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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Archivo de la categoría ‘Patrimonio y urbanismo’

¿Quién quiere volver a una ciudad asquerosamente contaminada?

21/05/2020. Tratando de recuperar la normalidad en el barrio de Triana, Sevilla. ©Greenpeace/Pedro Armestre

Nunca antes habíamos tenido tan claro lo poco saludables que son nuestras viviendas y ciudades. Hasta que la covid-19 no ha mandado parar el mundo no hemos sido conscientes de la contaminación que sufrimos desde nuestro nacimiento. Esos cielos azules admirados desde las ventanas no los habíamos visto nunca. ¿Volveremos a perderlos? Lee el resto de la entrada »

¿En qué mierda de edificios vivimos?

Edificio colmena. Foto: Pixabay

Si hay algo que este confinamiento nos ha enseñado es que vivimos en pisos y casas de mierda. Hasta ahora no nos habíamos dado cuenta, básicamente porque apenas estábamos en casa; poco más que para dormir y ver algo de tele o comer cualquier cosa deprisa y corriendo, porque siempre andábamos de prisa y corriendo. Nunca habíamos estado tanto tiempo en nuestras casas como ahora.

Hasta que el coronavirus mandó parar. Y especialmente los habitantes de los espacios urbanos nos quedamos encerrados en unas edificaciones que, a los pocos días, descubrimos con horror que no son ni la mitad de buenas que pensábamos.

¿Estoy exagerando. Hagamos repaso: Lee el resto de la entrada »

El césped artificial sienta muy mal a los gorriones

Macho de gorrión común. Foto: Wikipedia Commons

Cubrir los parques con césped artificial puede parecer una buena idea: están siempre verdes y apenas necesitan mantenimiento. Pero en realidad es una mala opción, entre otras cosas por la casi imposibilidad de su reciclaje, tanto del polietileno con que está hecha la fibra, el poliuretano o látex de la base donde se cose la fibra, como de la arena y relleno de amortiguación, normalmente neumático reciclado. Añade a este problema el que tales cubiertas de suelo sientan fatal a las aves, especialmente a los amenazados gorriones comunes.

Investigadores españoles han constatado un nuevo motivo de disminución del número de gorriones (Passer domesticus) en áreas urbanas: la substitución del césped natural por el artificial en los parques. Durante cuatro años de estudio el número de gorriones se ha reducido hasta un 60%.

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La Comisión Europea urge a las ciudades a humanizarse

Vista aérea de Madrid. Foto: Wikipedia Commons

¿Puede haber algo más humano que una ciudad? Esas áreas urbanas con alta densidad de población que no suele dedicarse a las actividades agroganaderas han sido siempre modelo de nuestra civilización más refinada y compleja, la más socialmente compleja. Pero quizá están abandonando su humanidad al hacerse más insostenibles al crecer de manera exponencial en un planeta con recursos limitados.

Más de la mitad de la población mundial vive actualmente en zonas urbanas y se espera que aumente hasta el 80% para 2050. Esta concentración poblacional hará que la demanda de recursos se incremente entre un 30% y 50% en los próximos diez años. Estos son sólo algunos de los datos de los que se hace eco un informe encargado por la Comisión Europea que define las prioridades en investigación e innovación para ciudades innovadoras y sostenibles en la próxima década. Lee el resto de la entrada »

Los coches autónomos sin conductor podrían empeorar los atascos

Esta noticia de Ecologistas en Acción me ha dejado perplejo. Según un estudio de Transport & Environment (T&E), si la llegada de los coches autónomos se realiza sin ninguna regulación, el tráfico en las ciudades aumentaría entre un 50% y un 150% para 2050.

Las consecuencias de esto serían muy graves. Por un lado, supondría estar en una hora punta permanente.

Pero más grave aún, aseguran los ecologistas, conllevaría un aumento de un 40% de las emisiones, con lo que sería imposible alcanzar los compromisos climáticos de la UE.

¿A qué puede ser debido este problema no previsto? El incremento del tráfico se producirá, asegura Ecologistas en Acción, debido a que, al circular sin conductor y disponer de una energía barata, el transporte en los taxis del futuro será mucho más asequible, lo que provocará un aumento de la demanda, trayectos más largos, frecuentes y, en consecuencia, más atascos. Estarán por todas partes. Y puede acabar pasando lo que ocurre ahora mismo con los patinetes eléctricos: calles invadidas de cacharros. Lee el resto de la entrada »

Un pueblo de Palencia pierde la mitad de su mínima población en un año

Iglesia de San Martín de Villarmentero. Foto: Wikimedia Commons / Lucien leGrey

La localidad palentina de Villarmentero de Campos ha sido el municipio español que más población relativa ha perdido a lo largo del último año, con una caída del 44 por ciento. Lo más terrible es que tan sólo tenía 16 habitantes, por lo que se ha quedado casi en la mitad de población, en la mitad de nada.

