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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Entradas etiquetadas como ‘Persecución’

Pakistán, el primer telediario presentado por un* trans*

Por Andrea Puggelli (@aikkomad1), activista LGBTIQ

 

Marvia Malik (twitter)

Marvia Malik se convirtió en la primera presentadora transgénero de Pakistán. Malik fue desheredada por su familia porque la consideraba una desgracia. Ella fue “seleccionada por mérito, no por cuestiones de género”, explicó Junaid Ansari, propietario de Kohenoor News.

Marvia Malik quiere promover la igualdad de trato de las personas trans y espera que su trabajo contribuya a mejorar la vida de la comunidad trans* en Pakistán.

Mi historia no es diferente a la de cualquier hijra (personas trans*) que se puede ver pidiendo limosnas en la calle. Me sacaron de la escuela media y me fui a trabajar a un salón de belleza y gané lo suficiente para inscribirme en la universidad, pero no fue fácil. Debemos decirle a los padres que no se avergüencen de lxs niñxs que no pueden ajustarse al sexo asignado al nacer”.

En Pakistán, muchxs khwaja sara (un término que como “hijra” significa personas transgénero e intersexuales) son atacadxs, asesinadxs y violadxs. Muchxs luchan por encontrar un trabajo y algunxs, para ganar dinero, se ven obligadxs a mendigar o prostituirse.

En junio de 2016, Alisha, una activista transgénero de 23 años, murió después de haber recibido un tratamiento médico porque cuando ingresó en el hospital el personal se negó a admitirla debido a su género. Este suceso instó al gobierno a tomar medidas a favor del “tercer género. Lee el resto de la entrada »

Por qué la protesta contra la represión homófoba funciona

Por Laura Carter, investigadora de Amnistía Internacional sobre cuestiones LGBTI

Ha pasado casi un año desde que salió a la luz una campaña cuidadosamente orquestada por la policía chechena en la que más de un centenar de hombres fueron secuestrados y detenidos en el espacio de unas pocas semanas. Caracterizada por su extrema brutalidad, la represión en la región causó la muerte de al menos tres hombres y muchos otros fueron torturados bajo custodia.

El único “delito” de estos hombres era sospecharse de ellos que eran gays. Las víctimas informaron de que las habían torturado para obligarlas a “descubrir” a otros.

La ONG rusa Red LGBT expuso con escalofriantes detalles la terrible deshumanización a la que tuvieron que enfrentarse estos hombres. Fueron sometidos a brutales palizas, electrocución y privación del sueño; los obligaron a dormir en suelos de cemento y los humillaron sistemáticamente. Lee el resto de la entrada »

Mientras Egipto tortura a homosexuales, ¿dónde están nuestros gobiernos?

Por Enrique Anarte (@enriqueanarte)

El grupo musical Mashrou Leila

El pasado 20 de septiembre, la banda libanesa  tocó en El Cairo. Para quienes no la conozcan, sepan dos cosas. La primera de ellas: su música, que empezó por conquistar el corazón de los jóvenes de Oriente Medio, suena ya en locales y reproductores de todo el mundo. La segunda: más allá de sus éxitos musicales, el grupo indie se ha convertido en un referente cultural del proceso social y político que fueron las primaveras árabes, en una voz incómoda que canta sobre derechos, libertad o censura, entre otras cosas. Y, más recientemente, gracias en parte a que su cantante es abiertamente homosexual, en una bandera de los derechos de las minorías sexuales en aquellos países de la región donde estas sufren mayor discriminación, desigualdad o violencia.

Hay países donde ondear una bandera es puede ser delito. Eso mismo ocurrió en el concierto de Mashrou’ Leila del pasado 20 de septiembre, en El Cairo. Algunos asistentes sacaron durante el concierto la bandera arcoíris, símbolo internacional de la diversidad sexual y de género. El contestado régimen del general Abdelfatah al Sisi aprovechó aquel aparentemente insignificante detalle para ir todavía más lejos en la represión contra las personas lesbianas, gais, trans, bisexuales e intersexuales (LGTBI). Lee el resto de la entrada »

Ames a quien ames, seas quien seas, es hora de que todos los países te amen igual

Ana Martínez, responsable trabajo diversidad afectivo sexual Amnistía Internacional España

Foto: Amnistía Internacional

Madrid se encuentra en plena ebullición LGBTI. Estos días la ciudad se ha convertido en el epicentro de la reivindicación de los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales. La bandera arcoiris ondea con orgullo en todos los rincones. Hay mucho que celebrar. Y todavía más por lo que seguir luchando.

