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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Rechazadas nuevas macrogranjas gracias a la movilización del mundo rural

 

Amigos de la Tierra, Plataforma Loporzano SIN Ganadería Intensiva, Plataforma Ciudadana Salvemos el Arabí y Comarca, Plataforma Cívica de Gamonal, Stop Macrogranjas Pueblos Vivos de Cuenca y VSF – Justicia Alimentaria Global celebran los éxitos de los movimientos vecinales en la lucha contra la expansión de la industria porcina. La pasada semana se ha paralizado la construcción de una explotación porcina en Villafáfila, Zamora, un éxito para la sociedad civil que, a lo largo de los últimos meses, también ha logrado frenar dos explotaciones en Gamonal, Toledo, y otras dos en Yecla, Murcia.

En el Estado Español hay aproximadamente 30 millones de cerdos. Aunque su producción se concentra en Aragón y Cataluña, la industria del porcino busca su expansión en otros territorios. Sin embargo se está encontrando con la fuerte oposición de los vecinos afectados. La ciudadanía organizada rechaza una industria que deja fuertes impactos, contaminación de agua y suelo, malos olores, y resulta incompatible con otros modelos de desarrollo respetuosos con el medio ambiente y la salud.

En Villafáfila (Zamora), el grupo Batallé, una de las principales empresas cárnicas del país, retiró su proyecto para construir un cebadero de 2.000 cerdos debido a la inmediata movilización vecinal para impedirlo. El proyecto ponía en peligro la  Reserva Natural Lagunas de Villafáfila.

Otro de los éxitos de este movimiento a favor de la ganadería extensiva, respetuosa con el medio ambiente y la ciudadanía, lo ha cosechado la Plataforma Ciudadana Salvemos el Arabí y Comarca. Ésta impidió, tras masivas movilizaciones, la construcción de dos macro-explotaciones porcinas de selección genética con capacidad para 26.000 cerdos en el Monte Arabí de Yecla (Murcia), declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El rechazo unánime consiguió que la empresa CEFUSA, parte del grupo Fuertes, propietario de El Pozo, retirara el proyecto.

A su vez, en Gamonal (Toledo), la Plataforma Cívica de Gamonal se organizó el pasado verano para mostrar el rechazo de la población ante la posible construcción en su territorio de una serie de naves que acogerían hasta 14.400 cerdos.

Según Amigos de la Tierra, estas victorias representan un gran empuje para los movimientos sociales que hacen campaña día a día para frenar la ganadería industrial.

La Plataforma Loporzano SIN Ganadería Intensiva sigue luchando para evitar la expansión de la industria porcina en su municipio. Rosa Diez Tagarro, secretaria de la plataforma, lamenta que, a diferencia de otros ayuntamientos, el de Loporzano (Huesca) siga sin escuchar un clamor vecinal que dura ya casi dos años y que goza de gran reconocimiento y apoyo social en Aragón y en el resto de España, así como en el extranjero.

“La alarma social es evidente. Recibimos continuamente peticiones de auxilio de pueblos aragoneses y del resto de España. Nos anima enormemente la creciente movilización social y continuaremos con la difusión de los costes ocultos de la ganadería industrial y con la defensa de nuestro territorio por todas las vías emprendidas”, asegura Diez Tagarro.

Blanca Ruibal, responsable de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra, afirmó que “la ganadería industrial está entre los principales responsables del cambio climático. Es intolerable que nuestros pueblos se conviertan en el estercolero de Europa y que se siga alentando una burbuja que genera grandes beneficios para un puñado de empresas, a costa del medio ambiente, nuestra salud y el medio de vida de las personas productoras”.

Son todos movimientos que resisten el avance de la ganadería industrial, contrarios a los impactos de esta industria y la necesidad de poner en valor la ganadería extensiva y otros modelos de desarrollo en nuestro medio rural.

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Entre gansos y avutardas por la resucitada laguna de La Nava

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Primer día de la ruta de las aves Bird Flyway. 1.700 kilómetros de norte a sur siguiendo a los ánsares escandinavos en su viaje hacia el sur de España.

Primera estación: la laguna de La Nava (Palencia). El antiguamente conocido como Mar de Campos fue una gran laguna esteparia de unas 2.500 hectáreas que en años lluviosos llegaba a doblar su superficie. Desecada en 1968 para acoger a los habitantes de los pueblos que iban a desaparecer bajo el embalse de Riaño (León), a partir de 1991 ha logrado recuperar parte de su esplendor perdido gracias al empeño de varias organizaciones conservacionistas. Es apenas un 15% de lo que fue, pero suficientes como para haberse convertido en uno de los humedales más importantes del norte español. Lee el resto de la entrada »

Terrorífico salto de un pollito para sobrevivir… o morir

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No hay mejores documentales de naturaleza que los de la BBC. Y no hay mejor presentador de ellos que David Attenborough. La última serie rodada es Life Story, donde se revelan los extraordinarios desafíos individuales a los que se enfrentan los animales salvajes en diferentes etapas de sus vidas.

