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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Un pueblo de Burgos lucha contra los topillos criando lechuzas

Una lechuza común sale de una caja nido instalada en Villafruela (Burgos) para el control biológico del topillo. Foto: Daniel Álvarez / GREFA.

Villafruela, un pequeño pueblo cerealista de Burgos cercano a Lerma, apenas 200 habitantes, se está haciendo famoso por luchar contra la plaga de topillos con lechuzas y cernícalos. Una revolución agraria que en realidad tan solo fomenta lo que tradicionalmente se hizo, fomentar que las rapaces controlen las plagas. Se llama control biológico, es ecológico, sencillo, muy barato no contamina y alegra los campos. Lee el resto de la entrada »

Cernícalos y lechuzas se convierten en el mejor veneno contra los topillos

Un cernícalo ceba a su cría en un nido artificial con un roedor recién cazado.

¿Te acuerdas de la plaga de los topillos? Tuvo su momento álgido en el verano de 2007, siendo las zonas más afectadas las provincias de Valladolid, Segovia, Palencia y Zamora, especialmente en Tierra de Campos. A la Junta de Castilla y León se le fue la pinza y, haciendo más caso a los agricultores enfadados que a los científicos, se lió a regalar toneladas de veneno que mataron a todo bicho viviente pero no lograron controlar la plaga. Tarde y mal, se invirtieron inútilmente unos 24 millones de euros. Sólo sirvió para acabar con liebres y zorros, entre otros animales inocentes.

Al final, como los expertos habían predicho, el invierno favoreció la autorregulación de la población de topillos campesinos (Microtus arvalis), que desde entonces se mantiene en niveles normales, con ciertos repuntes de momento poco significativos.

Por supuesto, ni eran híbridos de laboratorio, ni los criaron los ecologistas y los lanzaron desde helicópteros para dar de comer a las águilas, como me aseguraban mis convecinos leoneses ese verano.

La mejor manera de evitar este tipo de plagas es con prevención, controlando su número cuando las densidades todavía no son alarmantes. Y el mejor sistema es el que diseñó hace millones de años este planeta: control biológico. Fomentando que los depredadores naturales de los topillos, especialmente lechuzas y cernícalos, se pongan las botas cazándolos en el campo. Lee el resto de la entrada »

Pasamos Atapuerca por el tamiz de los lavadores del yacimiento

Atapuerca1

Esta semana se ha desmontado en Ibeas de Juarros (Burgos) “el lavadero del río“. El nombre no te sonará a nada, no sale en los periódicos ni se visita, pero es un lugar fundamental para las excavaciones de Atapuerca a pesar de encontrarse a 4 kilómetros de distancia de la emblemática sierra.

Allí, entre chopos y sauces, a orillas del Arlanzón, cada verano se lavan y criban toneladas de tierra arrancadas con paciencia por los arqueólogos, milímetro a milímetro, de las entrañas de espacios ya famosos para la ciencia como Sima del Elefante, Galería, Gran Dolina, Cueva Mayor o Cueva del Mirador.

2015 ha sido muy especial. Después de tres años de injustas reducciones presupuestarias, finalmente las administraciones han abierto el grifo y han permitido doblar prácticamente el tiempo invertido en la campaña, extendiendo los trabajos a 40 días.

Impelidos por el “increíble esfuerzo e intensidad del equipo”, como destacó en rueda de prensa José María Bermúdez de Castro, unas 200 personas han trabajado de manera desinteresada para lograr extraer cerca de 30 toneladas de materiales, algunos depositados hace más de un millón de años. Lee el resto de la entrada »

Ratones ayudan a científicos a descubrir la odisea de los vikingos

Vikingos

Sabemos poco de los vikingos, esos fieros guerreros escandinavos con supuestos cuernos en los cascos (lo cual no es cierto), tripulando barcos con proas rematadas en cabezas de dragón.

