Jairo Miguel Sánchez, el niño torero más precoz de toda la historia de la tauromaquia, quien a los ocho años ya se enfrentó a una becerra y a los once mató su primer novillo, se ha hecho mayor pero sigue acuchillando toros.
Los mató por cientos en México, pues la ley española le exige los dieciséis años para poder torear. [¿Pueden los niños ser toreros?] Pero recién cumplida esa edad se acaba de estrenar matándolos de seis en seis en España.
Apoyado (o empujado) por sus padres, cuando el resto de los niños estudiaba en el colegio él arrastraba por América su espadita y su capote de niño. Si en lugar de toros cortara cuellos de ternera en un matadero no le habrían dejado, pero dicen que lo suyo es arte, y además da mucho dinero. A todos.
La vida y la profesión le han dado muchas cornadas. Estuvo a punto de morir varias veces, pero no se rinde ante la evidencia. Temerario como sólo la juventud lo puede ser, su manera de hacerse un hueco en el sangriento espectáculo es poniendo una vez más en peligro su vida. Por ello el pasado sábado protagonizó "la gesta" de estoquear seis toros en solitario en Cáceres, su tierra natal. Nadie lo había hecho nunca tan joven.
De pequeños nos llevaban a ver al bombero torero y ahora nos traen al niño torero. Por los dos siempre he sentido una pena infinita.
Jairo Miguel, te doy un consejo. Cuelga el estoque y coge los los libros. El verdadero arte de la vida no es torturar toros, es ser persona. Y todavía estás a tiempo de lograrlo.
Sí amigos. El gorrión se extingue. El pájaro más abundante de pueblos y ciudades, el único que nos ha acompañado fiel desde el Neolítico, se bate en retirada. No hoy ni mañana, es verdad, pero sus tendencias mundiales a la baja son cada día más preocupantes.
Nuestras ciudades irrespirables, ajetreadas, apretadas, resultan ya demasiado para él y se va. Lo echaremos de menos, pues a pesar de no ser bello, de no ser un gran cantor, sus piares nos alegran tanto como un beso, nos recuerdan nuestro pasado rural, nuestra condición natural.
Prácticamente se ha extinguido ya de grandes ciudades europeas como Londres, Dublín, Edimburgo, Praga o Berlín. En Gran Bretaña han desaparecido 5 millones de parejas en los últimos 30 años. La situación no es aún tan alarmante en España, donde con una población de 10 millones de parejas se considera la especie más abundante y más ampliamente distribuida. Pero se comienza a ver una preocupante tendencia negativa. En los naranjales de Valencia, por ejemplo, los descensos son superiores al 90%. Y en el centro de Madrid cada vez hay menos.
Decía el poeta Miguel Hernández que “los gorriones son los niños del aire”, empeñados en una lucha alegre “por existir en la luz, por llenar de píos y revuelos el silencio torvo del mundo”. Quizá estos niños se han hecho mayores y se han cansado de nuestros malos modos.
>¿Por qué se extinguen?
En las áreas urbanas la culpa la tiene nuestra excesiva limpieza de calles y jardines, lo que les escamotea alimento. También la competencia feroz de las palomas por esas migajas de nuestros desperdicios.
En las zonas rurales la razón es el despoblamiento de los pueblos, el abandono de las tierras de cultivo, unido a un excesivo uso de productos químicos.
Si hasta los gorriones nos abandonan ¿no será una señal?
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Terminemos, sin embargo, con un sabor dulce. Con la poesía del genial Claudio Rodríguez dedicada al humilde gorrión. Ojalá esta simpática ave siga enredada entre nuestros zapatos mucho tiempo.
Hoy queremos sacar pecho. La Crónica Verde ha sido elegida como uno de los blogs de medio ambiente en castellano más influyentes de Internet . No lo dicen nuestros lectores (cerca de 100.000 lectores únicos al mes) ni lo ratifica un premio. Lo confirma Wikio, uno de los agregadores de noticias más importantes de Europa. Su ránking, toda una referencia internacional, se decide automáticamente basándose tan sólo en los enlaces provenientes de otros blogs y del valor de esos enlaces, es decir, en su impacto real.
