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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

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Vikika: “Una mujer que haga pesas nunca va a parecer un hombre”

Cuando era pequeña quería ser princesa. Quería tener la cintura de Ariel, ser tan lista como Bella, el vestidazo de Aurora… Tanto yo como las chicas de mi generación, crecimos viendo que las mujeres ideales tenían ojos enormes, pestañas largas, boca sonrosada, una habilidad increíble para el canto y siluetas finas y delicadas. Era lo que había, lo que veíamos en el cine, lo que nos poníamos en el reproductor de VHS todas las tardes y las muñecas con las que jugábamos.

SWEETBUTVIKIKA

No tuvimos los referentes que pueden tener las niñas actualmente: princesas (porque siempre son princesas) fuertes, intrépidas y valientes que se meten en la aventura sin pestañear. Tienen el pelo rizado hasta el extremo, manejan el arco y sus brazos son algo más corpulentos para hacerse todo un mar remando.

Es decir, si ahora fuera niña o preadolescente, definitivamente cambiarían mis referentes hacia mujeres físicamente fuertes. Tendría la mira puesta en aquellas que han desafiado los cánones de belleza porque son independientes y no necesitan más aprobación que la propia.

Y, un ejemplo de quien podría ser ahora una princesa 2.0 (eh, Disney, ¿para cuándo una princesa con músculo?), que ha conseguido salvarse a sí misma sin necesidad de príncipes azules y se ha hecho un hueco en el mundo de la forma física es Verónica Costa, Vikika para las redes.

Tiene más de quinientos mil seguidores en las redes, mucho deporte a sus espaldas, y desde finales de 2017, un segundo libro en el mercado: #Quiérete (editorial Cúpula), un título que, según la influencer busca que nos demos cuenta de la importancia de “querernos y tratar de mejorar cada día sin fijarnos en los demás y menos en redes sociales”.

“Reflejan una realidad que queda muy lejos de lo que realmente es. Sin darnos cuenta, vemos los perfiles de otras personas que aparentemente son perfectos, y nos exigimos lo mismo. Esto va haciendo mella y hace que nos queramos menos”.

Es, sin duda, una de las primeras mujeres en darse a conocer en el mundo fitness 2.0 por sus rutinas de ejercicio y recetas saludables. Un éxito que está logrando que nos alejemos del estereotipo de la delgadez hacia uno más tonificado: “En las últimas décadas se ha buscado una mujer más delgada, pero, al final, gana lo más saludable. Un cuerpo hecho de comer poco como está es desnutrido y no es saludable. Cuando la sociedad toma consciencia de ello, se rebela. Asistimos a un cambio social en el que la salud prima por encima de todo. Eso es lo que creo que está triunfando en la red”.

Pero, ¿ayuda también que, por primera vez, las mujeres le estamos perdiendo miedo al músculo? “Más que perderle el miedo al músculo, se está perdiendo el desconocimiento a la hora de entrenar a las mujeres. Se sabe en parte gracias a la redes sociales, que una mujer que haga pesas nunca va a parecer un hombre, ni su músculo va a crecer como tal. Al contrario nos hace vernos más firmes, ágiles y fuertes“.

“Decir que una mujer por estar fuerte o musculosa parece un hombre, es como decir que un hombre que esté gordo o que tenga grasa extra parece una mujer. Es un sinsentido” dice la influencer, que también se ha tenido que enfrentar al lado oscuro de la red: “Claro que recibo críticas pero eso dice más de las personas que lo critican (su físico) que de mí“.

Una de sus recomendaciones es la de tratar de evitar la comparación con la forma física de quienes se dedican al fitness ya que según Costa puede que sea “una frustración o una inspiración dependiendo de la seguridad en uno mismo, o incluso de si tienes un buen o un mal día. Lo importante es ser conscientes de que podemos trabajar para ser una mejor versión de nosotros mismos y no como otra persona que no somos, ya sea una chica de portada de una revista o una influencer“.

"Me preguntaron por drogas… les hable de tu sonrisa."

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La atleta se considera también fanática de los cuidados estéticos: “Me gusta cuidar todos los aspectos de mi cuerpo, aunque reconozco que soy un poco perezosa para echarme el body milk a diario, así que lo hago tres veces por semana. Para la cara soy más rigurosa. Cada día me pongo mis cremas, exfolio mi cara y uso mascarilla hidratante antes de dormir”.

