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La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘naturaleza’

Protestas ecologistas contra la construcción de un funicular en Lago de Sanabria

Un funicular que permitiría subir desde Ribadelago al conocido como Pico del Fraile, en un recorrido aproximado de un kilómetro pero con un importante desnivel de los Saltos de Moncabril y cañón del Tera.

Según la Junta de Castilla y León, la puesta en funcionamiento de esta nueva oferta turística pretende contribuir a aumentar el número de visitantes, de pernoctaciones y del gasto medio del visitante, lo que se traduciría en un incremento del empleo y de la actividad económica en las zonas de influencia en el entorno del Lago de Sanabria y, por tanto, será una contribución a fijar población en el medio rural. Lee el resto de la entrada »

Thoreau, el filósofo que nos descubrió la naturaleza, vuelve a estar de moda

El Lago Walden en una imagen de época, lugar de inspiración de Thoreau.

Hay un par de libros que todos los amantes de la naturaleza deberíamos de tener en nuestra librería. Uno es Walden, la gran obra de Thoreau. El otro es su diario.

Henry David Thoreau (1817-1862) fue un filósofo de la naturaleza, observador paciente, anotador escrupuloso y padre de la conciencia medioambiental y de la desobediencia civil. También está considerado el gran impulsor de esa vida tranquila que algunos ensalzan como elogio a la pereza.

Su gran obra es Walden, donde narra los dos años, dos meses y dos días que vivió en una cabaña construida por él mismo cerca del lago Walden. Con ello logró demostrar que la vida en la naturaleza es la verdadera vida del hombre libre. Él mismo lo explica así:

“Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente sólo para hacer frente a los hechos esenciales de la vida, y ver si no podía aprender lo que tenía que enseñar, y no descubrir al morir que no había vivido. No quería vivir lo que no era vida. Ni quería practicar la renuncia, a menos que fuese necesario. Quería vivir profundamente y chupar toda la médula de la vida, vivir tan fuerte y espartano como para prescindir de todo lo que no era vida…”

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También hay poesía de la naturaleza que sabe a hierba

Hoy me salgo de lo habitual en el blog para entrevistar a un admirado amigo y paisano que acaba de publicar un maravilloso libro de poesía de la naturaleza.

Hierba (Ediciones Mad is Mad, 2016) está pensado “para cuando nos vemos capaces de volar, pero también para cuando el proyecto de caminar juntos no salió bien”.

La cuidadísima edición de Diego Lara (diseño, dibujos y fotografía) es un regalo para los sentidos, para los cinco sentidos. Coherente con su tiempo, el libro está editado en papel certificado FSC, el papel que cuida y conserva los bosques del planeta.

Rafa Ruíz se autodefine como “periodista convencido de que las luces al final del túnel sólo se ven desde una perspectiva progresista de la realidad, con un compromiso sólido con la cultura, el arte y el medio ambiente”. A ello dedicó 10 años en ‘El País‘ y 15 años más en ‘El País Semanal‘, donde le cayó el marrón de coordinar la sección que durante dos años escribí en esa revista dedicada a los árboles singulares. Ahora es por fin un hombre libre de ataduras editoriales gracias a sus dos admirables proyectos profesionales, la revista cultural El Asombrario y la galería madrileña de arte emergente Mad is Mad. Pero hablemos de Hierba.

¿Por qué llamarlo Hierba?

Es un triple homenaje: a mi pueblo, en el norte de Burgos, porque es todo hierba, praderas y heno; a Walt Whitman, por sus Hojas de hierba, uno de los autores que cuando yo era un adolescente más me influyó y animó a escribir; y a la isla de Yerba, en Túnez, donde empecé este poemario.

¿Cómo lo definirías?

Es un libro de encuentros y desencuentros, de piel y paisaje. Porque proyecta los sentimientos personales hacia la naturaleza. Y también la naturaleza los proyecta hacia uno mismo. El amor es como la marea, que va y viene, y la hierba unas veces mira al Norte, pero cambia el viento y mira al Sur, y así son un poco nuestros encuentros y desencuentros con la gente y nuestras parejas. Lee el resto de la entrada »

¿Ayuda la caza a conservar la naturaleza?

La ONG conservacionista SEO/BirdLife acaba de abrir un proceso participativo para fijar su posición en torno a la caza y, en especial, sobre su afección a la conservación de la naturaleza. El proceso está  abierto a la participación de toda la ciudadanía en su primera etapa con el objeto de abrir un debate que, hasta el momento, la sociedad española no ha abordado.

