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El último paraíso virgen

16 septiembre 2010

Acabo de regresar de un viaje inolvidable al último paraíso virgen de Europa y aún no puedo quitarme de la cabeza esas aguas que Cousteau alabó como las más transparentes del mundo. Son las Islas Salvajes, un microarchipiélago deshabitado en mitad del Atlántico, a medio camino entre Canarias y Madeira.

Qué paisaje. Tan brutal como ese mar colérico y a la vez protector que convierte la navegación en una pesadilla. Reino de las aves marinas por antonomasia, las pardelas, petreles y paíños tienen aquí sus mayores poblaciones mundiales, miles y miles de parejas. La pesca no abunda, pero la tranquilidad les compensa viajes diarios de más de 500 kilómetros con tal de vivir lejos de nuestra especie.

Dicen algunos que esas islas no son portuguesas. Que los canarios siempre viajaron a ellas a cazar y pescar, que son españolas. Menos mal que no son nuestras. Nos las habríamos cargado. Habríamos montado algún hotelito. O permitido todo tipo de desmanes contra la flora y la fauna con la excusa de la tradición.

Gestionadas desde Madeira, dos parejas de guardas en los dos islotes más grandes pasan semanas enteras allí, manteniendo durante todo el año una vigilancia ejemplar. Intocables, sólo pueden acercarse a ellas quienes posean los necesarios permisos. Mientras tanto, todos los años se hacen importantes expediciones científicas. Y se han erradicado plantas y animales introducidos que dañaban el ecosistema como conejos y ratones.

En Canarias tenemos unas islas parecidas, el archipiélago Chinijo, al norte de Lanzarote. Pero aquí las cosas se hacen a la española. No hay guardas ni vigilancia. Los furtivos entran a saco, matando pardelas, arrasando marisco y pescando todo lo que pillan. Dicen que Las Salvajes son portuguesas. No es verdad. Los verdaderos salvajes somos nosotros.

P.D. Agradezco de todo corazón a Juan José Ramos, de Birding Canarias, las facilidades que me ha dado para poder enrolarme en este viaje inolvidable. Por supuesto, también al patrón Arturo Miranda y a mis compañeros de pajareo Jordi, Dani, Cristina y Marga.

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Barbacoa de especies protegidas en Lanzarote

31 agosto 2010

Dos de la tarde. Restaurante frente al mar en una turística localidad marinera de Lanzarote cercana al Parque Nacional de Timanfaya. Desde la terraza el paisaje es espectacular; no en vano toda la isla está declarada Reserva de la Biosfera.

Llega el camarero y nos deja la carta. ¿Ustedes no son de aquí, verdad? Pues si quieren comer algo verdaderamente delicioso, prueben nuestro pollo especial. Y al decirlo, nos guiña el ojo con gesto de complicidad.

En realidad nos está ofreciendo pollo asado de pardela cenicienta, una especie de gaviota nocturna protegida, en peligro de extinción, cuyas crías acaban todos los veranos asadas por miles en Lanzarote y en menor medida Fuerteventura. La denuncia que desde allí mismo hago a la Guardia Civil no sirve de nada, pues no tengo pruebas ni se hacen registros. Otro menos remilgoso se las comerá sólo por el placer de darse una tripada diferente, cual manjar exquisito. Que sea una especie protegida y en peligro de extinción les da lo mismo. Como ya os he contado, hasta 100 euros por pollo llegan a pagar estos criminales de morro fino.

Hace unos días, un equipo de voluntarios de WWF que trabaja en la conservación del islote de Alegranza (Lanzarote) sorprendió a cuatro cazadores furtivos asaltando varios nidos de pardela cenicienta. En la isla se concentra la segunda colonia más importante del mundo de este ave, protegida por la Unión Europea e incluida en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, más de 8.000 parejas.

