La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘darwin’

Este verano, métete a Darwin en el bolsillo

Darwin en el bolsillo, en la bolsa de la playa, en la maleta, en la mochila, en el jardín, en la terraza. Darwin forever!

Y este verano, más fácil que nunca de la mano de dos publicaciones hermosísimas editadas con cariño por Nórdica Libros: Autobiografía y La selección natural. Lee el resto de la entrada »

Las ciudades revolucionan a Darwin creando nuevas especies urbanas

Las grandes ciudades, los tiempos modernos, nuestros nuevos modos de vida, están cambiando el mundo pero ¿hasta qué punto?

En el plano social y del comportamiento está claro; tenemos muy poco que ver con la manera de ser y de vivir de nuestros abuelos y bisabuelos. ¿También habremos cambiado físicamente? No hay duda sobre ello. En apenas un siglo el ser humano ha aumentado en altura, peso y llega a la pubertad mucho antes. Incluso se especula que ha aumentado nuestra pericia con las máquinas, especialmente con los ordenadores y los móviles.

Lo increíble es que este cambio también se ha producido en los animales salvajes que nos acompañan, donde la evolución natural parece haber dado un giro sorprendente. La globalización y urbanización del planeta los está cambiando radicalmente. Tanto que algún pájaro tan habitual en nuestros jardines urbanos como el mirlo común, tiene ya poco que ver con el mirlo de los bosques. Hasta el punto de estar proponiéndose considerarlos dos especies diferentes. Turdus merula el mirlo campero y Turdus urbanicus el mirlo urbanita. Lee el resto de la entrada »

Descubierta una nueva especie de pájaro en Canarias

pinzon_azul_grancanaria_amartin

Es un notición pero prácticamente nadie lo sabe. Y se podría vender muy bien en la prensa. En lugar de esos aburridos titulares de “el PP niega…” o “el PSOE denuncia…”, qué bien quedaría abriendo el periódico a cinco columnas: “Descubierta una nueva especie de ave en Canarias“. Se llama pinzón azul de Gran Canaria (Fringilla polatzeki) y, como su propio nombre indica, sólo existe en esa isla.

Otra especie canaria más, añadirían los siempre enteradillos contertulios de radio y televisión sin darle demasiada importancia, pues nuestro archipiélago macaronésico (del griego makáron, islas afortunadas, felices, que se note nuestra formación en Letras) es uno de los más importantes puntos calientes de biodiversidad del planeta; incluso más rico que las islas Galápagos. Lee el resto de la entrada »

El huracán Joaquín envía un charlatán a Canarias

Charlatán

Te guste o no el mundo de los pájaros, hay sobre ellos noticias sensacionales que interesan a todos. Como la increíble observación realizada estos días en la isla de Lanzarote (Canarias). La realizó el pasado 30 de septiembre mi colega de pajareo en esa isla Francisco Javier García Varga.

Estaba en la localidad turística de Puerto del Carmen haciendo algo de deporte por un camino cercano a la costa cuando, según ha explicado él mismo, le pasó volando y reclamando un ave que no pudo identificar (en estos casos siempre vas sin prismáticos) “pero dejándome ya con la sensación de que lo más probable era que fuese algo raro”, reconoce.

Entusiasta y experto en rarezas ornitológicas, a primera hora del día siguiente ya estaba de nuevo en la zona con todo el equipo bien afilado: prismáticos, telescopio y cámara fotográfica con potente objetivo. Dio pronto con el bicho y sus sospechas quedaron rápidamente confirmadas.

Se trataba de una hembra o joven de charlatán (Dolichonyx oryzivorus), un pájaro propio de los ecosistemas agrícolas americanos, así llamado por tener un gusto machacón por el canto. Canto raro donde los haya, metálico y burbujeante; un b’bob-o-lii’ink aflautado y algo onomatopéyico del que procede su nombre vulgar en inglés: bobolink.  Lee el resto de la entrada »

Nunca la sombra de los volcanes fue tan bella

Biodiversidad canaria

Todos los que me seguís desde hace años en La Crónica Verde sabéis de mi admiración/devoción por las Islas Canarias. Uno de los puntos calientes de la biodiversidad mundial, laboratorio natural de la evolución que desde la época de Humboldt y Darwin han admirado por igual a científicos y turistas. Pero ante todo un lugar bellísimo.

Así nos lo descubre mi amigo y excelente realizador tinerfeño Pedro Felipe Acosta en su próximo proyecto cinematográfico “Canarias, a la sombra de los volcanes”.

