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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Breve manual para disfrutar del paisaje mientras paseas

Paseando por el bosque. Foto Pixabay

Acabo de termina de leer un librito que es una auténtica maravilla, un tesorillo de papel, una joyita para tener siempre en la mesita del dormitorio, junto a la cama, y poder disfrutarlo en píldoras de hermosa felicidad literaria, tómese al menos dos párrafos antes de ir a dormir.

No hay peligro de sobredosis si uno se engancha al texto y lo lee de una sentada. Bueno, en realidad sí que lo hay. Su efecto secundario principal es que a uno le entran unas ganas locas de salir a pasear por las montañas más solitarias del mundo. A donde, por cierto, se recomienda también llevar este librito de bolsillo en cuestión, no tengamos una recaída y necesitemos del subidón contemplativo que emana de su bella prosa.

Los Alpes en invierno. Ensayos sobre el arte de caminar (Siruela, 2018) fue escrito entre 1871 y 1902 por Leslie Stephen (Londres, 1832-1904), pionero del alpinismo y padre de la famosa escritora Virginia WoolfLee el resto de la entrada »

La tontuna de apilar piedras se hace viral

Si el número de los necios ya era infinito en tiempos de san Jerónimo (siglo IV), cuando todavía no estaba la humanidad enganchada a las redes sociales y la estupidez tardaba años en contagiarse de una ciudad a otra, resulta lógico, pero muy triste, que su número se haya disparado en estos tiempos hasta el infinito e incluso mucho más allá. Aparece un tonto, hace una gran tontería, e inmediatamente le salen cientos de miles de imitadores.

Por ejemplo, apilando piedras. En la playa escribí tu nombre (con piedras) y allí lo dejé, para que nadie lo pisara María Isabel, o Judith, o Christian, Pepe, Manolo, Cojonciano. Y te dejo la playa de Esquinzo hecha un asco como la imagen que me ha enviado, todo escandalizado, el gerente del Patronato de Turismo de Fuerteventura, y que ilustra este post. En el Parque Nacional del Teide también hice miles de montículos con las lavas imitando las apachetas de los Andes porque todo ese paisaje es muy mágico piruli, muy energético, y queda tan supermono como he visto en Instagram que lo hacen en Mallorca y en Ibiza y hasta en Normandía. Lee el resto de la entrada »

Una copa de espumoso canario en el techo de España

La impresionante sombra del Teide avanzando sobre la isla de Tenerife.

La impresionante sombra del Teide avanzando sobre la isla de Tenerife.

Ha sido sin duda una de las experiencias más increíbles de mi vida. Subir al atardecer en el funicular del pico del Teide, el techo de España (3.718 metros), cuando ya está cerrado y no quedan turistas. Llegar casi arriba, a 3.500 metros de altitud, y sentir al instante una bocanada de aire helado con sabor a azufre. Recibirte a pie de cabina una copa de espumoso canario de la Bodega Altos de Trevejos, mientras esperas el milagro desde este lugar privilegiado. Y el milagro llega puntual con el frío atardecer, una gigantesca sombra puntiaguda que poco a poco va creciendo hacia el mar apuntando al horizonte infinito. Es la sombra del volcán adueñándose de Tenerife, más grande cuanto más va cayendo el sol. Una Volcano Teide Experience, como se publicita ahora, el no va más de la oferta turística de Canarias. Lee el resto de la entrada »

La primavera se adelanta este año tres meses

termómetro-Valencia-calor

No es porque no lo supiéramos y lo temiéramos, pero el cambio climático empieza a ser tan tangible como invisible lo es el primo negacionista de Rajoy. Especialmente este invierno inexistente en el que estamos batiendo todos los récords de disparate climático. Lee el resto de la entrada »

Stephen Hawking sigue usando Windows Vista

Stephen Hawkings

Stephen Hawking, ayer entre el público atento del Starmus Festival

No es el notición del año pero sorprende saber que Stephen Hawking, último icono científico mundial vivo, para muchos no expertos heredero directo de Albert Einstein, apuesta para seguir conectado con el mundo por el sistema operativo de Microsoft. Y más en concreto, por la inestable y obsoleta versión Windows Vista.

