BLOGS
La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘verano’

El calor del final del verano adelanta la caída otoñal de las hojas

Otoño adelantado por la sequía estival en el Paseo de la Quinta (Burgos)

¿Te has dado cuenta? Los jardines y paseos, incluso las calles de las ciudades, empiezan a cubrirse con hojas secas. El otoño parece haberse adelantado. ¡Pero si acabamos de empezar el mes de septiembre!

“¿Será el cambio climático?”, me pregunta preocupado mi padre en uno de nuestros diarios paseos por La Quinta y Fuentes Blancas, dos bellos pulmones verdes de Burgos. Lee el resto de la entrada »

Date un baño de relajante tila sin salir de la ciudad

Tilos del Jardín del Rastro, en Madrid.

Si estás nervioso, tómate una tila. Pero mejor aún que en infusión, disfrútala por narices. Quizá no te has dado cuenta, pero la mayor parte de los jardines y paseos de España están ahora mismo con sus tilos reventones de flores, olorosos hasta la locura, regalándonos los aromas más maravillosos que nadie nunca pudiera imaginar.

A mí me encanta buscarlos, pasear bajo ellos y, si cuadra, sentarme aunque solo sea un momento bajo su sombra embriagadora para disfrutar de tan relajante compañía mientras leo el periódico o un libro. Parar el reloj. Aquí huele a verano, a tranquilidad, a campo, a vida. “Nada te turbe, nada te espante“, que diría santa Teresa de Jesús. Bajo estos árboles germina la bondad, como sabiamente señala el refranero:

Flores de tila y naranjo, al más malo vuelve manso. Lee el resto de la entrada »

Bicicletas frente a coches, también en verano

bike_vs_cars2

Este mes se ha estrenado en España el esperado documental Bicicletas vs coches. Dirigido por el periodista y director sueco Fredrik Gertten, presenta a personas de todo el mundo que están luchando por el cambio frente a las permanentes inversiones millonarias de la industria automovilística, que luchan por conseguir ciudades más sostenibles, y para quienes la bicicleta se presenta como una poderosa herramienta capaz de lograr este importante y necesario cambio urbano.

Sin ser catastrofista ni beligerantemente ecologista, la película invita a la reflexión sobre por qué la bici no se ha convertido en el siglo XXI en el vehículo principal de movilidad urbana en las principales ciudades del mundo; algo que quizá sí pueda lograrse en un futuro no muy lejano. Lee el resto de la entrada »

Estas vacaciones, no te olvides de visitar jardines históricos

jardin_botanico_atlantico_gijon

Escribo este post en el avión, de regreso a España después de un largo (e intenso) viaje por Polonia. Allí he participado en un congreso internacional dedicado a los árboles monumentales, oportunidad que me ha permitido conocer unos espacios naturales únicos. Bosques míticos como el de Bialowieza, en la frontera con Bielorrusia. O montañas alpinas como los Montes Tatras. Pero lo que sin duda más me ha admirado han sido sus jardines botánicos e históricos. ¡Qué maravilla! Impecablemente cuidados, llenos de gente, repletos de información, cuajados de multicolores flores de cientos de especies. La comparación con España resultó inevitable. ¿Cómo tenemos nuestros jardines públicos? Bastante mal.

En primer lugar los tenemos olvidados o, aún peor, ni sabemos que existen. Sí los más populares, como el Real Jardín Botánico de Madrid, el Generalife y la Alhambra o La Granja de San Ildefonso. ¿Pero qué me dicen del Botánico de Valencia, los sevillanos jardines de María Luisa o los del Palacio Real? Pocos, muy pocos, incluyen estos lugares en sus listas turísticas de “lo que hay que ver”. Pero no lo dudan a la hora de recorrer los de Versalles, Tokio o Nueva York.

Esa falta de interés por nuestros jardines públicos, ese terror a pagar entrada para ver árboles y flores, explica el escaso presupuesto en conservación que dedicamos a ellos. Y es ahí donde se ven las diferencias.

En Polonia (o Francia, Reino Unido, Italia,…) la gente ama sus jardines. Disfruta paseando por ellos, aprendiendo botánica, relajándose bajo sus acogedoras sombras, comprobando el paso de las estaciones.

¿Dónde está la diferencia? En la sensibilidad. Pero ese sentimiento también se aprende. Aprovechemos pues este verano el privilegio de contar con algunos de los jardines más bellos del mundo. Visitémoslos. Disfrutémoslos. Son nuestra cultura y, aún más importante, nuestra conexión estética con la naturaleza.

En la foto superior, un detalle del maravilloso Jardín Botánico Atlántico de Gijón. De obligada visita para todo amante de la belleza y/o de la naturaleza.