A pesar de ello y de ser el primer Parque Natural en declararse en Canarias, desde entonces, año 1986, carece de un órgano de gestión específico o de vigilancia eficiente. Los pardeleros se ponen las botas. Como dice el periodista majorero Juan Luis Calero,

Si conocieran a mis amigas, las pardelas, nadie acabaría con ellas. Porque te seducen, son el símbolo de cualquier isleño que desee beberse el mar de un trago.

Pero algunos, bestias de dos patas, prefieren comérselas e incluso se beberían el mar si les dijeran que es ron. Impunemente.


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Vacaciones “Robinson” en la Isla Bonita

04 julio 2010

Os voy a desvelar mi lugar secreto de vacaciones: La Palma, la Isla Bonita.

Lo tiene todo para practicar el deporte favorito de tantos de nosotros, el turismo inactivo, pero también para perderte en sus selvas de laurisilva donde crecen tiles gigantes; para tocar el cielo (y las estrellas) desde la Cumbre, a más de 2.000 metros de altura; para ver sobrecogido cómo ascienden las nubes en el interior de la Caldera de Taburiente; para caminar por las cenizas aún calientes de los volcanes más recientes de Canarias.

Vivo como Robinson Crusoe, sin cobertura de móvil, sin carreteras de acceso, sin pueblos cerca. Pero mi retiro tiene truco. Me quedo en la casa de unos amigos alemanes aislada en lo alto de un acantilado desde donde contemplo en la lejanía a las islas hermanas de Tenerife y La Gomera. Un Atlántico embravecido que todas las noches me arrulla al ritmo que marcan los siempre enigmáticos cantos de las pardelas cenicientas, a las que al atardecer veo cabalgar por miles sobre las olas desde la ventana de mi habitación. Cuido siete gatos y una huerta ecológica maravillosa, más bien un jardín: fresas, moras, mangos, papayas, aguacates, tomates, alubias, cebollas. Disfruto de la lectura, de caminatas, hasta de las famosas Fiestas Lustrales, e incluso estoy sacando tiempo para escribir un libro. ¿Se puede pedir más?

Sé lo que estáis pensando, pero no es verdad. No os lo cuento para daros envidia. Lo hago, como cuentan que hizo Luis Miguel Dominguín después de pasar su primera noche de amor con Ava Gardner. He salido corriendo al ordenador para contárselo a todo el mundo, no me lo podía aguantar.

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Nuevas leyes amenazan a la biodiversidad de Canarias

23 mayo 2010

A muchos políticos no les gustan las normativas medioambientales, esas que les impiden urbanizar el territorio a su antojo. No entienden que bichos y plantas sean capaces de paralizar aeropuertos, autopistas, campos de golf o urbanizaciones. Hasta ahora luchaban contra ellas o trataban de ignorarlas, pero en Canarias, avanzadilla de la progresía, Coalición Canaria y Partido Popular han encontrado la fórmula perfecta: si una ley te molesta, sustitúyela por otra diseñada a imagen y semejanza de tus intereses políticoeconómicos. Si la biodiversidad es un obstáculo para el desarrollo, rebajando su protección reduciremos los problemas.

De esta forma, sin necesidad de estudios técnicos, procesos de información pública o consensos, sin contar con los ciudadanos ni con la comunidad científica, el Parlamento de Canarias aprobó la semana pasada un nuevo catálogo regional de especies protegidas que rebaja la categoría a la mitad de ellas, reduciendo la protección de 290 y desprotegiendo directamente a otras 29. Y como lo han elevado de decreto a ley es la suya una decisión inapelable, a no ser que el Gobierno español presente una denuncia contra la norma por inconstitucional que, al paso que van las cosas en el alto tribunal, tardará décadas en obtener respuesta.

La ley incluye una nueva categoría de protección única en el mundo, las “especies de interés para los ecosistemas canarios”, disparate legal aplicable a aquellas especies (171 nada menos) merecedoras de atención especial exclusivamente mientras se encuentren en espacios protegidos. Si se salen fuera por ser aves voladoras o tortugas marinas quedarán automáticamente desprotegidas, al igual que todas las poblaciones que sobrevivan fuera de tal ordenamiento.

