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El cambio climático dispara el número de “zonas muertas” en los mares

El mar se muere poco a poco. El cambio climático, su consecuente aumento de las temperaturas, el uso de fertilizantes y la quema de combustibles fósiles está disparando el número de “zonas muertas” en los océanos, donde la ausencia de oxígeno (hipoxia) impide el desarrollo de vida marina.

La cantidad de agua del océano abierto sin ninguna cantidad de oxígeno ha aumentado más de cuatro veces en los últimos cincuenta años por culpa del incremento de las temperaturas, según un estudio publicado en la revista ‘Science’. Este informe determinó también que en las zonas costeras, incluidos los estuarios y los mares, los sitios sin oxígeno han aumentado más de diez veces desde 1950.

“La disminución del oxígeno en el océano se encuentra entre los efectos más graves de las actividades humanas en el medio ambiente de la Tierra”, aseguró a EFE Denise Breitburg, autora principal y ecologista marina del Smithsonian Environmental Research Center.

Las zonas oceánicas muertas se han cuadruplicado desde 1950, y se ha multiplicado por 10 el número de áreas con muy poco oxígeno cerca de la costa, lo que supone la existencia de millones de kilómetros cuadrados donde las criaturas marinas no pueden sobrevivir.

El cambio climático producido por la quema de combustibles fósiles es la principal causa de esta desoxigenación a gran escala. Los mares asumen el 90% del calentamiento generado por el ser humano y absorben directamente el 25% del dióxido de carbono que emitimos.

El informe publicado en la revista Science asocia las mayores extinciones del planeta a climas cálidos y a océanos con escasos niveles de oxígeno. Es el primero en analizar de manera exhaustiva las causas, las consecuencias y las soluciones del bajo nivel de oxígeno en las aguas de todo el mundo, tanto en mar abierto como en las costas.

¿Hay zonas muertas en los mares de España?

No se sabe. El coportavoz de EQUO y diputado en el GP Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea ha presentado una batería de preguntas parlamentarias al Gobierno  para conocer si hay zonas muertas en las aguas españolas, cuáles son y qué se está haciendo para prevenir esta situación.

“El cambio climático afecta mucho a los mares y océanos. Sin unos océanos sanos no es posible la vida en este planeta; por eso queremos saber qué pasa en nuestros mares y qué medidas se están adoptando para evitar su progresivo deterioro por el aumento de las temperaturas. La inacción no puede ser una respuesta”, ha declarado López de Uralde.

En este sentido se pregunta al Gobierno si existen informes para conocer la situación de los mares en España en lo que se refiere a zonas anóxicas, y en caso de que no existan si el Gobierno tienen pensado hacerlos.

Igualmente se cuestiona al Gobierno por las medidas que tenga previstas para detener el incremento de temperaturas que están sufriendo los mares.

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Cambiar de compañero es muy beneficioso (para los líquenes)

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El cambio de compañero puede convertirse en una sabia decisión evolutiva, al menos para los líquenes, esas extraordinarias parejas surgidas de la simbiosis entre un hongo y un alga o cianobacteria, capaces de convertirse en los primeros colonizadores de vida en terrenos tan hostiles como las lavas recientes.

Las cianobacterias fueron los primeros organismos capaces de hacer la fotosíntesis, es decir, las responsables de la primera presencia de oxígeno en la atmósfera terrestre.

Te acodarás de las clases del instituto. En los líquenes el hongo aporta nutrientes para que el alga los sintetice a través de la fotosíntesis, de tal manera que ambos salen beneficiados de la unión. Pero tan sabia relación no es producto de la casualidad. Hay mucho flirteo evolutivo por medio.

Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) han comprobado ahora que la relación existente entre hongos y organismos fotosintéticos que da lugar a dos líquenes del género Lichina no se produce por azar, sino que tiene un origen evolutivo. El estudio se ha centrado en dos especies que habitan las costas del Atlántico y se encuentran distribuidas en un amplio margen geográfico que va desde las costas de Canarias hasta Escocia.

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En este estudio se han analizado molecularmente las cianobacterias de las dos especies de líquenes de aguas frías, Lichina pygmaea y Lichina confinis. La primera vive en la franja intermareal, es decir, que el agua la cubre cuando la marea sube. La segunda vive en la franja supralitoral, por lo que sólo recibe las salpicaduras del agua durante la marea alta.

“Se trata de dos especies que conviven en espacios diferentes pero muy cercanos entre sí”, aclara a través de una nota de prensa la investigadora del MNCN, Asunción de los Ríos.

Rüdiger Ortiz, primer autor del trabajo, lo contextualiza:

“Aunque ambos líquenes se encuentran a sólo unos metros hay una especialización ecológica de los hongos hacia sus compañeros fotosintéticos”.

Hasta ahora se habían observado casos en que los hongos podían ser más especialistas o generalistas respecto a sus compañeros fotosintéticos, o incluso cómo esas relaciones variaban en el espacio, pero ésta es la primera vez que se demuestra de forma tan contundente la especialización ecológica en líquenes.

