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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘desierto’

Construyen un campo de golf en las arenas del desierto del Sáhara

El mayor disparate, de todos los monumentales disparates que viajando por medio mundo he visto a lo largo de mi vida, lo encontré la semana pasada viajando por el Sáhara occidental.

En la península de Río de Oro, en el corazón del futuro Parque Nacional de Dakhla, en el lugar propuesto a la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, en zona inundable reconocida como sitio Ramsar debido a su extraordinaria riqueza natural, refugio de la muy amenazada gacela Mhorr, en el trópico de Cáncer pero también en medio de uno de los desiertos más extremos del planeta, a 30 kilómetros de la pobreza infinita de la antigua ciudad española de Villa Cisneros y a 500 de El Aaiún, en un territorio ocupado ilegalmente por Marruecos y que reclama la República Árabe Saharaui Democrática, muy cerca de zonas militarizadas con peligrosos campos minados, en ese lugar tan bello como duro acaban de levantar un campo de golf. Lee el resto de la entrada »

Rescate desesperado de los últimos restos de bosque fósil de Canarias

Stephan Scholz trata de obtener un esqueje del diminuto acebuche canario que subsiste en Montaña del Taro.

Hace 2.000 años, las hoy peladas montañas de Fuerteventura (Islas Canarias) estaban cubiertas por un singular bosque no muy alto pero sin duda frondoso y de aspecto mediterráneo. En las cumbres más elevadas, por encima de los 700 metros, se desarrollaba otro bosque muy diferente semejante a las selvas de niebla que hoy todavía subsisten en islas como Tenerife, La Palma o La Gomera. De todos ellos no ha quedado nada.

¿No ha quedado nada? Sorpresa. Cual diseminada aldea gala de Astérix, un reducido grupo de irreductibles árboles resiste todavía y siempre al invasor. En este caso se enfrentan en desigual lucha a dos terribles invasores: el ser humano y las cabras. Lee el resto de la entrada »

¿Te imaginas que una cabra se comiera un Velázquez?

Cabra

Imagina que una cabra hambrienta se cuela en el Museo del Prado y se zampa un buen trozo del cuadro Las Meninas de Velázquez. Imagina que el director del Museo anuncia que la culpa no es de la cabra sino del dueño que la dejó escapar. Y que el derecho a comer prevalece por encima del arte. Es más. El director se confesaría entusiasmado ante la asombrosa capacidad del animal para sintetizar proteína de un lienzo pintado, explicaría las vicisitudes personales del caprino a lo largo de su vida (desarraigo, malos tratos, incomprensión) y el gravísimo estrés que supondría sacarlo del museo y retirarle de la dieta tan jugoso bocado.

Por si fuera poco, el buen director se reconocería impotente para impedir que el indefenso animalito siguiera solazándose por nuestra pinacoteca nacional, mordisqueando goyas, grecos, tizianos, rubens o caravaggios, rascándose el lomo en las esculturas romanas o defecando sobre el tesoro del Delfín.

Luego vendrían otras cabras, varios rebaños, pero ¿qué quieren que hagamos? ¿Matarlas? ¿Cazarlas? Sí sí, cazarlas. Tendrían que ver cómo corren y saltan las muy condenadas por las galerías de Villanueva. No hay quien las agarre. Lee el resto de la entrada »

Técnicas de supervivencia para luchar contra el desierto

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Cerca de 115 millones de hectáreas de tierra fértil están afectadas en Europa por la erosión, cuatro veces más que todas las tierras de cultivo de España o que todos nuestros bosques.

Cada año 1.000 millones de toneladas de suelo peninsular son removidas por los fenómenos erosivos, y una superficie de terreno dos veces la de la ciudad de Madrid es hormigonada bajo urbanizaciones europeas. Los incendios se alían al desastre dando alas a un imparable avance del Sáhara.

Si Radio Futura, enamorada de la moda juvenil, aseguraba que “el futuro ya está aquí”, una nueva versión actualizada de la canción debería decir que “el desierto ya está aquí”.