Aunque sabe lo que es participar en una competición de fisioculturismo, no es algo que se plantee repetir por el momento: “Fue una buena experiencia, vi dónde estaban mis límites y ya tuve suficiente. La competición requiere, sobre todo en las últimas semanas, un esfuerzo sobrehumano que no puedo permitirme ya que tienes que dejar prácticamente todo porque tu nivel de cansancio es brutal”.

En una publicación comentó que fue a raíz de prepararse para la competición que decidió operarse el pecho: “Siempre he tenido poco pecho y era algo que, aunque no era imprescindible, siempre había pensado que cuando pudiera permitírmelo lo haría, y así fue. Cuando quieres mejorar algo de tu cuerpo que solo se puede conseguir con cirugía, no tiene porque estar relacionado con falta de autoestima, simplemente el deseo de verte mejor”.

#Quiérete cuenta con un espacio dedicado a la política de censura de Instagram de los pezones femeninos, algo que, a su parecer “tiene peso por un tema cultural y social. Tradicionalmente el pezón de la mujer se ha visto como algo sexual en cambio el del hombre no. Creo que es cuestión de tiempo que cambie.”

Por último, la pregunta del millón, ¿se considera feminista? “Ser feminista no es lo contrario de machista. Un feminista es aquel que apoya los derechos de la mujer sin censurar o menospreciar al hombre, por tanto sí, soy feminista y también humanista porque creo en los derechos de los seres humanos“.

Belleza real: la responsabilidad corporativa de CVS Pharmacy

Cuando en el colegio me hicieron estudiar lo que era la responsabilidad corporativa casi todo de lo que se hablaba era de un correcto uso del agua por ser un bien escaso, de minimizar la generación de residuos, del control del uso de los recursos naturales… En definitiva, de casi todo lo que implicara cuidar el medio ambiente, que, por supuesto, es algo fundamental sobre lo que deben estar concienciadas las empresas.

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De lo que a lo mejor no se habla tanto es de la importancia y responsabilidad que tienen para la propia sociedad, de cómo nos afectan los mensajes e imágenes que nos llegan de ellas.

Estar al servicio de la sociedad con bienes útiles no es solo que nos proporcionen un producto u otro, es que se impliquen realmente y que impliquen también a los consumidores.

Por eso, puede que CVS Pharmacy, la segunda cadena de farmacias más grande de Estados Unidos, no vaya a hacer más o menos negocio por cambiar una medida como es la de terminar con el retoque en las imágenes de las campañas publicitarias, garantizando que las personas que aparecerán no habrán sufrido cambios.

“Como mujer, madre y presidente de un negocio cuya mayoría de clientes son mujeres, tenemos la responsabilidad de pensar en el mensaje que mandamos cada día. Se ha reconocido la conexión entre la propagación de imágenes de cuerpos irreales y el efecto negativo que tiene en la salud especialmente de chicas y mujeres jóvenes. Aseguramos que los mensajes que estamos mandando reflejan nuestro objetivo de ayudar a la gente en su camino de mejorar su salud” Helena Foulkes, Presidenta de CVS Pharmacy y Vicepresidenta Ejecutiva de CVS Health

Las empresas deben empezar a ver este tipo de medidas como lo que son, otra forma de crear riqueza sobre los valores de aceptación personal física. Algo que, sin duda, ayuda también a construir una buena reputación corporativa.

No me quiero adelantar, ya hablarán las cifras por sí solas. Aunque si comentar que la medida de promover una belleza más realista ha tenido una mejor acogida en las redes sociales que cuando tu madre te escribe diciendo que te tiene preparado un táper con croquetas.

La mayoría de los comentarios celebraban el hecho de que una empresa se implique realmente evitando cualquier tipo de retoque y no haciéndolo solo de manera puntual para una campaña concreta. Que nos lleguen imágenes que afirmen que hay belleza sin filtros ni capas es un paso más hacia una nueva concepción de belleza diversa a cualquier edad y en cualquier tipo de piel, independientemente de dónde provenga.

