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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

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Modelos trans: hacer carrera en la moda independientemente del género

La moda abre, un poquito y a veces, sus miras. Vale que le lleva tiempo, pero tenemos que tener en cuenta que tiene muchos años, es como una viejecita, por lo que tenemos que ser pacientes con ella.

Vogue, que suele ser pionera, decidió en 2015 hacer historia y hacer una portada con Andrea Pejic, la modelo transgénero cuyo nombre nos suena más familiar (la hemos tenido hasta en alfombras rojaa españolas).

Multiple covers, multiple personalities #versayce

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La modelo oriunda de Bosnia con nacionalidad australiana desfiló tanto en pasarela masculina como femenina de diseñadores como Marc Jacobs, Jean-Paul Gaultier o John Galliano y, tras confirmar que haría una transición completa, se quedó con el futuro algo incierto, ya que su agencia tomó la decisión de romper el contrato.

Sin embargo, fue fichada por una de las agencias más famosas, Ford Models (si no te suena el nombre, creo que lo harán los de Naomi Campbell, Kim Bassinger o Jane Fonda).

“Estaba orgulloso de tener una carrera no definida por el género, pero mi mayor sueño siempre fue estar a gusto con mi propio cuerpo. Tenía que ser sincero conmigo mismo, mi carrera tendrá que adaptarse a ello”, aseguró Pejic en una entrevista de la revista People.

Otros nombres que también se mueven por las aguas de la industria del trapo son Benjamín Melzer que fue imagen de Diesel, se desnudó para la campaña de PETA que buscaba concienciar a las personas sobre el uso de la piel animal como vestimenta y que también fue el primer trans en aparecer en Men´s Health como portada de la revista en su versión alemana.

Loiza Gamers, la primera trans en granar la edición holandesa de Next Top Model está especialmente relacionada con el modelo ya que compartió ambas campañas con Melzer.

Lea T, Helenia Melán o Laith de la Cruz también están sentando las bases de un sector que les gustaría que fuera más inclusivo, no solo por poder realizar el trabajo que les apasiona sino por lograr una mayor visibilidad de su situación.

Es quizás Andrea Pejic la que, haciendo uso de sus redes, manda los mensajes más contundentes de los que deberíamos tomar nota: “Me gustaría dirigirme a todos aquellos jóvenes ahí fuera que no están conformes con su sexo: Sé que es duro, sé que ha estado siempre ahí, pero recordad que tenéis derecho a ser aceptados tal y cómo os identificáis. Merecéis el mismo respeto que cualquier otro ser humano. Como mujer transgénero espero mostrar que, tras la transición, uno puede ser feliz y exitoso en su nuevo capítulo sin tener que apartarse de su pasado. Las diferencias no tienen que significar división, apoyemos juntos la unión“.

Un “like” a la celulitis de Demi Lovato

Si nosotras tenemos al típico seguidor de turno que hace un comentario hiriente de “en esa foto se te ve la celulitis/se te marca un pezón/has cogido peso”, imaginad si multiplicáramos a esa persona por mil.

INSTAGRAM DEMI LOVATO

Las celebrities, esas con las que tanto nos gusta sentirnos identificadas en nuestras vidas, también se enfrentan a estos comentarios.

No hace falta cruzar el charco y llegar a Anne Hathaway y su publicación, cubriéndose las espaldas de los haters, de este viernes declarando que estaba ganando peso para un papel.

“A toda esa gente que va a intentar avergonzarme por mi peso en los próximos meses, no soy yo, sois vosotros”.

Dulceida, Tania Llasera, Alexandra Pereira de Lovely Pepa o Laura Escanes son otras mujeres que han alzado la voz (vía internet, ya que es la que más parecemos atender ahora) para decir “¿Perdona? ¿Que vas a venir tú a hablar de mi cuerpo con esa cara cemento que me llevas?”

No así, obviamente (el contraataque es de mi cosecha) pero sí dejando claro que nadie está en la posición de juzgar el físico de otra persona porque una persona no debe ser valorada por su cuerpo (y porque no deberíamos sentirnos tan poco humildes como para hacerlo).

Este jueves (¿o miércoles? Me pierdo con las diferencias horarias) Demi Lovato hizo una poderosa declaración a través de sus historias de Instagram (la foto que os he puesto arriba):

Estrías y grasa extra… Y aun así me quiero. Celulitis y aun así me quiero. No tengo thigh gap y aun así me quiero”.