Lo advierte la ONU, promotora este miércoles del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación. A su llamada ha respondido, por ejemplo, una pequeña ONG del Reino Unido, Sunseed Desert, con un programa educativo de acciones prácticas que nos enseñen a luchar contra esas arenas que se nos vienen encima.

Con base en la ecoaldea almeriense de Los Molinos del Río Aguas, Sunseed promueve acciones individuales para interrumpir la erosión y aplicar nuevas técnicas agrícolas que ayuden a regenerar el suelo, algo cada vez más vital.

No son los únicos. Otros proponen huertas urbanas en solares y hasta en azoteas o balcones; incluso instalan panales en los tejados en un intento de recuperar a nuestras amenazadas polinizadoras, las abejas. Recogida del agua de lluvia y su uso en el riego de jardines, algunos verticales adheridos a las fachadas cual eficaz aislamiento térmico. Hornos solares. Reforestaciones populares en tierras marginales pero también junto a instalaciones industriales o a modo de pantallas verdes.

Son pequeños gestos que marcan la tendencia, ese instinto natural de nuestra especie a prepararse para el cambio. Para vivir en un desierto, pero florido.

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Milán convoca al mundo en torno a un banquete

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En la Expo de Sevilla nos preocupaba la historia. En la de Zaragoza el agua. En Shanghái la calidad de vida en las ciudades. Y la próxima Exposición Universal, que será inaugurada dentro de apenas 40 días en Milán, apuesta por nuestra última y más acuciante preocupación: la comida.

El lema elegido para esta incomprensiblemente poco publicitada convocatoria es “Alimentar el planeta, energía para la vida“. Se trata de reunir a 145 países, que por sí mismos representan el 94% de toda la población mundial, para reflexionar sobre los grandes retos de la humanidad: el hambre, la seguridad alimentaria, la agroganadería sostenible y el cambio climático. Espera recibir más de 20 millones de visitantes.

El pabellón español sacará pecho con la calidad de nuestros productos y nuestra cocina, pero también con su gran atractivo turístico. Otros países como Israel nos van a sorprender con lo último de cultivos en ambientes tan imposibles como ese desierto que se nos viene encima. Los holandeses presentan tractores drones impulsados por energías renovables, capaces de arar y cosechar con exactitud milimétrica bajo las órdenes de un ordenador. Los norteamericanos proponen campos de cultivo verticales instalados en las fachadas de los edificios.

Habrá mucha tecnología, es verdad, pero sobre todo se dará prioridad a los productos agroalimentarios tradicionales de alta calidad. Porque por muchas innovaciones científicas y tecnológicas que presentemos en esta época de globalidad mundial, la mesa y el mantel se han convertido en lo poco que nos queda verdaderamente auténtico, el sabor de las culturas. Unos productos que además son modeladores del paisaje, el otro gran atractivo identitario y turístico de los países.

Por si teníamos dudas, la comida es nuestra patria… y su correcta gestión nuestro futuro.

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No te puedes perder el desierto florido de Canarias

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Es la gran noticia del año. Por eso no entiendo cómo las agencias de viajes y los touroperadores de toda Europa no lo están pregonando en papel cuché y a los cuatro vientos: ¡el desierto canario ha florecido!

Después de cinco años de terrible sequía por fin ha llovido en las islas de Fuerteventura y Lanzarote. En el patio de mi casa 140 litros en apenas dos meses, casi el doble de todo lo caído el año pasado.

Así se entiende el prodigio, la actual explosión de color verde cubriendo arenas y lavas, rejuveneciendo unas tierras resecas donde, de repente, gracias a ese milagro que los botánicos llaman “banco de semillas“, de la nada han surgido con fuerza bellísimas plantas. Y todas de golpe han reventado en flores, sabedoras que aquí el agua es un espejismo efímero. Como el alhelí canario (Mattihola bolleana), un endemismo capaz de teñir de morado inmensas laderas donde durante décadas sólo había piedras. O de azul añil como lo logra la viborina (Echium bonnetii), el más humilde de los tajinastes canarios. O de amarillo intenso gracias a la potencia de cerrajas (Reichardia tingitana) y crisantemos (Chrysanthemum coronarium).

