La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Descubren una nueva especie de “araña pirata” en La Gomera

Ero tenebrosa, la nueva especie de araña pirata descubierta en La Gomera.

Noticia preciosa, positiva, científica, de esas que tanto nos gustan. Se ha descubierto una nueva especie de araña en Garajonay, el emblemático parque nacional de La Gomera (Canarias). El trabajo lo firma el experto Jørgen Lissner, investigador de la Universidad de Aahrus (Dinamarca), quien lo ha publicado recientemente en la revista Arachnology que edita la British Arachnological Society.

La araña ha sido bautizada con el nombre científico Ero tenebrosa y forma parte del género Ero (familia Mimetidae).

El género Ero es popularmente conocido como el de las “arañas pirata“. La razón de un nombre tan del gusto de Jack Sparrow es porque se alimentan de otras arañas, a las que cazan con eficacia corsaria para después comérselas. Podríamos por tanto también llamarlas “arañas caníbal“. 

Dos datos más que nos permiten valorar aún mas este extraordinarios hallazgo:

  • Tan solo se conoce un único ejemplar en el mundo, una hembra
  • Tan solo se conoce un único lugar en el mundo donde vive, cerca del riachuelo y bosque de El Cedro, en Hermigua.

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Garajonay abre sus selvas a las personas con problemas de movilidad

Silla Jöelette

Una turista francesa visita Garajonay gracias a la Jöelette.

Imagina que tu pasión es el campo, la limpia brisa azotándote la cara, pasear, ver y escuchar los pájaros, abrazar un gran árbol. Eres joven y tienes un prometedor futuro por delante. Hasta que la fatalidad hace añicos tu espalda de cristal. Un tropiezo, un resbalón tonto durante una de tantas caminatas, acaba de golpe con sueños e ilusiones anclándote a una silla de ruedas.

Pero estás viva y la naturaleza sigue allí, esperándote. Amorosa aunque incómoda. ¿Renegar de ella? Ni lo sueñes. Es una nueva etapa. Vuelves a nacer. Te reinventas. Regresas al campo y a las excursiones incluso con más alegría que antes. No le das importancia. Eres una heroína.

Esta semana he vuelto a la isla de La Gomera. Fue en estas misteriosas selvas de Garajonay donde conocí a mi querida chiqueta. He llegado pensando en ella, pues su mítico parque nacional es el primero que ofrece gratuitamente un servicio de sillas de ruedas adaptadas al senderismo de montaña.

La silla Joëlette fue inventada por un guía francés con el fin de poder transportar a su sobrino, enfermo de distrofia muscular. Y qué bien funcionan en la laurisilva canaria. Será una de las estrellas de la serie de documentales dedicados al arbolado singular que estamos produciendo en la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente para RTVE, gracias al proyecto LIFE+ dedicado a los grandes árboles para la vida.

Bosques para todos. Solidarios, pues es necesaria la ayuda de al menos dos personas para trasladar en esa peculiar silla a quien lo necesite por entre viñátigos y laureles centenarios. Respetuosos, al no ser necesario modificar el entorno. Accesibles, sin más barreras que el horizonte. Ejemplares.

Mi heroína acaba de enviarme un mensaje:

“Háblale a Garajonay de mí. Y dile que muy pronto rodaré por sus sendas”.

¡Hecho!

Redescubierto en La Gomera el árbol de las brujas de alcurnia

Aderno

La isla de La Gomera es un territorio mágico. Con un bosque mágico, la laurisilva, preñado de historias tan viejas como sus árboles únicos.

En un lugar así, imagínense cómo será Vallehermoso, una de sus localidades más increíbles. Adéntrense entonces en su monte nebuloso hasta acercarse a una fuente misteriosa de siete caños tallados en madera, los Chorros de Epina. Y allí, entre el rumor del agua y del viento alisio agitando la bóveda vegetal, recuerden el refrán gomero:

“Si bebes de los siete caños / te casas antes de un año”.

