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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Plantan once kilómetros de setos para recuperar el paisaje agrario de La Mancha

La mecanización del campo está provocando un empobrecimiento del paisaje del que las primeras víctimas son las aves. También ocurre este fenómeno en las zonas esteparias, donde a pesar de carecer de arbolado abundante, la pérdida de arbustos y pequeñas plantas aromáticas está afectando gravemente a las poblaciones salvajes de muchas especies protegidas.

Con la intención de restaurar el campo manchego, el proyecto europeo LIFE Estepas de La Mancha, promovido por la Fundación Global Nature y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, ha plantado unas 60.000 plantas de 25 especies diferentes con el objetivo de recuperar los corredores ecológicos. Puestas en fila supondrían una franja arbustiva de once kilómetros de longitud. Lee el resto de la entrada »

Mortales tendidos eléctricos arrinconan a las avutardas

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Macho de avutarda muerto tras colisionar contra tendido eléctrico.

La avutarda es la más voluminosa de las especies de la avifauna ibérica y una de las aves voladoras más pesadas que se conocen. Avutarda, avetarda u otis tarda, como se la conoce en latín, en un curioso caso de conservación del nombre vernáculo latino-hispánico desde hace dos milenios recogido ya por los historiadores clásicos Estrabón y Plinio. Es último dice, según recoge Francisco Bernis en su diccionario ornitológico: “otidas… quas Hispania aves tardas appellat“. Así llamadas porque prefieren correr a volar cuando se las molesta, y sólo emprenden vuelo en el último momento.

La razón es clara. Siendo tan corpulentas, el inmenso gasto energético de levantar el vuelo les hace ser muy conservadoras (o vagas) en eso de surcar los aires. Por la misma razón no ascienden demasiado en altura. Sus vuelos son bajos, pesados pero poderosos.

Tanques alados, apenas tienen capacidad para maniobrar en el aire. Por eso vivean en páramos y zonas desarboladas, sin más obstáculos que el cierzo. Hasta que llegamos nosotros. Ahora todas esas planicies están cruzadas por infinidad de tendidos eléctricos de alta tensión, media o baja, pero todos ellos mortales cables invisibles de torreta en torreta con los que fatalmente chocan las pobres aves. Lee el resto de la entrada »

Entre gansos y avutardas por la resucitada laguna de La Nava

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Primer día de la ruta de las aves Bird Flyway. 1.700 kilómetros de norte a sur siguiendo a los ánsares escandinavos en su viaje hacia el sur de España.

Primera estación: la laguna de La Nava (Palencia). El antiguamente conocido como Mar de Campos fue una gran laguna esteparia de unas 2.500 hectáreas que en años lluviosos llegaba a doblar su superficie. Desecada en 1968 para acoger a los habitantes de los pueblos que iban a desaparecer bajo el embalse de Riaño (León), a partir de 1991 ha logrado recuperar parte de su esplendor perdido gracias al empeño de varias organizaciones conservacionistas. Es apenas un 15% de lo que fue, pero suficientes como para haberse convertido en uno de los humedales más importantes del norte español. Lee el resto de la entrada »

Preparados para cazar avutardas y buitres

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Estos días los machos de avutarda (como el de la foto) andan como locos buscando hembras. Aves polígamas, nuestras grandes pavas de la estepa son una joya ibérica, pues las 25.000 censadas en España suponen la mitad de toda la población mundial y el 80% de la europea.

Desde que en 1980 se prohibiera cazarlas su número apenas ha aumentado. La mecanización de la agricultura, el uso masivo de fertilizantes y pesticidas, junto con esos tendidos eléctricos contra los que chocan como moscas en un parabrisas no les dan respiro. Sin embargo, muchos cazadores reclaman ahora su caza como supuesto mejor sistema de protección. Para pasmo de los científicos, aseguran que eliminando a los machos viejos las hembras criarían más pollos.

Me río por no llorar. O por no gritarles bien alto: ¡Tarugos! Por desgracia, este tipo de tancretadas no son un caso aislado.

Otros amigos del rifle, esta vez en Asturias, proponen abrir la veda del oso en cuanto sus poblaciones sean mínimamente viables. Una comunidad donde han decidido matar todos los años cientos de cormoranes, criminalizados injustamente como los responsables del descenso de la pesca en unos ríos donde cada vez hay más pescadores y menos salmones.

Los lobos, ya se sabe, de protegidos nada. Tantos ingenieros y biólogos para que al final su gestión científica vuelva a apostar por el método del palurdo, a tiro limpio.

