Archivo de junio, 2021

Poema a Marsha P. Johnson

Roberta Marrero (@roberta__marrero)

 

 

Marsha P. Johnson por Roberta Marrero

Vidas contagiosas, aulas limpias

Rodrigo García Marina (@rodrigogmarina)

 

A efectos prácticos, si algo podemos ver con claridad tras las decisiones políticas del gobierno de extrema derecha húngaro son algunas de las debilidades de los argumentos que, en el pasado, empleamos para defender a nuestra comunidad LGTB. Hace unos meses, cuando las personas trans ponían el cuerpo en los espacios virtuales y políticos para la aprobación de la Ley de autodeterminación de género, fue común volver a una noción ingenua del derecho. Se consideraba que la razón última para la aprobación de esta misma ley era un sustrato inherente a ese cajón del desastre denominado “Derechos Humanos”, el cual pareciera contener una serie de derechos naturales obviando que la historia de la justicia es justo una historia de la lucha por alcanzarla e incluso, si decidimos ir más allá, un constante ciclo de su paulatina ganancia-pérdida. Sin dar por válida la consecución argumentativa de los multiculturalistas políticos, cabe aceptar una de sus contraargumentaciones: estos “Derechos Humanos” son un tipo de derechos que solo se exigen fuera de la comunidad occidental. Lo cual, más allá de las buenas intenciones, indica que, si las personas trans son personas, todavía queda alguien-algo en el límite que coteja lo humano y transita el plano de la monstruosidad.

Hannah Arendt en “Los orígenes del totalitarismo” nos explica que, a lo largo del siglo XX, pese a existir una noción común de ser humano, los Estados consintieron que distintos grupos sociales, étnicos, sexuales quedaran fuera de la jurisdicción. “Quedar fuera” de la regulación jurídica es ante todo estar al margen de la norma en un sentido menos obvio de lo que quizá esta frase pretende. Pues quien queda fuera, no solo está excluido por una vía negativa del disfrute de una serie de garantías que lo convierten en sujeto jurídico, sino que se expone a la vulnerabilidad de la imposibilidad real del afuera. Por eso, el margen no es un margen como tal, sino una posición política de subordinación totalizante produciendo, como señala Butler, que estas personas no solo vivan ausentes de derecho, sino que la ley misma les conduce a problemas. Por ejemplo, cuando un policía interpela constantemente a una persona racializada en la búsqueda de “los papeles”. En definitiva, en la búsqueda del afuera con el que cualquier entidad jurídica puede oponerse a quien no queda bajo la regulación positiva de la ley.

La cuestión es más capciosa de lo que cualquiera primeramente pudiera llegar a imaginar. Cabe preguntarse qué se prohíbe realmente cuando se prohíbe hablar sobre cuestiones LGTB en un aula y por qué en un aula y no, por ejemplo, en la parada de autobús, el supermercado o el hospital. Lejos de lo que las campañas de desprestigio han querido vender tanto en Hungría como en España con el auge de la ultraderecha, la promoción de diversidad sexual en las escuelas son proyectos didácticos cuyos objetivos quedan difícilmente definidos en el momento en el que es complejo calibrar para quiénes sirve. En el plano de lo político ocurre que la aprobación de medidas para particulares afecta al cómputo total del grupo. Pongamos un ejemplo: si se adecúa el espacio para que personas con diversidad funcional puedan acceder más fácilmente al aparcamiento, la virtud política no se ejecuta exclusivamente sobre las personas que por sus capacidades físicas tienen una mayor dificultad para operar en carretera. También transforma la totalidad de la sociedad, haciendo entender que determinados sujetos requieren de determinados servicios de los que otros quedamos exentos. Por ello, la educación en diversidad sexual puede serle de utilidad a aquel menor LGTB que se encuentra habitualmente en una situación de exclusión escolar para entender que no es la única persona en el mundo de su condición y que, de hecho, el mundo, pese a las distintas regulaciones y persecuciones sexuales a lo largo de su historia y geografía, posee dicha diversidad. Y también sirve para desenmascarar a acosadores y cómplices, para sensibilizar a compañerxs que a partir de ese momento pueden decidir “poner el cuerpo” como escudo. Ese cuerpo que nos obligan a “poner”, no permitiéndonos salir de núcleos de auto referencialidad constante y que nos hace estar tan cansadxs. Compañerxs: ¡necesitamos tantos escudos solidarios! 

Althusser, un filósofo marxista estructuralista francés explicó que, en la medida en la que el policía dice “alto” y te para, el poder interpela a las personas. Esta interpelación en el análisis del discurso reparte unos papeles muy distintos entre conversadores. Una de las cuestiones que más pudo consternarme durante el prolongado debate de la “Ley Trans” fue el torticero cambio de tornas. Se puede, y, de hecho, por salud democrática, se debe ser críticxs con los anteproyectos de ley en términos generales. Sin embargo, lo que podría haber sido una discusión acerca de la garantía jurídica rápidamente se convirtió en una cuestión ontológica donde las mujeres trans, para la ultraderecha y algunxs activistas de izquierdas, eran simplemente hombres travestidos con infinitas ganas de entrar en las cárceles y baños públicos para así poder violar a las mujeres cis. Estas barbaridades, junto con las falacias voluntaristas de la identidad y la orientación (habría que preguntarles si acaso ellxs eligieron su condición sexual o si fue, más bien, un modo complejo de expresión con el que viven) lo único que señala es algo que, lejos de ser nuevo ocurre desde hace siglos: la imperiosa lucha por marginalizar nuestras vidas y volverlas contingentes frente a la seudonecesidad cisheterosexual. Toda esta infamia, entre otras cosas, tan solo ha servido para proporcionarle puestos de poder en redacciones a determinadas personas (espero que estén contentxs con el espectáculo montado a costa del dolor ajeno) y generar una imposibilidad de debate acerca de la garantía jurídica y la protección no exclusoria de distintos colectivos.

Sin embargo, esto no ha podido darse sin el surgimiento de una palabra contagiosa y la lucha por la toma del lugar de enunciación. Sigo observando con sorpresa cómo estxs activistxs de izquierdas llevan más de un año tuiteando diariamente sobre las vidas trans. Obviando justo lo esencial: que el anteproyecto de ley acoge vidas y que estas vidas son usualmente precarias. ¿Acaso no existían más problemas sociales? ¿No era necesario alzar la voz a raíz de otras injusticias? El absurdo es tal, que se ha llegado a exigir responsabilidades políticas a la ministra de Igualdad tras la barbarie de la violencia vicaria como una falsa consecuencia compartida con la defensa de la Ley Trans.

