La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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¿Te imaginas un verano sin ranas?

Imagen de Frank Winkler en Pixabay.

Este año, nos guste o no, por culpa de la covid-19 las vacaciones serán mayoritariamente turismo interior. No hay mal que por bien no venga, pues nos permitirá descubrir unos paisajes patrios infinitamente más cercanos, reconocibles y disfrutones que los habituales de nuestras otrora escapadas a la otra punta del planeta.

Muchos optaremos por el turismo rural. Y sin duda la gozaremos cuando en nuestros paseos por algún río, charca o fuente nos salude un nutrido coro de ranas. Aunque puede que no escuchemos ninguna. Porque a los anfibios les está yendo muy mal por culpa de los de siempre, de nosotros.

Recuperar algunos de esos paraísos perdidos de los batracios no es tan difícil. Los pilones de fuentes, los abrevaderos para el ganado, las albercas de riego o las charcas artificiales pueden representar auténticos refugios para diferentes especies de anfibios, si las cuidamos mínimamente. Lee el resto de la entrada »

Vivir en el campo también estresa (a los mirlos)

Macho de mirlo común. Foto: Pixabay

Nuestra visión antropocéntrica y urbana nos hace ver a las ciudades como lugares estresantes y, por el contrario, al mundo rural como espacios sosegados y tranquilos. Pero cualquiera que viva en y del campo sabe que, salvando las distancias, tal visión no es real.

Tener que ganarte la vida con una economía agroganadera o forestal es tan duro o más que ganártela en una oficina; con muchas más incertidumbres y mayor esclavitud hacia unos recursos que no conocen ni horarios ni festivos.

Los que viven bien en el campito son los bichos, pensará más de uno. Felices y tranquilos. Pero tampoco es verdad. La naturaleza es pura competición por la supervivencia. Puro estrés. Que se lo digan a los mirlos.

Un equipo internacional en el que participan investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) y de la Estación Biológica de Doñana (EBD), ambos del CSIC, ha descubierto que en los mirlos no existen diferencias entre el estrés que sufren las poblaciones del campo frente a las que residen en ambientes urbanos. Lee el resto de la entrada »

¿Acabó una pertinaz sequía con los romanos?

"El curso del Imperio: Destrucción". Thomas Cole (1836)

“El curso del Imperio: Destrucción”. Thomas Cole (1836).

Gracias a los registros sedimentarios del lago Montcortés (Lleida), donde los depósitos son anuales, investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE) y el Instituto de Física Química Rocasolano (IQFR), todos del CSIC, han logrado reconstruir a lo largo de casi 3.000 años las lluvias extremas y relacionarlas con la Oscilación del Mediterráneo, un patrón atmosférico a gran escala que condiciona la precipitación de este área del planeta.

La reconstrucción, que va desde el año 763 a.C. al 2012, ayuda a entender las fluctuaciones del clima mediterráneo a lo largo de exactamente 2775 años ininterrumpidos. Y permite conocer con exactitud en qué año y hasta en qué época se registraron grandes tormentas en el oeste del Mediterráneo.

¿Y qué tiene esto que ver con los romanos? Pues mucho. Lee el resto de la entrada »

Descubren las ventajas de ser el Patito Feo del bosque

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Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) han descubierto que dos especies de aves ibéricas muy diferentes y comunes en nuestros parques, herrerillos comunes (Cyanistes caeruleus) y carboneros comunes (Parus major), se engañan mutuamente para conseguir que una sola hembra críe los pollos de ambas. Lo acaban de publicar en la revista Behavioral Ecology and Sociobiology. Después de controlar 1.285 nidos durante tres años en los Montes de Toledo han comprobado cómo en el 3% de los casos las nidadas de ambas especies estaban mezcladas. Lee el resto de la entrada »

El efecto del centésimo mono, falso pero esperanzador

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Es uno de los temas más recurrentes en los libros petardos de autoayuda o de Nueva Era. Citar el efecto del centésimo mono, también conocido como “de los cien monos” o, mejor aún si lo ponemos en inglés, “hundredth monkey effect”. Para quien no lo conozca, la definición de la Wikipedia, donde deja bien claro su naturaleza de bulo pseudocientífico, resulta clara:

Es un comportamiento aprendido propagado rápidamente desde un grupo de monos hasta todos los monos, una vez que se alcanza un número crítico de iniciados [100]. Por generalización, se refiere a un fenómeno por el cual, una vez que una cierta parte de una población ha oído hablar de una nueva idea o aprendido una nueva habilidad, la difusión de dicha idea o habilidad entre el resto de la población se produce en forma instantánea, mediante algún proceso desconocido en la actualidad, más allá del alcance de la ciencia.

