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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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¿Chorlitejo, alcaudón o aguilucho? Vota el ave del Año 2019

Las poblaciones de aguilucho cenizo están en mínimos por culpa de esas cosechadoras que trituran sus nidos. Los chorlitejos patinegros no tienen playas sin turistas donde poder vivir. Los alcaudones reales son ya más raros de ver que un pastor con sus ovejas.

Son tres especies aparentemente comunes pero en preocupante en declive poblacional que aspiran a convertirse en Ave del Año 2019 tras una votación popular impulsada por SEO/BirdfLife.

Hasta el 15 de enero, cualquier ciudadano puede entrar en la página web de la organización conservacionista y elegir entre las tres candidatas seleccionadas por un comité de expertos. Su elección ayudará a poner el foco sobre el mal estado de conservación de estas aves y la urgencia de proteger sus hábitats. Lee el resto de la entrada »

Los famosos se unen contra el desastre de la pesca de arrastre

Arrastre

© Greenpeace

En el fondo del mar más profundo se encuentran algunos de los ecosistemas, hábitats y especies más singulares y desconocidos del planeta. Corales que superan los mil años de edad o increíbles tiburones que tardan décadas en reproducirse. Frágiles organismos que han logrado adaptarse a unos ambientes extremos. Y que en muy poco tiempo estamos poniendo en grave peligro.

Famosos como la comediante Eva Hache, el chef Dabiz Muñoz (restaurante DiverXO), el periodista Mikel Iturriaga (El Comidista) o la actriz Carmen Ruiz se han unido a la campaña medioambiental Niunpezporlaborda.org que pide poner fin a la pesca de arrastre en aguas profundas. La petición ha sido promovida por varias ONG medioambientales y está dirigida a la ministra de Agricultura y Medio Ambiente Isabel García Tejerina, coincidiendo con la actual reforma del vigente reglamento europeo de pesca de profundidad para el Atlántico Nordeste.

La campaña pretende, a través de la recogida de firmas,  reclamar una mejora sustancial del vigente reglamento de pesca en aguas profundas. Intenta así poner freno a la pesca de arrastre de fondo en las aguas profundas, uno de los ecosistemas más grandes, desconocidos y con más biodiversidad del planeta, en serio riesgo por culpa de esta práctica pesquera insostenible.

Un centenar de publicaciones científicas indican que el arrastre de fondo en aguas profundas causa gravísimos impactos sobre estos ecosistemas. Más de 300 científicos internacionales también han firmado una petición para la prohibición de esta técnica ambientalmente destructiva.

Un año de este tipo de pesca puede tener un impacto negativo similar a cientos de años con otras artes más selectivas y menos destructivas. En el caso de los corales, el arrastre de profundidad destruye organismos vivos que la naturaleza ha tardado miles de años en crear. Y todo para extraer industrialmente un pescado de baja calidad.

España, como país líder en este tipo de pesca y con cerca de la mitad del volumen de capturas de la UE, tiene una gran responsabilidad en este proceso.

Yo ya he firmado porque quiero unos mares vivos y con futuro. ¿Firmas también tú? Pincha en este enlace. Gracias por tu firma. ¡Y difunde la petición!

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Nos quedamos sin túneles de bosque

Olmeda del Maripinar

Olmeda de Maripinar. Cieza (Murcia)

Cuando era niño y salía de viaje con mis padres, las carreteras se me antojaban extraordinarios túneles de bosque. En esos tórridos caminos castellanos hacia la playa, apretujados los cinco en el Seiscientos, larguísimas alineaciones de árboles en las cunetas nos daban protección solar; también entretenimiento.

Recuerdo perfectamente esa gruesa línea blanca pintada en los troncos. En mi imaginación infantil pensaba cómo lo harían los pintores del arbolado. Seguramente, montados en un camión, sacando la mano por la ventana y sosteniendo en ella una gigantesca brocha que chocaría contra los troncos. Plaf, plaf, plaf. Kilómetros y kilómetros de chopos, castaños de Indias y acacias rayados en blanco. Kilómetros de verde frescor para nuestro recalentado automóvil.

¿Lo recuerdas? Quedamos pocos con ese recuerdo. Porque en los últimos 30 años nuestro país se ha empeñado en talar la mayor parte de los árboles de carretera. Dicen que es por seguridad vial. Los sustituyen por quitamiedos, jalones reflectantes, canales y puentes, vallas, gigantescas señales electrónicas, radares, postes SOS, carteles,… Según parece, acero y plástico son menos peligrosos que esos árboles viarios plantados desde el siglo XVI o, muy probablemente, desde la época de las calzadas romanas.

A pesar de su importancia natural, paisajística y cultural, las líneas de árboles en las cunetas de las carreteras están desapareciendo de forma masiva en España por ampliación de las calzadas o justificando razones de seguridad vial.

Pero lo normal no es cortarlos. De hecho, lo normal es protegerlos, como me han explicado en una reciente reunión para expertos en arbolado singular en la que he participado en la ciudad polaca de Breslavia.

Esas avenidas arboladas son estrechos bosques que actúan como excelentes corredores ecológicos entre zonas de gran importancia natural, pero al mismo tiempo forman parte de un paisaje tradicional que nos une con la naturaleza y nos hace mucho más agradable los viajes.

Incluso más. En países como Polonia, Alemania o Chequia se están haciendo nuevas plantaciones de este tipo entre sus fronteras para que las avenidas vegetales unan ecosistemas y personas en lugar de separar pueblos. ¿No te parece una maravilla?

Seguridad vial y naturaleza son compatibles. El manejo cuidadoso de esos árboles, recuperando la señalización de sus troncos con pinturas reflectantes, así como extremando los controles de velocidad, permitirían a los conductores poder seguir disfrutando del placer de circular bajo un dosel arbolado. Especialmente ahora en otoño.

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