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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

Archivo de la categoría ‘autoestima’

Del verano y tus vergüenzas

Esto va para ti, que solo te tumbas boca arriba en la toalla a pesar de que no estás cómoda porque sabes que si te tumbas de lado se te va a resbalar la tripa.

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Va para ti, que te da vergüenza hacer topless por tener las tetas pequeñas, o caídas, o con pezones grandes, o con aureolas como hamburguesas, aunque te encantaría, por una vez, no tener la marca de los tirantes.

Esto va para ti, que nada más salir del agua de la playa o la piscina te enrollas en el pareo para que nadie vea tu celulitis. Que lo usas desde que sales del coche hasta que vuelves. Que no te lo quitas ni para tomar el sol en la arena.

Va para ti, que aún con 38 grados a la sombra no te quitas la camiseta para que no se vea que tienes los brazos flácidos. Para ti que cada verano es la misma historia y te da la misma vergüenza.

Va para ti, que te sientas cruzada de piernas por no querer mostrar tus dedos de los pies, pequeños y regordetes, como todos los de las mujeres de la familia. Que haces lo imposible porque no se vean aunque signifique no salir casi nunca con sandalias.

Va para ti, que rechazaste hace un mes ese bikini que te encantó solo con verlo colgado en la percha porque no te atreves a ir con la tripa al aire. Para ti, que al final compraste un bañador, aunque te gustaba mucho menos, solo porque tapaba más.

Va para ti, que no quieres bajar a la playa con la regla por si alguien se da cuenta de que llevas compresa. No, ni siquiera sin alas, o un tampón, no vaya a ser que se salga el hilo por fuera y te deje en evidencia.

Va para ti, que pasas de jugar al voley con las amigas porque se te olvidó depilarte las axilas. Para ti, que procuras levantar los brazos lo mínimo imprescindible para que nadie lo note.

O para ti, que te dejas la camisola para no enseñar las estrías.

Escribo para ti, que te has creado todas esas vergüenzas, que no te das cuenta de que no son cosa de tu cuerpo, que están en tu cabeza.

Te escribo para que te relajes, para que disfrutes, para que te olvides de todo. Tengas 15, 30 o 60 años si tu cuerpo te ha llevado hasta ahí con vida, créeme, vale más de lo que piensas.

(Para todas esas mujeres, pero especialmente para mi madre, mi tata y mi prima, mis tres mayores ejemplos de que siendo guapas por dentro lo demás importa una mierda.)

“Mi objetivo es mostrar el mundo de la belleza real, el de la calle, y no el de las revistas”

En el momento en el que estás leyendo esto, me apuesto el diploma en Periodismo a que si vamos a tu armario vamos a encontrar por lo menos dos o tres números de tallas diferentes (en mi caso hay cinco).

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Y no es porque cambies de peso o hayas crecido de repente por una ingesta de Petit Suisse, sino a que cada tienda tiene un sistema de tallas diferente, lo que hace complicado pensar en una talla fija como nuestra.

María Rodríguez, la blogger que se encuentra detrás de Pretty and Olé, ha dado un pequeño paso para el hombre pero un gran paso para la industria de la vestimenta con su tienda online sin tallas (SinTallas.com), la primera desde que Charles Worth acuñó a finales del siglo XIX el concepto de moda tal y como la conocemos siendo el primer diseñador en poner medidas estándar a sus creaciones.

“Me llamo María y tengo un cuerpo serrano. Soy gorda y aquí te cuento mi camino hacia una vida más sana y cómo me he sentido siempre guapa, sin tonterías y sin complejos” se presenta la blogger en su canal, y esto es lo que supone esta nueva etapa en su vida.

Le tenemos mucho cariño al concepto de “cuerpo serrano” ya que nos recuerda a nuestras madres o abuelas pero ¿cómo definirías un #CuerpoSerrano? 

¿Madres y abuelas? jajaja, ¡pero si no es tan ‘carca’! Desde mi proyección, un “cuerpo serrano” es una persona que ha logrado amar su cuerpo y disfrutar con él de la vida sin importarle su peso o talla. No lo trato como un concepto diferente al que ya tiene, se utiliza mucho cuando quieres darle un ‘olé’ a tu body, solo que nadie antes lo había utilizado para referirse a su público. Y eso es lo que quiero, que mi público sienta que el mundo de los complejos es una tontería.