‘Haters’ e ‘influencers’, cuando te odian sin conocerte

Lo que mejor recuerdo de mi primera semana como bloguera de moda de 20 Minutos no fue los temas que traté, si me costó mucho o poco habituarme a escribir casi cada día o si estaba tan pendiente de compartirlo en redes como estoy ahora.

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Lo que mejor recuerdo de mi primera semana como bloguera de moda de 20 Minutos fueron los insultos. Esos que cayeron a plomo, directamente sobre mi estima, artículo tras artículo.

Daba absolutamente igual de lo que escribiera, en todos se me tildaba de estúpida, mamarracha, de no tener ni idea de moda, de ser una malcriada, de vivir del cuento, de escritora de mierda, de insulsa, de patética, superficial… Esto sucedió solo en mi primera semana y únicamente por parte de haters anónimos, ni siquiera os hablo de personas que tuvieran algo personal contra mí (esos ya llegarían más adelante).

Personas de todas partes del mundo (especialmente de España y América del Sur) se centraban cada día en repetirme lo mala periodista de moda que era. Aquello me pasó una factura emocional que no esperaba. Recuerdo incluso hablar con quien me propuso para escribir el blog y decirle que no sentía que, ante los comentarios, estuviera cumpliendo las expectativas.

Y eso que os estoy hablando de mí, una tipa absolutamente normal y corriente que se pasa los domingos en pijama y hace la compra en el Lidl porque la cesta sale más barata. Que no soy una celebridad, vaya.

Si a mí, que no soy una figura conocida en el mundillo, me tocaba la fibra de esa manera y tenía tal cantidad de haters, ¿cómo le afectaría a las blogueras que tienen miles y millones de seguidores y por tanto sus detractores multiplican los míos?

Dulceida lo dejó claro en su vídeo de hace dos semanas “Más amor y menos hate” en el que habla del odio que hay en las redes sociales: “Tenemos que abrir mentes. Al final este acoso duele“, dice la influencer. “Hay gente de mi entorno que lo ha pasadao muy mal por comentarios que hace una persona sin pensar en ello. […] No me ha pasado a mí, pero sobre todo he visto casos de comentarios que se meten con los cuerpos. Muchas son mujeres que además tienen la edad de mi madre. Es lo que menos entiendo”.

Confiesa también que le “daba vergüenza estar mal por esto, por lo que me dice gente que no conozco“.

Dianina XL, la youtuber a la que entrevisté en mayo (tenéis la entrevista aquí) y que modeló para uno de mis proyectos del máster acerca de bodypositive extragrande, es otra de las blogueras que viven en este acoso constante.

“No se lleva bien ver que alguien tiene éxito. Se lleva envidiarla y criticarla” me dice. “La gente no lo entiende. Eso de mejorar y esforzarse para cambiar lo que no les gusta de su vida lo llevan mal, mejor quedarse sentado criticando intentando arruinar la felicidad de los demás”.

“Que esa gente haga su vida” afirma la bloguera XL. Dulceida reflexiona también que “Al igual que no os gusta que se metan con vuestros amigos, familiares o con vuestros hijos en el colegio, no lo hagais por redes sociales”.

Yo voy más allá. Todos somos muy valientes desde una pantalla donde no le vemos la cara a la persona. Piensa si realmente se lo dirías a la cara y luego ponte en nuestro lugar. Piensa si te gustaría que cada vez que sales a la calle te dijera gente desconocida para ti que apestas, que tu trabajo es una porquería, que no vale ni para limpiarse el culo (comentarios verídicos)… Y eso cada día de tu vida año tras año.

¿Tú lo aguantarías? A los que vivimos de crear contenido públicamente no nos queda otra. Y lo hacemos sin ningún problema, no por nada se dice que lo que no te mata te hace más fuerte.

La diferencia que tenemos respecto a los haters es que no nos mueve el odio para hacer lo que hacemos, nos mueve algo mucho más grande, intenso y poderoso: la pasión.

Querida cuñada adolescente

No tengo hermanas pequeñas por lo que he crecido lejos de los problemas típicos de discutir porque una necesita usar el baño y la otra se está secando el pelo o de pelear por la ropa.

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No tengo hermanas pequeñas pero tengo una cuñada de catorce años que bien podría serlo.

