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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

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Los mejores estilismos de la alfombra roja de los Premios Feroz

Continua la red carpet season, aunque esta vez con los que son la versión española de los Globos de Oro, los Premios Feroz, galardones que concede la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE) desde 2014. Nuestro calentamiento de motores para los Goya, que tendrán lugar el 3 de febrero.

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De todas las invitadas que acudieron, mis estilismos más esperados vinieron de la mano de las intérpretes de Las chicas del cable, que a excepción de Blanca Suárez, posaron al completo algunas con vestidos inspirados en la década de 1920. Me llamó la atención especialmente el modelo de Ángela Cremonte que, si bien por delante no era especialmente llamativo, por detrás revelaba la espalda, un corte que entrará a la historia de los escotes reversos.

Maggie Civantos, Nadia de Santiago y Ana Fernández. GTRES

Ana Polvorosa y Ángela Cremonte. GTRES

Otra pieza (o dos) a destacar fue el dos piezas de Macarena Gómez que se convierte en el estilismo soñado para todas las que tenemos que buscar algún look de invitada para este 2018 (Macarena, si estás leyendo esto tengo boda en abril). Además ambas prendas pueden volver a reutilizarse combinadas en otros estilismos, por lo que es un conjunto perfecto.

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Otras actrices pusieron el toque de color a la gala con estampados, tonos pastel y, por parte de Úrsula Corberó, un vestido de corte japonés. Yo, que soy muy conspiranoica, veo un claro guiño a su personaje “Tokio” en La Casa de Papel.

Anna Castillo, Patricia Montero, Úrsula Corberó y Paula Echevarría. GTRES

El blanco, una de las apuestas seguras y complicadas al mismo tiempo (te arriesgas a parecer una novia que iba de camino al altar y se perdió por el camino en una entrega de premios) fue el color elegido por Alexandra Jiménez, Celia Freijeiro, Cayetana Guillen Cuervo y Aura Garrido.

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Muchas actrices aprovecharon la ocasión para sumarse al negro, especialmente Alba Flores que llevó un traje que era pura reivindicación feminista, un diseño de Ernesto Artillo que ha bautizado como “La mujer que llevo fuera”. El traje fue lucido también por otros cuatro actores de la gala y, en palabras del diseñadorpretende trasladar el compromiso feminista a un objeto: un traje, pensado para ser llevado por personas sin miedo a exteriorizar sus convicciones”.

Malena Alterio, Vanesa Romero, Rossy de Palma y Alba Flores. GTRES

Berta Vázquez, Belén Cuesta, Macarena García y Maribel Verdú. GTRES

Los Globos de Oro más sororidarios de la historia

La alfombra de la 75ª edición de los premios Globos de Oro de 2018 sería, según ABC un funeral, sí, pero no ya por el color, un funeral del respeto que ha muerto en manos de aquellos que abusaron de su posición para obligar a mujeres a doblegarse a sus deseos.

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La protesta sororidaria a través del color de la vestimenta contra los abusos sexuales de “depredadores” como Harvey Weinstein, Bill Cosby y otros tantos anónimos, hicieron del #WhyWeWearBlack (Por qué llevamos negro) una causa extensible a todas las mujeres a través del escaparate de los premios. Fue, en definitiva, un acto de hermandad y solidaridad entre las mujeres cuyo objetivo es crear redes de apoyo que empujen cambios sociales para lograr la igualdad.

La sugerencia, declaraba BBC, es una iniciativa de la coalición de mujeres -actrices, agentes, abogadas y otras- conocida como Time´s Up (“Se acabó el tiempo”), que se conformó en octubre del año pasado para denunciar el acoso sexual en Hollywood.

Muchas actrices aprovecharon la sencillez del color para llevarlo al extremo absoluto, al minimalismo. El vestido de Samira Wiley llevaba un cuello transparente con apliques tipo pluma en dorado, mientras que Zoe Kravitz aprovechó los pendientes para añadirle color. La actriz Meryl Streep posó con su acompañante Ai-jeen Poo, la activista americana.

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Gal Gadot, Reese Witherspoon y Emilia Clarke también optaron por llevar diseños sencillos para unirse a la causa solidaria.

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Yo ya comenté en Twitter que, pese a lo mucho que me gusta Sarah Jessica Parker, el diseño que eligió, que parece hecho con un corsé interior remendado a un delantal de peluquería, me lo pone muy difícil. En cambio Sadie Sink y Millie Bobby Brown supieron jugar con los volúmenes, así como Kendall Jenner y su vestido de princesa versión Tim Burton.