Otras entradas relacionadas:

Puedes seguirme (si quieres) en Twitter (@lacronicaverde) y en Facebook (www.facebook.com/lacronicaverde)

Por fin llegó el verano a la naturaleza

Sí, ya lo sé. Astronómicamente el solsticio de verano es el 21 de junio (exactamente a las 17,16 horas) y para tan mágica fecha aún falta mes y medio. Pero para la naturaleza española el verano ha comenzado.

Personalmente defiendo la llegada de los ruidosos vencejos a las frías tierras mesetarias de Burgos como el inicio oficial de la nueva y esperada estación. Hace casi un mes se hicieron habituales en los cielos de Sevilla y Cáceres, pero para estas aves especializadas en alimentarse del plancton aéreo, de esos mínimos y abundantísimos insectos arrastrados por el aire cual maná, cruzar las montañas del Sistema Central y adentrarse en nuestra particular Siberia española no es tarea fácil. Sólo cuando la primavera está plenamente desarrollada se atreven a dar el salto. Y ahí están los primeros, persiguiéndose en sus kamikazes vuelos alrededor de los chapiteles de la catedral burgalesa. Dentro de poco se harán habituales, y en seguida sus gritos aéreos nos traerán el recuerdo de los pesados días de canícula estival.

No son los únicos heraldos veraniegos. En realidad ya han llegado de la lejana África todas las aves migrantes, cucos y ruiseñores, alimoches y aguiluchos, currucas y zarceros. Lo mismo ocurre con las flores, donde violetas y primaveras han dado paso a amapolas, margaritas y achicorias.

Aprovechando noches menos frías y la oscuridad de una luna todavía en incipiente cuarto creciente, es igualmente el momento de escuchar el misterioso canto de chotacabras y cárabos. También de mirar por encima de nuestras cabezas y descubrir que el paisaje celeste ha cambiado. Júpiter ha sido sustituido por un luminosísimo Saturno, y hoy mismo podremos gozar de la mejor lluvia de estrellas del trimestre, las originadas por el cometa más famoso de la historia, el Halley.

Con tantas novedades ¿te apuntas a disfrutar de este intenso verano biológico?

**Comparte con tus amigos este post:

Bookmark and Share

Un verano con menos moscas

Son la pareja del verano: calor y moscas. Sin embargo, este año está resultando atípico. No sé ustedes, pero yo tengo la impresión de que hay menos moscas.

Aprovechando mis viajes estivales por Canarias, León, Burgos y La Rioja no he dejado de profundizar en tan sorprendente sospecha, haciendo la misma pregunta a cuantos amigos me encontraba en pueblos y ciudades: ¿Hay menos moscas este verano?

Lo reconozco. Es un estudio completamente acientífico, trufado de errores metodológicos, pero la mayoría de los encuestados me han dado la razón. Este año hay menos moscas. Y eso es una gran noticia.

¿Lo has notado también tú allá donde vives?

El descenso poblacional mosquil puede estar relacionado con la primavera tan lluviosa y fría que hemos sufrido este año, a la que ha seguido un verano especialmente seco.

De todas formas, el descenso será necesariamente pasajero. Ya lo dice el refrán castellano: “Lluvia y sol, mosca la vaca y el pastor”. Todavía tienen tiempo suficiente para convertirse una vez más en plaga.

Y aunque en menor número, serán siempre suficientes como para despertarnos durante la siesta o caerse en la sopa.

¿Por qué tenemos tanta manía a las moscas?

No por piconas, pues sólo son chuponas. Tan sólo, y no es poco, las odiamos por pesadas. Un sentimiento que viene de antiguo. De hecho la propia palabra, “mosca”, procede del sánscrito “makshika” o “maçika”, que viene a significar “insecto que molesta”.

Estos dípteros “inexorablemente domésticos” se caracterizan ante todo por su escaso, si no nulo, sentido común. Se posan una y otra vez en el mismo lugar, ajenos al peligro de nuestros obsesivos intentos por aniquilarlos. No existe criatura más pesada en todo el reino animal.

Tan sólo viven un mes, pero es tiempo suficiente para molestarnos hasta la exasperación.

Cada hembra de mosca doméstica (Musca domestica) puede poner hasta 500 huevos de una vez. 36 horas después de haber nacido sus crías, éstas ya pueden a su vez poner huevos. Es lógica tanta prisa, pues desde que nacen como huevo hasta que mueren apenas pasan 22 días. En ese momento, antes de dejar este mundo, habrán sido abuelas varias miles de veces. Y si a finales de agosto todos sus descendientes sobrevivieran a insecticidas y pájaros, el planeta estaría cubierto por una espesa capa de estos insectos de 10 metros de profundidad.

De todas formas, como ya os conté hace un par de años, habrá que esperar al menos hasta el 25 de octubre para poner fin a tan pesado sufrimiento pues, como reza el dicho popular, “el día de San Crisanto, las moscas al campo santo”.