Archivo de la categoría ‘Insectos’

Europa se quedará sin mariposas

17 mayo 2009

Las previsiones más pesimistas sobre el calentamiento de Europa permiten suponer que, en un futuro cercano, el continente será casi inhabitable para 70 especies de mariposas, hasta el punto de obligarlas a abandonar el 95% del hábitat que ocupan en la actualidad. Otro temible efecto mariposa.

No es una hipótesis lanzada gratuitamente. El cambio climático hará que Europa pierda gran parte de su biodiversidad en este tipo de insectos, según prevé un exhaustivo estudio agrupado en el Atlas de Riesgo Climático de las Mariposas Europeas.

Según se recoge en el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC), el nuevo atlas predice futuros desplazamientos de numerosas especies de mariposa hacia el norte de sus áreas de distribución potenciales, como ya se ha visto que también pasará con las aves.

El Atlas de Riesgo Climático de las Mariposas Europeas está basado en el trabajo de un gran número de científicos de toda Europa, quienes afirman que cierto cambio climático “es ya inevitable”, aunque la magnitud de los daños dependerá de la profundidad de ese cambio y del modo en que respondamos a la nueva amenaza.

Y por supuesto, la mediterránea y seca España será uno de los países más afectados. Especies propias del centro y sur de la península Ibérica, también del norte de Marruecos, como la todavía común Melanargia ines, tienen su futuro hipotecado. Si cambia el clima y desaparecen las gramíneas a cuyo restringido consumo se ha adaptado, se extinguirá en poco tiempo. Y entonces ¿os imagináis un campo sin mariposas? Sería terrible.

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Foto: Ejemplar de Melanargia ines, de la Guía fotográfica de las mariposas de Europa.

Antibióticos hasta en la miel

14 mayo 2009

Un equipo de químicos de la Universidad de Almería ha desarrollado un método que permite detectar la presencia simultánea de 17 antibióticos en la miel en menos de 10 minutos. Lo han usado y ¿qué han encontrado? Antibióticos en nuestras mieles, tanto en las originarias de otros países como en las españolas, a pesar de estar terminantemente prohibida su presencia en toda Europa.

Analizaron 16 muestras de miel, 11 tomadas en supermercados y 5 recogidas a diferentes apicultores particulares de Granada y Almería. En tres de ellas quedaban restos de los antibióticos utilizados como drogas veterinarias para tratar las enfermedades de las abejas. Dos eran marcas comerciales, pero la tercera pertenecía a un apicultor andaluz. Su producto supuestamente natural y ecológico tenía trazas de sarafloxacina, tilosina, sulfadimidina y sulfacloropiridazina.

Los propios investigadores insisten en señalar en que las bajas concentraciones de antibióticos detectadas “no suponen un riesgo directo para el consumidor”, pero advierten de que el uso excesivo o indebido de estos productos veterinarios podría afectar a la seguridad alimentaria. Y a nuestra salud, añado yo. Porque el exceso de antibióticos en todo lo que comemos, carnes, pescados y ahora incluso en las mieles, puede acabar convirtiéndose en una auténtica amenaza sanitaria fantasma.

Su exceso no mata, es verdad, pero los efectos inmunodepresores de estas sustancias, que permiten la adquisición y proliferación de patógenos, con cepas a las que cada vez hacemos más resistentes, nos puede hacer más indefensos ante enfermedades como salmonellas o tuberculosis. También más proclives a sufrir alergias, una enfermedad en preocupante aumento y que ya afecta a un tercio de la población europea.

No es para alarmarse, es cierto. Tan sólo es un aviso. Yo seguiré consumiendo diariamente este sanísimo regalo de las abejas y sus compañeras las flores. Pero les reconozco mi preocupación. Con tanta química y tanta industrialización han conseguido hasta amargarme la miel.

Un verano con menos moscas

08 agosto 2008

Son la pareja del verano: calor y moscas. Sin embargo, este año está resultando atípico. No sé ustedes, pero yo tengo la impresión de que hay menos moscas.

Aprovechando mis viajes estivales por Canarias, León, Burgos y La Rioja no he dejado de profundizar en tan sorprendente sospecha, haciendo la misma pregunta a cuantos amigos me encontraba en pueblos y ciudades: ¿Hay menos moscas este verano?

