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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Archivo de la categoría ‘Laura Ramírez’

La mujer invisible de los 4 fantásticos

Por Laura Ramírez Martín ()

4 fantasticos y yo 2

Me pregunto por qué llevo más de un año escribiendo aquí sobre la visibilidad lésbica. Leo a continuación el artículo de Barbijaputa sobre el ‘Salvados’ de violencia de género. Leo también las noticias sobre las últimas agresiones a transexuales. Trazo una línea que una los puntos y sale el dibujo de esta entrada.

Como dice una amiga mía, me preocupan sobre todo los problemas que genera la invisibilidad en cuanto que soy mujer, que por ser lesbiana. Lo primero es lo primero, y antes de la lesbiana invisible, fue la mujer invisible.

Allá por los años 60 los señores Stan Lee y Jack Kirby, de Marvel Comics, se sentaron en su mesa y se pusieron a crear. “Venga, vamos a hacer otro equipo de supergente que salve al mundo de los malos todas las semanas. Va.”

Hay que saber que los padres y creadores de los superhéroes no se quedan en lo aparente a la hora de construir sus personajes ni sus historias. Además de proporcionarles musculitos y pijamas ajustados de colores, dotan a los personajes de catadura moral e intelectual y carácter psicológico.

Sabido esto, el guionista Stan le cuenta la historia a su dibujante, Jack: Lee el resto de la entrada »

Un belén para lesbianas

Por Laura Ramírez Martín  (@laura1decada10)

¡Ah, la navidad!belen navidenŞo 3 web

Tiempo difícil para todos y especialmente para la lesbiana común y corriente.

Es este uno de los momentos del año en el que se ponen en práctica todas las formas de invisibilidad conocidas que vengo comentando en este blog, a saber, nos perdemos en la vorágine de luces de contra, desenfoques, decorados irreales en los que se nos incrusta a lo bruto sin croma verde ni nada. No se nos nombra, a nuestras parejas tampoco y nuestros hijos son nacidos gracias a dios. ¿A dios? Los tres mil euros que cuesta cada intento en el banco de esperma no han caído del cielo a la cuenta corriente, oiga. En fin, un compendio de actitudes y paisajes que nos evitan, esquivan y/o ningunean. Como el resto del año pero todo a la vez y con un plus porque las vías de escape disponibles los otros meses se cierran a golpe de chantaje emocional y exceso de sensibilidad navideña de la que es dificilísimo escapar porque en el fondo, nosotras también, deseamos en secreto encajar en lo imposible. Como todos. Solo que vosotros al menos tenéis representación en el belén.

La navidad es en la complicación bastante democrática. Lee el resto de la entrada »

Amor en lata para lesbianas

Por Laura Ramírez ()

Amor de lesbiana/Foto: Laura Ramírez Martín

Amor de lesbiana/Foto: Laura Ramírez Martín

En 1961 Piero Manzoni metió una porción de mierda en una lata, la cerró y colocó una etiqueta en varios idiomas: inglés, francés, italiano y alemán: Mierda de artista. Contenido neto: 30 gramos. Conservada al natural. Producida y envasada en mayo de 1961. Luego firmó y numeró 90 latas. Convertía así su cuerpo en fábrica de productos de arte y las latas de mierda en pieza de museo. Les puso como precio la cotización del día del oro y con esto y sin bizcocho cuestionaba la mercantilización absurda del arte. Hale, mierda enlatada para todo quisqui.

Dejando al margen asuntos de mercado y llevándome la lata al terreno que me ocupa en este blog, me apropio exclusivamente del proceso de enlatado, cambio mierda por amor, lo precinto, lo etiqueto y… lo mismo, a repartirlo por el mundo. Como decían en los 70’s, lo personal es político.

 Amor en lata para lesbianas (o cómo convertir a una lesbiana en tu amante): Lee el resto de la entrada »

Una de paralíticos

Por Laura Ramírez (@laura1decada10)

Marcos

Marcos//Foto: Laura Ramírez

Será que está aquí el otoño y ando un poco moñas o que le echo de menos sobre todo en septiembre pero yo, hoy, voy a hablaros de mi amigo Marcos.

