Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

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Dolce & Gabbana, cuando el orgullo te sale por la culata

China es un gigante dormido. Cuando despierte, el mundo temblará.

Napoleón Bonaparte

Escurrir el bulto es un arte. Requiere años de experiencia y en mi caso, tener un hermano pequeño me ha ido ayudando a perfeccionar la táctica, ya que dos conspiran mejor que uno y tener cómplices siempre ayuda a esconder el crimen. Aunque el crimen, en nuestro caso, fuera habernos acabado de una sentada un paquete de galletas que mi madre había traído a casa apenas unas horas antes.

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En Dolce & Gabbana pensaron que, como mi hermano y yo, la unión hace la fuerza e intentaron aliarse para salir del paso. Aunque claro, una cosa es deshacerte de la caja de galletas y otra irse de rositas después de ofender a un país entero. Son problemas ligeramente diferentes.

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Después de subir unos vídeos promocionales ofensivos por su trasfondo rancio, racista y sexista, muy marca de la casa italiana si conoces un poco al director creativo, Stefano Gabbana, el propio diseñador salió en defensa de su estrategia por Instagram.

Stefano Gabbana en Instagram es como una barra libre en una boda, sabes que se va a liar en algún momento. El milanés empezó a contestar mensajes privados, y lejos de retractarse, con la humildad propia de quien la ha cagado, intencionadamente o no, respondía ofendiendo y lanzando insultos.

Entre los vídeos y los mensajes peyorativos (“China es un país de mierda” escribía Stefano) bastante que el único desenlace ha sido un show cancelado.

En vez de dar un paso al frente, agachar la cabeza y pedir perdón, han compartido dos fotos, una de ellas con faltas de ortografía, en la cuenta de Instagram a modo de comunicado oficial moderno, para decir que, toda el infortunio se debía a que ambas cuentas habían sido hackeadas.

Asumir la responsabilidad no está de moda por mucho que hayas ofendido a miles de personas. Equivocarse es de humanos, pero es de sabios aceptarlo y corregirlo, algo que la marca ha evitado a toda costa, enredando aún más la situación con excusas poco creíbles.

En la orden del día de la firma no se encuentra disculparse bajo ningún concepto, que aún en su último ejemplo de desprecio se han limitado a decir que lo sucedido ha sido una “desgracia para las personas involucradas en el show” pero dándoles las gracias.

No es así como se hacen las cosas. Si algo aprendes rápidamente cuando te mueves en el sector de la comunicación, es que cualquier oportunidad es buena para hacer las cosas bien, aunque parezca imposible.

Yéndose del país así, con ese orgullo de haber hecho las cosas mal y sentirse todavía llenos de razón, muestra un desprecio por la cultura del país y por los habitantes de este, a mi parecer, casi tan ofensivo como los insultos previos.

Atribuirle la responsabilidad a un hacker, especialmente cuando es una excusa prácticamente indemostrable y una manera de encontrar algo que “explique” todo, es una solución rápida. Pero por mucho que sepan de agujas, no puedes coser una herida utilizando tiritas.

Pirata informático o no, el mal está hecho, China, lógicamente, dolida, y Dolce & Gabbana en silencio, dejando que el tiempo enfríe la situación.

Quizás deberían aplicarse una frase que se me viene a la cabeza que dice que “es mejor perder tu orgullo por la persona que amas, que perder a la persona que amas por orgullo”.

Lo que podemos esperar (y lo que no) de la colaboración entre H&M y Moschino

Parece que la firma sueca H&M ha encontrado la manera de subir sus ventas sin esperar al Black Friday, la colaboración anual que realiza desde 2004 con diseñadores de moda de lujo haciendo que, por un precio no tan abusivo, los amantes de la moda con salarios estándar podamos permitirnos el capricho de tener en el armario una prenda de alta moda.

TWITTER H&M

Karl Lagerfeld, Roberto Cavalli, Versace o Balmain son algunos de mis marcas favoritas que han pasado por el ojo de la aguja del fast fashion haciendo prendas, algunas por primera vez, con un precio por debajo de las tres cifras.

