BLOGS
Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

Entradas etiquetadas como ‘autoestima’

Un “like” a la celulitis de Demi Lovato

Si nosotras tenemos al típico seguidor de turno que hace un comentario hiriente de “en esa foto se te ve la celulitis/se te marca un pezón/has cogido peso”, imaginad si multiplicáramos a esa persona por mil.

INSTAGRAM DEMI LOVATO

Las celebrities, esas con las que tanto nos gusta sentirnos identificadas en nuestras vidas, también se enfrentan a estos comentarios.

No hace falta cruzar el charco y llegar a Anne Hathaway y su publicación, cubriéndose las espaldas de los haters, de este viernes declarando que estaba ganando peso para un papel.

“A toda esa gente que va a intentar avergonzarme por mi peso en los próximos meses, no soy yo, sois vosotros”.

Dulceida, Tania Llasera, Alexandra Pereira de Lovely Pepa o Laura Escanes son otras mujeres que han alzado la voz (vía internet, ya que es la que más parecemos atender ahora) para decir “¿Perdona? ¿Que vas a venir tú a hablar de mi cuerpo con esa cara cemento que me llevas?”

No así, obviamente (el contraataque es de mi cosecha) pero sí dejando claro que nadie está en la posición de juzgar el físico de otra persona porque una persona no debe ser valorada por su cuerpo (y porque no deberíamos sentirnos tan poco humildes como para hacerlo).

Este jueves (¿o miércoles? Me pierdo con las diferencias horarias) Demi Lovato hizo una poderosa declaración a través de sus historias de Instagram (la foto que os he puesto arriba):

Estrías y grasa extra… Y aun así me quiero. Celulitis y aun así me quiero. No tengo thigh gap y aun así me quiero”.

No ya solo que se animara a compartir públicamente con sus casi 67.000 seguidores lo que la sociedad le dice que es “incorrecto” en el cuerpo de una mujer desde que se levanta hasta que se acuesta, sino que terminó con este mensaje contundente que, si ya me caía bien, hace que quiera invitarla a mi casa a ponernos mascarillas mientras vemos una película de Marvel:

INSTAGRAM DEMI LOVATO

“El boomerang suavizó mis piernas. El caso es que tengo celulitis, justo como el otro 93% de mujeres. Lo que veis en Instagram no es siempre lo que parece. Aceptémonos a nosotros mismos. #Mequiero”.

Querernos, aceptarnos, entender que el cuerpo es algo que cambia y respetarnos unos a otros en lugar de fomentar el odio y el sentirnos avergonzados parece algo tan poderoso como suena. Solo queda que los críticos capten el mensaje. Y, si no lo captan, que no cambie que nos queramos igualmente.

¿Cómo me maquillo si llevo gafas?

Soy miope. ¿Os había dicho que soy miope? No mucho, vaya, lo bastante como para necesitar las gafas cuando voy al cine o a clase, pero no lo suficiente como para plantearme ir con lentillas por la vida.

Pero, ¿sois capaces de subir la ceja tanto como yo?

Así que soy de gafas, y de gafas de pasta además (que ya que las llevo, pues que se vean bien). Y claro, si, como yo, perteneces al club de las dioptrías y tus gafas se han convertido en el básico de tus estilismos de cada día, habrás pasado por la duda existencial de “¿Y yo ahora cómo me maquillo? ¿Cuáles son los secretos de sacarme partido con los cosméticos si mi montura de pasta me tapa parte de la cara?”