No ya solo que se animara a compartir públicamente con sus casi 67.000 seguidores lo que la sociedad le dice que es “incorrecto” en el cuerpo de una mujer desde que se levanta hasta que se acuesta, sino que terminó con este mensaje contundente que, si ya me caía bien, hace que quiera invitarla a mi casa a ponernos mascarillas mientras vemos una película de Marvel:

INSTAGRAM DEMI LOVATO

“El boomerang suavizó mis piernas. El caso es que tengo celulitis, justo como el otro 93% de mujeres. Lo que veis en Instagram no es siempre lo que parece. Aceptémonos a nosotros mismos. #Mequiero”.

Querernos, aceptarnos, entender que el cuerpo es algo que cambia y respetarnos unos a otros en lugar de fomentar el odio y el sentirnos avergonzados parece algo tan poderoso como suena. Solo queda que los críticos capten el mensaje. Y, si no lo captan, que no cambie que nos queramos igualmente.

Maquillaje unisex para romper los estereotipos

Había un chico en mi colegio que tenía muchos granos (pocos afortunados se escapan del acné adolescente) y para disimularlos usaba base de maquillaje.

BOTHWAYS

Debe ser que la cogía de alguien con un tono de piel diferente al suyo porque, mientras que la mitad de su cara era blanca, la otra era rosa, y claro, el día que una de las chicas de la clase hizo la observación en alto, se hizo un silencio de esos que preceden a la tormenta.

Un chico llevaba maquillaje. Las burlas por parte de sus amigos no se hicieron esperar.

Sin embargo, tanto yo como muchas de mis compañeras lo veíamos como algo perfectamente normal. Nosotras éramos las primeras en usar los correctores para disimular granos, ojeras de estar con el Messenger hasta las mil y chupetones indiscretos en el cuello en las comidas familiares.

¡Lo raro nos parecería en todo caso que existiendo cosméticos que dejan la piel tan estupenda, ellos no se beneficiaran también!

Más adelante sugerí a mi hermano o a mi novio usar un poco de corrector para disimular granos inesperados ya que ambos trabajan de cara al público, y fue algo que repitieron en otras ocasiones.

No estamos hablando de maquillaje con purpurina o barras de labios (que hay hombres que se maquillan así y también van estupendos como es el caso de Manny Gutierrez) sino de cosméticos para el día a día que ayudan a disimular imperfecciones y a darnos un empujoncito si la ojera es, no ya ligeramente oscura sino color violeta.

Esto lo debió de pensar una de las ex concursantes de Geordie Shore (no sé si veis ese tipo de realities terriblemente malos de los cuales soy un poco adicta), Marnie Simpson, que ha creado con su pareja la línea Bothways, que es, precisamente como indica su nombre, una selección de cosméticos para hombres y mujeres que se preocupan por su aspecto.

Dentro de su tienda podemos encontrar correctores, base o cepillo para marcar las cejas, que son algunos de sus productos unisex estrella (entiendo que el kit de contouring no tiene por qué irle a todo el mundo).

Para la celebrity inglesa “las mujeres no son las únicas que podemos llevar maquillaje. Si un hombre se maquilla no tiene por qué esconderlo como si fuera un secreto. Todos podemos disfrutar la sensación de lucir perfectos”.

Aunque no es necesario ir a marcas exclusivas genderfree para que el maquillaje sea una cosa de todos, la idea es que con este tipo de iniciativas nos animemos a romper el estereotipo (#breakthestereotype) y podamos disfrutar todos de los cosméticos.

“Empecé a trabajar de modelo porque me di cuenta de que en la pasarela faltaba gente en silla de ruedas”

“La sociedad en España hace que sientas que si estas en silla de ruedas vales un poco menos. Es la principal diferencia respecto a otros países. No te hacen sentir uno más, te sientes diferente” me dice Brinston Tchana.

Brinston Tchana. MARA MARIÑO

El modelo con discapacidad física de 20 años de Fuensalía, un pueblecito de Toledo, llamó mi atención nada más entrar al desfile de Iulia Barton en Milán. Es de esas personas que, inexplicablemente, saltan a la vista.

Ha venido para conocer lo que le espera, ya que es uno de los nuevos fichajes de la agencia italiana a la que le gusta contar, además de con tendencias, con la inclusividad en sus desfiles. Al manchego no le pilla de nuevas, lleva desde los 17 años modelando mientras se licencia en Medicina en Inglaterra, compatibilizándolo con su carrera de modelo y actor.