La clasificación del mes de enero sale el próximo viernes pero nosotros la hemos conseguido hoy: estamos en el octavo puesto dentro de la categoría medio ambiente, junto a páginas tan señeras como El Blog Verde, el Ecoperiodico o Anima-Blog, el flamante Premio 20Blogs de Naturaleza del año pasado. Los 20 más destacados son los siguientes:
Estoy contento, no tanto por el éxito de esta página, sino sobre todo por el interés creciente que el Medio Ambiente tiene en nuestra sociedad. Sin embargo, también me gustaría contar con vuestra opinión para mejorar, respondiéndome por ejemplo a alguna de estas preguntas.
>¿Qué piensas que le falta o le sobra a La Crónica Verde?
Avatar, la película más taquillera de la historia, no es un film de ciencia ficción. Es real, al menos para los pueblos indígenas. Tan real como la destrucción que se cierne implacable contra sus vidas, territorio y cultura.
Lo afirma Survival. Y lo apoya en declaraciones terribles, como la que aporta un indígena penan de Sarawak, en la parte malasia de Borneo:
“Los penan no pueden vivir sin su selva. El bosque nos cuida y nosotros cuidamos de él. Entendemos a las plantas y a los animales porque hemos vivido aquí durante muchos, muchos años, desde la época de nuestros ancestros. Los na’vi de ‘Avatar’ lloran porque su bosque es destruido. Es lo mismo con los penan. Las empresas madereras están talando nuestros grandes árboles y contaminando nuestros ríos, y los animales que cazamos están muriendo.”
También dan la palabra en Survival a los yanomanis. Gentes como Davi Kopenawa Yanomami, conocido como el Dalai Lama de la Amazonia:
“Mi pueblo yanomami siempre ha vivido en paz con la selva. Nuestros antepasados nos enseñaron a entender nuestra tierra y a los animales. Hemos utilizado este conocimiento cuidadosamente, porque nuestra existencia depende de él. Mi tierra yanomami fue invadida por mineros. Una quinta parte de nuestro pueblo murió de enfermedades que nunca habíamos conocido”.
Esa visión holística del entorno no es singular. La tuvimos todos los pueblos del mundo, sólo que el progreso nos está haciendo olvidarla.
Termino citando directamente a Survival.
"Como los na’vi de Avatar, los últimos pueblos indígenas del mundo, desde el Amazonas a Siberia, también están en peligro de extinción, ya que sus tierras son expropiadas por poderosas fuerzas en busca del beneficio económico, como la colonización, la industria maderera y la minería. Una de las mejores formas de proteger la herencia natural de nuestro planeta es sorprendentemente sencilla: se trata de asegurar los derechos territoriales de los pueblos indígenas".
Los españoles no podemos comer sin pan. Es nuestro alimento estrella, el más natural y básico. También el más diverso, pues sólo en España tenemos más de 300 variedades diferentes de todos los tamaños, formas y texturas.
No por casualidad, su consumo ha estado siempre rodeado de un aura de sacralidad. ¿Recuerdas? Nuestras abuelas lo besaban si se caía al suelo, nunca se podía poner boca abajo ("Llora la Virgen"), se le hacía una cruz al amasarlo y se guardaba en bolsa blanca. “Está bendito”, nos decían. Si se tiraba al fuego se alimentaba al diablo, y si se le pinchaba con el tenedor se atraían desgracias a la casa.
En los pueblos se cocía a lo sumo un par de veces a la semana y, a decir de nuestros mayores, cuanto más duro se quedaba más rico estaba. Nunca se desperdició un solo mendrugo, por lógica y por que hacerlo daba mala suerte. El sobrante, si es que alguna vez sobraba, se usaba para empanar carnes, hacer torrijas o dar consistencia a las sopas, tanto las de leche de los desayunos como las de ajo de las comidas. Pero todo eso era antes.