Cualquier persona es crítica frente a determinadas cuestiones del tipo que sean, incluso de aquellas que no nos interpelan directamente, pero ¿qué es aquello que nos conduce a enunciarlo día tras día? La interpelación del poderoso. En la medida en la que alguien habla, la otra persona calla pues si no, no podría mantenerse una conversación. En pocas ocasiones consentimos que alguien nos interpele durante el tiempo que quiera sin necesidad de obtener una respuesta por nuestra parte. Las palabras contagiosas, las que por lo visto pregonamos, producen un radical daño en la infancia, en la familia, en la regulación heteronormada de producción social. Necesitan fuerza de trabajo empobrecida e imágenes culturales que reproduzcan el futuro de la servidumbre. Nuestras palabras, como nuestras vidas, cumplen la virtud de ser peligrosas en su contagio. Pues en la medida en la que se expresan, evidencian otro modo de estar en el mundo permitiendo que potencialmente el testigo se libere. La transición política de orden mundial hacia un espectro más conservador requiere del borramiento de lo monstruoso: aquello cuya condición es mostrar o revelar en sueños la existencia de otra cosa. No son acciones disparejas. La paulatina precarización de las relaciones laborales y el empobrecimiento produce sumisión. La muerte del tejido sindical produce sumisión. La a-historización del mundo produce sumisión. Que nuestras vidas no puedan ser vividas produce sumisión.

Seamos víricas. Tomemos sus tribunas, pongamos nuestra voz.

 

“Happy Gay Pride?” by A.Davey is licensed under CC BY-NC-ND 2.0

Manifiesto de la izquierda brilli-brilli: Samantha habla por nuestra diferencia

Ira T. 

 

¿No habrá un maricón en alguna esquina

desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?

                                                                                                                          —Pedro Lemebel, Manifiesto, 1986

El pasado miércoles, la artista travesti Samantha Hudson fue invitada al programa Playz para participar en una mesa de debate sobre políticas identitarias y lucha de clases. En dicho debate, voces del obrerismo reaccionario contrapusieron una supuesta “identidad de clase” al resto de “identidades fragmentarias”, invitando así respuestas desde una perspectiva interseccional desde las que se reivindicaba que las distintas opresiones no podían entenderse sino en un conjunto indisoluble. Samantha fue, precisamente, la única participante del debate que mostró atisbos de comprender las distintas relaciones opresivas con las que convivimos como parte de una misma totalidad capitalista. Cayó la noche y prendieron las antorchas. Desde aquel instante, Samantha ha sufrido en las redes sociales un acoso sanguinario por parte de personas que se dicen a sí mismas revolucionarias. Asimismo, esta pasada semana, una conocida feminista radical ha tenido a bien regalarnos el “agravio” de izquierda brilli-brilli, sumándose junto con el “mutantes” de Lidia Falcón al repertorio de injurias reapropiadas que nos chiflan a las transmaribibolleras. Es desde este escenario que escribo, con una urgencia y una rabia que me son impropias, pero con la firme convicción de estar en el lado correcto de la Historia. Dejad a esta transmarika contaros qué puede decirnos el odio a Samantha Hudson sobre la izquierda revolucionaria, y con suerte, en el desenlace del texto, habremos recuperado una brizna de solidaridad de clase.

Hubo una militante lesbiana y comunista en el MEHL (Movimiento Español de Liberación Homosexual) apodada Amanda Klein. En 1973, ella escribió una gacetilla llamada Explicación materialista del origen de la represión sexual, en la que relacionaba la institucionalización de la heterosexualidad con las contingencias históricas de la sociedad de clases. Su brillante conclusión declaraba: “Así pues, propiedad privada, matrimonio y sexualidad monógama heterosexual, son tres aspectos de manifestarse de un mismo fenómeno: La explotación del hombre por otro ser humano.” Amanda Klein vivió una doble militancia clandestina, en el movimiento gai y en el movimiento comunista, fue condenada a luchar sin nombre por la emancipación del género humano, mientras velaba su deseo entre visillos con cortinas tricolor. Amanda sigue viva, nunca sabremos su verdadero nombre, nunca sabremos su historia, y todo porque los prejuicios de quienes anhelaban una revolución no repararon en que la sexualidad también era una relación social a revolucionar. Cruzando los Pirineos, en una organización gai hermana (FHAR), un varón maricón y comunista apodado Jean Nicolas publicó cinco años más tarde un libro llamado La cuestión homosexual. En sus furtivas páginas se leía “Hay que abordar la sexualidad como un conjunto de relaciones sociales, regidas por normas diferentes según su adscripción a una forma dada de producción” y proseguía “una estrategia centrada únicamente la lucha contra la normalidad estaría condenada a ir cortando incesablemente las cabezas que de continuo renacerían en una inasequible medusa, sin llegar nunca a abatirle alcanzándole el corazón. Por el contrario, una estrategia anticapitalista encerrada en una lucha economista … desvirtuaría profundamente la dinámica de la sociedad de transición hacia el socialismo … que apunta a una transformación total de las relaciones sociales.” No sabemos si Jean sigue vivo, nunca sabremos su verdadero nombre, nunca sabremos su historia. 