Como base inicial un comité científico, compuesto por 12 ornitólogos de referencia, ha elaborado un documento sobre la compatibilidad de la caza con la conservación de la naturaleza para aportar información técnica de calidad al proceso. ¿Y qué opinan los expertos? Os lo adelanto: que la caza, tal y como se practica en la actualidad en España, es incompatible con la conservación de los recursos naturales. Por si había dudas.

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Ayuda urgente para llevar la naturaleza a un hospital infantil

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Éste es un llamamiento urgente a todas las personas de buena voluntad. Nos quedan dos días para poner en marcha un proyecto maravilloso: llevar la naturaleza a los niños ingresados en el Hospital Niño Jesús de Madrid.

Cualquiera que haya estado ingresado en un hospital sabe que desde el minuto uno la ilusión-obsesión de todo enfermo es salir cuanto antes de esas cuatro blancas paredes. Durante los interminables días de convalecencia el tiempo se te va mirando por la ventana, soñando con estar fuera, como todos esos paseantes que ves caminar ahí abajo, sanos y lozanos. O como esos gorriones, urracas, estorninos y cornejas que zascandilean por la zona, cruzando raudos los cielos, jugando con el viento y la lluvia. Mil veces deseas ser pájaro y salir volando de la habitación. O por lo menos, dar un pequeño paseo y bañarte en naturaleza, oler las flores, sentir la caricia del sol, escuchar el canto de un mirlo, tocar la tierra húmeda. Baños tan positivos para la salud como para el espíritu, capaces de despertar sonrisas y levantar el ánimo al más pesimista. Lee el resto de la entrada »

Somos biofilios, aunque no lo sepas

Senderismo

© Wikimedia Commons

Biofilio es un nuevo palabro, de momento con escasa aceptación popular. Viene a describir a aquellas personas con una inusitada pasión por todo lo que tiene vida y el contacto directo con la naturaleza. Me la apunto. Yo y todos esos de miles de personas que en cuanto tenemos un momento libre salimos al campo a pasear, a ver pájaros, a contemplar el paisaje o, sencillamente, a disfrutar del aire puro. En el campo o en el parque, pues a fin de cuentas los jardines son reductos mínimos de naturaleza en las ciudades, pero naturaleza a fin de cuentas.

En realidad no es una pasión. Es una necesidad de los seres humanos. En el mes pasado ya os hablé aquí de esos estudios médicos que confirman el valor terapéutico de los bosques, especialmente los que cuentan con árboles centenarios y para dolencias como las fibromialgias.

Gracias a un reportaje de la Agencia SINC, descubro ahora que este poder benéfico es aún más genérico. La hipótesis de la biofilia del entomólogo y biólogo estadounidense Edward O. Wilson señala que, aunque vivamos en las ciudades, nuestro sistema nervioso aún echa de menos el tipo de estimulación psicofísica de los entornos naturales.

Este rasgo heredado se traduce en el hecho de que nuestro sistema nervioso mantiene una conexión emocional intensa con la naturaleza que facilita el desempeño y funcionamiento psicológico. Por ello hay médicos nórdicos que recomiendan a personas mayores con riesgo de enfermedades de deterioro neurológico, como párkinson o alzhéimer, estancias prolongadas en entornos naturales. No se curan, pero sí se reducen los síntomas depresivos y de irritabilidad ¡y sin medicamentos ni efectos secundarios!

Por el contrario, cuando optamos por aislarnos en las ciudades vienen los problemas. Una carencia de contacto con la naturaleza a la que los científicos se refieren como ‘trastorno por déficit natural‘. No se trata de un síndrome, pero sí conlleva patologías asociadas como la hiperactividad, el sobrepeso, las enfermedades neumónicas y respiratorias, y el déficit de vitamina D. Especialmente cuando afecta a la población infantil, urbana y teleadicta.

Hasta para estudiar y trabajar mejor es bueno el paseo por el campo. La psicología ambiental ha demostrado el efecto restaurador de la naturaleza sobre la fatiga causada por un exceso de atención concentrada. Poner la mente en verde nos ayuda a reprogramar nuestro cerebro.

¿Necesitas más razones para ponerte las botas y pisar barro? No lo pienses más. Apaga el ordenador, desconecta el móvil y hazte biofilio.

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Nos quedamos sin túneles de bosque

Olmeda del Maripinar

Olmeda de Maripinar. Cieza (Murcia)

Cuando era niño y salía de viaje con mis padres, las carreteras se me antojaban extraordinarios túneles de bosque. En esos tórridos caminos castellanos hacia la playa, apretujados los cinco en el Seiscientos, larguísimas alineaciones de árboles en las cunetas nos daban protección solar; también entretenimiento.