¿Son tontos los políticos canarios? En absoluto. Y si no, compruébenlo ustedes mismos. Minutos después de aprobarse el engendro legislativo, al consejero de Medio Ambiente y Ordenación Territorial del Ejecutivo canario, Domingo Berriel, le faltó tiempo para instar a la Autoridad Portuaria a aplicar la recién aprobada ley y desbloquear la suspensión cautelar de las obras del puerto de Granadilla (Tenerife). Esa obra faraónica, inútil y lesiva para el medio ambiente está parada por afectar a la mejor pradera submarina de sebadales del Archipiélago. Más de 500 millones de euros estaban en juego. Y ahora, de un plumazo, las plantas acuáticas acaban de dejar de ser un problema legal. Como pueden ver, estos políticos de tontos no tienen nada.


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Viendo pájaros en la Luna

09 abril 2010

La semana pasada he participado en uno de los proyectos ornitológicos más curiosos de Europa. Se conoce por el nombre anglosajón de moonwatching y básicamente se trata de eso, de ver pájaros en la Luna.

Pero no, no me tachen de loco. Si nuestro inhóspito satélite blanco carece de vida de cualquier tipo, más difícil aún resulta que sobre su inexistente atmósfera vuelen las aves. Se trata de algo mucho más sencillo. Utilizamos a la Luna como si se tratara de una farola encendida en medio del firmamento. De esta forma, cuando algún pajarillo cruza delante de ella, podemos ver por unos instantes su silueta antes hacerse invisible de nuevo en la oscuridad de la noche.

Y algunos de ustedes se preguntarán ¿qué especies volatineras van a verse volando por la noche? ¿Apenas búhos y algún murciélago? Pues se equivocan. La Luna puede servirnos como gran chivato de la migración nocturna que todos los años, en primavera y en verano, realizan millones de aves entre África y Europa. Porque las dos terceras partes de todas las especies migradoras lo hacen por la noche.

Se calcula que en estos meses primaverales pasa por delante del disco lunar un ave cada uno o dos minutos, e incluso en días y lugares estratégicos un ave cada dos segundos. De acuerdo con la Fundación Migres, promotora de este singular experimento nunca antes realizado en España, los flujos medios indican una migración de 1.000 a 1.500 aves por kilómetro de cielo y hora.

Y ahí estaba yo en la azotea de mi casa en Fuerteventura, telescopio en ristre, esperando ansioso la salida de la Luna. Diez minutos de observación ininterrumpida y cinco minutos de descanso a lo largo de dos horas. Pero no pasaba nada. Yo, que me las prometía tan felices a la espera de descubrir un trasiego constante de aves hasta entonces invisibles a mis ojos, veía pasar el tiempo sin que nada rompiera esa monotonía de cráteres y mares celestes.

¿Estaría haciendo algo mal? ¿Tan difícil era ver ese tráfico aviar que mis colegas me relataban entusiasmados?

Finalmente, cuando ya había perdido toda esperanza, la silueta rápida de un pájaro mediano, seguramente un alcaudón, cruzó velocísima frente a la Luna antes de perderse de nuevo en la oscuridad rumbo decidido al norte. La emoción sentida por mí en esos momentos fue indescriptible.

Acababa de ver con mis propios ojos el comportamiento más celosamente guardado por las aves, las migraciones nocturnas para evitar el ataque de rapaces. Miles de kilómetros en la oscuridad orientándose por las estrellas, volando sin detenerse a beber, comer o descansar. Es verdad, sólo vi un pájaro esa noche, pero fue suficiente para aprender un montón de cosas. Entre otras, que Canarias está en medio del Atlántico, lejos de las rutas migratorias habituales. Y que la Luna de abril es mágica.

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El gato que extinguió al chochín

25 marzo 2010

El hombre es el depredador que mayor número de especies vertebradas ha extinguido de la faz de la tierra. El segundo es el gato, nuestro fiel compañero doméstico desde hace 9.000 años.