Para encontrar el amor deseado, asegura la vieja tradición oral que las mujeres deben beber de los caños pares y los hombres de los caños impares, empezando siempre a contar desde la izquierda. Y sólo si las mujeres quieren convertirse en brujas deben beber de los caños de los hombres.

Brujas, auténticas brujas eran las damas de alta alcurnia de Vallehermoso, caprichosas hasta el límite de exigir a sus sirvientas el esfuerzo de invertir todo un día de dura caminata para traerles la preciada agua de esa fuente supuestamente medicinal. Sabedoras de lo sencillo de la falsificación, exigían a las niñas encargadas del transporte una incontestable prueba. Junto con el cántaro lleno debían mostrar la hoja de un aderno (Heberdenia excelsa), un raro árbol de la laurisilva del que, según se creía, sólo existía un único ejemplar en la isla, precisamente en la inmediaciones del manantial.

Considerado cuento de viejas, durante décadas se pensó que tal árbol era una invención popular. Hasta que junto con mi amigo Jacinto lo redescubrimos hace muy poco tiempo. Viejo, muy viejo, pero vivo.

¿Será el mismo de la leyenda? El propio árbol nos lo confirmó, pues tan sólo conserva una de sus cuatro ramas originales, la más inaccesible. Aunque lo siento, no les diré cómo llegar a él. Está el pobre como para regalar más hojas.

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El incendio de La Gomera sigue destruyendo el monte y la verdad

Aunque estabilizado, el incendio de La Gomera sigue aún activo casi un mes después de iniciarse el pasado 4 de agosto. En total se han quemado 4.000 hectáreas (el 11 por ciento de la superficie insular) y las pérdidas materiales causadas por el fuego se han cifrado en más de 70 millones de euros. Las pérdidas ambientales son incalculables. Y las mentiras, medias verdades, errores de bulto, confusiones y malas interpretaciones sobre las razones que lo han provocado están quemando las posibilidades de encontrar soluciones razonables que permitan afrontar con garantías su recuperación. Que por supuesto incluye juzgar a los responsables políticos que tan desacertadamente han gestionado la extinción del fuego.

Conozco muy bien el monte gomero. He trabajado varios años en el Parque Nacional como monitor ambiental. También he realizado allí diferentes estudios ambientales sobre su extraordinaria flora y fauna. Con esta experiencia como base, me gustaría responderos a una serie de preguntas que seguro muchos de vosotros os hacéis.

¿Cómo se pudo quemar Garajonay, un bosque húmedo y siempre verde?

Porque estaba terriblemente seco. La sequía actual es la peor que se recuerda en Canarias en el último siglo.

¿Empezó el fuego en la laurisilva?

El fuego empezó fuera del Parque Nacional, en la parte baja de arbustos y campos de cultivo abandonados. Fue allí donde los pirómanos se pasaron meses metiendo cerillazos que luego eran rápidamente sofocados por los servicios de extinción de incendios. Una y otra vez. Al final un día, de extremo calor y fuerte viento, se salieron con la suya.

Los incendios de La Gomera nunca empiezan en la laurisilva. Prácticamente el 99% de los incendios de La Gomera empiezan fuera del monte y casi ninguno entra al monte. Al contrario, el mejor cortafuegos que hay es la laurisilva madura.

¿Tuvo la culpa del terrible incendio la leña muerta acumulada en el monte?

En absoluto. Lo que algunos ven como “suciedad” es el proceso natural de un bosque donde los árboles muertos dan de comer a los jóvenes y a todo un importantísimo ecosistema de plantas y animales. Esa leña podrida llena de hongos e insectos arde muy mal. Lo mismo ocurre con la hojarasca, la piel viva de la laurisilva.

¿Por qué antes no había incendios en el monte gomero?