  1. Si algo he aprendido de las brochas y de las gafas es que se llevan bien en muchas zonas y en otras no tanto, como por ejemplo, el puente de la nariz. Si ponemos mucho maquillaje en esa zona terminará por desaparecer o cuartearse, así que mejor déjalo sin pintar.
  2. Los ojos son la clave, úsalos sabiamente. Si por el cristal parecen más pequeños intenta agrandarlos jugando con las pestañas o el eyeliner. Pero si los cristales crean un efecto óptico haciéndolos parecer más grandes, dale protagonismo a los labios.
  3. Si tus gafas, como las mías, son de pasta, es una buena idea que controles qué zonas quedan tapadas (y por tanto con sombra) por la montura para compensarlas con maquillaje.
  4. Las cejas son siempre una buena idea ya que son el marco de las gafas. Rellénalas con un lápiz o con un poco de sombra y disfruta del efecto Kardashian. Si pones iluminador debajo del arco quedarán más marcadas.
  5. Iluminador, tu mejor amigo si eres una #gafotaestilosa. Úsalo para darle luz a las zonas que pueden quedar oscuras por la montura. Aplícalo no solo debajo de las cejas sino en el lateral del ojo siguiendo la cuenca.
  6. Un toquecito en el lacrimal tampoco está nunca de más. Glow, girl, glow!
  7. Si eres fan de las pestañas postizas, déjalas para cuando vayas sin gafas si no quieres estar todo el rato con la sensación de que chocan contra el cristal. Si tus pestañas son normales puedes untarlas tranquilamente en máscara. Mirada de muñeca de porcelana modo ON.
  8. ¿Colorete? Sí, gracias. Échalo sin miedo (pero tampoco te pases, que no estamos en 1980).
  9. Acuérdate de limpiar las gafas con desmaquillante para sacar los restos de cosméticos.
  10. Pero sobre todo siéntete igual de estupenda que cuando vas sin gafas.

Si sigues todos los pasos (y te pones tu sonrisa de “¡Que ya es viernes!”) te quedará un resultado parecido al mío (y, ya de paso, puedes seguirme en Instagram y ver lo emocionante que es mi vida de periodista en Milán. Vale, es mentira, no es tan emocionante. Pero uso muchos emojis.)

“Diseño pensando en qué me hubiera gustado ponerme en la época en la que me sentía fatal conmigo misma”

Cuando Jennifer Usandizaga se descargó Instagram no pensó que sería el primer paso de un camino que le llevaría tener su propio e-commerce. “Mara, es sábado, no empieces con tecnicismos y habla en castellano”. El e-commerce o comercio electrónico es un método de compraventa a través de Internet.

ATTITUDESHOP

Lo que tiene de especial Attitude shop, el espacio de Usandizaga, es que imperan dos cosas: un amplio abanico de tallas que va desde la S a la 3XL y un ‘buenrollismo’ legible en cada una de las prendas.  Y es que la base siempre ha sido el bodypositive, del que hacía gala la fundadora desde sus comienzos.

“Cuando me abrí Instagram empecé a subir contenido para mujeres con problemas de autoestima de cómo sacarse partido sin importar un número en una etiquetaAttitude ha estado en mi cabeza desde pequeña. Me encantaba la moda pero al tener tantos problemas para vestir en mi adolescencia, descarté la idea de estudiar algo relacionado y me alejé de ese pensamiento. Volvió a nacer con mi perfil de Instagram”.

“Tenía muy claro que quería crear una marca inclusiva donde nadie tuviera problemas con su talla y se sintiera importante. Es por eso que en Julio de 2017 decidí crear Attitude shop una empresa que apostaba por la diversidad, con mismos precios para todas las tallas y sin barreras.”

Sin tallas, sin exclusividad… Unos pasos agigantados que por mucho que den emprendedores, es algo que tiene que llegar al sector de la vestimenta en opinión de la empresaria: “Aún queda mucho que hacer en la industria de la moda y la inclusión de las tallas grandes. El día que vea en una tienda todas las tallas en un mismo perchero sin carteles se habrá avanzado un poco”.

“Attitude”, “Seguridad”, “Divina” o “All My Curves Are Beautiful” son algunos de los lemas que rezan las camisetas, algo que diseña pensando en “qué me hubiera gustado ponerme a mí en la época en la que me sentía fatal conmigo misma. Un diseño que al ponérmelo diga: Hasta aquí. Decido ser feliz y comerme el mundo siempre” afirma Usandizaga.

La idea de Jennifer Usandizaga, de trabajar en la seguridad desde fuera para que cale el mensaje por dentro, responde a los problemas de autoestima que podemos tener con nosotros mismos: “Somos nuestros peores enemigos. Nunca nadie pensará tan mal de ti, como tú. Y ese mismo poder de destrucción, lo tenemos de construcción. Y adquirirlo no es tan difícil como pensamos. Pero nos da miedo, porque la confianza en uno mismo es poder y a veces el poder, nos aterra”.

