Entradas etiquetadas como ‘Masculinidad’

Masculinidad femenina frente al deseo en tiempos de Covid19

Por Beatriz Ramírez Saveedra

La Sociedad lésbica Butch/Femme Society marchando en Nueva York durante el Día del Orgullo LGBT.

Una vez me dijo una butch a la que entrevisté y con la que tuve el enorme placer de tener una conversación muy interesante, que existe una masculinidad real (la femenina) y otra, la construida, que en este caso, desde la teoría de género queer, concebimos como la cis. Y es que, frente a los imperativos sociales, los binders y las pollas de plástico nos recuerdan la maleabilidad del sexo/género en épocas de una globalización más capi y anticapitalista, momento histórico de pandemias fronterizas, virus varios ultraderechistas e ideologías precontroladas por intereses que pululan por todas partes de forma invisible, como quizá apuntaría Foucault.

Entre PCR, sensaciones de desmayo y locura mundial, el género/sexo ha dejado de resultar importante, sencillamente, ya no es una prioridad…¿o si? La figura de la butch interesa y mucho en este punto porque se alza como ese monstruo aberrante que es capaz de transgredir cualquier límite y que se niega a adecuarse, ni tan si quiera, a la lógica trans. Butch, entonces, como cuerpo disidente donde los haya, como grito de guerra; butch como resistencia, como objeto/sujeto anhelante de deseo, butch siempre con su puño en alto, con o sin el pelo largo. Así…, si algo tiene la butch que tanto cabrea, es, precisamente, su firme decisión de no moverse de “la tierra de nadie”. Lee el resto de la entrada »

¿Quién teme a lo queer? – Lo que somos: autobiografía, ficciones y dramas

Por Victor Mora (@Victor_Mora_G ‏)

Si quieres mandar preguntas o comentarios a Víctor Mora puedes escribir DM o de forma anónima a: https://curiouscat.me/Victor_Mora_G

 

 

Quizá el objetivo más importante de nuestros días es descubrir lo que somos,

pero para rechazarlo.

Michel Foucault.

 

No me atrevo a hablar en nombre de ninguna otra, lejos de perpetuar la idea de que las mujeres trans somos un bloque homogéneo de prácticas e ideas, defiendo nuestro derecho a la cobardía, a la alienación, a ser completas gilipollas, a equivocarnos, a ser unas bocazas y a dramatizar.

Alana Portero.

 

No cambiaría mi lugar por ningún otro, porque ser Virginie Despentes me parece un asunto más interesante que ningún otro.

Virginie Despentes.

 

¿Qué/quién soy? Cuerpo, nombre, memoria, proyección. Lo que somos. Expresión, performance, significante en mapa, cuerpo-texto, herida abierta, preconsciencia. Lo que somos. Ultraconscientes del autoengaño, exposición, venta y consumo. Titubeo, mentiras, verdades como puños, verdades con patas. Fracasos, errores, esperanzas. Lo que somos.

Soy Víctor Mora, y ahora mismo escribo desde un portátil en el salón de mi casa. Esto va cambiando, a veces escribo en bibliotecas o en bares, en cuadernos y libretas. Escribo todos los días y todos los días soy Víctor Mora, aunque ya he asumido que esa persona son varias personas como, creo, cualquiera. He aprendido a convivir con los fantasmas que me componen, a entender que el yo que escribe ahora no es más que uno de ellos y que no es desde luego más importante que el resto. He vivido en Madrid más de la mitad de mi vida. He trabajado la noche y los clubs. He sido imagen, DJ y cantante de una banda electrorock. Fui teleoperador erótico, camarero en saunas gays y dependiente en tiendas de moda gótica. Me maquillaba, tenía el pelo largo y estaba obsesionada con la delgadez. Performaba la feminidad sin considerarme mujer, es decir, sin serlo. Pero sí sabiendo que tenía que explorar lo femenino y expresarlo. Era mi espacio en el género. Era un lugar de emancipación. Fui por fin el putón que tanto ansiaba ser, el de Ziga, el que añora ser la niña que no se atrevió a pedir que la dejaran ir con boa de plumas y sombra azul al colegio. Quise ser Miss Guy de Toilet Boys. Tacones, medias de rejilla, labios rojos, eyeliner, pelo cardado y maquillaje hasta en el corazón, como cantábamos en nuestro primer single post-Naranjo. Lee el resto de la entrada »

El acoso a través de Mis Ojos

Por Óscar Escolano (@oscarescolano), miembro de CRISMHOM y coordinador del Grupo de Fe y Espiritualidad de la FELGTB

Tuve la oportunidad de participar en el documental Mis Ojos, producido por Inuk Films. Se trata de un proyecto audaz en el que varias personas compartimos desde diferentes perspectivas la cruda realidad del bullying. Siempre me llamó la atención que se utilizara un término extranjero para hacer referencia a una realidad que para muchas personas ha sido y es demasiado habitual.

Allá por los últimos años de la década de los 80 me enfrenté a una situación que no me esperaba: ser el blanco de las burlas de un líder que arengaba en muchas ocasiones al resto contra mí. Falto de recursos para confrontar los ataques verbales diarios, no tuve más remedio que aprender que yo era poco más que un cero; que mi palabra no tenía valor alguno; que era mejor callar e intentar pasar desapercibido. Y ver que ni profesores ni tus progenitores sabían respaldarte. Lee el resto de la entrada »

Relato sobre infancia trans: cuando Carla no es Carla sino Carlos

Nieves Gascón, (@nigasniluznina) entrevista a 

A través de Twitter y recientemente conocimos la campaña de crowdfunding, en este momento a una semana de finalizar, de Alba Alonso Feijoo, apasionada por la infancia y la educación, con una enorme experiencia y formación docente, de su proyecto Realkiddys, y en concreto de Cuando Carla no es Carla sino Carlos, cuento infantil sobre infancia trans, como la autora lo define. Aunque está en proceso de publicación, pedimos a su autora que nos dé más pistas, en esta entrevista.