Ahora seguimos comiéndolo, aunque ajenos a supersticiones ya no lo reverenciamos. En realidad lo desperdiciamos. Al día siguiente de comprado lo consideramos duro y lo tiramos. Da igual que caiga hacia arriba o hacia abajo. Como resultado, miles de toneladas de pan fresco acaban todos los días en el vertedero. Según las estadísticas más conservadoras, un 30 por ciento de todo lo que se elabora al año en España, 660 millones de kilos de los 2.200 producidos, terminan en el cubo de la basura.
Pienso en el hambre en el mundo, en la tragedia de Haití, y se me cae la cara de vergüenza. Con todo este despilfarro podríamos ayudar a mucha gente, reciclándolo, repartiéndolo, pero no lo hacemos. Preferimos comprar todos los días el pan calentito.
Pero seamos positivos. Aportemos entre todos soluciones.
Una fantástica es la de la ONG francesa Pan contra el Hambre. Sus voluntarios recogen por las panaderías todo ese pan duro, lo preparan como comida para animales, y el dinero de la venta lo destinan a proyectos de ayuda al Tercer Mundo.
Seguro que se pueden hacer otras muchas cosas para acabar con este despilfarro. ¿Qué ideas se te ocurren a ti para no desperdiciar el pan duro? Por ejemplo, nosotros en casa hacemos unas crepes y un puding buenísimos.
El lobo era el orgullo de Vizcaya. Dos ejemplares negros con sendos corderos blancos en sus fauces centraban desde hace siglos el histórico escudo heráldico bizkaitar. Pero los suprimieron del blasón en 1986, seguramente porque hacía más de 50 años que se había matado en esa provincia al último. Tras una implacable persecución lo habían conseguido, el odiado animal estaba por fin extinguido, aniquilado.
Pero la Naturaleza es terca. Y el lobo aún más. En cuanto le han dado un respiro, el bello cánido salvaje ha regresado a Euskadi desde las salvajes tierras altas del vecino Burgos. ¡Qué maravilla! ¿Verdad? En absoluto.
La Diputación Foral de Vizcaya sabe lo que debe hacer si no quiere perder votos. Impedir a toda costa el regreso del lobo. Los responsables medioambientales de la señera institución lo tienen muy claro:
"Hay que atajar el problema cuanto antes".
Ya lo ven. Algunas especies son una joya faunística, pero otras, sin más apelativos, tan sólo son un problema. Como solución, nada mejor que usar el viejo método que tan buenos resultados siempre dio en el pasado: a tiro limpio. Para esto sí que dan todas las facilidades. En cuanto se detecte la presencia de un lobo en la zona, con sólo avisar dos horas antes se puede organizar una batida exterminadora.
La semana pasada ya se permitieron varias cacerías para tratar de acabar con los lobos que supuestamente atacaron un rebaño en Carranza, donde murió una oveja preñada y otras dos resultaron heridas.
Es la primera batida del año, si bien en 2009 ya se autorizaron seis más para prevenir la entrada de este depredador en los pastos de Carranza y Arcentales.
No es éste un problema de carácter económico, sino más bien de odio atávico. En realidad, para los pastores vizcaínos la aparición del temido lobo no es tan mala como la pintan. Las subvenciones cubren hasta un 80% del coste de contratación de los seguros ganaderos, que se suman a las indemnizaciones otorgadas por la institución foral cuando se producen ataques.
Da lo mismo. No se le quiere y punto. Hay que volver a extinguirlo, no vaya a ser que lo tengan que poner de nuevo en el escudo.
Pobre Haití. Dicen que "la pobreza nunca alza cabeza", pero en el caso de este malaventurado país podríamos señalar el viejo refrán colombiano:
Cuando el pobre va de culo, no hay barranca que lo ataje.