La emprendedora, que sabe bien lo que es exponerse en una red social, tiene muy claro como lidiar con los haters: “La gente no tiene problemas en soltar veneno sobre el trabajo ajeno y quedarse tan tranquilo en el sofá mientras sigue viendo la televisión. Según ellos, es a lo que te expones”.

“Para mí, es la forma cómoda de quejarse de cuánto mejor harían los demás aquello que te critican, pero les da pereza hacerlo. A estas alturas he comprendido que cuanto más te justifiques, expliques tu trabajo o rebatas con educación ese veneno, más los alimentas. Así que sí, a lo mejor un día te toca la moral pero luego pienso en todo lo que hago, lo que peleo y en lo que creo, que el resto me da exactamente igual.”

Vikika: “Una mujer que haga pesas nunca va a parecer un hombre”

Cuando era pequeña quería ser princesa. Quería tener la cintura de Ariel, ser tan lista como Bella, el vestidazo de Aurora… Tanto yo como las chicas de mi generación, crecimos viendo que las mujeres ideales tenían ojos enormes, pestañas largas, boca sonrosada, una habilidad increíble para el canto y siluetas finas y delicadas. Era lo que había, lo que veíamos en el cine, lo que nos poníamos en el reproductor de VHS todas las tardes y las muñecas con las que jugábamos.

SWEETBUTVIKIKA

No tuvimos los referentes que pueden tener las niñas actualmente: princesas (porque siempre son princesas) fuertes, intrépidas y valientes que se meten en la aventura sin pestañear. Tienen el pelo rizado hasta el extremo, manejan el arco y sus brazos son algo más corpulentos para hacerse todo un mar remando.

Es decir, si ahora fuera niña o preadolescente, definitivamente cambiarían mis referentes hacia mujeres físicamente fuertes. Tendría la mira puesta en aquellas que han desafiado los cánones de belleza porque son independientes y no necesitan más aprobación que la propia.

Y, un ejemplo de quien podría ser ahora una princesa 2.0 (eh, Disney, ¿para cuándo una princesa con músculo?), que ha conseguido salvarse a sí misma sin necesidad de príncipes azules y se ha hecho un hueco en el mundo de la forma física es Verónica Costa, Vikika para las redes.

Tiene más de quinientos mil seguidores en las redes, mucho deporte a sus espaldas, y desde finales de 2017, un segundo libro en el mercado: #Quiérete (editorial Cúpula), un título que, según la influencer busca que nos demos cuenta de la importancia de “querernos y tratar de mejorar cada día sin fijarnos en los demás y menos en redes sociales”.

“Reflejan una realidad que queda muy lejos de lo que realmente es. Sin darnos cuenta, vemos los perfiles de otras personas que aparentemente son perfectos, y nos exigimos lo mismo. Esto va haciendo mella y hace que nos queramos menos”.

Es, sin duda, una de las primeras mujeres en darse a conocer en el mundo fitness 2.0 por sus rutinas de ejercicio y recetas saludables. Un éxito que está logrando que nos alejemos del estereotipo de la delgadez hacia uno más tonificado: “En las últimas décadas se ha buscado una mujer más delgada, pero, al final, gana lo más saludable. Un cuerpo hecho de comer poco como está es desnutrido y no es saludable. Cuando la sociedad toma consciencia de ello, se rebela. Asistimos a un cambio social en el que la salud prima por encima de todo. Eso es lo que creo que está triunfando en la red”.

Pero, ¿ayuda también que, por primera vez, las mujeres le estamos perdiendo miedo al músculo? “Más que perderle el miedo al músculo, se está perdiendo el desconocimiento a la hora de entrenar a las mujeres. Se sabe en parte gracias a la redes sociales, que una mujer que haga pesas nunca va a parecer un hombre, ni su músculo va a crecer como tal. Al contrario nos hace vernos más firmes, ágiles y fuertes“.

