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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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El medio ambiente necesita periodistas

Foto: Pixabay

Desde 1974, y por iniciativa de la Asamblea General de la ONU, cada 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. Es la fecha con la que dos años antes se inauguró la Cumbre de la Tierra en Estocolmo, la primera conferencia de este tipo para discutir sobre el estado del medio ambiente mundial.

Cada Día Mundial del Medio Ambiente se centra en un tema con que concienciar al público sobre un asunto ambiental particularmente apremiante. El tema para 2019 gira en torno a la contaminación del aire. Paradójicamente, lo ha elegido China, el anfitrión del Día Mundial del Medio Ambiente de este año, el país más contaminante del mundo y el que probablemente más está sufriendo sus efectos.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, 9 de cada 10 personas en todo el planeta respiran aire contaminado. No se trata de ecologismo, ni de políticas ni de falsas polémicas sobre el Madrid Central de Carmena; es una crisis global de salud pública que nos obliga a replantearnos todo el actual sistema productivo y de movilidad por puro sentido de supervivencia. Como ha señalado António Guterres, secretario general de la ONU, “necesitamos una economía verde, no una economía gris”.

Pero ante todo, necesitamos periodistas, buenos profesionales que nos informen con calidad y precisión, que nos ayuden a separar el grano de la paja informativa, de tanta noticia falsa y manipulada, de tanto cuñado simplón.

En España tenemos mucha suerte. Contamos con la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA). Casi dos centenares de profesionales de todos los medios expertos en todo esto que tanto nos preocupa.

Estoy muy orgulloso de formar parte de su recién elegida nueva junta directiva, que desde el minuto uno se ha propuesto reivindicar la necesidad de un periodismo ambiental en todos los estamentos de la sociedad, pues solo con información rigurosa podremos solucionar el tremendo embrollo en el que nos hemos metido.

Así lo explica María García de la Fuente, nueva presidenta de APIA, en esta tribuna que ha tenido a bien compartir con todos los lectores y lectoras de nuestro blog. Lee el resto de la entrada »

Razones urgentes para apoyar la huelga climática del 15-M

Es un nuevo 15-M, pero esta vez global, juvenil y urgente. Los estudiantes españoles (y europeos) se suman a la huelga climática internacional del 15 de marzo y siguen los pasos de la joven activista sueca Greta Thunberg, que con 16 años acaba de ser nominada al Premio Nobel de la Paz.

¿Huelga climática estudiantil? Pues sí, y en todo el planeta. Porque el planeta está amenazado y no tenemos un planeta B a donde llevarnos toda nuestra miseria, ambición y basuras.

Solo en España, más de 40 ciudades han organizado manifestaciones, conferencias, coloquios y concentraciones que exigen acciones inmediatas para frenar el calentamiento global. Y lo exigen ya. Porque no hay más tiempo que perder.

Está en peligro el futuro de los jóvenes y, aún peor, de muchas generaciones futuras que aún no han nacido. Lee el resto de la entrada »

Técnicas de supervivencia para luchar contra el desierto

Thorn_Tree_Sossusvlei_Namib_Desert_Namibia_Luca_Galuzzi_2004

Cerca de 115 millones de hectáreas de tierra fértil están afectadas en Europa por la erosión, cuatro veces más que todas las tierras de cultivo de España o que todos nuestros bosques.

Cada año 1.000 millones de toneladas de suelo peninsular son removidas por los fenómenos erosivos, y una superficie de terreno dos veces la de la ciudad de Madrid es hormigonada bajo urbanizaciones europeas. Los incendios se alían al desastre dando alas a un imparable avance del Sáhara.

Si Radio Futura, enamorada de la moda juvenil, aseguraba que “el futuro ya está aquí”, una nueva versión actualizada de la canción debería decir que “el desierto ya está aquí”.

Lo advierte la ONU, promotora este miércoles del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación. A su llamada ha respondido, por ejemplo, una pequeña ONG del Reino Unido, Sunseed Desert, con un programa educativo de acciones prácticas que nos enseñen a luchar contra esas arenas que se nos vienen encima.