Afectado por una grave enfermedad motoneuronal relacionada con la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), la del famoso Ice Bucket Challenge, Hawking tan sólo puede hablar a través de una pantalla de ordenador que dirige por medio de pequeños movimientos de su mejilla derecha gracias a un sensor acoplado sobre sus gafas. Como si masticara chicle, es capaz así de abrir su correo electrónico, que es igualmente una vieja versión del Outlook. Y hablar por medio de un sintetizador de voz denominado Words Plus. Máxima velocidad, tres palabras por minuto.

¿Qué cómo sé yo todo eso? Pues porque tengo el extraordinario privilegio de haber pasado cuatro horas sentado apenas a dos metros del astrofísico británico. Una anécdota que confirma hasta qué punto el público y los científicos estamos juntos en esa reunión única que tiene al Teide como testigo: el Festival Starmus.

Impulsado por Garik Israelian, científico del Instituto de Astrofísica de Canarias experto en la formación de los agujeros negros, Starmus es un festival internacional del conocimiento dedicado al mundo de la astronomía y la ciencia combinado con la música, el arte y la cultura. Por eso también ayer pude saludar a otro icono mundial, el gran Brian May, guitarrista de Queen y doctor en astrofísica.

Y así, rodeado de estrellas, hemos hablado sin parar de estrellas en Tenerife. La primera sesión ha resultado impresionante. Robert Wilson (Físico, Premio Nobel), fue el encargado de inaugurar el programa de ponencias con “El comienzo de todos los comienzos”. Le han seguido las intervenciones de David Eicher (editor de Astronomy Magazine) sobre si “El universo se preocupa realmente por sí mismo?, la del siempre polémico Richard Dawkins (biólogo evolucionista) con “Una taxonomía tentativa de vida extraterrestre” y, para terminar, Katerina Harvati (antropóloga) nos ha puesto a los “Neardentales en el espejo”. Y hoy escucharemos, por fin, a Stephen Hawking, quien nos explicará su teoría sobre el riesgo de destrucción del Universo del bosón de Higgs. ¡Qué pasada!

Podría estar horas hablando de lo mucho que he aprendido ayer y de lo mucho que espero aprender a lo largo de esta intensa semana, pero tan sólo me quedo con tres ideas claves:

IDEA 1. Pregunta que algo aprenderás. Los científicos no paran de hacerse preguntas y de tratar de encontrar respuestas. Así avanza a Ciencia. Gracias a muchos Why? y escasos pero brillantes Eureka!

IDEA2. Humildad. Todos estos grandes personajes coinciden en la importancia del equipo. En cómo muchas casualidades e incluso errores les han llevado a realizar grandes descubrimientos. En que el mérito es de todos y no de unos pocos.

IDEA3. Entusiasmo. Hay que verles las caras. Cómo disfrutan con su trabajo, polemizando, profundizando, discutiendo. ¡Se lo pasan bomba!

PD. Dedico este post a mi hijo Santi, quien primero se fijó en el sistema operativo del ordenador de Stephen Hawking. 15 años y se ha gastado el dinero de sus propinas en acompañarme al Starmus. El chaval apunta maneras.

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Los Parques Nacionales de Canarias pueden desaparecer por falta de dinero

Las tijeras de los brutales recortes económicos siguen recortando nuestro futuro. Si en Sanidad y Educación son salvajes, imaginaros lo que está ocurriendo con otros sectores menos prioritarios como son los relacionados con el medioambiente. En el caso de Canarias la podadora no está respetando nada, ni siquiera los Parques Nacionales, nuestra joya de la Corona natural. Para el próximo año el presupuesto se quiere reducir un 75%. No habrá dinero ni para luchar contra los incendios forestales. Garajonay, Teide, Caldera de Taburiente y Timanfaya están en peligro de extinción.