Mires hacia donde mires, el brevísimo jardín isleño se muestra espectacular. Y los bichos están como locos. Los machos de hubara (Chlamydotis undulata), una curiosa avutarda del desierto, agotados de tanta carrera sexual; inflados como pavos, corriendo con la cabeza hacia atrás pero sin tropezarse jamás. Los alcaravanes (Burhinus oedicnemus) roncos de gritar por las noches eso que aquí suena como “Pedro Luis”, de ahí su nombre popular. Los tarros canelos (Tadorna ferruginea), un pato más propio del Sáhara, volando desorientados pues de nadar en seco tienen ahora decenas de charcas donde poder criar. Hasta los extraños corredores saharianos (Cursorius cursor) se muestran más inquietos que de costumbre, asombrados ante tantos insectos sabrosos a los que poder echar el pico.

Es el gran espectáculo de la naturaleza y llega con fecha de caducidad. En apenas un mes todo volverá a estar tan sediento como antes. Así que no lo dudes. Ni sol ni playas ¿Qué haces que no vienes?

Flores Fuerteventura

 

Fuerteventura verde

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Confirmado el valor terapéutico de los bosques maduros

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Los árboles no hacen bosque, un complejo ecosistema donde se entrecruzan infinidad de seres vivos en difícil equilibrio dinámico, pues eso es la vida, frenética actividad por la supervivencia.

Las plantaciones de eucaliptos o de pinos o de chopos bien alineados, todos de la misma especie, sin apenas arbustos ni otras plantas como obligadas compañeras, son lo más parecido a un desierto verde. Paseas por ellos y, qué quieres que te diga, a mí no me saben a nada. Ocurre todo lo contrario cuando te adentras en una foresta sana, biodiversa.

Pero si el bosque elegido es una de esas pocas agrupaciones forestales maduras que aún nos quedan en España, reductos de viejos árboles centenarios e ilustre cementerio de colosos vegetales, el sentimiento experimentado al caminar bajo su dosel resulta extraordinario. Huele diferente. Se camina diferente. Te sientes mejor.

¿Exagerado? La ciencia acaba de confirmar lo que muchos sabíamos por experiencia propia: los bosques con árboles viejos son medicinales. Profesionales sanitarios e investigadores de la Universidad de Girona han demostrado estos beneficios entre enfermos de fibromialgia que realizan un ejercicio moderado en este tipo de bosques terapéuticos.

Su curioso y novedoso estudio médico demuestra que los paseos entre árboles centenarios mejoran el dolor y combaten el insomnio de los pacientes.

Para que no hubiera dudas, seleccionaron a 30 mujeres con esta enfermedad que, separadas en dos grupos, pasearon unas por un bosque joven y otras por uno con árboles centenarios. Las segundas fueron las que experimentaron un mayor grado de mejoría en sus dolencias. Y sin necesidad de medicinas.

Según parece, los árboles vetustos emiten al aire ciertas sustancias beneficiosas para nuestra salud. Una razón más para protegerlos.

Foto: Tres pacientes pasean por un bosque cerca de Olot como parte de la terapia contra la fibromialgia. EFE/Robin Townsend

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El astronauta que descubrió a Dios en el zodiaco

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El astronauta Charles Duke, durante la conferencia que pronunció en el Festival Starmus.

“El suelo de la Luna está cubierto de un polvo finísimo, como de harina. Al pisarlo lo notas blando y suave. Y la Tierra es una bola azul suspendida en la oscuridad del espacio, muy arriba. Una vez me caí de espaldas y fue un susto tremendo pues me encontré con la Tierra en lo alto. Lo primero que hice al alunizar fue dormir; había que descansar. En el vehículo espacial podíamos hacer hasta 100 kilómetros, pero apenas nos alejamos 5 por si se rompía y había que volver caminando. A 17 kilómetros por hora parecía que volábamos”.

