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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Archivo de la categoría ‘Gestación Subrogada’

Comprar esposas, alquilar vientres: ¿realidades importables?

Por Nayra Marrero (@nayramar)

Foto: EFE/David de la Paz

Foto: EFE/David de la Paz

¿Sabes que en Corea del Norte te puedes comprar una esposa? Una señora que se ocupe de tus necesidades de cuidado, alimentación, limpieza, sexo, descendencia… Una señora que sea tuya, porque tú la pagas, cuyo contrato vinculante se llama matrimonio. Que llamemos matrimonio al contrato establecido en España por dos personas que desean voluntariamente contraerlo, con capacidad de decisión y marcha atrás, ¿avala las prácticas que bajo ese mismo nombre se realizan fuera de nuestras fronteras? No, ¿verdad? ¿Por qué cada vez que hablamos del matrimonio no sale a colación que el matrimonio que se hace en Corea del Norte es intolerable? Lee el resto de la entrada »

Algunos argumentos en contra de los vientres de alquiler

Por Beatriz Gimeno (@BeatrizGimeno1)

Foto: David Martín Suki_

Foto: David Martín Suki_

Y digo bien, “vientres de alquiler”, porque gestación subrogada es otra cosa y hay que dejar bien claro cuando hablamos de ésta y cuando hablamos de lo otro. Una de las cuestiones en las que los defensores de los vientres utilizan de manera más evidente la manipulación es esta: mezclar ambos conceptos. Es una confusión interesada, claro.

En primer lugar, ni los vientres ni la gestación son una “técnica reproductiva”. Llamar técnica reproductiva a un embarazo de nueve meses con su parto correspondiente, con sus correspondientes implicaciones corporales y psicológicas, las que ocurren durante el embarazo y el parto, y las que van más allá de estos, (los cambios que son para siempre, las posibles depresiones, los estados emocionales cambiantes, las posibles complicaciones etc.) es banalizar el trabajo reproductivo de las mujeres hasta límites insoportables. Un embarazo y un parto, así como el nacimiento de los bebés, no son técnicas, a no ser que nosotras seamos vasijas; son siempre relaciones sociales, de un tipo o de otro, pero son relaciones sociales. La técnica puede ser la manera en que se produce dicho embarazo pero nunca éste, ni el parto, ni el nacimiento de un bebé ni la manera en que este pasa a formar parte de la sociedad en la que nace. Lee el resto de la entrada »

Algunos argumentos a favor de la gestación subrogada

Por Aurora González, portavoz y secretaria de la Asociación por la Gestación Subrogada 

La Curva de la Felicidad / Foto: Niklas Montelius

La Curva de la Felicidad / Foto: Niklas Montelius

El hecho de haber nacido en los setenta, bendecida con los derechos obtenidos gracias a la lucha de muchas mujeres y también de muchos hombres que me precedieron, educada en su ejemplo, y afortunada por ser criada en un entorno que siempre ha respetado esos derechos, debe tener bastante que ver con que no me deje avasallar fácilmente…

A la vista de lo que ocurre con temas como la gestación subrogada, da la sensación de que algunas y algunos feministas pretenden subirse al trono del patriarcado y, desde allí, al más puro estilo de Victoria Kent en el estrado del Congreso de los Diputados oponiéndose al sufragio femenino, erigirse en diosas y dirigir nuestras vidas según sus “mandamientos”. Por eso, permitidme que, figuradamente, me ponga en pie para levantar la voz y decir: ¡Basta ya! ¡Basta ya de imposiciones, basta ya de moralinas que os pertenecen y no nos afectan! Lee el resto de la entrada »

Maternidad y gestación no son lo mismo

Alexander Schuster, nuestro colaborador experto en asuntos legales LGBTI de movilidad familiar, se atreve a abrir con esta entrada un debate que sabemos delicado y polémico. Por eso desde ya os adelantamos que este no será el único post sobre gestación subrogada (también conocida como vientre de alquiler) en nuestro blog ni por su parte  ni por la de otros y otras que nos compartirán sus miradas y reflexiones. Mientras van llegando aquí os dejamos con esta más que interesante aportación.

Un óvulo está siendo inyectado para una demostración en un laboratorio.
Fotografía de EFE

 

Durante mucho tiempo se dio por sentado -incluso dentro de la propia comunidad LGBT- que el hecho de ser gay o de ser lesbiana no incluía la idea de convertirse en padre o en madre. Nadie cuestionaba este rechazo. Sin embargo desde hace algún tiempo la conciencia de tener hijos forma parte del deseo de una persona de una vida plena y esta manera de ver la paternidad y la maternidad ha hecho que esta reivindicación de formar una familia también haya llegado a formar parte del derecho a la igualdad y dignidad de un gay o para una lesbiana. Así, de esta manera, se daba inicio a una nueva era en la lucha por la igualdad real.