Los cuatro Parques Nacionales de Canarias, espacios únicos en el Mundo, son visitados por más de 6.000.000 de turistas al año. A su indudable papel como motor económico, los cuatro añaden un incalculable valor sentimental y emocional, pero sobre todo ecológico.

Pero en poco tiempo han pasado de ser una referencia internacional a tener sobre ellos la amenaza de la desaparición. Desaparecer es una palabra muy dura, pero real: las figuras de protección como Parque Nacional, Patrimonio Mundial o Reserva de la Biosfera pueden dejar de serlo si no son gestionados adecuadamente. Y esto es algo que puede ocurrir si finalmente se aprueban los brutales recortes previstos, que se suman a los ya sufridos desde su reciente transferencia.

Según el sindicato CC.OO., el recorte supondrá la desaparición de unos 300 puestos de trabajo, “con todo lo que ello implica no sólo desde un punto de vista laboral, sino también social, medioambiental, de conservación, conocimiento, investigación y disfrute de estos espacios únicos en el mundo”.

Si se aprueba la drástica reducción presupuestaria los Parques dejarán de prevenir y luchar contra los incendios forestales, dejarán de crear empleo directo e indirecto, dejarán de mejorar la calidad de vida en sus Áreas de Influencia Socioeconómica, dejarán de mantener los equipamientos (senderos, miradores, áreas recreativas y de acampada) y de mantener abiertos centros de visitantes y aulas de la naturaleza, dejarán de promover programas de Educación Ambiental, dejarán de conservar las especies de flora y fauna en peligro de extinción, dejarán de restaurar áreas degradadas, dejarán de ser nuestro orgullo y pasarán a ser nuestra vergüenza.

Los Parques Nacionales de Canarias pueden acabar convirtiéndose en territorios sin gestión, sin control e indefensos a los vaivenes de los grupos de presión. Para impedirlo, trabajadores de los cuatro espacios se han rebelado y piden nuestro apoyo. Tan fácil como unir tu firma en esta cibercampaña de Change.org y seguirlos en la página que tienen en Facebook.

Garajonay, Teide, Caldera de Taburiente, Timanfaya. Cualquiera que conozca estos lugares no puede permitir su desaparición.

Puedes seguirme (si quieres) en Twitter (@lacronicaverde) y en Facebook (www.facebook.com/lacronicaverde)

¿Acabaremos pagando por visitar los espacios naturales?

Hace unos años me invitó un amigo naturalista a dar un paseo por un pequeño robledal en la campiña inglesa, último refugio de la allí muy rara ardilla roja (Sciurus vulgaris). Para evitar su destrucción había sido adquirido por un grupo ecologista. Y para mi asombro, debimos pagar cada uno tres libras para poder entrar en él. Como era de esperar, ninguno de los muchos que por allí estábamos ese domingo vimos ninguna ardilla, pero todos llevábamos en la cara la satisfacción del privilegio de pisar ese último reducto de bosque primario británico, del que ya os he contado lo amenazado que se encuentra. Y a nadie le importó tener que pagar por verlo.

¿Llegará también aquí el día en que tengamos que pagar para pasear por nuestros últimos hayedos, robledales o encinares, por nuestros espacios protegidos? Espero que no.

Nuestro país no es de los que gusta de rascarse el bolsillo por admirar el patrimonio, sea artístico o natural. Conozco a varios que desde que se paga entrada en los museos no ha vuelto a pisar uno de ellos, aunque no vacila en soltar 30 euros por ir a un concierto o a un partido de fútbol.

¿Os imagináis que nos cobraran por visitar Monfragüe, Picos de Europa, el Teide, Doñana o el hayedo de Tejera Negra? Me imagino las protestas. Y sin embargo, su mantenimiento cuesta mucho dinero a las arcas públicas. Con el añadido de que, en mi opinión, nuestra sociedad sólo valora lo que vale dinero. ¿Estaríamos así más concienciados de la importancia de la Naturaleza? Probablemente sí, pero dudo que esta decisión se tome alguna vez. Sinceramente, soy el primero que le gusta disfrutar gratis de tanta riqueza.