Durante 10 años tuve un amigo tetrapléjico. Cómo llegué a él y cómo salí, lleva en medio un camino de aprendizaje para ambos, cada uno el suyo.

Le conocí al año de su accidente, la primera vez que se aventuraba a salir de vacaciones y me lo presentaron en el momento de subir al coche. Cuando llegamos a meta tuve la feliz idea de preguntar a la amiga que me había embarcado en el asunto: ¿Y este chico cómo lo lleva? A lo que ella grita: ¡Marcos! ¡Que Laura pregunta que cómo lo llevas! Me sentó en una silla en frente de él y me dejó ahí. Lee el resto de la entrada »

El amigo invisible de la lesbiana común

La entrada de nuestra colaboradora habitual Laura Ramírez (@laura1decada10) prevista para hoy, encaja casi perfecta en el último suceso que ha denunciado la asociación DiversAH. Os invitamos a leerla. En su tono directo y habitual está diciendo basta ya de agresiones empezando por las de los micro-machismos de nuestros entornos más cercanos, que encima piensan que exageramos.

meme Laura Ramírez

Meme de Laura Ramírez

Llevo en este blog casi un año escribiendo sobre lesbianas y el mismo tiempo pensando cual sería el enemigo natural del bollo común. El caso es que encuentro dentro de mí diferentes posturas al respecto y no sé, me preocupa no estar mirando en la dirección correcta. Habría que definir la estrategia de defensa de la manada y lo primero es identificar bien al depredador.

Resulta que una lesbiana es una mujer ¡Anda! Pues sí, con lo que vamos doblemente mal. Mujeres y para colmo homosexuales, estas son las mimbres. El enemigo directo ya se ve, son estos ‘iluminaos’ que nos niegan, negaron a Cristo, no lo van a hacer con nosotras… nos rechazan, nos ocultan, nos anulan o incluso nos violan por prevención. Lo que haga falta en el nombre del padre, del hijo o de quien corresponda. Qué voy a decir aquí que no se haya dicho ya.

Pero mirando más cerca y ajustando la cámara en modo macro descubro a ese amigo heterosexual (con cuerpo de amiga, a veces) que conocemos de siempre o no necesariamente… Ese que siempre forma parte de la mayoría, usa buenas maneras y se dice progresista. A veces hace de comentarista en blogs variados. Lee el resto de la entrada »

‘Mariquitinas e identidad de género’

Laura Ramirez Martín (@laura1decada10) regresa al blog como cada mes… sorprendiendo.

 

Hoy he decidido entrarle a la identidad de género. Y el cortejo va a ser largo y de primeras, torpe, marca de la casa. Como profana en materia y terminología que soy solo se me ocurren preguntas.

“Violeta mariquitina* y la identidad de género” – Fotografía de Laura Ramírez

“Violeta mariquitina* y la identidad de género” – Fotografía de Laura Ramírez

El DRAE en este caso no sirve ni para empezarnecesitaremos un diccionario técnico porque hay aquí un baile de términos y conceptualizaciones de lo más entretenido y es fácil confundirse y mezclar las cosas mal. Lo primero que te dicen en la Wiki sobre la identidad de género: No debe confundirse con orientación sexual o identidad sexual.

Así que está el sexo, que no es lo mismo que el género y también está la identificación con cada uno, de cada cual. Uno tiene que ver con los genitales que te tocaron y el otro con el sentir. Si en ese sentido todo parece correcto es que eres cisexual. Pero puede ser que las cosas no te cuadren. Si ves que te cuelga algo que no terminas de ver… en este punto puedes querer operarte y te llamarán transexual. 

Luego está la orientación, la sexual, la de las ganas, que tiene que ver con todo pero no necesariamente, vamos que tú puedes ser un hombre cisexual y gustarte las mujeres, no pasa nada. Incluso pueden apetecerte los dos, los dos géneros quiero decir, entonces serás bisexual ya seas hombre o mujer o transgénero y el campo será todo orégano, ole por ti. El grado aquí se llama pansexualidad. Ya para nota. Lee el resto de la entrada »

Lesbianas al Photoshop: Servicio de realidad sustitutoria

                                                                      Estábamos deseando que llegará este momento, una nueva entrada de Laura Ramírez Martín y sus masterclass sobre fotografía

'Yo incrustada en una croma' - Fotografía de Laura Ramírez Martín

‘Yo incrustada en una croma’ – Fotografía de Laura Ramírez Martín

 

Hoy hablaremos de la costumbre bien antigua del ser humano de imaginarse el mundo a su antojo y de su bendita y maldita capacidad de ponerlo en imágenes y creérselo.