O siguiendo con el refranero popular, "a perro flaco todo son pulgas". Las pulgas haitianas son tan antiguas como su propia historia. Descubierta la isla por Cristóbal Colón en 1492 y bautizada La Española, nuestra desidia patria dejó en total abandono al sector occidental. Desde la famosa isla de La Tortuga, piratas, bucaneros y otras gentes de mal vivir, en su mayoría oriundas de Francia, se fueron instalando en esta zona, donde desarrollaron un fortísimo sistema esclavista. Ante la evidencia, en 1697 España cedió la mitad de la isla al Estado galo, convirtiéndose así en su primera colonia de Ultramar. En 1804 será el primer país latinoamericano que logrará la independencia, pero al estar integrado mayoritariamente por esclavos libertos (el 95% de la población es de ascendencia africana), recibió el rechazo internacional. Aislado del mundo, satanizado, se radicalizó, acabando con todas las grandes haciendas que simbolizaban el viejo dominio blanco. Luego aparecieron los dictadores (nunca se fueron) y todo fue a peor.
Y es aquí donde, tras el desastre social, llega la tragedia medioambiental de la que emana la terrible pobreza histórica de Haití. Más seco que su vecina República Dominicana, rápidamente sus selvas fueron eliminadas para abastecer los ingenios de caña de azúcar. En la actualidad, con tan sólo un cuatro por ciento de sus bosques originales, la falta de árboles protectores ha provocado una pérdida dramática de suelo fértil. Su agricultura de subsistencia apenas da para escapar del hambre. Y como pobres, el único combustible para sus paupérrimas cocinas proviene de una leña cada vez más escasa. También por no tener árboles, los efectos de los huracanes y las inundaciones son aquí más devastadores que en el país vecino.
>>¿Cuáles son a largo plazo las necesidades de Haití?
Está claro. Más allá de las ayudas urgentes, Haití necesita cambios profundos en su economía que pasan por una recuperación social y ambiental de país. Atajar el problema desde la raíz, logrando su desarrollo a largo plazo.
>En primer lugar es necesaria una profunda e intensa campaña de reforestación que deberá mantenerse durante décadas. Con árboles volverá el agua y el suelo fértil a la isla.
>En segundo lugar necesita una reforma agraria. El país y las ayudas deben centrarse en el desarrollo de una agricultura sostenible que permita alimentar a sus habitantes y producir excedentes con los que poder comerciar en el extranjero, pues para cubrir sus necesidades mínimas Haití necesita ahora importar más de la mitad de los productos agrícolas que consume. Lo ha dicho el responsable de la FAO:
"La prioridad es el suministro de semillas, fertilizantes, pienso para el ganado y vacunas, así como aperos agrícolas".
>También debe darse prioridad al desarrollo de las energías renovables, a ese sol y a ese viento del que tanto tienen y tan poco utilizan.
>Y por supuesto, la mejor manera de que este país pueda salir algún día de la pobreza pasa por cancelar de forma inmediata su deuda externa, que ahora mismo asciende a casi 2.000 millones de dólares.
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Las diferentes fotografías que ilustran este post están hechas en la frontera entre Haití y la República Dominicana. No existe ningún otro lugar en el mundo donde la deforestación tenga tan marcados contrastes políticos (Fotos de Yann Arthus Bertrand, ImageShack y Getty Images).
Pero no quiero terminar sin una visión positiva. Por ejemplo el gran bálsamo de este país, su maravillosa y desconocida cultura, especialmente su música. Para ello, nada mejor que escuchar el programa de Radio3 'Cuando los Elefantes Sueñan con la Música' donde se rinde justo homenaje al pueblo haitiano.
Este domingo se clausura en Madrid la trigésima edición de la feria de Fitur, el gran escaparate mundial del turismo. La mayoría de las 11.000 empresas e instituciones allí reunidas han intentado y siguen intentando captar la atención del turista global, ese curioso impenitente capaz de gastarse grandes cantidades de dinero en descubrir lo que hay al otro lado del mapa.