Con base en la ecoaldea almeriense de Los Molinos del Río Aguas, Sunseed promueve acciones individuales para interrumpir la erosión y aplicar nuevas técnicas agrícolas que ayuden a regenerar el suelo, algo cada vez más vital.

No son los únicos. Otros proponen huertas urbanas en solares y hasta en azoteas o balcones; incluso instalan panales en los tejados en un intento de recuperar a nuestras amenazadas polinizadoras, las abejas. Recogida del agua de lluvia y su uso en el riego de jardines, algunos verticales adheridos a las fachadas cual eficaz aislamiento térmico. Hornos solares. Reforestaciones populares en tierras marginales pero también junto a instalaciones industriales o a modo de pantallas verdes.

Son pequeños gestos que marcan la tendencia, ese instinto natural de nuestra especie a prepararse para el cambio. Para vivir en un desierto, pero florido.

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El Día de la Biodiversidad, cada vez menos diverso

Por consejo y decisión de las Naciones Unidas (ONU), hoy 22 de mayo celebramos el Día Mundial de la Biodiversidad, conmemoración de la firma en 1992 de un tratado internacional para tratar de conservarla. Sin embargo, la diversidad biológica está disminuyendo a un ritmo sin precedentes y ello, a su vez, menoscaba gravemente la capacidad del planeta para albergar vida.

Más de una cuarta parte de la fauna del planeta ha desaparecido desde 1970 debido exclusivamente a la acción del hombre, según un informe conjunto de la Sociedad Zoológica de Londres y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

Las especies que más sufrieron fueron las marinas, entre ellas el pez espada y el tiburón martillo, que cayeron un 28 por ciento entre 1995 y el 2005, mientras que la población de aves marinas descendió un 30 por ciento desde mediados de los noventa. El último en entrar en la triste lista de las especies extinguidas ha sido el baiji o delfín del río Amarillo (Lipotes vexillifer), incapaz de asimilar contaminación y grandes embalses en una China cada vez más irreconocible.

La Convención sobre Diversidad Biológica se firmó con el objetivo de estabilizar la extinción de las especies y, en el 2002, los Estados firmantes se comprometieron a reducir significativamente el ritmo de desapariciones para el 2010. Desgraciadamente no ha sido así. Los seres humanos estamos exterminando cada año cerca del 1% de todas las demás especies, en lo que los especialistas consideran uno de los “grandes episodios de extinción” en la historia de la Tierra, sin precedentes desde la desaparición de los dinosaurios. ¡Y es culpa exclusiva nuestra!

La sobreexplotación de los recursos naturales y la consiguiente transformación de los ecosistemas, junto con el incremento de la población mundial, han tenido efectos nefastos para todas las especies. La contaminación, la agricultura extensiva, la expansión de las ciudades y la caza y la pesca excesivas son algunas de las acciones que están destruyendo los hábitats y provocando la extinción de los animales, según apuntó uno de los autores del estudio de la la Sociedad Zoológica de Londres.

Como triste complemento, la nueva lista roja de este año de la UICN asciende, sólo en aves amenazadas, a 1.226 especies. De ellas ocho acaban de situarse en el peor sitio posible, En Peligro Crítico, la más alta categoría de amenaza.

Uno de los recién llegados a este particular corredor de la muerte es un pequeño pajarillo insectívoro europeo, la curruca rabilarga (Sylvia undata). Sus principales poblaciones mundiales se concentran en la España peninsular, donde gracias al seguimiento realizado por los ornitólogos (Programa SACRE) se ha comprobado una preocupante caída generalizada en todas sus poblaciones.

¿Y tú qué piensas? ¿Tan difícil es que prospere nuestra especie sin destruir a las demás?

Imagen de un macho de curruca rabilarga, la última especie de ave incluida en la lista roja de especies amenazadas de la UICN.