Vale sí. Es mentira que unos científicos japoneses comprobaran que algunos monos de una isla nipona aprendieron a lavar batatas, y poco a poco este nuevo comportamiento se extendió a través de la generación más joven hasta que una vez alcanzado un cierto número crítico de monos adiestrados ―el llamado «mono 100»― la conducta se extendió instantánea y milagrosamente por las islas cercanas, cruzando el mar. Esos famosos monos aprendieron de los mayores y no de los jóvenes, como era de esperar, y su descubrimiento gastronómico tardó mucho más que un centenar de monos en generalizarse, sin llegar nunca a extenderse a otras islas con las que no tenían contacto físico.

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Culitos limpios, cópula (de avutarda) segura

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Una avutarda hembra examina la cloaca exhibida por el macho © Franz Kovacs / CSIC

La avutarda (Otis tarda) es un pájaro sorprendente. Tan voluminoso y pesado (hasta 18 kilos), que parece mentira que pueda volar. De ahí le viene lo de “ave tarda”. Prefiere caminar a emprender su casi imposible vuelo.

Con pinta de grandes pavos salvajes, desde niño los buscaba en las parameras castellanas, admirado de sus espectaculares paradas nupciales o “ruedas”, esas curiosas reuniones de sexo en grupo donde los machos elaboran una peculiar danza circular para atraerse el mayor número posible de hembras, en plan fiesta adolescente.

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Aceitera común (‘Berberomeloe majalis’). © WikiCommons

Espiándolas con el telescopio, nunca imaginé sus últimos secretos recientemente desvelados por científicos del Museo de Ciencias Naturales-CSIC.

Resulta que los barbones ingieren veneno a propósito en un extraño comportamiento entre automedicación y droga sexual. Cuando llega la primavera se hartan a comer dos especies de insectos muy tóxicos, la aceitera (Berberomeloe majalis y Physomeloe corallifer), cuyos componentes químicos tienen capacidad para matar a un ser humano. Pero no a ellos. Sólo los más fuertes logran consumirlos en gran número sin daño aparente y con una doble finalidad: eliminar sus parásitos intestinales y aparentar mayor fuerza y salud frente a las hembras. Animales polígamos, cuanto más puedan atiborrarse con estos indigestos coleópteros, más y mejor ligarán.

Por eso las Julietas de avutarda lo primero que miran a los Romeos es su culo, que los mozos exhiben frente a ellas con orgullo de machos alfa. Uno por uno analizan el blanco plumaje que rodea a la cloaca para garantizar que la zona por la que entrarán en contacto durante la cópula esté libre de parásitos o de síntomas de su presencia como la suciedad producida por una diarrea.

Por eso el macho asume el riesgo de ingerir un producto muy venenoso. Para mostrar a las hembras que es resistente a su toxicidad y que dicha resistencia puede transmitirla a su descendencia. Culitos limpios, cópula feliz.

Artículo científico al que hago referencia: Carolina Bravo, Luis Miguel Bautista, Mario García-Paris, Guillermo Blanco y Juan Carlos Alonso (2014). Males of a strongly polygynous species consume more poisonous food than femalesPLOS ONE. Doi: 10.1371/journal.pone.0111057

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El turismo loco amenaza el paraíso canario de los pájaros

Faro Alegranza

Faro de la isla de Alegranza. ©WWF

Alegranza es un islote deshabitado de 10 kilómetros cuadrados situado al norte de Lanzarote. Está considerado uno de los espacios naturales más importantes de la Unión Europea. Pero es propiedad privada.

Sí, lo has leído bien. Una isla canaria pertenece integramente a una familia. Razón de peso para explicar que a este volcán solitario en medio del Atlántico también le haya llegado la amenaza del pelotazo turístico. Un descabellado proyecto para convertir en hotel de lujo el faro de Alegranza, la única construcción del espacio natural más protegido (sobre el papel) de toda Canarias.

Alegranza es el espacio natural protegido marítimo-terrestre más importante de las islas Canarias. Sus aguas albergan la mayor biodiversidad marina. Su vegetación se encuentra entre las primeras de Europa en cuanto a la presencia de especies endémicas. Además, es el refugio de la mayor diversidad de rapaces y el mayor número de especies amenazadas de aves de las islas Canarias.

Sólo allí se calcula que crían unas 8.000 pardelas cenicientas (Calonectris diomedea), varios cientos de petreles de Bulwer (Bulweria bulwerii), decenas de pardelas de macaronesia (Puffinus baroli), cientos de paíños europeos (Hydrobates pelagicus) y cerca de un centenar de paíños de Madeira (Oceanodroma castro). Por no hablar del guirre (Neophron percnopterus majorensis), el halcón de Eleonor, el halcón tagarote o el águila pescadora.