Tiene catorce años, una cabeza preciosa y un carácter que reluce. Es viva, avispada, sonriente… Tengo la suerte de que sea una se esas escasas personas solares que van brillando allá por donde van.

Cada vez que la tengo cerca se me cae la baba y cuando la tengo lejos, con lo que la echo de menos, se me cae lo mismo o más.

Está en esa época intermedia en la que no termina de ser una mujer pero tampoco entra en sus vestidos de niña, y, si entra, no termina de sentirse ella misma.

Se queja de piernas demasiado largas y no termina de entender que todos la veamos preciosa. Si solo pudiera mirarse un día como la vemos sus padres, hermanos, primos o cuñadas entendería que unos centímetros más o menos de pierna no marcan ninguna diferencia.

Me recuerda tanto a mí que, de habernos conocido a la misma edad, sé que habríamos sido amigas, que ambas nos habríamos preocupado por encajar, por ser una más del grupo (en esa época de la vida en la que los grupos lo son todo), que nos habríamos pasado horas delante del espejo con la pinza de depilar porque tenemos cuatro pelos en el entrecejo (que a esas edades le amargan la existencia a cualquiera).

Algún día entenderá que no está hecha para ser como las demás, que ninguno lo está. Y que no tiene nada de malo buscar lo que nos hace particulares, únicos y diferentes porque es ahí donde reside lo que nos convierte en especiales.

Sé que un día entenderá que los pelos, ojeras, arrugas, estrías o manchas son lo de menos y que, lo que ilumina, es lo que realmente nos cuenta a los demás.

Vestirse con curvas: mis blogueras preferidas de tallas grandes

Ya sabéis que la moda me encanta, aunque hay veces que me hace pasar por momentos de amor-odio cuando leo ciertos comentarios de la gente de la industria o la poca inclusividad a la que se presta.

LE BLOG DE BIG BEAUTY/JAY MIRANDA

Sin embargo, hoy quiero hablaros de las blogueras de moda que se salen de los estereotipos que tenemos en mente cuando nos imaginamos al tipo de mujeres que se dedican a ello.

Agárrate que vienen curvas, y de las buenas.

  • Nadia Aboulhosn: modelo XL y creadora de tienda online de ropa para chicas “fuera de línea”. Te enamorarás de su línea pero más aún de sus cejas.

  • Stéphanie Zwicky de Le blog de big beauty: aunque está en francés, merece la pena por los estilismos de la bloguera y el especial cuidado que le presta a las fotografías.

  • Chanté de Everything Curve and Chic: la bloguera de Florida lo tiene todo, moda, belleza, estilo de vida y un pelazo que te quedas muerta.

  • Jay Miranda: en su blog encuentras de todo, desde la decoración para el cumpleaños de su hija hasta textos escritos por ella, y es que la fashion lover/escritora/creadora de contenido/madre conjuga todas sus pasiones en el blog.

  • Ana Pizarro de The Big Duchess: aunque es vasca te parecerá la más gata de la capital en cuento le eches un ojo a su Instagram. Una cuenta que tienes que seguir ya si eres amante de la moda, las #gingerhead o Madrid.

Del verano y tus vergüenzas

Esto va para ti, que solo te tumbas boca arriba en la toalla a pesar de que no estás cómoda porque sabes que si te tumbas de lado se te va a resbalar la tripa.

INSTAGRAM @MEETINGMARA

Va para ti, que te da vergüenza hacer topless por tener las tetas pequeñas, o caídas, o con pezones grandes, o con areolas como hamburguesas, aunque te encantaría, por una vez, no tener la marca de los tirantes.

Esto va para ti, que nada más salir del agua de la playa o la piscina te enrollas en el pareo para que nadie vea tu celulitis. Que lo usas desde que sales del coche hasta que vuelves. Que no te lo quitas ni para tomar el sol en la arena.

Va para ti, que aún con 38 grados a la sombra no te quitas la camiseta para que no se vea que tienes los brazos flácidos. Para ti que cada verano es la misma historia y te da la misma vergüenza.

Va para ti, que te sientas cruzada de piernas por no querer mostrar tus dedos de los pies, pequeños y regordetes, como todos los de las mujeres de la familia. Que haces lo imposible porque no se vean aunque signifique no salir casi nunca con sandalias.