Al principio fue fácil por el acceso que las mujeres lesbianas podían tener a la inseminación artificial en los países liberales pero más tarde resultó que también dos hombres podían plantearse querer ser padres, algo que fue posible gracias a una muy polémica técnica de reproducción asistida que para ser definida se utilizan muy diferentes expresiones. La más conocida es la de ‘maternidad por sustitución o por subrogación’ pero hay otras expresiones, algunas de ellas con toques despectivos y otras más ajustadas a la técnica en sí.

El término ‘vientre de alquiler’ transmite la idea de mercado y de la utilización de las partes del cuerpo humano como mercancías en ese mercado. Sin embargo, nunca se hace referencia a la donación de sangre con expresiones o actitudes similares y. por ejemplo, nadie escucha expresiones tales como “alquiler o venta de riñón”. La donación de órganos o de tejidos humanos se entiende socialmente como actos puros de la solidaridad humana a pesar de que en algunos casos representan pérdidas permanentes para el donante. No hay necesidad de hablar de un vientre de alquiler, todos percibimos el juicio negativo que esta expresión conlleva.

También la expresión de ‘maternidad subrogada’ es imprecisa. No hay duda de que la maternidad se asocia en general, y tradicionalmente, con el embarazo pero no debe confundirse lo uno con lo otro. El embarazo, en sentido estricto, es un fenómeno puramente biológico y la maternidad o la paternidad son algo mucho más amplio tal y como se demuestra en el caso de la adopción.

Cuando una mujer está dispuesta a llevar a cabo un embarazo en interés de otra pareja, cualquiera que sea la orientación sexual de esta, no está mostrando su deseo de ser madre sino que está queriendo apoyar, a través de sus capacidades biológicas, el deseo de ser padres de una pareja que no puede serlo por un tema de esterilidad o imposibilidad. Su contribución no es el afecto, no es un deseo de ser madre, no es una función de padres; simplificando, se podría decir que en ese acto, de maternidad hay poco.

Hay algunas evidencias de que las mujeres gestantes involucradas en este tipo procesos no tienen la sensación de estar jugando un papel de madres, más bien se limitan a adoptar el papel de ‘madre sustituta o subrogada’. Aunque todavía faltan evidencias científicas sólidas de cómo se perciben a sí mismas, algo que no será ninguna sorpresa.

Los contratos legales que regulan los acuerdos de subrogación entre las partes implicadas utilizan el término ‘portadora’ (carrier, en inglés) y sólo es la pareja que pone en marcha el proceso la que recibe la denominación de “padres (intencionales)”. La portadora es una persona que, en el deseo de ayudar a otras personas, proporciona un soporte biológico al proceso, nada más. Es por esto que las expresiones “gestación subrogada”, “subrogación gestacional” o “gestación por sustitución” son definitivamente preferibles a otras expresiones ya que se centran en el hecho biológico del que es objeto el acuerdo. Estos términos son neutrales y no implican un juicio negativo. Distinguen la gestación del papel de los padres y están en línea con la evolución más reciente del derecho de familia. La filiación ya no es un sinónimo de la genética sino que se ha convertido en un sinónimo de amor, de amor puro.

Las lenguas latinas parecen estar en estos casos en una posición mucho mejor que ‘el alemán’ o ‘el inglés’. La lengua alemana utiliza la expresión Leihmutterschaft, es decir ‘maternidad por sustitución’ mientras que el inglés se refiere a ella como surrogacy or surrogate motherhood (‘maternidad por alquiler’) aunque cada vez más se ve la expresión gestational surrogacy (‘subrogación gestacional’). Particularmente yo prefiero la expresión francesa gestation pour autrui que transmite la idea de un acto realizado para ayudar a otros, expresión que sigue siendo muy neutral y que  ayuda a concentrarse en lo que realmente significa ser madre.

En una próxima entrada les daré a conocer algunos Juicios recientes que reconocen legalmente la gestación subrogada realizadas en el extranjero. En este tema hay cuestiones éticas que deben ser abordadas pero también hay muchos estereotipos que deben ser desmontados. La ley es lenta pero se mueve constantemente hacia adelante. Pronto veremos hacia donde se dirige en Europa.