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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Los pájaros aprenden a pescar

Imagínese que es usted una garza poco hábil pero muy inteligente. Que ha llegado al lago de un parque urbano cualquiera, repleto de jugosos pececitos difíciles de capturar. Que ve allí a los humanos urbanitas arrojando kilos y kilos de pan al agua sólo para ver cómo los pescaditos suben a la superficie en busca de tan abundante alimento. Podría acercarse a ellos para aprovechar la concentración piscícola, pero los hombres ya se sabe, son peligrosos. ¿Qué haría entonces? Muy sencillo: Imitarnos.

Lo acaba de comprobar asombrado el ornitólogo Samuel Peregrina en el Parque del Oeste, en pleno centro de la capital malagueña. Allí pudo ver cómo una garceta común (Egretta garcetta) cogía migas de pan que la gente tira a los patos y a las palomas, para usarlas como cebo con el que atraer hacia sí a los numerosos alevines de carpa (Cyprinus carpio) del estanque para luego poder pescarlos con comodidad.

Y el nuevo método de pesca se ha extendido entre las aves. Pues como nos muestra Samuel en su blog Naturaleza Salvaje, también lo han aprendido las siempre inteligentes gaviotas patiamarillas (Larus michaellis).

Reproduzco aquí su misma serie de fotografías y sus comentarios, un increíble documento gráfico que, si no lo ves, no te lo puedes creer.

La gaviota mira a la persona que tira el pan, con el fin de hacerse con un trozo. Muestra especial interés y no deja de observar al humano.

Aquí vemos a la gaviota colocando el pan cerca de ella, con el fin de atraer a los peces.

El pájaro lanza varios ataques contra los peces que ya están comiendo el pan…

… hasta que obtiene la merecida recompensa a tan sofisticado sistema de pesca.

¿Impresionante verdad? También Samuel ha localizado un vídeo en YouTube donde puede verse el mismo comportamiento nada menos que con un martinete (Nycticorax nycticorax). Igualmente os lo cuelgo pues parece mentira.

Sólo espero que las aves no nos copien otras barbaridades nuestras porque, queridos animales, no somos un buen ejemplo.