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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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La liberación de ranas toro provoca un nuevo desastre ambiental

Ejemplar adulto de rana toro. © Wikimedia Commons

Una nueva especie invasora acaba de llegar a España. Y muy probablemente viene para quedarse: la rana toro (Lithobates catesbeiana).

El pasado mes de junio se localizaron cuatro renacuajos de esta especie norteamericana en un filtro verde del Delta del Ebro. Un mes después se capturaron 400 renacuajos más. Y apenas unos días después su número ya superaba los 600. Por todo ello, el Ministerio de Transición Ecológica acaba de activar el Sistema de Alerta Temprana de Especies Exóticas Invasoras. La rana toro está clasificada internacionalmente como una de las 100 especies invasoras más nocivas debido a su grave impacto ecológico.

¿Cómo han podido llegar estas ranas a reproducirse en el Delta del Ebro, una de las zonas naturales más importantes de España? Gente sin escrúpulos o son cabeza, o sin las dos cosas, las han liberado. Compradas como capricho para adornar acuarios, se cansaron de ellas y las soltaron, un irresponsable hecho penado por la Ley. Lee el resto de la entrada »

Pequeña tragedia en Torremolinos

Debo de ser un poco fatalista, pero en esto de la protección del medio ambiente tengo la impresión de estar siempre restando y casi nunca sumando.

Salgo al campo, a los lugares habituales de mi entorno más familiar, y no hay día en que no regrese a casa con algún disgusto: pistas nuevas, árboles cortados, construcciones, basura,… Al final acabo como la gente mayor, explicando a mis hijos, a mis amigos, cómo era esto hace unos años, cuando todo estaba mucho mejor que ahora, criaba tal o cual pájaro, podías ver tal o cual animal.

¿No os pasa a vosotros lo mismo?

Me viene a cuento esta reflexión tras la lectura de un correo que me han enviado desde Torremolinos (Málaga) la Sociedad Andaluza de Herpetología y Terrariofília (SAHT). Un municipio de la Costa del Sol famoso por haber sido de los primeros donde el boom turístico cubrió de hormigón su bello litoral, llevándose por delante y de un plumazo sus gentes, su cultura, su naturaleza. Reconozco que me sorprendió saber que pudiera haber allí algo medioambientalmente interesante. Pero lo había. Y ya no lo hay.

Existía un pequeño humedal dentro del espacio urbano, el de Los Manantiales, último vestigio de un ecosistema acuático que, poco a poco, fue menguando ante el avance de las urbanizaciones. Por supuesto, carecía de protección. Para la mayoría de la gente era apenas un charco, pero para el ojo experto del naturalista representaba un oasis faunístico en medio de la urbe. Allí criaban la ranita meridional (Hyla meridionalis), el sapillo moteado ibérico (Pelodytes ibericus), el sapo común (Bufo bufo), la rana común (Rana perezzi), el sapillo pintojo meridional (Discoglossus jeanneae), el sapo de espuelas (Pelobates cultripes), la culebra viperina (Natrix maura) y hasta el raro camaleón común (Chamaeleo chamaeleon). También había insectos tan interesantes como la mariposa arlequín (Zerynthia rumina), el cardenillo (Tomares ballus) y la espectacular mariposa monarca (Danaus plexippus).

Todas son especies protegidas por una exigente normativa europea, española y andaluza, pero al final dio lo mismo. Ni las protestas de la SAHT ni las propuestas de convertir el espacio en una microrreserva que poder utilizar luego como aula de educación ambiental sirvieron para nada.

El pasado mes de mayo, en plena primavera, cuando más vida bullía en la charca, las excavadoras lo arrasaron todo para levantar en la parcela un centro comercial. Por la culpa de todos, administraciones incluidas (especialmente ellas), el humedal de Los Manantiales de Torremolinos ya es historia. Triste historia.

Siempre restando, nunca sumando. ¿Cuándo aprenderemos a crecer sin destruir?

En las fotografías cedidas por la SAHT, camaleón y ranita de San Antonio buscando la charca donde vivían tras la destrucción de ésta por las excavadoras para la construcción en el solar de un centro comercial.


Los 100 anfibios más amenazados del Planeta

La Sociedad Zoológica de Londres ha escogido a 100 de los más raros anfibios en peligro de extinción del mundo (dos de ellos europeos), a cuya conservación irá destinado todo el dinero que logre recaudar con su proyecto EDGE, acrónimo en inglés de Evolutivamente Distinto y Globalmente Amenazado. Su página, desgraciadamente sólo disponible en inglés, es tan hermosa como desoladora. Os recomiendo visitarla.

Según los datos aportados por esta asociación, más de la mitad de las casi 6.000 especies conocidas de anfibios están en peligro de extinción. Y sólo un 15 por ciento de ellas se benefician de algún proyecto de conservación. El resto languidece ante nuestra presión destructiva y nuestra indiferencia.

De esta manera, 34 especies ya han desaparecido del planeta en los últimos cinco siglos y muy probablemente 131 más han seguido en los últimos 100 años el mismo camino. Aunque tarde, nuestra obligación es parar esta terrible pérdida de bella biodiversidad.

A continuación te incluyo imágenes de algunos de los anfibios más amenazados y espectaculares que aparecen en la lista, el top del top. Los más escasos, pero también los genéticamente más singulares, con pocos o ningún pariente vivo en la actualidad.

Las salamandras gigantes asiáticas (Andrias davidianus, la china, y Andrias japonicus, la nipona) son anfibios que pueden llegar a medir 1′80 metros de longitud y vivir 80 años. En el siglo XVIII sus descubridores para la Ciencia confundieron sus restos con el cuerpo de un humano que se ahogó en el Diluvio Universal. Este anfibio evolucionó independientemente de todos los demás, más de 100 millones de años antes de aparecer el Tyrannosaurus rex.

En el extremo opuesto se encuentra la ranita Gardiner de las Seychelles, la rana más pequeña del mundo. Apenas alcanza los 11 milímetros de longitud.

La rana púrpura es la única representante de un peculiar género que evolucionó independientemente hace 130 millones de años. Descubierta en 2003 en el sur de la India, vive todo el año enterrada en el barro y sólo sale fuera unas semanas durante las lluvias del monzón.

La culebrilla ciega de Sallaga sólo sobrevive en un bosque de Kenia cuya extensión es inferior a la mitad de la isla de Manhattan y que está talándose para plantar eucaliptos.

La salamandra ciega de Olm tiene la piel transparente y vive en cuevas inundadas de la antigua Yugoslavia. Caza sus presas por el olor y la electrosensibilidad y puede pasar hasta 10 años sin comer. Está considerada un fósil viviente por ser una de las especies más antiguas del mundo.

España es uno de los países del continente donde mayores problemas de conservación tienen los anfibios debido a la destrucción de los hábitats, las enfermedades, la contaminación y el cambio climático. El ejemplo más famoso es del sapo partero balear o Ferreret, en cuya recuperación se trabaja desde hace 10 años pues constituye la especie más amenazada de todos los vertebrados en Europa. Un extraordinario animal del que ya hemos hablado aquí hace tiempo.

Como nos señalan los zoólogos de la sociedad científica londinense, la próxima vez que veas una rana o una salamandra en tu jardín, recuerda que su anciano antecesor exploró la Tierra 140 millones de años antes que los dinosaurios. Y por favor, no se te ocurra pisarlas, son completamente inofensivas.