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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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El ecoturismo revoluciona Fitur y las formas de viajar

Fuerteventura

Abre tu mente. Sueña. Escapa. Aprovecha el viento para impulsar tus velas. Explora. Reconoce. Viaja, pero no te vayas demasiado lejos. La aventura te espera muy cerca, en pueblos maravillosos donde hablan tu mismo idioma, tienen tus mismos gustos, se ríen con las mismas tonterías y sufren con los mismos atontados. No quieras ser simple turista, aquel que nunca sabe dónde ha estado ni le importa. Hazte viajero, aquel que nunca sabe a dónde va pues persigue experiencias y no selfis de bodoque. Lee el resto de la entrada »

¿Sabes lo que se esconde detrás de una lata de atún?

(GTRES)

(GTRES)

Yo esto del atún lo veo poco claro. Como consumidor, quiero decir. Sólo en España se enlatan al año más de 300.000 toneladas. Y la mayoría nos las comemos nosotros, amigos como pocos de ensaladas, empanadillas y otras variantes. Latas donde la información es escasa, nula o tan pequeña y confusa que es como si no existiera.

Atún claro, rojo, blanco o bonito del Norte (es lo mismo), melva, patudo, de aleta azul, tongol, listado, atún a secas. Este último es el que más compramos ¿verdad? Ni idea de las diferencias entre especies, muchas veces presentadas con su nombre científico para terminar de liarnos. ¡Ni que fuéramos alumnos de Darwin! Lee el resto de la entrada »

Apadrina un olivo centenario

hombre

© Apadrina un olivo

Estos días, viajando por Teruel, me he encontrado con una provincia maravillosa e injustamente olvidada. Arte, naturaleza, historia, paisaje, paisanaje, gastronomía,… ¡Qué lujazo para todos los sentidos! Y qué pena tantos pueblos abandonados, tantos campos arruinados, tantos jóvenes obligados a irse a esas grandes ciudades donde tanto se pierde y tan poco se gana.

Pero muchos no se rinden y siguen apostando por su tierra. Como los responsables del proyecto que hoy os traigo a este blog: Apadrina un olivo en Oliete (Teruel).

Como explican en su página web, se trata de un proyecto único para recuperar miles de olivos centenarios gracias al apoyo de todos nosotros, consumidores responsables y comprometidos. Ayudaremos así a reactivar la economía de la zona, apoyando a los agricultores de una manera solidaria, ecológica y responsable con nuestro presente y futuro. 

Esta solidaridad tiene premio. A cambio, los padrinos podrán dar nombre a su olivo, recibir fotografías y un certificado acreditativo. Y también el aceite que el olivo haya generado anualmente, cuidadosamente embotellado.

Además han desarrollado una novedosa aplicación para el móvil, “Mi Olivo”, disponible para iOS y Android, con la que poder conectar directamente con tu olivo apadrinado. Podrás conocer así un montón de cosas, desde quién es el agricultor encargado de cuidar tu árbol hasta si se ha podado, ha florecido o está cargado de olivas. Incluso es posible organizar un viaje para conocerlo in situ. ¡Oleoturismo solidario!

Los olivos del pueblo de Oliete forman parte de la denominación de origen aceite de oliva del Bajo Aragón y en su mayoría pertenecen a la variedad autóctona Empeltre, Pero el 70% de este olivar único se encuentra en estado de abandono. Fíjate si este árbol tiene importancia histórica en la zona que el nombre del pueblo, Oliete, deriva del latín Olivetum, campo de olivos.

Estos jóvenes han conseguido el apoyo de muchas instituciones, empresas y personas, pero sin lugar a dudas su mejor embajador es el Tío Miguel, el hombre más anciano del pueblo. Quien en este vídeo promocional no se anda por las ramas cuando dice que recuperar esos olivos es algo “muy bueno” que estamos obligados a hacer.

Qué entrañable. ¿Les echamos una mano?

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La fiebre del Omega 3 amenaza a los tiburones

El animal más peligroso de los océanos no es el tiburón, es el hombre. De hecho, la mayoría de las especies de escualos están en las últimas por culpa de dos curiosas modas nuestras. La primera es la supuesta sofisticación culinaria de comer sus aletas en sopa, arrojando el resto del animal moribundo al mar. La creciente demanda de este producto en Asia conduce muchas veces al aleteo (shark finning), una práctica derrochadora y cruel que  apenas aprovecha entre el 2% y el 5% del cuerpo del tiburón, despreciando el resto. Según datos de Oceana, sólo Hong Kong importa al año más 10.000 toneladas de estos pobres animales, en su mayoría aportadas por pesqueros españoles.

La segunda moda consiste en aprovechar el aceite de sus hígados, ricos en Omega 3. Esto último está dando la puntilla a tiburones de profundidad de aguas frías, los más desconocidos y, ahora, más amenazados que nunca por barcos piratas que sólo aprecian sus entrañas.

Resulta paradójico que este comercio ilegal esté sustentado por sociedades como la nuestra, aparentemente concienciadas con la protección del medio ambiente pero extremadamente propensas a consumir productos milagro sin cuestionarse su origen o efectividad. Porque tampoco está muy claro que el aceite de hígado de tiburón sea bueno para la salud. Algunos estudios científicos advierten de su posible toxicidad, alergias y aumento de los niveles de colesterol en quienes lo consumen.

