La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘conservacion’

Preocupación por un extraño topo ibérico con trompa, acuático y nocturno

Señala media docena de los animales más amenazados y emblemáticos de España. Mencionarás sin duda al lince, el águila imperial, el lobo, el oso pardo, el urogallo o el quebrantahuesos. Pero te olvidarás de una de las joyas de la biodiversidad europea: el desmán ibérico (Galemys pyrenaicus).

¿Qué bicho es ése?, te preguntarás. Quizá sea la primera vez que oyes hablar de él. Es lógico. Lo tiene todo para pasar desapercibido: es nocturno, acuático, terriblemente tímido, huidizo, escaso y, por si fuera poco, es muy feo. Y los animales feos tienen poco futuro en una sociedad que centra sus esfuerzos de conservación en las especies más hermosas.  Lee el resto de la entrada »

La amenazada capuchina canaria es elegida mariposa del año 2019

Ganó mi favorita. El alto grado de amenaza, su singularidad y la necesidad de acciones decididas de conservación han sido los factores decisivos para la adjudicación del título ‘Mariposa del Año 2019‘ a la mariposa capuchina (Pieris cheiranthi), una especie endémica de Canarias que solo sobrevive en las islas de Tenerife y La Palma.

Esta pequeña mariposa, muy semejante en su forma a la abundante mariposa blanca de la col (Pieris brassicae), se ha impuesto con casi el 30 % de los votos a las otras tres candidatas -la ‘hormiguera oscura’, el ‘pequeño pavón’ y la ‘morena española’- en esta cuarta edición de la iniciativa impulsada por la Asociación Española para la Protección de las Mariposas y su Medio (Zerynthia) para promover el estudio, la divulgación y la conservación de estos insectos. Lee el resto de la entrada »

Los científicos confirman que los lobos ayudan a tener el ganado más sano

Lobos y ganado se presentan como enemigos irreconciliables, pero en realidad no lo son tanto. Su presencia, lejos de ser un problema, puede ayudar a controlar enfermedades que provocan graves pérdidas económicas al mundo rural como es la tuberculosis. Y que le suelen contagiar al ganado jabalíes, ciervos, corzos, gamos y otros grandes animales silvestres.

Los lobos se centran en las presas más vulnerables, aquellas que pueden cazar con menor esfuerzo como son los individuos enfermos. Ello permite reducir de forma natural la transmisión de estas enfermedades, reportando así un beneficio a la economía del sector agropecuario.

Esta es una de las conclusiones extraídas de la publicación ‘Aspectos esenciales del lobo y su gestión‘ que se enmarca dentro de las acciones de comunicación y divulgación del LIFE ‘El lobo en Andalucía: cambiando actitudes‘, cuyo objetivo principal es sensibilizar sobre la importancia de conservar las poblaciones de lobos en Andalucía. Su autor es Juan Carlos Blanco, biólogo que lleva más de 25 años dedicado al estudio y conservación del lobo en España. Lee el resto de la entrada »

¿Chorlitejo, alcaudón o aguilucho? Vota el ave del Año 2019

Las poblaciones de aguilucho cenizo están en mínimos por culpa de esas cosechadoras que trituran sus nidos. Los chorlitejos patinegros no tienen playas sin turistas donde poder vivir. Los alcaudones reales son ya más raros de ver que un pastor con sus ovejas.

Son tres especies aparentemente comunes pero en preocupante en declive poblacional que aspiran a convertirse en Ave del Año 2019 tras una votación popular impulsada por SEO/BirdfLife.

Hasta el 15 de enero, cualquier ciudadano puede entrar en la página web de la organización conservacionista y elegir entre las tres candidatas seleccionadas por un comité de expertos. Su elección ayudará a poner el foco sobre el mal estado de conservación de estas aves y la urgencia de proteger sus hábitats. Lee el resto de la entrada »

La receta de la semana: paladea el otoño

Otoño

© Creative Commons

Paladear el otoño, sentirlo, disfrutarlo, caminarlo, tocarlo, olerlo, bañarte en él. Este mes lluvioso y a la vez cálido está siendo espectacular. Especialmente para los aficionados a las setas, colmados como pocos años lo han estado de tan fabulosos manjares. Hasta 130 kilos por hectárea de producción micológica, casi el doble de la media.