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Entre faldas vaporosas estuvo la cosa respecto a las actrices Nicole Kidman, Angelina Jolie, Michelle Pfeiffer y Diane Kruger.

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En toda gala que se precie, si no sucede no es una gala, están las típicas que acuden con el vestido lencero y van más anchas que largas. Porque oye, tan a gusto que se va sin el sujetador por la vida y lo monísimo que queda todo con unos tacones. Catherine Zeta-Jones, Halle Berry y Kate Hudson fueron las tres actrices que se animaron a llevar los negros más transparentes.

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El toque vintage lo pusieron con sus diseños Alicia Vikander, que eligió un vestido de inspiración romántica, Jessica Biel y Mandy Moore que bien podrían haber funcionado en la alfombra de la misma gala en 1950.

 

 

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Las reinas del glamour que más me llamaron la atención fueron Heidi Klum (Heidi, mi reino por tu vestido), Alison Williams, Keala Seatle y Dakota Johnson.

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Los vestidos con cola o brillos de Octavia Spencer, Jessica Chastain Penélope Cruz  y Margot Robbie entran también en mi lista de vestidos que pedirle a los Reyes Magos (pero para 2019).

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También muchos de los actores nominados o que presentaban los premios llevaron el pin de la coalición.

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Las prendas que cogí del armario de mis padres para vestir esta temporada

De verdad os digo que soy el terror de mi casa. Todos saben que cuando le echo el ojo a algo prácticamente pueden despedirse de ello. O bien porque me lo pongo continuamente o porque desaparece en ese agujero negro en el que se ha convertido mi armario. El día que me dé por hacer una limpieza llego a Narnia, lo juro.

Prendas saqueadas del armario de mi madre. MARA MARIÑO

Pero es que nuestros padres tienen ropa MUY GUAY. Pero tal cual os lo escribo, en mayúscuñas y en negrita. Vale que puede que no nos llame mucho la atención por la manera en la que se la ponen, pero la verdad es que hay donde rascar, y las cosas de rascar molan.

Mi madre, que qué paciencia tiene la pobre conmigo, me ofreció de buenas la mano y le he agarrado el brazo, las pulseras, la chaqueta, el abrigo y muchas otras prendas que ya han pasado a mi colección.

De hecho, la prenda estrella que me pongo es el body negro que veis en la foto de la derecha, que es en realidad un bañador de los años 80. “Si me llegan a decir que mi hija iba a usar mi bañador para salir a la calle no me lo creo”, me dice de vez en cuando. Pues sigue sucediendo.

Con la vuelta de los cortes de la década de 1990 podemos rebuscar entre las americanas que llevaban nuestras madres, especialmente si tienen cuadros o rayas. Y por supuesto no pueden faltar, para combinar ya sea con bodys o chaquetas, los mom jeans, es decir, el equivalente en el armario de tu madre, sus pantalones vaqueros también de anchura noventera.

Nosotras no hemos podido utilizar muchos pantalones de la otra ya que siempre hemos tenido tallas de cintura y cadera diferentes, pero si tenéis suerte y compartís talla, podéis aprovecharlos.

Respecto a mi padre (no, no os penséis que el buen hombre se iba a librar del saqueo textil), tuvo que ver desaparecer su jersey amarillo (foto de la izquierda) que quedaba genial a modo de vestido con las botas altas mosqueteras, una combinación que ya visteis en mi anterior post.

Ya sea un jersey o una camisa gigante son dos prendas que van perfectas para combinar con calzado que tenga un toque más femenino para equilibrar el estilismo.

Pero sin duda, el descubrimiento estrella fue su americana extragrande gris a la que llevo tiempo teniéndole el ojo echado pero no terminaba de convencerme cómo me quedaba abierta. Ya que esta temporada está siendo el año estrella del vestido-americana, probé a llevarla cerrada y se hizo la magia (estilística)

Prendas secuestradas del armario de mi padre. MARA MARIÑO

Por último, aunque este año no me la he puesto mucho porque no me ha coincidido el entretiempo cerca de su armario, podéis reciclar de vuestros padres las cazadoras vaqueras u otro tipo de prendas de abrigo oversize que os servirán para completar cualquier estilismo.

Espero haberos dado ideas y que antes de lanzaros en plancha a las rebajas, que empiezan mañana, aprovechéis para echarle un vistazo al armario de vuestros padres. Igual encontráis algo interesante (¡y además gratis!).

Análisis (honesto) de las tendencias a incluir en el armario este 2018

O en otras palabras, estas son las cosas que deberás buscar ahora que empiezan las rebajas o bien hacer memoria de si tienes alguna de ellas de otro año para usarla de nuevo.