Va para ti, que rechazaste hace un mes ese bikini que te encantó solo con verlo colgado en la percha porque no te atreves a ir con la tripa al aire. Para ti, que al final compraste un bañador, aunque te gustaba mucho menos, solo porque tapaba más.

Va para ti, que no quieres bajar a la playa con la regla por si alguien se da cuenta de que llevas compresa. No, ni siquiera sin alas, o un tampón, no vaya a ser que se salga el hilo por fuera y te deje en evidencia.

Va para ti, que pasas de jugar al voley con las amigas porque se te olvidó depilarte las axilas. Para ti, que procuras levantar los brazos lo mínimo imprescindible para que nadie lo note.

O para ti, que te dejas la camisola para no enseñar las estrías.

Escribo para ti, que te has creado todas esas vergüenzas, que no te das cuenta de que no son cosa de tu cuerpo, que están en tu cabeza.

Te escribo para que te relajes, para que disfrutes, para que te olvides de todo. Tengas 15, 30 o 60 años si tu cuerpo te ha llevado hasta ahí con vida, créeme, vale más de lo que piensas.

(Para todas esas mujeres, pero especialmente para mi madre, mi tata y mi prima, mis tres mayores ejemplos de que siendo guapas por dentro lo demás importa una mierda.)

Camisetas para “bolleras”, “putones”, “gordas” o “cuatrojos”

Quien no haya sufrido algún tipo de bullying en el colegio que levante la mano. De pequeña era delgada, no usaba gafas, no llevaba aparato (al menos al principio) y aún así mis compañeros también encontraron algo con lo que meterse conmigo: el pelo de los brazos.

THE TRIPLETZ

Había uno en concreto que no solo se pasó la primaria con un encantador y delicado “Mauricia depílate” sino que le gustaba enroscar los pelos sobre sí mismos, tanto en mi brazo como en otros. Años después ha terminado siendo un profesional fantástico y no dudo de que será una bellísima persona, pero en el colegio se comportaba como un capullo. Como los antiguos compañeros de mi hermano, que le llamaban gordo o los que pegaban a otro de mi curso en el vestuario por ser diferente hasta que tuvo que cambiarse de colegio.

Todos hemos tenido nuestros demonios y los combatíamos como podíamos. En mi caso mi madre, Madre Teresa de mi familia y con un master por la vida en Resolución de Conflictos, era partidaria de que pasara del tema, de que me lo tomara con humor, de que respondiera con ironía. Pero la ironía, en mi caso, no llegó hasta los 18 años y ya pocas burlas llegan para entonces.

No obstante, reconozco el potencial del plan al igual que reconozco el potencial que tiene el bolso pizza de Zara. Reírse de uno mismo es de las mejores cosas que podemos aprender en esta vida, en serio, más que montar en bicicleta. De hecho no sé montar en bicicleta y si me dieran opción de cambiarlo por mi capacidad de reírme de mí misma no lo cambiría.

La idea que han tenido los youtubers The Tripletz de convertir nuestros “defectos” en camisetas me parece una idea fantástica. De hecho, si tuvieran una de “peluda” o “yeti” creedme que me la compraría. Me recuerda a un personaje de la película Dando la nota, que se presentaba como “Amy la Gorda”. “¿Por qué te llamas a ti misma ‘gorda’?”, le preguntaba una de las protagonistas. “Para que las brujas como tú no me lo llaméis a la espalda”.

THE TRIPLETZ

Ken, siguiendo la estela de Barbie, también cambiará de cuerpo

Hace poco más de seis meses a Barbie le llegaban las curvas, en 2017 ha sido el turno de Ken.

El novio de la muñeca más famosa del mundo seguirá a la venta en su versión original, pero también como “delgado” y “fornido”, las dos nuevas fisionomías con las que le encontraremos en los estantes de las jugueterías. Además también tendrá otros tonos de piel, distintos peinados (el moñito hipster no podía faltar) y diferentes colores de ojos.

INSTAGRAM BARBIE

Según la vicepresidenta sénior y directora general de Barbie, haciendo esta ampliación de productos “estamos redefiniendo lo que Barbie y Ken representan para esta generación”.