Yo también me estoy dando estos días una placentera inmersión forestal en un paraje maravilloso, el monasterio de Poblet, en Tarragona. Participo en un congreso internacional dedicado al tejo, ese árbol mágico y a la vez escasísimo. El lugar no puede ser más acertado, el mismo elegido a mediados del siglo XII por los sobrios monjes cistercienses para fundar uno de los cenobios más impresionantes de Europa, con todo mérito declarado Patrimonio de la Humanidad. Esos ermitaños fueron adelantados ecologistas, pues buscaron bellísimos espacios naturales para aislarse del mundo y dedicarse a la contemplación.

Contemplar. Qué verbo tan fantástico para conjugar en otoño. Precisamente de eso vengo a hablar a Poblet. De que no es posible conservar tejedas, robledales, montañas como cotos cerrados. Sólo si divulgamos sus valores seremos capaces de apreciarlos y, lógicamente, aceptaremos y hasta exigiremos su protección.

Una excelente herramienta para lograrlo es el ecoturismo que, es verdad, también tiene su parte negativa de la mano de esos bestias con dos patas (o ruedas) tan dañinas como las pezuñas del caballo de Atila. Aunque hasta para ellos hay solución: educación. Nuestra gran asignatura pendiente.

Por supuesto, hay lugares delicadísimos donde las visitas contemplativas son imposibles. Esos ni tocarlos. Pero para el resto abrámoslos a nuestro disfrute. Al tiempo llevaremos oxígeno económico a esos valientes empeñados en seguir dando vida a los pueblos, en mantener un paisaje y una cultura tan en peligro de extinción como las tejedas.

Si te ha gustado esta entrada quizá te interesen estas otras:

El lince ibérico, ¿futura mascota de La Roja?

Lince¿Qué podemos hacer para salvar de la extinción al lince ibérico? Científicos, periodistas, políticos, fiscales, guardas y hasta cazadores aportan decenas de ideas en un libro que acaba de publicar la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM) en el marco del proyecto Life Iberlince. Pero de todas ellas la más original es la propuesta de la veterinaria Astrid Vargas: elegirlo mascota de la Selección Nacional de Fútbol. Mejor aún de las de España y Portugal, territorios donde sobreviven los últimos ejemplares del planeta, apenas 300.

Astrid sabe de lo que habla. Desde 2003 a 2010 fue responsable de poner en marcha el exitoso proyecto de cría en cautividad de nuestro gran felino. Antes había logrado un milagro parecido en Estados Unidos, donde salvó al turón de patas negras  (Mustela nigripes), extinguido en la naturaleza. No por casualidad, la famosa primatóloga Jane Goodall la tiene en su personal lista de “héroes de conservación”.

Hace unos meses estuve con ella y reconozco haber caído seducido por su entusiasmo, su inteligencia y sí, también por su belleza. Esa misma pasión medioambiental que ella derrocha a raudales es la que nos propone como eficaz tabla salvadora del lince ibérico. Dejar los argumentos científicos y apostar por los sentimientos. Lograr que nuestro orgullo por tan bello animal se extienda a todo el país y lo sintamos como algo profundamente nuestro que merece la pena defender.

No se me ocurre ningún otro animal mejor para representar a La Roja: fuerte, noble, ágil, rápido, hermoso y muy, muy nuestro, exclusivo. Icono nacional, querido y protegido por todos, emblema en camisetas y muñecos, su protección efectiva en el campo llegaría de forma natural.

¿Lo lograremos? Si algún día lo conseguimos, hasta yo mismo, analfabeto del fútbol, aplaudiré emocionado los triunfos de nuestra escuadra bermeja, ¡la selección de los linces!

El libro “Ideas para conservar al lince ibérico. Nuevas aportaciones para la supervivencia del felino más amenazado del mundo” cuenta con la contribución del instrumento financiero LIFE de la Unión Europea y es fruto de la participación de SECEM en el Proyecto LIFE+ Iberlince, “Recuperación de la distribución histórica del lince ibérico (Lynx pardinus) en España y Portugal (LIFE10NAT/ES/570)”, cuyo beneficiario coordinador es la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

Precio: 6 euros (gastos de envío incluidos)
Boletín de pedido

Contacto: SECEM, secretaria@secem.es

Foto: Wikimedia Commons

Otras entradas relacionadas:

La Administración prohíbe usar las miles de barbacoas camperas que mandó hacer

La llegada del mes de junio ha coincidido con la prohibición prácticamente generalizada en la mayoría de las regiones españolas de encender barbacoas o cualquier otro tipo de fuego en el campo. La razón no hace falta explicarla. Las altas temperaturas y la falta de lluvias hacen prever un verano muy complicado donde una pequeña chispa puede convertir el bosque en un infierno. Sin embargo, la lógica de esta medida choca frontalmente con la realidad.