Su época dorada se desarrolló entre los siglos IX al XI, pero en realidad fueron mucho más que belicosos marineros. Gobernaron las Islas Británicas hasta ser derrotados por los normandos, igualmente descendientes de vikingos, e incluso crearon los primeros estados rusos. También se movieron por el Mediterráneo, fundando un reino en Sicilia, luchando contra el Califato de Córdoba y el Imperio bizantino.

Hoy sabemos que exploraron algunas áreas del Atlántico Norte, estableciendo poblados en Groenlandia y Terranova, esas grandes islas heladas del extremo norte de Canadá.

Pero la gran noticia científica ha sido descubrir que los vikingos también llegaron mucho más al sur. Y lo más sorprendente ha sido el método utilizado para dar con la prueba de este desconocido poblamiento meridional. Porque no se han desempolvado viejos manuscritos ni excavado nuevos yacimientos arqueológicos. La clave nos la han dado los ratones.

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Félix Rodríguez de la Fuente tenía razón

Félix Rodríguez de la Fuente Félix Rodríguez de la Fuente, el gran divulgador de la naturaleza, el culpable de que cientos de miles de personas (yo entre ellas) se apasionaran por el estudio de la naturaleza, tenía razón. La Vieja Tronca es un ecosistema en miniatura, un hermoso concentrado de biodiversidad.

¿Qué es la Vieja Tronca? Ese árbol viejo (un roble, una encina, un chopo) lleno de huecos, quizá el único árbol de la zona o uno de los más añosos del bosque, casa común de la gineta, de la lechuza y hasta del simpático lirón careto, ese ratoncillo con antifaz y cola de pincel. Un ejemplar grandioso superviviente a incendios, vendavales, nieves y hachas; e incluso ese ejemplar ya muerto cuyos huecos siguen dando refugio a todo tipo de animales y su madera vida a multitud de insectos, hongos, líquenes y musgos. Un espectacular set de rodaje en los documentales de Félix.LogoenArbolar

Hoy llamamos a esas viejas troncas árboles singulares o monumentales. Algunos son justamente famosos, como el drago de Icod de los Vinos (Tenerife), el ciprés de Silos (Burgos), el roble de Guernica (Vizcaya) o el Pi de les tres branques (Barcelona). Pero los hay a miles, en cada pueblo, monte e incluso en cada calle.

Porque si la singularidad es una percepción individual, todos tenemos esos árboles preferidos, como los tiene el pastor, el paseante, los niños juguetones o los enamorados.

¿Qué es un árbol singular? Muy sencillo. Aquellos árboles o grupo de árboles que, cuando desaparecen, los echamos de menos.

Ya os he contado que soy el director de un precioso proyecto europeo empeñado en comunicar a la gente las bondades que el árbol viejo, la vieja tronca, el árbol singular, el bosque maduro, nos ofrecen: reductos de biodiversidad, testigos del cambio climático, generadores de paisaje, dinamizadores sostenibles de las economías rurales y herramientas de educación medioambiental.

El proyecto se llama EnArbolar. Lo promueve la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente y está cofinanciado por el programa LIFE+ de la Unión Europea y la Diputación de Valencia a través de su Departamento de Árboles Monumentales, el único que desgraciadamente existe en Europa.

Tenemos una exposición itinerante que ya ha visitado Salamanca, Orense y ahora está en Toledo hasta la próxima semana, en el maravilloso Museo Victorio Macho de la Real Fundación de Toledo. Y que de allí se irá a Valencia, donde estará dos meses.

Si quieres saber más sobre estos árboles y sus incontables beneficios te invito a participar en unas jornadas que sin duda te van a interesar. Las celebraremos el próximo jueves 16 de enero por la tarde en la Real Fundación de Toledo y la entrada es libre. Allí hablaremos de árboles formidables de Europa, pero también de bosques únicos como el Parque Nacional de Cabañeros.