Pues porque antiguamente todo el perímetro de Garajonay estaba rodeado de campos de cultivo que ahora están abandonados en su mayor parte. Pero es más fácil repetir cosas desde la absoluta ignorancia que plantearse tener TU palmera limpia de pencas secas, TU finca sin arbustos, rastrojos, cultivada…, TU casa y cuarto de aperos sin atrabancos, palés abandonados, muebles viejos. Es mucho más fácil echarle la culpa al monte y a sus gestores.

¿Es verdad que no dejan sacar madera del monte y por eso está descuidado?

Es una falsedad. A los vecinos de los caseríos del entorno se les permite retirar 5 estereos de leña por familia y año. También estaba a disposición de cualquier habitante de la isla el aprovechamiento de los pinos cortados (donde posteriormente se plantaron hayas y brezos), cosa que hizo quien quiso (sobre todo las panaderías y dulcerías que usaban leña).

La gente que propone limpiar el monte no tiene en cuenta que tal medida supondría la desaparición de cientos de especies de hongos, invertebrados, líquenes… que viven de descomponer la materia orgánica. Además del ingente trabajo que supondría sacar toda esa leña de un monte con un 46% de la isla con pendientes del 30% y el 12% con pendientes superiores al 50%.

¿Hacen falta más cortafuegos?

Otro gran error. La zona del Parque Nacional donde hay más pistas a modo de cortafuegos es la que resultó más rápidamente devastada por el fuego. Toda la zona de Pajarito, Alto, Pinos Redondos y Ajugal está surcada por pistas bien mantenidas, donde la vegetación no hacía “túneles” pues era joven y baja. Por lo tanto, donde más pistas hay en todo el Parque mayor ha sido la devastación. La razón es el tipo de vegetación, de monte de brezos y hayas jóvenes. Con el fuego se han esfumado en 48 horas los 30 años de trabajo de restauración de las áreas degradadas donde en los 60 se plantaron unas 500 hectáreas de pinos.

La laurisilva es un cortafuegos natural. El fuego de la meseta de Vallehermoso de 1995 empezó fuera del monte por una quema de rastrojos, y cuando llegó a la laurisilva húmeda prácticamente él mismo se detuvo y apagó. El fuego del año pasado en Cubaba y Tazo se detuvo cuando llegó al monte después de quemar palmeras, vegetación arbustiva y rastrojos.

¿Por qué el fuego ha sido tan rápido y devastador?

El gran barranco de Valle Gran Rey se quemó en 7 minutos. Fue como un gigantesco lanzallamas, por culpa, sobre todo, de los malignos cañaverales, plantas invasoras que están asfixiando el territorio canario. Los matorrales y brezales jóvenes del sur de la isla y el monte ardieron en apenas dos o tres días. Se trata de vegetación de monteverde joven, muy inflamable, que ha ido invadiendo zonas anteriormente agrícolas y que ha sido la gran propagadora del fuego. Frente a ello, en las zonas bien conservadas de laurisilva, o no ha llegado el fuego o avanzó tremendamente despacio, quemando partes del suelo pero respetando los árboles.

¿Ha acabado el incendio con el Parque Nacional de Garajonay?

En absoluto. Es verdad que el incendio ha sido terrible. Ha ardido un millar de hectáreas del Parque Nacional de Garajonay. Unas cien hectáreas de monte maduro necesitarán un siglo para llegar a un estado similar al de antes. Algunas de inmenso valor ecológico como Los Gallos, en Vallehermoso, un bosque tan antiguo o más que El Cedro. Pero la mayor parte del incendio ha quemado pastos y matorrales que en dos años recuperarán su aspecto verde. También ha destruido zonas situadas en la periferia del Parque y donde se habían desarrollado programas de restauración ecológica que tardarán una década en recuperarse.

¿Merece la pena viajar a La Gomera?

Por supuesto. Todavía queda mucho Garajonay intacto, virgen, salvaje, misterioso, único. Todavía queda mucha Gomera fabulosa, muchos senderos que caminar, muchas gentes a las que conocer y con las que disfrutar de su gastronomía, de su cultura, de su bonhomía.

