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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

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El día que a Dior se le tendría que haber caído la cara de vergüenza

Artistas del mundo de la música, literatura o artes pictóricas han tomado nota y traducido lo que les rodeaba en arte. De la misma manera los diseñadores de las grandes casas siempre han bebido de referencias externas como fuentes de ideas.

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DIOR/BIHOR COUTURE

Un ejemplo claro es John Galliano y su inspiración por el teatro o, más a mano por cercanía, Palomo Spain y sus mangas abullonadas que bien podría haber usado Shakespeare.

Pero hay una gran diferencia entre “inspirarse en” y “copiarse de”. Algo que ya nos aclararon en el colegio cuando teníamos que entregar aquellos trabajos comentando el libro de turno y Wikipedia resultaba la más fuerte de las tentaciones.

Por lo visto, en Dior, no era algo que les preocupara especialmente. Lo que la casa francesa ha hecho ha sido un “copiar y pegar” en toda regla, de esos que llegaban a descubrirnos por lo descarados que resultaban (¿por qué no admitirlo?) en el colegio o la Universidad.

La diferencia es que, en nuestro caso, estaba penado. El trabajo o el examen era automáticamente invalidado, ya que se habían usado los conocimientos de otra persona. Esto servía para varias cosas: no solo se respetaba el trabajo original sino que se enseñaba al culpable a desarrollar herramientas para ser capaz de realizar este tipo de tareas lo que hacía que aprendieras.

En el caso de presentación de la nueva línea de otoño de la maison, se ha encontrado no ya un parecido, sino prácticamente, clones desvergonzados de prendas de Bihor, una comunidad que se enorgullece de las prendas que realizan artesanos de la tradición rumana. La única diferencia que ha añadido la firma ha sido la de multiplicar sus precios hasta llegar a las cinco cifras, la verdadera aportación de Dior y muy en su línea: los desorbitados precios.

Me gustaría que pasara algo parecido a lo que viví durante mis años en el colegio, que quedara al descubierto la incapacidad creativa de una marca respecto a una colección concreta, que el proyecto presentado fuera invalidado y le tocara repetirlo, como nos exigían hacer a nosotros.

No ya solo para respetar la cultura de la que se han apropiado sin permiso y de manera insolente al no reconocer la autoría, sino para que las marcas sigan esforzándose y dando trabajo a creativos diseñadores que están ahí fuera esperando su oportunidad de aportar algo a la industria de la vestimenta. Personas que, después de carreras, cursos y másteres en escuelas privadas, lo más cerca que les llevan de una gran firma es a coser botones antes de un desfile (y gratis, claro).

Las otras soluciones, alternativas sin duda, que buscan la compensación económica o la citación a la fuente de inspiración, me saben a poco. Pero, por lo pronto, “Al César lo que es del César” dice el refrán. En este caso “A Rumanía lo que es de Rumanía”, o en otras palabras, el reconocimiento, el beneficio y la disculpa por parte de los ‘plagiaDIORes’.

Juego de tronos y de tocados en la boda real del año

Mira… mira… Es que no me hagas hablar porque con la boda de ayer no había excusa. Hice un artículo a propósito avisando: “Chicos, esto sí, esto no. Y para todo lo demás MasterCard”. Y nada, no hay tu tía. Hemos tenido a las invitadas de turno pasándose la etiqueta por el forro de la falda.

Pero antes dediquemos un momento (sí, otro más) a apreciar el vestido de Givenchy que llevó Meghan Markle en la ceremonia y el diseño de Stella McCartney para la fiesta nocturna.

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Minimalistas de una pieza, sin apenas adornos y ambos con mano británica (el de la casa francesa fue diseñado por una modista británica).

Y ahora pasemos al “salseo” de las invitadas que, como adelantaba, no han decepcionado.

En el puesto número uno, justo detrás de la novia, y como no puede ser de otra manera, está Kate Middleton con su maravilloso estilismo en vainilla con un tocado con rosas de tela.

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Los tocados que quieres llevar para tu próxima boda de mañana son los de Pippa Middleton en nude y Charlotte Riley. Son tocados que dicen “Hola, estoy aquí” pero tampoco lo van gritando como en el caso de los complementos que estamos habituadas a ver en Ascott.

