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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Botánicos salvan la vida al cabrito que se come sus especies más amenazadas

Pobre cabrito. Atrapado en el cercado, qué otra cosa podíamos hacer que salvarle la vida.

Al final se les coge manía. Ellas no tienen la culpa claro está, pero eso de que miles de cabras anden triscando sin la supervisión de sus dueños por los riscos de Fuerteventura comiéndose los últimos ejemplares de valiosas especies endémicas únicas en el mundo cuesta aceptarlo cuando eres botánico, naturalista o, sencillamente, un amante de las plantas.

Sin embargo, cuando te las encuentras desvalidas, indefensas ¿qué vas a hacer con ellas?

Esta es una historia real. La de cómo la Administración malgasta dinero en idear unos artefactos inútiles para tratar de cumplir mínimamente su obligación de preservar la biodiversidad en los espacios naturales protegidos y, en lugar de microrreservas botánicas, construye trampas que acaban tanto con la víctima como con el verdugo. Lee el resto de la entrada »

Flores en la tumba del misterioso gigante de Fuerteventura

Una nueva excursión científica del trío inquieto [el doctor en Botánica Stephan Scholz, el doctor en Ciencias Biológicas Juan Miguel Torres y yo mismo como doctor en Historia] nos ha llevado esta vez a las alturas del Monumento Natural de Montaña Cardón, en la isla de Fuerteventura.

Allí arriba, a 690 metros, en lo alto de un afilado espigón volcánico donde se refugian flores de algunas de las plantas más amenazadas del planeta, descansa un misterioso personaje, un héroe desconocido, un viejo mito legendario: el Gigante Mahán. Tan famoso que hasta lo glosó y quiso descubrir personalmente el genial Unamuno.

Los historiadores consideran a Mahán un ser real e incluso establecen con exactitud la fecha de su defunción: 13 de octubre de 1402. Moriría luchando contra los recién llegados conquistadores normandos, entre cuyas filas participaron como mercenarios aborígenes hermanos de la isla vecina de Lanzarote.

La orden dada por Jean de Béthencourt era apresarlo vivo pero, dada su ferocidad y gran tamaño, los soldados prefirieron matarlo. Muerto el héroe, el altahay canario, conquistadas estas descarnadas alturas que se habían convertido en el último refugio de la resistencia local, Fuerteventura pasó a pertenecer al reino de Castilla. Lee el resto de la entrada »

Atapuerca amplía su oferta turística con espeleología y paseos botánicos

Los famosos yacimientos de la Sierra de Atapuerca suman dos nuevas experiencias turísticas a su ya formidable atractivo de Patrimonio de la Humanidad. Las ofertas Atapuerca Natural y Atapuerca Espeleo permitirán disfrutar este verano de un sendero botánico que rodea el lugar de las excavaciones y explorar el interior de una de las cuevas más bellas y sorprendentes de todo el conjunto. Lee el resto de la entrada »

No te puedes perder el desierto florido de Canarias

Flores Fuerteventura 2

Es la gran noticia del año. Por eso no entiendo cómo las agencias de viajes y los touroperadores de toda Europa no lo están pregonando en papel cuché y a los cuatro vientos: ¡el desierto canario ha florecido!

Después de cinco años de terrible sequía por fin ha llovido en las islas de Fuerteventura y Lanzarote. En el patio de mi casa 140 litros en apenas dos meses, casi el doble de todo lo caído el año pasado.

Así se entiende el prodigio, la actual explosión de color verde cubriendo arenas y lavas, rejuveneciendo unas tierras resecas donde, de repente, gracias a ese milagro que los botánicos llaman “banco de semillas“, de la nada han surgido con fuerza bellísimas plantas. Y todas de golpe han reventado en flores, sabedoras que aquí el agua es un espejismo efímero. Como el alhelí canario (Mattihola bolleana), un endemismo capaz de teñir de morado inmensas laderas donde durante décadas sólo había piedras. O de azul añil como lo logra la viborina (Echium bonnetii), el más humilde de los tajinastes canarios. O de amarillo intenso gracias a la potencia de cerrajas (Reichardia tingitana) y crisantemos (Chrysanthemum coronarium).