Este incendio no es ni debe ser un problema para la isla, sino un acicate para que todos nosotros nos volquemos en ella y la apoyemos eligiéndola en nuestras próximas vacaciones. Ten la seguridad de que no te defraudará.

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La tragedia ambiental del incendio de La Gomera también es económica

Tengo el alma encogida en un puño, inmensamente triste por ese incendio que está destruyendo el corazón de La Gomera, las selvas mágicas de Garajonay. Cerca de un 10 por ciento del Parque Nacional ya se ha carbonizado y el fuego continúa imparable, descontrolado.

Conozco bien esos bosques y a sus gentes. Todos los años trabajo allí con los programas de voluntariado de SEO/BirdLife. Conozco también muy bien a sus gigantes vegetales, impresionantes árboles singulares a los que he inventariado para un catálogo oficial del Gobierno de Canarias. Por eso me siento incapaz de imaginar a esas selvas de niebla consumidas por las llamas.

Los bosques de Garajonay atesoran una triple singularidad:

  • Por un lado, son fósiles vivientes de las junglas cálidas y húmedas que poblaron la región mediterránea en el Terciario.
  • Por otro, protegen una extraordinaria cantidad de endemismos, producto de su aislamiento genético.
  • Finalmente, concentran una sorprendente densidad de árboles centenarios y monumentales.

Pero, por encima de su altísimo valor biológico, Garajonay contribuye al desarrollo sostenible de todo un territorio en sus aspectos ambiental, social y económico. En 1986 la Unesco reconoció estos méritos declarándolo Patrimonio de la Humanidad y este año toda la isla ha sido nombrada Reserva de la Biosfera.

La tragedia es ambiental, pero también económica. El Parque Nacional de Garajonay tiene una posición clave en la socioeconomía insular como principal fuente generadora de recursos. Su cada vez más activo sector terciario depende casi exclusivamente del turismo generado a la sombra de estos árboles siempre verdes. Gracias a este espacio se explican las más de 8.000 camas de su planta alojativa. Como resultado, Garajonay es el tercer parque nacional más visitado de España en relación con su superficie, por detrás del Teide y Timanfaya.

Todo indica que el fuego ha sido intencionado. Algún malnacido disfruta haciendo daño a sus vecinos y sus recursos, poniendo en peligro sus vidas y obligando a desalojar a 600 personas de 15 núcleos de población. El incendio es la mayor amenaza para la integridad de Garajonay, ya que como señalaba su director, Ángel B. Fernández, en un artículo que firmamos conjuntamente en la revista Quercus,

“destruye las estructuras forestales antiguas, imposibles de recuperar en la escala temporal de una vida humana”.

Y al contrario de con el pino canario, capaz de rebrotar después de un incendio, el fuego no ha jugado un papel importante en la evolución del ecosistema, ya que no existen fuentes naturales de ignición y las plantas no están adaptadas a estos desastres.

Hoy en la Radio Autonómica de Canarias me pidieron que hiciera una descripción de Garajonay y hablé de su increíble paisaje sonoro. De ese silencio sobrecogedor arrullado por el reclamo de la paloma rabiche, el rumor del agua de un pequeño manantial y el susurro de los vientos alisios agitando las hojas de fallas y viñátigos. Me quedo con ese recuerdo íntimo. Como Federico García Lorca ante la sangre de Ignacio Sánchez Mejías, me niego a pensar en el alma carbonizada de Garajonay:

¡Que no quiero verla!  / Dile a la luna que venga,/ que no quiero ver la sangre / de ese bosque incendiado. / ¡Que no quiero verla! / Que mi recuerdo se quema.

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Luchan en La Gomera contra la maldición de la oreja de gato

Pobres gatos. Ellos no tienen la culpa, pero en biología de la conservación son los malos de la película; tanto por méritos propios como ajenos. Ya os he contado otras veces lo perjudiciales que resultan estos felinos para las aves y los reptiles cuando se escapan de las casas, especialmente en ecosistemas insulares. Ahí está el triste caso del gato del farero del islote de Stephens, responsable de haber extinguido él solito una especie única de ave en unos pocos años. O los que tienen contra las cuerdas a los lagartos gigantes endémicos de El Hierro o de La Gomera.