Al otro lado del océano, en 1975, una célula de lesbianas maoístas de California respondía a los discursos homofóbicos que estaban floreciendo en las organizaciones comunistas estadounidenses. Esta réplica se denominó Towards a Scientific Analysis of the Gay Question. En ella, Los Angeles Research Group aseveraban: “Es precísamente una de las funciones de la ideología burguesa promover la idea de que hay un muro entre la vida productiva y la vida personal… debemos derribar ese muro” y resolvían “La historia de la civilización también ha sido la de los intentos de las clases dominantes de reforzar la conexión entre la sexualidad y la reproducción, para así mantener la propiedad privada mediante la institución de la herencia”. Así, su análisis materialista histórico y dialéctico concluía, como otrora había hecho Amanda Klein, que la homofobia no tenía lugar en la lucha revolucionaria; pues pertenecía a la forma burguesa de entender el mundo, donde aquellos sujetos que desnaturalizaban la economía política capitalista, como era el caso de las personas LGTBI con la familia monogámica, debían ser arrastrados a los márgenes, para así asegurar que la acumulación de plusvalía seguía viéndose como el orden natural de las cosas. No sabemos si las mujeres de Los Angeles Research Group siguen vivas, nunca sabremos su verdadero nombre, nunca sabremos su historia. Más allá de los Andes, en 1986, la escritora marica y comunista Lemebel compartía con las desposeidas invertidas del mundo, un himno al dolor proletario y disidente, su poema Manifiesto, con el subtítulo “Hablo por mi diferencia”. Los versos de este poema no estaban escritos con tinta, sino con las lágrimas de la penita negra travesti, con la sangre de tantas compañeras que “no llegaron nunca a la costa” por no ser nunca hombres de verdad. Este poema, a parte de una maravillosa obra literaria, es un fracaso político de la izquierda. En él, Lemebel, pobre como las ratas, confiesa haber perdido la utopía del horizonte comunista por toda la violencia homofóbica que recibió en su militancia, confiesa no haber tenido más remedio que huir del tren siberiano que pasaba por las pupilas de quien creía sus camaradas cuando su voz se ponía demasiado dulce. Lemebel sigue viviendo en tanto viva su poesía, conocemos su nombre, conocemos su historia, pero él murió fuera del partido.

 

Hoy, en 2021, Samantha Hudson se ha convertido en el chivo que debe expiar el pecado del borrado de la mujer (sin ser ella nada de eso), en el opio de la juventud según dicen los miserables, en las abstracciones talmúdicas que deberían arder en la pira purificadora de occidente. Mi hermana Alana Portero, y mi querido Christo Casas lo han dejado bien claro: Decid que odiáis a los maricones y dejaos de brasas. Eso sí, devolved el pin del triángulo rojo por el camino. Lo que molesta de Samantha es lo mismo que molestó de Lemebel, lo que se le pide ocultar a Samantha es lo mismo que escondió toda su vida Amanda. Por la sangre de mis ancestras degeneradas que no vamos a repetir la historia una vez más; que esta vez quienes mueran fuera del partido serán los reaccionarios que no toleran a quienes se salen de lo que el capital dice que es un hombre y una mujer de verdad. Ni una sola de las críticas a Samantha que he leído han conseguido sacudirse el polvo de la homofobia más añeja, y no quería quedarme sin preguntaros: ¿Qué os asusta tanto a quienes convertís la purpurina en injuria? ¿Se puede con tamaña cobardía edificar un mundo nuevo? ¿Tanto os importunan las femmes, las maricas, las locazas, las travestis y las trans que, a pesar de toda la violencia cotidiana del capital, se mantienen erguidas con su brilli-brilli, y lucen su feminidad prohibida con el orgullo del rebelde? En cierta ocasión le preguntaron al militante trans y comunista Leslie Feinberg qué opinaba de los discursos transfóbicos de Mary Daly y Janice Raymond, a lo que elle espetó: “Cada vez que un grupo social oprimido es demonizado, se promueve una división que no puede verse sino antagónica con el tipo de movimiento que quiero construir.” Cierto sector del feminismo hoy acusa a la feminidad que se presenta en los cuerpos que fueron nombrados en masculino en su mutismo de ser un caballo de Troya, yo no puedo sino decir que la retórica de chivos expiatorios, la misma que hoy dirigís contra Samantha, es el peor caballo de Troya del capitalismo en la lucha solidaria por imaginar otros futuros posibles en común. Para concluir, me permito el legado de hacer mías las últimas palabras del Manifiesto de Lemebel: Hay tantos niños que van a nacer con una alita rota, y yo quiero que vuelen compañero. Que su revolución les dé un pedazo de cielo rojo para que puedan volar.

 

 

Históricas LBT: Stormé DeLarverie

Por Charo Alises (@viborillapicara)

#MujeresLesbianas

 

Stonewall fue una rebelión, un levantamiento, una desobediencia a los derechos civiles, no fue un maldito motín.

Stormé DeLarverie

 

El Stonewall era un bar regentado por la mafia, situado en el barrio neoyorkino de Greenwich Village. En este local,  se daban cita personas LGTB rechazadas por una sociedad y un sistema legal que criminalizaba la disidencia sexual. El bar sufría constantes redadas policiales y los abusos de autoridad con la clientela eran habituales.  En la madrugada del 28 de junio de 1969, en una de esas redadas, se produjo una revuelta que sería el origen de la lucha por los derechos civiles de las personas LGTBI en Estados Unidos y en el resto del mundo. Una de las protagonistas de esa rebelión fue Stormé DeLarverie. Durante unos minutos peleó con varios policías que intentaban detenerla, jurando y gritando. Según algún testigo era “una típica butch de la ciudad de Nueva York” y “una dyke-stone butch”. La golpearon con fuerza en la cabeza por denunciar que le apretaban mucho las esposas. Dicen quienes presenciaron aquello, que Stormé sangraba por una herida en la cabeza mientras peleaba. “¿Por qué no hacéis algo?”, gritó a la gente que miraba impasible la situación. Cuando fue detenida y encerrada en un furgón, la multitud estalló.

Stormé nació en Nueva Orleans el 24 de diciembre de 1920. El padre de DeLarverie era blanco y su madre  una mujer afroamericana, trabajaba como sirvienta para su familia. No tenía certeza sobre su fecha de nacimiento,  así que celebraba su cumpleaños el 24 de diciembre.​ Lee el resto de la entrada »

LA DIVERSIDAD EN LAS AULAS

Francisco Navarro  (@imfranxu)

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Por desgracia, la LGTBIfobia ha estado presente en la gran mayoría de los ámbitos de la vida de las personas LGTBIQ +, en la escuela, en el trabajo, en la familia… 

Y la misma, no considero que sea una fobia; no es nada más y nada menos que una reacción maquillada de intolerancia y odio hacia lo no-normativo; odio hacia lo que es contrario a lo que la sociedad tradicional y el estigma social nos implanta

La categoría que más me da que pensar es la que está presente en las aulas. 

Más del 60%  de los jóvenes que sufren Bullying en la escuela o en el instituto se debe a razones de orientación sexual o diversidad de género. Partiendo de aquí, existen muchos centros educativos en los que no existe un protocolo para estos casos, o no lo tienen en marcha. 