“No hay inclusividad en las grandes semanas de la moda. Me metí en esto porque me di cuenta de que en el mundo de la moda faltaba gente en silla de ruedas y no porque estemos en silla somos menos personas” me dice convencido.

“Hay gente preciosa en silla a la que también les gusta la moda y desfilar pero no tienen la oportunidad de hacerlo solo porque están en silla. Yo quería enseñar al mundo que los que estamos en silla podemos hacer prácticamente lo mismo que hacen los demás.”

España, es, desgraciadamente, uno de los sitios en los que menos puede desarrollarse profesionalmente: “Es uno de los países donde menos trabajo tengo. En cambio en Inglaterra, Milán o Estados Unidos estoy a tope de trabajo“.

“También trabajo de actor y en Inglaterra he salido en una serie y anuncios, pero en España pasa lo contrario. Raramente vas a ver actores en silla. Es lo que más me duele, que nuestro país no se involucre tanto como otros”.

Al que también fue finalista de Mr Birminghan 2017 le encanta la moda: “Antes de mi accidente no me interesaba, pero después de mi accidente me centré más en los estudios y empecé a meterme en el mundo de la moda. Es completamente distinto. Me encanta viajar y conocer las diferentes tendencias, es algo que me hace sentir vivo“.

“Start where you are. Use what you have.Do what you Can” 💪🏾🍁🍂

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Me confiesa que los comienzos no fueron fáciles ya que “el día del desfile no era capaz de mirar a la gente, se me bajaba la cabeza. Los siguientes fueron mejor porque cogí confianza”.

“Tenemos que seguir una velocidad concreta, como ir de paseo, ni con mucha ni con poca fuerza. También depende del tipo de silla que lleves, es algo que cuenta muchísimo, hay que llevar la silla adecuada para el desfile. Practicamos con ella, así como la cara, el giro delante de las cámaras, tener controladas las distancias con el público para no tocar a la gente… La práctica hace la maestría, cuanto más practicas mejor te sale“.

Una de las anécdotas que recuerda casi le cuesta un hueso roto: “Como no controlamos mucho las piernas, una de las veces se me metió un pie por dentro y se quedó atascado debajo de la rueda. Me quedé paralizado en mitad de la pasarela sin poder moverme mientras pensaba ‘¿Y ahora qué hago?’ Se me vino el mundo encima. Al final quité el pie aunque tuvieran que esperar mis compañeros. Era eso o seguir adelante y rompérmelo“.

Aunque ahora lo recuerda con humor reconoce que “me entró el bajón después de eso, pero parece ser que es algo que sucede a menudo. Al salir al final la gente me aplaudió y fue algo que me ayudo muchísimo”.

“Al final, cuanto más partido le saques a la vida, mucho mejor” me dice el modelo cuyo sueño sería desfilar para Massimo Dutti o Armani. “Sería para mí llegar a la cima, después de eso podría morir feliz porque he hecho todo lo que quería”.

“No hay nada imposible en esta vida” me repite. Y le doy la razón. Después de conocerle, me doy cuenta de que no necesitan piernas las personas que vuelan.

Los pantalones de cuando vuelva a estar delgada

Hace tres años aproximadamente mi cuerpo experimentó un cambio de cintura para abajo. Gané más volumen en lo que viene a ser la zona del culo y las piernas lo que hizo que, muy a mi pesar, tuviera que romper mi relación con todos mis pantalones de la talla 36.

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El cambio fue devastador, no ya por las medidas sino por el hecho de que me quede con el armario cojeando y tenía pantalones que había llegado a amar más que a la mayoría de mis ex novios.

Tomé la decisión de comprarme pantalones nuevos (lo de salir a la calle en bragas no lo contemplaba) y volví a tener una buena provisión de vaqueros de tallas 38 y 40.

Sin embargo, los anteriores, los dejé, seguro que como muchas “para cuando volviera a estar delgada”.

No digo que en este momento de mi vida esté gorda, que para nada, tengo una constitución normal, pero sí que me los dejaba para cuando “adelgazara”.

Tener en mi armario esos vaqueros, en una especie de banquillo a la espera de que mi cuerpo decidiera de repente cambiar, fue algo que, como me di cuenta, no llevaba a ningún lado.

