Entradas etiquetadas como ‘universidad’

Por una universidad libre: no al acoso de las redes sociales

Desde 1 de cada 10 apoyamos el debate y el intercambio de ideas en torno temas que creemos que debe ser aboraddos para responder a las preguntas que plantean. Esto nos motiva a publicar este manifiesto firmado por Consuelo Álvarez y Ana María Rivas, profesoras de la Universidad Complutense de Madrid. Departamento de Antropología Social y Psicología Social. Quien desee aportar su mirada puede escribirnos a 1decada10blog@gmail.com

Foto: INLUGO14

Entendemos que la libertad de pensamiento y, por ende, la capacidad de debatir de manera profundizada y serena sobre temas complejos, siempre han formado parte de la universidad y de sus investigadores/as. Es por ello que pensamos que la universidad es el lugar idóneo para formar en la escucha reflexiva de diversos puntos de vista, aunque los mismos sean controvertidos. Lo anterior implica que sus investigadores/as son los/as que deciden libremente qué temas estudiar, siempre y cuando lo hagan con rigor y método. La censura, por tanto, debería quedar fuera del ámbito universitario.

Muchas de las que trabajamos en la universidad opinábamos hasta hace bien poco que las contradicciones siempre han formado parte de la ciencia, de la universidad y del debate entre científicos/as sociales. Lee el resto de la entrada »

¿Cabe la diversidad en todos los modelos de “respetabilidad social”?

Ayer fueron noticia la ‘prestigiosa’ Universidad de Navarra y la editorial SM por un libro de biología de 3º de la ESO que asocia homosexualidad a riesgo. La distribución de este libro de texto se ha hecho en centros privados, posiblemente de cierto estatus social. Es este tipo de ‘homofobia normalizada y aceptada’ la que nos hace preguntarnos si  ¿España es ese país amigo de la diversidad sexual (gay-friendly) que aparenta? Y si lo es en todos sus niveles sociales. Precisamente, Violeta Lanza (@LanzaVioleta) -estudiante universitaria y directora de Bo– plantea el fondo de la cuestión comparando la ‘actitud’ de las universidades de élite de España con las del Reino Unido.

University College London conmemorando "LGBT History Month"

El Pórtico de University College London conmemorando “LGBT History Month”

La semana pasada quedé con una amiga que estudia en una conocida universidad privada de Madrid y le pregunté qué opinaba la gente de su clase sobre la homosexualidad. Lo pensó un poco y me respondió “…bueno, hay de todo”. Mi reacción fue, más bien, de resignación. En cambio, si le hubiera preguntado -“y en tu clase, ¿qué opina la gente sobre las personas de color?” y su respuesta hubiera sido la misma -“hay de todo”-, inmediatamente habría clamado al cielo. Habría expresado mi rechazo ante el hecho de que en pleno 2015, en un centro de excelencia académica, el racismo no sólo existiera sino que no fuera condenado abiertamente. ¿Por qué no me horroricé ante la homofobia que pudiera haber en su clase, pero sí lo habría hecho ante actitudes como el racismo? Entender por qué nos puede ayudar a avanzar en la mitigación de las dificultades que viven tantas personas en nuestro país por ser LGBT.

A día de hoy ciertas actitudes son rechazadas abiertamente por la sociedad española, tanto por aquellos a quienes conciernen directamente -las personas de color en el caso del racismo- como por los demás. Quien no se muestra en contra de estas posturas es denostado. En otras palabras: ciertas actitudes son políticamente incorrectas. Mi reacción ante la respuesta de mi amiga -que no fue distinta de la que habrían mostrado muchos- revela que todavía no nos sorprende que la homofobia exista: no es políticamente incorrecta. Pero debe serlo si queremos que erradicarla no sea sólo cuestión de “curarla” a base de leyes (que en muchos casos ya existen en nuestro país) sino de “prevenirla” generando un ambiente en el que la normalización de la diversidad sexual se promueva desde todos los niveles de la sociedad. Para ello es necesario un tipo de apoyo que hoy brilla por su ausencia: el apoyo de las instituciones de mayor relevancia social. Lee el resto de la entrada »

Recuperar el ano

Por Violeta Assiego

Todavía recuerdo ‘el estupor’ que me entró cuando hace algo más de una década escuché a Beatriz Preciado defender la importancia de recuperar el ano. Sí, han leído bien; he dicho, más bien ella dijo: recuperar el ano. Aquel día yo pasaba casualmente por la librería Berkana y Beatriz Preciado debía estar presentando por las fechas uno de sus libros más famosos: ‘Manifiesto contra-sexual’.