“Nosotros hemos comprobado por primera vez que existe, por un lado, un efecto evolutivo que marca la selección de una cianobacteria compatible y, por otro lado, hemos visto cómo las condiciones ambientales (humedad, temperatura del agua, efecto del viento, etc), que varían a una escala geográfica mayor, también influyen a la hora de seleccionar distintas cepas dentro de un determinado linaje compatible de cianobacerias”, explica Sergio Pérez-Ortega, investigador del MNCN.

Asimismo, la datación de las cianobacterias asociadas en estas simbiosis liquénicas demuestra que, en este caso, las cianobacterias colonizaron primero este hábitat marino y posteriormente llegaron los hongos.

El trabajo incrementa por lo tanto el conocimiento disponible sobre cianobacterias que establecen relaciones simbióticas con hongos dando lugar a líquenes, y permite sugerir a ambas especies como modelo para testar diferentes hipótesis de la coevolución de organismos simbiontes.

En la foto superior, de izquierda a derecha Lichina cofinis y Lichina pygmaea  (que se sumerge cuando sube la marea), las dos especies de líquenes estudiados.

Trabajo citado: Ortiz-Álvarez, R., de los Ríos, A., Fernández Mendoza, F., Torralba Burrial A. y Pérez Ortega, S., (2015). Ecological Specialization of Two Photobiont-Specific Maritime Cyanolichen Species of the Genus Lichina. PloS One DOI: 10.1371/journal.pone.0132718

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Los famosos se unen contra el desastre de la pesca de arrastre

Arrastre

© Greenpeace

En el fondo del mar más profundo se encuentran algunos de los ecosistemas, hábitats y especies más singulares y desconocidos del planeta. Corales que superan los mil años de edad o increíbles tiburones que tardan décadas en reproducirse. Frágiles organismos que han logrado adaptarse a unos ambientes extremos. Y que en muy poco tiempo estamos poniendo en grave peligro.

Famosos como la comediante Eva Hache, el chef Dabiz Muñoz (restaurante DiverXO), el periodista Mikel Iturriaga (El Comidista) o la actriz Carmen Ruiz se han unido a la campaña medioambiental Niunpezporlaborda.org que pide poner fin a la pesca de arrastre en aguas profundas. La petición ha sido promovida por varias ONG medioambientales y está dirigida a la ministra de Agricultura y Medio Ambiente Isabel García Tejerina, coincidiendo con la actual reforma del vigente reglamento europeo de pesca de profundidad para el Atlántico Nordeste.

La campaña pretende, a través de la recogida de firmas,  reclamar una mejora sustancial del vigente reglamento de pesca en aguas profundas. Intenta así poner freno a la pesca de arrastre de fondo en las aguas profundas, uno de los ecosistemas más grandes, desconocidos y con más biodiversidad del planeta, en serio riesgo por culpa de esta práctica pesquera insostenible.

Un centenar de publicaciones científicas indican que el arrastre de fondo en aguas profundas causa gravísimos impactos sobre estos ecosistemas. Más de 300 científicos internacionales también han firmado una petición para la prohibición de esta técnica ambientalmente destructiva.

Un año de este tipo de pesca puede tener un impacto negativo similar a cientos de años con otras artes más selectivas y menos destructivas. En el caso de los corales, el arrastre de profundidad destruye organismos vivos que la naturaleza ha tardado miles de años en crear. Y todo para extraer industrialmente un pescado de baja calidad.

España, como país líder en este tipo de pesca y con cerca de la mitad del volumen de capturas de la UE, tiene una gran responsabilidad en este proceso.

Yo ya he firmado porque quiero unos mares vivos y con futuro. ¿Firmas también tú? Pincha en este enlace. Gracias por tu firma. ¡Y difunde la petición!

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Un estudiante de 19 años inventa una solución para limpiar los océanos

Clean Ocean

Boyan Slat, 19 años, sueña con recoger toda la basura flotante de los océanos © The Ocean Cleanup

¿Qué podemos hacer para eliminar las ingentes cantidades de plástico que contaminan gravemente nuestros mares? Esa basura que mata albatros, pardelas y cetáceos. Esa mierda que ensucia las profundidades abisales más inaccesibles. Esas islas flotantes de desechos tan grandes como un continente.

Evidentemente, lo primero es no tirar basura y cumplir la regla de las tres erres de la ecología: reducir, reciclar y reutilizar. Pero también es importante limpiar todo lo ensuciado, algo que no hace ningún país, empeñados como estamos en considerar a los océanos como los vertederos comunitarios más gigantescos del planeta.

Por eso me gusta mucho el proyecto de Boyan Slat, un joven holandés de 19 años que ha patentado un invento genial, capaz de retirar del mar cientos de toneladas de plásticos. Un gran embudo de bajo coste y sin riesgo para la fauna. Lo acabo de leer en el periódico francés Le Figaro [gracias @luimguisel por el enlace], donde se elogian los muchos premios logrados por un chaval que, en realidad, quiere ser ingeniero aeroespacial, pero al que su afición al submarinismo le reveló este grave problema medioambiental.