Lo reconozco. Es un estudio completamente acientífico, trufado de errores metodológicos, pero la mayoría de los encuestados me han dado la razón. Este año hay menos moscas. Y eso es una gran noticia.

¿Lo has notado también tú allá donde vives?

El descenso poblacional mosquil puede estar relacionado con la primavera tan lluviosa y fría que hemos sufrido este año, a la que ha seguido un verano especialmente seco.

De todas formas, el descenso será necesariamente pasajero. Ya lo dice el refrán castellano: “Lluvia y sol, mosca la vaca y el pastor”. Todavía tienen tiempo suficiente para convertirse una vez más en plaga.

Y aunque en menor número, serán siempre suficientes como para despertarnos durante la siesta o caerse en la sopa.

¿Por qué tenemos tanta manía a las moscas?

No por piconas, pues sólo son chuponas. Tan sólo, y no es poco, las odiamos por pesadas. Un sentimiento que viene de antiguo. De hecho la propia palabra, “mosca”, procede del sánscrito “makshika” o “maçika”, que viene a significar “insecto que molesta”.

Estos dípteros “inexorablemente domésticos” se caracterizan ante todo por su escaso, si no nulo, sentido común. Se posan una y otra vez en el mismo lugar, ajenos al peligro de nuestros obsesivos intentos por aniquilarlos. No existe criatura más pesada en todo el reino animal.

Tan sólo viven un mes, pero es tiempo suficiente para molestarnos hasta la exasperación.

Cada hembra de mosca doméstica (Musca domestica) puede poner hasta 500 huevos de una vez. 36 horas después de haber nacido sus crías, éstas ya pueden a su vez poner huevos. Es lógica tanta prisa, pues desde que nacen como huevo hasta que mueren apenas pasan 22 días. En ese momento, antes de dejar este mundo, habrán sido abuelas varias miles de veces. Y si a finales de agosto todos sus descendientes sobrevivieran a insecticidas y pájaros, el planeta estaría cubierto por una espesa capa de estos insectos de 10 metros de profundidad.

De todas formas, como ya os conté hace un par de años, habrá que esperar al menos hasta el 25 de octubre para poner fin a tan pesado sufrimiento pues, como reza el dicho popular, “el día de San Crisanto, las moscas al campo santo”.

Sin abejas no hay paraíso

01 abril 2008

¿Has desayunado ya? Si en las tostadas tuviste la sana idea de endulzarlas con miel, relámete ahora de nuevo buscando ese único dulzor floral en los labios. Porque entre el cambio climático, la contaminación, el uso-abuso disparatado de insecticidas en el campo y las enfermedades misteriosas nos estamos quedando sin abejas en el mundo. Y además de su almibarado néctar, sano, sanísimo, corremos el riesgo de perder un tercio de la producción agrícola mundial, directamente dependiente de la polinización de tan trabajadores insectos. Sin ellas no hay paraíso.

El problema es el mismo en la mayoría de los países mediterráneos y también en Estados Unidos, donde el año pasado desapareció misteriosamente entre el 60% y el 70% de las abejas.

Decía el zoólogo Karl von Frisch (Premio Nobel de Medicina en 1973) en su famoso libro La vida de las abejas:

El labrador puede poseer una sola vaca, un solo perro e incluso una sola gallina, pero jamás podrá tener una sola abeja, porque si esto ocurriera no tardaría en quedarse sin ella.

Desgraciadamente, en estos momentos, y por causas poco claras, “los pueblos de las abejas”, como llamaba Von Frisch a las colmenas, se están quedando desiertos.

¿Puede un escarabajo detener a una excavadora?

01 febrero 2008

¿Puede un escarabajo detener a una excavadora? Se lo he preguntado hoy a mi hija Marina (6 años) y me ha echado una de sus típicas sonrisas socarronas. “No puede, sólo si tiene poderes”.