Precisamente en esta última isla hay un programa de erradicación de una planta invasora con nombre gatuno que amenaza a la biodiversidad de uno de los bosques maduros mejor conservados del planeta. Se trata de la Tradescantia fluminensis, una especie habitual en jardines procedente de la mata atlántica brasileña y popularmente bautizada como “oreja de gato” debido a sus hojas puntiagudas.

Llegada a La Gomera hace medio siglo, su aprovechamiento forrajero le dio alas. Planta delicada como pocas, en su fragilidad reside el secreto de su fortaleza, pues se rompe con sólo tocarla, pero es capaz de multiplicarse asexualmente con que sólo una mínima yema o raíz quede en el suelo.

A modo de maldición felina, algunas de las más peligrosas especies invasoras recuerdan a nuestros bellos animales de compañía: uña de gato (Carpobrotus edulis), rabo de gato (Pennisetum setaceum) y oreja de gato (Tradescantia fluminensis).

Este verano estoy colaborando precisamente en un programa de voluntariado de SEO/BirdLife en el Parque Nacional de Garajonay donde tratamos de expulsar a la Tradescantia de los límites de la laurisilva. No es nada fácil. Con que dejemos tan sólo un tallito minúsculo en el suelo la planta volverá a invadirlo todo en poco tiempo, desplazando a geranios, violetas, laureles y viñátigos.

Menos mal que contamos con la inestimable colaboración de un montón de gente joven que es capaz de sacrificar sus vacaciones para colaborar desinteresadamente en tan desigual lucha. Su entusiasmo y excepcional formación profesional está logrando lo que parecía imposible, poner a raya a la “oreja de gato” en el monteverde.

En apenas una semana el primer turno logró eliminar más de una tonelada y media de plantas que harán las delicias de las cabras de la señora Luciana allí donde la aridez de la isla hace imposible su crecimiento accidental. El segundo turno está en estos días rematando la faena. Jóvenes comprometidos con el medio ambiente y para los que sólo puedo desearles ese radiante futuro que tanto se merecen.

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¿Conoces la Costa Rica de Europa?

Este verano la atención mediática se ha centrado en el impresentable senador y presidente del Cabildo de La Gomera Casimiro Curbelo, olvidándose una vez más de promocionar las excelencias de un territorio único que conocen mucho mejor los alemanes que nosotros los españoles.

Al margen de saunas y juergas vergonzantes, los gomeros han logrado preservar una isla sin parangón cuya explotación de los recursos naturales está llamada a convertirse en la Costa Rica de Europa; en modelo de turismo respetuoso, capaz de preservar e incluso acrecentar unos atractivos que con toda justicia están considerados Patrimonio de la Humanidad.

La Gomera ha sido la primera isla canaria en recibir la Carta Europea de Turismo Sostenible y es también la primera en la que una veintena de empresas se adhieren a esta distinción de Europa que marca estándares de calidad y objetivos de conservación y desarrollo.

Gracias a Ángel Fernández, querido amigo y director del Parque Nacional de Garajonay, pude asistir hace unos días en esa querida isla a la entrega de estas distinciones llamadas a convertirse en referente del ecoturismo español.

Fue también allí donde conocí a Ana Valien, de Los Telares, representante de esa nueva generación de emprendedores excepcionalmente bien preparados que han apostado decididamente por llevar a su isla a las más altas cotas de calidad ecológica. Su discurso de agradecimiento, que podéis leer íntegro en su blog, resulta tan emocionante como esperanzador.