Durante décadas comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos han abrazado con pasión la construcción de miles de barbacoas y parrillas en el monte. En los espacios naturales protegidos e incluso en los Parques Nacionales. Áreas recreativas las llaman. Lugares donde para disfrutar de la naturaleza se recomienda llegar pronto y así pillar un buen sitio donde asar chorizos o hacer la paella. Concentrados estos centros de gastronomía popular en lugares más o menos vigilados se suponía controlado el problema de los incendios incontrolados. La realidad demuestra que no ha sido así. El fuego es siempre un peligro.

Los responsables de medio ambiente han clausurado todas las parrillas desde junio hasta octubre, los meses mejores para salir a merendar al campo. ¿Para qué se gastaron entonces tanto dinero en hacerlas? ¿Para incitarnos a usar algo que ahora nos piden que no usemos por el bien común? ¿Para poder multarnos luego?

Había otra opción. Enseñarnos a disfrutar del bosque sin necesidad de montar pantagruélicas reuniones en él. A llevarnos el bocadillo y la ensaladilla rusa. A volver a casa con la bolsa de la basura, siempre menos pesada que la bolsa de la comida. Y a pasear más allá de los 50 metros que separan el aparcamiento de las mesas. Pero prefirieron gastarse el dinero en esas inútiles “inversiones en medio ambiente” en lugar de en educación ambiental. Y ahora las clausuramos cinco meses al año.

Es un tema interesante. Por eso me gustaría conocer tu opinión. ¿Te parecen bien las barbacoas públicas en el campo? ¿Habría que multar a quienes las usan o a quienes autorizaron, diseñaron, pagaron y promovieron tan contraproducentes instalaciones?

Puedes seguirme (si quieres) en Twitter (@lacronicaverde) y en Facebook (www.facebook.com/cronicaverde)

El gran negocio de matar linces

El proyecto Iberlince pretende aumentar en cinco años la población mundial de lince ibérico a 450 ejemplares, el doble que en la actualidad. Llegar a esta meta permitiría rebajar un peldaño el alto grado de amenaza de la especie, el felino más amenazado del planeta. Y recuperar las poblaciones extinguidas hace unas pocas décadas de Castilla-La Mancha, Extremadura y Portugal. Cuenta para ello con un presupuesto de 34 millones de euros, que se suman a los 36 millones gastados sólo en Andalucía desde 2002.

Ojalá lo consiga, pero antes de poner en marcha ampulosas estrategias de cría en cautividad bien estaría que solucionara los graves problemas políticos y de gestión que amenazan a la reducida población salvaje, y que la han llevado al terrible estado en el que ahora se encuentra. Aquellos que explican que, como ha denunciado Ecologistas en Acción, mientras el felino se recupera lentamente en Andalucía, al otro lado de esas ficticias fronteras entre comunidades autónomas, en Castilla-La Mancha, cada nuevo lince que llega es un lince muerto.

Animales aventureros, cruzan sin saberlo la línea imaginaria de ambas regiones y desaparecen. Las encinas y los conejos son iguales. Incluso mejores. Pero cambian los dueños de los cotos de caza y cambian los políticos, curiosos seres empeñados en obligar a sus técnicos a mirar para otro lado cuando los cazadores deciden controlar depredadores caiga quien caiga. Permitiendo el regreso de los alimañeros con sus lazos y sus trampas, con sus venenos y sus escopetas. Convirtiendo el norte de Sierra Morena en un agujero negro engullidor de linces y esperanzas.

Nos gusta jugar a ser dioses. Llevar especies hacia la extinción y luego invertir fortunas en tratar de recuperarlas. Pero si no resolvemos antes los problemas de conservación, todos estos programas millonarios de reintroducción de animales criados en cautividad estarán condenados al fracaso. Y el matar linces, por acción o por omisión, seguirá siendo un gran negocio a repartir entre adictos y votantes.

Las auténticas políticas de conservación no van por ahí. Hace falta más educación, más conciliación, más convenios con propietarios de fincas privadas y sociedades de cazadores, más mejora del hábitat y menos carísimos centros regionales de relumbrón.

Pero nuestros políticos parecen entenderlo al revés y siguen soñando con inaugurar grandes complejos donde hermosas placas de bronce alaben sus delirios. Quizá porque no hay manera de cortar cintas con los colores de la bandera autonómica en bosques bien gestionados donde el lince corra feliz y seguro.