ASOS

Riñonera: algo que a nadie le ha pillado por sorpresa y de lo que os hablé hace unos meses (¡para que digáis que no hago buenas predicciones!). Lo bueno es que no cuestan mucho y definitivamente pesan menos que un bolso. Lo malo es que son bastante pequeñas y si estás leyendo Los hermanos Karamazov vas a tener que ir con el libro en la mano.

Pantalones de ciclista: otra tendencia de la que Kim Kardashian fue pionera. Destacan tanto por su comodidad como por su versatilidad. Vamos, que lo mismo te sirven para participar en una Iron Man que para tomarte algo con las amigas el viernes noche.

Camisas hawaianas: a partir de primavera viviremos el resurgir de las prendas floreadas. Antes de lanzarte como loca a comprar una te recomiendo que mires por casa ya que fue una tendencia en la que seguro cayó tu padre durante la década de los 80. No solo te sale gratis (it’s free) sino que te quedará grande y podrás ponértela de distintas maneras.

Flecos: una de las favoritas ya que todas tenemos algo de flecos en el armario. Si no lo tenemos, que no cunda el pánico, que estamos a unas tijeras de poder hacernos con ello.

Gabardina con un toque moderno: aprovecha para usar esa que tienes una por casa o la que le veías en las fotos a tu abuela cuando se iba a Santander de vacaciones. El modern twist es tan sencillo como llevarla cerrada con un cinturón de otro color o un pañuelo en la manga.

Violeta: es el color del año y especialmente recomendable si, según la teoría del color y las estaciones, eres invierno, verano o primavera.  Si eres una mujer otoñal, pelirroja o con el pelo en tonos cobrizos y ojos verdes, será mejor que pases de esta tendencia.

Tul: por dentro, por fuera, arriba en una camiseta o abajo en una falda, lo importante es que lo añadas a tu armario. Eso sí, a no ser que lo vayas a llevar como complemento externo intenta dejarlo para los meses más cálidos.

Plástico: aunque ya hemos visto que la aplicación de este material a la vestimenta presenta ligeros inconvenientes (sobre todo si la vas a usar directamente sobre la piel) te costará mucho resistirte a la tendecia que vuelve desde los años 70.

Recuerda que antes de comprarlo todo nuevo puedes ver si tienes algo por casa del estilo que te permita reciclarlo, puedes intentar hacerlo tú misma (do it yourself) o puedes dar una vuelta por las tiendas de segunda mano para darle una nueva vida a algo que ya haya sido usado. De esta manera podemos convertir la moda con cabeza también en tendencia.

Vestido de cola y corona de laurel: graduarse a la italiana

La semana pasada puse fin al año de mi vida que he dedicado a especializarme en moda. Especializarme en moda… Lo bien que suena. Como si mi nuevo diploma me permitiera estar por encima del bien y del mal (estilístico) y juzgar si enrollarte una toalla al cuerpo y acudir a una alfombra roja es algo correcto.

MARA MARIÑO

Para la ceremonia tenía claro que, ya que no suelen invitarme a los Goya ni a los Óscar, quería ir de largo. Pues porque sí, porque siendo una escuela de diseño en la que la mayoría de los cursos son de moda, mi cuerpo me pedía salsa.

Pero ahí no quedó la cosa. Yo soy de las que no se quedan contenta con un plato de sopa y quieren dos tazas, bandeja de pan para acompañar y copa de vino también en la mesa. De perdidos al río, o, siendo Milán, a los canales del Naviglio. Mi vestido además de ser largo tenía cola. No una cola estilo vestido de novia como para poder hacerme foto de ella subida a unas escaleras, pero sí la suficiente para que me la fueran pisando constantemente.

Aunque mi idea inicial era combinarlo con unos stilettos en verde botella, en el último momento me decidí por unas sandalias negras de tacón fino atadas al tobillo que, a mi parecer, me proporcionaban mayor sujeción. Ir en diciembre por las calles de Milán en sandalias de tacón sin medias fue una experiencia que mis pies difícilmente olvidarán.

Y eso que llevaba mi joya neoyorquina, un abrigo que me había regalado una de mis mejores amigas de su último viaje a las americas que no solo tenía un cuello de pelo perfecto para mantenerme abrigada sino un corte y un color que parecían salidos de cualquier fiesta de El Gran Gatsby.

MARA MARIÑO

Al principio todo estaba en orden, ya que estaba experimentando el “efecto divineo” el cual se conoce como la pérdida total de consciencia de temperatura externa por el subidón de adrenalina que te produce tu estilismo. Suele ser algo que no solo se da en bodas, graduaciones, comuniones o bautizos, sino cuando el viernes noche sales con tus amigas vestida de maravilla.