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Pero si eres sencilla y no terminan de convencerte los accesorios para el pelo, los que llevaron Julia Carey o Doria Ragland estilo azafata de aerolínea de 1950 te encantarán por su sencillez. La actriz Cressida Bonas también fue a lo discreto con su tocado de plumas.

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“Una silla para mi tocado” pensarían en algún momento de la ceremonia Amal Alamuddin y Camilla Parker. ¿Llamativos? Sí. ¿Bonitos? No lo pongo en duda. ¿Pesados? Seguramente. ¿Jaqueca a la media hora de empezar la boda? Indudablemente. ¿Cafés? Uno solo y otro cortado.

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Pasar desapercibida está muy bien la mayor parte de los días del año para dar esquinazo a los paparazzis, pero el sábado, no era el día. Priyanka Chopra, la condesa de Wessex, Lady Louise Windsor y Serena Williams se aplicaron la máxima de: “Antes muerta que un tocado pequeño que no me identifique rápidamente en cuanto alguien alce la vista en la capilla”.

GTRESSi las exnovias de Harry no faltaron a la boda, los sombreros no iban a ser la excepción. Mientras que Gina Torres eligió un modelo muy versátil que lo mismo te sirve para una boda real que para tomarte un mojito con las amigas en una terracita de Gran Vía, la reina Elizabeth II y Oprah Windrey decidieron llevar el complemento bien cargado con plumas, flores y brillos.

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Y para el final, las transgresoras, las almas libres, las de “Pa mala yo” que dijeron “¿¿Etiqueta?? ¿Eso qué es? Calla, David, que tengo ya el modelito preparado y no quiero rayarme en el último momento”.

Y así pasa, que Victoria Beckham, vestida de sí misma, como en toda celebración (y es que la spice no pierde ocasión de hacer publicidad de su firma) parecía más presentable con ese velo que gritaba “viudez” para un entierro que para una boda a las 12 de la mañana con todo el solecito.

Que yo la admiro y me parece una mujer estupenda, pero como dijo mi madre al ver la retransmisión “Parece un murciélago”. Y dime una cosa, ¿alguna vez tu madre no ha tenido razón? Pues eso. Y lo mismo con Sarah Ferguson, pero al menos tuvo el acierto de elegir un diseño con toques de color.

Delfina Blaquier, aunque lleva un vestido estupendo que le cogerías prestado sin pestañear si te lo ofreciera, va más apropiada por el largo del modelo para una boda de tarde. Si es que aunque tengas muchas ganas de reciclar un modelo, el código de etiqueta está ahí.

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Y ahora contadme, ¿cuáles fueron vuestras favoritas? ¿Os gustó el vestido de la novia? ¿Y el uniforme de Harry? ¿O es que, y sinceraos, solo tuvisteis ojos para David Beckham?

Lorenzo Caprile: “Desde la globalización todos vestimos igual de mal”

A diferencia de Stefano Gabbana, a Lorenzo Caprile no le verás subiendo historias a Instagram con unas orejas de Mickey Mouse en Disneyland Paris o haciendo ejercicio en calzoncillos. De hecho no le verás subiendo ninguna historia en absoluto, ya que el modista es contrario a los teléfonos móviles 3G.

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De hecho, para entrevistarle telefónicamente desde Milán, tengo que cambiarme de tarifa para poder hacerle una llamada internacional a su taller del Barrio de Salamanca (pero vamos, que yo por hablar con él, me cambio de tarifa, de compañía, de grupo sanguíneo y de lo que haga falta).

Taller que, me confirma, va “a mil por hora”. “Sobrevivimos gracias a las modas. Hace 30 años este tipo de talleres cubrían más tipos de vestidos y necesidades sociales. Era más variado. Si no fuera por la moda, la modistería de mujer no existiría“.

Y es que la globalización tenía que tener sus cosas malas. “Todos vestimos igual de mal” me dice el modista.

El consumismo en masa de la moda desechable no se queda solo en el fast fashion. Para Caprile “ocurre con todo. Es la sociedad en la que nos ha tocado vivir. Si quieres hacer turismo alquilas un Airbnb, compras vuelos baratos… Con la comida y películas pasa lo mismo. Hasta con las relaciones“.