Contaremos además con la presencia de Odile Rodríguez de la Fuente, la hija menor del querido naturalista y directora general de la Fundación que mantiene vivo su legado, quien nos hablará, no podía ser de otra manera, de la Vieja Tronca. ¿Te lo vas a perder?

Pinchando en este enlace tienes toda la información sobre las Jornadas Informativas del próximo jueves 16 de enero en Toledo: El valor de los árboles singulares y bosques maduros en la salvaguardia de la biodiversidad de Castilla-La Mancha.

Foto: Fundación Félix Rodríguez de la Fuente

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La noche no les sienta igual de bien a todos los búhos

A pesar del ruido de la fuerte lluvia que caía pude oírle la pasada noche, potente, inconfundible, en el cortado rocoso de un pequeño valle burgalés. Era un macho de búho real (Bubo bubo), el “gran duque” como lo llamaba Félix Rodríguez de la Fuente, marcando su territorio; presto a iniciar una nueva temporada de cría en este año que acaba de comenzar.

Hacia 1980 detectar uno de estos machos cantarines resultaba muy díficil, pues sus poblaciones eran escasas y se encontraban muy desperdigadas. Últimamente resulta fácil escuchar su impresionante ulular en el campo español, incluso en lugares insospechados. Su facilidad para adaptarse a un paisaje agrario en continua transformación donde abundan las ratas y otros micromamíferos parece ser parte de la clave de su éxito imparable.

Lo mismo ocurre con los cárabos (Strix aluco), los señores nocturnos del bosque. En su caso, el éxito se relaciona con el aumento de las masas boscosas en las cada vez más numerosas tierras agrarias marginales.

Pero la noche no le sienta igual de bien al resto de las rapaces nocturnas españolas. Gracias al programa Noctua de SEO/BirdLife, que estudia el estado de las poblaciones de aves nocturnas por toda España y en el que participan 700 voluntarios dentro de un gran esfuerzo de “ciencia ciudadana”, sabemos que mientras las poblaciones de búho real, búho chico y cárabo van en aumento, las de lechuzas, mochuelos y autillos están a la baja. De estos últimos hay ahora entre un 10 y un 15% menos que en 2006.

La conclusión resulta evidente:  Las rapaces nocturnas asociadas a los medios agrarios están en declive, mientras que prosperan las asociadas a medios forestales y arbustivos. El programa Noctua (Tendencia de las aves nocturnas) es una herramienta excelente para conocer cómo les va, año tras año, a las aves de la noche.

Participar en él es tan sencillo como interesante. Escuchar el misterioso reclamo de la lechuza en medio de la oscuridad, cuando todo parece dormido, supone una emoción indescriptible. Comprobar que la noche sigue viva cuando todo se apaga. ¿No te parece interesante?

Si te apetece participar en Noctua, puedes probar tu habilidad con este “vídeo sonoro” preparado para SEO/BirdLife por el naturalista y experto en grabación de sonido Carlos de Hita. En el montaje aparece primero un coro nocturno formado por todas las aves a la vez. Pasados los primeros segundos, empiezan a aparecer individualizadas una por una y con el nombre rotulado bajo el sonograma, para que puedas aprender a distinguir cada una de ellas. De ahí y al campo sólo hay un paso… y la noche.

Foto: Búho Real. Wikimedia Commons.

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Indignación contra el futbolista que mató a una lechuza de una patada

En Colombia está indignados. Durante el partido de liga celebrado en la localidad de Barranquilla entre los equipos de fútbol Junior y Deportivo Pereira, una lechuza apareció por el campo atraída por los focos que a esas horas iluminaban el campo de juego. Al contrario que en España, allí la gente considera a estas aves nocturnas emisarias de la buena suerte. Y en concreto en ese estadio, su aparición se tiene como símbolo y talismán contra las derrotas, pues aseguran que nunca han perdido un partido en el que se haya visto volando al estrigiforme.

