acaba de publicar un maravilloso libro de poesía de la naturaleza.

Hierba (Ediciones Mad is Mad, 2016) está pensado “para cuando nos vemos capaces de volar, pero también para cuando el proyecto de caminar juntos no salió bien”.

La cuidadísima edición de Diego Lara (diseño, dibujos y fotografía) es un regalo para los sentidos, para los cinco sentidos. Coherente con su tiempo, el libro está editado en papel certificado FSC, el papel que cuida y conserva los bosques del planeta.

Rafa Ruíz se autodefine como “periodista convencido de que las luces al final del túnel sólo se ven desde una perspectiva progresista de la realidad, con un compromiso sólido con la cultura, el arte y el medio ambiente”. A ello dedicó 10 años en ‘El País‘ y 15 años más en ‘El País Semanal‘, donde le cayó el marrón de coordinar la sección que durante dos años escribí en esa revista dedicada a los árboles singulares. Ahora es por fin un hombre libre de ataduras editoriales gracias a sus dos admirables proyectos profesionales, la revista cultural El Asombrario y la galería madrileña de arte emergente Mad is Mad. Pero hablemos de Hierba.

¿Por qué llamarlo Hierba?

Es un triple homenaje: a mi pueblo, en el norte de Burgos, porque es todo hierba, praderas y heno; a Walt Whitman, por sus Hojas de hierba, uno de los autores que cuando yo era un adolescente más me influyó y animó a escribir; y a la isla de Yerba, en Túnez, donde empecé este poemario.

¿Cómo lo definirías?

Es un libro de encuentros y desencuentros, de piel y paisaje. Porque proyecta los sentimientos personales hacia la naturaleza. Y también la naturaleza los proyecta hacia uno mismo. El amor es como la marea, que va y viene, y la hierba unas veces mira al Norte, pero cambia el viento y mira al Sur, y así son un poco nuestros encuentros y desencuentros con la gente y nuestras parejas. Lee el resto de la entrada »

¿Ayuda la caza a conservar la naturaleza?

La ONG conservacionista SEO/BirdLife acaba de abrir un proceso participativo para fijar su posición en torno a la caza y, en especial, sobre su afección a la conservación de la naturaleza. El proceso está  abierto a la participación de toda la ciudadanía en su primera etapa con el objeto de abrir un debate que, hasta el momento, la sociedad española no ha abordado.

Como base inicial un comité científico, compuesto por 12 ornitólogos de referencia, ha elaborado un documento sobre la compatibilidad de la caza con la conservación de la naturaleza para aportar información técnica de calidad al proceso. ¿Y qué opinan los expertos? Os lo adelanto: que la caza, tal y como se practica en la actualidad en España, es incompatible con la conservación de los recursos naturales. Por si había dudas.

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Ayuda urgente para llevar la naturaleza a un hospital infantil

verkami

Éste es un llamamiento urgente a todas las personas de buena voluntad. Nos quedan dos días para poner en marcha un proyecto maravilloso: llevar la naturaleza a los niños ingresados en el Hospital Niño Jesús de Madrid.

Cualquiera que haya estado ingresado en un hospital sabe que desde el minuto uno la ilusión-obsesión de todo enfermo es salir cuanto antes de esas cuatro blancas paredes. Durante los interminables días de convalecencia el tiempo se te va mirando por la ventana, soñando con estar fuera, como todos esos paseantes que ves caminar ahí abajo, sanos y lozanos. O como esos gorriones, urracas, estorninos y cornejas que zascandilean por la zona, cruzando raudos los cielos, jugando con el viento y la lluvia. Mil veces deseas ser pájaro y salir volando de la habitación. O por lo menos, dar un pequeño paseo y bañarte en naturaleza, oler las flores, sentir la caricia del sol, escuchar el canto de un mirlo, tocar la tierra húmeda. Baños tan positivos para la salud como para el espíritu, capaces de despertar sonrisas y levantar el ánimo al más pesimista. Lee el resto de la entrada »

Somos biofilios, aunque no lo sepas

Senderismo

© Wikimedia Commons

Biofilio es un nuevo palabro, de momento con escasa aceptación popular. Viene a describir a aquellas personas con una inusitada pasión por todo lo que tiene vida y el contacto directo con la naturaleza. Me la apunto. Yo y todos esos de miles de personas que en cuanto tenemos un momento libre salimos al campo a pasear, a ver pájaros, a contemplar el paisaje o, sencillamente, a disfrutar del aire puro. En el campo o en el parque, pues a fin de cuentas los jardines son reductos mínimos de naturaleza en las ciudades, pero naturaleza a fin de cuentas.