Ya no queremos ropa que dure toda la vida como la que podían comprar todas las abuelas, porque a fin de cuentas, “¿qué hay hoy que dure?” se pregunta. “Ni el sexo es para toda la vida. Lo único que tenemos seguro es que vamos a morir, ni trabajo, ni casa, ni nada…”

Achaca a Inditex el revolucionario cambio de la industria: “Es quien ha cambiado las reglas del juego para siempre en la manera de presentar la ropa, en su contacto con el público… Y ese cambio no tiene el nombre del Valentino de turno sino de Amancio Ortega“.

Pese a ello, en el taller “sobrevivimos con mucho esfuerzo, muchísimo trabajo y amor por el oficio” me dice quien ha vestido a la reina Letizia y es figurinista de la Compañía Nacional de Teatro Clásico de España. Unos logros que casi pueden parecer complicados de superar, sin embargo, el sueño del modista es “que la señora que entre por la puerta se lleve un vestido y esté satisfecha”.

Por lo general “a la clienta que viene a mi taller le puede mucho la historia, la biografía del taller, busca un estilo de traje muy concreto. Se me conoce por el gran traje de novia tradicional con traje, cola y velo a juego. Desde que entra la clienta hasta que se lo entregamos, el proceso lleva alrededor de unas 300-400 horas de trabajo. Es un traje complejo que, en este momento, muy pocos podemos hacer en España, por lo que la oferta es pequeña” afirma el modista.

Que no “diseñador”. Pese a que le había escuchado decir que no estaba a favor del uso de ambos términos como sinónimos, no pude evitar que se me escapara en una de las preguntas, a lo que me pidió que buscara en el diccionario la definición. “Diseñador es un anglicismo, todos somos modistas” me aclaró.

Y es que descubro que es un firme defensor de los términos castellanos: “Yo cuando puedo intento combatir los anglicismos, porque me parece bastante cateto. Por decir lo mismo en inglés ¿te da más caché? En algunos casos puede ser, porque en castellano no hay palabra que lo defina de manera tan precisa. Pero a mí me parece más bonito decir las bambalinas de cualquier espectáculo que backstage”.

Pero no os confundáis pensando que Caprile es todo un clásico. Me cuenta que le habría gustado ser, de haber podido, aprendiz de Coco Chanel: “Fue la gran revolucionaria de la moda del siglo XX. Todo lo que vino después de ella, Saint Laurent, Armani, Galliano, Moschino, no se entenderían si no hubiera habido una Chanel que liberó a la mujer del corsé y las faldas largas y que introdujo el punto o el pantalón. Buscaba algo que era muy difícil: favorecer a la mujer desde el sentido práctico. Aún bebemos de sus ideas, son los cimientos”.

“Si la mujer viste hoy como viste, es gracias a ella”, remata.

Y como no podía ser de otra manera me toca preguntarle, para acabar, por Maestros de la Costura: “Ha sido una experiencia maravillosa: conocer a los aprendices, trabajar, aprender de ellos y de mis compañeros Raquel, María y Palomo. Ha supuesto salir de mi zona de confort, intentar hacerlo lo mejor posible y vampirizar la energía de los aprendices. Tienen una ilusión y unas ganas de comerse el mundo que es muy envidiable”.

“Ha sido algo positivo en todos los sentidos y creo que esto hacía falta (en televisión), nos ha enseñado esa cara oculta detrás de todo lo bonito de la moda. Hay mucho trabajo y mucho esfuerzo. A veces las cosas tienen el precio que tienen por el trabajo que llevan detrás. La ropa no crece en los árboles”.

Modelos trans: hacer carrera en la moda independientemente del género

La moda abre, un poquito y a veces, sus miras. Vale que le lleva tiempo, pero tenemos que tener en cuenta que tiene muchos años, es como una viejecita, por lo que tenemos que ser pacientes con ella.

Vogue, que suele ser pionera, decidió en 2015 hacer historia y hacer una portada con Andrea Pejic, la modelo transgénero cuyo nombre nos suena más familiar (la hemos tenido hasta en alfombras rojaa españolas).

Multiple covers, multiple personalities #versayce

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La modelo oriunda de Bosnia con nacionalidad australiana desfiló tanto en pasarela masculina como femenina de diseñadores como Marc Jacobs, Jean-Paul Gaultier o John Galliano y, tras confirmar que haría una transición completa, se quedó con el futuro algo incierto, ya que su agencia tomó la decisión de romper el contrato.