El apoyo de tus seguidores del blog ha sido tu punto de partida para crear la tienda. ¿Cuánto tiempo llevas escribiéndolo? ¿Hasta dónde se remonta tu interés por la moda?

Comencé a bloguear en 2009 con Pretty and Olé hablando sobre productos de cosmética y maquillaje, que me gustaban desde pequeñita. Me apasionaba el mundo de la belleza y, además de vídeos en Youtube (que subía muy de vez en cuando) en mi blog contaba todas mis experiencias y hacía reviews de productos cada semana, incluso cada día en algunas épocas. Me lo tomé bastante en serio y me fui amoldando a lo que le gustaba a mi público y a mi también, así que evolucioné introduciendo algo de moda, lifestyle y consejos útiles que podrían servirle a la gente para verse guapa, con el objetivo siempre de mostrar el mundo de la belleza real, el de la calle y no el de las revistas. Mi tienda, SinTallas.com, es una suma de toda mi filosofía: de la moda entendida como diversión, que sea ponible, que pueda llevarla cualquiera… y cero Photoshop.

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¿Cuáles son las mayores dificultades que te estás encontrando ahora que la tienda online está en pleno funcionamiento? ¿Y cuáles son las satisfacciones que te produce?

Una de las satisfacciones más grandes es saber que una tienda que vende sin tallas haya calado tanto a nivel nacional como idea emprendedora. Jamás supuse que, aun siendo influencer, mi startup iba a ser portada de la mayoría de medios de comunicación. Ha sido una pasada ver cómo la gente se ha interesado por la tienda y evidentemente eso nos ha dado un empujón grande días después de abrir. Pero el día de apertura fue maravilloso: tenía a todo el público de mis redes sociales pendiente y al minuto de abrir empezó a haber decenas de pedidos. Sin duda, la satisfacción más enorme es saber que tantos ‘cuerpos serranos’ te apoyan y eso te hace darte cuenta de que vas evolucionando de la forma correcta.

Por el contrario, la dificultad más grande que tengo con la tienda es que estoy yo sola, como cualquier otro emprendedor que lucha por su idea. La gente piensa que por tener ciento de miles de seguidores tienes a todo un equipo a tu lado haciendo el trabajo, y eso en mi caso no ocurre. Cada mañana me levanto, preparo los pedidos y atiendo a los mensajes de forma personal, gestiono las ventas, el stock, las devoluciones… Si estoy de viaje tengo que dejar a alguien a cargo y se hace dificultoso, pero bueno espero poder ampliar el equipo de forma permanente nada más pueda. Ahora mismo estoy en un primer paso de este proyecto.

¿Por qué decidiste crearla? ¿Cómo es posible que hasta ahora no haya aparecido ninguna tienda sin tallas en España hasta ahora? ¿Crees que sentarás las bases para futuros negocios del estilo a partir de tu tienda?

Mi idea era evolucionar con Pretty and Olé y ofrecer algo que verdaderamente la gente pudiera tener consigo. Como lo que más me preguntan es por prendas, pensé entonces abrir mi propia tienda online pero con alguna idea innovadora. He sido product manager y mi trabajo era crear ideas nuevas en Internet, así que tenía que aprovechar mi experiencia y no crear una “tienda de una bloguera” más, sino que debía tener algo especial. Ahí fue cuando investigué sobre las compras online y las tallas, sobre los miedos de la gente a comprar prendas en Internet… y surgió Sin Tallas de una forma muy racional. Y la verdad, lo primero que me dije fue precisamente eso: ¿cómo no se le ha ocurrido si quiera a la gran industria antes? Así que bueno… imagino que tendrán sus motivos o igual han tomado nota. No tengo ni idea de qué va a pasar…

INSTAGRAM @SINTALLAS

Vendes prendas diseñadas en España, una decisión bastante arriesgada teniendo en cuenta que te saldrían más económicas si fueran prendas de China. ¿A qué se debe?

Sí, ahora mismo todas las prendas que vendo están diseñadas en España y algunas también fabricadas aquí y, aún así, los precios son bastante buenos. Sin embargo no es algo definitivo. Mi intención es tener más moda y expandir catálogo y para eso tendremos que ampliar fronteras ya que es muy difícil encontrar, no solo precio, sino moda para todas las tallas en España. El motivo de hacer esto al principio ha sido bastante sencillo y tiene que ver con las compras al por mayor y la regulación de impuestos.