De siempre, por lo que sea, el ser humano ha tenido problemas con asumir la realidad en la que vive y necesita bálsamos para el alma, adaptar las apariencias, disfrazarlas y pintarlas de colores. Se ha visto además que a las imágenes se les supone verdad, como a la palabra impresa y como el ser humano es un creador, un inventor, lleva jugando al Photoshop con las imágenes desde el principio.

Para no sentirnos solos nos contamos batallitas y las plasmamos en los jeroglíficos de las pirámides, los relieves griegos y romanos, las imágenes religiosas, la pintura de palacio… hasta que puestos a inventar, nos inventamos la fotografía y ahí ya se profesionaliza el asunto. Después llegó el cine, la televisión… qué bonito el NODO, ¿eh? De la hazaña bélica a la gesta deportiva, la leyenda urbana o no, o la conquista de territorios lejanos han sido objeto de imágenes e invenciones. No te digo más que descubrimos América nosotros… y tan anchos que nos quedamos y así seguimos.

Ya desde el principio se iluminaban fotografías en blanco y negro, se enriquecían con orlas en los márgenes, se enmarcaban retratos en aureolas evanescentes, se practicaban fotomontajes a laboratorio abierto: Stalin fue el rey del escapismo ajeno en su propaganda, en sus fotos la gente aparecía y desaparecía según fuera conveniente.

Entonces el ser humano moderno y avispado comprobó que el formato digital era bueno, pintó una pared de verde e inventó el croma para gloria catódica y humana. Después instaló el Photoshop en cada ordenador personal e hizo las mieles del respetable en materia de composición y descomposición de la realidad y manipulación al gusto de las cosas y las gentes. Lee el resto de la entrada »

El proceso fotográfico II: La copia positiva para lesbianas

Por Laura Ramírez Martín (@laura1decada10)

Veníamos de imaginar otros mundos posibles.

Hablaba del proceso fotográfico: Una vez configurado el cliché como negativo, hoy va de copias en positivo.

Y por llevar la contraria voy a hablar bien de televisión y al final, un poco de política.

Punto positivo para la televisión española. Como dice Rita Indiana, ‘La televisión es parte de nuestra educación emocional, y la invisibilidad mediática, una señal de tránsito hacia el armario’. No sé si será asunto de cuotas, pero cada vez más, las series españolas incluyen a un par de personajes lésbicos, entre policías, hospitales y escaleras de vecinos aunque nunca son las protagonistas. Eso si, decoran de puta madre con lo buenas que están todas. Son bolleras cañón, como las de Anson. Ese punto hay que revisarlo pero por algo se empieza, así que empecemos dando gracias a dios. Ya llegará la diosa de Bukowski más tarde a poner orden, aquella lesbiana negra de 180 kilos. Puede que libere pensar en dios así en vez de mantener la estampa tradicional de señor mayor con barba, puesta de sol entre nubes o triángulo con ojo dentro, que no llevan a ninguna parte. Aunque la opción paloma tenía posibilidades. (Y que estos iluminaos vengan a opinar de nosotras… en fin, sigo)

Una excepción, un  milagro: Un puntazo a Teresa y Ana de Amar en Tiempos Revueltos, esa historia de amor lésbico en plenos años 50 entrando en los hogares nacionales cada día a través de la Primera Cadena de la Televisión Española, después de comer, para disfrute de ellos y ellas… aunque luego las mandaron de Santander a Argentina para acabar matándolas en Portugal… parece que cambiaron de guionista. Debió de pasar lo mismo que con la Bola de Cristal, fue posible hasta que se dieron cuenta.