“Decir que una mujer por estar fuerte o musculosa parece un hombre, es como decir que un hombre que esté gordo o que tenga grasa extra parece una mujer. Es un sinsentido” dice la influencer, que también se ha tenido que enfrentar al lado oscuro de la red: “Claro que recibo críticas pero eso dice más de las personas que lo critican (su físico) que de mí“.

Una de sus recomendaciones es la de tratar de evitar la comparación con la forma física de quienes se dedican al fitness ya que según Costa puede que sea “una frustración o una inspiración dependiendo de la seguridad en uno mismo, o incluso de si tienes un buen o un mal día. Lo importante es ser conscientes de que podemos trabajar para ser una mejor versión de nosotros mismos y no como otra persona que no somos, ya sea una chica de portada de una revista o una influencer“.

"Me preguntaron por drogas… les hable de tu sonrisa."

A post shared by Verónica Costa (@vikikacosta) on

La atleta se considera también fanática de los cuidados estéticos: “Me gusta cuidar todos los aspectos de mi cuerpo, aunque reconozco que soy un poco perezosa para echarme el body milk a diario, así que lo hago tres veces por semana. Para la cara soy más rigurosa. Cada día me pongo mis cremas, exfolio mi cara y uso mascarilla hidratante antes de dormir”.

Aunque sabe lo que es participar en una competición de fisioculturismo, no es algo que se plantee repetir por el momento: “Fue una buena experiencia, vi dónde estaban mis límites y ya tuve suficiente. La competición requiere, sobre todo en las últimas semanas, un esfuerzo sobrehumano que no puedo permitirme ya que tienes que dejar prácticamente todo porque tu nivel de cansancio es brutal”.

En una publicación comentó que fue a raíz de prepararse para la competición que decidió operarse el pecho: “Siempre he tenido poco pecho y era algo que, aunque no era imprescindible, siempre había pensado que cuando pudiera permitírmelo lo haría, y así fue. Cuando quieres mejorar algo de tu cuerpo que solo se puede conseguir con cirugía, no tiene porque estar relacionado con falta de autoestima, simplemente el deseo de verte mejor”.

#Quiérete cuenta con un espacio dedicado a la política de censura de Instagram de los pezones femeninos, algo que, a su parecer “tiene peso por un tema cultural y social. Tradicionalmente el pezón de la mujer se ha visto como algo sexual en cambio el del hombre no. Creo que es cuestión de tiempo que cambie.”

Por último, la pregunta del millón, ¿se considera feminista? “Ser feminista no es lo contrario de machista. Un feminista es aquel que apoya los derechos de la mujer sin censurar o menospreciar al hombre, por tanto sí, soy feminista y también humanista porque creo en los derechos de los seres humanos“.

Belleza real: la responsabilidad corporativa de CVS Pharmacy

Cuando en el colegio me hicieron estudiar lo que era la responsabilidad corporativa casi todo de lo que se hablaba era de un correcto uso del agua por ser un bien escaso, de minimizar la generación de residuos, del control del uso de los recursos naturales… En definitiva, de casi todo lo que implicara cuidar el medio ambiente, que, por supuesto, es algo fundamental sobre lo que deben estar concienciadas las empresas.

GTRES

De lo que a lo mejor no se habla tanto es de la importancia y responsabilidad que tienen para la propia sociedad, de cómo nos afectan los mensajes e imágenes que nos llegan de ellas.

Estar al servicio de la sociedad con bienes útiles no es solo que nos proporcionen un producto u otro, es que se impliquen realmente y que impliquen también a los consumidores.

Por eso, puede que CVS Pharmacy, la segunda cadena de farmacias más grande de Estados Unidos, no vaya a hacer más o menos negocio por cambiar una medida como es la de terminar con el retoque en las imágenes de las campañas publicitarias, garantizando que las personas que aparecerán no habrán sufrido cambios.

“Como mujer, madre y presidente de un negocio cuya mayoría de clientes son mujeres, tenemos la responsabilidad de pensar en el mensaje que mandamos cada día. Se ha reconocido la conexión entre la propagación de imágenes de cuerpos irreales y el efecto negativo que tiene en la salud especialmente de chicas y mujeres jóvenes. Aseguramos que los mensajes que estamos mandando reflejan nuestro objetivo de ayudar a la gente en su camino de mejorar su salud” Helena Foulkes, Presidenta de CVS Pharmacy y Vicepresidenta Ejecutiva de CVS Health

Las empresas deben empezar a ver este tipo de medidas como lo que son, otra forma de crear riqueza sobre los valores de aceptación personal física. Algo que, sin duda, ayuda también a construir una buena reputación corporativa.