Sin embargo, fue fichada por una de las agencias más famosas, Ford Models (si no te suena el nombre, creo que lo harán los de Naomi Campbell, Kim Bassinger o Jane Fonda).

“Estaba orgulloso de tener una carrera no definida por el género, pero mi mayor sueño siempre fue estar a gusto con mi propio cuerpo. Tenía que ser sincero conmigo mismo, mi carrera tendrá que adaptarse a ello”, aseguró Pejic en una entrevista de la revista People.

Otros nombres que también se mueven por las aguas de la industria del trapo son Benjamín Melzer que fue imagen de Diesel, se desnudó para la campaña de PETA que buscaba concienciar a las personas sobre el uso de la piel animal como vestimenta y que también fue el primer trans en aparecer en Men´s Health como portada de la revista en su versión alemana.

Loiza Gamers, la primera trans en granar la edición holandesa de Next Top Model está especialmente relacionada con el modelo ya que compartió ambas campañas con Melzer.

Lea T, Helenia Melán o Laith de la Cruz también están sentando las bases de un sector que les gustaría que fuera más inclusivo, no solo por poder realizar el trabajo que les apasiona sino por lograr una mayor visibilidad de su situación.

Es quizás Andrea Pejic la que, haciendo uso de sus redes, manda los mensajes más contundentes de los que deberíamos tomar nota: “Me gustaría dirigirme a todos aquellos jóvenes ahí fuera que no están conformes con su sexo: Sé que es duro, sé que ha estado siempre ahí, pero recordad que tenéis derecho a ser aceptados tal y cómo os identificáis. Merecéis el mismo respeto que cualquier otro ser humano. Como mujer transgénero espero mostrar que, tras la transición, uno puede ser feliz y exitoso en su nuevo capítulo sin tener que apartarse de su pasado. Las diferencias no tienen que significar división, apoyemos juntos la unión“.

¿Qué nos pondremos esta primavera? La pasarela ha hablado

Ya sí que sí, por fin podemos decir que es primavera y… Sorpresa, este año, el panteón de diseñadores de la industria de la moda también ha decidido sacar cosas que no tenemos en el armario para animarnos a consumir (pero tan TAN BONITAS).

Pero como somos muy apañadas (y un poco pobres también) y no tiramos una prenda a no ser que se caiga a cachos o que vaya sola a la caja de ropa que donas a la beneficencia, revisa con lupa el armario, el de tu madre y el de cualquier persona que se te ponga a tiro en busca de las siguientes tendencias:

-El PVC es un hecho, ya os lo comenté, y una de las maneras más casuales de llevarlo será en chubasquero transparente. Esto es muy fácil de versionar, ya que si guardas el del Parque de Atracciones (ese para no mojarte en las atracciones de agua), lo puedes reciclar con mucho estilo.

Marc Jacobs, Dior y Valentino

-Como es verano, no podían faltar los estampados coloridos, esos que nos encantan porque si se te cae un poco de mayonesa de la ensaladilla rusa nadie se da cuenta con tanta cosa dibujada. Los de 2018 serán especialmente recargados llegando casi al barroco nivel “jarrón de casa de tu abuela”. No pasa nada. Te garantizo que ella tiene todavía en su casa una camisa hortera de los 70 que te hará salir del paso victoriosa:

Gucci, D&G, Versace

-Que no, que no nos queremos quitar las zapatillas de deporte ni para la boda de una prima. Como con el chándal con ninguna prenda. Es por eso que esta temporada continuamos sumidos en la nebulosa deportiva que hace que podamos aprovechar la ropa del gimnasio para salir a la calle y hacernos las suecas si nos preguntan que si vamos a correr. ¡Ja! Que se lo pregunten a las modelos de Dior si se atreven. Este año la moda se meterá especialmente en el mundo automovilístico como os adelanté hace unos días aquí.

Dior, Tommy Hilfiger y Valentino

-A ver, hacer una colección primaveral sin estampados de flores es como hacer una tiramisú sin mascarpone. ¡Las flores vuelven! (Ah, ¿pero alguna vez se van?) Lo cual es genial porque todos los años te compras algo floreado (y lo sabes, no mires para otro lado). Sácalo del armario, átalo a la cintura para que marque la silueta y ya puedes ir tanto en tacones como en chanclas con calcetines, como propone Marc Jacobs.