Este año, la colaboración ha causado mucha expectación ya que ha tocado uno de los grandes de la moda, Moschino. Pero no es solo Moschino, sino, más bien, Jeremy Scott, que ha convertido a la firma en lo que es ahora, irreverencia hecha dinero.

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El director creativo ha elevado los objetos cotidianos poniéndolos a la altura del lujo más exquisito, lo que se traduce en que Scott es a la moda lo que Claes Oldenburg a la escultura, utilizando cerillas, cucharas o incluso manzanas mordidas como inspiración para sus obras.

Podríamos resumirlo como el triunfo de la elegancia de lo mundano que convierte en deseable un frasco de spray limpiacristales que se vuelve recipiente para colonia bajo la visión de la firma italiana.

Para quienes esperen una colección atemporal de la que basta una prenda para hacerse con un básico, así como una pieza con print animal de Roberto Cavalli siempre va a poder llevarse, decirles que no es eso lo que vamos a encontrar.

TWITTER H&M

Jeremy Scott ha vuelto sobre sus pasos plantándose en la década de 1990, el turno de la televisión, de la era de MTV y la colección es la prueba. Habrá cadenas, leopardo y dibujos de Mickey Mouse, a falta del Bob Esponja o el My Little Pony de otras ocasiones, acompañando prendas en cuero negro o dorado.

Si la web de H&M entra en colapso cada vez que sale una colaboración, así como las colas en las tiendas se vuelven imposibles, es mejor que nos preparemos para Moschino, que más que seguramente, agotará velozmente.

Quizás no estamos delante de la colección más original del diseñador (es difícil competir cuando hablamos de un director creativo que ha presentado propuestas enteras inspirándose en Barbie o McDonalds, aunque tampoco puedo obviar los pendientes o bolsos con forma de envoltorios de condón de la selección de este año), pero si hay algo que juega a favor de la firma es ese diseño italiano un poco estridente rayando lo hortera que caracteriza a la marca, pero que, sobre todo, convence al street style.

Y es que no en vano Jeremy Scott se ha ganado el título de “El diseñador de la gente”.

Las prendas de la nueva colección de Balenciaga que te puedes hacer en casa

No se puede intentar entender la moda de Balenciaga sin conocer un poco a Demna Gvasalia. Es como si quisiéramos describir el sabor de un helado de pistacho sin haberlo probado previamente. El diseñador que se encuentra detrás de la dirección creativa de Balenciaga ha hecho de todo, literalmente.

BALENCIAGA

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Atrás ha quedado el concepto que tenía Cristóbal Balenciaga cuando fundó la firma. Desde que llegó el diseñador georgiano lo feo se ha convertido en el nuevo negro.

Por tanto, ya que la firma es la meca de la irreverencia estilística, me veo en la obligación de compartir algunas de sus obras más alternativas para este otoño (y que te puedes hacer por tus medios).

BALENCIAGA

Por ejemplo la chaqueta denim con costura a la mitad, algo que con un poco de maña podemos imitar en casa si tenemos máquina de coser que resista el tejido vaquero (asegúrate de ello antes de destrozarla).

Una pieza que se puede combinar fácilmente con el top con guantes, que es muy apañado para las ocasiones en las que los de tu universidad no ponen la calefacción y te toca escribir con la mano congelada la práctica de Sociología.

BALENCIAGA

Las prendas de abrigo se convirten en algo tan grande que si vuelas con eso puesto en Ryanair seguramente te apliquen algún tipo de cargo por peso y por las dimensiones, ya que casi ocupan el asiento de la persona de al lado.

Por otro lado, la prenda de abrigo de bufanda con capucha me parece un invento fantástico. Creo que a todas nos ha llegado el dilema de un día de otoño de esos frescos en los que empieza a llover y no sabes si taparte la garganta porque hace frío o taparte el pelo porque si te mojas la cabeza te terminarás resfriando igualmente. Esta combinación lo soluciona y puedes ahorrarte los 495 euros cosiendo en tu casa ambas prendas.

BALENCIAGA

En Balenciaga cortan, cosen, pegan y repegan pero no tiran nada. Todos los retales pueden servir para crear otra cosa más adelante, como el ejemplo de las camisas o los vestidos. Ya nos enseñaron que, si tienes una prenda que no usas, puedes coserle otra encima y tener algo totalmente nuevo y alternativo.