No me quiero adelantar, ya hablarán las cifras por sí solas. Aunque si comentar que la medida de promover una belleza más realista ha tenido una mejor acogida en las redes sociales que cuando tu madre te escribe diciendo que te tiene preparado un táper con croquetas.

La mayoría de los comentarios celebraban el hecho de que una empresa se implique realmente evitando cualquier tipo de retoque y no haciéndolo solo de manera puntual para una campaña concreta. Que nos lleguen imágenes que afirmen que hay belleza sin filtros ni capas es un paso más hacia una nueva concepción de belleza diversa a cualquier edad y en cualquier tipo de piel, independientemente de dónde provenga.

Tatuajes para tapar las estrías

Leo un artículo (uno de tantos, claro. Es que llega un punto que ya a una no le extraña encontrarlos) acerca de un nuevo sistema para tapar las estrías: los tatuajes de relleno.

YOUTUBE

Por un lado pienso en el uso positivo de esa práctica. Creo que todos hemos visto en alguna publicación de Facebook el típico enlace de “35 maravillosos tatuajes que cubren cicatrices de una masectomía“.

Entiendo que muchas mujeres hayan encontrado en la tinta una salida hermosa de algo horrible que han vivido. Puedo entender el efecto terapéutico de la aguja ya que muchas veces nos tatuamos con esa intención.

Yo misma llevo un diseño que es a la vez homenaje y duelo. Homenaje por llevar conmigo a dos de las personas que más he querido, duelo por haber podido derramar, mientras lo hacían, a partes iguales, lágrimas de dolor físico y de ese emocional, aún más lacerante, de echar de menos a quien no va a volver.

Puede ser incluso una forma de sobrellevar esas experiencias pensando en el trazado sobre lienzo en el que hemos convertido nuestro cuerpo. Y por eso, como creyente del tatuaje que va más allá de lo estético, no puedo ver con buenos ojos el tatuaje de relleno.

Bom final de domingo ✨🙏 #AgulhasMagicas

A post shared by Rodolpho Torres 🔴 TATUADOR (@rodolphotatuador) on

No me malinterpretéis, no critico a aquellas que quieran hacerlo. Critico el hecho de que no se vea con normalidad algo que le pasa, en algún u otro momento, a la piel que poseemos.

Si desde pequeños nos enseñaran (tanto a hombres como a mujeres) que la piel cambia, se deforma, crece y decrece porque a fin de cuentas es un órgano más, veríamos de manera diferente esas rayas que nos dibujan.

Al igual que un río sobre un mapa topográfico, las líneas que nos atraviesan (por dónde y como sean) nos hacen únicos y especiales. Si tan traumática puede ser una estría para alguien que quiera tatuársela, ¿no sería mejor que hubiera aprendido a apreciarla?

No es que no sepamos de tatuajes, es que no sabemos de belleza.

Querida cuñada adolescente

No tengo hermanas pequeñas por lo que he crecido lejos de los problemas típicos de discutir porque una necesita usar el baño y la otra se está secando el pelo o de pelear por la ropa.

GTRES

No tengo hermanas pequeñas pero tengo una cuñada de catorce años que bien podría serlo.

Tiene catorce años, una cabeza preciosa y un carácter que reluce. Es viva, avispada, sonriente… Tengo la suerte de que sea una se esas escasas personas solares que van brillando allá por donde van.

Cada vez que la tengo cerca se me cae la baba y cuando la tengo lejos, con lo que la echo de menos, se me cae lo mismo o más.

Está en esa época intermedia en la que no termina de ser una mujer pero tampoco entra en sus vestidos de niña, y, si entra, no termina de sentirse ella misma.

Se queja de piernas demasiado largas y no termina de entender que todos la veamos preciosa. Si solo pudiera mirarse un día como la vemos sus padres, hermanos, primos o cuñadas entendería que unos centímetros más o menos de pierna no marcan ninguna diferencia.

