Entradas etiquetadas como ‘Naciones Unidas’

Si olvidamos los derechos humanos, dejamos de hacer memoria por el Holocausto

Hoy se celebra el Día Internacional de Conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto

Por Andrea Puggelli (@aikkomad) activista italiano LGBTQI

Eleanor Roosvelt (Foto: EFE)

Hoy mas que nunca es necesario aplicar la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Todas las personas nacen libres e iguales, cada una tiene la libertad de pensamiento y de expresión, todas somos iguales ante la ley y podemos solicitar asilo. Toda persona tiene derecho a la vida. Toda persona tiene derecho a la educación y lograr una vida digna. Todas, absolutamente todas. Más allá de la religión, la raza y el sexo y de la orientación sexual y más allá del estado en el que viven.

Es cierto son sólo palabras, pero nunca antes se había escrito algo tan claro. Negro sobre blanco. Lee el resto de la entrada »

Sellos contra la homofobia y la transfobia

Por Andrea Puggelli (@aikkomad) activista italiano LGBTQI

sellosEl 5 de febrero de 2016, la Administración Postal de las Naciones Unidas (UNPA) emitió una serie de seis sellos conmemorativos para promover la campaña Free & Equal de Naciones Unidas. Una campaña que promueve la igualdad de las personas LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales). Es la primera vez que la UNPA dedica una emisión de sellos al tema LGBT. Lee el resto de la entrada »

¿Es verdad que las buenas palabras no salvan vidas?

Por Violeta Assiego (@vissibles)

“Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”

Desmond Tutu

Fotografía de Movilh Chile

Fotografía de Movilh Chile

Esta misma semana el Consejo de Seguridad de la ONU en una reunión informal y a puerta cerrada escuchó las voces de personas LGBT que sufren la discriminación y la violencia. Escucharon dos testimonios de personas homosexuales procedentes de Oriente Medio, uno de Siria y otro de Irak.

Subhi Nahas, de origen sirio, tuvo que abandonar su hogar y su país y refugiarse en Líbano y en Turquía debido a las amenazas de muerte y a los agravios que sufría a causa de su orientación sexual. Sin embargo, esto no evitó que su vida siguiera corriendo grave peligro. El grupo terrorista ISIS persigue  y asesina a cualquier persona que, como Subhi, pretenda defender su derecho a una identidad de género u orientación sexual propia. “El Estado Islámico (EI) rastrea de manera sistemática a todas las personas que identifican como homosexuales, para ejecutarlos en actos públicos. En las ejecuciones, cientos de personas en los pueblos, incluidos niños, celebran jubilosos como si estuvieran en una boda”.

El Estado Islámico se ha hecho responsable de al menos 30 ejecuciones de personas acusadas de “sodomía”, algunas de las cuáles difunde a través de vídeos a fin de enviar un mensaje para el resto de la población en los territorios bajo su control. Lee el resto de la entrada »

Un hombre y una mujer, así nacidos

Por Lucía Rodríguez Sampayo (@rs_lucía)

Fotografía de Chiqui García
Fotografía de Chiqui García

Faltan quince días para una nueva cita electoral en El Salvador, en la que se elegirán diputaciones al PARLACEN, Asamblea Legislativa y Concejos Municipales. Y como cada tres años, desde hace ya nueve, sale a la palestra el matrimonio igualitario. No es un tema que ocupe normalmente titulares de prensa; no se habla de eso en la calle, en los buses ni en los bares; ni siquiera es un tema bien posicionado en la agenda política nacional. Pero ya empieza a ser costumbre que ante cada proceso electoral, el ala derecha de la Asamblea lance su propuesta de invisibilización de las familias diversas.

“Sí a la Vida” fue la organización que -respaldada por algunas iglesias- promovió inicialmente esta propuesta. Una organización cuya presidenta, y portavoz, denuncia a los cuatro vientos que “Las Naciones Unidas han sido infiltradas por organizaciones gay .

La necesidad de salvaguardar los valores morales y de proteger “a la familia salvadoreña” es la excusa . Y no deja de resultar curioso en un país donde la mayoría de familias reales se alejan mucho del modelo tradicional que supuestamente se ha de proteger; un país repleto de familias monoparentales y diversas, encabezadas por madres, tías, hermanas, y abuelas.

En el año 2009 la práctica totalidad de la Asamblea Legislativa apoyó con su voto la propuesta de reforma que establecería que el matrimonio sólo es posible entre hombre y mujer, así nacidos. La izquierda también la apoyó, tímidamente. Y aunque tiempo después cambió de opinión , probablemente como consecuencia del trabajo de las organizaciones sociales y la Secretaría de Inclusión Social y su Dirección de Diversidad Sexual , promovidas por el Gobierno de Funes (2009 – 2014), siempre ha mantenido una postura tibia, poco firme. A pesar de todos los avances registrados en los últimos años, los diputados del FMLN siguen sin reconocer la legitimidad del amor y de las familias diversas, y hoy por hoy parece que no van a apoyar esa reforma basada en la homofobia y la transfobia, pero no porque quieran defender abiertamente los derechos de la población LGTBI, sino porque no lo consideran una prioridad, y porque la legislación salvadoreña, a través del Código de Familia, es clara en la definición del matrimonio posible únicamente entre un hombre y una mujer .