BALENCIAGA

Por último, los accesorios, algo muy importante dentro de la casa ya que hablamos de los que hicieron negocio vendiendo una bolsa idéntica a la de Ikea. Hagamos juntas memoria.

¿Recuerdas el cajón de tu cuarto en el que guardas los tropecientos llaveros de la Torre Eiffel que te trae alguien de regalo cada vez que va a París (sí parece que es el único souvenir que te venden)?

Pues es el momento de recuperarlos y colgarlos de la cadena de un bolso así como el resto de souvenirs cutres que tengas por casa para hacerte un bolso como el de la firma. La diferencia es que de 1.390 euros que cuesta el modelo de Balenciaga, el tuyo te saldrá por menos de 50.

Y para terminar, muy en la línea de hacer moda de objetos cotidianos: los pendientes imperdibles XL. No te pierda la oportunidad de utilizar el elemento del escritorio para usarlo como accesorio y sin tener que gastarte los 350 euros que cuestan en la tienda. Eso sí, a ver cómo le explicas a tu jefa que es tendencia cuando te vea llegar con material de oficina por encima al trabajo.

Nueva moda: adiós transparencias; hola vestir como una monja

La película de La Monja ha tenido un gran impacto en nuestras vidas. Si tú también lo pasaste mal cuando en Youtube te saltaba el anuncio antes de ver el vídeo que realmente estabas buscando o si retirabas la vista de los carteles del metro, te entiendo. Yo también he estado ahí.

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Aunque no todas son tan terroríficas como la de la película, doy fe de que las de mi colegio eran un encanto (o casi todas), las monjas se han convertido en fuente de inspiración para la moda.

Después de los cortes en los vaqueros que dejaban parte de las nalgas a la vista, las transparencias estratégicas de Beyoncé o el escote underboob, la moda se recata, se tapa entera y se pone una toca en la cabeza.

Como en el arte, las tendencias estilísticas se van sucediendo pasando de un extremo a otro, por lo que pasar de una desnudez máxima a un estilo más pudoroso, cuadra bastante.

Ya seamos católicos o no (decir “¡Oh Dios mío!” cuando ves que te ha llegado el mail de que están las notas del examen subidas en la plataforma no cuenta) los desfiles de Max Mara o J.W. Anderson vienen con la moda novicia-de-convento-de-clausura Primavera/verano 2019.

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Perfecta tanto para darle la bienvenida al calor el año que viene así como para encomendar tu alma a un ente superior: diseños de vestidos anchos, siluetas rectas, largos por debajo de la rodilla y, sobre todo, tocas.

Tocas que son perfectas para esconder el pelo en los días en los que te levantas con la melena tan despeinada que parece que en vez de apoyar la cabeza en la almohada lo haces en una centrifugadora.

Así que el año que viene, cuando vayas por la calle y veas a una monja, fíjate bien. Si va de blanco, negro, azul o marrón con zapato plano es probable que sea auténtica.

Si en cambio va de color naranja, mezcla diferentes estampados o le cuelga un bolso tan pequeño en el que no cabe ni el Nuevo Testamento, tienes, ante ti a una fashion victim que ha sentido La Llamada. La de la moda, claro.

Balmain cambia modelos de carne y hueso por modelos de animación

Imagínate una especie de cross over ficticio entre El diablo viste de Prada y Yo, Robot. ¿A que suena raro? ¿A que parecería una película incluso peor que Sharknado? Pues está pasando de verdad.

BALMAIN. TWITTER.

La firma francesa Balmain ha presentado a sus tres nuevas modelos, las de la foto. Esas que te tienen algo raro pero no sabrías decir qué es.

Lo que tienen en común es que no existen, son personajes creados por CGI que más que listas para protagonizar una campaña parecen avatares preparados para enfrentarse a sus contrincantes en el Street Fighter.

Y no son las primeras. Lil Miquela, una ‘modelo’ con flequillo a mitad de la frente, pecas y labios turgentes ya trabajó para Alison Lou y Alexander Wang, y, de hecho, la modelo de color de Balmain, Shudu, también fue imagen de Fenty Beauty, la marca de belleza de Rihanna.