Los griegos ya se iban de Olimpiadas, y seguramente antes ya había largas romerías y peregrinaciones, algo así como un incipiente turismo religioso. Ahora somos cerca de 1.000 millones los que nos movemos por todo el mundo cada año de un país a otro, sólo por diversión. Gastándonos la nada despreciable cifra de 625.000 millones de euros anuales. Mucho movimiento, mucho gasto, pero también muchos desequilibrios y mucho despilfarro energético.
En los últimos 50 años la estrella fue el turismo de sol y playa. Un sector en el que España se especializó de una forma tan terrible como terriblemente destruida quedó su costa. Agotados de este modelo, hemos vuelto ahora la atención al mundo rural, al turismo ecológico y cultural. Sin embargo, somos seres inquietos. Llegamos a un lugar nuevo y preguntamos: ¿qué se puede hacer aquí? Nació así el turismo activo y de aventura: rafting, surf, kayak, puenting, 4x4, quads,... Ser superhéroes durante unas horas, antes de regresar a la realidad de la oficina.
Yo sin embargo, cada vez soy más partidario del turismo inactivo o, mejor dicho, del turismo plácido. Ir a zonas rurales para pasear, leer, hablar con la gente, extasiarme ante el vuelo de una mariposa o el color de una flor. Lo que los italianos denominan “dolce far niente” y podríamos traducir como “refinada holgazanería”. Es lo más cómodo y ecológico, pero también lo más económico, saludable y lógico. ¿No os parece que al final nos estresamos más con esas vacaciones tan activas que con el propio trabajo? Entonces ¿para qué correr tanto?
Como reza un viejo proverbio árabe,
“la simplicidad es un tesoro infinito, si no puedes alcanzar lo que anhelas, conténtate con lo que tienes”.
Grandes peligros amenazan al Planeta: el cambio climático, el efecto invernadero, el agujero de la capa de ozono, el deshielo de los polos, el hecho de que Raúl sea convocado por Del Bosque. Pero hay un peligro aún mayor, Mortadelo y Filemón.
Azuzados por el fracaso de la cumbre sobre el cambio climático de Copenhague, los populares personajes del genial dibujante Francisco Ibáñez han vuelto a la carga. En su última aventura, Guía para la vida del ecologista de hoy en día (Ediciones B) tratarán no sólo de salvar al mundo de los desastres ambientales sino algo mucho más importante, de concienciarnos a golpe de su habitual humor hilarante.
De todas formas, que nadie se llame a engaño. A lo largo de sus 144 páginas los esperpénticos agentes de la T.I.A. (Técnicos Investigación Aeroterráquea), acompañados por el ‘Súper’, la secretaria Ofelia, el profesor Bacterio y Rompetechos, se ríen hasta de su sombra.
El libro fue el regalo de Reyes de mi hijo de 10 años, quien no lo ha soltado desde entonces, bombardeándome continuamente con las charlotadas de la estrambótica pareja.
La ficha inicial para ingresar en la ecológica T.I.A. ya lo dice todo. Por ejemplo, debes responder afirmativamente a preguntas tales como:
>Si tienes perro ¿recoges sus cacas?
>Si tuviese diarrea ¿usarías fregona?
>¿Amas a las flores y a los capullos?
>¿En lugar de fútbol ves documentales?
Y para identificarte como miembro del grupo te piden que pegues tu foto con mocos para así no utilizar pegamentos químicos.
De locos. Como su diccionario ecológico:
Energía sostenible: Fuerza que emana de los sostenes.
Contenedor: Restaurante en el que se come con un sólo cubierto.
Organismo: Capacidad para tocar el órgano.
Mortadelo nos invita en el libro a poner un animal en nuestras vidas: la orca para el condenado a muerte; el buitre para el político; la cobra para el inspector de Hacienda; una pitón para el árbitro.
