Entradas etiquetadas como ‘Elecciones’

Tu vox ahoga mi voz

Viñeta de Teresa Castro (@TeresaCastroCo )

Por qué deberían importarnos las elecciones del jueves en Uganda

Por Enrique Anarte (@enriqueanarte)

Foto de EFE

Foto de EFE

Mañana jueves 18 de febrero se celebran en Uganda elecciones generales y locales. En esta cita con las urnas -la tercera a nivel estatal desde la introducción de la democracia multipartidista en 2005- los ciudadanos ugandeses no solo elegirán a sus representantes en el Parlamento sino que además deberán elegir al Presidente, una figura que en un sistema presidencialista como la República de Uganda es a la vez jefe de Estado y de Gobierno.

Dicho cargo lo ostenta Yoweri Museveni desde 1986. El mandatario, de 71 años, es uno de los caudillos africanos que más años lleva en el poder y ahora busca ampliar su mandato de treinta años a una quinta legislatura. Son varios los candidatos que se han postulado como alternativa presidencial al eterno Museveni, entre los que destacan Kizza Besigye y Amama Mbabazi. Analistas y medios de comunicación señalan, sin embargo, que la victoria del dinosaurio de la política ugandesa está cantada. Lee el resto de la entrada »

Por muchas carrozas que Ciudadanos nos dedique

Por Enrique Anarte (@enriqueanarte)

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Begoña Villacís en la cabecera de la manifestación estatal del Orgullo /Foto: GTRES 2015

La carrera electoral ha comenzado. Los astros (o, más bien, los grandes grupos mediáticos) parecen alinearse a favor de Albert Rivera y Ciudadanos. La derecha sociológica española no quería ser menos en estos tiempos de “nueva política” y ha encontrado en el partido naranja la “renovación” que en un principio abanderaba solo la izquierda, ahora convertida en conditio sine qua non para tomar las riendas del país. Condición que hasta el Partido Popular y el Partido Socialista han aceptado; eso sí, solo hasta cierto punto, no vaya a ser que se derrumben las estructuras político-económicas que cimientan ambas formaciones. Lee el resto de la entrada »

En campaña no te canses, llámalo ‘princeso’

Lucía Rodríguez Sampayo (@rs_lucía) sigue contándonos historias desde El Salvador, ese país chiquito del que poco se habla excepto en nuestro blog…

Fotografía de Lucía RS
Fotografía de Lucía RS

Hemos pasado unas elecciones movidas en El Salvador. Tras una jornada electoral más o menos tranquila, sin altercados graves, varios errores y problemas en el Tribunal Supremo Electoral impidieron la publicación de resultados preliminares y hoy, 18 días después, seguimos sin resultados definitivos completos.

Muchas mujeres trans pudieron votar, más que en elecciones anteriores, gracias al apoyo de diversas organizaciones y de parte de la institucionalidad, principalmente de la Procuraduría para la Defensa de los DDHH. Por otra parte, demasiadas mujeres trans han seguido muriendo a manos del odio que se aviva ante su visibilidad.

Pero hoy quería hablarles del odio latente, ése que parece que hace menos daño porque no mata, pero que sin que apenas nos demos cuenta consolida actitudes y comportamientos que a la larga y en situaciones extremas generan muerte.

El Salvador es un país muy polarizado, por muchas razones. La desigualdad es obscena, la guerra demasiado reciente, la amnistía ofensiva, la memoria se ahoga día a día. Y en esta situación no hay lugar para la moderación de los discursos, para el reconocimiento de adversarios. El debate político se vuelve un campo de batalla en el que todo vale. Y si el candidato del partido denostado tiene todas las de ganar, lejos de buscar fallas en su programa o en su discurso, rebuscamos en nuestros odios para desacreditarlo.

Si el aspirante se llama Nayib Bukele es fácil: llamemosle musulmán. En un país mayoritariamente conservador y cristiano puede ser un “gran insulto”. He visto panfletos en los que no sólo lo tachaban de infiel, también lo acusaban de querer instaurar el Estado Islámico en San Salvador, donde todo indica que fungirá como alcalde por el partido de izquierda los próximos tres años. Podemos decir que es absurdo, pero las mentiras cien veces repetidas se vuelven verdades, y estoy segura de que demasiados votos se vieron influidos por estas acusaciones y difamaciones.

Podemos tratar de consolarnos pensando que la derecha siempre ha jugado sucio (que sí), que el conservadurismo y su falta de argumentos hacen obligatorio el recurso a la descalificación xenófoba y clasista (que también), pero en ningún caso deberíamos consentirlo. Tampoco cuando criticamos a malos gobernantes, aunque sean nada carismáticos, aunque no tengan programa de gobierno, aunque sean hijos de genocidas.