Personalmente en mi infancia tuve que enfrentarme a la homofobia en el instituto; Ya en el colegio me llamaban “maricón”, cuando ni siquiera conocía el significado de aquella palabra. Hacían bromas molestas y ofensivas de manera continua y para mí era muy duro.

Conforme crecía, todo empeoraba un poco más, y las bromas se convertían en insultos, y los insultos en amenazas, y las amenazas pues, en agresiones físicas. Recibía vejaciones a diario, a la vista de directivos del centro que catalogaban sus actos como “cosas de críos” o como ” una broma”. 

Salir con miedo al patio, y seguir sintiéndolo camino a casa tras la salida. 

Me hicieron volverme frío, inseguro y asocial; perder las ganas de continuar con mi vida social y académica, y no querer salir de casa. 

Todo ello me hace pensar en varias cosas que se vienen a mi mente como si de un huracán se tratase. ¿Realmente esos niños eran tan crueles? ¿ De verdad esos profesores y profesoras consideraban las vejaciones una broma?. 

¿Cómo podría ser una broma algo que se ha cobrado la vida de muchos jóvenes que se han quitado la vida a causa de ello? Aquellas “bromas” como las llamaban y aquellos comentarios me hacían sentir vulnerable, que no era válido o que era un mero bicho raro diferente a los demás, un ser que no merecía el respeto de la multitud. Es triste que tres, cuatro o diez sinvergüenzas te hagan olvidar quién eres o cuál es el verdadero significado de la felicidad; que solo consigan que  te familiarices con el miedo y la vergüenza, o que te acostumbres a ver la impunidad de tus agresores a ojos de un equipo directivo de un centro educativo en el cuál no escuchan tu manifiesto y tu llamado de ayuda. 

Con el paso de los años pude darme cuenta de que no estaba tan solo, porque comencé a conocer gente de mi condición, gente “rara” que era como yo y me aceptaba tal y como soy. 

He intentando sacar algo bueno de tanto dolor, llegué a la conclusión de que ahora veía el mundo de otra manera, porque conocí la empatía, por las nuevas generaciones que estaban por venir y que por desgracia estaban expuestas a todo aquello. 

Me hizo ver que todos esos agresores solo eran títeres movidos por la desinformación y las ideas cognitivas de sus padres y madres. 

Que la raíz de todo mi dolor y el dolor de las personas pertenecientes al colectivo se solucionaba con algo tan sencillo como lo es la educación. A día de hoy sigo teniendo secuelas de todo aquello; me derivó en ansiedad y en agorafobia* ( es la fobia a los lugares públicos. En particular se trata de un trastorno de ansiedad ante espacios sin límites claros o situaciones en las cuales la amplitud del lugar impide al afectado poder escapar o incluso recibir ayuda en caso de un ataque de pánico) . Me sigo preguntando por qué a día de hoy no enseñan a estos niños y niñas que existen distintos tipos de orientación sexual y la gran diversidad que existe con respecto al género, y por qué no enseñaron a mis agresores que yo era igual que los demás y que los demás eran igual que yo. 

Nuestra infancia es uno de los pilares fundamentales en la construcción de nuestra personalidad, y tenemos que asegurarnos de que nuestras nuevas generaciones crecen en igualdad y rodeados de respeto ; en aulas en las que todos sean válidos. 

Todo aquello que sufrí me animó a seguir luchando, y a día de hoy, sigo en guerra por dar visibilidad en los centros educativos a estas problemáticas, para así evitar que otros y otras jóvenes sufran lo que yo sufrí. 

 

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CRÓNICAS DEL MARGEN – CUIR MADRIZ

Por Victor Mora (@Victor_Mora_G ‏)

 

 Dado que lo líquido, al final, es un contexto por el que moverse y escribirse con otros parámetros, los propios formatos narrativos también han ido fluctuando hacia lugares fluidos, casi gaseosos, desde la instalación de lo social digital como forma de expresión y vía hegemónica de comunicaciones. Y eso sí, convengamos, hay veces  que nos agota y otras, claro está, que se pierde por el camino. La rapidez implacable del contenido digital nos desborda y nos somete a una frecuencia que no es fácil habitar, o para la cual simplemente no siempre hay ganas.

Con todo, podremos convenir que hay solideces que sí nos gustan y que no son, desde luego, las del género y el sexo. Nos gustan las que siguen contra viento y marea habitando, a la vez, la tangente de lo efímero fuera de lo digital, las que nos bajan al suelo con fotocopias y grapas, las que nos invitan a sentarnos a leer con imperdibles y cromos, las que son un tesoro perdurable y dan forma al archivo de la disidencia. Objetos de contraedición limitada que poseen, para el caso, un aura mágica por ser tangibles y exclusivos. Nuestra genealogía se escribe también en fanzines, de forma autogestionada e independiente, y además de leerla tantas veces como queramos, podemos tocarla con las manos. 

Hoy, en Crónicas del Margen, CUIR MADRIZ.

Hablé con las Cuir Madriz hace dos años, para publicar una entrevista que ya no está disponible, precisamente, por estos barridos inesperados que ocurren a veces en el universo digital. Me contaron que surgen de esta visión autogestionada para lanzar un discurso crítico sobre las realidades y experiencias cuir, filtradas por una mirada transfeminista. Hoy siguen en pie  y mejor que nunca después de varios años de eventos, pinchadas, textos, ilustraciones y alianzas fanzineras. El mes pasado asistí a la segunda presentación en la Villana de Vallekas de su cuarto número (que es el #3 porque empezaron por el #0, como no se cansan de repetir para las pazguatas como yo, que nos seguimos liando). 

Marikas, bi y bolleras, cis y trans, binarias y no binarias, provincianas y urbanitas, han (hemos) pasado por ser plumas de Cuir Madriz que, al final, se ha convertido en un archivo fotocopiado de muchas voces de la disidencia coetánea. Plumas maribibollo, transfeministas y antifascistas, que a golpe de palabra, ilustración o diseño, reivindican la memoria del margen combativo.