Éste es un breve extracto del relato preciso, sensible, vivencial, que nos regaló el astronauta Charles M. Duke a quienes asistimos en Tenerife al festival científico Starmus.

Duke es una de las 12 únicas personas que han caminado por la Luna. Fue un largo paseo de 20 horas en 1972. Recuerdo haberle visto en la tele, sonriente, subiendo a la nave con un maletín gigante de la mano y ese traje copiado de Bibendum, el muñeco Michelin.

Su conferencia fue maravillosa hasta que se puso a hablar de Dios. De un cristianismo raro basado en los 12 signos del zodiaco y para el que dice tener pruebas científicas irrefutables.

Sin embargo luego negó la evidencia del cambio climático, asegurando que todo son maniobras políticas encaminadas a perjudicar a los Estados Unidos.

A su lado, el premio Nobel de Química Harold Kroto se hacía de cruces, convencido de que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Y ése es el problema. Con toda la incertidumbre que queramos incorporar a los actuales modelos, la Tierra se está calentando y nuestra especie es la culpable.

Que se lo digan por ejemplo a las 35.000 morsas varadas ahora mismo en Alaska ante la falta de hielo. A las aves africanas que han colonizado Europa siguiendo un desierto en expansión. A las extinciones masivas de la mitad de las especies de vertebrados en los últimos 40 años. Este desastre no es una teoría. Es una verdad incómoda refrendada por los más importantes científicos del mundo.

Así que lo siento señor Duke. Le admiro por lo que ha hecho, pero no por cómo piensa.

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Aves y desierto. Estudian el cambio climático a las puertas del Sáhara

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Hace un par de semanas os hablé de mi viaje al sur de Marruecos para conocer en detalle el proyecto Climatique. Entonces me centré en los profundos cambios socieconómicos, y por lo tanto ecológicos, que se están desarrollando a toda velocidad en nuestro país vecino. Algunos lectores de esta bitácora se mostraron muy interesados por el tema y me pidieron más datos. Vuestros deseos, ya lo sabéis, son órdenes.

Las aves migratorias son excelentes indicadoras de los cambios ambientales que sufre nuestro planeta. Son tan dependientes del clima que su modificación puede beneficiar a algunas o provocar la extinción de otras, al alterar comportamientos o rutas de viaje. Por eso resulta muy importante estudiarlas allá donde se muestran más vulnerables. Desde marzo de este año, un grupo de investigadores canarios analiza los efectos del cambio climático sobre la  migración de la aves en el sur de Marruecos, en el marco de un proyecto de cooperación denominado Climatique y liderado por el Instituto Tecnológico de Canarias.

Los valles, ríos, lagunas y playas del sur de Marruecos acogen cada año a miles de aves que viajan entre el continente europeo y el África ecuatorial en busca de zonas donde alimentarse, pasar el invierno o reproducirse. La región de Souss Massa Drâa es para muchas de ellas un importante lugar de descanso durante ese largo viaje. Así, cada primeva y otoño hacen escala especies tan sensibles e importantes como la espátula, el carricerín cejudo, la tórtola europea o la golondrina común.

Esta región es el límite entre la cuenca mediterránea y el desierto del Sáhara, por lo que el estudio de fenómenos como el avance del desierto, la migración de las aves e insectos y el ciclo anual de las plantas resulta vital para el diseño de acciones futuras encaminadas a frenar el cambio climático en la cuenca mediterránea.

Tan interesante y poco conocida zona fronteriza ha sido elegida por un grupo de investigadores canarios de la empresa Birding Canarias para estudiar la relación entre la migración de las aves y el cambio climático. Lo hacen dentro como una de las acciones de Climatique, cuyo objetivo principal es el intercambio de experiencias entre institucionales y profesionales en los sectores relacionados con la lucha contra las repercusiones negativas que el cambio climático está generando en las regiones de Canarias y Souss Massa Drâa.