Son datos tremendos difundidos por ESRI, la plataforma de sistemas de información geográfica (GIS) en su portal laespanavacia.esri.es, recogiendo estadísticas oficiales del INE. Datos que producen una enorme tristeza. Lee el resto de la entrada »

César Manrique nos enseñó a emocionarnos con el paisaje

Francisco Galante, catedrático de Historia del Arte, durante la entrevista.

Francisco Galante es de esas pocas personas en el mundo que no tienen teléfono móvil. Ni lo quiere ni lo necesita. Catedrático de Historia del Arte en las universidades de La Laguna y Lovaina, vive a caballo entre ambas ciudades tan radicalmente diferentes sin necesidad de estar hiperconectado. Miembro del consejo asesor de la Fundación César Manrique, artista al que conoció, frecuentó, admiró y estudia, ha heredado del creador lanzaroteño su fascinación por el paisaje.

César Manrique habría cumplido el pasado 24 de abril 98 años. Quiso la fatalidad que muriera en un accidente de tráfico en 1992, en la rotonda de entrada a la sede de la fundación que lleva su nombre, inaugurada apenas seis meses antes. Fue el gran valedor del paisaje de Lanzarote, al que encumbró en su sencillez volcánica a la categoría de obra de arte. Gracias a una sensibilidad militante logró preservar un territorio único, que a su muerte ha empezado a deteriorarse a una velocidad de vértigo, la impuesta por los especuladores a los que la personalidad arrolladora de Manrique había logrado frenar durante décadas. Lee el resto de la entrada »

Estamos hormigonando las tierras fértiles de Europa

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© Wikimedia Commons

Imagina una nación continental de tamaño mediano, como Hungría, Portugal o la República Checa. Ahora imagina toda la superficie de esa nación cubierta de hormigón y asfalto. Esa misma superficie es la cantidad de tierra agrícola ocupada por asentamientos humanos e infraestructuras en los últimos cincuenta años, en los 28 países de la Unión Europea (UE), según afirma en nota de prensa la iniciativa ciudadana europea (ICE) ‘People4soil‘, que agrupa a 430 organizaciones ambientales y científicas europeas.

Pero hay algo todavía peor. Este suelo fértil que nos ha dado de comer a los europeos durante miles de años se está consumiendo a un ritmo alarmante a pesar de la crisis que afecta al sector de la construcción en muchos países. Cada año, 1.000 km2 de áreas anteriormente cultivadas se sellan con nuevas construcciones. Lee el resto de la entrada »

Adiós a los que se quedan y hola a Labordeta

aragonsigue

Mi querido amigo Paco Berciano tiene un blog en 20 Minutos que muchos leen pero él ya no escribe y una columna de opinión en el Diario de Burgos que él escribe y muy pocos podemos leer. Me siento, nos sentimos, huérfanos de esa clarividencia suya que sólo los muy inteligentes son capaces de sintetizar en una literatura de calidad.

Paco es uno de los máximos expertos en vinos y viñedos de Europa. Comparte con los grandes bodegueros un amor intenso por el paisaje agroforestal, por el terruño. También comparte con ellos una sentida preocupación por el derrumbamiento del mundo rural, por la pérdida de reconocimiento de los urbanitas a nuestros últimos guardianes del territorio.

Su columna de esta semana me llegó a lo más profundo del corazón. Está dedicada a José Antonio Labordeta y a esas personas que luchan contra el abandono de pueblos y aldeas, contra la incomprensión de quienes hace ya demasiado que no sentimos la fuerza y la dureza de abrir la tierra con un arado. Somos, como diría el llorado bardo aragonés, “como esos viejos árboles batidos por el viento que azota desde el mar”. Es verdad, “hemos perdido compañeros, paisajes y esperanzas en nuestro caminar”. Pero aún queda esperanza. La que te insuflan los viejos amigos en esas impagables conversaciones, pocas pero siempre cercanas, íntimas, auténticas. La próxima muy pronto, “que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero“.

Hace años, décadas ya, Paco y yo gustábamos de escribir artículos conjuntos en el Diario 16 de Burgos. “A pachas” lo llamábamos, una expresión cheli que evidencia el paso inexorable del tiempo. Lo recuperaremos pronto, seguro. Pero mientras tanto, os dejo íntegro el artículo publicado la pasada semana por Paco Berciano en el Diario de Burgos. Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

Esta semana ha abierto sus puertas la Fundación José Antonio Labordeta, un homenaje que su mujer, sus tres hijas y un buen grupo de amigos ha querido rendirle. Labordeta fue maestro, escribió alguna de las canciones más bonitas de amor y de lucha que nunca se han escrito en castellano, recorrió los pueblos de Aragón y cantó su muerte diaria. Después hizo un programa diferente de televisión, de los que ahora no se llevan porque no había gritos sino gente hablando, contando paisajes e historias. Fue político de los que honró esa palabra.