Recuerdo perfectamente esa gruesa línea blanca pintada en los troncos. En mi imaginación infantil pensaba cómo lo harían los pintores del arbolado. Seguramente, montados en un camión, sacando la mano por la ventana y sosteniendo en ella una gigantesca brocha que chocaría contra los troncos. Plaf, plaf, plaf. Kilómetros y kilómetros de chopos, castaños de Indias y acacias rayados en blanco. Kilómetros de verde frescor para nuestro recalentado automóvil.

¿Lo recuerdas? Quedamos pocos con ese recuerdo. Porque en los últimos 30 años nuestro país se ha empeñado en talar la mayor parte de los árboles de carretera. Dicen que es por seguridad vial. Los sustituyen por quitamiedos, jalones reflectantes, canales y puentes, vallas, gigantescas señales electrónicas, radares, postes SOS, carteles,… Según parece, acero y plástico son menos peligrosos que esos árboles viarios plantados desde el siglo XVI o, muy probablemente, desde la época de las calzadas romanas.

A pesar de su importancia natural, paisajística y cultural, las líneas de árboles en las cunetas de las carreteras están desapareciendo de forma masiva en España por ampliación de las calzadas o justificando razones de seguridad vial.

Pero lo normal no es cortarlos. De hecho, lo normal es protegerlos, como me han explicado en una reciente reunión para expertos en arbolado singular en la que he participado en la ciudad polaca de Breslavia.

Esas avenidas arboladas son estrechos bosques que actúan como excelentes corredores ecológicos entre zonas de gran importancia natural, pero al mismo tiempo forman parte de un paisaje tradicional que nos une con la naturaleza y nos hace mucho más agradable los viajes.

Incluso más. En países como Polonia, Alemania o Chequia se están haciendo nuevas plantaciones de este tipo entre sus fronteras para que las avenidas vegetales unan ecosistemas y personas en lugar de separar pueblos. ¿No te parece una maravilla?

Seguridad vial y naturaleza son compatibles. El manejo cuidadoso de esos árboles, recuperando la señalización de sus troncos con pinturas reflectantes, así como extremando los controles de velocidad, permitirían a los conductores poder seguir disfrutando del placer de circular bajo un dosel arbolado. Especialmente ahora en otoño.

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Este verano cambia las chancletas por las botas

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Turistas ornitológicos. © Jordi Prieto; SEO/BirdLife

¿Preparando las vacaciones de verano? Cruceros, playas, islas exóticas. Todo eso ya no está de moda. Ahora lo verdaderamente nuevo y revolucionario es irse de veraneo al campo. Sí, al pueblo, como siempre hicimos.

Se llama “Turismo de Naturaleza” y es el segmento turístico más en alza en todo el mundo, un 20% anual, que ya supone el 15% del movimiento mundial de viajeros.

Tranquilidad y buenos alimentos. Alojamientos rurales con encanto. Pateos que nos reconcilian con la naturaleza. Ecoturismo. Geología. Botánica. Rutas gastronómicas en busca de paisajes del queso, el vino, el aceite de oliva. Para aprender. Para disfrutar. Para todos los bolsillos. Y muy solidario, sostenible, pues ayuda a mejorar el bienestar del mundo rural, a reconocer su importancia como guardianes de nuestra cultura y de nuestro entorno. A descubrir por qué España es el lugar de Europa con la mayor y más desconocida red de espacios naturales protegidos.

Hoy pongo fin a un mes como coordinador de dos cursos sobre turismo ornitológico en Fuerteventura y Lanzarote promovidos por SEO/BirdLife y la Fundación Biodiversidad. Qué experiencia más interesante. Mostrar a turoperadores, guías y hoteleros el extraordinario recurso turístico de ver aves en Canarias, uno de los mejores lugares del Planeta.

¿Capricho de unos pocos? En absoluto. En Estados Unidos más de 46 millones de ciudadanos participan en las actividades de observación de aves, manteniendo 863.000 empleos estables. Y todo un país como Costa Rica basa su desarrollo económico en ofrecernos su exuberante naturaleza tropical.

¿Vamos a ser menos nosotros? Por suerte algo está cambiando. Hace años miraba pájaros en un pueblo de Burgos y los vecinos avisaron asustados a la Guardia Civil. Hoy celebramos festivales de aves, recibimos a las grullas, saludamos a las cigüeñas e incluso a los vencejos.

Lo dicho. Este verano cambia las chancletas por las botas.