¿Te planteas hacer algo en un futuro orientado también al sector masculino o es algo que no vas a tocar?

De momento seguiremos con moda para mujeres, que son quienes nos siguen y quienes consumen más moda, además de ser el público que personalmente conozco más a fondo. Sin embargo, no descarto poder tener en el futuro moda para hombres, niños, embarazadas y otros nichos.

Camisetas para “bolleras”, “putones”, “gordas” o “cuatrojos”

Quien no haya sufrido algún tipo de bullying en el colegio que levante la mano. De pequeña era delgada, no usaba gafas, no llevaba aparato (al menos al principio) y aún así mis compañeros también encontraron algo con lo que meterse conmigo: el pelo de los brazos.

THE TRIPLETZ

Había uno en concreto que no solo se pasó la primaria con un encantador y delicado “Mauricia depílate” sino que le gustaba enroscar los pelos sobre sí mismos, tanto en mi brazo como en otros. Años después ha terminado siendo un profesional fantástico y no dudo de que será una bellísima persona, pero en el colegio se comportaba como un capullo. Como los antiguos compañeros de mi hermano, que le llamaban gordo o los que pegaban a otro de mi curso en el vestuario por ser diferente hasta que tuvo que cambiarse de colegio.

Todos hemos tenido nuestros demonios y los combatíamos como podíamos. En mi caso mi madre, Madre Teresa de mi familia y con un master por la vida en Resolución de Conflictos, era partidaria de que pasara del tema, de que me lo tomara con humor, de que respondiera con ironía. Pero la ironía, en mi caso, no llegó hasta los 18 años y ya pocas burlas llegan para entonces.

No obstante, reconozco el potencial del plan al igual que reconozco el potencial que tiene el bolso pizza de Zara. Reírse de uno mismo es de las mejores cosas que podemos aprender en esta vida, en serio, más que montar en bicicleta. De hecho no sé montar en bicicleta y si me dieran opción de cambiarlo por mi capacidad de reírme de mí misma no lo cambiría.

La idea que han tenido los youtubers The Tripletz de convertir nuestros “defectos” en camisetas me parece una idea fantástica. De hecho, si tuvieran una de “peluda” o “yeti” creedme que me la compraría. Me recuerda a un personaje de la película Dando la nota, que se presentaba como “Amy la Gorda”. “¿Por qué te llamas a ti misma ‘gorda’?”, le preguntaba una de las protagonistas. “Para que las brujas como tú no me lo llaméis a la espalda”.

THE TRIPLETZ

Veet y su crema depilatoria solo para machotes

Lo de las campañas publicitarias de Veet es para mear y no echar gota. Sus reuniones de publicidad deben ser algo así: un grupo de hombres heterosexuales cuya edad media oscila entre los 49 y 56 años fumando puros, masticando tabaco y gargajeándolo seguidamente a una escupidera mientras suena algún cantante muy viril de música country (hasta aquí mi referencia que no conozco ninguno. Acepto sugerencias).

YOUTUBE

Pasan los años y la marca sigue estancada en los años 20, más o menos allá cuando fue creada. La visión de la sociedad que nos proyecta la empresa para vender sus productos es, simple y llanamente, asquerosa.

Toda esta rabia contra Veet viene por una razón, no es que me haya aparecido de repente porque se me haya cruzado el cable o porque (os veo venir haters) esté “en esos días del mes” (también podemos estar de mal humor sin que se deba a las hormonas), y es el nuevo anuncio de la crema depilatoria para hombres que os invito a ver aquí:

Ahora que ya estamos todos puestos en antecedentes, os explico por qué creo que Veet debería empezar a sacar anuncios para los clientes que vivimos en el siglo XXI.

Para empezar el hecho de que Veet haga un producto “especial” para hombres es algo absurdo cuando es exactamente la misma crema depilatoria. O a ver si os creéis que los pelos masculinos tienen un porcentaje de titanio que necesitan ingredientes especiales para poder ser afeitados. Pues no. De hecho, lectores masculinos, os invito a que os depiléis con un producto “para mujeres”, veréis como podéis eliminar el pelo igualmente.