Instalar en Alegranza un hotelito de lujo y abrir el islote al turismo supondría un desastre para este paraíso. El Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Natural del Archipiélago Chinijo, al que pertenece Alegranza, lo prohíbe, al controlar y restringir su uso público; también recoge la necesidad de que las instalaciones del faro alberguen una estación biológica que sirva de apoyo a las actuaciones de conservación del espacio (gestión, vigilancia, investigación, educación y sensibilización ambiental). Nada que ver con lo que ahora se pretende.

Como yo y tantos otros, SEO/BirdLife, WWF España, la Fundación César Manrique e investigadores de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) quieren evitar el uso turístico del Faro de Alegranza. Para lograrlo, han mandado un escrito a la Autoridad Portuaria de Las Palmas solicitando que se cumpla la ley y se garantice el uso público de esta instalación pública. ¿Nos harán caso? Oscuros intereses económicos pueden ser mucho más fuertes que la cordura y el sentido común.

Por desgracia éste no es un caso aislado. SEO/BirdLife ha denunciado también la existencia de un proyecto muy similar en el faro de la isla de Sa Conillera, en Baleares. El proyecto de construcción del hotel podría afectar allí al entorno de la mejor colonia de pardela balear (Puffinus mauretanicus) del territorio español, una especia tan escasa que es considerada el ave más amenazada de Europa, de acuerdo con los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Cuando hablaban de salida de la crisis, ¿a qué se referían? ¿A volver al ladrillazo? ¿A destrozar los únicos rincones naturales que nos quedan sin urbanizar en España?

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Pobres ancianos secuestrados en jardines

Olivo milenario

La historia es real. Un artista se enamoró de un árbol y quiso inmortalizarlo en una pintura única. Era un olivo del Maestrazgo, en Castellón, al que le calculaban 1.300 años. Por ponerle una cifra, pues resulta imposible conocer su edad exacta. Todas las tardes el pintor acudía al olivar buscando esa luz única incidiendo en la corteza retorcida del coloso, que dibujaba con primor de escolar. Pero al llegar un día el gigante había desaparecido. ¿Se habría confundido de lugar? El agujero abierto en la tierra le confirmó su peor presentimiento. Lo habían vendido por un puñado de euros, para desolación del artista y de los muchos vecinos y forasteros que lo admiraban. Un triste cuadro sin terminar fue su último recuerdo.

En la Comunidad Valenciana todos estos árboles grandiosos están protegidos desde 2006. Pero no los que se llevaron antes en camiones a golpe de cheque, la mayoría muertos durante el transporte, abandonados en viveros, languideciendo en rotondas, campos de golf, urbanizaciones; la minoría en jardines donde se coleccionan como un lujo más, los últimos testigos vivos de la historia dando sombra a la piscina.

Uno de ellos, quizá el del cuadro inacabado, se ha hecho famoso. Forma parte de la caprichosa colección de olivos centenarios del banquero Emilio Botín. 475 vetustos ejemplares expoliados a mayor gloria del mercado financiero. Bautizado “Santander”, al menos ha servido para algo más que el adorno. De él se ha extraído la primera secuenciación completa del ADN de la especie.

Gracias a sus añejos genes podremos mejorar la futura producción olivarera. Pero nunca lograremos que el viejo árbol vuelva a disfrutar de esas puestas de sol mediterráneas, auténticamente sublimes en estos días de finales de otoño. Ni que nosotros las disfrutemos a su sombra.

Olivo milenario

Foto superior: Ejemplar secuenciado en el proyecto del CSIC. ©Banco Santander/CSIC

Foto inferior:  Olivo Domiciano, nacido en el Maestrazgo (Castellón) hace casi 2000 años y que fue subastado en Francia por 64.000 euros como escultura viva del Imperio romano“. Las subastas de estos ejemplares únicos que deberían estar protegidos y ser atractivos turísticos de la comarca siguen dando fabulosos beneficios a los intermediarios de tan vergonzoso comercio.

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Los buitres llegaron a Canarias siguiendo a los hombres y sus cabras

La revista científica británica BMC Evolutionary Biology publicó ayer un interesantísmo trabajo donde se demuestra que los buitres llegaron a las islas Canarias hace tan sólo 2.500 años, siguiendo los rebaños de cabras de los primeros aborígenes que colonizaron el archipiélago.

Pero algo aún más increíble. En estos dos milenios las aves isleñas han evolucionado de forma distinta a sus vecinos continentales, de tal manera que son ahora mismo una subespecie endémica diferente a cualquier otra conocida; denominada majorensis en homenaje a la Maxorata (Fuerteventura), la única isla donde en la actualidad sobrevive este pequeño buitre. Nunca antes un proceso evolutivo había sido tan rápido.