Me recuerda tanto a mí que, de habernos conocido a la misma edad, sé que habríamos sido amigas, que ambas nos habríamos preocupado por encajar, por ser una más del grupo (en esa época de la vida en la que los grupos lo son todo), que nos habríamos pasado horas delante del espejo con la pinza de depilar porque tenemos cuatro pelos en el entrecejo (que a esas edades le amargan la existencia a cualquiera).

Algún día entenderá que no está hecha para ser como las demás, que ninguno lo está. Y que no tiene nada de malo buscar lo que nos hace particulares, únicos y diferentes porque es ahí donde reside lo que nos convierte en especiales.

Sé que un día entenderá que los pelos, ojeras, arrugas, estrías o manchas son lo de menos y que, lo que ilumina, es lo que realmente nos cuenta a los demás.

Del verano y tus vergüenzas

Esto va para ti, que solo te tumbas boca arriba en la toalla a pesar de que no estás cómoda porque sabes que si te tumbas de lado se te va a resbalar la tripa.

INSTAGRAM @MEETINGMARA

Va para ti, que te da vergüenza hacer topless por tener las tetas pequeñas, o caídas, o con pezones grandes, o con areolas como hamburguesas, aunque te encantaría, por una vez, no tener la marca de los tirantes.

Esto va para ti, que nada más salir del agua de la playa o la piscina te enrollas en el pareo para que nadie vea tu celulitis. Que lo usas desde que sales del coche hasta que vuelves. Que no te lo quitas ni para tomar el sol en la arena.

Va para ti, que aún con 38 grados a la sombra no te quitas la camiseta para que no se vea que tienes los brazos flácidos. Para ti que cada verano es la misma historia y te da la misma vergüenza.

Va para ti, que te sientas cruzada de piernas por no querer mostrar tus dedos de los pies, pequeños y regordetes, como todos los de las mujeres de la familia. Que haces lo imposible porque no se vean aunque signifique no salir casi nunca con sandalias.

Va para ti, que rechazaste hace un mes ese bikini que te encantó solo con verlo colgado en la percha porque no te atreves a ir con la tripa al aire. Para ti, que al final compraste un bañador, aunque te gustaba mucho menos, solo porque tapaba más.

Va para ti, que no quieres bajar a la playa con la regla por si alguien se da cuenta de que llevas compresa. No, ni siquiera sin alas, o un tampón, no vaya a ser que se salga el hilo por fuera y te deje en evidencia.

Va para ti, que pasas de jugar al voley con las amigas porque se te olvidó depilarte las axilas. Para ti, que procuras levantar los brazos lo mínimo imprescindible para que nadie lo note.

O para ti, que te dejas la camisola para no enseñar las estrías.

Escribo para ti, que te has creado todas esas vergüenzas, que no te das cuenta de que no son cosa de tu cuerpo, que están en tu cabeza.

Te escribo para que te relajes, para que disfrutes, para que te olvides de todo. Tengas 15, 30 o 60 años si tu cuerpo te ha llevado hasta ahí con vida, créeme, vale más de lo que piensas.

(Para todas esas mujeres, pero especialmente para mi madre, mi tata y mi prima, mis tres mayores ejemplos de que siendo guapas por dentro lo demás importa una mierda.)

Camisetas para “bolleras”, “putones”, “gordas” o “cuatrojos”

Quien no haya sufrido algún tipo de bullying en el colegio que levante la mano. De pequeña era delgada, no usaba gafas, no llevaba aparato (al menos al principio) y aún así mis compañeros también encontraron algo con lo que meterse conmigo: el pelo de los brazos.

THE TRIPLETZ

Había uno en concreto que no solo se pasó la primaria con un encantador y delicado “Mauricia depílate” sino que le gustaba enroscar los pelos sobre sí mismos, tanto en mi brazo como en otros. Años después ha terminado siendo un profesional fantástico y no dudo de que será una bellísima persona, pero en el colegio se comportaba como un capullo. Como los antiguos compañeros de mi hermano, que le llamaban gordo o los que pegaban a otro de mi curso en el vestuario por ser diferente hasta que tuvo que cambiarse de colegio.