También expone los mandamientos del "antiecologismo", donde justifica su apoyo a la energía atómica pues "si no hubiese sido por los experimentos nucleares no habrían existido nunca La Masa, Spiderman y la mayoría de los superhéroes".
La nómina de ecologistas famosos incluye a Umberto Eco, Fauna Pausini y Reciclark Gable. Como antiecologistas célebres cuenta con Sofía Matagatos, Eduardo No Riega, Gasolina Jolie, Vertido Osborne, Liofuel Messi o Quemando Torres.
El padre de algunos de los personajes más populares de los tebeos se autorretrata aquí como un ecologista tan comprometido que llega a vanagloriarse de usar el "calcetín del artista" como insecticida efectivo 100%, "sin propelentes, gases, CO2 ni otras gaitas".
Genial. Un libro verdaderamente recomendable, divertidísimo e incluso instructivo. Yo sólo le he visto una pega: está editado en poco ecológico papel cuché, a pesar de asegurase que toda la Guía ha sido elaborada "con papel higiénico reciclado procedente de los lavabos de la T.I.A."
Aunque nunca llueve a gusto de todos, las torrenciales lluvias del último mes, unidas a las importantes nevadas, han logrado resucitar el sediento Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Algo tan natural como que los ríos Guadiana y Cigüela volvieran a llevar agua en sus cauces obraron el milagro.
Mientras a primeros de diciembre el parque estaba completamente seco y sus entrañas de turba se consumían en un infierno de fuego subterráneo, hoy tiene encharcadas 160 hectáreas y el incendio está en proceso de extinción.
De todas formas, tampoco podemos echar las campanas al vuelo. Primero, porque tener con agua 160 de sus 1.750 hectáreas inundables no es aún una cifra de locura.
Segundo, porque el problema de las Tablas de Daimiel sigue siendo la sobreexplotación del acuífero 23, un gigantesco embalse subterráneo de 5.000 kilómetros cuadrados. Si no hacemos algo, todo ese agua que ahora llega generosa acabará saliendo por los más de 23.000 pozos que perforan el subsuelo, secando de nuevo nuestro triste Parque Nacional.
Y en tercer lugar está la mentira de los millonarios trasvases salvadores. El del Tajo-Segura primero, y ahora el de la Tubería Manchega, nunca lograrán sustituir a los aportes naturales de los ríos y arroyos.
Si alguien todavía cree que Las Tablas de Daimiel se van a salvar gracias al agua de una tubería, o es tonto, o piensa que los tontos somos nosotros.
Como estas lluvias nos han demostrado, el Parque Nacional sólo puede y debe recuperarse con agua de la cuenca del Guadiana, gracias a una gestión racional y sostenible de los recursos hídricos. O el próximo invierno volveremos a llorar por Daimiel.
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Foto: El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel la pasada semana, otra vez con agua. EFE/A. de la Beldad
Acabo de regresar de Lanzarote. Mientras toda la Península se helaba bajo un grueso manto de nieve, para después, y antes, seguir ahogándose con una lluvia pertinaz, en Canarias disfrutábamos de un tiempo veraniego. Fui a esa isla a colaborar en un interesantísimo proyecto que los miembros de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) estamos realizando por todo el país: el Atlas de las Aves Invernantes. Básicamente, queremos saber qué pájaros y en qué número eligen nuestras latitudes para pasar los rigores invernales. También si con esto del cambio climático están cambiando algunos sus hábitos migratorios, como ya se ha detectado con cigüeñas y golondrinas.