Ya sabéis muchos que durante más de diez años formé parte del equipo que ha estudiado al guirre o alimoche canario, un taxón gravemente amenazado de extinción. De ser abundante en prácticamente todo el archipiélago, en apenas 50 años sus poblaciones se desplomaron y en la actualidad tan sólo sobreviven 150 ejemplares.

Cuando descubrimos que tenía diferencias, no sólo de tamaño (es más robusto y está más adaptado a volar con viento) y de comportamiento (al contrario que los peninsulares no es migrante), sino también genéticas, nos quedamos asombrados. Calculamos entonces que para haber evolucionado de una manera tan radical debería haber llegado a las islas hace decenas de miles de años. Y como entonces no había grandes mamíferos terrestres en Canarias, supusimos que se alimentaría de las colonias de aves marinas, focas y lagartos gigantes.

Este nuevo descubrimiento nos rompe de nuevo los esquemas a todos. Como explican los investigadores y ha recogido El País, “la introducción de fuentes de alimentos nuevas y abundantes por parte de los humanos habrían permitido no solo la colonización de los alimoches, sino también su expansión demográfica y su adaptación putativa al nuevo medio ambiente de las islas”. Por lo tanto, y ésta es la gran novedad, los resultados sugieren que la actividad humana puede disparar la divergencia evolutiva en muy poco tiempo.

Creamos especies con nuestros actos, pero también las destruimos. Como el pobre guirre canario, tan cercano a nosotros que nos siguió en nuestras colonizaciones, y al que ahora, que ya no nos interesa su presencia como basurero del campo, lo envenenamos o le colocamos tendidos eléctricos contra los que se estrella mortalmente. Somos bastante ingratos ¿no os parece?

El trabajo publicado se titula The role of humans in the diversification of a threatened island raptor. Está firmado por cinco prestigiosos investigadores de la Estación Biológica de Doñana y puede descargarse íntegro en este enlace.

Foto: Gustavo Peña / Cabildo de Fuerteventura

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La caza nos mata (a todos)


Los cerca de un millón de cazadores españoles matan cada año 4,2 millones de conejos, 3 millones de perdices, 1,2 millones de liebres, 1,3 millones de codornices, 5 millones de palomas, becadas y patos, 120.000 jabalís y 60.000 ciervos (según Anuario INE). Para lograr tan sangrienta estadística disparan no menos de 250 millones de tiros. Ello supone arrojar anualmente al campo, al aire, a los cultivos, al agua, más de 4.000 toneladas de plomo, un metal pesado extremadamente tóxico.

No es una exageración ecologista. Dos recientes estudios de destacados profesores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) advierten de que esta permanente e invisible contaminación supone “una seria amenaza” para nuestra salud y la de la fauna salvaje. Y solicitan el cambio urgente de la munición por metales menos peligrosos en balas y cartuchos.

¿Se acuerdan de esas perdices o conejos guisados en los que la aparición de algún perdigón entre la carne era síntoma de su pedigrí campestre? Son puro veneno. Especialmente si los animales están cocinados en escabeche, pues el vinagre facilita la disolución del metal y el consecuente incremento de sus concentraciones en sangre. Los estudiosos además han constatando que aún quitando los perdigones antes de la cocción las concentraciones de plomo quedan casi intactas. Una vez ingeridos, este tipo de metales pesados se van acumulando poco a poco en el organismo, aumentando los niveles hasta provocar graves enfermedades e incuso la muerte. También en estos casos los niños son especialmente sensibles al veneno, ajenos al peligro que entraña el comer el jabalí que cazó su padre.

Resulta increíble. La Unión Europea ha prohibido el uso del plomo en pinturas y reducido a mínimos su presencia en los combustibles, pero no ha extendido esta prohibición a la munición cinegética. ¿A qué esperan?

Aquí os paso el enlace de los dos trabajos científicos en donde se advierte del peligro para hombres y animales de usar munición de plomo:

Deborah J. Pain, Ruth L. Cromie, Julia Newth, Martin J. Brown, Eric Crutcher, Pippa Hardman, Louise Hurst, Rafael Mateo, Andrew A. Meharg, Annette C. Moran, Andrea Raab, Mark A. Taggart y Rhys E. Green (2010). “Potential Hazard to Human Health from Exposure to Fragments of Lead Bullets and Shot in the Tissues of Game Animals”. Plos One 5 (4): e10315. Doi:10.1371/journal.pone.0010315. Artículo de acceso libre.

Sergio A. Lambertucci, José A. Donázar, Fernando Hiraldo (2010). “Poisoning people and wildlife with lead ammunition: time to stop”. Environmental Science and Technology, 44 (20), pp 7759–7760. Artículo de acceso libre.

Foto: © Hunter portrait / Dreamstime.com

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