D&G, Gucci y Marc Jacobs

-Por último, como buenas millennials, nos conquistarán un año más los colores pastel, especialmente el lila, pero como no es un color que me apasione especialmente, os he elegido las fotos de las colecciones primavera/verano en color rosa. Que yo sé que es un color bonito, pero no hay manera de que lo vea conmigo. Veo algo lila y me bloqueo, me entra un tic en el ojo y empiezo a hablar en HTML.

Chanel, Valentino, Versace

Ahora, pequeña padawan, después de esta lección de estilo express ya estás lista para salir a la calle con las tendencias de la temporada. Ve y corre libre (que para algo siguen estando de moda los estilismos con zapatillas de deporte).

Moda y motor: las colecciones para primavera, inspiradas en quemar rueda, que querrás esta temporada

Da igual que no seas de Fórmula 1, que te eches la siesta cuando tu novio (o padre para las solteras) se pone el Rally Dakar o que aún no sepas que Marc Márquez ha renovado por Honda.

TOMMYHILFIGER

Da totalmente igual porque esta temporada te vas a convertir en una apasionada de los deportes de motor, hasta el punto de que puedes incluso terminar con la bandera de una escudería de decoración.

“Venga Mara, que el frío te ha congelado la neurona que tienes por ahí suelta. ¿En qué momento voy a volverme una friki de las ruedas?” Pues en el momento en el que Rihanna y Tommy Hilfiger se han hecho con las motos y la Fórmula 1 como temas de sus nuevas colecciones.

La primavera de Tommy Hilfiger, junto a la modelo Gigi Hadid, tiene las parrillas más calientes que la polémica que generó la medida de prescindir de las azafatas de carreras.

Su desfile tuvo lugar en un auténtico circuito en el que presentó una colección tan bonita (y tan cara) por la que vendería hasta el edredón de mi cama (y eso que en Milán está nevando). Es colorida, con un aire vintage y con pinta de poder ponértela hasta para bajar la basura.

TOMMYHILFIGER

TOMMYHILFIGER

TOMMYHILFIGER

TOMMYHILFIGER

Por otro lado, la de Barbados, que ya el año pasado revolucionó el gallinero con su colección deportiva para María Antonietas modernas (la recordarás porque ahora TODAS tus amigas tienen las chanclas en millennial pink con el lazo de raso), ha decidido pasar del pastel a la gasolina, del “Oui, monsieur” al “Brum brum”.

Looking soooo slick in #FENTYxPUMA SS18 @voguemagazine 🏍

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Mientras que la colección del diseñador americano ya está a la venta, tendremos que esperar al 15 de marzo para la colección motera de Rihanna, una línea que promete darle mucha caña al armario (y al bolsillo).

Ahora solo nos queda decidir si nos montamos al coche de Tommy o damos un paseo en moto con Rihanna.

Mientras tomáis partido, me gustaría recordaros que, si os gusta escribir de moda, belleza y tendencias (o de cualquier tema en general), podéis participar en la XII edición de los Premios 20Blogs. Tenéis toda la información aquí.

Semana de la Moda en Milán, mi pesadilla y redención particular

Nunca me ha gustado lo falso. Cuando veía a la venta imitaciones de bolsos o prendas prefería no comprarlas antes que llevar algo “de mentira”. No es que os cuente esto para que tengáis en cuenta que, si queréis mandarme regalos, los prefiero originales (que ojalá recibir algún día algo más que cartas del banco), sino para que entendáis por qué le he cogido algo de manía a las semanas de la moda.

Estilismos casuales de invitadas al desfile de Pedro Pedro. MARA MARIÑO

No me malinterpretéis, la moda me apasiona y me apasionará siempre. La oportunidad de ver en primera línea de batalla el trabajo de diseñadores, esos profesionales que trabajan entre la cultura de la vestimenta y el arte, es algo que me hace sentir realizada. Pero lo malo de las semanas de la moda es la gente.

No toda, claro, no penséis que soy antisocial, pero sí los que aprovechan las ocasiones para vestir con un artificio que improbablemente les verás un día de diario por la calle para llevarse un protagonismo que debería centrarse en las colecciones.