Ningún país del mundo respeta, garantiza y protege los derechos de las personas LGBTI en plena igualdad. En 13 estados, amar a personas del mismo sexo está castigado con la pena de muerte. En otros, con azotes públicos. Y también hay países que, aunque no criminalizan la homosexualidad, sí prohíben o limitan las expresiones públicas de estas personas. No sólo la orientación sexual se penaliza. También la identidad. Las personas trans e intersexuales se enfrentan a diario a las más diversas formas violencia. Decidir quién y cómo ser no es un derecho en todos los países del mundo. Lee el resto de la entrada »

La violación de los derechos LGBT, ¿un crimen de lesa humanidad? #Orgullo (#5)

Por Paco Ramírez, director del Observatorio Español contra la LGBTfobia

Foto: Alisdare Hickson

Foto: Alisdare Hickson

En 73 países se persigue la homosexualidad legalmente y se penaliza severamente. En total son 13 los países y zonas en las que castigan con la pena de muerte los actos homosexuales, entre ellos: Afganistán, Arabia Saudí, Brunei, Irán, Mauritania, Pakistán, Sudán, Yemen, algunos estados del norte de Nigeria y algunas zonas del sur de Somalia. En otros países, la homosexualidad puede ser castigada con cadena perpetua o duras penas de prisión, añadiendo a ello el estigma social y el rechazo mayoritario de su entorno y su comunidad. Si a todo ello añadimos las torturas, los malos tratos por parte de policía y en prisión, incluso hasta castigos físicos como latigazos en plena plaza pública para escarnio social, podemos hacernos una idea de este paisaje nada halagüeño para gays y lesbianas en estos países. Lee el resto de la entrada »

La primera rebelión de los gays fue en la Florencia renacentista

Por Andrea Puggelli (@aikkomad) activista italiano LGBTQI

El ‘David’ de Miguel Angel

Todos sabemos que la principal rebelión LGTB fue la de Stonewall en 1969, pero casi nadie sabe que la primera rebelión gay de la historia fue la de Florencia (Toscana) en 1512. Ya en 1400 Florencia era conocida en toda Europa por la amplia difusión de la homosexualidad, hasta el punto de que en Alemania para indicar un sodomita se utilizaba la palabra”florentino” (florenzer). La reputación de los ciudadanos de la Toscana estaba tan afectada, que la ciudad de Génova tenía una ley que impedía la contratación de profesores de esa región por temor a poner en peligro la sexualidad de los estudiantes. Lee el resto de la entrada »

Refugiad@s LGTB, una huida constante de la violencia y la persecución

Compartimos esta entrada escrita por Sergio Aguado Dívar y publicada en el blog Otro mundo está en marcha. Encantads de publicarla también en 1 de cada 10.

Foto: Thomas Rossi Rassloff - Berlín (vía Flickr)

Foto: Thomas Rossi Rassloff – Berlín (vía Flickr)

En los últimos meses asistimos con desolación a la creciente demanda de personas desesperadas que llegan a las costas y fronteras europeas huyendo de la violencia, la persecución y la muerte. Desde Siria y Oriente Medio, desde África y Asia Menor. La crisis humanitaria que se desencadenó (al menos en los medios de comunicación) el pasado año no ha hecho más que crecer, al mismo tiempo que ha aumentado la atención mediática y social sobre la situación que viven las y los solicitantes de asilo, la efectividad de las políticas de los países europeos en la materia, y la ausencia de recursos destinados a garantizar el derecho a la protección internacional que se instauró en 1951 en la Convención de Ginebra.

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La persecución de los homosexuales en la Alemania nazi

Hoy se celebra el Día Internacional de Conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto, Andrea Puggelli (@aikkomad) activista italiano LGBTQI nos comparte esta entrada

Auswitch / Foto: César González Palomo

Auswitch / Foto: César González Palomo

Hace 12 anos visité el campo de concentración de Majdanek, en Polonia y el Guetto de Varsovia. En aquellos tres días me sentí horrorizado al ver que la brutalidad humana no tenía ningún límite.