Cientos de kilómetros de senderos entre montañas imposibles y bosques de niebla perfectamente acondicionados para caminar, agropaisajes únicos donde el hombre ha logrado esculpir con bancales una arquitectura de piedra de auténtico vértigo, quesos de cabras felices ahumados con leña de brezos de la laurisilva, guarapo y miel de palmera canaria extraída según técnicas aborígenes, potaje de berros, mangos y aguacates, cerámica sin torno, el silbo gomero como método excepcional de comunicación, gentes felices y playas familiares.

¿Queréis un consejo? Id de vacaciones a La Gomera. Será algo inolvidable.

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El otoño llega a La Gomera

Pensaba que en Canarias siempre era primavera, pero estaba equivocado. En este maravilloso archipiélago nada es lo que parece y todo es al contrario que en el resto del mundo. Las estaciones, por ejemplo. Estos días de canícula veraniega, cuando más aprieta el sol, es otoño en La Gomera, en sus selvas de monteverde.

Un momento. Si la laurisilva es monteverde, se trata por lo tanto un bosque de hoja perenne, de hoja siempre verde. ¿Cómo va a existir allí el otoño?

Pues porque esta selva relicta del Terciario se ha adaptado prodigiosamente al ambiente isleño, y aprovecha la sequía estival para aligerarse de hojas, reduciendo de esta manera una evaporación natural que los húmedos vientos alisios no logran mitigar del todo.

Como resultado, un mar de sugerentes ocres tapiza en estos momentos los suelos selváticos, umbrosos, de esta increíble masa forestal de aspecto antediluviano, cargándolos aún más si cabe de una aureola de misterio.

Mientras, en las zonas orientadas al sur, la sequía implacable da un aspecto invernal a esos retorcidos tabaibales cuyas hojas hace meses que se perdieron en la canícula.

Pero llegarán las primeras lluvias en otoño y todo cambiará al revés de como pensamos. Reverdecerán los campos y la laurisilva se tornará de un verde intenso, confirmando la excepcionalidad de una Naturaleza única.

¿Has caminado alguna vez por la laurisilva canaria? Pues ahora es el mejor momento para hacerlo, cuando los acebiños (Ilex canariensis) están cuajados de frutos y los viñátigos (Persea indica) se inflaman de rojo. No sólo en el Parque Nacional de Garajonay (La Gomera), sino también en el bosque de Los Tilos de La Palma, o en los tinerfeños de Anaga y Monte del Agua. El bosque encantado te está esperando, cargado de otoño prematuro.

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Os incluyo algunas de las otoñales fotos que he hecho estos días en Garajonay, mientras participaba en un programa de voluntariado del que ya os he hablado aquí. Espero que os gusten.

Trabajan gratis para ayudar a la Naturaleza

Acabo de regresar de pasar 15 días inolvidables en uno de los últimos bosques primarios de Europa, las selvas de monteverde de La Gomera, en el Parque Nacional de Garajonay. Mi labor no ha podido ser más gratificante, ser monitor de una docena de animosos voluntarios medioambientales llegados de toda España con una única ilusión: trabajar gratis en estas selvas de la laurisilva canaria, con la satisfacción de ayudar a su mejor conservación como único premio.

El de La Gomera es uno de los muchos campos de trabajo de voluntariado que durante este verano y otoño SEO/BirdLife ha organizado en doce Parques Nacionales y cuatro centros asociados al Organismo Autónomo de Parques Nacionales.

¿En qué consistía el trabajo? Nada menos que en censar las poblaciones de palomas endémicas canarias, las bellísimas palomas tuquesas (Columba bolli) y rabiches (Columba junoniae).

También se hacían recorridos en busca de desplumaderos de gavilán (Accipiter nisus granti) y excrementos de gato, los dos grandes depredadores junto con la rata negra de estos bosques. Una actividad que muy pronto quedó bautizada en el argot del grupo como cagarruting.

¿Sirvió para algo tanto trabajo? Desde el punto de vista práctico, estos 15 días nos han permitido confirmar el excelente estado de conservación de las poblaciones gomeras de ambas palomas, cada vez más abundantes y por lo tanto menos amenazadas.

