Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

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Pendientes largos para el día y la noche: manual de uso y disfrute

No soy de pendientes, por no ser, no soy de ningún tipo de joya (ni siquiera de las de bisutería que cuesten dos euros) que pueda perder, olvidar o que se me pueda caer. Soy de esas mujeres que se agobian con accesorios y sin embargo, de un tiempo a esta parte, estoy empezando a reconciliarme con los pendientes.

No solo he perdido mi miedo irracional a que se me enganchen en algún lado y me rajen toda la oreja por el lóbulo (sí, pienso en esas cosas) sino que empiezo a verme con ellos puestos sin sentirme una señora, que es lo que pensaba que me harían parecer.

MARA MARIÑO con pendientes largos (algo nunca visto hasta ahora)

Mi madre, que me ha enseñado que en esta vida hay que ser apañada, me inspiró para que me lanzara a llevarlos en un estilismo de diario con un jersey y unos vaqueros (eso y que sino me los iba a poner menos que nada). Pensaba que quedaría raro pero, como veis, son unos pendientes que apañan para ambos momentos del día.

Combinarlos con el resto del armario, especialmente con prendas lisas que no distraigan con estampados, ya que sino robarían la atención, es una manera de aprovechar el retorno de los pendientes gigantes (algo de lo que os hablé aquí) y terminar amortizándolos.

H&M

A la hora de ponernos los pendientes también debemos tener en cuenta el peinado, ya que llevar el pelo suelto tapa el accesorio, y no tiene mucho sentido ponérselos si no se van a ver. Para eso los dejamos en casa y vamos con la oreja tan cual.

Lo ideal es llevar el pelo recogido para que acompañen la forma del cuello, pero si no terminas de verte con coleta todo el día (como es mi caso por ejemplo que solo me lo recojo para hacer ejercicio) puedes optar por llevar el pelo totalmente liso detrás de la oreja.

Diademas de brillantes para las princesas del pueblo

Puede que Domenico Dolce y Francesco Gabanna, los diseñadores italianos, no sean santo la devoción de aquellos que viven en el país de la pizza y de la pasta, pero a nivel mundial es imposible no ceder ante su estilo salido de la Italia profunda.

GTRES

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Si algo han tenido en común su colección para otoño invierno 2017/18 y para la primavera verano de 2018 son las tiaras doradas para princesas del streetstyle, como somos las amantes de la moda.

Sin embargo, como lo de ir con una corona que parece salida de un grabado de los Reyes Católicos no es lo más casual del mundo, tenemos de alternativa las diademas joya, que dan ese toque distinto sin que dejemos de sentirnos nosotras mismas.

ASOS

ZARA

La clave para tener una diadema joya y no morir (de jaqueca) en el intento es comprarla de nuestra talla. Esto parece una tontería, pero cuando llevas durante más de una hora una diadema que te va justa, puedes notar cómo los pensamientos te laten en las sienes, y créeme, no es nada cómodo.

Una diadema que no te apriete, que no sea pesada y cuyos extremos no se te claven serán los tres consejos imprescindibles para hacerte con una de ellas.

Pero, ¿y esto cómo se pone? Pues con todo, desde con un vaquero y un jersey liso hasta con una americana con taconazo. Y si no me creéis, podéis ver cómo yo ya me he atrevido con la tendencia:

MARA MARIÑO

¿Comprometerse sin anillo de compromiso?

Desde que Carrie Bradshaw nos sorprendió en 2008 recibiendo unos manolos (como se conocen los Manolo Blahnik) en lugar de un anillo de compromiso, cualquiera podría esperar (o al menos yo) que fuera el reflejo de una sociedad que cada vez se siente menos identificada con este tipo de joyería.

No me malinterpretéis, no digo que los anillos de compromiso deban desaparecer. Todo lo contrario. Esas joyas con un diamante engarzado son perfectas para cualquier escenario de proposición salida de una película americana en una joyería Tiffany & Co.

Pero claro, precisamente por eso: proposición, americana, joyería, Tiffany’s. Pensando en mí, y en mis amigas, chicas de Madrid, Murcia, Sevilla o Barcelona que van todo el día con zapatillas de deporte, estudian medicina, trabajan de diseñadoras, hacen surf, beben botellines de Corona en festivales de música indie

Como que no acabamos de encajar en el tipo de mujer que se siente a gusto llevando una piedra carísima en el dedo toda su vida. En cambio, otras amigas, más clásicas, que ya han pasado por el momento, lo lucen contentas (y yo que me alegro por ellas).

Yo, esperaba que a estas alturas, para todas aquellas que no salimos de casa sin el cargador del iPhone (porque con lo que más nos sentimos comprometidas es con la duración de su batería), que tuviéramos otras alternativas al anillo clásico.

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Pero ahora llegan las blogueras, las nuevas celebridades, con sus posts en Instagram mostrando el mismo tipo de anillo que nos llevan ofreciendo desde hace 60 años. Dulceida, Laura Escanes, Paula Loves, Chiara Ferragni, que son algunas de las que sigo, lucen orgullosas sus anillos de compromiso de diamantes.

Entiendo que sea un símbolo, una tradición, pero es algo que, entre mi personalidad (minimalista y alejada de los excesos de cualquier tipo) y mi rutina (el gimnasio, cambiarme de ropa cinco veces, y que con lo despistada que soy, lo acabaría perdiendo), no va conmigo. Mi parejas saben que, en el caso de que alguna vez vayan a dar el paso, se pueden ahorrar los, generalmente, tres meses de búsqueda de anillo.

Si el anillo de diamantes representa la duración en el tiempo, la resistencia y la indestructibilidad, prefiero algo que encaje conmigo y que vaya con mi estilo. ¿Qué hay de proponerse con unos zapatos al estilo de Sexo en Nueva York? ¿De declararse con un bolso clásico de esos que das en herencia a tus hijas? ¿De sellarlo con un viaje, un tatuaje, un concierto de la banda favorita de ambos o adoptando una mascota juntos?