Sólo en Gran Bretaña, los 8 millones de gatos caseros censados cazan al año no menos de 75 millones de aves silvestres como gorriones, petirrojos o mirlos. Con esa misma proporción, los 50 millones de gatos europeos consumen anualmente más de 400 millones de pajaritos, una tercera parte de los calculados para Estados Unidos.

Amo los gatos, pero reconozco mi pena cada vez que uno de ellos te deja triunfal a los pies el cadáver de una de estas pobres aves, justo antes de ponerse a comer en su siempre bien surtido comedero. Nunca pierden su instinto cazador.

La extinción más rápida de una especie la provocó un gato. Se llamaba Tibbles y era la mascota de David Lyall, el ayudante del farero de la isla Stephens, un pequeño saliente rocoso entre las dos islas principales de Nueva Zelanda. Allí vivía un extraño pájaro nocturno no volador, algo parecido a un chochín, en cuya caza se especializó el eficaz felino doméstico. Los 16 ejemplares llevados como trofeo a su amo son los únicos de un ave que nadie vio nunca viva, bautizada para la ciencia Xenicus lyalli. En un solo invierno, el de 1895, acabó con la totalidad de la población mundial, sin duda muy pequeña. Él los descubrió y él solito los exterminó.

Sin irnos tan lejos tenemos el caso de Canarias. La llegada del gato al archipiélago hace 2.000 años se considera una de las causas de la desaparición de algunas aves poco voladoras como la codorniz gomera (Coturnix gomerae) o el escribano patilargo (Emberiza alcoveri), además de dos múridos gigantes de Tenerife y Gran Canaria (Canariomys bravoi y Canariomys tamarani) y del lagarto gigante de La Palma (Gallotia auaritae).

Una vez más la culpa no es de ellos, es nuestra por llevarlos y soltarlos. Nuestra también es la responsabilidad medioambiental de tenerlos controlados. Poniéndoles cascabeles que les dificulten la caza y recriminándoles siempre sus capturas. Porque las mascotas, donde mejor están es en casa.

En la imagen superior, dos de los 15 únicos especímenes disecados que existen del raro chochín de Stephens.

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El asesino de las palmeras se extiende por España

26 febrero 2010

Las palmeras están condenadas a muerte. Un gran escarabajo llegado de Asia las está matando por miles en toda España y no hacemos nada para impedirlo. El picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus), el asesino de las palmeras, vuela libre de árbol en árbol por Canarias y todo el sur español, dejando tras de sí un rastro de desolación arbórea.

Vino hace apenas 15 años de Egipto, escondido entre las decenas de miles de grandes palmeras datileras importadas sin control fitosanitario para nuestras avenidas, urbanizaciones y campos de golf. Al principio habría sido fácil acabar con él, pero ahora es imposible, la plaga está descontrolada y las Administraciones se han dado por vencidas. Si quiere matar, que mate.

El único tratamiento seguro es detectar los pies enfermos, talarlos y destruirlos para evitar su expansión, pues todos los remedios alternativos han sido un fracaso. Durante una década fueron las Administraciones las encargadas de hacerlo, pero este año la legislación ha cambiado. Ahora los responsables de eliminar los árboles contaminados son sus dueños. Y todos ellos, incluido los Ayuntamientos, se niegan a hacerlo pues no tienen dinero. Dan así nuevos bríos a los hambrientos asesinos, quienes han puesto ya contra las cuerdas a palmerales tan emblemáticos como el de Elche (Patrimonio de la Humanidad) o los del sur de Gran Canaria. En el murciano Mar Menor los árboles de sus avenidas se caen por decenas a pedazos con riesgo para los transeúntes sin que nadie los retire. Y todo el entorno de Valencia está infestado. Como Paterna, donde en 2008 murieron 30 palmeras, en 2009 más de 300 y este año en sólo dos meses está a punto de agotarse el presupuesto de todo el año para la retirada de ejemplares muertos.