Por el contrario, ha evidenciado el temido derrumbe hacia la extinción segura de las poblaciones de cuervo gomero, aniquiladas por el veneno. En 15 días sólo vimos cuatro ejemplares, cuando hace 10 años en apenas cuatro días se veían más de un centenar.

Pero lo más importante ha sido la experiencia de una estrecha convivencia con personas maravillosas, de las que todos hemos aprendido muchísimo. Esas mujeres y hombres (siempre hay más féminas en los programas de voluntariado) que te demuestran que aún queda mucha gente buena por el mundo, entregada desinteresadamente a trabajos solidarios durante sus escasas vacaciones. Entusiastas capaces de abandonar el descanso nocturno por ver estrellas, escuchar pardelas e incluso acudir de romería a Chipude.

Gracias a las incansables María José, Pilar y Paula, a Eva y Rafa, a Montse, Loli, Aiala, Jesús, Elena, Enric y Ana. También a nuestro amigo César, propietario del restaurante Las Chácaras, en Hermígua, sin duda uno de los mejores de la isla. Y por supuesto a mi compañero Pablo. Pero gracias también a todos esos cientos de voluntarios que durante este verano han sacrificado parte de sus vacaciones en algo tan hermoso como ayudar a la Naturaleza. Con gente como vosotros este mundo será cada vez mejor. Seguro.

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Os dejo a continuación unas fotos hechas estos días, la primera de una parte de los voluntarios censando palomas y rapaces desde el mirador de Igualero.

En la siguiente imagen, Pablo enseña a Aiala los detalles del extraordinario pico de una chocha perdiz que encontramos atropellada.

Y para terminar, parte del grupo visitando el Museo Arqueológico de San Sebastián de La Gomera, pues siempre hay sitio para la cultura.

Éxito con el lagarto gigante de La Gomera

Es el reptil más amenazado del planeta. Y cada vez se aleja más de una extinción que parecía inevitable.

El lagarto gigante de La Gomera (Gallotia bravoana) se daba siempre por extinguido, hasta que en 1996 un tozudo grupo de profesores de la Universidad de La Laguna logró capturar el primer ejemplar vivo, y luego cinco más, en el inaccesible Risco de La Mérica, en Quiebracanillas, Valle Gran Rey.

En 2001 una de las hembras, por nombre Ramona , hizo su primera puesta, de la que nacieron tres machos. Desde entonces, y tomando como modelo en programa de cría en cautividad del su primo el lagarto gigante de El Hierro (Gallotia simonyi), la población cautiva no ha hecho más que crecer, superando enseguida a la escasísima población natural, inicialmente calculada en menos de 40 efectivos.

Controlados los gatos salvajes en los riscos, el principal depredador del lagarto gomero, su número en libertad ha ido creciendo y son ya casi 150, a los que se suma el centenar de ejemplares con los que cuenta el lagartario de Valle Gran Rey.

Y ahora la buena noticia. Hace dos meses, en julio pasado, sin publicidad ni políticos haciéndose la foto, se ha realizado una primera suelta experimental en el espacio protegido del Monumento Natural de Los Órganos, en Vallehermoso. Probablemente hacía más de cinco siglos que la especie no pisaba esos terrenos.

Son en total seis ejemplares machos nacidos en cautividad y seleccionados entre los mejores cruces del programa de cría, aunque lógicamente no se quiere repoblar la zona con ellos. Todos machos, se trata sólo de comprobar su adaptación al medio, determinar el grado de viabilidad de los programas de creación de nuevas poblaciones y detectar futuros problemas en el espacio.

Los primeros resultados resultan francamente halagüeños. Según explica el Cabildo de La Gomera, las inspecciones realizadas confirman que los animales se adaptan bien al nuevo entorno en el que viven desde hace ya dos meses, aunque será necesario asegurar su supervivencia durante un período de al menos cuatro meses más para confirmar que pueden vivir con plena seguridad en libertad.

¡Me encantan estas buenas noticias! ¿No os ocurre a vosotros lo mismo?