Inteligente y ambicioso. Ha creado una fundación, The Ocean Cleanup, donde cuenta con la colaboración de un centenar de voluntarios. El objetivo: desarrollar tecnologías para extraer, prevenir y detectar los objetos de plástico que contaminan los océanos.

Para llevar a cabo su investigación, el joven estudiante puso en marcha una primera campaña de crowdfunding que le ha permitido recaudar más de 65.000 euros y confirmar el éxito de su invento. Ahora necesita 2 millones de euros más para culminar su sueño, acabar con la gigantesca isla flotante de plásticos del Océano Pacífico en menos de 10 años. Su sueño es el de todos nosotros. Ojalá se convierta pronto en una realidad.

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El Calypso, el mítico barco del comandante Cousteau, se oxida abandonado

Calypso

Félix Rodríguez de la Fuente nos descubrió los tesoros de la fauna Ibérica y el comandante Cousteau las riquezas del mar. Por eso me entristece enormemente que el Calypso, su mítico barco con el que surcó los siete mares, en el que todos alguna vez soñamos con ser grumetes, se pudre desde 2007 en un astillero francés. Mirad la foto. ¿No os da una lástima inmensa?Calypso_restauracion

La embarcación aspira desde hace 17 años a convertirse en seña de identidad de un importante museo marítimo. Pero como muchos ya sabéis, la familia de Cousteau ha heredado poco del espíritu libre y solidario del comandante. En enero de 1996, un año antes de la muerte de Jacques Cousteau, el barco se hundió en Singapur. Fue reflotado y trasladado a La Rochelle para convertirlo en museo. El proyecto no tuvo éxito y el barco permaneció amarrado junto al Museo Marítimo durante varios años. En 2007 fue trasladado a Concarneau para ser restaurado en los astilleros Piriou y convertirse en una atracción itinerante para la divulgación. Peleas judiciales entre la Fundación Equipe Cousteau (presidida por Francine Cousteau, la segunda esposa de Cousteau) y los astilleros mantienen en la ruina la embarcación.

Una petición online para tratar de salvar el mítico Calypso ha recibido ya casi 10.000 firmas de apoyo. La petición fue iniciada en la plataforma Change.org por Bruno Bombled, un ciudadano francés que reclama a la ministra de Cultura francesa “que declare el Calypso patrimonio nacional para evitar que la embarcación se muera en Concarneau”, la localidad de la región de Bretaña donde el barco permanece en un astillero. Sólo así podrá acceder a los fondos públicos que permitirían su salvación.

En mi opinión, el Calypso no es Patrimonio Nacional francés. Es Patrimonio de la Humanidad, como los mares que ayudó a proteger. Vuelve a mirar una vez más su foto. Efectivamente. Está tan deteriorado como nuestros océanos.

En la imagen superior, el Calypso en octubre de 2007, cuando llegó al puerto de Concarneau. (Foto Fred Tanneau. AFP)

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Mares de petróleo amenazan al turismo (y la vida) de Canarias

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El comandante Cousteau nos descubrió que el mar no era tan sólo agua y peces. Que era el último mundo sin explorar, desconocido pero bellísimo.

La primera vez que hice submarinismo en Canarias renegué de él. Sus famosos documentales palidecían ante la realidad que en esos momentos se desarrollaba frente a mis gafas de buceo. Lo mismo me ocurrió con la navegación. Adentrarse en el océano en medio de una noche estrellada y sin luna “viento en popa a toda vela” te cambia la vida. Escuchar el lamento fantasmagórico de las pardelas. Surcar las olas en compañía de delfines juguetones. Sufrir una tormenta y sobrevivir para contarlo.

A pesar de tener tan avanzado el siglo XXI, esos mares canarios, a caballo entre Europa, África y América, siguen siendo los grandes desconocidos. Y los grandes amenazados. Las compañías petroleras, sedientas de un oro negro cada día más escaso, han empezado a buscarlo a 60 kilómetros de las costas de Lanzarote y Fuerteventura, en una zona con una profundidad media de unos 1.200 metros.

Dice el Gobierno central que es una gran noticia. Que así reduciremos la dependencia energética española del exterior un 10%, las arcas del Estado ingresarán 700 millones de euros y se crearán entre 3.000 y 5.000 puestos de trabajo. No hablan de abaratar el precio de la gasolina. Tampoco del serio riesgo de contaminación de un territorio que vive exclusivamente del turismo y donde todo el agua potable se obtiene de un mar ahora en peligro.

Es el progreso, imbécil”, nos espeta desdeñoso el ministro de Industria, el canario Manuel Soria. “Si no lo sacamos nosotros lo sacarán los marroquíes y será peor”, apoyan los responsables de Repsol.

Cousteau les habría tapado a todos ellos la boca hace mucho tiempo. Pero nuestra sociedad lleva demasiado tiempo sin comandantes.

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