Roberto D’Aubuisson, hijo de quien fuera Mayor de la Guardia Nacional, fundador de ARENA y responsable -según la Comisión de la Verdad– del asesinato de Monseñor Romero y de la organización de los Escuadrones de la muerte; será el nuevo alcalde de Santa Tecla, una de las ciudades más importantes del país, poniendo fin a 15 años de gobierno del FMLN. Y le han llovido muchas críticas desde la izquierda.

No seré yo quien defienda a la derecha y sus políticas de pobreza y explotación, de mentira y olvido, pero tampoco puedo mirar a otro lado y no reconocer que hemos caído en la trampa. Pudiendo haber criticado el necio empeño de D’Aubuisson en negar lo mil veces demostrado, su falta de propuestas, su estrechez intelectual, nos hemos ido por el camino más fácil, el de la homofobia. Las redes sociales se han llenado de bromas sobre su voz aguda, sobre su pluma; lo atacamos valiendonos de prejuicios y estereotipos, y nos escudamos en sus carencias para justificar las nuestras.

Tras 23 años de esfuerzos por consolidar una sociedad más democrática, todavía no hemos logrado hacer espacio a la pluralidad. Y no es sólo responsabilidad de quienes hacen política partidaria; también es nuestra, de la gente corriente que se involucra y aporta más allá de los tiempos electorales, tanto la que usa los eslóganes de “recuperemos El Salvador” como la que cree en el “buen vivir”. Defendemos propuestas antagónicas pero lastimosamente coincidentes en un punto: no estamos preparadas para asumir y respetar la diversidad.

El discurso amable de cultura, etnia y clase lo tenemos más o menos controlado, sin duda mucho mejor que quienes siguen considerando un libro sagrado su guía, pero hay cosas que se nos escapan. El respeto a la diversidad sexual todavía no ha logrado un papel protagonista en el manual de lo políticamente correcto, y caemos en el discurso del odio y la exclusión sin que nos demos ni cuenta.

Si presumimos de defender los derechos de todas y todos no debemos olvidar a nadie. Vivir la diversidad en libertad es un derecho de todas las personas, aunque sus ideas no merezcan nuestro respeto. Sólo nuestra coherencia puede cambiar el mundo.

 

Un hombre y una mujer, así nacidos

Por Lucía Rodríguez Sampayo (@rs_lucía)

Fotografía de Chiqui García
Fotografía de Chiqui García

Faltan quince días para una nueva cita electoral en El Salvador, en la que se elegirán diputaciones al PARLACEN, Asamblea Legislativa y Concejos Municipales. Y como cada tres años, desde hace ya nueve, sale a la palestra el matrimonio igualitario. No es un tema que ocupe normalmente titulares de prensa; no se habla de eso en la calle, en los buses ni en los bares; ni siquiera es un tema bien posicionado en la agenda política nacional. Pero ya empieza a ser costumbre que ante cada proceso electoral, el ala derecha de la Asamblea lance su propuesta de invisibilización de las familias diversas.

“Sí a la Vida” fue la organización que -respaldada por algunas iglesias- promovió inicialmente esta propuesta. Una organización cuya presidenta, y portavoz, denuncia a los cuatro vientos que “Las Naciones Unidas han sido infiltradas por organizaciones gay .

La necesidad de salvaguardar los valores morales y de proteger “a la familia salvadoreña” es la excusa . Y no deja de resultar curioso en un país donde la mayoría de familias reales se alejan mucho del modelo tradicional que supuestamente se ha de proteger; un país repleto de familias monoparentales y diversas, encabezadas por madres, tías, hermanas, y abuelas.

En el año 2009 la práctica totalidad de la Asamblea Legislativa apoyó con su voto la propuesta de reforma que establecería que el matrimonio sólo es posible entre hombre y mujer, así nacidos. La izquierda también la apoyó, tímidamente. Y aunque tiempo después cambió de opinión , probablemente como consecuencia del trabajo de las organizaciones sociales y la Secretaría de Inclusión Social y su Dirección de Diversidad Sexual , promovidas por el Gobierno de Funes (2009 – 2014), siempre ha mantenido una postura tibia, poco firme. A pesar de todos los avances registrados en los últimos años, los diputados del FMLN siguen sin reconocer la legitimidad del amor y de las familias diversas, y hoy por hoy parece que no van a apoyar esa reforma basada en la homofobia y la transfobia, pero no porque quieran defender abiertamente los derechos de la población LGTBI, sino porque no lo consideran una prioridad, y porque la legislación salvadoreña, a través del Código de Familia, es clara en la definición del matrimonio posible únicamente entre un hombre y una mujer .