El caso es que el pasado domingo apareció la benéfica rapaz por la zona pero, deslumbrada, cayó al césped. Y un apresurado jugador del equipo contrario, por nombre Luis “Lucho” Moreno, la sacó del campo de una patada como quien despeja un balón.

La bronca que se montó fue descomunal. El arbitró se vio obligado a detener el juego para tranquilizar a los jugadores y permitir que el animal fuera urgentemente evacuado a una clínica veterinaria. Pero de nada le valieron los auxilios y hasta el oxígeno administrado. Al final la lechuza ha muerto. Probablemente más por culpa del estrés motivado por tanto interés que por el patadón.

Para colmo de males, el pateador de lechuzas era panameño, y no son pocas las voces que se han levantado en Colombia pidiendo su expulsión del país. Las redes sociales echan chispas contra el maltratador de animales, que no sabe ya qué hacer para pedir perdón. El interfecto asegura haberlo hecho “con el fin de hacerla volar”, pero se le fue la mano (la pierna). En declaraciones recogidas por el diario Marca, el jugador reconoce el error:

“Mi intención sólo era sacarla del campo. Tal vez no medí la fuerza de la patada”.

No acaba aquí la historia. Muerto el pobre animal, un periodista deportivo defendió que la lechuza fuera disecada y colocada en una urna de cristal en el estadio:

“La lechuza, símbolo de sabiduría, se convertirá así en un recuerdo permanente de las consecuencias de la violencia, tanto contra los animales como contra los seres humanos”.

Desgraciadamente, los veterinarios le han practicado la necropsia al pájaro y su cadáver no podrá ser utilizado para tan loables fines.

Aquí os dejo el vídeo con la noticia de la agresión, tal y como fue emitido por una televisión colombiana.

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Los pájaros también se odian

¿Creías que el odio es un sentimiento exclusivo de los humanos? Estabas equivocado. Muchos animales, por encima de meras razones alimenticias o territoriales, demuestran tener un odio terrible hacia otras especies, sin que ni nosotros, ni seguramente ellos, sepamos exactamente a qué responde.

Ocurre especialmente con rapaces nocturnas como búhos, cárabos o lechuzas. Seres de la noche, cuando asoman su ganchudo pico por el día son recibidos con una inusitada violencia por las rapaces diurnas, e incluso y especialmente por los córvidos. Muchas veces el atacante es peligrosamente más pequeño que la víctima, pero les da igual, no lo pueden remediar.

Las fotos que os incluyo a continuación son una buena prueba de ello. Recogen la pelea encarnizada de dos cernícalos (Falco tinnunculus), empeñados en expulsar de la zona a una pobre lechuza común (Tyto alba), a la que el hambre de este invierno tan duro le había obligado a salir a cazar a pleno día por los campos de Lancashire. Las ha hecho hace unos días el fotógrafo Damian Waters, y han sido publicadas en los diarios británicos Metro y Daily Mail.

La historia no tiene nada de excepcional. Los pájaros de la noche siempre se han llevado muy mal con los del día. Tanto que durante siglos fueron utilizados como peculiar técnica cinegética, hoy por suerte prohibida.

En su libro El camino (1950), el genial Miguel Delibes relata de forma prodigiosa uno de estos viejos sistemas de captura de rapaces ¿Lo recuerdas? Cuando Dani el mochuelo acompaña a su padre a cazar con un búho real y, agazapados cerca, matan a un milano que se lanzó ciego de ira contra el Gran Duque. Y que al final el niño recibió accidentalmente un perdigonazo en la cara que puso punto final al lance.

Lo leí de pequeño y siempre que me encuentro en el campo alguno de estos ataques entre rapaces me acuerdo de la historia. ¿Por qué se llevarán tan mal? En mi opinión sólo hay una razón objetiva: se odian. Y ese odio, como el amor, es algo irrefrenable. Quizá por eso, cuando los veo perseguirse con saña, les miro con condescendencia. Sus debilidades los hacen más cercanos a nosotros, homínidos siempre tan impulsivos.