 

En este número podréis encontrar, entre sus 50 páginas, fotografías y carteles, ilustraciones, narrativas y referentas aliadas. Desde preciosos homenajes a Divine y a Cocó Cielo hasta reflexiones sobre cómo la arquitectura distribuye a los cuerpos cuir en el espacio. Desde un ejercicio disidente de escritura automática hasta un repaso por referentes tecno-pop de la escena queer-punk de la Yugoslavia socialista. Experiencias en verso y muchos más temas de plumas editoras como Lorenzo Romanista o Rebe Kämpfer, o invitadas como Andrea Galaxina (o servidora, que para el caso contribuyó con un texto sobre Elliot Page y el cuerpo en tránsito). 

Cuir Madriz es un flujo sólido, un torrente narrativo de imágenes y formatos poliédricos. No es extraño, por tanto, encontrarse entre las páginas de Cuir Madriz con poemas y dibujos, con repors y posters, el cuiróscopo y, por supuesto, con la colección de CROMAS cuir. Ya advirtieron las artífizas fanzineras que para el próximo encuentro es posible que encontremos un álbum para pegarlas, que las guardemos con cuidado, que las podremos intercambiar como lo hacíamos de peques, (a mí en este número me ha tocado, entre otres, el guapo de Miquel Missé). 

Podéis encontrar los fanzines, también, en la librería Mary Read, nuevo espacio aliade transfeminista del que hablaremos aquí muy pronto… De momento, sigue a las CUIR MADRIZ en redes y no faltes a sus citas:

https://cuirmadrizcom.wordpress.com/

Fb @cuirmadriz

Ig @cuirmadriz

 

Larga vida a la escena antifascista fanzinera, al punk disidente y a las Cuir Madriz!

Asómate a la Diversidad

Manolo Rosado – Presidente Red Estatal de Municipios Orgullosos

 

El pasado año 2020, pudimos detectar que la crisis sanitaria, económica y social provocada por el Covid-19 agravó muchas de las situaciones discriminatorias que ya sufrían las personas y familias LGTBI. Especialmente en aquellas más vulnerables que viven situaciones de extrema necesidad. Con más azote, en los pueblos pequeños donde la ausencia de empleo o garantías de protección laboral durante la pandemia ha obligado a sobrevivir en entornos familiares hostiles donde la convivencia podía ser un auténtico infierno.

En esta época de reconstrucción social, económica y sanitaria, donde empezamos a ver la luz al final del túnel con las vacunaciones masivas, es necesario que un pilar básico a tener en cuenta sea la igualdad de derechos y la protección de la dignidad de todas las personas independientemente de su identidad de género, su orientación sexual, su corporalidad, raza, edad o factor humano relacionado con la diversidad.

Estamos hablando de una crisis sanitaria que afecta muy de lleno a la desigualdad estructural que ya sufrían muchas personas y familias LGTBI en nuestros pueblos y ciudades y que se ha agravado notablemente con esta situación. Muchas y muchos ya sufrían a diario la vulneración de sus derechos fundamentales con acosos y violencias motivadas por la LGTBIfobia, cuyas consecuencias se traducen en discriminaciones. 

El Orgullo es la herramienta política más importante que tenemos actualmente para visibilizar y denunciar esta realidad. Este Orgullo LGTBI, que vivimos en nuestro pueblo al unísono junto con un centenar de territorios que configuramos la Red Española de Municipios Orgullosos, volverá a reclamar la puesta en marcha de medidas específicas para paliar los efectos de la crisis. Reivindicamos, una vez más, la aprobación urgente de la Ley de Igualdad Social y No Discriminación de las personas LGTBI (Ley Estatal LGTBI) que en estos días se tramita y, entre otros aspectos, incluye la despatologización de las personas trans. 

Como feministas, denunciamos y rechazamos la doble discriminación a la que están expuestas las mujeres lesbianas, trans y bisexuales que son víctimas de cualquier manifestación de machismos o misoginias.

Y por supuesto, seguimos trabajando en conseguir abrir los armarios de nuestros pueblos, en atender a nuestros mayores LGTBI y en seguir reivindicando con fuerza la protección de los menores y bebés intersex de esa barbarie que son las “cirujías cosméticas”. 

Pero es necesario que también hagamos cumplir la ley con acciones y políticas en favor de la desde nuestras propias competencias, corrigiendo cualquier tipo de discriminación, acoso y fobias que se den en nuestro pueblo y enriqueciendo la educación y la cultura en valores de respeto a ser como cada persona se identifique. 

“Asómate a la Diversidad” es el lema que la Red Estatal de Municipios Orgullosos ha elegido para el Orgullo de este Orgullo LGTBI 2021. Porque además del compromiso de las instituciones y las entidades LGTBI por mostrar y explicar el amplio abanico de orientaciones, identidades o corporalidades, tenemos que trasladar de manera clara y contundente a nuestras vecinas y vecinos la invitación a participar de manera activa en nuestro noble empeño para conseguir pueblos y ciudades mejores.   

Nuevos territorios que se suman cada año a trabajar en red por la diversidad, y aunque con vértigo, celebramos con enorme la ampliación de nuevos municipios, provincias y autonomías que se suman a trabajar en red por la diversidad. 

Volvemos a celebrar nuestro Orgullo en los balcones, para asomarnos y lucir los colores y animar así a nuestros vecinos a participar en este Orgullo e inundarlos con los con los colores del arcoíris y mensajes reivindicativos. Pero también tenemos que ir recuperando los espacios públicos poco a poco, con responsabilidad y con cautela. 

Los más de cien ayuntamientos, mancomunidades o distritos que conforman la Red Estatal de Municipios Orgullosos presentan una agenda reivindicativa y cultural para visibilizar la diversidad como actores responsables y comprometidos con el conjunto de la ciudadanía. Pero como señalábamos antes, la invitación en este Mes de la Diversidad se hace extensiva al tejido asociativo, a los establecimientos hoteleros, a los bares y restaurantes, a las comunidades de vecinos de cada territorio a que celebren y se contagien del espíritu de la igualdad. 

Porque esta es una agenda que no solo pertenece al colectivo LGTBI, sino al conjunto de la sociedad. Una sociedad diversa es una sociedad mejor. Invitemos a asomarse a la diversidad a nuestros familiares y amigos. Pongamos en valor nuestro todo nuestro potencial para atraer a un turismo diverso, para crear nuevas fuentes de riqueza e, incluso, para ofrecer nuestro pueblo como un espacio amable en el que las familias LGTBI se queden a vivir contrarrestando la despoblación.