Fuera de la ficción al menos se ve una parte del colectivo, los hombres, qué raro. Tenemos en versión gay, transexual e incluso transgénero. Los gays tienen representante en ese concurso donde van las madres a casar a sus hijos. Las lesbianas no tenemos madre alguna que casarnos quiera… Si los señores que mandan en las teles entendieran las posibilidades del bollodrama otra galla cantaría, además de Rosana. Mira el culebrón venezolano, qué tirón. Aún me pregunto cómo no hay tronistas bollos, ni siquiera gays; eso sí, siempre suele haber algún miembro del colectivo para comentar la jugada a modo de bufón medieval.

No soy una experta en tele y me salen Jesús Vázquez, Izaguirre y Jorge Javier sin necesidad de pensar. Y mujeres…. coño, ¿En España no hay lesbianas aparte de Elena Anaya? ¿Conchita Martínez, quizás? Y Carla Suarez. El deporte nos salva. Y las folclóricas. Que viva el tenis. Ahora es cuando buscas hombres y no están por ningún lado. No hay maricas en el fútbol ni en el baloncesto ni en el balonmano ni en…  Queridos niños, en el deporte se puede ser corrupto, o putero o ponerte hasta las cejas pero marica no, que da mala imagen a la marca España y se enfada la afición. Teleparadojas, ¿eh?

En la lista de lesbianas patrias (entre las cuales está mi jefa!) salen trabajadoras de lo social y las humanidades. Desde luego estas mujeres son necesarias. Pero además nos hace falta una Ellen, bueno, dos, una Jodie, una Cynthia…

En fin, seremos visibles cuando seamos negocio.

Los programas de la tarde sí han visto el filón. Eso sí, ahí se visibiliza cualquier cosa y sálvese quien pueda. Aún así prefiero que exista, aquí sí que meto al pulpo en el barco, cierro los ojos y amén. Los guetos fueron necesarios. Como la cabalgata del Orgullo, con sus luces de colores.

Ya fuera de fronteras, algún moderno o moderna te hablará de Lip Service, Orange is the New Black… Y por supuesto, The L Word, el gran acontecimiento,  el destape en versión lésbica. Todo siglo XXI, my friends. En el siglo XX rien de rien, que es donde crecimos todas. De estos barros que venimos, hasta donde yo sé todas las lesbianas que conozco se han tragado la serie de marras. Aunque seas de las que te gustan el cine francés, el free jazz y leer ensayo tostón. Te la pones. Un serial yanqui absurdo a lo Melrose Place, sí, pero la única oportunidad de ver en una pantalla a mujeres besando y acostándose con otras mujeres. Y esto a veces, lo justifica todo. Las seis temporadas para adentro. Porque aquí sí, una imagen vale más que mil palabras. Ya hablarás después de metafísica con tu prima la de Cuenca.

Por ello hablaba de la necesidad de imágenes inclusivas, de espejos, reflejos, contrarios. Hablaba de mi reivindicación de disponer de la misma casilla de salida que el resto, ya veré yo después si me apetece o no correr… o correrme y con quién.

La imposición tácita del modelo tradicional de familia como única vía de vida es un fraude. Porque es uno y solo ese, pero no es libre ni es grande, sino que cuestiona todo lo demás y cualquier otra cosa se ve como sucedáneo. Lo bueno para nosotras es que cuanto antes te quedas sin patrones, antes puedes comenzar a inventártelo todo. Podemos cargarnos con más facilidad la parte oscura del cliché, su segunda acepción del DRAE. Acabas asumiendo antes que tarde que la mujer del anuncio no eres tú, que para ti no se anuncian detergentes ni lavadoras, que no se te espera en un crucero de ensueño, ni te guardan un asiento de autobús de vacaciones programadas… Esas cosas no son para ti. Y esto a mí, personalmente, me hizo ser bastante más libre.

Yo he visto relaciones que vosotros no creeríais. Y no hace falta ir más allá de Orión ni a la puerta de Tannhäuser. Me he permitido fantasear con ellas, observarlas, aprender. Sé que son posibles, yo lo he visto. Y sé que no se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de vivir.

Con todo lo que aún nos falta, hay que decir que las leyes españolas con respecto a los derechos LGTB son de las más avanzadas del mundo, otro punto positivo para quien hizo por lograrlo. Pero hay que seguir y darle cabida a las familias intencionales.

Opciones de familia hay muchas y todas son historias de amor, en varias direcciones. Todas con sus inconvenientes, todas con sus ventajas.