Todo parece indicar que esta vez tampoco se va a reformar la constitución. Pero el tema seguirá saliendo, estoy segura; los conservadores no se van a conformar. Y yo no puedo dejar de preguntarme el porqué de su interés. ¿Por qué reafirmar lo que ya está prohibido en un país donde no se habla apenas de matrimonio igualitario? ¿Por qué ese empeño en invisibilizar una realidad invisible, en ciudades donde dos hombres, dos mujeres, ni siquiera se sienten seguras para caminar agarradas de la mano?

Parece que quieren evitar la posibilidad de que un matrimonio de dos personas del mismo sexo, legalizado en otros países, pueda adoptar en El Salvador. Quizás su miedo nazca de la remota posibilidad de que utilicemos las trampas de la ley, como hace poco hizo una pareja de mujeres lesbianas en Rusia . Pero también puede ser un intento más de consolidar la discriminación, la exclusión y la invisibilización; de consolidar el sistema de poder y la violencia social e institucional contra las personas y las familias diversas.

Y puede parecer que el derecho a casarse es menos importante cuando el derecho a la vida y a la integridad están en entredicho, como lo siguen estando hoy por hoy para las personas de la diversidad sexual en El Salvador. Pero todas son formas de violencia, todas y cada una son agresiones contra las personas y sus derechos, y todas son igual de importantes. Y no debemos, no podemos tolerarlas más.

No culpen a nuestro orgullo: mi visibilidad no mata, su odio sí

Por Lucía Rodríguez Sampayo

Fotografía de EFE
Fotografía de EFE

 

Hablábamos de mujeres valientes. Lesbianas que salieron a la calle a reivindicar su autonomía y su placer a pesar de haber sido amenazadas, directa e indirectamente. Y hablábamos también de quienes no aceptan esa autonomía, quieren coartarla y recurren a la violencia ante las expresiones de libertad que pueden poner en peligro el sistema patriarcal, o los subsistemas de privilegios que algunos han logrado consolidar, asumiendo la exclusión de otras como un “mal necesario” para su propio bienestar.

Ese sistema habló, tras la Marcha de la Diversidad Sexual de 2014 en El Salvador, de “neutralizar” expresiones que consideraba inconvenientes. Yo hablo de más violencia. Porque no contentos con haber puesto en riesgo la integridad de aquellas mujeres que defendían sus derechos y su dignidad, quisieron hacerle creer al mundo que su disidencia, su libertad, era la que generaba la violencia. Que sus reivindicaciones tenían un impacto en el incremento de los “crímenes de odio”.

Cada año, tras el Orgullo LGBTI, aumentan en El Salvador los asesinatos de personas de la diversidad sexual, y específicamente de mujeres trans, las más expuestas por su especial situación de exclusión y desprotección . Pero no podemos consentir que se responsabilice de estos crímenes a las defensoras de los derechos humanos y de la población LGBTI. Parece que es cierto que la visibilización de las demandas, de la exigibilidad de esos derechos, exacerban los odios y la violencia de una sociedad que no tolera la diferencia, la diversidad ni la disidencia. Así lo demuestra el hecho de que, en los últimos 10 años, se haya incrementado la tasa de crímenes por odio en un 400% en El Salvador. Pero la responsabilidad es exclusivamente de los violentos, de los criminales, y de las autoridades que no hacen nada ante estos crímenes, que permiten y perpetúan la impunidad.

El Sistema de Naciones Unidas en El Salvador, de la mano del Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, ha puesto de manifiesto en diversas ocasiones no solamente la situación de inseguridad y exclusión de la población LGBTI, sino también y sobre todo la vulneración sistemática de sus derechos a la vida y la seguridad jurídica . En una campaña lanzada esta misma semana se ha comprometido a acompañar a las instituciones nacionales y a las organizaciones de la sociedad civil en su lucha por la exigibilidad de los derechos de las personas LGBTI. “Penaliza la violencia, no las diferencias”, busca visibilizar también la necesidad de generar un cambio cultural basado en el respeto a la diversidad, en el reconocimiento de la igual dignidad y derechos de todas las personas. No cabe duda de que ése ha de ser el primer paso. La violencia, los homicidios, son consecuencia de las fobias sociales e institucionales; y solo cuando la sociedad condene de forma unánime y sin fisuras la exclusión y la discriminación de la población LGBTI podremos dejar de hablar de crímenes de odio.

Tenemos una larga y ardua tarea por delante. Y no hay tiempo que perder.

Yo creo que podríamos empezar por los medios de comunicación. Medios que han permitido culpabilizar a las defensoras de derechos humanos de propiciar el incremento de los crímenes de odio, obviando que es el Estado el responsable de la garantía de esos derechos, de la prevención de la violencia y del delito y de la persecución de los criminales. Medios que, ante cada asesinato de una mujer trans, se empeñan en hablar de hombres que no eran. Medios que perpetúan la exclusión, la discriminación y el odio a través de titulares que niegan la dignidad de las víctimas, de sus compañeras y de sus familias. Medios que tienen que asumir su responsabilidad social, y dejar de ser cómplices de tanta violencia.