She mad. New @openingceremony diary entry up. Link in my stories.

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Pero lo mejor de todo es el mensaje con el que, desde la maison de lujo, daban la bienvenida a las modelos: “La nueva tropa virtual refleja el mismo mix bello y diverso, con una gran confianza y ganas de explorar nuevos mundos” declaró la firma en Twitter.

El director creativo, Olivier Rousteing también expresó que “Eso es lo que estoy intentando hacer con el ejército de realidad virtual: diferentes bellezas, formas, edades y géneros. Esto es el principio de lo que debería significar presentar la diversidad en el mundo.”

¿Es esto el verdadero progreso?

Viendo el resultado con las tres modelos, el diseñador puede decir misa. La variedad se ve, sí, pero solo étnica. Lo cual por un lado es admirable ya que esto sigue siendo una lucha en la pasarela, recordemos que solo el 32,5% de las modelos que desfilan no son blancas.

Pero por otro lado, no se está utilizando como imagen aquel pequeño porcentaje con diversidad étnica que se dedica profesionalmente al modelaje, y, sobre todo, profesionales de verdad, esas que se alimentan de comida y no están formadas por programas informáticos, modelos que no cobrarán ese trabajo.

Si lo cobrarán en cambio quienes desarrollen y den vida a las modelos, en este caso el fotógrafo Cameron-James Wilson. Es una especie de “las gallinas que entran por las que van saliendo”.

Todos los otros conceptos que menciona el director creativo, las formas o las edades, brillan por su ausencia. Lo que Balmain ha hecho ha sido seguir apostando por modelos con unos labios y unas pestañas tan irreales que, como decía al principio, solo pueden existir en la pantalla de un ordenador.

En el caso del objetivo tan loable pero imaginario del diseñador, hay que ser realistas. Se fomenta belleza, sí, pero inalcanzable de manera natural. Las modelos forman parte de la concepción de la mujer que recibimos y, desgraciadamente, por muy futurista que suene tener modelos virtuales en una marca de moda, la concepción, sigue siendo la de siempre.

En otras palabras: no hemos avanzado nada.

Sé joven, sé delgada, ten los labios gruesos, los ojos grandes, las pestañas largas, ten el cutis perfecto. Un ideal tan irreal como las figuras que han creado. Y lo que es peor: que este sea el concepto de diversidad absoluta para una marca del tamaño de Balmain, es lo verdaderamente alarmante.

En el siglo XVIII, en plena Revolución Industrial, nos preocupábamos de que las máquinas sustituyeran a los humanos, tres siglos más tarde lo siguen haciendo a través de los programas de animación.

El día que a Dior se le tendría que haber caído la cara de vergüenza

Artistas del mundo de la música, literatura o artes pictóricas han tomado nota y traducido lo que les rodeaba en arte. De la misma manera los diseñadores de las grandes casas siempre han bebido de referencias externas como fuentes de ideas.

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DIOR/BIHOR COUTURE

Un ejemplo claro es John Galliano y su inspiración por el teatro o, más a mano por cercanía, Palomo Spain y sus mangas abullonadas que bien podría haber usado Shakespeare.

Pero hay una gran diferencia entre “inspirarse en” y “copiarse de”. Algo que ya nos aclararon en el colegio cuando teníamos que entregar aquellos trabajos comentando el libro de turno y Wikipedia resultaba la más fuerte de las tentaciones.

Por lo visto, en Dior, no era algo que les preocupara especialmente. Lo que la casa francesa ha hecho ha sido un “copiar y pegar” en toda regla, de esos que llegaban a descubrirnos por lo descarados que resultaban (¿por qué no admitirlo?) en el colegio o la Universidad.

La diferencia es que, en nuestro caso, estaba penado. El trabajo o el examen era automáticamente invalidado, ya que se habían usado los conocimientos de otra persona. Esto servía para varias cosas: no solo se respetaba el trabajo original sino que se enseñaba al culpable a desarrollar herramientas para ser capaz de realizar este tipo de tareas lo que hacía que aprendieras.