Ante tales imágenes sobran las palabras y las patrias, como glosó el poeta Nicolás Estévanez:

Mi patria es una isla,
mi patria es una roca,
mi espíritu es isleño
como los riscos donde vi la aurora.

No dejéis de ver el avance de este trabajo. Sencillamente increíble.

Otras entradas relacionadas:

Descubren en un museo la mascota disecada de Darwin

En una reciente visita al Museo de Historia Natural de Londres me he encontrado con una increíble historia que me gustaría compartir con todos vosotros. Trata de la pérdida y descubrimiento de la curiosa mascota adoptada por Charles Darwin en las islas Galápagos y que le acompañó a lo largo de su largo viaje en el Beagle; esa vuelta al mundo fundamental para elaborar su famosa teoría de la evolución biológica.

Era una tortuga, pero no una tortuga cualquiera. Se trataba de una cría de la tortuga gigante de la isla de Santiago, años más tarde bautizada científicamente Chelonoidis darwini en honor del insigne naturalista británico. En esa época la recolección de especímenes era fundamental para avanzar en el estudio y la catalogación de la naturaleza. Amante de los animales, Charles Darwin se encariñó con este animal y lo tuvo como mascota en su camarote desde octubre de 1835 hasta su llegada a Falmouth en octubre de 1836 tras el largo periplo.

Tuvo suerte el animal, pues sólo 4 de las 48 tortugas llevadas al Beagle se salvaron de servir de comida a la tripulación y lograron llegar vivas a Inglaterra.

Como era de prever, la tortuguita no aguantó el húmedo clima inglés y murió apenas un año después. Científico escrupuloso, Darwin entregó el cadáver de su exótica mascota al museo, donde rápidamente fue disecado y etiquetado. Pero contra todo pronóstico el ejemplar se perdió, extraviado entre las colecciones. ¿Se puede perder una valiosa tortuga disecada? Pues sí, es perfectamente posible.

La razón principal de este olvido fue que el número original de su catalogación se había escrito en la parte interior del caparazón, una zona invisible si no se abre y da la vuelta al animal disecado. Por eso, desde 1874 aparecía en los catálogos oficiales como ejemplar joven de procedencia desconocida.

Mientras hacía una lista de los reptiles colectados por Darwin en el Beagle, el conservador del museo Colin McCarthy se sentía frustrado de no encontrar entre las colecciones conservadas ninguna tortuga, algo ciertamente extraño. Así que decidió revisar todos los animales y sus etiquetas. Para su sorpresa, hace 5 años hizo un importante descubrimiento. Cuando miró la zona ventral del caparazón de este animal desconocido comprobó que tenía en sus manos a la perdida tortuga de Darwin. Así lo demostraba el registro original: Número 37.8.13.1 y lugar de recolección, James Island, ahora conocida como San Salvador o Santiago. “Ha sido uno de los momentos más excitantes de mi carrera” reconoció posteriormente Colin.

170 años después, el Museo británico muestra orgulloso esta tortuga perdida y recuperada como parte de la colección original del Beagle. Y allí la podéis ver todos los que os acerquéis a sus vitrinas, repletas de sorpresas tan curiosas como ésta que hoy os traigo al blog.

Puedes seguirme (si quieres) en Twitter (@lacronicaverde) y en Facebook (www.facebook.com/lacronicaverde)

Llévate toda la biblioteca de Darwin a casa

En mis conferencias sobre biodiversidad siempre comienzo igual. Por culpa de una falsa alarma de fiebre amarilla Charles Darwin no pudo desembarcar en Tenerife. Se truncó así la que iba a ser la primera escala de un largo viaje alrededor del mundo que cambió la Ciencia y la idea que hasta entonces teníamos del Universo. La Teoría de la Evolución se gestó en ese fabuloso periplo de cinco años, aunque tampoco le habría hecho falta al joven Darwin culminarla. En Tenerife, en las Islas Canarias, habría podido descubrir las mismas pruebas de radiación adaptativa que se encontró en Galápagos, las mismas evidencias de que nuestra grandeza biológica es tan sólo resultado de una azarosa selección natural. Se quedó así con las ganas de caminar por el Teide y contemplar el gigantesco drago centenario cuya existencia conocía gracias a los escritos de Humboldt.

Y es que en esa época los científicos, ávidos lectores, sabían con detalle todo lo que se publicaba, estuviera escrito en el idioma en que estuviera. Por eso me hace muchísima ilusión que ahora, gracias a las nuevas tecnologías y a un proyecto de la Universidad de Cambridge, sea posible revolver y hasta descargarte en el ordenador los 730 volúmenes en los Charles Darwin escribió comentarios y notas a pie de página.