La burbuja inmobiliaria nos lo trajo y la crisis del ladrillazo le acaba de dar alas. Nuestras palmeras tiemblan pues presienten su final, como ocurrió con los olmos y la grafiosis. Esas “antorchas al aire” que elogiara Unamuno están a punto de apagarse.

Sobre estas líneas, una foto que hice estas Navidades de numerosas palmeras canarias afectadas por el picudo rojo en la principal avenida de Los Alcázares (Murcia), junto al Mar Menor. Como nadie las corta y destruye, la plaga sigue extendiéndose sin control.

Como véis en la siguiente imagen, todas ellas están llenas de larvas del escarabajo, listas para buscar nuevos árboles.

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Las aves eligen el invierno en Canarias

15 enero 2010

Acabo de regresar de Lanzarote. Mientras toda la Península se helaba bajo un grueso manto de nieve, para después, y antes, seguir ahogándose con una lluvia pertinaz, en Canarias disfrutábamos de un tiempo veraniego. Fui a esa isla a colaborar en un interesantísimo proyecto que los miembros de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) estamos realizando por todo el país: el Atlas de las Aves Invernantes. Básicamente, queremos saber qué pájaros y en qué número eligen nuestras latitudes para pasar los rigores invernales. También si con esto del cambio climático están cambiando algunos sus hábitos migratorios, como ya se ha detectado con cigüeñas y golondrinas.

El Archipiélago canario está en medio del Atlántico, por lo tanto muy alejado de las rutas migratorias habituales de las aves. Llegar hasta allí se les debe hacer excesivamente complicado. Sin embargo, estos días de pateo por Lanzarote me he llevado unas cuantas sorpresas agradables. Por ejemplo en La Geria, ese inmenso queso de gruyere volcánico donde viñedos e higueras se plantan en el interior de pequeños cráteres abiertos en el negro lapilli. Allí hay una antigua fuente, tan miserable que sólo manaba unas pocas horas diarias, justo al amanecer. Donde en tiempos de sequía la gente iba de noche a coger sitio, no más de una botella por familia. Y que ahora, olvidada, rodeada de unos pocos arbustos, es el lugar elegido por un nervioso petirrojo (Erithacus rubecula) procedente de Centroeuropa para pasar el invierno en tan recóndito lugar.

Más tarde, en el parque de un pueblecito cercano, me he encontrado con algo aún más extraordinario, un rarísimo mosquitero bilistado (Phylloscopus inornatus) oriundo de Siberia. Apenas 6 gramos de peso, tres continentes a donde ir y eligió las Afortunadas. No es tonto el pajarito. Para que luego pensemos que el turismo de invierno es algo reciente que hemos inventado nosotros.

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En la foto, como no podía ser de otra manera, podéis ver al raro mosquitero bilistado. Bonito ¿verdad?

Las langostas llegan a Canarias

30 noviembre 2009

No es un plaga, todavía. Tan sólo se trata de una avanzadilla. Pero ya están aquí, en Fuerteventura, en la isla de Canarias más cercana al desierto. La primera langosta me la encontré hace unos días justo a la puerta de mi casa. Pero este fin de semana las he visto en numerosos lugares, tanto del interior como de la costa oriental. Incluso en un sitio tan agreste como los acantilados de La Entallada, un árido mundo de espectaculares risqueras elevadas casi 300 metros sobre el Atlántico.

Mientras media España se hiela por culpa de un frente frío de nieve, viento y lluvia, aquí en las Afortunadas estamos gozando de un tiempo veraniego, con un mar en calma que incita al baño. Tan sólo el suave viento del sureste, unido a la calima, ese polvo en suspensión llegado del Sahara, nos indica que estamos bajo la influencia del por nosotros conocido como “tiempo africano”.

Algunas veces, con este viento nos llegan accidentalmente aves extrañas provenientes del vecino continente. Pero en esta ocasión han llegado las temidas langostas (Schistocerca gregaria).