Y esto no sucede de cualquier manera: además de amor del bueno ha de haber conciencia, mucha, de lo que se hace y convencimiento de que es posible. Y cuidado y mirada y lugar para todos y cada uno de los miembros. Es un trabajo, una responsabilidad, no valdrán las inercias de siempre. Yo, al menos, así lo veo y así lo escribo aquí. Así lo busco, también. Y digo que ese camino cansa, duele, te despista. Pero también te nutre, te hace fuerte y te pone en contacto contigo y con el mundo. En definitiva, así lo quiero para mí.

Aquí adelanto una foto, una copia en positivo, sé que la serie o la película tardarán. Ojalá alcance a ver una historia de amor parecida sentada en una butaca de la Gran Vía o en el sofá de mi casa en prime time.

Esta es una opción. No es la mejor ni la peor, es una más. Os deseo mucha suerte y mucho amor, de corazón.

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Foto de familia II: Gracias a Valle, Enrique,  Javi y Óliver.

 

El proceso fotográfico: Clichés, lesbianas y cintas de vídeo

Por Laura Ramírez Martín (@laura1decada10)

 

Hoy escribo sobre clichés, fotográficos y no tanto.

En el proceso fotográfico el cliché es el material original. Es una tira de película fotográfica revelada a partir de la cual se copian las fotos mediante la técnica de positivado.

En su proceso vital, la lesbiana común nace, crece más o menos perpleja y cuando llega el momento de emparejarse, aparearse y reproducirse empieza el follón. A los mitos me refiero y a los hechos me remito: ¿Cómo se apañan las bolleras en la cama? ¿Qué hacen para quererse? ¿Y para tener una familia?

Sucede que si te encuentras en alguna de las letritas del acrónimo LGTB, indefectiblemente en algún momento te ha faltado un espejo para mirarte. Mala suerte, colega, no tienes modelos. Si además eres mujer es el colmo de los colmos. Te falta ser negra y gorda.

De niños y niñas somos grandes imitadores, así aprendemos. Y como no tenemos filtros ni moralidad alguna nos tragamos todo lo que se nos pone delante, de ahí la mayoría de estampas familiares cortadas por el mismo patrón. La imagen que encontramos casi todos desde que nacemos es una familia heteropatriarcal, compuesta por núcleo de padre y madre y acompañada con hermanos, abuelos o animales como guarnición opcional. Lo que reproduces al crecer si no te lo piensas mucho, es esto mismo. Copias lo que ves en casa, en la calle, en las películas, en la tele…  Y el patrón está por todos esos sitios.

Aquí entra además a jugar el sentimiento de pertenencia a un grupo, algo inherente al ser humano desde que es tal: formar parte de la comunidad. ¿Pero qué pasa si no cabes, si no te hallas en lo que ves, si no cuadras con los roles? ¿Cómo pertenecer a algo donde no existes?

Si queréis, poneos escépticos un rato, ensayad vuestra mejor cara de suficiencia y cuando se os pase probad, a ver qué pasa si abandonáis por un rato la zona de confort.

Alguien que no ha visto cuestionada y por tanto no ha tenido que pensar jamás sobre su opción sexual, sentimental… vital al cabo, no creo que pueda entender de primeras lo que digo, deberá pararse a pensar, a planteárselo. Las imágenes ayudan, juguemos a las películas:

A ver, ¿grandes historias de amor del cine? A mí me sale Casablanca, Lo que el viento se llevó, Oficial y Caballero… En realidad, la mayoría de las películas incluyen un enamoramiento y, oye, que nunca es entre mujeres. Te vas a mirar la lista de las pelis más de amor que haya habido jamás y hasta sale Brokeback Mountain. Pues ya está cubierto el cupo, maricas a la palestra. ¡Conseguida la igualdad! ¿Veis qué bien?

¿Y las mujeres? ¿No hay lesbianas que se quieran? ¿Dónde está el Empire State cuando se habla de amor bollo? Las mujeres no viven grandes historias de amor, por lo visto. Cualquier tortillera de bien que te oiga… Nada, ni se quieren, ni se besan, ni se meten mano.

Ha hecho falta el siglo XXI para ver en las salas comerciales un polvo lésbico en un hotel de Roma o un instituto francés.