La diferencia es que la marca crea un packaging de otro color para que no se asocie a algo femenino. Eligen nada menos que el azul oscuro, no vaya a ser que se ponga un color como el verde, amarillo o azul claro, colores que ha usado la marca, y les crezca una falda a los hombres que la usen.

Si vemos el anuncio con un poco de atención nos damos cuenta de que los actores tienen algo en común (y no, no me refiero a los cutres pasos de baile para bodas que aparecen dando), todos son delgados, jóvenes y me atrevería a decir que se intuye que heterosexuales (una de las primeras imágenes de dos chicas mirando bailar a uno de ellos sostiene mi teoría).

Es decir, un casting que hace que el hombre joven español medio que ve el anuncio como, por ejemplo, mi novio, pueda ir al supermercado y comprar con tranquilidad una crema de depilar, algo asociado históricamente a las mujeres, sin que sienta que pierde un ápice de virilidad. De hecho, si nos fijamos en los influencers que han colaborado con la marca como voz 3.0 del producto, están cortados por el mismo patrón.

En segundo lugar la forma física tanto de los elegidos para el anuncio como de los instagramers nos deja claro que “Si gustas, gustas”, sí, pero estando delgado. Lo de las lorzas o tetas colgaderas es algo que en el maravilloso mundo de la belleza de Veet no tiene cabida.

INSTAGRAM

Lo único que le puedo conceder es que en el anuncio vemos pelo. Habéis leído bien, pelo en un anuncio de productos depilatorios, que puede sonar irónico pero lo cierto es que en la mayoría de anuncios el pelo no existe. Es como si las actrices se depilaran por el mero placer de sentir la cera en esas piernas suaves, lisas y brillantes como si fueran ancas de rana. Debe ser que el pelo, si es de hombre, no produce el rechazo que conllevaría mostrarlo de una mujer.

A ver si tengo suerte y este post llega a ellos. Si no cambian su manera de hacer anuncios, que no lo creo, al menos que le den una vuelta y se den cuenta de que, por mucho que les cueste aceptarlo, los tiempos han cambiado: las mujeres tenemos pelos, aunque no salgan por la tele vamos a seguir teniéndolos, y un hombre puede usar un producto que sale de un bote rosa y estar igual de bien con la tripa cervecera depilada (si les gusta).

Ellos también hacen ‘operación bikini’

Hace tan solo un par de días que hemos dado la entrada al verano y mi gimnasio ha pasado de ser un páramo frecuentado por los mismos veinte de siempre, cada uno con su espacio asignado, con sus materiales habituales y sus rutinas, a una especie de club social diurno en el que me toca hacer cola para coger una simple mancuerna.

Zac Efron, mi amor platónico desde 2006. INSTAGRAM

Que conste que aunque me quejo, lo entiendo. Mi gimnasio milanés es pequeñito y así cultivo la paciencia (que buena falta me hace). Pero lo que me llama la atención es la cantidad de chicos nuevos que se han apuntado al gimnasio. Sí, habéis leído bien. Chicos.

Entre tanto anuncio en la televisión de cremas milagrosas que supuestamente nos esculpen la figura en sueños, entre wraps y otros inventos que veo por Instagram para perder grasa de la cintura, entre dietas y medicamentos o barritas saciantes, nos daba la sensación de que era solo a nosotras a quiénes nos machacaban con el cuerpo, pero entre los últimos cinco y diez años ellos también están entrando a esta burbuja de estrés físico y emocional.

‘Operación bikini’ para todos, una más orientada hacia la pérdida de peso en el caso del que es el objetivo de las mujeres y la creación de masa muscular en el caso de hombres, el famoso “ponerse cachas”.

Conozco el caso de amigos que no hay nada que les duela más escuchar que otro diciéndole que le ve más delgado. También los hay en mi gimnasio que se machacan cada día a entrenar los músculos abdominales, dedicándole más tiempo a las repeticiones que tú a preparar los exámenes finales.

Es uno o dos meses de depuración máxima: adiós a los codazos hasta que lleguen a la playa, nada de pizza o hamburguesa con los amigos, si hay barbacoa solo pavo y cardio en ayunas para escapar del calor.