Sambenito del que ya no se libran ni los pobres buitres leonados, carroñeros, limpiadores de basura, pero últimamente señalados como feroces atacantes de indefensos corderitos. Una próxima normativa en Extremadura (la estrategia regional contra el veneno) autorizará a acabar con ellos si así lo decide la autoridad competente, a sabiendas de la imposibilidad de separar los ejemplares sanguinarios de los bonachones, de la falsedad de la mitad de las denuncias y de la inutilidad de tal eliminación.

¿Estamos locos, tontos o es año electoral?

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Guerra europea a las bolsas de plástico

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© Jorge París/ 20 Minutos

No es un encelado macho de avutarda haciendo la rueda. Es una bolsa de plástico.

No es una tortuga flotando entre las olas. Es una bolsa de plástico.

El planeta es un gran basurero donde este tipo de embalajes desechables supone un gravísimo problema medioambiental. Al margen de la contaminación paisajística, muchas especies animales los comen confundidos o quedan enredados en ellos con fatales consecuencias para sus vidas. Nuestra mierda es mortal para ellos.

Cada ciudadano europeo usa un promedio de 200 bolsas de plástico al año, de las que casi el 90% no se reutilizan por ser demasiado finas y son desechadas. El 8 % de todas ellas acaba en el mar.

Por eso, pero también por educación, sensibilidad y coherencia, Europa las ha declarado la guerra. Aunque es una guerra muy lenta. El último ataque lo han protagonizado recientemente los Veintiocho al acordar reducir drásticamente el uso de bolsas de plástico en los próximos años: en un 80% de aquí a 2025 o garantizando que no se distribuirán gratuitamente a partir de 2018. El objetivo es que en los próximos cinco años su uso anual por ciudadano baje de 198 a 90 bolsas.

Es un paso importante, pero no definitivo. El Comité de las Regiones había depositado sus esperanzas en una prohibición total de las bolsas de plástico gratuitas antes de 2020, el establecimiento de unos objetivos obligatorios para todos los Estados miembros en el ámbito de la UE y la introducción de gravámenes a todas las bolsas a fin de garantizar una reducción del 80 %.

Esta solución es menos ambiciosa, aunque mucho mejor que la que se había llegado a barajar inicialmente, cuando el nuevo comisario europeo se planteó retirar todo el paquete de medidas para reducir su uso.

Lo que está claro es que con estas medidas adoptadas se reconoce que las consecuencias medioambientales, sociales y económicas de tener que deshacerse cada año de 100.000 millones de toneladas de bolsas de plástico en Europa son ilógicas e inaceptables.

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Culitos limpios, cópula (de avutarda) segura

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Una avutarda hembra examina la cloaca exhibida por el macho © Franz Kovacs / CSIC

La avutarda (Otis tarda) es un pájaro sorprendente. Tan voluminoso y pesado (hasta 18 kilos), que parece mentira que pueda volar. De ahí le viene lo de “ave tarda”. Prefiere caminar a emprender su casi imposible vuelo.

Con pinta de grandes pavos salvajes, desde niño los buscaba en las parameras castellanas, admirado de sus espectaculares paradas nupciales o “ruedas”, esas curiosas reuniones de sexo en grupo donde los machos elaboran una peculiar danza circular para atraerse el mayor número posible de hembras, en plan fiesta adolescente.

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Aceitera común (‘Berberomeloe majalis’). © WikiCommons

Espiándolas con el telescopio, nunca imaginé sus últimos secretos recientemente desvelados por científicos del Museo de Ciencias Naturales-CSIC.

Resulta que los barbones ingieren veneno a propósito en un extraño comportamiento entre automedicación y droga sexual. Cuando llega la primavera se hartan a comer dos especies de insectos muy tóxicos, la aceitera (Berberomeloe majalis y Physomeloe corallifer), cuyos componentes químicos tienen capacidad para matar a un ser humano. Pero no a ellos. Sólo los más fuertes logran consumirlos en gran número sin daño aparente y con una doble finalidad: eliminar sus parásitos intestinales y aparentar mayor fuerza y salud frente a las hembras. Animales polígamos, cuanto más puedan atiborrarse con estos indigestos coleópteros, más y mejor ligarán.

Por eso las Julietas de avutarda lo primero que miran a los Romeos es su culo, que los mozos exhiben frente a ellas con orgullo de machos alfa. Uno por uno analizan el blanco plumaje que rodea a la cloaca para garantizar que la zona por la que entrarán en contacto durante la cópula esté libre de parásitos o de síntomas de su presencia como la suciedad producida por una diarrea.

Por eso el macho asume el riesgo de ingerir un producto muy venenoso. Para mostrar a las hembras que es resistente a su toxicidad y que dicha resistencia puede transmitirla a su descendencia. Culitos limpios, cópula feliz.

