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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Plantan once kilómetros de setos para recuperar el paisaje agrario de La Mancha

La mecanización del campo está provocando un empobrecimiento del paisaje del que las primeras víctimas son las aves. También ocurre este fenómeno en las zonas esteparias, donde a pesar de carecer de arbolado abundante, la pérdida de arbustos y pequeñas plantas aromáticas está afectando gravemente a las poblaciones salvajes de muchas especies protegidas.

Con la intención de restaurar el campo manchego, el proyecto europeo LIFE Estepas de La Mancha, promovido por la Fundación Global Nature y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, ha plantado unas 60.000 plantas de 25 especies diferentes con el objetivo de recuperar los corredores ecológicos. Puestas en fila supondrían una franja arbustiva de once kilómetros de longitud. Lee el resto de la entrada »

“En el pueblo se está como Dios”, el vídeo rural que revoluciona Internet

Los seis componentes del grupo Vermuzazo, posando en una de las calles de Villamuñío (León).

Ganadores de la quinta edición del Concurso de Grupos de León, los componentes de Vermuzazo han aprovechado el premio, grabar un video clip, para reivindicar el orgullo rural con su canción ‘La del pueblo‘.

¡La que han armado! Han conseguido hacerse virales en Internet mientras interpretan auténtico “rock de remolque” ataviados con el práctico mono de trabajo. Pero nada de tractor amarillo; el suyo es un viejo Barreiros rojo.

¿Quién dijo que ser de pueblo y vivir en el pueblo es un demérito? Todo lo contrario. Es una suerte. Como repite el estribillo de la canción del grupo leonés, “en el pueblo se está como Dios“. Lee el resto de la entrada »

Somos biofilios, aunque no lo sepas

Senderismo

© Wikimedia Commons

Biofilio es un nuevo palabro, de momento con escasa aceptación popular. Viene a describir a aquellas personas con una inusitada pasión por todo lo que tiene vida y el contacto directo con la naturaleza. Me la apunto. Yo y todos esos de miles de personas que en cuanto tenemos un momento libre salimos al campo a pasear, a ver pájaros, a contemplar el paisaje o, sencillamente, a disfrutar del aire puro. En el campo o en el parque, pues a fin de cuentas los jardines son reductos mínimos de naturaleza en las ciudades, pero naturaleza a fin de cuentas.

En realidad no es una pasión. Es una necesidad de los seres humanos. En el mes pasado ya os hablé aquí de esos estudios médicos que confirman el valor terapéutico de los bosques, especialmente los que cuentan con árboles centenarios y para dolencias como las fibromialgias.

Gracias a un reportaje de la Agencia SINC, descubro ahora que este poder benéfico es aún más genérico. La hipótesis de la biofilia del entomólogo y biólogo estadounidense Edward O. Wilson señala que, aunque vivamos en las ciudades, nuestro sistema nervioso aún echa de menos el tipo de estimulación psicofísica de los entornos naturales.

Este rasgo heredado se traduce en el hecho de que nuestro sistema nervioso mantiene una conexión emocional intensa con la naturaleza que facilita el desempeño y funcionamiento psicológico. Por ello hay médicos nórdicos que recomiendan a personas mayores con riesgo de enfermedades de deterioro neurológico, como párkinson o alzhéimer, estancias prolongadas en entornos naturales. No se curan, pero sí se reducen los síntomas depresivos y de irritabilidad ¡y sin medicamentos ni efectos secundarios!

Por el contrario, cuando optamos por aislarnos en las ciudades vienen los problemas. Una carencia de contacto con la naturaleza a la que los científicos se refieren como ‘trastorno por déficit natural‘. No se trata de un síndrome, pero sí conlleva patologías asociadas como la hiperactividad, el sobrepeso, las enfermedades neumónicas y respiratorias, y el déficit de vitamina D. Especialmente cuando afecta a la población infantil, urbana y teleadicta.

Hasta para estudiar y trabajar mejor es bueno el paseo por el campo. La psicología ambiental ha demostrado el efecto restaurador de la naturaleza sobre la fatiga causada por un exceso de atención concentrada. Poner la mente en verde nos ayuda a reprogramar nuestro cerebro.

¿Necesitas más razones para ponerte las botas y pisar barro? No lo pienses más. Apaga el ordenador, desconecta el móvil y hazte biofilio.

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La crisis nos empuja a volver al campo

Huerta canaria

Las ciudades ya no pueden garantizar el bienestar de todos sus ciudadanos. Especialmente, desgraciadamente, de los más jóvenes. Muchos han optado por buscar trabajo en el extranjero. Pero otros, más apegados a la tierra, optan por volver al campo. Allí, mal que bien, nunca les faltará comida y techo.

El efecto empieza a notarse en ese paisaje rural abandonado en las últimas décadas a la espera de subirse al tren de la especulación; de cambiar patatas por chalés adosados. Poco a poco las viejas huertas  reverdecen, las fincas abandonadas vuelven a la vida. Pero con nuevas ideas. Apostando por la calidad, que en alimentación se llama producto ecológico, autoctonía, artesanía. Apostando por la venta directa, la autogestión, los grupos de consumo, internet, las nuevas tecnologías y el márquetin.

El caso de la Comunidad Valenciana es sintomático. Allí la superficie cultivada aumentó el año pasado en 4.000 hectáreas después de haber perdido 83.000 en apenas una década. Lo mismo ocurre en el amenazado Parque Agrario del Bajo Llobregat, la tradicional despensa de Barcelona. Incluso en la turística Gran Canaria acabo de ver esta semana infinidad de campos cultivados por quienes han desistido de buscar trabajos mal pagados en los complejos hoteleros. También hay mucho autoconsumo. Ayuda a reducir gastos y aporta la felicidad de vivir mano a mano con la naturaleza. Hasta en solares o jardines de fábricas abandonadas surgen las huertas. Allí el trabajo se confunde con el ocio y el descanso.

Todos ellos, emprendedores en el campo, necesitan lo mismo: consumidores concienciados. El auténtico Comercio Justo está en logar que los ciudadanos abandonemos la trampa de los grandes centros de alimentación y apostemos con nuestra compra por los productos de cercanía. Ganaremos todos.

En la imagen, tomada la pasada semana, un hombre trabaja en la huerta que tiene en el barrio de Rosiana, Santa Lucía de Tirajana, Gran Canaria.

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