La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘ecologia’

La tauromaquia ¿es ecología o es tortura?

Toro

Los taurinos empiezan a movilizarse ante el creciente desinterés (y sobre todo rechazo) que la antaño denominada fiesta nacional provoca en el respetable. Lo hacen apostando por el arte, a través de una exposición que hasta el próximo 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, podrá verse en la plaza de toros de Las Ventas.

Titulada “La Tauromaquia es ecología”, está organizada por la empresa Taurodelta y la Fundación Toro de Lidia y cuenta con fotografías de Gorka Azpilicueta y Arsenio Ramírez.

En ellas se presentan seis argumentos protaurinos sobre la influencia que esta actividad ganadera tiene en el medio ambiente. A ellos yo enfrento seis argumentos de los antitaurinos que rechazan frontalmente tal supuesto beneficio. Lee el resto de la entrada »

Cuentos mágicos para niños de 7 a 107 años

Rafa-Firmando2

Estos días he aprovechado para recuperar el contacto con un viejo amigo y paisano burgalés del que hacía demasiado tiempo que la vida nos había separado. Rafa Ruiz es de esas personas imprescindibles. Brillante redactor en El País Semanal, nos conocimos cuando yo colaboraba con esa revista recorriendo España en busca de árboles singulares con historia. Ahora se ha embarcado en una preciosa aventura empresarial, Mad is Mad, increíble galería de arte dedicada a creadores emergentes.

Pero más maravillosa aún (si cabe) es su producción cuentística. Apoyándose en las tres obras cumbres de nuestra literatura infantil (Alfanhuí, El Principito y Platero y yo) indaga en el “realismo mágico-ecológico” con historias para niños “de entre 7 y 107 años“. El resultado no puede ser más asombroso, propio de ese Asombrario digital donde también nos asombra a todos con su cuidado periodismo.

Soy poco dado a recomendar libros en La Crónica Verde, pero los de Rafa Ruiz son siempre una apuesta segura. Delicioso, impecable el de Ninoninoni, “el niño que no sabía dibujar lobos ni avutardas”, amorosamente ilustrado por Lorena Álvarez. Un cuento poema para educar en valores sociales y ambientales.

¿Y qué decir de Toletis? 12 cuentos protagonizados por dos niños, una niña y un perro (Amenofis) donde el paisaje, el viento o los árboles son personajes en sí mismos, poética comunidad rural dispuesta a descubrirnos otro mundo mejor. Las ilustraciones textiles de Elena Hormiga reflejan perfectamente esa atmósfera mágica.

Como explica el autor, por encima de edades e ideas estos cuentos tratan de enseñarnos

“a considerar la naturaleza como un ser que piensa y siente, que respira y ríe, llora y habla, que nos da muchas lecciones a poco listos que seamos y queramos atender”.

portada

Fotos: Mad is Mad

Otras entradas relacionadas:

¿Deberíamos celebrar el día de la sequía?

El 22 de marzo celebramos el Día del Agua y el 23 de marzo deberíamos celebrar el Día de la Sequía. Este año las lluvias han sido un 49% inferiores a la media. No llovió ni en otoño ni en invierno y la primavera llega parda y parca, pues los primeros chubascos y nevadas del mes son como gotas en el desierto: insuficientes. O esto cambia o vamos a superar el triste récord de 2005, el año más seco desde que tenemos registros fiables.

Un septenio ya de la última sequía y los buenos propósitos cayeron en saco roto. El agua es tanto un derecho como una responsabilidad de la que sólo nos acordamos cuando nos falta, como de Santa Bárbara con las tormentas. ¿La razón? Resulta demasiado barata como para ahorrarla.

Hagan cuentas. Un metro cúbico de agua cuesta en Dinamarca tres veces más que en España. Y hagan también una paradójica comparación. Con el precio de una botella de agua mineral se puede pagar el consumo de una familia de tres miembros durante tres días. España es así uno de los países de mayor consumo hídrico del mundo, 149 litros por habitante y día sin contar la producción agrícola y ganadera (el 80% del total gastado) y la producción industrial (el 6% restante).

Abres el grifo y ahí está, abundante y potable. Dicen los médicos que debemos beber al menos dos litros de agua diarios, pero en realidad consumimos mucho más. Producir un kilo de carne de vacuno consume al menos 15.500 litros, confeccionar un par de vaqueros 10.850 litros, obtener un kilo de trigo se bebe 1.500 litros y 70 litros una sola manzana.