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Un toro la lía parda en el Museo del Prado

Prado Sólo hay algo más imposible que meter un elefante en una cacharrería sin romper una taza. Meter un toro bravo en el Museo del Prado y ponerlo a dialogar con Rubens y su rapto de Europa. Posar un gorrión albino junto a las Meninas de Velázquez, enfrentar un águila real a la escultura broncínea del emperador Carlos V, colar una serpiente entre el Adán y Eva de Durero, plantar dos sapos bajo el aquelarre de Goya, sobrevolar el esqueleto de un delfín entre marmóreas divinidades griegas.

El artista Miguel Ángel Blanco ha sido capaz de eso y de mucho más con sus increíbles Historias Naturales, que hasta el 27 de abril pueden disfrutarse en nuestra más importante pinacoteca nacional.

He tenido la oportunidad de visitar la muestra de la mano de su autor, un “hombre-bosque” con quien me une una estrecha amistad. A su lado, lo que para mi formación como historiador del Arte se me presentaba una herejía, como naturalista he quedado fascinado pues la naturaleza salta de los lienzos y grita.

Sus 22 intervenciones junto algunas de las pinturas señeras de la Humanidad no sólo no las distorsionan, sino que funcionan como excepcionales herramientas educativas. Por ejemplo, ¿qué pinta ese gorrión blanco junto a la obra cumbre de la pintura? Blanco lo justifica así:

“Una rara avis, el pájaro, dialoga con otra rara avis, Velázquez, y ambas sacan pecho ante la atenta mirada de los galgos del cercano cuadro del Príncipe Baltasar”.

Y vaya si se miran. Ambos espíritus se han cruzado.

La exposición recuerda que el primer destino del hoy Museo del Prado fue Real Gabinete de Historia Natural, algo que nunca llegó a ser. Y recupera el espíritu de los antiguos Gabinetes de Maravillas. Pero sobre todo nos enseña a descubrir la naturaleza en el arte y el arte en la naturaleza.

No se la pierdan. Incluso podrán escuchar los cantos de las aves escapadas de las pinturas.

En la foto superior, el artista Miguel Ángel Blanco (MAB) contempla el toro disecado de Veragua, una de las cinco únicas castas fundacionales de la ganadería de lidia, y al que ha puesto en brutal diálogo con El rapto de Europa, obra maestra de Rubens. El animal es también una obra maestra de la taxidermia (dermoplastia) y procede del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

En este enlace del Museo del Prado puedes ver todas las piezas de MAB perfectamente contextualizadas y explicadas. También existe un precioso material didáctico editado para los niños que visiten la exposición.

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La industria turística vuelve a la naturaleza

Echium_Wildpretii_at_The_Teide

La curiosidad nos hizo turistas. Los griegos ya viajaban a Olimpia para disfrutar de sus famosos juegos olímpicos ¿Turismo deportivo? Los romanos llegaban de muy lejos para disfrutar en Roma de las termas de Caracalla. ¿Turismo termal? En la Edad Media se cruzaba media Europa haciendo el Camino de Santiago. ¿Turismo de aventuras? ¿Turismo cultural?

En 1841 Thomas Cook creó en Inglaterra la primera agencia turística de la historia. Comenzó dando cobertura a una reunión británica antialcohólica, pero los siguientes viajes los dedicó a visitar las exposiciones universales de Londres y París. ¿Turismo de congresos? Poco tiempo después puso de moda viajar a Suiza para dar a conocer su paisaje alpino. ¿Turismo de naturaleza?

Hoy el turismo moviliza a casi 1.000 millones de personas al año, 60 millones en  España. Estos días se celebra en Madrid la feria FITUR, donde he podido comprobar el escaso interés que despierta el turismo de sol y playa. Sigue existiendo, es verdad, pero ya no vende solo. Para distinguirse necesita hablar de paisaje, cultura, naturaleza, gastronomía o deporte. Y cuanto más cercano al territorio se presenta más seduce al visitante.

Me alegro por el cambio. Hace años hablar de turismo rural, ornitológico o geológico sonaba imposible. Hoy es justo lo contrario. No existe región que no reconozca la importancia de sus bosques, de sus especies protegidas, de sus montañas y ríos, de sus espacios naturales. Esos elementos únicos amenazados por el hormigón, cuya protección se consideró un freno a las economías y que se han convertido en reclamos turísticos, en potentes generadores de bienes y servicios.

Los que arrasaron su entorno se tiran ahora de los pelos tratando de llevar turistas a degradados lugares cuyo único atractivo es la cerveza barata.

Foto: Tajinaste rojo (Echium wildpretii) en El Teide (Tenerife). Wikimedia commons.

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