Mires hacia donde mires, el brevísimo jardín isleño se muestra espectacular. Y los bichos están como locos. Los machos de hubara (Chlamydotis undulata), una curiosa avutarda del desierto, agotados de tanta carrera sexual; inflados como pavos, corriendo con la cabeza hacia atrás pero sin tropezarse jamás. Los alcaravanes (Burhinus oedicnemus) roncos de gritar por las noches eso que aquí suena como “Pedro Luis”, de ahí su nombre popular. Los tarros canelos (Tadorna ferruginea), un pato más propio del Sáhara, volando desorientados pues de nadar en seco tienen ahora decenas de charcas donde poder criar. Hasta los extraños corredores saharianos (Cursorius cursor) se muestran más inquietos que de costumbre, asombrados ante tantos insectos sabrosos a los que poder echar el pico.

Es el gran espectáculo de la naturaleza y llega con fecha de caducidad. En apenas un mes todo volverá a estar tan sediento como antes. Así que no lo dudes. Ni sol ni playas ¿Qué haces que no vienes?

Flores Fuerteventura

 

Fuerteventura verde

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La genial idea de una niña de 15 años que asombra al mundo

LogoMiniReservas

Al Congreso Mundial de las Tierras Silvestres WILD10, celebrado hace unas semanas en Salamanca, asistieron más de un millar de delegados procedentes de los cinco continentes. Científicos, altos funcionarios, conservacionistas, fotógrafos, periodistas, artistas e incluso representantes de pueblos aborígenes. Tuve la suerte de participar activamente en este encuentro que por vez primera en su larga trayectoria elegía como sede a un país mediterráneo. Allí se habló de muchas cosas, de muchos problemas y de muchas ilusiones. Pero varios delegados coincidieron en señalarme como una de las iniciativas más interesantes el proyecto de MiniReservas. “Seguramente lo conocerás”, me espetó uno de ellos. “Está promovido por una niña española”. Efectivamente, no tenía ni idea. Así que aproveché para enterarme.MiniReservas

La zaragozana Esperanza Sancho es la promotora de MiniReservas, una iniciativa para convertir espacios urbanos degradados en pequeñas reservas naturales. Tiene 15 años, un montón de buenas ideas y un gran talento. Tan grande como para lograr el Premio one-minuteWILD, que además de reconocer la genialidad del proyecto aplaude su excelente manera de explicarlo en un vídeo de menos de un minuto.

Esos solares o rincones abandonados cercanos a nuestras casas tienen futuro si entre todos decidimos cuidarlos para favorecer la presencia de una fauna y flora que, sin duda, nos hará más felices. Es un proyecto participativo, voluntario, destinado a recuperar la vida silvestre y a favorecer su conocimiento. Propone retirar la basura, plantar árboles y arbustos, instalar refugios de fauna y catalogar su biodiversidad. Es verdad. Quizá después de tanto trabajo luego llegue un promotor y levante apartamentos donde tantas ilusiones depositamos, pero ¿qué sería del mundo sin sueños?

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Los biopiratas se aprovechan de los saberes de Panchito

Campesino

Pancho Cárdenes era un viejo yerbero de Gran Canaria. Pasó poco por el colegio, pero tenía unos conocimientos extraordinarios sobre plantas medicinales, ungüentos y tisanas capaces de aliviar las enfermedades más comunes de sus vecinos de Valleseco en unos tiempos en los que llamar al médico era un lujo imposible por lo inalcanzable.

Hoy, solucionado el problema sanitario, esos curanderos han desaparecido. Ganamos en salud, eso nadie lo duda, pero a cambio de perder unos saberes maravillosos capaces de aliviarnos los males más frecuentes y menos graves. De ser autónomos frente a las pequeñas dolencias.

Donde ahora vemos hojas y flores anónimas ellos veían remedios. Aferrados a la botica de diseño ya no nos interesa saber cómo se distingue y para qué sirve la manzanilla, la cola de caballo o la hierba clin. ¿O sí?

Una delegación del Instituto de Medicina Tradicional China de Pekín ha visitado recientemente Canarias para conocer con detalle las aplicaciones terapéuticas tradicionales de las plantas isleñas. Otros, representantes de multinacionales farmacéuticas, escudriñan el campo buscando medicinas donde las gentes del campo siempre supieron que estaban, donde siempre las usaron.

No les empuja la curiosidad. Buscan la rentabilidad económica de un legado que es de todos pero que muchas veces pasa a ser propiedad de unos pocos. Algunas de estas especies autóctonas, únicas en el mundo, atesoran remedios contra el cáncer, la diabetes o el alzhéimer.

Lo lógico sería que fueran investigadores nacionales quienes hiciesen este trabajo, y empresas españolas quienes patentaran el resultado, pero no se hace. ¿Investigar en España? Qué inventen ellos… con lo nuestro.

Si Panchito levantara la cabeza no se lo creería. Todo su saber se lo estamos regalando a los biopiratas.

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