La homosexualidad de los gais era ilegal en la Alemania bajo el artículo 175 del Código Penal. Sin embargo, existía una tolerancia en Alemania hacia los homosexuales tras de la República de Weimar (después de la Primera Guerra Mundial). Los nazis, en cambio, quisieron eliminar de Alemania el “vicio” de la homosexualidad y de esta forma ayudar a ganar la lucha racial. De esta forma, una vez llegaron al poder en 1933, intensificaron la persecución hacia los hombres homosexuales alemanes. Los nazis creían que los homosexuales eran hombres débiles y afeminados que no podían luchar por la nación alemana. Veían a los homosexuales como gente que probablemente no produciría hijos y no contribuiría a aumentar la tasa de natalidad alemana: sostenían que la homosexualidad fuera un peligro para la raza. Lee el resto de la entrada »

El hombre que entró a robar y salió corriendo sin entender

Muy pocas palabras se necesitan para invitarte a ver este vídeo de Amnistía Internacional.

Solo que le des al ‘play’

No culpen a nuestro orgullo: mi visibilidad no mata, su odio sí

Por Lucía Rodríguez Sampayo

Fotografía de EFE
Fotografía de EFE

 

Hablábamos de mujeres valientes. Lesbianas que salieron a la calle a reivindicar su autonomía y su placer a pesar de haber sido amenazadas, directa e indirectamente. Y hablábamos también de quienes no aceptan esa autonomía, quieren coartarla y recurren a la violencia ante las expresiones de libertad que pueden poner en peligro el sistema patriarcal, o los subsistemas de privilegios que algunos han logrado consolidar, asumiendo la exclusión de otras como un “mal necesario” para su propio bienestar.

Ese sistema habló, tras la Marcha de la Diversidad Sexual de 2014 en El Salvador, de “neutralizar” expresiones que consideraba inconvenientes. Yo hablo de más violencia. Porque no contentos con haber puesto en riesgo la integridad de aquellas mujeres que defendían sus derechos y su dignidad, quisieron hacerle creer al mundo que su disidencia, su libertad, era la que generaba la violencia. Que sus reivindicaciones tenían un impacto en el incremento de los “crímenes de odio”.

Cada año, tras el Orgullo LGBTI, aumentan en El Salvador los asesinatos de personas de la diversidad sexual, y específicamente de mujeres trans, las más expuestas por su especial situación de exclusión y desprotección . Pero no podemos consentir que se responsabilice de estos crímenes a las defensoras de los derechos humanos y de la población LGBTI. Parece que es cierto que la visibilización de las demandas, de la exigibilidad de esos derechos, exacerban los odios y la violencia de una sociedad que no tolera la diferencia, la diversidad ni la disidencia. Así lo demuestra el hecho de que, en los últimos 10 años, se haya incrementado la tasa de crímenes por odio en un 400% en El Salvador. Pero la responsabilidad es exclusivamente de los violentos, de los criminales, y de las autoridades que no hacen nada ante estos crímenes, que permiten y perpetúan la impunidad.

El Sistema de Naciones Unidas en El Salvador, de la mano del Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, ha puesto de manifiesto en diversas ocasiones no solamente la situación de inseguridad y exclusión de la población LGBTI, sino también y sobre todo la vulneración sistemática de sus derechos a la vida y la seguridad jurídica . En una campaña lanzada esta misma semana se ha comprometido a acompañar a las instituciones nacionales y a las organizaciones de la sociedad civil en su lucha por la exigibilidad de los derechos de las personas LGBTI. “Penaliza la violencia, no las diferencias”, busca visibilizar también la necesidad de generar un cambio cultural basado en el respeto a la diversidad, en el reconocimiento de la igual dignidad y derechos de todas las personas. No cabe duda de que ése ha de ser el primer paso. La violencia, los homicidios, son consecuencia de las fobias sociales e institucionales; y solo cuando la sociedad condene de forma unánime y sin fisuras la exclusión y la discriminación de la población LGBTI podremos dejar de hablar de crímenes de odio.

Tenemos una larga y ardua tarea por delante. Y no hay tiempo que perder.

Yo creo que podríamos empezar por los medios de comunicación. Medios que han permitido culpabilizar a las defensoras de derechos humanos de propiciar el incremento de los crímenes de odio, obviando que es el Estado el responsable de la garantía de esos derechos, de la prevención de la violencia y del delito y de la persecución de los criminales. Medios que, ante cada asesinato de una mujer trans, se empeñan en hablar de hombres que no eran. Medios que perpetúan la exclusión, la discriminación y el odio a través de titulares que niegan la dignidad de las víctimas, de sus compañeras y de sus familias. Medios que tienen que asumir su responsabilidad social, y dejar de ser cómplices de tanta violencia.