Y aunque cada uno es libre de hacer con su cuerpo lo que quiera, ¿no sería mejor mantener esos hábitos saludables de comida sana y ejercicio regular durante todo el año en vez de pegarte la paliza, a tontas y a locas, poco antes de las vacaciones? Pregunto.

Celulitis sí, varices no

Este lunes tuve que entregar uno de los proyectos finales del master, un editorial de moda de la asignatura Shooting and Styling Womenswear que hice inspirado en la revista Paper.

MARA MARIÑO

Para el proyecto, el instituto nos facilitaría modelos de una agencia de imagen, maquilladores y peluqueros de una escuela milanesa y un fotógrafo profesional. Como soy una gran partidaria de convertir la moda en una industria abierta y variada se me ocurrió llamar a Dianina XL, la youtuber bodypositive y modelo de tallas grandes que entrevisté hace unos meses, para que modelara en mi proyecto. En cuanto me dijo que sí, mi profesor se mostró entusiasmado. No solo alabó mi decisión sino que afirmó que más a menudo se debería contar con modelos XL.

Para que os hagáis una idea, mi profesor, estilista de profesión, ha hecho editoriales para Vogue Italia como para enterrar un cementerio radiactivo. A montones. Más de una vez ha interrumpido las clases para responder a llamadas: “Occhei, allora facciamo così: veste alla modella con la gonna di Gucci e la maglietta di Zara“.

Pero volviendo a mi editorial algún compañero me intentó hacer cambiar de idea y aceptar las modelos de la agencia, ya que haciendo la sesión con Diana no iba a poder utilizar la ropa que nos iban a dejar los showrooms (estamos hablando de prendas que oscilan entre la talla 34 y la 36). Pero yo, que soy Aries y además cabezota por parte de padre y de madre, estaba convencida de que con el armario de Diana, alguna cosa prestada de mi pareja y un poco de imaginación podía salir un editorial bestial.

Quise hacerlo inspirado en las pin-ups, ya que son mujeres muy femeninas con una actitud sexy, dos cualidades que encajaban a la perfección con la personalidad de Diana.

MARA MARIÑO

El día del examen fui a la escuela con mi proyecto feliz y convencida. En el aula nos recibían de manera individual el profesor y una de las coordinadoras del master. Cuando entré le habló a la chica para ponerla en antecedentes: “the curvy model one“. Ya era conocida por ser la que había elegido a una modelo de talla grande.

Acto seguido se puso a analizar el proyecto mirando las fotos con detalle: “Está bien pero deberías haber retocado digitalmente las piernas”. Me quedé ojiplática, patidifusa, turulata y atónita. ¡Si él fue el primero que me dio luz verde con el proyecto! “No” increpé. “¿Cómo que no? No digo que quitaras la celulitis, sino que hubieras borrado las venas de las piernas”. ¿Cómo? Un momento, un momento, ¿que la celulitis sí pero las estrías no? ¿Qué clase de broma es esta? Interrumpe la coordinadora “¿Tú estás satisfecha con el trabajo?” No solo estaba satisfecha sino que recalqué que la falta de edición estaba hecha totalmente a propósito porque no sentía que la modelo la necesitara para nada.

Además de que considero que Diana es una persona preciosa exterior e interiormente, es embajadora del bodypositive, de la aceptación personal, de la seguridad y la confianza nacidas de querernos tal cual somos. ¿Cómo iba a cambiarle una sola micra de su cuerpo? No solo me dio vergüenza que dijera que debería haber usado Photoshop sino también pena.

A ambos les hice saber que si, como yo, las revistas de moda usaran menos retoques fotográficos y viéramos más imágenes de mujeres con estrías y varices nos sentiríamos menos presionadas, para empezar, en la adolescencia y no tendríamos los problemas de autoestima que sufrimos toda nuestra vida. Si mi profesor, que es el que se dedica a hacer estos proyectos profesionalmente, empezara a contar con modelos de tallas grandes, que en Milán las hay, no solo estaría permitiendo que más personas pudieran acceder a un sector que hasta hoy vive bajo la tiranía de la báscula y la cinta métrica, sino que rompería una lanza por la normalización de todos esos supuestos “fallos” corporales que son naturales y que, en cambio, nos han enseñado a despreciar y a ver como algo contra lo que debemos luchar.