Volvemos a solicitar la implicación un año más de las distintas administraciones: Gobierno Central, Comunidad Autónoma y, especialmente, la diputación provincial por su carácter eminentemente municipalista y potente institución que tanto ayuda a los pueblos menores de 20.000 habitantes. 

Insistimos. Asómate a la Diversidad. 

 

Históricas LTB: Marsha P. Johnson

Por Charo Alises (@viborillapicara#MujeresTrans

 

Si no apoyas a la gente negra, a las mujeres trans, a las trabajadoras sexuales y a las personas que viven con VIH, no está celebrando el Orgullo.

 

Mujer negra, trans, pobre, prostituta, VIH positiva, modelo, drag y activista LGTBI. Nació como  Malcom Michaels Jr., en Nueva Jersey, Estados Unidos el 24 de agosto de 1945. Fue una de las activistas más destacadas por los derechos de las personas LGTB

A los cinco años Marsha empezó a usar vestidos pero tuvo que dejar de hacerlo por las agresiones de algunos niños. Con  trece años fue violada por otro menor. En esa época ella no sabía nada sobre las personas LGTB.

Con 18 años, una maleta de ropa y quince dólares en el bolsillo, se marcha a Nueva York.

No eran tiempos  propicios para la disidencia sexual. Aunque el Estado de Nueva York había cambiado la sodomía de un delito a una falta, la homosexualidad seguía siendo criminalizada, Las personas homosexuales no podían bailar juntas y estaba prohibido servirles alcohol en los bares. Vestir ropa del sexo opuesto podía suponer una acusación de desviación sexual.

Reina Callejera muy conocida en la ciudad de Nueva York,​ Johnson fue una de las  activistas más destacadas en los enfrentamientos con la policía durante los disturbios de Stonewall, ocurridos durante la madrugada del 28 de junio de 1969 . Esta revuelta   sentó las bases de la lucha por los derechos civiles de las personas LGTB en Estados Unidos y en el resto del mundo. En 1970 Marsha fue una de las caras visibles de la primera marcha del Orgullo.

Johnson y su amiga Sylvia Rivera, preocupadas por las jóvenes trans sin hogar,  cofundaron a principios de los setenta, la organización Street Transvestite Action Revolutionaries (STAR; Revolucionarias activistas travestidas callejeras); juntas eran una presencia visible en las marchas a favor de los derechos de las personas LGTB y participaban en otras  acciones políticas radicales en defensa  de diferentes causas sociales.

Junto con Rivera, Johnson era madre de la Casa STAR, recogiendo ropa y comida para ayudar  a las jóvenes drag queens, mujeres trans y chicos sin hogar que vivían en los muelles de la calle Christopher.

En la década de 1980,  continuó su activismo en la calle como organizadora  de ACT UP, acrónimo de AID Coalition to Unleash Power, un grupo de acción directa creado en 1987 para llamar la atención sobre la pandemia del sida y las personas  que lo padecían con objeto de conseguir legislaciones favorables , promover la investigación científica y la asistencia a quienes lo  sufrían  hasta conseguir todas las políticas necesarias para alcanzar el fin de la enfermedad.

Cuando un  juez preguntó a Marsha, ¿Qué significa la ‘P’ del nombre?; Johnson contestó: Pay it No Mind (No le hagas caso). ​Esta frase se convertiría en su distintivo.

En 1974  Andy Warhol la fotografió como parte de una serie de polaroids titulada señoras y caballeros, que se centraba en drag queens.​ Johnson también era miembro de la troupe de drag queens de Warhol, Hot Peaches, que ha sido comparada con otra similar de San Francisco, The Cockettes.​

En julio 1992,  encontraron el cuerpo de Marsha  flotando en el río Hudson, no lejos del muelle del West Village, poco después de la Marcha del Orgullo.​ La policía consideró la muerte un suicidio.​ Los amigos y seguidores de Johnson dijeron que no tenía tendencias suicidas​ y una campaña de pósteres más tarde afirmaba que Johnson había sido acosada el día de su muerte cerca de donde se encontró su cuerpo. Los esfuerzos para conseguir que la policía investigase la causa de la muerte fueron infructuosos. ​ Después de una fuerte campaña dirigida por la activista Mariah López, en noviembre 2012 el departamento de policía de la Nueva York reabrió el caso como un posible homicidio.​

Las amistades cercanas de Johnson la consideraban una persona profundamente espiritual, que atendía a todas las iglesias y templos y regalaba lo poco que tenía para ayudar a las personas  que malvivían en las calles.

Sólo dos días antes de su muerte, Johnson fue entrevistada extensamente sobre su vida. La entrevista forma el núcleo del documental de 2012, Pay it No Mind: The Life and Times of Marsha P. Johnson, dirigido por Michael Kasino y Richard Morrison.

En el lugar del río Hudson donde se recogió su cadáver se ha instalado una fuente en su memoria.

 

“Marsha P Johnson” by Glaurung_Quena is licensed under CC BY-NC-ND 2.0

¿LA FAMILIA? BIEN, GRACIAS

Juan Andrés Teno (@jateno_)

Tras la brevísima intervención de Ana Iris Simón hace unos días en un acto organizado en el Palacio de La Moncloa han surgido una legión de opinadoras y opinadores que se posicionan, no ya contra las ideas expuestas por la escritora, si no alrededor del concepto de familia, en singular, que parece ser que familia solo hay una.

Estos artículos vienen impregnados de una supuesta posición progresista, de izquierdas, y han fijado su atención en las intrínsecas maldades que trae consigo la familia, siempre en singular, y concibiendo la misma como la integrada por progenitores heterosexuales con hijos.

Retrocedamos en el tiempo. Hace 16 años las fuerzas reaccionarias de este país, la jerarquía de la iglesia católica y el Partido Popular, llevaron a centenares de miles de personas a Madrid para manifestarse contra el matrimonio de personas del mismo sexo. Acudieron a la llamada del Foro de la Familia para que toda la orbe no olvidara que solo existía un modelo de familia: La conformada por un padre y una madre con hijos en común.

Ese mismo modelo de familia es el que ejemplifican en estos momentos quienes critican las palabras de Simón y por tanto hacen el mismo ejercicio de reduccionismo ideológico que los que se lanzaron a las calles en el 2005.