Se trata de la Darwin’s Library, prácticamente la mitad de su biblioteca personal de 1.480 libros, la mayoría auténticas joyas de bibliófilo. En estos momentos ya hay 330 disponibles, accesibles y gratuitos.

Y qué queréis que os diga. No son lecturas de verano, pero emociona profundamente leer las reflexiones de este inmenso sabio escritas en su letra menuda y pulcra hace ahora siglo y medio. Si paralelamente leemos estos días su entretenidísimo libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo el placer será aún mayor. Os lo recomiendo.

En la imagen, la biblioteca de Drarwin en su casa de Down House. Foto: Cambridge University Library.

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share

Darwin mató al hombre lobo

Nuestro hombre lobo, el lobishome gallego, el lobizón argentino, no murió por el disparo de una bala de plata, elemento mágico de esa luna llena que todos los meses le transformaba en fiera. Murió asesinado por Charles Darwin en 1859, año en el que la publicación de su revolucionario libro El origen de las especies hirió de muerte al legendario licántropo.

Según ratifica una interesante información publicada por el Servicio de Información de Noticias Científicas (SINC), la aceptación de la Teoría de la Evolución y su general conocimiento entre la población echó por tierra la posibilidad de que pueda existir un hombre mitad lobo. Porque como todo el mundo sabe, es algo evolutivamente imposible.

En su lugar, nuestro mundo de leyendas ha buscado y encontrado otros monstruos más darwinianos, menos imposibles: el Yeti o Bigfoot, un hombre mono, eslabón perdido de nuestro pasado primate.

Esta original teoría es defendida en charlas y conferencias por Brian Regal, profesor de Historia de la Ciencia en la Universidad Kean de Nueva Jersey (EE. UU.).

Según recoge SINC del propio Regal,

“La difusión de la idea de la evolución ayudó a acabar con el hombre lobo porque un híbrido entre humanos y canes no tiene sentido desde el punto de vista evolutivo”.

Y añade, en defensa del Yeti como entelequia pseudocientífica legendaria:

“El híbrido entre hombre y primate, sin embargo, no sólo es aceptable desde un punto de vista evolutivo, sino que es la base de la evolución humana”.

La pesadilla de Darwin es un pez

De la misma manera que las Galápagos tienen sus extraordinarios pinzones, el Lago Victoria, donde nace el río Nilo, posee la más asombrosa riqueza de peces exclusivos del mundo, cerca de 500 especies diferentes de cíclidos. Todos distintos y perfectamente adaptados a diferentes maneras de alimentación o supervivencia, y todos descendientes de un mismo ancestro común llegado allí hace no más de 12.500 años.

No existe por lo tanto en el mundo un laboratorio natural más fascinante donde poder estudiar el origen de las especies, un sueño para Darwin que últimamente se ha tornado en pesadilla, pues está en grave peligro. Y la culpa la tiene un pez, la perca del Nilo (Lates niloticus), tan habitual en nuestras pescaderías en forma de limpio fileteado.

Conocido con el sobrenombre de “el elefante acuático“, debido a la gran talla que alcanza, en realidad es un insaciable tigre acuático. Su introducción en Victoria para cría y venta posterior en Europa fue recibida con júbilo por la población, como una fuente importante de desarrollo económico de la región. Pero sin lograr mejorar la economía de los países ribereños (todo se exporta, y quienes lo pescan no lo pueden consumir debido a su alto precio), su voracidad ha provocado un auténtico desastre ecológico: la extinción de más 200 de especies de peces endémicos, situando al resto al borde de la desaparición.

Según la asociación No te comas el mundo, 2 millones de personas del mundo rico comen diariamente perca del Nilo. Esta cantidad cubriría las necesidades básicas de una tercera parte de la población desnutrida alrededor del lago Victoria (15 millones de personas), pero tan sólo les deja los desechos.

Cuando la perca llega a nuestros mercados nos la venden muchas veces como mero fresco. Nos estafan, es cierto, pero mucho peor es la complicidad involuntaria en la que caemos consumiéndolo. Son las miserias de la globalización.

Si os interesa el tema os recomiendo vivamente el documental La pesadilla de Darwin (2004), del director Hubert Sauper, que se puede visionar íntegro en You Tube.

Después de verlo no os quedaréis indiferentes y seguramente apoyaréis las diferentes iniciativas de boicot a este pescado que tan terrible desarreglo social, económico y ecológico está provocando a millones de personas de Uganda, Tanzania y Kenia.