En el caso de presentación de la nueva línea de otoño de la maison, se ha encontrado no ya un parecido, sino prácticamente, clones desvergonzados de prendas de Bihor, una comunidad que se enorgullece de las prendas que realizan artesanos de la tradición rumana. La única diferencia que ha añadido la firma ha sido la de multiplicar sus precios hasta llegar a las cinco cifras, la verdadera aportación de Dior y muy en su línea: los desorbitados precios.

Me gustaría que pasara algo parecido a lo que viví durante mis años en el colegio, que quedara al descubierto la incapacidad creativa de una marca respecto a una colección concreta, que el proyecto presentado fuera invalidado y le tocara repetirlo, como nos exigían hacer a nosotros.

No ya solo para respetar la cultura de la que se han apropiado sin permiso y de manera insolente al no reconocer la autoría, sino para que las marcas sigan esforzándose y dando trabajo a creativos diseñadores que están ahí fuera esperando su oportunidad de aportar algo a la industria de la vestimenta. Personas que, después de carreras, cursos y másteres en escuelas privadas, lo más cerca que les llevan de una gran firma es a coser botones antes de un desfile (y gratis, claro).

Las otras soluciones, alternativas sin duda, que buscan la compensación económica o la citación a la fuente de inspiración, me saben a poco. Pero, por lo pronto, “Al César lo que es del César” dice el refrán. En este caso “A Rumanía lo que es de Rumanía”, o en otras palabras, el reconocimiento, el beneficio y la disculpa por parte de los ‘plagiaDIORes’.

Juego de tronos y de tocados en la boda real del año

Mira… mira… Es que no me hagas hablar porque con la boda de ayer no había excusa. Hice un artículo a propósito avisando: “Chicos, esto sí, esto no. Y para todo lo demás MasterCard”. Y nada, no hay tu tía. Hemos tenido a las invitadas de turno pasándose la etiqueta por el forro de la falda.

Pero antes dediquemos un momento (sí, otro más) a apreciar el vestido de Givenchy que llevó Meghan Markle en la ceremonia y el diseño de Stella McCartney para la fiesta nocturna.

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Minimalistas de una pieza, sin apenas adornos y ambos con mano británica (el de la casa francesa fue diseñado por una modista británica).

Y ahora pasemos al “salseo” de las invitadas que, como adelantaba, no han decepcionado.

En el puesto número uno, justo detrás de la novia, y como no puede ser de otra manera, está Kate Middleton con su maravilloso estilismo en vainilla con un tocado con rosas de tela.

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Los tocados que quieres llevar para tu próxima boda de mañana son los de Pippa Middleton en nude y Charlotte Riley. Son tocados que dicen “Hola, estoy aquí” pero tampoco lo van gritando como en el caso de los complementos que estamos habituadas a ver en Ascott.

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Pero si eres sencilla y no terminan de convencerte los accesorios para el pelo, los que llevaron Julia Carey o Doria Ragland estilo azafata de aerolínea de 1950 te encantarán por su sencillez. La actriz Cressida Bonas también fue a lo discreto con su tocado de plumas.

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“Una silla para mi tocado” pensarían en algún momento de la ceremonia Amal Alamuddin y Camilla Parker. ¿Llamativos? Sí. ¿Bonitos? No lo pongo en duda. ¿Pesados? Seguramente. ¿Jaqueca a la media hora de empezar la boda? Indudablemente. ¿Cafés? Uno solo y otro cortado.

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Pasar desapercibida está muy bien la mayor parte de los días del año para dar esquinazo a los paparazzis, pero el sábado, no era el día. Priyanka Chopra, la condesa de Wessex, Lady Louise Windsor y Serena Williams se aplicaron la máxima de: “Antes muerta que un tocado pequeño que no me identifique rápidamente en cuanto alguien alce la vista en la capilla”.

GTRESSi las exnovias de Harry no faltaron a la boda, los sombreros no iban a ser la excepción. Mientras que Gina Torres eligió un modelo muy versátil que lo mismo te sirve para una boda real que para tomarte un mojito con las amigas en una terracita de Gran Vía, la reina Elizabeth II y Oprah Windrey decidieron llevar el complemento bien cargado con plumas, flores y brillos.