Era lo que me temía. El escarabajo avispa español (Neoplagionotus marcae) es una joya natural de la Comunidad de Madrid, pero no tiene poderes. Lleva miles de años buscando flores por Iberia, aunque no supimos de su existencia hasta que en 1990 lo descubrió para la ciencia el entomólogo José Ignacio López Colón en Rivas-Vaciamadrid. Posteriormente se ha encontrado en otras localidades madrileñas, de Castilla-La Mancha, Andalucía y Extremadura, pero siempre en muy escaso número, y siempre asociado a una rara malva de la que se alimenta en exclusiva, la Lavatera triloba. Por eso está en peligro de extinción. Porque no tiene poderes suficientes como para detener la urbanización de una de sus mejores poblaciones en el mundo, la de Valdemoro. Al Plan General de Ordenación Urbana de esa ciudad no le gustan ni las flores ni los insectos. Y ha decidido levantar cinco grandes polígonos industriales en el paraíso del escarabajo avispa. De hecho, las obras de urbanización ya han comenzado, arrasando arroyos y plantas. Y si no hay comida no hay animales.

Habría una posibilidad de reducir el impacto sobre la especie, incluir la cercana finca de El Espartal (1.300 hectáreas propiedad de la Comunidad de Madrid) en el Parque Regional del Sureste. Pero allí nuestros gobernantes ven mucho más interesante construir 6.100 viviendas, nuevas infraestructuras viarias, una ciudad deportiva y un campo de golf.

Al contrario que los escarabajos, los ciudadanos tenemos poderes que ejercitamos cada cuatro años: nuestros votos. ¿Seremos capaces de usarlos para parar tantas excavadoras? Yo lo dudo y mi hija también.

Un millón de escorpiones en cajitas

31 enero 2008

Acaba de escribirme un lector de La Crónica Verde, José Ramón Requejo, para ponerme los pelos de punta con una información que yo desconocía. Los periódicos del grupo Vocento, con el ABC y El Correo a la cabeza, venderán a partir del domingo una colección de insectos del mundo bajo el comercial nombre de Bichos. A cambio de un euro, te entregan un fascículo coleccionable y un insecto disecado. El primero de la serie será un escorpión dorado de Manchuria (Mesobuthus martensi) y el segundo una avispa gigante, pero anuncian mantis y otra serie de insectos más o menos simpáticos para iniciarnos en el apasionante mundo de la entomología.

Aseguran sus directores de marketing que la “fabulosa colección” está avalada por el Museo de Historia Natural de Londres y el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. También que, para eliminar suspicacias, se ha hecho sin alterar su medio natural, pues “todos los ejemplares proceden de granjas donde se preservan especies que más tarde pueden ser reintroducidas en aquellos lugares donde ya han desaparecido”. ¿Granjas de escorpiones y avispas?

No sigo porque me estoy indignando por momentos. Teniendo en cuenta que la difusión del grupo es de unos 1,7 millones de ejemplares diarios, calculo que, como mínimo, para esta primera entrega habrán traído de China y metido en cajitas no menos de un millón de escorpiones. ¿Se transmite así el amor a la naturaleza entre los lectores? Supongo que ése no es el objetivo último.

Reproduzco aquí parte del impecable escrito que me ha enviado José Ramón, y que suscribo en su totalidad. De hecho, pienso mandar copia de su carta al grupo Vocento y al Museo de Ciencias Naturales. Aunque sólo sea para desahogar mi rabia. ¿No harías tú lo mismo?

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Los tiempos del coleccionismo de seres vivos tienen que acabar. Ya estamos lejos de épocas pasadas donde el único medio para el estudio y la divulgación era la recolección, clasificación y archivo de las especies. Ahora existen otros medios, como la fotografía, con sus macros y teles, que no matan ni impiden que el naturalista que llegue detrás lo pueda observar igualmente. ¿Qué hubiera pasado si el mosquitero bilistado que contemplamos muchos de nosotros hubiera caído en las manos del primero que lo observó?

Se supone que los insectos procederán de zonas lejanas a las nuestras en donde forman parte de la dieta de los lugareños, pero considero que hay un peligro añadido; porque la colección parece dirigida al público infantil y adolescente y, como las buenas ideas escasean pero las malas son abundantes, a más de uno se le ocurrirá comenzar a coleccionar toda clase de insectos cercanos a nosotros. Y esto ya nos toca más de cerca.