Doce años después, resulta que la prestigiosa Universidad de Harvard se ha hecho eco de aquella frase-invocación que retumbó en mis oídos (y en los de mi pareja de entonces, reconozcámoslo) y ofrece un curso de sexo anal. Sí, han leído bien; yo también dudé pero ellos no: la prestigiosa Universidad de Harvard. El título exacto del curso es ‘What what in the butt: Anal Sex 101’ (algo así como ‘Qué pasa en el trasero: sexo anal 101’) y el objetivo de sus contenidos: “destruir los mitos alrededor de esta práctica, explicar por qué la gente lo hace y cómo hay que hacerlo para hacerlo bien”. Sin duda interesante, desde un enfoque de derechos, por supuesto.

Fotos Week Sex Harvard
Fotos Week Sex Harvard

Esta actividad formativa la ha enmarcado la Sexual Health Education and Advocacy Throughout Harvard College en su programación de la Semana del Sexo. Evento, que se celebra desde hace años en la Universidad de Harvard y que quiere generar entre los estudiantes universitarios un mayor conocimiento de la sexualidad, siempre desde un enfoque positivo y saludable del sexo. Junto a este curso se han impartido otros que igualmente podían haber llamado la atención, como el curso sobre ‘Virginidad y abstinencia’ o el que se preguntaba si ‘¿Puede haber porno feminista? Trabajo sexual y no prostitución’. Pero no, como lleva pasando desde los ‘anales’ de la historia ha sido esta novedad la que levantó la peor reacción. La de aquellas personas, afines a sectores ultraconservadores, que veían en esta práctica sexual una perversión inexistente en vez de la posibilidad de tener relaciones más placenteras (independientemente de la orientación sexual). Era por eso precisamente, por lo que el curso quería desmontar los mitos que impiden acercarse a esta realidad con total normalidad sin necesidad de organizar una bacanal.

Ironías aparte, desde un enfoque de derechos -y dado el grado de homofobia (y transfobia) que se da en las aulas así como el grado de violencia de género entre los adolescentes y jóvenes (y no tan jóvenes)- es necesario incluir en los programas escolares y en los materiales educativos información objetiva sobre sexualidad, especialmente sobre los falsos mitos que se asocian al sexo y a la diversidad afectivo-sexual. Hacerlo es obligación de los Estados, no porque lo diga Beatriz Preciado (que no lo dice que yo sepa) sino porque lo dice el Consejo de Europa y diferentes declaraciones de derechos humanos. Aprender sobre la sexualidad a partir de información objetiva, educativa y respetuosa con la libertad de cada cual y desde la aceptación mutua previene conductas violentas, de abuso y de dependencia en las relaciones afectivas y sexuales.

Hay una multiplicidad sexual -esto sí lo dice Beatriz Preciado- que no se puede reducir a lo binario, ni tampoco a lo perverso, sucio o maldito y relacionarlo con la diversidad sexual. Hay unos derechos sexuales y reproductivos que también recogen el derecho a gozar y a disfrutar. Pero no solo, porque en una sociedad desigual el riesgo (y máxima probabilidad) es que unos pocos gocen a costa de otras personas vivan por debajo del umbral de la dignidad. Y eso no tiene que ver ni con la orientación sexual ni con la identidad tiene que ver con la urgencia de recuperar… la educación  sexual y de género como contenido curricular.

FELGTB

II Jornadas Universitarias Educar en la Diversidad Afectivo-Sexua – FELGTB