Según la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS) gastamos un 20% más en agua mineral y bebidas refrescantes que en todo el consumo de agua potable. Y si lo comparamos con la factura telefónica, ésta nos cuesta un 470% más. ¿Será más importante hablar por el móvil que beber, cocinar y lavarnos? Se nos olvida que el 20% de la población mundial carece de acceso al agua potable y que el 42% no tiene un grifo cerca para su aseo personal. Así que actúa, #ahorraAgua. Cada gota es importante. Mucho más en tiempos de sequía.

También puedes encontrarme en Twitter (@lacronicaverde) y en Facebook (www.facebook.com/cronicaverde)

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share

 

30 años reciclando basuras

Somos la sociedad de la basura, del derroche, del usar y tirar. A pesar de ello reciclamos una parte de nuestros desechos, cada vez más y mejor, pues no nos queda más remedio, conscientes del daño que nos hacemos a todos al cubrir de mierda nuestro viejo y único planeta.

Para los más jóvenes, el reciclaje es algo tan familiar como los ordenadores e Internet, pero esos contenedores de colores son tan recientes como las nuevas tecnologías. De hecho, los primeros destinados exclusivamente a recoger el vidrio llegaron a España en 1982, hace ahora 28 años. Los de papel y plásticos llegaron más tarde.

El famoso símbolo del reciclaje también es joven. Tiene 40 años, y su historia no puede ser más curiosa, como explica alpoma en el blog Tecnología obsoleta. Ganó el concurso de una empresa de Chicago, la Container Corporation of America, para contribuir a la celebración del primer Día de la Tierra en 1970. El triunfador fue un joven estudiante de 23 años llamado Gary Anderson, a quien se fotografió entonces explicando su logo.

Y, ¿cómo llegó a concebir el célebre símbolo? Inspirándose en un dibujo del artista holandés M.C. Escher, explica alpoma.

La obra Banda de Möbius II, en la que unas abnegadas hormigas recorren el infinito trazado de la cinta de una sola cara y un solo borde descrita por los matemáticos August Ferdinand Möbius y Johann Benedict Listing a mediados del siglo XIX, fue lo que le sirvió a Gary Anderson para diseñar su logo. Unió las ideas de infinito y reciclaje, tras contemplar el cuadro de Escher y, ¡ya está! Toda una genialidad.

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share

La necesidad de convivir con la naturaleza

La convivencia con la naturaleza es una cuestión de supervivencia humana. No sólo nos proporciona sustento, sino también bienestar y felicidad. Seguramente por eso, en nuestras cada vez más masificadas ciudades siempre hay sitio para una planta, para una mascota, para un árbol, para un jardín. No podemos vivir sin ese contacto, aunque sea lejano, con la Madre Naturaleza.

¿Os acordáis de Félix Rodríguez de la Fuente? Fue él quien se empeñó en educarnos en la necesidad de lograr una convivencia armónica con la naturaleza. Lo hacía porque era un visionario. Tenía una idea revolucionaria. Estaba convencido de que el hombre ideal y feliz era el hombre paleolítico, aquel recolector y cazador perfectamente imbricado en el medio ambiente como un animal más, dotado de unos asombrosos conocimientos ecológicos y culturales, en armonía con esa naturaleza de la que se nutría y formaba parte.

Para Félix el ser humano no era una especie más, sino una síntesis de la naturaleza, con todo lo peor y todo lo mejor de ella, creada “con la nieblas del amanecer, con el aullido del lobo, el rugido del león”, en una estrecha y “compleja trama palpitante” e interdependiente. No es que quisiera que volviéramos a la Edad de Piedra, pero sí soñaba con que algún día recuperaríamos esa sensibilidad ecológica que nos haría más tolerantes y felices.

¿Qué nos queda de todo ese pasado? Nada. Esa falta de “contacto real” con la Naturaleza, en una sociedad cada vez más urbanizada, nos está llevando por mal camino. Hacia un consumo irreflexivo de los recursos naturales, provocador de desastres tan impresionantes como el cambio climático, cuyas consecuencias finales aún no somos capaces de imaginar.

Por eso, cuando se habla de convivencias, no podemos olvidarnos de la más importante de todas ellas, la necesidad imperiosa que tenemos de convivir en armonía con la naturaleza.

Nota: Esta entrada se une a la iniciativa propuesta por las bitácoras Artecar24.com Pensamientos JFS, para que los blogueros hablen hoy, 8 de octubre, de la convivencia.

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share

Vacaciones ecológicas “low cost”

En estos tiempos de crisis, nada mejor que disfrutar de unas vacaciones ecológicas low cost, las más baratas y medioambientalmente más sostenibles.