Por ello he dirigido una carta al director de El Correo. Si se publica, alguien la lee y recapacita: misión cumplida. No se puede hacer más. El mundo está enfermo y no hay médico que sane esto. Pero también he querido mandarla al museo de Ciencias Naturales porque avala la colección, cometiendo un gran error que dice muy poco en favor de la biodiversidad y de la conservación de las especies.

“Bichos”

Pensaba que coleccionar seres vivos era algo anacrónico, ahora que hay suficientes expertos en reproducciones fidedignas. Sólo falta que cunda el ejemplo y nos entre el gusanillo por apresar ciervos volantes, tarántulas e insectos en peligro de extinción o vulnerables. Simplemente por la neurótica pasión de poseer “bichos”. Me refiero a la colección que repartirá El Correo. Pero más asombroso me resulta que esté avalada por el Ministerio de Educación y Ciencia a través del Museo Nacional de Ciencias Naturales. En vez de educar a los jóvenes en los valores de respeto a la Naturaleza, se fomenta la costumbre de arrebatar la vida a los seres que en ella desarrollan su ciclo vital. A los humanos se nos llena la boca de grandilocuencia cuando mentamos el derecho a la vida como el principal de los derechos, pero jugamos a ser dioses y nos creemos con derecho a quitársela a otros seres, en este caso a los insectos, porque queda bonito en las baldas de nuestro salón.

Firmado: José Ramón Requejo

Un ejemplar VIVO de escorpión dorado de Manchuria, la joya del coleccionismo por fascículos de la prensa española.

Elegida la Araña Europea del Año

14 noviembre 2007

El jurado de expertos del Grupo Ibérico de Aracnología (GIA) acaba de elegir a la Araña Europea del Año. El retraso de la convocatoria no ha restado ni un ápice a la expectación por conocer el fallo. Había muchas nominadas, pero al final ha sido la popular araña doméstica (género Tegenaria) quien se ha alzado con el preciado galardón en esta su tercera edición.

Al jurado le pareció esta conocidísima araña patilarga “una candidata inmejorable para intentar disipar los clásicos miedos irracionales que la gente siente hacia los animales de ocho patas”. Con su elección, los aracnólogos pretenden promover así un interés, o al menos una comprensión, hacia el mundo natural más diminuto que nos rodea.

En realidad la reina europea de las arañas no es única. Unas 70 Tegenaria de las 130 especies conocidas en el mundo están presentes en Europa. En España hay citadas 15 especies, de las cuales 9 son endémicas de la Península Ibérica y otra más sólo está presente en España y Francia. Como destaca el GIA, Tegenaria es una buena muestra de la riqueza y exclusividad de la aracnofauna ibérica.

En Alemania estas arañas básicamente nocturnas, con sus grandes telas colgando de muebles, paredes y techos, son consideradas síntoma de buena suerte. Matarlas o romper sus sedas puede acarrear desgracias. En España nuestra reacción es radicalmente diferente. Ver una y espachurrarla es todo uno. Las tachamos de sucias e inútiles, lo cual no es cierto, pues son un espléndido insecticida natural. También las acusamos injustamente de peligrosas, cuando son incapaces de poder picar a una persona y, aunque lo lograran, su veneno nos resulta inofensivo. Pero para muchos, las largas patas de algunos machos superando los 10 centímetros de longitud son prueba suficiente de su amenaza.

De acuerdo con los psicólogos, el temor irracional a este tipo de animales es uno de los miedos más primarios del hombre y se remonta a los tiempos de las cavernas. Se denomina aracnofobia. Sin ir más lejos, en el Reino Unido las arañas, cucarachas y otros bichos de seis o más patas dan más miedo a los británicos que la perspectiva de un ataque terrorista o incluso de la propia muerte, según el resultado de una curiosa encuesta realizada hace tres años por la compañía cinematográfica Universal Pictures.

Nos gusten o nos den asco, las arañas domésticas son tan beneficiosas como inofensivas. Vencer los terrores involuntarios es prácticamente imposible, pero mucho más sencillo es evitar matarlas nada más verlas. Aunque sólo sea en este año, su año.

Ejemplares de araña doméstica (Tegenaria domestica), especie elegida Araña Europea del Año. Foto: César Alemany /GIA