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Y para el final, las transgresoras, las almas libres, las de “Pa mala yo” que dijeron “¿¿Etiqueta?? ¿Eso qué es? Calla, David, que tengo ya el modelito preparado y no quiero rayarme en el último momento”.

Y así pasa, que Victoria Beckham, vestida de sí misma, como en toda celebración (y es que la spice no pierde ocasión de hacer publicidad de su firma) parecía más presentable con ese velo que gritaba “viudez” para un entierro que para una boda a las 12 de la mañana con todo el solecito.

Que yo la admiro y me parece una mujer estupenda, pero como dijo mi madre al ver la retransmisión “Parece un murciélago”. Y dime una cosa, ¿alguna vez tu madre no ha tenido razón? Pues eso. Y lo mismo con Sarah Ferguson, pero al menos tuvo el acierto de elegir un diseño con toques de color.

Delfina Blaquier, aunque lleva un vestido estupendo que le cogerías prestado sin pestañear si te lo ofreciera, va más apropiada por el largo del modelo para una boda de tarde. Si es que aunque tengas muchas ganas de reciclar un modelo, el código de etiqueta está ahí.

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Y ahora contadme, ¿cuáles fueron vuestras favoritas? ¿Os gustó el vestido de la novia? ¿Y el uniforme de Harry? ¿O es que, y sinceraos, solo tuvisteis ojos para David Beckham?

Lorenzo Caprile: “Desde la globalización todos vestimos igual de mal”

A diferencia de Stefano Gabbana, a Lorenzo Caprile no le verás subiendo historias a Instagram con unas orejas de Mickey Mouse en Disneyland Paris o haciendo ejercicio en calzoncillos. De hecho no le verás subiendo ninguna historia en absoluto, ya que el modista es contrario a los teléfonos móviles 3G.

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De hecho, para entrevistarle telefónicamente desde Milán, tengo que cambiarme de tarifa para poder hacerle una llamada internacional a su taller del Barrio de Salamanca (pero vamos, que yo por hablar con él, me cambio de tarifa, de compañía, de grupo sanguíneo y de lo que haga falta).

Taller que, me confirma, va “a mil por hora”. “Sobrevivimos gracias a las modas. Hace 30 años este tipo de talleres cubrían más tipos de vestidos y necesidades sociales. Era más variado. Si no fuera por la moda, la modistería de mujer no existiría“.

Y es que la globalización tenía que tener sus cosas malas. “Todos vestimos igual de mal” me dice el modista.

El consumismo en masa de la moda desechable no se queda solo en el fast fashion. Para Caprile “ocurre con todo. Es la sociedad en la que nos ha tocado vivir. Si quieres hacer turismo alquilas un Airbnb, compras vuelos baratos… Con la comida y películas pasa lo mismo. Hasta con las relaciones“.

Ya no queremos ropa que dure toda la vida como la que podían comprar todas las abuelas, porque a fin de cuentas, “¿qué hay hoy que dure?” se pregunta. “Ni el sexo es para toda la vida. Lo único que tenemos seguro es que vamos a morir, ni trabajo, ni casa, ni nada…”

Achaca a Inditex el revolucionario cambio de la industria: “Es quien ha cambiado las reglas del juego para siempre en la manera de presentar la ropa, en su contacto con el público… Y ese cambio no tiene el nombre del Valentino de turno sino de Amancio Ortega“.

Pese a ello, en el taller “sobrevivimos con mucho esfuerzo, muchísimo trabajo y amor por el oficio” me dice quien ha vestido a la reina Letizia y es figurinista de la Compañía Nacional de Teatro Clásico de España. Unos logros que casi pueden parecer complicados de superar, sin embargo, el sueño del modista es “que la señora que entre por la puerta se lleve un vestido y esté satisfecha”.

Por lo general “a la clienta que viene a mi taller le puede mucho la historia, la biografía del taller, busca un estilo de traje muy concreto. Se me conoce por el gran traje de novia tradicional con traje, cola y velo a juego. Desde que entra la clienta hasta que se lo entregamos, el proceso lleva alrededor de unas 300-400 horas de trabajo. Es un traje complejo que, en este momento, muy pocos podemos hacer en España, por lo que la oferta es pequeña” afirma el modista.