¿Podrían imaginárselo? Un mundo al revés como en ‘Las hijas de Egalia’, pero en vez, o además de un mundo en femenino, uno donde la normalidad fuera homo, trans, bi… En ese mundo verían a Meg Ryan dándose el lote con la Bullock a cada rato en varios canales, o a Newman y Redford tirándose de la mano al río, y luego besándose emocionados por haber escapado de los malos juntos.

Rocío y Alba, por Laura Ramírez
Rocío y Alba, por Laura Ramírez

¿Y si esa fuera la norma, lo común? Traten de visualizarlo, apuesto a que no pueden. Les llevamos ventaja en eso, hemos pasado la adolescencia rescatando sutilezas de pelis como Tomates Verdes Fritos o… Batman.

Yo quería volar a Kenia con la baronesa Blixen, silbarle al oído a la Bacall y bajarme de la moto de Top Gun para llevarme a la rubia. Los chicos supongo que a la rubia ni la vieron, entretenidos con el mamoneo entre Maverick y Iceman.

Creces mirando eso, tardas en comprenderte, en entender que no cabrás ahí. Y si entramos en la parte práctica… las alturas, las posturas, los aparatos genitales. ¿Esto cómo va? Inevitable la pregunta. Hasta el más ignorante sabe que follar consiste en meter una polla en un coño… ¿qué hacéis vosotras entonces? Lo de los chicos queda más claro, la imaginación heteroquietista pondrá cara de estreñida pero llegará hasta ahí. ¿Pero las chicas? No queda otra que concluir que siempre nos faltará algo. Ustedes mismos.

Lo mejor es que ante la confusión hay quién apela al término contra-natura mientras hace un voto de castidad, que es de lo más natural y no tiene apenas consecuencias, como se ha visto. (Los niños abusados en colegios de curas y los bebés muertos en conventos de monjas son hilillos sueltos sin importancia. Pueden barrerse y esconderse sin problemas debajo de las alfombras de damasco. Eso sí, luego que se encarguen los voluntarios y voluntarias de limpiar el chapapote de la playa.)

El caso es que mientras los curas hablan de sexo contra-natura con la boca llena de no quiero saber qué, tú te sacudes el polvo y el lodo, trasciendes el modelo único y te reinventas. Porque no nos queda otra.

Primero fueron los guetos, luego vinieron las leyes.

La primera vez que entré en un bar de ambiente tuve que llamar a un timbre. Me congratulo pensando en que las adolescentes que así lo quieran encontrarán abiertas las puertas de los bares lésbicos. En que dos mujeres, o dos hombres se pueden casar. En que yo puedo escribir aquí mis cosas.

Desde luego hay mucha gente heterosexual que tampoco cabe ahí dentro, que no quiere copiar el negativo original y lo sabe e intenta otra cosa. No solo es coto de bolleras y gays este asunto de los clichés, por suerte hay muchas más posibilidades vitales y elecciones personales.

Pero al final es como la libertad de expresión, personalmente no veo el matrimonio como panacea, pero defenderé el derecho de cualquier persona a pasar por ese gran aro, o arito en dedo, si es lo que quiere.

(Continuará)

 

Lesbianas a contraluz: Esquemas de iluminación básica II

Os traemos la segunda entrega de la clase de fotografía de Laura Ramírez Martín dedicada a la luz. Si te la perdiste, no tienes perdón. Antes vinieron el enfoque, y el por qué de todo esto, la clase de presentación

La situación es la siguiente: Tenemos a la pareja de lesbianas a contraluz, en forma de mancha negra plana, silueteada, sin detalles que la definan. Sugerimos que, desde nuestro punto de vista, las condiciones desiguales de iluminación en el conjunto de la escena impiden la visibilidad adecuada de lo que tenemos justo delante. Mientras que hay mucha luz al fondo, la pareja queda a oscuras por el contraste, que es excesivo.