Opté por darle los pantalones a mi madre (coincide que en cuanto yo gané volumen ella lo perdió) y conseguir así que alguien pudiera aprovecharlos.

Estoy feliz con mi peso y con mi talla y totalmente enamorada de mis pantalones actuales. Al final, tener unas prendas “a la espera” me producía la sensación de que no estaba satisfecha con mi cuerpo y no estaba disfrutando de mi forma física actual con plenitud, algo que me apresuré a cambiar.

Ahora, tanto mi madre como yo, disfrutamos de pantalones de nuestra talla porque realmente nos gusta tener ropa que favorezca al cuerpo que tenemos, independientemente de cómo estemos.

Así que si, como yo, también tienes cosas en el armario “esperando a que adelgaces”, dales una segunda vida y deja de esperar. Es mejor que te compres algo ya que te quede de maravilla y que te haga sentir genial a que estés aguardando algo que no sabes si va a llegar.

Disfruta tu cuerpo y empieza a hacerlo desde ya.

P.d.: En esta foto llevo unos pantalones de la talla 40. Creo que mi cara lo dice todo.

En defensa de las mallas deportivas

Hace tres años me metía con la ropa del gimnasio y lo incómoda que resulta por ser tan ajustada. No me juzguéis, hace tres años también pensaba que el helado de pistacho era una guarrada.

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Lo pensaba, claro, antes de empezar a hacer ejercicio en serio, es decir, cuando me subía a la cinta, intentaba correr un poco hasta que se me quedaban los pulmones exprimidos y me iba a casa. No entendía qué necesidad había en ir constreñida como el envoltorio de la mortadela.

Cuando empecé a entrenar con pesas, a hacer zancadas cargada con mancuernas, subidas, bajadas y demás ejercicios que requerían que me moviera más, entendí la utilidad de las mallas. Resultaba que SÍ que eran cómodas.

Por mucho que te muevas, los yoga pants siguen ahí, no te fallan nunca. Son como unos padres, siempre van a estar apoyándote y por lo general, manteniéndote seca gracias al tejido (los leggins, no los padres). Y no podemos decir lo mismo si hablamos de los pantalones de chándal, por mucho que Honor Jones los defienda en su artículo del New York Times Por qué las mallas son malas para las mujeres.

Que para Jones el uso de los leggins se resuma en que “We’re wearing them because they’re sexy” (los llevamos porque son sexis) me parece una visión muy corta, ya que da por hecho que es la única intención que tenemos de ponernos esas prendas.

Y sí, obviamente las mallas son más favorecedoras que el pantalón de baloncesto de mi hermano con el que empecé a correr y que me hacía sentir un saco de patatas. No creo que haya ningún problema en que, al igual que gusta verte bien cuando sales con las amigas, te quieras ver bien entrenando apreciando tus gains o progresos (que a veces incluso te ayudan a seguir entrenando por el chute en vena, o a través del espejo de la sala de musculación, de motivación).

Pero lo que tienen las mallas es que son confortables. No son una cosa que hayan surgido ahora gracias al despegue espacial que parecen haber tenido los gimnasios, ya existían previamente, y sino que se lo pregunten a ciclistas, patinadores, levantadores de pesas o crossfiteros y a sus músculos perfectamente funcionales dentro de ellas. Lo único que ahora se han popularizado.

Son el nuevo negro porque van con todo lo que nos pongamos a hacer y van con todo tipo de cuerpo, por mucho que haya quienes digan que si te sales de ciertas tallas o de cierta fisionomía, no deberías pasar por las mallas.

En Internet encuentras un sinfín de imágenes y artículos bodyshaming animándote a romper con tu relación con los leggins de gimnasio si te marcan pliegues del cuerpo como los de la tripa, culo, cadera, espalda o incluso los genitales. Pero la realidad es que son cosas que no tienen por qué afectarte para nada.

Si una prenda te resulta cómoda y práctica, no tienes que dejar de utilizarla porque a otra persona no le parezca bien verte con eso puesto. El problema lo tiene el otro, no lo tienes tú.

“Diseño pensando en qué me hubiera gustado ponerme en la época en la que me sentía fatal conmigo misma”

Cuando Jennifer Usandizaga se descargó Instagram no pensó que sería el primer paso de un camino que le llevaría tener su propio e-commerce. “Mara, es sábado, no empieces con tecnicismos y habla en castellano”. El e-commerce o comercio electrónico es un método de compraventa a través de Internet.