Todo parece indicar que esta vez tampoco se va a reformar la constitución. Pero el tema seguirá saliendo, estoy segura; los conservadores no se van a conformar. Y yo no puedo dejar de preguntarme el porqué de su interés. ¿Por qué reafirmar lo que ya está prohibido en un país donde no se habla apenas de matrimonio igualitario? ¿Por qué ese empeño en invisibilizar una realidad invisible, en ciudades donde dos hombres, dos mujeres, ni siquiera se sienten seguras para caminar agarradas de la mano?

Parece que quieren evitar la posibilidad de que un matrimonio de dos personas del mismo sexo, legalizado en otros países, pueda adoptar en El Salvador. Quizás su miedo nazca de la remota posibilidad de que utilicemos las trampas de la ley, como hace poco hizo una pareja de mujeres lesbianas en Rusia . Pero también puede ser un intento más de consolidar la discriminación, la exclusión y la invisibilización; de consolidar el sistema de poder y la violencia social e institucional contra las personas y las familias diversas.

Y puede parecer que el derecho a casarse es menos importante cuando el derecho a la vida y a la integridad están en entredicho, como lo siguen estando hoy por hoy para las personas de la diversidad sexual en El Salvador. Pero todas son formas de violencia, todas y cada una son agresiones contra las personas y sus derechos, y todas son igual de importantes. Y no debemos, no podemos tolerarlas más.

Adelanto electoral: retraso de derechos LGTBI en Andalucía

A Charo Alises (@viborillapicara), abogada malagueña, doctora no ejerciente y activista en general, le hemos pedido que nos comparta sus impresones sobre cómo cree que afectará el adelanto electoral en Andalucía a los derechos de las personas LGBTI. Tras este acertado análisis nadie negará que la incertidumbre se abre paso a codazos.

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Fotografía de Fabri-Olmedo

Ingobernabilidad, ruptura de pactos, estrategia electoral, cualquiera que sea el motivo para un adelanto de las elecciones, lo cierto es que las consecuencias que éste conlleva suponen una merma para los derechos sociales de la ciudadanía.

Con el Parlamento disuelto y las elecciones convocadas para el 22 de Marzo, en el tintero legislativo andaluz quedan leyes tan importantes como la de atención a personas con discapacidad, la ley de juventud, la de servicios sociales o la ley de renta básica. Todos éstos son instrumentos legales necesarios e imprescindibles en el objetivo de alcanzar mayores cotas de bienestar social para la población andaluza, que en estos momentos sufre una situación de gran vulnerabilidad social. Según datos de la propia Junta de Andalucía, hay un millón de personas usuarias de los servicios sociales en esta Comunidad.

En materia de derechos LGTBI, el adelanto electoral ha supuesto un jarro de agua fría para los colectivos de personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales de Andalucía. Estábamos esperando la aprobación en esta legislatura, de una ley que garantizase nuestros derechos y nos protegiese del odio y la discriminación, como la que ya está vigente en Cataluña. Precisamente, para empezar a trabajar en esa ley, nos dimos cita el pasado 23 de enero en el Parlamento Andaluz- Allí acudimos entidades LGTBI de diversas provincias de la Comunidad. En esa reunión, bajo un acuerdo de unidad de todos los colectivos presentes, sentamos las bases de un futuro texto legal que debería abarcar cuestiones como el respeto a la diversidad afectivo-sexual en ámbitos como el trabajo, la salud, la cultura, el orden público o los medios de comunicación, y la importancia de establecer un régimen sancionador frente a conductas discriminatorias.

Un aspecto muy importante en el que existió consenso, fue la necesidad de velar por los derechos de la infancia y la juventud LGTBI, y ello en base al reconocimiento del interés superior del menor. Además, se puso de manifiesto el relevante papel de la educación para erradicar el odio y la discriminación de la que a menudo somos víctimas por nuestra orientación sexual o por nuestra identidad de género. Pero la disolución del Parlamento y la convocatoria anticipada de elecciones nos ha vuelto a sumir en la incertidumbre ya que no sabemos si el nuevo gobierno que salga de las urnas asumirá el compromiso de sacar adelante la ley por la que ya hemos empezado a trabajar. No obstante, los colectivos LGTBI andaluces exigiremos, a quienes finalmente ocupen el poder en Andalucía, que no nos guarden en un cajón legislativo y asuman sus responsabilidades para defender nuestra dignidad y nuestros derechos.

Los gobiernos pueden cambiar pero los derechos sociales siempre están y estarán presentes.