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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Ayuda a las pardelas en su primer gran vuelo oceánico

Pollito de pardela cenicienta canaria.

La primera semana de noviembre es crucial para los pollos de pardela cenicienta, especialmente para los nacidos en las islas Canarias (Calonectris borealis).

Salen por la noche de las huras donde sus padres hicieron el nido hace siete largos meses, se enfrentan por vez primera al océano infinito y a la complejidad de un arte, el de volar, que desconocen… y se estrellan deslumbradas contra nuestras farolas, focos, halógenos, leds.

Es un terrorífico momento de confusión para ellas. Se quedan en el suelo indefensas, como atontadas, desorientadas, idas. Les cuesta mucho retomar el vuelo. Y llega un gato, un perro, una rata y acaba con su vida. O pasa un coche, un camión por encima de ellas y acaba involuntariamente con una vida que aspiraba a recorrer al año más de 20.000 kilómetros de mares.

Solo en Tenerife se espera recoger este año (y liberar con prontitud) más de 2.000 crías de pardela, 5.000 en toda Canarias. Lee el resto de la entrada »

Los famosos se unen contra el desastre de la pesca de arrastre

Arrastre

© Greenpeace

En el fondo del mar más profundo se encuentran algunos de los ecosistemas, hábitats y especies más singulares y desconocidos del planeta. Corales que superan los mil años de edad o increíbles tiburones que tardan décadas en reproducirse. Frágiles organismos que han logrado adaptarse a unos ambientes extremos. Y que en muy poco tiempo estamos poniendo en grave peligro.

Famosos como la comediante Eva Hache, el chef Dabiz Muñoz (restaurante DiverXO), el periodista Mikel Iturriaga (El Comidista) o la actriz Carmen Ruiz se han unido a la campaña medioambiental Niunpezporlaborda.org que pide poner fin a la pesca de arrastre en aguas profundas. La petición ha sido promovida por varias ONG medioambientales y está dirigida a la ministra de Agricultura y Medio Ambiente Isabel García Tejerina, coincidiendo con la actual reforma del vigente reglamento europeo de pesca de profundidad para el Atlántico Nordeste.

La campaña pretende, a través de la recogida de firmas,  reclamar una mejora sustancial del vigente reglamento de pesca en aguas profundas. Intenta así poner freno a la pesca de arrastre de fondo en las aguas profundas, uno de los ecosistemas más grandes, desconocidos y con más biodiversidad del planeta, en serio riesgo por culpa de esta práctica pesquera insostenible.

Un centenar de publicaciones científicas indican que el arrastre de fondo en aguas profundas causa gravísimos impactos sobre estos ecosistemas. Más de 300 científicos internacionales también han firmado una petición para la prohibición de esta técnica ambientalmente destructiva.

Un año de este tipo de pesca puede tener un impacto negativo similar a cientos de años con otras artes más selectivas y menos destructivas. En el caso de los corales, el arrastre de profundidad destruye organismos vivos que la naturaleza ha tardado miles de años en crear. Y todo para extraer industrialmente un pescado de baja calidad.

España, como país líder en este tipo de pesca y con cerca de la mitad del volumen de capturas de la UE, tiene una gran responsabilidad en este proceso.

Yo ya he firmado porque quiero unos mares vivos y con futuro. ¿Firmas también tú? Pincha en este enlace. Gracias por tu firma. ¡Y difunde la petición!

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Un estudiante de 19 años inventa una solución para limpiar los océanos

Clean Ocean

Boyan Slat, 19 años, sueña con recoger toda la basura flotante de los océanos © The Ocean Cleanup

¿Qué podemos hacer para eliminar las ingentes cantidades de plástico que contaminan gravemente nuestros mares? Esa basura que mata albatros, pardelas y cetáceos. Esa mierda que ensucia las profundidades abisales más inaccesibles. Esas islas flotantes de desechos tan grandes como un continente.

Evidentemente, lo primero es no tirar basura y cumplir la regla de las tres erres de la ecología: reducir, reciclar y reutilizar. Pero también es importante limpiar todo lo ensuciado, algo que no hace ningún país, empeñados como estamos en considerar a los océanos como los vertederos comunitarios más gigantescos del planeta.

Por eso me gusta mucho el proyecto de Boyan Slat, un joven holandés de 19 años que ha patentado un invento genial, capaz de retirar del mar cientos de toneladas de plásticos. Un gran embudo de bajo coste y sin riesgo para la fauna. Lo acabo de leer en el periódico francés Le Figaro [gracias @luimguisel por el enlace], donde se elogian los muchos premios logrados por un chaval que, en realidad, quiere ser ingeniero aeroespacial, pero al que su afición al submarinismo le reveló este grave problema medioambiental.

Inteligente y ambicioso. Ha creado una fundación, The Ocean Cleanup, donde cuenta con la colaboración de un centenar de voluntarios. El objetivo: desarrollar tecnologías para extraer, prevenir y detectar los objetos de plástico que contaminan los océanos.

Para llevar a cabo su investigación, el joven estudiante puso en marcha una primera campaña de crowdfunding que le ha permitido recaudar más de 65.000 euros y confirmar el éxito de su invento. Ahora necesita 2 millones de euros más para culminar su sueño, acabar con la gigantesca isla flotante de plásticos del Océano Pacífico en menos de 10 años. Su sueño es el de todos nosotros. Ojalá se convierta pronto en una realidad.