Soluciones posibles:

  1. Una solución de emergencia para visibilizar a la lesbiana a contraluz es usar un flash. Añadiendo una luz extra reducimos el contraste, pero cuidado: cuando los recursos son artificiales hay que tener un grado de control y conocimiento del aparato que no es fácil de conseguir y recordamos que el flash de aficionado, ese que va incrustado en la cámara y se dispara él solo todo el tiempo, ha hecho mucho daño a la fotografía en general.
    Ejemplo:
Laura y Susana. Foto de Laura Ramírez

Laura y Susana. Foto de Laura Ramírez

Conseguimos unas lesbianas al flash con cara de susto.

Vemos aquí que para iluminar una escena, además de intensidad y dirección, también importa la calidad de la luz. Y la luz de flash es dura y fría, aplana, aplasta, afea, sacude, te hace daño a los ojos… y sobre todo, te saca de contexto. La lesbiana es presentada al mundo de esta guisa, con un sartenazo de blanco puro en la cara a bocajarro. Es verdad que soluciona el problema del contraste, pero de qué manera.

¿Os parecen formas de iluminar a alguien? Yo creo que no. Por favor… pero si parecen un corta y pega… El flash tiene otro color, resulta artificioso, su luz es muy agresiva para la delicada piel del bollo común y corriente. Y claro, pasa lo que pasa, que se llena el mundo de imágenes imposibles, forzadas, metidas con cuña, cutres y dañinas. Es como vivir a mitad de horneado, cual bollito a medio hacer. Y pretendernos además agradecidas por ello: Vale, os aceptamos, podéis quedaros por aquí pero sin molestar. Incluso podéis casaros siempre que no lo llaméis matrimonio… ¿qué más queréis?

Queremos lo mismo que tú.

Recurrir al flash es señalar a la lesbiana y marcar bien clara la diferencia, es coserle a la camisa un distintivo negro en forma de triángulo, dejarla para a vestir santos, incrustarla en una ley de parejas de hecho, ¡que tu pareja de a luz a un hijo y para que sea tuyo haya que completar una yincana en el Registro Civil!  ¿a santo de qué no podemos optar como pareja a la inseminación artificial en un hospital público? 

Como si fuéramos pulpo o barco. O si no, ¿qué? ¿os lleváis el juego a casa? Soluciones rápidas para gente con prisa, que quiere estandarizar en lugar de comprender, un puto parche. El flash de aficionado es a la Fotografía lo que toda esta sarta de sucedáneos a los derechos del colectivo LGTBI y resto de letras que haya que ir añadiendo. Soluciones de pacotilla que producen escenarios falseados, rechinan, resultan artificiosas. Pero como sucede en la propia práctica fotográfica, hay muchos (a saber por qué) que prefieren el artificio y todo lo complican, hacen cuentas, formulan y reformulan, se inventan maneras de forzar las cosas cuando lo más sencillo, como suele suceder, es lo más efectivo si lo que queremos es de verdad incluir a todo el mundo en el mismo circo.

2. ¡Lo importante es el concepto! y el contexto.

Por todo esto la solución mejor depende del posicionamiento. Tanto del fotógrafo como de, en este caso, la fotografiada. Y es, como siempre, la más fácil, la más lógica, sencilla y natural: Darle la vuelta a la tortilla, digo a la lesbiana, que no es lo mismo pero es igual… y que le de la luz.

Susana y Laura. Foto de Laura Ramírez

Susana y Laura. Foto de Laura Ramírez

Que sí, que nos llegue la luz, pero suavita, oiga. No nos enchufen con sus focos de tercer grado, queremos luz natural, sin filtros, ni artificios, sin disparos de flash agresivos que nos descontextualicen. Cambiar la composición de lugar y dejar que nos definamos, que nos mostremos, inseminarnos por la Seguridad Social, adoptar tranquilamente hijos e hijas… queremos poder vivir como las demás mujeres, optar exactamente a lo mismo que las demás.

Como ven, la cuestión es clara, para enfocar e iluminar el problema no hay mucho más que explicar: Que caiga luz, mucha luz sobre la lesbiana. Necesitamos intensidad suficiente, que el haz de luz resulte cálido y una posición adecuada.

Además, hay que deconstruir el blanco puro. En el cole aprendimos que al hacer pasar un rayo de luz por un prisma aparecen todos los colores del arco iris. Como por arte de magia, pero no es magia ni cosa de brujas, ¡es el género humano en toda su variedad y esplendor!