Pero claro, a dónde voy pensando así en el siglo XXI donde el único valor que parece importar es el del dinero. A las revistas de moda no les interesa un editorial protagonizado por una modelo con celulitis y varices, ya que haría que las lectoras no se compraran la crema reductora de la página siguiente.

Los consejos definitivos para tener un “cuerpo bikini” este verano

Cuando los anuncios de colonias se ven sustituidos por otros de supuestas pastillas adelgazantes milagrosas o cremas reductoras sabes que es el momento de ponerse manos a la obra en el “cuerpo bikini”, ese que siempre se empeñan en que tienes que conseguir como si fuera una condición imprescindible para pisar la playa. Han montado tan bien la estrategia comercial que todas queremos tenerlo. Así que aquí tenéis, bajo mi punto de vista, algunos consejos que os ayudarán a conseguirlo:

  1. Bebe líquidos, sobre todo en buena compañía y en abundante cantidad. No, no estoy hablando de que te hidrates a base de mojitos o cubatas. Vale que una vez al año no hace daño pero lo suyo es que dejes todas las bebidas alcohólicas (incluyendo la sangría y el tinto) para ocasiones especiales. Los refrescos y sus azúcares también entra en esta categoría. Y no ya porque sea casi verano, sino porque para tu salud no son buenos. Si, como a mí, el agua no te apasiona, puedes hacerte infusiones o aguas saborizadas con rodajas de lima, limón y pepino. Importante tener cuenta que estarás haciendo trabajar al riñón constantemente por lo que más te vale estar en sitios con el baño cerca.
  2. Un poco de ejercicio al día. No digo que te apuntes a dos meses del verano al gimnasio, que eso no funciona así, pero sí que te cojas el reproductor de música y salgas a correr, si no quieres correr, a andar, si no aguantas el ritmo de andar, pues a pasear. Aprovecha los atardeceres veraniegos que son un regalo para los sentidos y te harán desconectar.
  3. Come sano, que no poco ni mal, no digo que te pongas a dieta, pero sí que te alimentes de manera equilibrada, que adquieras buenos hábitos y los mantengas el resto del año. Es la temporada de las ensaladas y de las frutas con alto porcentaje hídrico. Son alimentos jugosos, crujientes y frescos. Te permitirán hacer una digestión ligera, lo que significa que no caerás al sofá resoplando como un rinoceronte cada vez que termines de comer.
  4. La celulitis, la flacidez, las estrías, la cicatriz de la pierna derecha, la de la cesárea, el culo enorme, el culo plano, las tetas caídas, el pecho inexistente, la piel de los brazos que cuelga, las arrugas del escote, los tatuajes verdes comidos por el sol… Todo ello eres tú, así que, ¿qué tal si en vez de seguir insistiendo en esconderlo, este año, por fin, te reconcilias, lo abrazas y te aceptas tal y cómo eres?
  5. Cómprate un bikini o un bañador. Uno que te guste. Póntelo. Vete al espejo y siéntete preciosa. El único requisito para tener un “cuerpo bikini” es enfundar el tuyo en uno.

Esas ‘instagramers’ con pelos

Miércoles, 10 de la mañana. Me deslizo por Instagram hasta que doy con una foto de una chica con pelos en las piernas. Me meto en su perfil y repaso sus publicaciones hasta que una de mis compañeras me llama la atención horrorizada.

INSTAGRAM

-Madre mía, ¿pero qué es eso?

Mi compañera, veinteañera, con un mini bolso de Vuitton con llavero de pompón rosa incluido y más adicta a Instagram que al café, mira mi móvil asustada, como si esa pelusilla de la foto fuera a saltar de la pantalla y a enzarzarse en un combate a vida o muerte contra su pompón.

Eso, querida, son pelos. Pelos como los que tienes tú o yo hasta que alguien te ha enseñado a verlos como algo incorrecto, lo que hace que siempre sientas que te los debes quitar del cuerpo.

Pero no es el caso de Morgan Mikenas. La instagramer amante del fitness (y del arte y música según su cuenta en la red social) decidió dejar de depilarse y vivir en armonía con su cuerpo y sus pelos, algo que aplauden sus casi 77.000 seguidores.