Querer ampliar las gamas con una mayor diversidad física es, sin duda, un punto positivo para Mattel, pero creo que si nos fijamos en los muñecos, no hay grandes diferencias respecto al muñeco original.

“Las nuevas figuras de Ken representan el siguiente paso en la evolución de la marca para ofrecer productos más diversos” sostiene la empresa. Pero analicemos la diversidad que están ofreciendo: peinados, ojos, piel y un poco más o menos de cuerpo.

Si lo que Mattel quiere es mostrar unos muñecos que verdaderamente reflejen la situación social física masculina a las nuevas generaciones propongo un Ken con barriguita cervecera, Ken adicto al gimnasio, Ken con pelos en el pecho, en las piernas y en los brazos, Ken con una cicatriz por la operación de rodilla del fútbol, Ken con tatuajes, Ken con piercings, Ken calvo…

Celulitis sí, varices no

Este lunes tuve que entregar uno de los proyectos finales del master, un editorial de moda de la asignatura Shooting and Styling Womenswear que hice inspirado en la revista Paper.

MARA MARIÑO

Para el proyecto, el instituto nos facilitaría modelos de una agencia de imagen, maquilladores y peluqueros de una escuela milanesa y un fotógrafo profesional. Como soy una gran partidaria de convertir la moda en una industria abierta y variada se me ocurrió llamar a Dianina XL, la youtuber bodypositive y modelo de tallas grandes que entrevisté hace unos meses, para que modelara en mi proyecto. En cuanto me dijo que sí, mi profesor se mostró entusiasmado. No solo alabó mi decisión sino que afirmó que más a menudo se debería contar con modelos XL.

Para que os hagáis una idea, mi profesor, estilista de profesión, ha hecho editoriales para Vogue Italia como para enterrar un cementerio radiactivo. A montones. Más de una vez ha interrumpido las clases para responder a llamadas: “Occhei, allora facciamo così: veste alla modella con la gonna di Gucci e la maglietta di Zara“.

Pero volviendo a mi editorial algún compañero me intentó hacer cambiar de idea y aceptar las modelos de la agencia, ya que haciendo la sesión con Diana no iba a poder utilizar la ropa que nos iban a dejar los showrooms (estamos hablando de prendas que oscilan entre la talla 34 y la 36). Pero yo, que soy Aries y además cabezota por parte de padre y de madre, estaba convencida de que con el armario de Diana, alguna cosa prestada de mi pareja y un poco de imaginación podía salir un editorial bestial.

Quise hacerlo inspirado en las pin-ups, ya que son mujeres muy femeninas con una actitud sexy, dos cualidades que encajaban a la perfección con la personalidad de Diana.

MARA MARIÑO

El día del examen fui a la escuela con mi proyecto feliz y convencida. En el aula nos recibían de manera individual el profesor y una de las coordinadoras del master. Cuando entré le habló a la chica para ponerla en antecedentes: “the curvy model one“. Ya era conocida por ser la que había elegido a una modelo de talla grande.

Acto seguido se puso a analizar el proyecto mirando las fotos con detalle: “Está bien pero deberías haber retocado digitalmente las piernas”. Me quedé ojiplática, patidifusa, turulata y atónita. ¡Si él fue el primero que me dio luz verde con el proyecto! “No” increpé. “¿Cómo que no? No digo que quitaras la celulitis, sino que hubieras borrado las venas de las piernas”. ¿Cómo? Un momento, un momento, ¿que la celulitis sí pero las estrías no? ¿Qué clase de broma es esta? Interrumpe la coordinadora “¿Tú estás satisfecha con el trabajo?” No solo estaba satisfecha sino que recalqué que la falta de edición estaba hecha totalmente a propósito porque no sentía que la modelo la necesitara para nada.

Además de que considero que Diana es una persona preciosa exterior e interiormente, es embajadora del bodypositive, de la aceptación personal, de la seguridad y la confianza nacidas de querernos tal cual somos. ¿Cómo iba a cambiarle una sola micra de su cuerpo? No solo me dio vergüenza que dijera que debería haber usado Photoshop sino también pena.