El Archipiélago canario está en medio del Atlántico, por lo tanto muy alejado de las rutas migratorias habituales de las aves. Llegar hasta allí se les debe hacer excesivamente complicado. Sin embargo, estos días de pateo por Lanzarote me he llevado unas cuantas sorpresas agradables. Por ejemplo en La Geria, ese inmenso queso de gruyere volcánico donde viñedos e higueras se plantan en el interior de pequeños cráteres abiertos en el negro lapilli. Allí hay una antigua fuente, tan miserable que sólo manaba unas pocas horas diarias, justo al amanecer. Donde en tiempos de sequía la gente iba de noche a coger sitio, no más de una botella por familia. Y que ahora, olvidada, rodeada de unos pocos arbustos, es el lugar elegido por un nervioso petirrojo (Erithacus rubecula) procedente de Centroeuropa para pasar el invierno en tan recóndito lugar.
Más tarde, en el parque de un pueblecito cercano, me he encontrado con algo aún más extraordinario, un rarísimo mosquitero bilistado (Phylloscopus inornatus) oriundo de Siberia. Apenas 6 gramos de peso, tres continentes a donde ir y eligió las Afortunadas. No es tonto el pajarito. Para que luego pensemos que el turismo de invierno es algo reciente que hemos inventado nosotros.
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En la foto, como no podía ser de otra manera, podéis ver al raro mosquitero bilistado. Bonito ¿verdad?
No existe árbol más mágico y maravilloso que el tejo (Taxus baccata), el viejo templo vegetal de nuestros antepasados prehistóricos, el más antiguo de Europa. Herederos de ese antiquísimo linaje cuyos orígenes se pierden en la noche de los tiempos, nos quedan aún hermosos ejemplares en el norte de España. Allí dan sombra a vetustas iglesias o apartados cementerios donde todavía hoy, en pleno siglo XXI, siguen reafirmando su misterioso contenido espiritual, su magia, su eternidad.
A estos árboles de una carga cultural y religiosa tan tremenda los llamamos Tejos Cultos. Y los queremos proteger de nosotros mismos, de nuestras obras y de nuestros cuidados mal entendidos. Por eso, desde el Observatorio Convergente de Árboles Singulares y Monumentales, promovido por la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente (FFRF) y al que pertenezco, hemos solicitado la declaración de este tipo de tejos del norte de España y el Arco Atlántico europeo como Patrimonio de la Humanidad.
Tienen todos los méritos para ello y, lo más importante, muy probablemente sea ésta la única alternativa para garantizar su conservación.
Y es que estos árboles formidables muchas veces centenarios han envejecido en los últimos 20 años más que en todos sus últimos siglos de larga existencia. La apertura de zanjas a su lado les arrancaron las raíces, el asfaltado de las calles los secó, la instalación de muros los estrangularon, las podas los mutilaron. Pobres.
Muchos no lo resistieron y han muerto. Como el simbólico tejo de la iglesia mozárabe de Santa María de Lebeña (Cantabria) que, más que muerto en marzo de 2007, fue asesinado por obras estúpidas y tratamientos incultos. De nada le valió estar protegido. Como dijo entonces una vecina, "al quererlo curar se lo cargaron". Y es que hay amores que por atrevidos, matan. Hoy el bello árbol es tan sólo un fantasmagórico trozo de tronco partido.
En la imagen superior, el centenario tejo de Lebeña antes de sufrir las mortales obras de reforma de su entorno. Bajo estas líneas, el mismo tejo en la actualidad.
Y abriendo el post, el fenomenal tejo de la iglesia de San Cristóbal de Valdueza, en Ponferrada (El Bierzo, León), un símbolo vegetal por suerte aún vivo.
Me gusta conocer nuestro patrimonio para valorarlo y protegerlo, protegerlo para conservarlo, y conservarlo para disfrutarlo. Seguramente por ello soy licenciado en Geografía e Historia, doctor en Historia del Arte, naturalista y, ante todo, periodista. Ser aprendiz de todo y maestro de nada es para mí un honor más que un pecado. Igual de generalista pretende ser este blog, una ventana abierta al campo, un observatorio medioambiental pendiente del discurrir de la vida. También un lugar donde denunciar los atropellos y saludar a las buenas noticias.