I am not afraid. I am not afraid of my truths, of who I really am. I am not afraid to be exposed. What you see is what you get. This is me. I will not take away part of myself to make YOU feel more comfortable. I 👈🏼👈🏼am comfortable!! I'm completely comfortable in my own skin. Don't fear what will become of you, depend on no one..Because once you let go of what someone else might think of you, you are free..🌼✨ Since moving to Vegas I have gone into public in shorts/tank tops/ bathing suit.. fully exposing my body hair. It was a pleasant surprise for me! People out here look at me like I am no different/look directly into my eyes and acknowledge me as an authentic human being.☺️🙏🏼💖 (And that's how it should be) Completely a full 360 from the Midwest. Out there, if I went into public exposed, a trail of whispers/ laughter/ judgment/ negativity would follow.. but the negativity has taught me how to be fearless and confident.. and that's all you need to beat the negativity:) And I'm sure I will encounter negativity out here sometime, because negativity is everywhere and unavoidable..but I'm feeling super lucky that I haven't had to deal with that yet!:) All Im hoping to do is to teach acceptance. Practice acceptance, not judgement.💝✨🌸#onelove #inspireothers #befree #bebold #beyourself #selfcare #spreadlove #fitness #confidence #namaste #loveandlight #gratitude #bodypositive #bodyhairdontcare #positivity #passion #iloveyou #weareone #summerready #acceptance #notjudgement #physique #healthylifestyle

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“No me asusta quién soy. Lo que ves es lo que hay. No voy a quitarme una parte de mí para que tú te sientas cómodo. Yo estoy completamente cómoda en mi propia piel. Una vez deja de preocuparte lo que otros puedan pensar, eres libre… Todo lo que espero es enseñar a la gente a aceptarse. Practicad la aceptación no el juicio.”

No es la única que se ha sumado al #bodyhairdontcare. Cada vez más hombres y mujeres en las redes sociales suben fotos de su vello corporal con orgullo.

INSTAGRAM

Pero el hecho de que sean las que tienen un considerable número de seguidores las que se animan a dar este paso, logran una visibilidad y un impacto que realmente ayuda a concienciar de que, a fin de cuentas, el vello corporal debe ser una elección personal y no una obligación externa impuesta.

Desigual a favor de la naturalidad en su última campaña

Parece que la época en la que la celulitis sencillamente no existía empieza a llegar a su fin. Corrientes body positive reclaman la aceptación personal y el amor por uno mismo tal cual es, pero, especialmente, la naturalidad.

Ese depósito de grasa era vendido como un enemigo al que debíamos vencer a base de anticelulíticos milagrosos o masajeadores que parecen ideados por los torturadores de la Inquisición.

Desigual ha querido dar un paso más en el camino que inició Dove con los cuerpos naturales y contar con una modelo con celulitis para su última campaña.

''Beauty doesn’t only come in size zero. Diversity is the key to changing that”.@charlihoward

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Charli Howard decidió dejar el régimen estricto e insano que le exigían para trabajar como modelo, vivir una vida más saludable y contarlo en sus redes sociales.

El hecho de que Desigual cuente con ella como imagen para su nueva campaña prueba que estamos empezando a aceptar socialmente algo que antes estaba estigmatizado. Y no solo eso, sino que las empresas empiezan a darse cuenta de que apostar por un cuerpo más natural también les produce beneficios.

Look how far I've come!! 💪🏼💪🏼💪🏼 I may be heavier than I was, but I'm happier than I've ever been, and I never, EVER want to go back to that miserable and lonely time. 💔 I'm proof that being thin does not make your life better. I know the idea of thinness can often feel like a gateway towards a more fabulous, exotic and fulfilled life (that's how it's sold in magazines and in the media), but the reality is very different. You're just masking underlying insecurities or problems. Being thin does not miraculously make you: ✖️ Happy ✖️ Pretty ✖️ Popular (with girls or boys) … or solve any other problem. The only way you will achieve these things is IF and WHEN you choose to love yourself and who you're meant to be! 💕 Trust who you are and realise you're good enough. Always remember that there is so much more to life than looks and weight. It's a big world out there and you have so much more to offer it 🌏 (P.S Thank you @letayna for tagging me in this before & after photo! It really showed me how much better my life is now! 💖) #iamallwoman #curves

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Esto es lo que te va a pasar si intentas meterme mano

(Luego no digas que no te avisé)

GTRES

Bailo ligera, feliz en mi burbuja de música latina mientras muevo las caderas y sonrío a mi amiga entre los mechones de pelo que insisten en cubrirme la vista cada vez que muevo la cabeza con un poco más de ritmo.