El deseo de ir a los eventos para ser visto o de hacerse la foto de rigor para la red social de turno, hace que haya encontrado personas dispuestas a hacer cualquier cosa para entrar a un desfile, incluso si eso incluye utilizar a otras por el camino.

En esta Semana de la Moda en Milán he tenido mucho de eso, pero, afortunadamente, mucho de lo contrario también. He visto mucha tendencia, mucho trabajo, ideas creativas y prendas bonitas.

He podido conocer de primera mano a una diseñadora argentina que va a abrir una sombrerería en Barcelona, he intercambiado una conversación en el baño con una estudiante peruana que quería lanzar la primera revista de moda en su país

Y me he dado cuenta que lo bonito de estos eventos, y algo a lo que no estaba prestando atención hasta ahora, es el roce, en el trato, en poder sentarte al lado de la diseñadora de interiores de Armani porque así te han colocado las organizadoras del evento o poder compartir una copa de Prosecco con la ilustradora Georgina Gerónimo mientras comparamos los desfiles italianos con la Mercedes-Benz Fashion Week o la 080 de Barcelona.

Es un sinfín de conversaciones en inglés, español o italiano mezclando los idiomas entre sonrisas y valoraciones de los espectáculos. Al final, la primera Semana de la Moda de Milán del año me ha quemado y me ha enamorado por el mismo motivo: la gente (de la moda lo estoy siempre).

Como una imagen vale más que mil palabras, os invito a compartir la experiencia conmigo, os animo a que os deis un paseo por las calles milanesas decoradas con portadas de revistas, a que me acompañéis a los desfiles que pude ver, a que sintáis un poquito de esa magia que hay dentro de la moda.

Cabezas cortadas, pollos de goma o palomitas: las cosas más raras de esta edición de la Semana de la Moda

Soy clásica. He tenido que seguir esta edición de la Fashion Week para darme cuenta de ello ya que no he entendido ni la mitad de las supuestas inspiraciones de muchos diseñadores.

Original para unos, de mal gusto para otros y una completa aberración extraña que me ha hecho sentir confusa, incómoda y rara de narices a partes iguales. Pero, ¿qué es lo que ha pasado para que me encuentre tan alterada?

  1. La pasarela de Gucci de moderna se pasó tres pueblos ya que presentó su colección acompañada de figuras de silicona artesanas hechas por el laboratorio Makinarium de Roma. Serpientes, camaleones, dragones y cabezas idénticas a las de algunos modelos. Fijaos si ha sido llamativo que hasta Giorgio Armani, a sus 83 años, declaró al diario italiano Il Sole que él no está para estos trotes con la moda. Si no todavía no te parece escalofriante es que no has visto el vídeo del desfile.

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  2. Las pelucas vaginales de pelo falso del desfile de Kaimin también rozan lo bizarro. Aunque la idea del show era difundir un mensaje bodypositive y sobre todo recordarnos que el pelo en ese lugar tiene una función concreta, ¿alguien se ve saliendo a la calle con un triángulo de pelos pegados al pubis (que además deberá estar adecuadamente rasurado para que se pegue en condiciones)? Next.

    ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ KAIMIN 18FW: "Oriental Garden – Utopian Discord” ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ LOOK 16 @princessgollum photographed by @hellemoos ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Helping to realize KAIMIN’s concept on the runway were @ryburk, leading the makeup artists of @kreativekommune, and the hair stylists from @premahair, led by @daledela in collaboration with @charlielemindu, using @anti.collective hair products. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Overall stylistic concept of the show's looks was directed by @kurt__johnson Stylist @jessicabobince ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Live musical performance by @ianisiah Artistic visual direction by @jon_jacobsen Live conceptual synthesizer composition by @gavinrayna (@lcdsoundsystem) ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Special thanks to @chrishabana @myenemyjewelry @kiragoodeyfootwear and to everyone who supported the show ❤️ ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ #kaiminfashion #kaimin #kaiminofficial #nyfw #nyfw2018 #OrientalGarden #UtopianDiscord

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  3. Las palomitas cubrieron la pasarela por la que desfilaron las modelos de Calvin Klein en Nueva York, y así como estéticamente tenía un sentido ya que la colección cuadraba perfectamente en un día de nieve, el gasto era casi ofensivo. Palomitas por el suelo pisadas, y por tanto, imposibles de aprovechar, en un desfile de una marca de renombre con la cantidad de gente que está viviendo hambrunas. Muy elegante. Y eso sin contar la de zapatos de asistentes que quedaron llenos de maíz.