ATTITUDESHOP

Lo que tiene de especial Attitude shop, el espacio de Usandizaga, es que imperan dos cosas: un amplio abanico de tallas que va desde la S a la 3XL y un ‘buenrollismo’ legible en cada una de las prendas.  Y es que la base siempre ha sido el bodypositive, del que hacía gala la fundadora desde sus comienzos.

“Cuando me abrí Instagram empecé a subir contenido para mujeres con problemas de autoestima de cómo sacarse partido sin importar un número en una etiquetaAttitude ha estado en mi cabeza desde pequeña. Me encantaba la moda pero al tener tantos problemas para vestir en mi adolescencia, descarté la idea de estudiar algo relacionado y me alejé de ese pensamiento. Volvió a nacer con mi perfil de Instagram”.

“Tenía muy claro que quería crear una marca inclusiva donde nadie tuviera problemas con su talla y se sintiera importante. Es por eso que en Julio de 2017 decidí crear Attitude shop una empresa que apostaba por la diversidad, con mismos precios para todas las tallas y sin barreras.”

Sin tallas, sin exclusividad… Unos pasos agigantados que por mucho que den emprendedores, es algo que tiene que llegar al sector de la vestimenta en opinión de la empresaria: “Aún queda mucho que hacer en la industria de la moda y la inclusión de las tallas grandes. El día que vea en una tienda todas las tallas en un mismo perchero sin carteles se habrá avanzado un poco”.

“Attitude”, “Seguridad”, “Divina” o “All My Curves Are Beautiful” son algunos de los lemas que rezan las camisetas, algo que diseña pensando en “qué me hubiera gustado ponerme a mí en la época en la que me sentía fatal conmigo misma. Un diseño que al ponérmelo diga: Hasta aquí. Decido ser feliz y comerme el mundo siempre” afirma Usandizaga.

La idea de Jennifer Usandizaga, de trabajar en la seguridad desde fuera para que cale el mensaje por dentro, responde a los problemas de autoestima que podemos tener con nosotros mismos: “Somos nuestros peores enemigos. Nunca nadie pensará tan mal de ti, como tú. Y ese mismo poder de destrucción, lo tenemos de construcción. Y adquirirlo no es tan difícil como pensamos. Pero nos da miedo, porque la confianza en uno mismo es poder y a veces el poder, nos aterra”.

La emprendedora, que sabe bien lo que es exponerse en una red social, tiene muy claro como lidiar con los haters: “La gente no tiene problemas en soltar veneno sobre el trabajo ajeno y quedarse tan tranquilo en el sofá mientras sigue viendo la televisión. Según ellos, es a lo que te expones”.

“Para mí, es la forma cómoda de quejarse de cuánto mejor harían los demás aquello que te critican, pero les da pereza hacerlo. A estas alturas he comprendido que cuanto más te justifiques, expliques tu trabajo o rebatas con educación ese veneno, más los alimentas. Así que sí, a lo mejor un día te toca la moral pero luego pienso en todo lo que hago, lo que peleo y en lo que creo, que el resto me da exactamente igual.”

El desnudo de Laura Escanes o por qué vamos de culo

Como diría un prefacio misal, el culo de Laura Escanes en su publicación de Instagram es justo y necesario.

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Justo porque es un culo original, sin trampa ni cartón, sin silicona ni retoques de Photoshop, es un culo auténtico, tal cual. Una retaguardia como la tuya o como la mía, con unas sombras aquí y otras allí.

Es un culo de una mujer que es más que culo, y que ojos azules, y que melena rubia corta. Es el culo sobre el que se sienta una escritora, algo a lo que no llegan muchos negándose a ver más allá.

Porque a veces parece que se nos olvida que, por mucho que haya un culo a la vista, somos más que la suma de las partes de nuestro cuerpo. Pero claro, la sinergia, como no es una etiqueta o un hashtag, no la comprendemos.

UN CULOOOOOOOOO

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El culo de Laura Escanes es, al mismo tiempo, un culo necesario que nos recuerda que puedes tener curvas por mucho que la pasarela o la publicidad se empeñen en conservarlas apartadas y a cubierto. Y sobre todo que no tienes que avergonzarte de ellas.