Estamos las dos solas y puedo sentir como, poco a poco, nos van acorralando contra una de las paredes de la pista como si fuéramos presas. Lo hacen repetida y sistemáticamente a lo largo de la noche, como si solo por el hecho de estar bailando sin compañía masculina lanzáramos un mensaje invisible de que estamos abiertas y perceptivas. Lo que estamos haciendo es tratar de disfrutar de la noche con una amiga. Sin más misterio ni otro objetivo que no sea el de divertirnos juntas bailando.

Con más o menos tacto, en función de los modales de los que se acercan, rechazamos, negamos o nos apartamos bruscamente de los que intentan alejarnos de la otra, de los que buscan aislarnos. Cuando creía que los españoles eran los que menos entendían un “No” por respuesta llegan los italianos. No es que no entiendan el “No”, es que lo entienden pero no lo aceptan. Insisten, te cogen, se pegan todavía más, te pellizcan el moflete y te repiten la misma cantinela a voces. “¿Cómo te digo que no, que no estoy interesada?”. Y ya por fin, cuando a la enésima vez lo repites seria, rozando el enfado, heridos, momentaneamente, en su orgullo, se alejan y van a por otra aún más desprevenida.

Pero en uno de los rechazos siento que, no contento con mi respuesta, una mano se desliza por mi espalda y roza mi culo. No es un contacto casual o accidentado, pues puedo notar como la palma y sus dedos se regocijan con mi forma. Inmediatamente, de manera intuitiva pego un grito y me aparto. Veo al que me ha metido mano, aprovechando la situación de que se alejaba de nosotras. En ese momento todos mis niveles de adrenalina se disparan, me ciegan, me embalan y solo puedo ver su nuca de espaldas alejándose. Sé que cuento con escasos segundos antes de que se pierda definitivamente entre la gente. No los malgasto. Sin pensar, de manera automática, le cojo del hombro. Era más alto y seguramente más pesado, pero yo contaba con el impulso y el enfado, por lo que rápidamente le giro hacia mí. Mi otra mano se pliega sobre sí misma, retrocede y seguidamente vuela. Atraviesa el espacio cargado de humo e impacta en su cara con fuerza. Sé que le he hecho daño porque a los segundos recibo un latigazo en el nudillo de dolor. Jamás había pegado un puñetazo que no fuera a un saco de boxeo. Se lleva las manos a la cara y esta vez dejo que se vaya corriendo.

Y me quedo ahí. Con la mano y el orgullo dolido. Sintiendo satisfacción por haberme defendido sola, asco porque se haya sentido con el derecho de tocarme algo tan íntimo y al mismo tiempo preocupación por si le sangrará la nariz (sí, aún encima de lo cerdo que ha sido me preocupa su nariz). Me siento dolida por haber tenido que pegar y en una parte de mi cabeza se proyectan mis padres disgustados conmigo, que siempre me han enseñado que la violencia física no trae nada bueno y no debo recurrir a ella. Pero luego, más tarde, cuando ya llego a casa de madrugada, pienso con calma en lo que ha pasado. No he sido yo quién ha actuado mal. Me he defendido de una agresión física. He reaccionado ante un abuso que ha sucedido sin mi consentimiento sobre mi propio cuerpo. Es decir, si él no me hubiera acosado en primer lugar, jamás en la vida le habría dado un puñetazo.

Tuve miedo durante la noche de volver a encontrármelo, de que el chico regresara con amigos, pero si me volviera a suceder, sin duda alguna, volvería a hacerlo, porque (y esto de verdad que necesitamos metérnoslo en nuestra cabeza) NADA justifica que alguien te toque sin tu permiso. NADA justifica que te hagan algo que no quieres y NADIE puede criticarte por haberte defendido si has tenido la mala suerte de vivirlo.

(Y quiero pensar que el cabrón de la discoteca se lo pensará dos veces antes de volver a faltarle a otra mujer el respeto)