En realidad no es una pasión. Es una necesidad de los seres humanos. En el mes pasado ya os hablé aquí de esos estudios médicos que confirman el valor terapéutico de los bosques, especialmente los que cuentan con árboles centenarios y para dolencias como las fibromialgias.

Gracias a un reportaje de la Agencia SINC, descubro ahora que este poder benéfico es aún más genérico. La hipótesis de la biofilia del entomólogo y biólogo estadounidense Edward O. Wilson señala que, aunque vivamos en las ciudades, nuestro sistema nervioso aún echa de menos el tipo de estimulación psicofísica de los entornos naturales.

Este rasgo heredado se traduce en el hecho de que nuestro sistema nervioso mantiene una conexión emocional intensa con la naturaleza que facilita el desempeño y funcionamiento psicológico. Por ello hay médicos nórdicos que recomiendan a personas mayores con riesgo de enfermedades de deterioro neurológico, como párkinson o alzhéimer, estancias prolongadas en entornos naturales. No se curan, pero sí se reducen los síntomas depresivos y de irritabilidad ¡y sin medicamentos ni efectos secundarios!

Por el contrario, cuando optamos por aislarnos en las ciudades vienen los problemas. Una carencia de contacto con la naturaleza a la que los científicos se refieren como ‘trastorno por déficit natural‘. No se trata de un síndrome, pero sí conlleva patologías asociadas como la hiperactividad, el sobrepeso, las enfermedades neumónicas y respiratorias, y el déficit de vitamina D. Especialmente cuando afecta a la población infantil, urbana y teleadicta.

Hasta para estudiar y trabajar mejor es bueno el paseo por el campo. La psicología ambiental ha demostrado el efecto restaurador de la naturaleza sobre la fatiga causada por un exceso de atención concentrada. Poner la mente en verde nos ayuda a reprogramar nuestro cerebro.

¿Necesitas más razones para ponerte las botas y pisar barro? No lo pienses más. Apaga el ordenador, desconecta el móvil y hazte biofilio.

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Nos quedamos sin túneles de bosque

Olmeda del Maripinar

Olmeda de Maripinar. Cieza (Murcia)

Cuando era niño y salía de viaje con mis padres, las carreteras se me antojaban extraordinarios túneles de bosque. En esos tórridos caminos castellanos hacia la playa, apretujados los cinco en el Seiscientos, larguísimas alineaciones de árboles en las cunetas nos daban protección solar; también entretenimiento.

Recuerdo perfectamente esa gruesa línea blanca pintada en los troncos. En mi imaginación infantil pensaba cómo lo harían los pintores del arbolado. Seguramente, montados en un camión, sacando la mano por la ventana y sosteniendo en ella una gigantesca brocha que chocaría contra los troncos. Plaf, plaf, plaf. Kilómetros y kilómetros de chopos, castaños de Indias y acacias rayados en blanco. Kilómetros de verde frescor para nuestro recalentado automóvil.

¿Lo recuerdas? Quedamos pocos con ese recuerdo. Porque en los últimos 30 años nuestro país se ha empeñado en talar la mayor parte de los árboles de carretera. Dicen que es por seguridad vial. Los sustituyen por quitamiedos, jalones reflectantes, canales y puentes, vallas, gigantescas señales electrónicas, radares, postes SOS, carteles,… Según parece, acero y plástico son menos peligrosos que esos árboles viarios plantados desde el siglo XVI o, muy probablemente, desde la época de las calzadas romanas.

A pesar de su importancia natural, paisajística y cultural, las líneas de árboles en las cunetas de las carreteras están desapareciendo de forma masiva en España por ampliación de las calzadas o justificando razones de seguridad vial.

Pero lo normal no es cortarlos. De hecho, lo normal es protegerlos, como me han explicado en una reciente reunión para expertos en arbolado singular en la que he participado en la ciudad polaca de Breslavia.

Esas avenidas arboladas son estrechos bosques que actúan como excelentes corredores ecológicos entre zonas de gran importancia natural, pero al mismo tiempo forman parte de un paisaje tradicional que nos une con la naturaleza y nos hace mucho más agradable los viajes.

Incluso más. En países como Polonia, Alemania o Chequia se están haciendo nuevas plantaciones de este tipo entre sus fronteras para que las avenidas vegetales unan ecosistemas y personas en lugar de separar pueblos. ¿No te parece una maravilla?

Seguridad vial y naturaleza son compatibles. El manejo cuidadoso de esos árboles, recuperando la señalización de sus troncos con pinturas reflectantes, así como extremando los controles de velocidad, permitirían a los conductores poder seguir disfrutando del placer de circular bajo un dosel arbolado. Especialmente ahora en otoño.

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