El primer consejo es buscarlas cerca de casa. Cuanto más próximo esté ese lugar de retiro estival, menos consumo energético haremos y mejor nos sentiremos. El pueblo, un pueblo, es el mejor sitio. Para muchos, el lugar perfecto donde reencontrarnos con nuestras raíces y con la naturaleza. Tras un año de frenética actividad urbana no se me ocurre nada más plácido que desconectar del mundanal ruido abusando a placer de caminatas, lecturas, charlas, partidas de cartas, comidas saludables y siestas interminables. Incluso la propia ciudad, ahora que tanta gente ha salido fuera, se convierte en un privilegiado refugio (barato) rodeado de parques y pueblos próximos por descubrir.

También los más aventureros tienen un mundo cercano por disfrutar. Practicando placeres como el senderismo o la bicicleta, el turismo rural, los programas de voluntariado ambiental e incluso de ese turismo activo tan lleno de sorpresas.

Sólo un consejo. Huyamos de los “fast travel, ofertas imposibles donde visitar 10 ciudades en seis días, persiguiendo el paraguas enhiesto de un guía que sólo sabe meternos prisa, chupando kilómetros de autobús y, lo que quizá todavía es peor, descansando en hoteles insulsos de comida estándar. Eso no es viajar queridos amigos. Eso es ir a ver postales. ¿No os parece un horror?

Viajar es descubrir sin prisa paisajes y paisanajes. Sentarse junto a un viejo chopo a la orilla del río y escuchar el relato sencillo de algún paisano sobre cómo se vive allí. Conocerlo, sentirlo y brindar por ese nuevo amigo del alma que, seguramente, no volveremos a ver nunca más pero que tanto nos habrá impresionado, del que tanto habremos aprendido. Recuerda: a la vuelta de un viaje, lo más imperecedero es la gente a la que conociste. Seguro que alguno de vosotros nunca olvidará uno de esos viajes especiales. ¿Lo compartes con nosotros?

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share

La moda de la ecomoda

Esta semana Londres y Madrid pugnan por ser las capitales europeas de la moda. Nuestros leones de Cibeles frente a los de Trafalgar Square en dos Fashion Week cada año más internacionales. Pero en ambas convocatorias se está produciendo una pequeña revolución, paralela a la de la sociedad. Cada vez hay más preocupación por el entorno y nuestro impacto en él, también por culpa de esa compulsiva adición a estrenar ropa sin parar. La “ecomoda” o moda ética viene a dar respuesta a una creciente inquietud cívica.

Una moda que en realidad estamos haciendo entre todos los consumidores responsables, obligando a las grandes marcas a adaptarse a una nueva sociedad donde no se acepta la explotación infantil, ni el uso de tejidos sintéticos, modificados genéticamente o altamente contaminantes, que exige prendas basadas en la sostenibilidad, en el reciclaje, ecológicas, certificadas, respetuosas con el medio ambiente y sobre todo sanas, que no nos provoquen alergias ni enfermedades extrañas.

Por ejemplo ¿sabías que las plantaciones de algodón son uno de los principales contaminantes del planeta? Ocupan el 3% de la superficie cultivada pero consumen el 23% de los de los pesticidas utilizados en toda la agricultura del mundo y posteriormente el 10% de todos los productos químicos necesarios para su transformación y teñido. Apostar por los cultivos orgánicos es regresar a la agricultura tradicional más amable, la de siempre, pues la industrial actual está llevándonos a un callejón sin salida.

Frente a la moda rápida y derrochona que explota al trabajador y maltrata a la Naturaleza, quizá algunos ven en esta nueva moda green una mera tendencia, otro sector del mercado por explotar, más caro y selecto pero poco práctico. Yo no estoy de acuerdo, para mí es el futuro. No nos queda más remedio. ¿No piensas tú lo mismo?

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share

Ser ecologista es bueno para el alma

Lo acaba de asegurar nada menos que el arzobispo de Canterbury y primado de la Iglesia anglicana, Rowan Williams: Hazte ecologista y salvarás tu alma.

En opinión del clérigo inglés, llevar una vida verde, respetuosa con el medio ambiente, es bueno para el espíritu. Consecuente con este modo de pensar, el preste ha pedido a los feligreses que hagan “pequeñas modificaciones” en su vida que ayuden a salvar el mundo como reciclar más, volar menos en avión o consumir fruta y hortalizas plantadas por ellos mismos.