Aquella llamada a la cordura carpetovetónica de una España provinciana pareciera que había quedado sepultada por las vivencias de una sociedad avanzada que reconoce y aplaude los distintos modos de familias, en plural, por que hablar de familias es hablar de heterogeneidad y diversidad.

Las familias homoparentales ganamos aquella batalla con el ejercicio diario de crianza y cuidados a nuestras criaturas. Y creíamos haber salido vencedoras de una guerra, a la que, visto lo visto, aún le quedada un refriega final.

Los próceres del pensamiento social de este país que ahora critican a Ana Iris han olvidado un dato fundamental. En España sólo el 30% de los hogares los habitan familias biparentales con hijos (y se incluyen aquí el fenómeno de la homoparentalidad) y que hay un 70% más que ha elegido un modo diferente de convivencia. Y todas ellas son familias. 

Pareciera ser que estas personas de artículo fácil han sufrido experiencias negativas en su familia de origen (algunas llegan a relatarlas) y resulta que todas ellas declaran no haber constituido aún su propia familia. Este último aspecto es importante porque su opinión, aun siendo aceptable en un estado democrático y de derecho, tiene la misma validez moral que la que sale de la boca del obispo de turno, que habla de lo que no conoce pero que lo hace por una suerte de superioridad moral emanada del cielo en su caso o esgrimiendo la intelectualidad y la modernidad en el caso de los otros.

Se ha llegado incluso a poner en duda la capacidad de crianza de madres y padres por basarse en un modero rígido de convivencia en el que las personas mayores de edad imponen sus criterios y las menores de edad obedecen a la fuerza como si fueran el último reducto de la esclavitud. Solo cabe afirmar que aún no se ha inventado (y se han intentado en muchas ocasiones) un modelo de crianza más óptima que la se da en seno familiar.

Y claro que no todas las familias son perfectas, claro que padres y madres nos equivocamos, pero ni somos dictadores de las costumbres ni pretendemos serlo, al menos las madres y padres que yo conozco.

Ellas y ellos, en mayor o menor medida, además de fórmulas teóricas de análisis social, con frases y citas propias de una agenda gregoriana, acaban relatando los males de sus propias familias de origen y proyectan sus frustraciones al conjunto de la sociedad. Yo les pediría que se diesen una vuelta por los parques infantiles (ahora que la pandemia los ha reinaugurado) y contemplen a niñas, niños y niñes felices; por las puertas de los colegios y oigan a progenitores preocupados por la educación de sus criaturas y por desarrollar modelos de crianza que posibiliten su desarrollo más óptimo. Y sobre todo que salgan a cualquier calle y comprueben, oh maravilla de las maravillas, que existen familias con dos madres, dos padres, un solo padre o una sola madre, familias con hijos adoptados o acogidos, familias donde coexisten diferentes razas o culturas, en fin: familias.

Resulta agotador intentar explicar lo obvio a una parte de la supuesta progresía de este país que niega implícitamente la existencia de familias sin hijos, familias de una sola persona o familias poliamorosas.

Uno, que ha deambulado por los centros educativos difundiendo eso de la diversidad familiar, ha podido comprobar que la infancia y la adolescencia de este país tiene muy asimilado que existen diferentes tipos de familias y que lo importante no es quienes las integren, sino las relaciones que se establezcan entre ellos.

Las familias, como escenario necesario de socialización, no son entes abyectos que persiguen la alineación del ser humano, no tienen capacidad en sí mismas de ninguna acción, pues quien les dan “vida” son las personas que la integran. Y, como es ridículamente obvio, estas personas pueden ser o pueden tener conductas que sean buenas, malas o regulares.

Ser familia no implica consanguineidad y parentesco. Parece increíble que tengamos que explicar una obviedad como esta en pleno siglo XXI y ante quienes se suponen que apuestan por los avances sociales. Pero ahí seguimos.

Y como parece que no se entiende nada si no hay ejemplos concretos, paso al modo empírico. Hace 25 años que constituí una familia con otro señor, por lo que es fácilmente deducible que somos gais. Cuando la ley nos lo permitió nos casamos y adoptamos un niño de raza negra. Ahora estamos a la espera de que nos asignen otra criatura a través de la figura del acogimiento. En nuestra casa no existen roles de género, la consanguineidad no rige nuestros destinos y los apellidos son una fórmula legal y no un modo de vida. Nuestra criatura está creciendo bajo los principios de la igualdad y la diversidad. Somos elementos activos de una revolución social (como muchas otras personas) callada y pacífica que, considero, es la más importante que ha vivido este país en las últimas décadas: la que tiene como protagonista a la familia, a su estructura, a los miembros que la integran y a las relaciones que se dan entre ellos. Y eso a pesar de que no nos consideramos salvadores de la patria y de que compramos en algunas ocasiones en grandes almacenes que tienen una banderola verde en su anagrama.

Y, para ir terminando, y seguir cultivando la amistad en este delirio postmodernista en el que han sumergido al hecho familiar, quiero hacer saber a los amantes de los animales que sus mascotas nunca podrán ser “sus hijos”, serán parte de su familia, los querrán desde lo más profundo de su corazón, pero no son “sus hijos”. Sobre todo por lo pernicioso que es humanizar a los animales y animalizar a los humanos. No es cuestión de prioridades, si no de veracidades.

Nótese que el título de este artículo no es una copia del de la película de Masó, sino una interpretación evolucionada del mismo, por que los seres humanos evolucionamos, las familias evolucionamos y, además, nos hemos convertido en motor de cambio social.

JUAN ANDRÉS TENO

Periodista y activista LGTBI especializado en Diversidad Familiar

Cuenta en Twitter: @jateno_ 

Blog: https://familiasdecolores.wordpress.com/

 

“rainbow love bench, yachats oregon” by Photos by Portland_Mike is licensed under CC BY-ND 2.0

 

Los derechos de la víctima LGTBI de un delito de odio

Por Charo Alises (@viborillapicara)

 

Si te agreden, amenazan o causan algún daño a ti  o a tus pertenencias o propiedades por ser una persona LGTBI ( o porque piensan que eres una persona LGTBI),  eres víctima de un  delito. Ese delito se denomina delito de odio porque está motivado por tu orientación sexual o por tu identidad de género, real o percibida. También eres víctima de un delito de odio si, por el hecho de ser una persona LGTBI ( o porque te perciben como una persona LGTBI), te encuentras en alguna de estas situaciones:

– Te impiden con violencia hacer algo que la ley no te prohibe

– Te obligan con violencia a hacer algo que no quieres hacer

– Te humillan

– Te acosan 

– Te discriminan y/o acosan en el trabajo

– Te impiden entrar en un establecimiento

– Te expulsan de un establecimiento

– No te quieren atender en un establecimiento

– No quieren prestarte un servicio profesional

– No te quieren atender en un servicio público

— Te deniegan una prestación a la que tienes derecho

  En estos casos   es muy importante que conozcas los derechos que tienes para que puedas ejercerlos. El Estatuto de la Víctima del Delito te otorga los siguientes derechos:

 – Derecho a entender y a que te entiendan. Tienes derecho a entender y a que te entiendan en todas las actuaciones que se lleven a cabo, desde el momento previo a la interposición de la denuncia y durante todo el proceso. 