Es un culo fundamental que, solo con el pie de foto (“UN CULOOOOOO”), ya nos está diciendo que nos tomamos los culos (y la desnudez en general) demasiado a pecho, como si fueran ofensiva personal, y, más de uno, como un ataque en contra de su dignidad.

Cuando la posadera recibe semejante avalancha de comentarios negativos, de odio visceral anónimo (y no tanto), de bodyshaming, queda claro que es la sociedad, y no ella, la que, al final, ha terminado con el trasero al aire.

Vikika: “Una mujer que haga pesas nunca va a parecer un hombre”

Cuando era pequeña quería ser princesa. Quería tener la cintura de Ariel, ser tan lista como Bella, el vestidazo de Aurora… Tanto yo como las chicas de mi generación, crecimos viendo que las mujeres ideales tenían ojos enormes, pestañas largas, boca sonrosada, una habilidad increíble para el canto y siluetas finas y delicadas. Era lo que había, lo que veíamos en el cine, lo que nos poníamos en el reproductor de VHS todas las tardes y las muñecas con las que jugábamos.

SWEETBUTVIKIKA

No tuvimos los referentes que pueden tener las niñas actualmente: princesas (porque siempre son princesas) fuertes, intrépidas y valientes que se meten en la aventura sin pestañear. Tienen el pelo rizado hasta el extremo, manejan el arco y sus brazos son algo más corpulentos para hacerse todo un mar remando.

Es decir, si ahora fuera niña o preadolescente, definitivamente cambiarían mis referentes hacia mujeres físicamente fuertes. Tendría la mira puesta en aquellas que han desafiado los cánones de belleza porque son independientes y no necesitan más aprobación que la propia.

Y, un ejemplo de quien podría ser ahora una princesa 2.0 (eh, Disney, ¿para cuándo una princesa con músculo?), que ha conseguido salvarse a sí misma sin necesidad de príncipes azules y se ha hecho un hueco en el mundo de la forma física es Verónica Costa, Vikika para las redes.

Tiene más de quinientos mil seguidores en las redes, mucho deporte a sus espaldas, y desde finales de 2017, un segundo libro en el mercado: #Quiérete (editorial Cúpula), un título que, según la influencer busca que nos demos cuenta de la importancia de “querernos y tratar de mejorar cada día sin fijarnos en los demás y menos en redes sociales”.

“Reflejan una realidad que queda muy lejos de lo que realmente es. Sin darnos cuenta, vemos los perfiles de otras personas que aparentemente son perfectos, y nos exigimos lo mismo. Esto va haciendo mella y hace que nos queramos menos”.

Es, sin duda, una de las primeras mujeres en darse a conocer en el mundo fitness 2.0 por sus rutinas de ejercicio y recetas saludables. Un éxito que está logrando que nos alejemos del estereotipo de la delgadez hacia uno más tonificado: “En las últimas décadas se ha buscado una mujer más delgada, pero, al final, gana lo más saludable. Un cuerpo hecho de comer poco como está es desnutrido y no es saludable. Cuando la sociedad toma consciencia de ello, se rebela. Asistimos a un cambio social en el que la salud prima por encima de todo. Eso es lo que creo que está triunfando en la red”.

Pero, ¿ayuda también que, por primera vez, las mujeres le estamos perdiendo miedo al músculo? “Más que perderle el miedo al músculo, se está perdiendo el desconocimiento a la hora de entrenar a las mujeres. Se sabe en parte gracias a la redes sociales, que una mujer que haga pesas nunca va a parecer un hombre, ni su músculo va a crecer como tal. Al contrario nos hace vernos más firmes, ágiles y fuertes“.

“Decir que una mujer por estar fuerte o musculosa parece un hombre, es como decir que un hombre que esté gordo o que tenga grasa extra parece una mujer. Es un sinsentido” dice la influencer, que también se ha tenido que enfrentar al lado oscuro de la red: “Claro que recibo críticas pero eso dice más de las personas que lo critican (su físico) que de mí“.

Una de sus recomendaciones es la de tratar de evitar la comparación con la forma física de quienes se dedican al fitness ya que según Costa puede que sea “una frustración o una inspiración dependiendo de la seguridad en uno mismo, o incluso de si tienes un buen o un mal día. Lo importante es ser conscientes de que podemos trabajar para ser una mejor versión de nosotros mismos y no como otra persona que no somos, ya sea una chica de portada de una revista o una influencer“.

"Me preguntaron por drogas… les hable de tu sonrisa."