Durante el sermón pronunciado el pasado fin de semana en la londinense catedral de Southwark, y según recoge el Daily Telegraph en su edición digital, Williams dijo que la respuesta cristiana al cambio climático es tratar de minimizar cualquier efecto nuestro sobre el medio ambiente.

Como ejemplos prácticos propuso apagar los aparatos eléctricos cuando no se usan, pasar las vacaciones en el propio país o tener una huerta donde cultivar nuestros propios alimentos. En su opinión, ayudar a la naturaleza nos pondrá de nuevo en contacto con el alma humana.

El arzobispo anglicano dijo que la actual obsesión con el crecimiento económico nos ha llevado al “ecocidio“, con más especies que nunca en peligro de extinción, una creciente desertificación y deforestación del planeta, así como a un “malestar espiritual básico“.

Y fue aún más lejos pidiendo al Gobierno del Reino Unido que lidere el camino del desarrollo sostenible invirtiendo más en energías renovables, tecnología verde y la construcción de edificios energéticamente eficientes. También hizo un llamamiento a los países de la ONU para que suscriban un nuevo acuerdo internacional sobre cambio climático en Copenhague el próximo mes de diciembre, con metas más estrictas para los países ricos en cuanto a la reducción de sus emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.

Nunca antes había visto un sermón tan ecologista, en este caso protestante. Y yo me pregunto: ¿pensarán igual nuestros sacerdotes católicos?

Las 100 mejores películas sobre medio ambiente

Me escribe José María Arest para presentarnos una interesante iniciativa. Arest dirige una página web sobre cine llamada decine21.com, donde recientemente han elaborado una lista con las que consideran las 100 mejores películas sobre ecología, amor a la naturaleza, polución y medio ambiente.

En primer lugar aparecen los cazadores sin escrúpulos de Muerte en los pantanos, un bello mensaje ecologista rodado nada menos que en 1958.

Le siguen el gran basurero de dibujos animados de WALL.E, y la defensa selvática de Sean Connery en Los últimos días del Edén. También está la combativa Erin Brockovich, junto a la entrañable película El oso.

Cien títulos son muchos títulos, y no faltan ni mi reverenciado Dersu Uzala, ni espectaculares documentales como Nómadas del viento, Una verdad incómoda, o Baraka.

Sin embargo, echo en falta algunos títulos. No aparecen, por ejemplo, ninguno de los documentales de nuestro llorado Félix Rodríguez de la Fuente. Tampoco los de Cousteau ni los de David Attenborough. Supongo que porque ese formato de entregas por capítulos no ha sido considerado.

Tampoco están Los Santos Inocentes, la gran película de Paco Rabal que hizo famosa a su “milana bonita”. Ni mi admirada Birdy, el joven obsesionado por los pájaros que tantas veces me ha recordado a mí mismo.

Pero no existen listas perfectas. En vuestra opinión ¿que películas añadiríais y que películas quitaríais?

Os incluyo a continuación la lista completa, que podéis consultar en este link. Espero vuestras opiniones.

1. Muerte en los pantanos

2. WALL·E

3. Los últimos días del edén

4. Erin Brockovich

5. Hacia rutas salvajes

6. El corcel negro

7. Los lobos no lloran

8. La chica de París

9. El oso

10. Acción civil

11. ¿Quién mató al coche eléctrico?

12. Gomorra

13. The Corporation

14. Bailando con lobos

15. Waterworld

16. Bambi

17. Búho Gris

18. Cien clavos

19. Corriendo libre

20. Colmillo blanco

21. Cuando el destino nos alcance

22. Hijos de los hombres

23. Dersu Uzala

24. Defensa

25. Grizzly Man

26. El desafío (1997)

27. El río de la vida

28. El hombre que susurraba a los caballos

29. Encuentros en el fin del mundo

30. Nómadas del viento

31. El viaje del emperador

32. Fiesta de fuego

33. Una verdad incómoda

34. Koyaanisqatsi

35. Inteligencia artificial

36. El día de mañana

37. Gattaca

38. El nuevo mundo

39. Apocalypto

40. La selva esmeralda

41. Las aventuras de Jeremiah Johnson

42. Las ratas

43. Hombres de Aran

44. El secreto de la isla de las focas

45. Master and Commander. Al otro lado del mundo

46. Nausicaä del Valle del Viento

47. El viaje de Chihiro

48. Planeta Tierra

49. Ponyo en el acantilado

50. La infancia de Iván

51. Un tipo genial

52. Vecinos invasores

53. Volando libre

54. La tierra tiembla

55. La hora 11

56. Baraka

57. La princesa Mononoke

58. La pesadilla de Darwin

59. Star Trek IV – Misión: Salvar la Tierra

60. Gorilas en la niebla

61. Happy Feet. Rompiendo el hielo

62. Viento en los sauces

63. Mi gran amigo Joe

64. La costa de los mosquitos

65. Lungo il fiume

66. Greystoke, la leyenda de Tarzán, el rey de los monos

67. Tarzán de los monos

68. La misión

69. Whale Rider

70. Parque Jurásico

71. ¡Hatari!