Que no “diseñador”. Pese a que le había escuchado decir que no estaba a favor del uso de ambos términos como sinónimos, no pude evitar que se me escapara en una de las preguntas, a lo que me pidió que buscara en el diccionario la definición. “Diseñador es un anglicismo, todos somos modistas” me aclaró.

Y es que descubro que es un firme defensor de los términos castellanos: “Yo cuando puedo intento combatir los anglicismos, porque me parece bastante cateto. Por decir lo mismo en inglés ¿te da más caché? En algunos casos puede ser, porque en castellano no hay palabra que lo defina de manera tan precisa. Pero a mí me parece más bonito decir las bambalinas de cualquier espectáculo que backstage”.

Pero no os confundáis pensando que Caprile es todo un clásico. Me cuenta que le habría gustado ser, de haber podido, aprendiz de Coco Chanel: “Fue la gran revolucionaria de la moda del siglo XX. Todo lo que vino después de ella, Saint Laurent, Armani, Galliano, Moschino, no se entenderían si no hubiera habido una Chanel que liberó a la mujer del corsé y las faldas largas y que introdujo el punto o el pantalón. Buscaba algo que era muy difícil: favorecer a la mujer desde el sentido práctico. Aún bebemos de sus ideas, son los cimientos”.

“Si la mujer viste hoy como viste, es gracias a ella”, remata.

Y como no podía ser de otra manera me toca preguntarle, para acabar, por Maestros de la Costura: “Ha sido una experiencia maravillosa: conocer a los aprendices, trabajar, aprender de ellos y de mis compañeros Raquel, María y Palomo. Ha supuesto salir de mi zona de confort, intentar hacerlo lo mejor posible y vampirizar la energía de los aprendices. Tienen una ilusión y unas ganas de comerse el mundo que es muy envidiable”.

“Ha sido algo positivo en todos los sentidos y creo que esto hacía falta (en televisión), nos ha enseñado esa cara oculta detrás de todo lo bonito de la moda. Hay mucho trabajo y mucho esfuerzo. A veces las cosas tienen el precio que tienen por el trabajo que llevan detrás. La ropa no crece en los árboles”.

Modelos trans: hacer carrera en la moda independientemente del género

La moda abre, un poquito y a veces, sus miras. Vale que le lleva tiempo, pero tenemos que tener en cuenta que tiene muchos años, es como una viejecita, por lo que tenemos que ser pacientes con ella.

Vogue, que suele ser pionera, decidió en 2015 hacer historia y hacer una portada con Andrea Pejic, la modelo transgénero cuyo nombre nos suena más familiar (la hemos tenido hasta en alfombras rojaa españolas).

Multiple covers, multiple personalities #versayce

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La modelo oriunda de Bosnia con nacionalidad australiana desfiló tanto en pasarela masculina como femenina de diseñadores como Marc Jacobs, Jean-Paul Gaultier o John Galliano y, tras confirmar que haría una transición completa, se quedó con el futuro algo incierto, ya que su agencia tomó la decisión de romper el contrato.

Sin embargo, fue fichada por una de las agencias más famosas, Ford Models (si no te suena el nombre, creo que lo harán los de Naomi Campbell, Kim Bassinger o Jane Fonda).

“Estaba orgulloso de tener una carrera no definida por el género, pero mi mayor sueño siempre fue estar a gusto con mi propio cuerpo. Tenía que ser sincero conmigo mismo, mi carrera tendrá que adaptarse a ello”, aseguró Pejic en una entrevista de la revista People.

Otros nombres que también se mueven por las aguas de la industria del trapo son Benjamín Melzer que fue imagen de Diesel, se desnudó para la campaña de PETA que buscaba concienciar a las personas sobre el uso de la piel animal como vestimenta y que también fue el primer trans en aparecer en Men´s Health como portada de la revista en su versión alemana.