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Mares de petróleo amenazan al turismo (y la vida) de Canarias

oil-platform

El comandante Cousteau nos descubrió que el mar no era tan sólo agua y peces. Que era el último mundo sin explorar, desconocido pero bellísimo.

La primera vez que hice submarinismo en Canarias renegué de él. Sus famosos documentales palidecían ante la realidad que en esos momentos se desarrollaba frente a mis gafas de buceo. Lo mismo me ocurrió con la navegación. Adentrarse en el océano en medio de una noche estrellada y sin luna “viento en popa a toda vela” te cambia la vida. Escuchar el lamento fantasmagórico de las pardelas. Surcar las olas en compañía de delfines juguetones. Sufrir una tormenta y sobrevivir para contarlo.

A pesar de tener tan avanzado el siglo XXI, esos mares canarios, a caballo entre Europa, África y América, siguen siendo los grandes desconocidos. Y los grandes amenazados. Las compañías petroleras, sedientas de un oro negro cada día más escaso, han empezado a buscarlo a 60 kilómetros de las costas de Lanzarote y Fuerteventura, en una zona con una profundidad media de unos 1.200 metros.

Dice el Gobierno central que es una gran noticia. Que así reduciremos la dependencia energética española del exterior un 10%, las arcas del Estado ingresarán 700 millones de euros y se crearán entre 3.000 y 5.000 puestos de trabajo. No hablan de abaratar el precio de la gasolina. Tampoco del serio riesgo de contaminación de un territorio que vive exclusivamente del turismo y donde todo el agua potable se obtiene de un mar ahora en peligro.

Es el progreso, imbécil”, nos espeta desdeñoso el ministro de Industria, el canario Manuel Soria. “Si no lo sacamos nosotros lo sacarán los marroquíes y será peor”, apoyan los responsables de Repsol.

Cousteau les habría tapado a todos ellos la boca hace mucho tiempo. Pero nuestra sociedad lleva demasiado tiempo sin comandantes.

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Nada 21.000 kilómetros en busca de alimento

La noticia ha sido difundida por The Associated Press, publicada en inglés en Usa Today, y más resumida en castellano en El Nuevo Herald.

Un grupo de científicos realizó un seguimiento de una tortuga laúd (Dermochelys coriacea) que nadó desde Indonesia hasta la costa de Oregón (Estados Unidos) y desde allí fue a Hawai en busca de alimento. En total, el animal recorrió por el Océano Pacífico cerca de 21.000 kilómetros a lo largo de 647 días, momento en el que el emisor se quedó sin batería y dejó de emitir. Según los investigadores, este nomadeo se explica por la necesidad de encontrar lugares con alimento suficiente para poder criar. Están especializadas en comer medusas.

Las tortugas laúd son las más grandes del mundo, pues pueden llegar a medir hasta 2,7 metros de largo y llegar a pesar hasta 900 kilos. Estos formidables animales existen desde hace 100 millones de años, pero la pesca comercial los está colocando al borde de la extinción. De hecho es la tortuga marina que más peligros corre en el mundo. Los conservacionistas estiman que la especie podría extinguirse en 30 años.

“Las migraciones de esta magnitud exponen a los animales a una multitud de riesgos en el mar”, resumen Scott Benson y Peter Dutton, científicos del Servicio Nacional de Piscicultura Marina de California en un trabajo científico que escribieron el mes pasado en la revista Chelonian Conservation and Biology. Por ello han solicitado a los gobiernos del mundo un esfuerzo extra en la protección de los medios marinos.

Benson estima que actualmente viven menos de 5.000 hembras adultas en el océano Pacífico. ¿Y machos? Un misterio. Los machos no pueden ser contados fácilmente porque no llegan a la costa. Sólo lo hacen las hembras para desovar y regresar al mar, su verdadero mundo. Allí son las reinas de un inmenso país acuático sin fronteras. Pero lleno de peligros.

Fotografía difundida por la organización World Wildlife Fund en la que aparece la viajera tortuga verde con un equipo de rastreo por satélite en su caparazón, mientras se dirige al mar en una playa remota en la provincia de Papua, en Indonesia.


La foca Sebastián nos trae un mensaje

En el último mes han aparecido tres focas grises en las costas de Guipúzcoa, algo absolutamente inusual. Primero una en Hondarribia/Fuenterrabía y posteriormente otra en el puerto de Getaria que puedes ver en este vídeo confiadísima, zampándose un gran pescado como quien se merienda una hamburguesa.

La tercera foca fue localizada la pasada semana nada menos que en la playa donostiarra de La Concha. Y como allí estaban celebrando a su santo patrón, pues la bautizaron Sebastián. La pobre presentaba varias heridas, sufría una neumonía y tenía varios pegotes de chapapote en el cuerpo, así que fue llevada a un centro de recuperación, donde todavía se encuentra bajo tratamiento veterinario.

No es infrecuente la observación de focas en el Cantábrico español, donde no crían, lejos de sus colonias noreuropeas. Lo que ya empieza a ser preocupante es su aparición en malas condiciones, desorientadas, enfermas, desnutridas, contaminadas, machadas en petróleo, con el estómago lleno de bolsas de plástico, con el cuerpo atrapado en nasas, en redes, rasgado por anzuelos.

Focas, ballenas, cachalotes, orcas, delfines, tortugas, gaviotas, araos, alcatraces, cormoranes, charranes son claros bioindicadores del estado de conservación del mar, de su mal estado de conservación. Sebastián y sus hermanas de este mes nos han vuelto a avisar del peligro. ¿Es que nadie les va a hacer caso?