72. Nacida libre

73. Memorias de África

74. Robinson Crusoe

75. King Kong

76. Tierra

77. Ice Age: La Edad de Hielo

78. Ultimátum a la Tierra

79. Nosotros alimentamos al mundo

80. Miss Potter

81. Tulsa, ciudad de lucha

82. El rey León

83. El jardinero fiel

84. Las montañas de la luna

85. La fuerza del viento

86. El señor de las moscas

87. La playa

88. La conquista del Oeste

89. Limbo

90. El libro de la selva

91. El libro de la selva (1942)

92. El hombre de una tierra salvaje

93. Urga

94. Atrapados en el hielo

95. Aguirre, la cólera de Dios

96. El síndrome de China

97. Silkwood

98. Nanook, el esquimal

99. El incidente

100. Profecía maldita

—-

Por cierto, la foto que ilustra este post es el cartel de la película Birdy (1984), de Alan Parker, una de mis favoritas.

Visita perpleja a Hong Kong

Tras pasar casi un mes en Hong Kong, viviendo en casa de unos amigos, conviviendo con los hongkoneses, pateándome todos sus rincones, regreso a España absolutamente sobrecogido.

La capital financiera del planeta, uno de los principales motores de la economía global, es la versión exagerada y derrochona de nuestro mundo. Siete millones de habitantes apiñados en un estrecho espacio donde se encuentran las mayores densidades de población del planeta, superior a los 40.426 habitantes por kilómetro cuadrado, volcados en el trabajo que les brinda la versión más salvaje del capitalismo.

Donde no se recicla ni el papel, pero te ponen fuertes multas si lo depositas erróneamente en uno de los escasos contenedores de reciclaje instalados como adorno en las calles más turísticas.

Donde el aire acondicionado es imprescindible para vivir dadas las altísimas y húmedas temperaturas, un aire que sale a bocanadas heladas por las puertas siempre abiertas de los comercios, pues cerrarlas es síntoma de pobreza.

Donde los rascacielos son inmensos vampiros energéticos, a los que todas las noches se convierte en gigantescas esculturas de coloridos neones por el único interés de asombrar al visitante con el poderío de sus dólares. Un espectáculo estético que ellos pagan gustosos, ajenos a la diaria liberación de toneladas de CO2 a la atmósfera que tal capricho supone.

Donde las calles han sido arrinconadas por las autopistas, sustituidas por pasadizos comerciales elevados que comunican a los grandes edificios entre sí por medio de una maraña de pasillos incólumes abarrotados de tiendas de marca.

¿Un mundo feliz? ¿Es ése el modelo de nuestro desarrollo?

También tiene aspectos positivos, no todo es malo. Por ejemplo, su modelo urbanístico de construir en vertical y sobre terrenos ganados al mar ha permitido preservar los valiosos bosques húmedos de sus montañas, auténticas selvas tropicales, lugares increíblemente bellos para los amantes del senderismo a tan sólo cinco minutos de la gran ciudad.

Gracias a su red de espacios protegidos, el 40 por ciento de todo su territorio es parque natural. Paraíso de 3.100 especies de plantas, 54 de mamíferos, 450 de aves, por no hablar de sus espectaculares insectos, con las mariposas y las libélulas a la cabeza.

Y sólo en un lugar así es posible ver, como yo tuve la ocasión, a un espléndido pigargo oriental (Haliaeetus leucogaster) volando en compañía de su pollo del año sobre una playa abarrotada de turistas, que tienen prohibido pasar a la islita de enfrente donde la gran rapaz cría todos los años.

Y sus parques públicos, aunque escasos, son de los más hermosos que haya visto nunca.

¿En conclusión? Hong Kong es un ejemplo más de nuestra psicótica sociedad, cada vez más alejada de la realidad, más paradójica y contradictoria. Pero me temo amigos que ése es el futuro. Habrá que irse acostumbrado.

—–

Os dejo unas fotografías sobre esta increíble ciudad que sin duda son más explícitas que mis palabras.