Sabemos que los ácidos grasos Omega 3, abundantes en el aceite de pescado, son inmensamente populares porque la investigación los ha relacionado con una reducción de las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, un reciente estudio no detectó tales beneficios entre personas con diabetes tipo 2. Así que, al menos para algunos, tampoco es tan milagroso.

Hay una solución más sencilla que matar tiburones para rellenar cápsulas de caros complementos alimenticios: comer sano. Incorporando a nuestra vida una dieta variada que incluya pescado azul y frutos secos como las nueces es más que suficiente para cubrir nuestras necesidades de ácidos grasos. Nos lo agradecerá nuestra salud y millones de tiburones.

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Los aviones ya vuelan con aceite de cocina usado

La aerolínea holandesa KLM empezará en septiembre un programa de más de 200 vuelos entre París y Amsterdam usando aceite de cocina reciclado como original biocombustible. Según la información publicada por Associated Press, la compañía no deberá hacer ningún cambio en los motores para usar este nuevo combustible procedente de las fritangas de pescadito y churros.

En la actualidad, y en contra de lo que muchos piensan, el transporte aéreo mundial es poco contaminante, responsable de tan sólo un 3% de los gases de efecto invernadero. Pero al ser un medio cada vez más usado, su proporción de emisiones está aumentando tan rápidamente como las compañías tratan de reducirlo.

Los vuelos con este tipo de biocombustibles procedente del reciclaje reducen la emisión de los gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global. Paralelamente, y no menos importante, al reutilizar aceites no es necesario sustituir plantaciones dedicadas a la alimentación por otras dedicadas a los combustibles, ejerciendo así un mínimo impacto negativo sobre la biodiversidad y el suministro alimenticio mundial.

Junto con el uso de estos combustibles más limpios, las compañías aéreas están mejorando su eficiencia ambiental incorporando motores menos contaminantes, modelos de aviones más ligeros e incluso asumiendo pautas de ahorro de combustible en vuelo como los “aterrizajes verdes“.

En los hogares españoles se utilizan al año 97 millones de litros de aceite de cocina sólo en frituras. Si todos esos que tanto critican el actual sistema de reciclaje se incorporaran a él, y en lugar de arrojar el aceite usado al fregadero lo llevaran a los puntos de recogida como ya hacemos muchos  ¿os imagináis las cantidades ingentes de combustible sostenible y barato que podríamos utilizar, no sólo en los aviones, sino también en nuestros coches?


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Argán, el aceite de la eterna juventud

El viajar, que no es lo mismo que hacer turismo, te permite hacer descubrimientos sensacionales. En mi último viaje la sorpresa ha sido el aceite de argán.

El argán (Argania espinosa) es un árbol único en el mundo, exclusivo de las resecas montañas del Atlas y el Antiatlas marroquí, en las regiones de Essaouira y Agadir, a las puertas del desierto. Sus bosques adehesados asemejan montes de encina, con ejemplares centenarios creciendo en pedregales imposibles. Por su importancia ecológica, pero también cultural y económica, en 1999 la UNESCO declaró a estos bosques Patrimonio de la Humanidad.

Especie tan dura como estas tierras, hasta hace poco agonizaba debido a la tala indiscriminada debido a la alta calidad de su dura madera. Sin embargo, gracias a las mujeres bereberes y al descubrimiento por los occidentales de las maravillosas propiedades del aceite de argán, tanto nutritivas como cosmetológicas, la extinción del árbol se ha detenido y sus masas forestales comienzan a recuperarse.

El aceite de argán es el más caro del mundo (50-100 euros el litro), el más desconocido y milagroso de todos, el secreto de la belleza y la salud de las mujeres bereberes, oro líquido, bálsamo sublime.

Para su extracción es necesario un lento y laborioso proceso desarrollado exclusivamente por mujeres, quienes se encargan tanto de su recolección como de la impecable extracción de la almendra interior tras quebrarle su duro hueso interior. Las machacan a mano, usando tan sólo dos piedras, sentadas en el suelo sobre una esterilla, arrulladas por el hipnotizante murmullo del constante matraqueo.

Trabajando 12 horas diarias, las 60 mujeres de la cooperativa de mujeres Tafyoucht de Mesti (Tiznit) que recientemente visité, tan sólo producen 100 litros al mes, sin contar el tiempo invertido en su recolección manual en el monte y posterior transporte hasta la almazara a lomos de burro. Hacen falta 35 kilos de sus peculiares aceitunas para obtener un único litro del preciado aceite. Así que este aceite, de caro nada. Porque además, el dinero obtenido con su venta permite financiar proyectos de alfabetización en la zona y, lo más importante, ofrece un medio de subsistencia a las mujeres, especialmente viudas y divorciadas.

Un poco de aceite de argán, de delicioso sabor a nuez, untado en esponjoso pan bereber, es una de las experiencias gastronómicas únicas de todo viaje al suroeste de Marruecos. Si además le añadimos propiedades antienvejecimiento, contra la impotencia e incluso anticancerígenas, su consumo, más que un acto responsable con el tercer mundo, es todo un ejercicio de egoísmo personal.

Una mujer bereber de Mesti parte semillas de argán utilizando dos piedras. Su jornada laboral diaria habitual en la cooperativa es de 12 horas.

Una joven de la cooperativa, la única que hablaba un poco de francés, nos muestra las modernas prensas de argán con las que han sustituido los rústicos molinos de mano tradicionales denominados R’ha.