El más asombroso (y aterrador) de todos ellos es el protagonizado por los pollos de barnacla cariblanca (Branta leucopsis) en el este de Groenlandia. Se trata de un bello ganso nórdico del que todos los años llegan algunos ejemplares, precisamente groenlandeses, a la Península Ibérica mezclados con los bandos de ánsares. Le tengo especial cariño a la especie pues fue el primer pájaro raro que vi cuando empezaba con esto de la ornitología; una rara cita por el Pisuerga palentino. Luego otras más en mis queridas lagunas zamoranas de Villafáfila. Pero reconozco que no tenía ni idea de la aventura que algunas de estas aves a las que vemos por aquí se enfrentan apenas recién nacidas. Lee el resto de la entrada »

Matanza de gansos en un espacio protegido

Jorge Remacha y su hijo decidieron pasar el fin de semana pasado en la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila (Zamora). Se las veían felices, disfrutando de la naturaleza en estado puro en una de las joyas medioambientales de Castilla y León, un remanso de paz para las aves esteparias y los miles de ánsares que cada año nos visitan en invierno. “¡Menos mal que existen los espacios protegidos!”, se congratulaba Jorge. Pero lo que vio fue muy diferente. Os copio aquí el relato que me ha enviado:

El domingo, ya anochecido, empezamos a oír tiros a diestro y siniestro en los campos que rodean a la laguna de Barillos.

– ¿Pero quién estará disparando y a qué?, nos preguntábamos.

Dormimos en la furgoneta y de madrugada empezamos de nuevo a oír disparos por todas partes. Aquello parecía la toma de Irak. Cuando amaneció subimos con el telescopio al observatorio y vimos cómo varios cazadores llevaban orgullosos varios ánsares muertos.

– ¿Pero no puede ser, cómo pueden cazar aquí? ¿Serán desalmados? Vamos a llamar al Seprona ahora mismo.

– Oiga, que estamos en Villafáfila y los cazadores se están cargando a los ánsares y yo creo que no pueden cazar aquí.

– Sí…, ¿que están dónde?

– En Villafáfila.

– Bueno pues ya le digo yo a la patrulla si eso que se pase.

– ¿Pero oiga si no le he dicho el sitio concreto donde estoy?

– Bueno, pues dígamelo.

– En un observatorio de aves que hay….

Al rato vienen dos lugareños con tres ánsares y un azulón más tiesos que la mojama. Yo, en un acceso de ira le digo al que llevaba los trofeos:

– No sabía que estaba permitido cazar ánsares aquí. ¿Tiene usted permiso para hacerlo? ¿Esto no es una reserva?

Se me queda mirando en tono chulesco y me dice:

– Pues claro que se puede cazar, ya lo está viendo.

Y le comenta al compañero.

Solamente falta que vengan de afuera a tocarnos los co….

Le dije que yo creía que no era así y que les tomaría la matrícula del coche para informar al Seprona.

– Infórmeles, infórmeles, y dígales que ayer maté a 12 como estos y que ahora me voy a tomar algo a un bar de Villafáfila.

Indignado me encaminé a la Casa de la Reserva a contar lo sucedido y uno de los empleados de allí me miró muy sorprendido y me dijo:

– ¡Pues claro que se puede cazar en los límites de la reserva! Por eso se llama Reserva de Caza.

– ¿Pero cómo es posible que permitan cargarse a los ánsares de esa manera?

– No hombre, si en realidad hay muchos, la caza de unos cuantos no significa nada.

Y yo pensaba, si no se sabe ni los que matan, si hasta por la noche los cazan (me confirmaron que podían hacerlo según la ley hasta dos horas después de la puesta de sol), sin que hayamos visto guardería ni Guardia Civil ni a nadie controlando… Pero si hasta me dijeron que se subían al observatorio a pegarles tiros cuando al amanecer salían de la laguna para ir a comer a los campos de cereales. Que no les da tiempo ni siquiera a los pobres bichos a coger altura, de lo cerca que están de la laguna los cazadores.

En fin una tremenda decepción. Nos volvimos a casa pensando que éramos unos ilusos que nos pensábamos que los espacios naturales servían para algo.

Y tú ¿qué piensas? ¿Debe prohibirse la caza en un espacio protegido como Villafáfila? ¿Las reservas son ante todo simple marketing turístico? ¿Los derechos de los cazadores están por encima de los de los animales?

Aprovecho para poneros unas fotos de cazadores de gansos en Canadá, seguramente el sueño de muchos de los cazadores de Villafáfila. Para que os hagáis una idea.