BLOGS
1 de cada 10

Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Archivo de la categoría ‘Nayra Marrero’

Armarios que recorren pueblos con la ilusión de desaparecer

Por Nayra Marrero (@nayramar)

Encuentro ciudadano en Valleseco – Historias desde el armario

Su nombre es Ramón, pero la edad y la costumbre lo han convertido en Don Ramón. Es un hombre majo, sonriente, siempre predispuesto. En el pueblo, antiguamente, por su buen porte y su buena renta familiar, lo llamaban el soltero de oro, pero él nunca se interesó por las mujeres de su entorno. Decían las malas lenguas que en sus temporadas por la capital alternaba con artistas pero hace años que dejó de hacerlo. Algunos lo achacan a que se ha hecho viejo pero lo cierto es que la fecha coincide con cuando Miguel se hizo cargo de la panadería y le arrendó la casa de al lado.

Don Ramón y Javier tienen una historia en común, aunque no se conocen. Javier es mucho más joven, apenas acaba de cumplir 18 y ya se fue de casa. Siempre fue buen estudiante porque su sueño era irse a la universidad a Madrid, no tanto estudiar algo concreto. Atrás dejó parte de su vida pero sobre todo (de lo que no era vida) ese extraño lugar que compartía con Rita, que sin ser de su pueblo sabía lo que era vivir como él. Lee el resto de la entrada »

Lorena y el cuerpo como campo de batalla

Por Nayra Marrero (@nayramar)


Lorena era una rubia exuberante, una mujer a punto de cumplir 30 años con una sonrisa pícara y unos pechos que solían ver el sol. Lorena era guapa pero sobre todo era una mujer construida a sí misma en contra de lo que lo que la sociedad quiso imponerle.

Lorena era venezolana, era transexual y mil otras cosas que fue pero ya no es, porque el 23 de octubre de 2016, huyendo de un cliente que la amenazaba y le había apuñalado en la mano, cayó por la ventana del piso donde se prostituía.

En su historia quedó escrita la homofobia, porque a los 14 años contó que le gustaban los chicos y sufrió el castigo que en una pequeña población del norte de Venezuela supone amar a alguien de tu mismo sexo. A los 16 años fue la transfobia, porque Lorena se reconoció mujer (y por tanto heterosexual), la que le dejó marcas. Sus pocas fuentes de ingresos se fueron reduciendo y ya con 17 años y aspecto incipiente de muchacha, comenzó a dedicarse a la prostitución. Y la inseguridad y el estigma asociados al trabajo sexual también le dejaron huella. Lee el resto de la entrada »

Fiestas laicas para que quepamos todos

Por Nayra Marrero (@nayramar)

01222

Miembros del Colectivo Gamá en la Romería de La Naval

Me encantan las fiestas de pueblo. El momento que más me gusta es el que tengo que ponerme mi traje de típica canaria, mi repertorio de folklore, mis botellita de ron, y me junto con mis colegas en torno a un timple en alguna romería. Son fiestas de día por lo que suelen ser espacios donde convivimos personas de todas las edades, de todos los tipos, igualadas por los ropajes tradicionales, las risas y el buen rollo.

Las Rson fiestas populares multitudinarias en las islas. Las abren las carretas con sus bueyes (cuya participación es harina de otro costal) y se terminan en la plaza del pueblo o en cualquier calle intermedia, donde compartir canciones, echarse unos pizcos o comerse un bocadillo comunitario a mordiscos. Lee el resto de la entrada »

Carta de amor a la visibilidad de gais, lesbianas, bisexuales, trans…

Por Nayra Marrero (@nayramar)

Foto: Colectivo Gamà

Foto: Colectivo Gamà

A veces nos preguntamos por qué dar tantas explicaciones, por qué mostrar nuestras realidades, nuestras familias… Por qué, si nosotras vemos con naturalidad la diversidad, debemos hacer de ella bandera.

Keyla es transexual. Desde niña (aún, con 15 años, lo es) mostró una fuerza poderosa, y aún con el apoyo de su familia y el refuerzo del Colectivo Gamá, a veces le han flaqueado las piernas. Fue cuestionada en el registro civil  que le correspondía en Gran Canaria cuando quiso cambiar su nombre por uso habitual, recibió insultos por las calles y fue víctima de discriminación dentro de su centro escolar. Como la luchadora que es, ha ido superando cada batalla, el colectivo ha ofrecido formación sobre transexualidad y transfobia tanto el alumnado como el profesorado de su centro, y el coraje de su familia han hecho el resto. Hace solo unos días Keyla volvía a llorar a causa de su gente, de sus vecinas y vecinos, pero esta vez de alegría: fue nombrada Reina del Mar de las fiestas de su pueblo. Cuando le preguntaron si desde Gamá podían felicitarla en redes sociales, lo que visibilizaría su relación con el colectivo LGTB, contestó con un rotundo sí. La visibilidad es importante para seguir con la lucha y ella cree en la igualdad real. Gracias, Keyla. Lee el resto de la entrada »

Comprar esposas, alquilar vientres: ¿realidades importables?

Por Nayra Marrero (@nayramar)

Foto: EFE/David de la Paz

Foto: EFE/David de la Paz

¿Sabes que en Corea del Norte te puedes comprar una esposa? Una señora que se ocupe de tus necesidades de cuidado, alimentación, limpieza, sexo, descendencia… Una señora que sea tuya, porque tú la pagas, cuyo contrato vinculante se llama matrimonio. Que llamemos matrimonio al contrato establecido en España por dos personas que desean voluntariamente contraerlo, con capacidad de decisión y marcha atrás, ¿avala las prácticas que bajo ese mismo nombre se realizan fuera de nuestras fronteras? No, ¿verdad? ¿Por qué cada vez que hablamos del matrimonio no sale a colación que el matrimonio que se hace en Corea del Norte es intolerable? Lee el resto de la entrada »

Besos con sabor a diferencia

Por Nayra Marrero (@nayramar)

Imagen de la pelicula “La belle saison”

Me gustan los besos. Los que me despiertan por la mañana o me despiden al dormir, pero también los que me acompañan durante el día.