El estudio se ha desarrollado durante los periodos migratorios primaverales y otoñales, en los meses de marzo a mayo y de agosto a noviembre. Durante este tiempo se han censado aves migratorias, estudiado las especies reproductoras y seguido la migración de las paseriformes a través de una estación de anillamiento científico.

Una vez terminado el trabajo de campo, los datos obtenidos se compararán con registros climáticos, tomados en la región durante el periodo de estudio, con el fin de analizar las relaciones entre llegadas de aves, tiempo de permanencia en la región y su adaptación a los cambios ambientales.

Como veis, un interesante trabajo verdaderamente ejemplar del que fui testigo y colaborador durante dos inolvidables semanas. Una maravillosa experiencia que debo agradecer a Juanjo, Pedro y Juan, cuya amistad no fue óbice para que me levantaran casi todos los días a las 4 de la mañana para ir a anillar aves. Pero mereció la pena.

ornitologos

pescador

Fotos: Birding Canarias y Oliver Yanes. La primera es de un grupo de charranes en la playa de la desembocadura del río Massa. La segunda son los ornitólogos censando aves en ese mismo espacio natural. La tercera es un martín pescador recién anillado al que se está pesando y tomando otros datos biométricos antes de proceder a su liberación.

El Proyecto Climatique está financiado por el Programa de Cooperación Transfronteriza España – Marruecos (POCTEFEX), por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional FEDER, liderado por el Instituto Tecnológico de Canarias – ITC, y cuenta con la participación de socios locales marroquíes como el Consejo Regional de Souss Massa Drâa, el Servicio Regional de Medioambiente de Souss Massa Drâa y la Universidad Ibn Zohr de Agadir.

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El desierto se frota las arenas del cambio climático

Souss-Massa Acabo de regresar de un viaje por el Sáhara. Allí he tenido la oportunidad de conocer el programa Climatique de cooperación transfronteriza entre España y Marruecos. Un proyecto piloto que estudia las aves migratorias como excelentes indicadores del estado del clima.

Traigo aún impreso en la retina el maravilloso sol africano meciéndose tras las palmeras de ese oasis que es el Parque Nacional de Souss-Massa. Pero también una gran preocupación por lo que se nos viene encima: el desierto.

La zona de estudio es el último cauce estable de agua dulce donde pueden reponer fuerzas miles de aves antes o después de atravesar el inmenso y árido Sáhara. Hasta él llegan retazos finales de bosques casi fósiles como los de argán (el del famoso aceite de la eterna juventud) que han sido declarados Patrimonio de la Humanidad. Un lugar tan importante como tremendamente frágil, pero sometido a una presión agrícola tremenda.

¿Agricultura en el desierto? Efectivamente, cultivos industriales bajo plástico para satisfacer la demanda europea de frutas y hortalizas, muchos de ellos promovidos por empresarios españoles y franceses.

La nueva Almería se desarrolla en el sur de Marruecos y tienen tanto derecho como nosotros para hacerlo. Otra cosa son las consecuencias ambientales. Las aves hace tiempo que encendieron todas las alarmas. Especies adaptadas a los ambientes saharianos avanzan hacia el norte mientras las norteñas retroceden o se refugian en enclaves montañosos. Otras modifican sus hábitos migratorios. Y todas sufren de una manera u otra el aumento de la contaminación del aire y el agua, la desaparición de los hábitats naturales, el avance de nuestra sociedad urbana y el retroceso del mundo rural tradicional.

Este viernes concluye en Varsovia la 19 Cumbre del Clima. Una oportunidad global para no continuar con este error garrafal, pero todo parece indicar lo evidente. Nadie está dispuesto a levantar el pie del acelerador. Y mientras tanto el desierto se frota las arenas.

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