Artículo científico al que hago referencia: Carolina Bravo, Luis Miguel Bautista, Mario García-Paris, Guillermo Blanco y Juan Carlos Alonso (2014). Males of a strongly polygynous species consume more poisonous food than femalesPLOS ONE. Doi: 10.1371/journal.pone.0111057

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Atención a la lluvia primaveral de pollos y otros animales

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Me llama mi amiga Fernanda. Fue a visitar una fabulosa encina monumental de Toledo y al acercarse a su tronco se dio un buen susto. Bajo el árbol, dos grandes bolas de algodón se hinchaban y bufaban amenazantes. Entre el blanco inmaculado resaltaban dos pares de ojos amarillos que la miraban igualmente asustados. Eran dos pollos de búho real (Bubo bubo). Se habían caído del nido, precariamente instalado en una vieja plataforma de corneja, en lo más alto de la gigantesca y solitaria encina manchega.

¿Qué podía hacer? Desde luego no cogerlos, fue mi apresurado consejo telefónico. Tampoco llamar a Medio Ambiente, como hizo el año pasado cuando se encontró otro de estos pollos en situación parecida. Llevarlos a casa o a un centro de recuperación tiene poco futuro. Lo mejor es dejar que la naturaleza siga su curso. Muchas parejas de búho real crían en el suelo y su prole prospera sin problemas. Como las avutardas, las perdices o las ortegas y sisones.

Éstas y otras especies tienen pollos que casi podríamos llamar nidífugos; en cuanto son medianamente grandes saltan del nido y empiezan a moverse por la zona. No los vemos, pero los padres están siempre muy cerca. Les cuidan y alimentan sin problemas allá por donde éstos vayan.

Así que mi amiga hizo lo mejor. Agarró una escalera y dejó las dos bolas de plumón en la cruz de la gran encina, pollos que se mantenían engrifados como habitual método de defensa pues les hace parecer más grandes y peligrosos de lo que en realidad son. Y ahí siguen hoy, hermosos y seguros.

En estos días de espléndida primavera, en nuestras salidas al campo nos podremos encontrar crías de animales aparentemente desvalidas. Incluso corzos, como ya os he contado en otra ocasión. Cogiéndolas no les hacemos ningún favor. Todo lo contrario. Lo mejor es no tocarlas. La madre naturaleza es sabia y nosotros pelín torpes.

En la foto, los búhos una vez subidos de nuevo a la encina.  © Fernanda Serrano

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Te invito a ver uno de los mejores documentales sobre las aves españolas

Cada vez me asombra más la altísima calidad lograda en los documentales de naturaleza. Cuanto mejores son, más me acuerdo de Félix Rodríguez de la Fuente, ese genio de la comunicación que suplía con imaginación y dominio del lenguaje aquello que tecnológicamente era imposible conseguir en los años 70 del pasado siglo. La llegada del vídeo en HD ha permitido dar un asombroso salto cualitativo. Tanto que las imágenes ya no necesitan locutores. Ellas mismas y sus paisajes en alta definición son los protagonistas indiscutibles. Y únicos.

Hoy quiero compartir con todos vosotros un pequeño documental que me ha dejado con la boca abierta. Me ha pasado el enlace Paola (muchas gracias) y se titula The birds of Spain, las aves de la España peninsular. Producido por Wildglimpses y realizado por Raúl Tomás Granizo, en apenas cuatro minutos nos invita a realizar un increíble recorrido por algunos de nuestros mejores espacios naturales:

– Riglos y Valle de Tena (Pirineos, Huesca)
– Bardenas Reales (Navarra)
– Montes de Toledo y Andújar (Jaén)
– Albufera de Valencia y Dénia
– Tablas de Daimiel (Ciudad Real) y Doñana (Huelva)
– Costas de Murcia y Almeria.

La música de Armand Amar es igualmente una delicia. Y el desfile de aves emblemáticas resulta abrumador: búho real, quebrantahuesos, treparriscos, alondra ricotí, avutarda (un macho en cortejo que quita el hipo), cernícalo primilla, ortega, camachuelo trompetero, alzacola, águila imperial (preciosa pareja filmada por Arcadio Calvo), curruca mirlona, buitre negro, etc, etc.

No os cuento más. Vedlo vosotros mismos y opinad. Para mí es hasta el momento el mejor vídeo rodado sobre las aves españolas ¿Estás de acuerdo? ¿Conoces algún otro que lo supere?

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¿Hay más osos y avutardas que niños?

“En la montaña de Riaño nacen más osos que niños”, asegura Porfirio Díaz, alcalde de Burón. “En las llanuras de León ya nacen más avutardas que niños”, le secunda Matías Llorente, alcalde de Cabreros, en la agrícola comarca de Los Oteros.