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  4. Los alumnos de Central Saint Martins, la escuela londinense de diseño de moda, siempre suelen sorprender y esta vez no ha sido la excepción. Entre el vestido/piscina hinchable, los zapatos con la cara de Donald Trump y los pollos de goma a modo de tocado hacen que me pregunte en qué momento la moda se convirtió en un arte irreverente (pero arte a fin de cuentas).

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  5. La bolsa de plástico de casi 600 dólares que propuso Céline en el último desfile. Bolsa. De Plástico. De casi 600 dólares. Y a mí que me parece caro cuando me cobran 10 céntimos por la del supermercado.

  6. En el desfile de Chromat de la Semana de la Moda de Nueva York, varias modelos desfilaron comiendo Cheetos directamente de la bolsa. Igual que tú cuando estás viendo una película un domingo por la tarde solo que ellas, a diferencia de tu pijama, con ropa de cientos de dólares (tenéis el vídeo en la segunda imagen). La modelo le pega un bocado con tanto glamour que en vez de un Cheeto cualquiera diría que está degustando huevas de esturión.

  7. Por último, y también desconcertante aunque de una manera positiva, por primera vez en sus 91 años la reina Isabel II se presentó a la Semana de la Moda de Londres. El elegido fue Richard Quinn, ganador premio Queen Elizabeth II para el diseño británico por el British Fashion Council. Y, ¿dónde se iba a sentar la reina de Inglaterra que no desentonara? Junto a la editora de Vogue, Anna Wintour o, como la conocemos en mi casa, mi ‘ídola’. Vamos, que si me dejaran elegir al lado de quien me podría sentar, el asiento junto a la reina iba a estar vacío.

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Las razones por las que deberías ver ‘Maestros de la costura’

Sí, RTVE ha copiado la fórmula de Masterchef en su último estreno cambiando los fogones por las máquinas de coser, los cuchillos por las tijeras y la chaquetilla por el acerico.

El acerico del que os hablaba. RTVE

Es tan parecido que solo han tenido que cambiar el “¡A cocinar!” por el “¡A coser!”. Pero qué le vamos a hacer, si algo gusta se repite y punto.

Ya te interesen o no los concursos televisivos, Maestros de la costura tiene algunas cosas por las que merece la pena verla (o al menos, esta es mi opinión después de su estreno anoche) si te gusta la moda:

  • Por el jurado: Lorenzo Caprile, Maria Escoté y Alejandro Gómez Palomo (Palomo Spain) son los tres miembros del jurado. Tres diseñadores que representan la tradición, la creatividad y el genio.
  • Por las ideas que nos da el programa para transformar cosas que tenemos por casa y seguir utilizándolas. Cortar una manga y ponerle volantes, decorar el cuello de una sudadera bordando un hilo o añadir una sobrefalda a un vestido son algunas cosas de las que tomé nota para reciclar prendas.
  • Por lo que aprendemos: términos como “bies” u “ojete”, cortes y anchuras que nos quieren sonar de las reseñas de las pasarelas o alfombras rojas pero que no llegamos a conocer del todo…
  • Por los estilismos de la presentadora, jueces e invitadas. En el estreno, por ejemplo, Raquel Sánchez Silva empezó el programa con un David Delfín para pasarse después a un Pertegaz vintage.
  • Por Lorenzo Caprile, que te dará entre mucha risa y mucho miedo. Te reirás de sus ocurrencias (“¡Esto no son los Ángeles de Charlie!”) y al segundo te paralizará con sus cortes.
  • Por los concursantes que cantan o rezan mientras cosen. Cada uno se concentra como puede.
  • Por Eduardo Navarrete, que te sonará por ser el diseñador de uno de los vestidos más llamativos de la pasada edición de los Goya (el de Pepa Charro, que puedes ver aquí).

Pero para mí, el motivo más importante es porque debemos apostar por la moda española, porque el programa se centra en los diseñadores nacionales y porque ya era hora de darle a la “Industria del trapo”, palabras de Caprile, un espacio en la pantalla.