Loiza Gamers, la primera trans en granar la edición holandesa de Next Top Model está especialmente relacionada con el modelo ya que compartió ambas campañas con Melzer.

Lea T, Helenia Melán o Laith de la Cruz también están sentando las bases de un sector que les gustaría que fuera más inclusivo, no solo por poder realizar el trabajo que les apasiona sino por lograr una mayor visibilidad de su situación.

Es quizás Andrea Pejic la que, haciendo uso de sus redes, manda los mensajes más contundentes de los que deberíamos tomar nota: “Me gustaría dirigirme a todos aquellos jóvenes ahí fuera que no están conformes con su sexo: Sé que es duro, sé que ha estado siempre ahí, pero recordad que tenéis derecho a ser aceptados tal y cómo os identificáis. Merecéis el mismo respeto que cualquier otro ser humano. Como mujer transgénero espero mostrar que, tras la transición, uno puede ser feliz y exitoso en su nuevo capítulo sin tener que apartarse de su pasado. Las diferencias no tienen que significar división, apoyemos juntos la unión“.

¿Qué nos pondremos esta primavera? La pasarela ha hablado

Ya sí que sí, por fin podemos decir que es primavera y… Sorpresa, este año, el panteón de diseñadores de la industria de la moda también ha decidido sacar cosas que no tenemos en el armario para animarnos a consumir (pero tan TAN BONITAS).

Pero como somos muy apañadas (y un poco pobres también) y no tiramos una prenda a no ser que se caiga a cachos o que vaya sola a la caja de ropa que donas a la beneficencia, revisa con lupa el armario, el de tu madre y el de cualquier persona que se te ponga a tiro en busca de las siguientes tendencias:

-El PVC es un hecho, ya os lo comenté, y una de las maneras más casuales de llevarlo será en chubasquero transparente. Esto es muy fácil de versionar, ya que si guardas el del Parque de Atracciones (ese para no mojarte en las atracciones de agua), lo puedes reciclar con mucho estilo.

Marc Jacobs, Dior y Valentino

-Como es verano, no podían faltar los estampados coloridos, esos que nos encantan porque si se te cae un poco de mayonesa de la ensaladilla rusa nadie se da cuenta con tanta cosa dibujada. Los de 2018 serán especialmente recargados llegando casi al barroco nivel “jarrón de casa de tu abuela”. No pasa nada. Te garantizo que ella tiene todavía en su casa una camisa hortera de los 70 que te hará salir del paso victoriosa:

Gucci, D&G, Versace

-Que no, que no nos queremos quitar las zapatillas de deporte ni para la boda de una prima. Como con el chándal con ninguna prenda. Es por eso que esta temporada continuamos sumidos en la nebulosa deportiva que hace que podamos aprovechar la ropa del gimnasio para salir a la calle y hacernos las suecas si nos preguntan que si vamos a correr. ¡Ja! Que se lo pregunten a las modelos de Dior si se atreven. Este año la moda se meterá especialmente en el mundo automovilístico como os adelanté hace unos días aquí.

Dior, Tommy Hilfiger y Valentino

-A ver, hacer una colección primaveral sin estampados de flores es como hacer una tiramisú sin mascarpone. ¡Las flores vuelven! (Ah, ¿pero alguna vez se van?) Lo cual es genial porque todos los años te compras algo floreado (y lo sabes, no mires para otro lado). Sácalo del armario, átalo a la cintura para que marque la silueta y ya puedes ir tanto en tacones como en chanclas con calcetines, como propone Marc Jacobs.

D&G, Gucci y Marc Jacobs

-Por último, como buenas millennials, nos conquistarán un año más los colores pastel, especialmente el lila, pero como no es un color que me apasione especialmente, os he elegido las fotos de las colecciones primavera/verano en color rosa. Que yo sé que es un color bonito, pero no hay manera de que lo vea conmigo. Veo algo lila y me bloqueo, me entra un tic en el ojo y empiezo a hablar en HTML.

Chanel, Valentino, Versace

Ahora, pequeña padawan, después de esta lección de estilo express ya estás lista para salir a la calle con las tendencias de la temporada. Ve y corre libre (que para algo siguen estando de moda los estilismos con zapatillas de deporte).