La cola y los tacones para las fotos quedaban estupendos. Subir por las escaleras a recoger el diploma ya fue otro tema. Sin embargo lo conseguí (sin tropezarme) y pasé el trago dignamente. Una vez recibí el diploma del master, la Laurea Magistrale para los italianos, ya pude ponerme la corona de laurel que llevan tradicionalmente cuando han terminado los estudios.

Para completar el estilismo, y como mujer minimalista que me considero, llevé unos pendientes largos con el pelo suelto y totalmente liso (al menos los primeros diez minutos, luego las ondas traicioneras aparecieron), también para no parecer, entre tanta hoja que llevaba en la cabeza, un árbol navideño.

Después de la experiencia me quedó claro aunque la cola estuvo bien para la celebración no voy a volver a llevarla a no ser que hablemos de una ocasión en la que esté totalmente sola y nadie pueda pisarla (adiós vestido con cola para mi boda imaginaria, adiós).

S.O.S.: ¿Qué me pongo para la cena de empresa?

Como estilista que ya soy (vale, no me gradúo hasta el lunes, pero el máster está aprobado desde finales de noviembre) ha llegado el momento de que asume mi responsabilidad y os oriente en las situaciones de crisis existenciales que ya muchas estáis viviendo con las cenas (y respectivas fiestas) de empresa.

Tú en plena crisis de “No tengo nada que ponerme”. PIXABAY

Aconsejando al par de amigas que no solo han pasado por mis manos, sino que han aprovechado para saquear mi armario, os voy a resumir lo que les dije a ellas, consejos que casi siempre son los mismos.

No, ir vestida para la guerra no es una opción. Los vaqueros tampoco lo son. Pero no empieces a hiperventilar que hay vida más allá de los jeans.

Lo primero que debes tener en cuenta es que el rojo NO es obligatorio. Puedes decidir llevarlo si te gusta, pero en ningún caso es un color indispensable. En Nochevieja, en cambio, ya que está ligado con la superstición de que da buena suerte, tiene más sentido ponérnoslo.

“Vale Mara, pero deja de liarte y vete al grano que tengo que vestirme”. Bueno, antes que nada hablemos de tu empresa, ¿tiene algún tipo de etiqueta? ¿Vas de traje o en vaqueros? Si tu empresa exige una vestimenta formal, lo suyo es que en la cena mantengas la etiqueta con un tono festivo. Si tu empresa no pone ningún tipo de requisito, puedes ir más a tu aire.

Tenéis para inspiraros los siguientes moodboards (que para que nos entendamos, viene a ser un colaje de toda la vida):

MANGO

Brillos, terciopelo, metalizados, purpurina y asimetrías en vestidos, patalones palazzo, monos, faldas y vestidos que mantienen la elegancia con un contrapunto de fiesta que podemos acompañar de un maquillaje más llamativo, para las que van también maquilladas a trabajar y quieren verse algo diferentes.

MANGO 

Es en los accesorios donde más nos podemos atrever a experimentar (y no solo con gaseosa). Pendientes gigantes, zapatos llamativos o bolsos donde solo nos entra el móvil y un paquete de pañuelos nos ayudan a completar el estilismo si todavía tenemos la sensación de que “cojea”. Vaya, ¡que es la noche ideal para que saques del armario esos zapatos que no te pones nunca!

Las lentejuelas no son solo para la noche

Es un acto reflejo, pensamos en lentejuelas y se nos vienen los años 70 a la cabeza con todos los brillos de la Saturday Night Fever. Ligamos el brilli-brilli a la noche, al Studio 51, a Nochevieja con nuestra abuela sacando la bandeja de los turrones con su camisa negra de lentejuelas gigantes.

Sin embargo, las lentejuelas quieren salir del armario y no para que las lleves solo de noche.

Algo que nos parecía imposible, está pasando, como cuando tu amiga, la que lleva años diciendo que está harta de su pelo, se corta flequillo.

Las lentejuelas vienen, sí, pero para que las combines con, literalmente, lo que te pille a mano, ya sea una sudadera, unas deportivas o una gorra.

Nada de estilismos formales, añádelas directamente a tu streetstyle. Mézclalas con una mochila cómoda, unas sneakers y lista.

Pero si ponerte cualquiera de estas prendas te produce más ansiedad que cuando antes de coger el avión te dicen que te van a facturar la maleta de mano, puedes optar por llevarlas en accesorios como bisutería, zapatos o bolsos.

Es una opción que encaja perfectamente con las que quieren ir al día pero sin convertirse en bola de discoteca cada vez que les toque esperar para cruzar en un paso de cebra.