Todos hemos tenido nuestros demonios y los combatíamos como podíamos. En mi caso mi madre, Madre Teresa de mi familia y con un master por la vida en Resolución de Conflictos, era partidaria de que pasara del tema, de que me lo tomara con humor, de que respondiera con ironía. Pero la ironía, en mi caso, no llegó hasta los 18 años y ya pocas burlas llegan para entonces.

No obstante, reconozco el potencial del plan al igual que reconozco el potencial que tiene el bolso pizza de Zara. Reírse de uno mismo es de las mejores cosas que podemos aprender en esta vida, en serio, más que montar en bicicleta. De hecho no sé montar en bicicleta y si me dieran opción de cambiarlo por mi capacidad de reírme de mí misma no lo cambiría.

La idea que han tenido los youtubers The Tripletz de convertir nuestros “defectos” en camisetas me parece una idea fantástica. De hecho, si tuvieran una de “peluda” o “yeti” creedme que me la compraría. Me recuerda a un personaje de la película Dando la nota, que se presentaba como “Amy la Gorda”. “¿Por qué te llamas a ti misma ‘gorda’?”, le preguntaba una de las protagonistas. “Para que las brujas como tú no me lo llaméis a la espalda”.

THE TRIPLETZ

Los consejos definitivos para tener un “cuerpo bikini” este verano

Cuando los anuncios de colonias se ven sustituidos por otros de supuestas pastillas adelgazantes milagrosas o cremas reductoras sabes que es el momento de ponerse manos a la obra en el “cuerpo bikini”, ese que siempre se empeñan en que tienes que conseguir como si fuera una condición imprescindible para pisar la playa. Han montado tan bien la estrategia comercial que todas queremos tenerlo. Así que aquí tenéis, bajo mi punto de vista, algunos consejos que os ayudarán a conseguirlo:

  1. Bebe líquidos, sobre todo en buena compañía y en abundante cantidad. No, no estoy hablando de que te hidrates a base de mojitos o cubatas. Vale que una vez al año no hace daño pero lo suyo es que dejes todas las bebidas alcohólicas (incluyendo la sangría y el tinto) para ocasiones especiales. Los refrescos y sus azúcares también entra en esta categoría. Y no ya porque sea casi verano, sino porque para tu salud no son buenos. Si, como a mí, el agua no te apasiona, puedes hacerte infusiones o aguas saborizadas con rodajas de lima, limón y pepino. Importante tener cuenta que estarás haciendo trabajar al riñón constantemente por lo que más te vale estar en sitios con el baño cerca.
  2. Un poco de ejercicio al día. No digo que te apuntes a dos meses del verano al gimnasio, que eso no funciona así, pero sí que te cojas el reproductor de música y salgas a correr, si no quieres correr, a andar, si no aguantas el ritmo de andar, pues a pasear. Aprovecha los atardeceres veraniegos que son un regalo para los sentidos y te harán desconectar.
  3. Come sano, que no poco ni mal, no digo que te pongas a dieta, pero sí que te alimentes de manera equilibrada, que adquieras buenos hábitos y los mantengas el resto del año. Es la temporada de las ensaladas y de las frutas con alto porcentaje hídrico. Son alimentos jugosos, crujientes y frescos. Te permitirán hacer una digestión ligera, lo que significa que no caerás al sofá resoplando como un rinoceronte cada vez que termines de comer.
  4. La celulitis, la flacidez, las estrías, la cicatriz de la pierna derecha, la de la cesárea, el culo enorme, el culo plano, las tetas caídas, el pecho inexistente, la piel de los brazos que cuelga, las arrugas del escote, los tatuajes verdes comidos por el sol… Todo ello eres tú, así que, ¿qué tal si en vez de seguir insistiendo en esconderlo, este año, por fin, te reconcilias, lo abrazas y te aceptas tal y cómo eres?
  5. Cómprate un bikini o un bañador. Uno que te guste. Póntelo. Vete al espejo y siéntete preciosa. El único requisito para tener un “cuerpo bikini” es enfundar el tuyo en uno.