Para acabar con un buen sabor de boca, os dejo a continuación el fantástico documental ‘‘Lince Ibérico, el cazador solitario’’. Un excepcional trabajo realizado en 2004 por un equipo de grandes profesionales dirigido por Joaquín Gutiérrez. Si no lo habéis visto no dejéis de hacerlo, merece la pena.

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share

¿Por qué no protegemos a los animales feos?

Somos una sociedad estética. El arte, el paisaje, las relaciones sociales están directamente influidos por el concepto de belleza, esa extraña percepción sensorial que nos empuja a amar lo hermoso y rechazar lo feo.

Inconscientemente aplicamos la misma dicotomía al medio ambiente, centrando la mayor parte de nuestros esfuerzos conservacionistas a la protección de las especies más bellas y espectaculares, pero discriminando a las menos agraciadas. Según un estudio realizado por la Universidad de Pretoria (Sudáfrica) [Species inequality in scientific study], existe una marcada tendencia dentro de la comunidad científica internacional a elegir como objeto de estudio especies caracterizadas por su encanto. Encabezan la lista los grandes mamíferos amenazados, seguidos por las aves, algunos reptiles y unas pocas plantas con flores espectaculares, mientras que los insectos, pequeños mamíferos o peces igualmente en peligro de extinción reciben mucha menos atención y, por consiguiente, muchos menos fondos.

Esta influencia estética es en parte reversible; en mis trabajos de protección del alimoche canario (Neophron percnopterus majorensis) lo primero que hice fue poner en marcha una auténtica “campaña de imagen” que ha logrado transformar en animal guapo a quien siempre se tuvo por feo, primer paso fundamental para lograr su conservación. Sin embargo, con otras especies resulta muy complicado.

Por ejemplo, me escribe un biólogo pidiéndome más atención para el desmán de los Pirineos (Galemys pyrenaicus), un extraño topo acuático de largo hocico muy amenazado, pues sólo vive en ríos de aguas cristalinas. Lo tiene difícil, como quienes estudian los murciélagos o los escarabajos. Bellos, grandes, inofensivos y fáciles de ver, para ellos es el futuro mediático. Entre el oso panda y la víbora hocicuda siempre ganará el bonito peluche, a pesar de que, como ya decía Confucio,

“cada cosa tiene su belleza, pero no todos la pueden ver”.

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share

El último paraíso virgen

Acabo de regresar de un viaje inolvidable al último paraíso virgen de Europa y aún no puedo quitarme de la cabeza esas aguas que Cousteau alabó como las más transparentes del mundo. Son las Islas Salvajes, un microarchipiélago deshabitado en mitad del Atlántico, a medio camino entre Canarias y Madeira.

Qué paisaje. Tan brutal como ese mar colérico y a la vez protector que convierte la navegación en una pesadilla. Reino de las aves marinas por antonomasia, las pardelas, petreles y paíños tienen aquí sus mayores poblaciones mundiales, miles y miles de parejas. La pesca no abunda, pero la tranquilidad les compensa viajes diarios de más de 500 kilómetros con tal de vivir lejos de nuestra especie.

Dicen algunos que esas islas no son portuguesas. Que los canarios siempre viajaron a ellas a cazar y pescar, que son españolas. Menos mal que no son nuestras. Nos las habríamos cargado. Habríamos montado algún hotelito. O permitido todo tipo de desmanes contra la flora y la fauna con la excusa de la tradición.

Gestionadas desde Madeira, dos parejas de guardas en los dos islotes más grandes pasan semanas enteras allí, manteniendo durante todo el año una vigilancia ejemplar. Intocables, sólo pueden acercarse a ellas quienes posean los necesarios permisos. Mientras tanto, todos los años se hacen importantes expediciones científicas. Y se han erradicado plantas y animales introducidos que dañaban el ecosistema como conejos y ratones.

En Canarias tenemos unas islas parecidas, el archipiélago Chinijo, al norte de Lanzarote. Pero aquí las cosas se hacen a la española. No hay guardas ni vigilancia. Los furtivos entran a saco, matando pardelas, arrasando marisco y pescando todo lo que pillan. Dicen que Las Salvajes son portuguesas. No es verdad. Los verdaderos salvajes somos nosotros.

P.D. Agradezco de todo corazón a Juan José Ramos, de Birding Canarias, las facilidades que me ha dado para poder enrolarme en este viaje inolvidable. Por supuesto, también al patrón Arturo Miranda y a mis compañeros de pajareo Jordi, Dani, Cristina y Marga.

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share