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La atleta se considera también fanática de los cuidados estéticos: “Me gusta cuidar todos los aspectos de mi cuerpo, aunque reconozco que soy un poco perezosa para echarme el body milk a diario, así que lo hago tres veces por semana. Para la cara soy más rigurosa. Cada día me pongo mis cremas, exfolio mi cara y uso mascarilla hidratante antes de dormir”.

Aunque sabe lo que es participar en una competición de fisioculturismo, no es algo que se plantee repetir por el momento: “Fue una buena experiencia, vi dónde estaban mis límites y ya tuve suficiente. La competición requiere, sobre todo en las últimas semanas, un esfuerzo sobrehumano que no puedo permitirme ya que tienes que dejar prácticamente todo porque tu nivel de cansancio es brutal”.

En una publicación comentó que fue a raíz de prepararse para la competición que decidió operarse el pecho: “Siempre he tenido poco pecho y era algo que, aunque no era imprescindible, siempre había pensado que cuando pudiera permitírmelo lo haría, y así fue. Cuando quieres mejorar algo de tu cuerpo que solo se puede conseguir con cirugía, no tiene porque estar relacionado con falta de autoestima, simplemente el deseo de verte mejor”.

#Quiérete cuenta con un espacio dedicado a la política de censura de Instagram de los pezones femeninos, algo que, a su parecer “tiene peso por un tema cultural y social. Tradicionalmente el pezón de la mujer se ha visto como algo sexual en cambio el del hombre no. Creo que es cuestión de tiempo que cambie.”

Por último, la pregunta del millón, ¿se considera feminista? “Ser feminista no es lo contrario de machista. Un feminista es aquel que apoya los derechos de la mujer sin censurar o menospreciar al hombre, por tanto sí, soy feminista y también humanista porque creo en los derechos de los seres humanos“.

Belleza real: la responsabilidad corporativa de CVS Pharmacy

Cuando en el colegio me hicieron estudiar lo que era la responsabilidad corporativa casi todo de lo que se hablaba era de un correcto uso del agua por ser un bien escaso, de minimizar la generación de residuos, del control del uso de los recursos naturales… En definitiva, de casi todo lo que implicara cuidar el medio ambiente, que, por supuesto, es algo fundamental sobre lo que deben estar concienciadas las empresas.

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De lo que a lo mejor no se habla tanto es de la importancia y responsabilidad que tienen para la propia sociedad, de cómo nos afectan los mensajes e imágenes que nos llegan de ellas.

Estar al servicio de la sociedad con bienes útiles no es solo que nos proporcionen un producto u otro, es que se impliquen realmente y que impliquen también a los consumidores.

Por eso, puede que CVS Pharmacy, la segunda cadena de farmacias más grande de Estados Unidos, no vaya a hacer más o menos negocio por cambiar una medida como es la de terminar con el retoque en las imágenes de las campañas publicitarias, garantizando que las personas que aparecerán no habrán sufrido cambios.

“Como mujer, madre y presidente de un negocio cuya mayoría de clientes son mujeres, tenemos la responsabilidad de pensar en el mensaje que mandamos cada día. Se ha reconocido la conexión entre la propagación de imágenes de cuerpos irreales y el efecto negativo que tiene en la salud especialmente de chicas y mujeres jóvenes. Aseguramos que los mensajes que estamos mandando reflejan nuestro objetivo de ayudar a la gente en su camino de mejorar su salud” Helena Foulkes, Presidenta de CVS Pharmacy y Vicepresidenta Ejecutiva de CVS Health

Las empresas deben empezar a ver este tipo de medidas como lo que son, otra forma de crear riqueza sobre los valores de aceptación personal física. Algo que, sin duda, ayuda también a construir una buena reputación corporativa.

No me quiero adelantar, ya hablarán las cifras por sí solas. Aunque si comentar que la medida de promover una belleza más realista ha tenido una mejor acogida en las redes sociales que cuando tu madre te escribe diciendo que te tiene preparado un táper con croquetas.

La mayoría de los comentarios celebraban el hecho de que una empresa se implique realmente evitando cualquier tipo de retoque y no haciéndolo solo de manera puntual para una campaña concreta. Que nos lleguen imágenes que afirmen que hay belleza sin filtros ni capas es un paso más hacia una nueva concepción de belleza diversa a cualquier edad y en cualquier tipo de piel, independientemente de dónde provenga.