Todavía no son rojas, así que aún no están en su etapa reproductiva, la más voraz de su ciclo. Las que se ven ahora por Fuerteventura son adultos solitarios, escapados de las fumigaciones salvajes con las que están combatiendo a la plaga en la vecina Mauritania.

La última vez que llegaron a la isla fue hace 5 años, también por estas mismas fechas, sólo que entonces su aparición fue masiva. Y espectacular. Más de dos millones de cigarrones o langostas africanas lo cubrieron todo de un movedizo manto púrpura.

Estos bichos son increíbles. Una nube de tamaño medio agrupa a 50 millones de individuos que cada día pueden merendarse 100 toneladas de materia vegetal. Un desastre. Aunque como en Fuerteventura el único cultivo rentable actual es el turismo, su aparición no nos preocupa demasiado mientras no devoren los jardines de las urbanizaciones y los complejos hoteleros.

Las de ahora son de momento inofensivas. Un toque africano en estas tierras desérticas donde vivo. Y una fuente extra de alimentación para muchas especies de aves, como el cernícalo o la hubara, quienes celebran su llegada como un maná caído del cielo, quizá no muy agradable a la vista, pero nutritivo a fin de cuentas.

En la primera imagen podéis ver la foto que le hice ayer por la mañana a una langosta en los acantilados de La Entallada, a donde fui para hacer un estudio faunístico.

Sobre estas líneas los cantiles ocupados por los insectos, un farallón gigantesco que mira hacia el Sahara. Desde aquí a Tarfaya hay menos de 100 kilómetros en línea recta.

Cadena humana para salvar animales y plantas en Canarias

25 noviembre 2009

Estoy orgulloso de mis compatriotas canarios. Frente a unos políticos que no nos merecemos la ciudadanía ha dicho basta a tanto hormigón, desarrollismo y especulación. No sólo grupos ecologistas o asociaciones de vecinos. Hasta la durmiente Universidad se ha alzado contra el intento de aprobación del nuevo Catálogo Canario de Especies Protegidas propuesto por el Grupo Parlamentario de Coalición Canaria. Como ya os he contado recientemente, esta medida pretende adaptar la protección de las especies de flora y fauna canarias a un proyecto de desarrollo totalmente insostenible para Canarias, eliminando barreras legales a proyectos de infraestructuras salvajes como el Puerto de Granadilla, el Puerto de Fonsalía, el anillo insular de Tenerife, los trenes, los puertos deportivos, los campos de golf,…

La nueva Ley propone radicales cambios respecto a la situación actual de protección de las especies canarias, sin ningún tipo de fundamento científico, tan sólo la decisión de un puñado de políticos (CC y PP) con mayoría parlamentaria. Tenemos un catálogo que prácticamente sólo existe sobre el papel, pues sirve para muy poco, pero ahora se le quiere dejar en puro papel mojado a cambio de otro papel, el del dinero.

Para que os hagáis una idea, en uno de los lugares con mayor riqueza natural del mundo, el Archipiélago canario, un partido político acaba de decidir, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, agarrar las 450 especies protegidas en 2001 y, para facilitar sus intereses especulativos:

>226 especies protegidas se eliminan de un plumazo del catálogo regional.

>A 131 especies protegidas se les rebaja el grado de protección, incluyendo las que entran en una nueva categoría, “De interés para los ecosistemas canarios”, y aquellas que estaban incluidas en la categoría “Sensible a la alteración de su hábitat”, que desaparece en la nueva propuesta.

>94 especies pasan a estar protegidas de forma perversa e intermitente: sólo se protegerá a la planta o el animal que esté dentro de un espacio protegido pero si pisa, crece, nada o vuela fuera de estos lugares deja de estar protegido. Además, se podrán desproteger en estos espacios por interés general, si afectan a un proyecto o a una infraestructura.

Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife, ATAN, Amigos de la Tierra y Ben Magec se han unido contra tamaña barbaridad y han convocado para el próximo sábado 28 de noviembre una gran cadena humana que rodeará el Parlamento de Canarias. Seguro que será un gran éxito. Esta Ley la vamos a parar entre todos.