Me gustan los besos con el salado del mar, el dulce de la sandía, el frescor del agua fría o el calor de la ansiedad. Me gustan los besos en la orilla de la playa, en la piscina, en los pasillos del supermercado, en un semáforo en rojo o esperando el ascensor.

Me gustan los besos libres, que surgen, que se encuentran, que se regalan o que tienen ganas de ser robados. Me gustan los besos cortos, los que se prolongan, los que acompañan caricias, miradas intensas o callan la boca, sobre todo si callan la risa.

Los besos no son todos iguales, aunque me gusten con todos sus matices. Lo que sé que no marca la diferencia es el sexo de quienes besan, aunque a veces sea determinante en los ojos de quienes miran.

-Mamá, ¿por qué se besan?

+Es el amor, cariño.

Esa misma conversación no puede ser distinta si quienes se encuentran entre besos son un chico y una chica, dos hombres o dos mujeres. Llamémoslo amor, quizá sólo sean ganas, pero el mismo amor, las mismas ganas, en los tres casos.

Por eso te pido que este verano, cuando tengas ganas de robar un beso, pienses si la libertad para darlo depende del género de los labios que no puedes quitarte de la cabeza. Si hay diferencia, tenemos trabajo pendiente.

¿Por qué la llaman padre si ella no lo es?

Por Nayra Marrero (@nayramar)

‘Empieza la temporada de playa’ / Foto cedida por Sylvia, Joana y Adrián

Mi tía está cabreada. Diría que está cansada de que tener que firmar como padre de su hijo, pero lo cierto es que es una fuente inagotable de energía y como cree en la igualdad no se cansa, se enfada y lucha. El otro día fue al Registro Civil y tuvo que rellenar el hueco en blanco que hace referencia al padre, mientras mi otra tía hacía lo propio en el espacio de la madre. Pero Adrián tiene dos madres, dos, ¿por qué una tiene que figurar como padre?

Quizá haya quien piense que no tiene mayor importancia, que ahora que pueden tener una familia deberían estar contentas y no seguir quejándose. Pesadas. Pero como la igualdad no es tal si no es completa, y el reconocimiento de nuestras familias no es una concesión que se nos haya hecho para mantenernos en silencio, la lucha continúa. Lee el resto de la entrada »

¿Encerramos a nuestros niños en armarios?

Por Nayra Marrero (@nayramar)

'Infancia' / Foto: Ignacio Palomo Duarte

‘Infancia’ / Foto: Ignacio Palomo Duarte

-Mamá, estoy harta. No sé si es por machismo o por esas cosas, pero no me gusta que me pregunten todo el rato que si tengo novio ¡Tengo 10 años! No tengo novio, nadie de mi clase tiene ¿para qué quiero un novio con 10 años? Pero es que me enfada mucho, mamá, porque ¿por qué me preguntan si tengo novio? ¡Si yo aún ni siquiera sé si tendré novios o novias!

Me cae bien mi prima. Es una niña extremadamente inteligente, escucha, razona, y expone sus ideas con lógica. Me gusta cómo se enfrenta a sus dudas, cómo las plantea. El otro día quería saber si mi tía Sylvia, que es lesbiana porque le gustaban las mujeres, antes de tener novias había tenido novios: Lee el resto de la entrada »

Una vida juntos puede no ser suficiente si no hay papeles

Por Nayra Marrero (@nayramar)

Foto: Ted Eytan

Foto: Ted Eytan

Pasa en las mejores familias. O mejor dicho, simplemente pasa. Pasa que tú construyes tu vida en común con una persona a la que quieres,  te vas a vivir a su piso -que es desde entonces tu casa-, eliges a su lado el coche en el que os movéis y cuando encuentras ese sofá que quedaría tan genial en tu salón, simplemente lo compras.

Desde las salidas al mercado los sábados por la mañana hasta los viajes transoceánicos, vas viviendo los momentos a pasos, compartiendo las alegrías pero también los llantos, creciendo junto a otra persona, amoldándote y reivindicándote.

Una vida en común, constituyes con tu pareja un matrimonio sin papeles porque entre las cosas que os apetecía vivir no estaba una boda. Lee el resto de la entrada »

A mi amiga le han pegado por ser transexual

La agresión esta semana a una mujer trans en pleno centro de Madrid nos toca como si fuera a una de nosotras o a una de nuestras personas queridas. Pero además, para Nayra Marrero (@nayramar) -algo más que colaboradora del blog- le toca porque es su amiga sin eufemismos. 

Autofoto de su mano

Autofoto de su mano

Aún siente que le tiemblan las piernas. Recuerda flashes y se le encharcan los ojos, aunque procura no llorar. Ella no fue educada para saber llorar, y aunque ha hecho un trabajo estupendo por deconstruir su educación machista, aún relaciona el llanto con la debilidad y se contiene.

El sábado por la noche no llegó a dormir a casa, donde la esperaban, porque acabó en el hospital. Por la mañana bien temprano saltaron las alarmas entre las amigas porque no había vuelto, porque en ella no es normal, porque se quedó en el bar a tomar la última mientras el resto se recogía y no se sabía más: su teléfono daba apagado y no había manera de encontrarla. Lee el resto de la entrada »