Cuéntanos cuál es la labor de Realkiddys

Realkiddys nace a raíz de mi tesis doctoral sobre masculinidades en la literatura infantil de habla inglesa. Una tesis a través de la cual me empapo del mundo del género y todo lo que ello conlleva. Antes de la lectura de la propia tesis pongo ya en marcha el blog Realkiddys para dar rienda suelta a todo ese conocimiento que voy adquiriendo. Aunque parezca un sin sentido la tesis no fue para mi el fin de mi andanza académica, sino el principio de un camino mucho más práctico e implicado que teórico. Lee el resto de la entrada »

Esos gais a los que no les gustan los “maricas”

Por Andrea Puggelli (@aikkomad) activista italiano LGBTQI

Foto: GoToVan

“Duro”, “Extra” o “MXM”… estos son los nombres de algunas fiestas gay. Nombres que nos recuerdan el poder simbólico del hombre, del macho como una dimensión superior mas infalible que la mujer, a la hembra.

Todo lo que es femenino es considerado a menudo como un subordinado y eso hay quienes lo trasladan también a la comunidad gay haciendo de lo femenino algo problemático. Por ejemplo, cuando surge la controversia cada año en el Orgullo (o en otras fechas importantes para el colectivo LGTB) sobre si los gais no debería llevar pelucas, máscaras, maquillaje sino que deberían ir con traje y corbata. Otro ejemplo está en las apps para gais donde cada vez hay más perfiles que dicen “solo hombres masculinos, no afeminados” como si hubiera algo mal en ser afeminados. Lee el resto de la entrada »

¿No te gustan los hombres femeninos o las mujeres masculinas? Lo tuyo se llama plumofobia

Por Andrea Puggelli (@aikkomad) activista italiano LGBTQI

'Los hombres también tejen- Tejiendo Masalaña 2014' / Foto:Marta Nimeva Nimeviene

‘Los hombres también tejen. Tejiendo Masalaña 2014’ / Foto:Marta Nimeva Nimeviene

Este era un tema que hacía tiempo tenía ganas de tratar. Retomo una definición de plumofobia que escuché en un debate que moderé  en COGAM, en enero de 2013, sobre plumofobia. Por esta se entiende la aversión irracional hacia el amaneramiento femenino de gais o masculino de las lesbianas. A mucha gente no le importa que uno/a se acueste con otro u otra de su mismo sexo, siempre que quede en el ámbito privado y que no ponga en cuestión la heteronormatividad.

La homobifobia se dirige contra aquellas personas que se salen de la heterosexualidad y lo hacen públicamente, pero la plumofobia va contra aquellas que se salen de sus roles de género: contra las mujeres que no hacen lo que tienen que hacer las mujeres y, contra los hombres que no hacen lo que se supone que tienen que hacer los hombres. Si no te gusta el fútbol, si no eres rudo, si te da por el ballet clásico o por llorar, lo primero que te van a llamar es “maricón”. Contra las chicas que se salen de sus roles de género, el insulto tiene más que ver con su libertad sexual, ya que normalmente las llamarán “putas”, “guarras” o “zorras”, pero siempre se utiliza la lesbofobia para atajar las posibles alianzas entre mujeres en situaciones de discriminación. Lee el resto de la entrada »

Un día sales a tomarte un chato de vino y te llevan al cuartelillo

Lucas Platero (@platerin), Eva Garrido () y José Luis Ponce (@edbellaterra), están detrás de ‘Por un chato de vino’, un libro que se presentará mañana jueves 17 de diciembre a las 19,30h en la librería madrileña Traficantes de Sueños y que cuenta historias que para no olvidar antes hay que conocer.

Ilustración del libro 'Por un chato de vino' / Editorial Bellaterra

Ilustración del libro ‘Por un chato de vino’ / Autora: Eva Garrido

¿Y si un día que sales a tomarte un chato de vino te lleva la Guardia Civil al cuartelillo? M.E. se buscaba la vida por las calles de Barcelona a finales de los años sesenta, a veces dona sangre, otras consigue algún dinero de la caridad o de sus amigas. Hasta que un mal día se topó con unos guardias civiles, que descubrieron sus curvas bajo la ropa de hombre. El cuartelillo, la cárcel o el hospital son los espacios de disciplinamiento a los que ha de someterse. Sólo sabemos lo que los médicos, guardias y jueces dictaminan a través de interrogatorios, plasmados en un puñado de hojas olvidadas en un archivo. Lo más espeluznante es lo que no se dice, pero que se imagina fácilmente. La masculinidad de M.E. les resultaba imposible, señalando su deseo por las mujeres como patológico y criminal, al tiempo que irrefrenable y por tanto, merecedor de castigo y reclusión. M.E. transgredía, casi involuntariamente, las normas morales de un franquismo que si bien se va apagando, sigue reprimiendo duramente a quienes se atreven a romper públicamente con sus dictados. Una represión que se encendía ante el «escándalo público» y que se cebaba especialmente con aquellas personas cuya sexualidad y expresión de género desborda los límites de la «decencia», los roles de género binarios y la heterosexualidad obligatoria. Esta historia resuena aún hoy, en un tiempo que se dice lleno de derechos sexuales, pero en el que se sigue señalando estas rupturas con las expresiones de género más normativas como evidencias de patologías, cuyo diagnóstico se impone para acceder a un puñado de derechos incompletos. Lee el resto de la entrada »