A ambos les hice saber que si, como yo, las revistas de moda usaran menos retoques fotográficos y viéramos más imágenes de mujeres con estrías y varices nos sentiríamos menos presionadas, para empezar, en la adolescencia y no tendríamos los problemas de autoestima que sufrimos toda nuestra vida. Si mi profesor, que es el que se dedica a hacer estos proyectos profesionalmente, empezara a contar con modelos de tallas grandes, que en Milán las hay, no solo estaría permitiendo que más personas pudieran acceder a un sector que hasta hoy vive bajo la tiranía de la báscula y la cinta métrica, sino que rompería una lanza por la normalización de todos esos supuestos “fallos” corporales que son naturales y que, en cambio, nos han enseñado a despreciar y a ver como algo contra lo que debemos luchar.

Pero claro, a dónde voy pensando así en el siglo XXI donde el único valor que parece importar es el del dinero. A las revistas de moda no les interesa un editorial protagonizado por una modelo con celulitis y varices, ya que haría que las lectoras no se compraran la crema reductora de la página siguiente.

Esas ‘instagramers’ con pelos

Miércoles, 10 de la mañana. Me deslizo por Instagram hasta que doy con una foto de una chica con pelos en las piernas. Me meto en su perfil y repaso sus publicaciones hasta que una de mis compañeras me llama la atención horrorizada.

INSTAGRAM

-Madre mía, ¿pero qué es eso?

Mi compañera, veinteañera, con un mini bolso de Vuitton con llavero de pompón rosa incluido y más adicta a Instagram que al café, mira mi móvil asustada, como si esa pelusilla de la foto fuera a saltar de la pantalla y a enzarzarse en un combate a vida o muerte contra su pompón.

Eso, querida, son pelos. Pelos como los que tienes tú o yo hasta que alguien te ha enseñado a verlos como algo incorrecto, lo que hace que siempre sientas que te los debes quitar del cuerpo.

Pero no es el caso de Morgan Mikenas. La instagramer amante del fitness (y del arte y música según su cuenta en la red social) decidió dejar de depilarse y vivir en armonía con su cuerpo y sus pelos, algo que aplauden sus casi 77.000 seguidores.

I am not afraid. I am not afraid of my truths, of who I really am. I am not afraid to be exposed. What you see is what you get. This is me. I will not take away part of myself to make YOU feel more comfortable. I 👈🏼👈🏼am comfortable!! I'm completely comfortable in my own skin. Don't fear what will become of you, depend on no one..Because once you let go of what someone else might think of you, you are free..🌼✨ Since moving to Vegas I have gone into public in shorts/tank tops/ bathing suit.. fully exposing my body hair. It was a pleasant surprise for me! People out here look at me like I am no different/look directly into my eyes and acknowledge me as an authentic human being.☺️🙏🏼💖 (And that's how it should be) Completely a full 360 from the Midwest. Out there, if I went into public exposed, a trail of whispers/ laughter/ judgment/ negativity would follow.. but the negativity has taught me how to be fearless and confident.. and that's all you need to beat the negativity:) And I'm sure I will encounter negativity out here sometime, because negativity is everywhere and unavoidable..but I'm feeling super lucky that I haven't had to deal with that yet!:) All Im hoping to do is to teach acceptance. Practice acceptance, not judgement.💝✨🌸#onelove #inspireothers #befree #bebold #beyourself #selfcare #spreadlove #fitness #confidence #namaste #loveandlight #gratitude #bodypositive #bodyhairdontcare #positivity #passion #iloveyou #weareone #summerready #acceptance #notjudgement #physique #healthylifestyle

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“No me asusta quién soy. Lo que ves es lo que hay. No voy a quitarme una parte de mí para que tú te sientas cómodo. Yo estoy completamente cómoda en mi propia piel. Una vez deja de preocuparte lo que otros puedan pensar, eres libre… Todo lo que espero es enseñar a la gente a aceptarse. Practicad la aceptación no el juicio.”

No es la única que se ha sumado al #bodyhairdontcare. Cada vez más hombres y mujeres en las redes sociales suben fotos de su vello corporal con orgullo.

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Pero el hecho de que sean las que tienen un considerable número de seguidores las que se animan a dar este paso, logran una visibilidad y un impacto que realmente ayuda a concienciar de que, a fin de cuentas, el vello corporal debe ser una elección personal y no una obligación externa impuesta.