Pana que te quiero pana

¿Recordáis la última vez que la pana nos pareció atractiva? Era cuando televisaban Aquellos maravillosos 70 y, siendo sinceras, nos habría gustado cualquier cosa que le hubieran puesto a Ashton Kutcher.

El reparto de la mítica serie llevaba el tejido en todo, desde petos hasta conjuntos de dos piezas e incluso, si la memoria no me falla, un traje de americana y pantalón. Eran los años dorados de la pana.

Sin embargo todas las modas pasan y la pana, como el furor por los collares de chupete, se diluyó entre las carpetas forradas con las fotos de los Hanson hasta ahora, que vivimos la edad de plata del tejido gracias a Stranger Things.

La serie nos ha hecho recordar que en alguna funda del armario (con un intenso olor a naftalina más que seguramente), tenemos prendas de pana que podemos ponernos con dignidad, orgullo y estilo esta temporada (después de airearlas un poco).

Faldas, pantalones, gorras, bolsos, camisas y, sobre todo, cazadoras que son perfectas para los estilismos de nuestro día a día y para evitar coger los catarros que son tan característicos de esta época como lo son las hojas en el suelo.

No solo partiremos la pana (había que hacer el chiste fácil en algún momento) sino que nos sentiremos como Nancy en Hawkins o como Kelso en un pueblecito de Wisconsin (sí, esta tendencia también es para ellos).

BERSHKA

MANGO

Vestirse con curvas: mis blogueras preferidas de tallas grandes

Ya sabéis que la moda me encanta, aunque hay veces que me hace pasar por momentos de amor-odio cuando leo ciertos comentarios de la gente de la industria o la poca inclusividad a la que se presta.

LE BLOG DE BIG BEAUTY/JAY MIRANDA

Sin embargo, hoy quiero hablaros de las blogueras de moda que se salen de los estereotipos que tenemos en mente cuando nos imaginamos al tipo de mujeres que se dedican a ello.

Agárrate que vienen curvas, y de las buenas.

  • Nadia Aboulhosn: modelo XL y creadora de tienda online de ropa para chicas “fuera de línea”. Te enamorarás de su línea pero más aún de sus cejas.

  • Stéphanie Zwicky de Le blog de big beauty: aunque está en francés, merece la pena por los estilismos de la bloguera y el especial cuidado que le presta a las fotografías.

  • Chanté de Everything Curve and Chic: la bloguera de Florida lo tiene todo, moda, belleza, estilo de vida y un pelazo que te quedas muerta.

  • Jay Miranda: en su blog encuentras de todo, desde la decoración para el cumpleaños de su hija hasta textos escritos por ella, y es que la fashion lover/escritora/creadora de contenido/madre conjuga todas sus pasiones en el blog.

  • Ana Pizarro de The Big Duchess: aunque es vasca te parecerá la más gata de la capital en cuento le eches un ojo a su Instagram. Una cuenta que tienes que seguir ya si eres amante de la moda, las #gingerhead o Madrid.

Eva González y su estilo minimalista de sabor español

Para los que seguimos fielmente Masterchef, la presentadora Eva González es uno de los elementos imprescindibles del programa. Si bien consigue matizar la dureza de los chefs cuando la ocasión lo requiere, es experta en romper el hielo televisivo. Pero además de eso, me mantiene embobada con sus estilismos.

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La mitad del programa la dedico a analizar qué lleva puesto de la cabeza a los pies, y, normalmente, es una mezcla de prendas de diseñadores españoles como Jorge Vázquez, Ángel Schelesser, Escada y marcas internacionales.

Su estilo fuera del programa podría definirse como minimalista, ya que huye de combinaciones estrepitosas.

Lo mejor de Eva González es que lo mismo la ves en una batalla de comida con los concursantes alevines del programa que hablando con cualquier celebridad oriunda de la ciudad donde graban los exteriores.

Y a diferencia de otras famosas, en sus posados nunca falta su sonrisa, algo sin lo que, como decían en el musical Annie, nunca estarás totalmente vestido.

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Sus combinaciones bicolor en clave working girl son algunas de sus elecciones favoritas, casi siempre acompañadas de pantalones palazzo o de faldas lápiz.

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El monocolor y color block (combinar en el mismo estilismo prendas lisas de colores opuestos o complementarios) suelen ser las mezclas que prefiere cuando debe acudir a un evento o alfombra.

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Y no pueden faltar, aunque en menor cantidad, los estampados, que, siguiendo su estilo, lleva prácticamente sin joyas o accesorios que le puedan robar el protagonismo al diseño.

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