 -Derecho de   traducción e interpretación. Si no hablas o no entiendes el castellano o la lengua oficial que se esté utilizando en la actuación tendrás este derecho.  Además  tienes derecho a la traducción gratuita de determinadas resoluciones y puedes pedir que te incluyan un breve resumen de esas resoluciones.

 -Derecho a que te acompañe una persona de tu elección ante las autoridades y funcionarios. 

– Derecho a la información. Tienes derecho a que te informen sobre: a.- Las medidas de asistencia y apoyo disponibles (médica, psicológica, jurídica, ayudas materiales, intérprete, etc.) y el procedimiento para solicitarlas b.-El derecho a denunciar. c- derecho a obtener una copia de la denuncia con asistencia lingüística y traducción escrita cuando la precise. d- derecho a recibir información sobre la fecha, hora y lugar del juicio y el contenido de la acusación, y las resoluciones de la causa penal que te le deben notificar

 -Derecho de acceso a los sistemas de asistencia y apoyo. Tendrás derecho a acceder a los servicios de asistencia y apoyo facilitados por las Administraciones públicas y los que presten las Oficinas de Asistencia a las Víctimas. 

-Derecho al periodo de reflexión. Se trata de la prohibición impuesta a la abogacía y la procura de dirigirse a las víctimas directas o indirectas de catástrofes, calamidades públicas u otros sucesos que hubieran producido un número elevado de víctimas y que puedan constituir delito, para ofrecerles sus servicios profesionales hasta transcurridos 45 días desde el hecho. Solo la víctima puede dejar sin efecto esta prohibición si solicita expresamente estos servicios. 

– Derecho a la asistencia y participación activa en el proceso penal. Tienes derecho a personarte en el proceso penal con asistencia letrada para ejercer la acusación particular. 

-Derecho a participar en la ejecución de la pena. Tienes  derecho a solicitar que se te notifiquen algunas resoluciones judiciales, que podrás recurrir ,como el auto de clasificación a tercer grado, o el auto de libertad condicional, cuando  seas víctima de determinados delitos,  como delitos  contra la libertad, integridad física, moral y sexual, entre otros. Además, el Juez de Vigilancia Penitenciaria  te deberá dar traslado para que formules alegaciones antes de dictar cualquiera de esas resoluciones y  podrás dar información relevante al respecto y solicitar que se dicten medidas que garanticen su seguridad.

 – Derecho   al acceso a la justicia restaurativa. Este derecho, consiste en una mediación que tiene por objeto proporcionarte una adecuada reparación material y moral de los perjuicios derivados del delito. Es necesario que tanto tú como el infractor, prestéis vuestro consentimiento y los debates desarrollados en esta mediación serán confidenciales. 

– Derecho al acceso al sistema de justicia gratuita. Para ejercitar este derecho,  deberás cumplir una serie de requisitos  y presentar la correspondiente solicitud de justicia gratuita ante el funcionario o autoridad que les facilite la información o ante las Oficinas de Asistencia a las Víctimas de la Administración de Justicia, en ambos casos la deberán trasladar al Colegio de Abogacía correspondiente.  

-Derecho a denunciar ante las autoridades españolas hechos delictivos cometidos en otros países de la Unión Europea. Tendrás derecho a denunciar ante las autoridades españolas hechos delictivos cometidos en otros países de la Unión Europea. A esta denuncia le deberán dar curso si consideran que es competencia de la jurisdicción española o bien remitir a las autoridades del país de que se trate.

Derecho a que te devuelvan los efectos de tu propiedad incautados en el proceso salvo cuando resulte imprescindible para el desarrollo del mismo o necesaria en la investigación. 

– Derecho de protección . Este derecho establece que las autoridades y funcionarios encargados de la investigación, persecución y enjuiciamiento de los delitos adopten las medidas necesarias, de acuerdo con lo establecido en la Ley de Enjuiciamiento Criminal, para garantizar la indemnidad de tu vida  y la  de sus familiares, tu integridad física y psíquica, libertad, seguridad e indemnidad sexuales, así como para proteger adecuadamente tu intimidad y tu dignidad, particularmente cuando te reciban declaración o deban testificar en juicio. Si eres menor de edad el Ministerio Fiscal velará por se cumpla esta protección. 

– Derecho a evitar el contacto con la persona a quien hayas denunciado  en las dependencias policiales y judiciales. 

– Derecho a la protección de tu intimidad evitando la difusión de tus datos de identificación cuando sean menores o personas con discapacidad necesidades de especial protección.

 – Que te tomen declaración el menor número de veces posible y siempre sin dilaciones injustificadas. 

Que tus reconocimientos médicos se hagan el menor número de veces posible y siempre que sean imprescindibles para los fines del proceso. 

Evaluación individualizada .Se establece el derecho a un sistema de evaluación individual de para determinar y aplicar aquellas de las medidas de protección previstas que se consideren necesarias en función de tus circunstancias particulares: la eventual dependencia, discapacidad o minoría de edad de la víctima, la naturaleza del delito, la gravedad del perjuicio que te han ocasionado , el riesgo de reiteración delictiva, y las circunstancias del delito, especialmente si ha habido violencia.

Recuerda: Si eres víctima de un delito de odio es imprescindible que denuncies lo que te ha ocurrido para hacer valer tus derechos, porque lo que no se denuncia, no existe.

 

“International Day Against Homophobia, Transphobia, and Biphobia” by BC Gov Photos is licensed under CC BY-NC-ND 2.0