Además de mentira, ambos ediles son unos demagogos, pero tienen parte de razón. El campo español se muere mientras algunas especies animales hasta hace poco amenazadas de extinción se van recuperando; aunque todavía estén muy lejos de lograr unos censos cercanos a los que tenían hace apenas un siglo.

Por ejemplo, la población de avutardas en Castilla y León se ha incrementado en más de un 30 por ciento en los últimos diez años y ya hay 14.000 ejemplares.

Y respecto a los osos, el año pasado un total de 19 hembras lograron parir 37 cachorros en toda la Cordillera Cantábrica.

Obviamente, sigue habiendo en el campo más niños que avutardas y osos, pero el despoblamiento rural es cada vez mayor. Desde que comenzara el siglo XXI, 279 municipios castellano leoneses no registraron ningún nacimiento y sólo en 128, de los 2.248 de la región, el número de nacidos superó al de defunciones. Resultado de este descalabro demográfico, en 226 municipios más de la mitad de su población es mayor de 65 años.

En realidad el mundo rural ha desaparecido. Poca diferencia hay ahora entre una aldea y un barrio de adosados, todos ligados a ese coche que nos lleva rápido al centro comercial, al hospital o al trabajo. La vida en nuestros pueblos es totalmente urbana, pero sin las ventajas de la ciudad. Y al final la gente joven acaba yéndose a vivir a la gran urbe, dejando el campo para las vacaciones.

Es necesario cambiar la mentalidad. Y son precisamente avutardas y osos los que pueden ayudarnos a mantener la vida en los pueblos. La agricultura y la ganadería sostenible, el turismo, el atractivo de la vida tranquila, de la buena mesa. Ésa es la auténtica misión del mundo rural, dar servicio de calidad a nuestras locas e insostenibles ciudades, y no querer convertirlo en centros de producción masiva de alimentos de baja calidad. Mientras tanto, los pueblos continuarán agonizando, y los niños, osos y avutardas seguirán sin futuro.

Demasiados atropellos de fauna

¿Cuántos animales mueren atropellados en las carreteras españolas?

Entre domésticos y salvajes, abundantes y en peligro de extinción, cientos de miles, probablemente varios millones al año. Linces, lobos, hasta osos, pero también culebras, ratones, liebres, milanos, avutardas. Por no hablar de los insectos, algunos rarísimos, sólo vistos estrellados contra el salpicadero de los coches. Son las víctimas más inocentes del asfalto, de nuestro progreso.

Los lectores de La Crónica Verde, siempre sensibles, suelen escribirme para proponerme temas, cosa que yo siempre os agradezco. Ayer lo hizo Juan, precisamente para hablarme de este gigantesco tributo que la fauna nos paga por el simple hecho de convivir con nosotros. Éste es su escrito:

Simplemente felicidades por sus artículos, por el interés de los temas y su sabia crítica hacia el desinterés y la ignorancia que reinan en demasiados.

Además quería comentarle un tema: los atropellos de animales en la carretera. En estas fechas, a diario veo nuevos animales atropellados (me desplazo desde Noquera -acosada y degradada Sierra Calderona- a Valencia). A los siempre habituales perros y gatos, ahora se suman innumerables erizos, conejos, roedores; también me he encontrado con zorros, tejones, ardillas, garduñas, mochuelos y otras aves…

Además de la sangría inicial, como los restos no suelen ser retirados, otros caen al carroñear en ellos. Yo personalmente, en la medida de lo posible y teniendo en cuenta la seguridad del trafico, los retiro por lo menos a la cuneta, por respeto, para que se descompongan sobre tierra y no se queden meses y meses en el asfalto o sean triturados por las ruedas de los vehículos, o para que sirvan de alimento a otros sin suponer un peligro para el que los devore. Y me entristece ver cómo miles de personas son capaces de pasar junto a ellos y no inmutarse, o cómo ninguna institución se encarga de ello, dando una triste imagen de suciedad y dejadez.

En una ocasión fui andando por la cuneta desde Noquera a Bugarra (40 Km.) y contabilicé los restos de 16 cánidos, además de otros animales.

En fin, simplemente quería contárselo a alguien. Gracias por su tiempo.

Tiene razón Juan. Debería haber pasos específicos para la fauna en todas las carreteras que redujeran la actual matanza de animales. Y deberíamos ser más civilizados, pedir la retirada de esos cadáveres, aunque sólo sea para permitir que sus cuerpos abonaran la tierra, para que no los sigamos machacando hasta pulverizarlos sobre el asfalto.

¿Somos cada vez más insensibles? Es probable. Aunque si muchas veces no paramos para ayudar a un semejante en apuros, difícil será que sintamos pena por una triste garduña atropellada como la de la foto.