Cuando leía la noticia, además de enormes ganas de visitarla, sentía una gran nostalgia. Nostalgia por el hombre que nos falta, por sus versos, por su voz profunda, por su honradez enorme.

Pero también nostalgia como castellano porque nosotros nunca hemos tenido la suerte de tener un hombre tan grande como él para cantar y contar y, sobre todo, para defender nuestros pueblos, nuestra vida rural.

Burgos es la provincia con más pueblos de España y una gran mayoría de ellos están muertos o a punto de morir entre el silencio y la indiferencia de todos. Cada año desaparece alguno, cada año se quedan más piedras vacías, sin nadie que las mire.

Cuando recorro Francia siento envidia por cómo ellos han sabido defender e integrar la vida en el campo. Sus pueblos son bonitos, tienen vida. En las calles hay flores y en las casas hay internet a toda velocidad. Trabajar y vivir en el campo en Francia es motivo de orgullo. En nuestra Castilla perdida es motivo casi de vergüenza, como si no se supiera hacer otra cosa.

Nos une con Aragón muchas cosas, desde el Camino del Cid hasta los pueblos despoblados y muertos que llenan su paisaje y el nuestro. Nos une la enorme historia que han tenido nuestros pueblos y la indiferencia de los que pueden actuar para evitar que esa historia se pierda para siempre. Muchos pueblos, llenos de pequeñas joyas que conservar, demasiado dinero que gastar para poder hacerlo en una época en la que el dinero no sobra. Y pocos votos que ganar haciéndolo.

No hemos tenido un Labordeta, aunque hemos tenido gente como Enrique del Rivero, César-Javier Palacios o Elías Rubio. La lástima es que su voz se ha oído menos y que nunca han tenido una plataforma importante para hacerse escuchar.

Pueblos muertos, formas de vivir acabadas, productos agrícolas que nunca volverán a ser iguales, panes cocidos al horno de leña en peligro de convertirse sólo en un recuerdo. ¿Quién te cerrará los ojos tierra cuando estés callada?

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Nos quedamos sin túneles de bosque

Olmeda del Maripinar

Olmeda de Maripinar. Cieza (Murcia)

Cuando era niño y salía de viaje con mis padres, las carreteras se me antojaban extraordinarios túneles de bosque. En esos tórridos caminos castellanos hacia la playa, apretujados los cinco en el Seiscientos, larguísimas alineaciones de árboles en las cunetas nos daban protección solar; también entretenimiento.

Recuerdo perfectamente esa gruesa línea blanca pintada en los troncos. En mi imaginación infantil pensaba cómo lo harían los pintores del arbolado. Seguramente, montados en un camión, sacando la mano por la ventana y sosteniendo en ella una gigantesca brocha que chocaría contra los troncos. Plaf, plaf, plaf. Kilómetros y kilómetros de chopos, castaños de Indias y acacias rayados en blanco. Kilómetros de verde frescor para nuestro recalentado automóvil.

¿Lo recuerdas? Quedamos pocos con ese recuerdo. Porque en los últimos 30 años nuestro país se ha empeñado en talar la mayor parte de los árboles de carretera. Dicen que es por seguridad vial. Los sustituyen por quitamiedos, jalones reflectantes, canales y puentes, vallas, gigantescas señales electrónicas, radares, postes SOS, carteles,… Según parece, acero y plástico son menos peligrosos que esos árboles viarios plantados desde el siglo XVI o, muy probablemente, desde la época de las calzadas romanas.

A pesar de su importancia natural, paisajística y cultural, las líneas de árboles en las cunetas de las carreteras están desapareciendo de forma masiva en España por ampliación de las calzadas o justificando razones de seguridad vial.

Pero lo normal no es cortarlos. De hecho, lo normal es protegerlos, como me han explicado en una reciente reunión para expertos en arbolado singular en la que he participado en la ciudad polaca de Breslavia.

Esas avenidas arboladas son estrechos bosques que actúan como excelentes corredores ecológicos entre zonas de gran importancia natural, pero al mismo tiempo forman parte de un paisaje tradicional que nos une con la naturaleza y nos hace mucho más agradable los viajes.

Incluso más. En países como Polonia, Alemania o Chequia se están haciendo nuevas plantaciones de este tipo entre sus fronteras para que las avenidas vegetales unan ecosistemas y personas en lugar de separar pueblos. ¿No te parece una maravilla?

Seguridad vial y naturaleza son compatibles. El manejo cuidadoso de esos árboles, recuperando la señalización de sus troncos con pinturas reflectantes, así como extremando los controles de velocidad, permitirían a los conductores poder seguir disfrutando del placer de circular bajo un dosel arbolado. Especialmente ahora en otoño.

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