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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

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Semana de la Moda en Milán, mi pesadilla y redención particular

Nunca me ha gustado lo falso. Cuando veía a la venta imitaciones de bolsos o prendas prefería no comprarlas antes que llevar algo “de mentira”. No es que os cuente esto para que tengáis en cuenta que, si queréis mandarme regalos, los prefiero originales (que ojalá recibir algún día algo más que cartas del banco), sino para que entendáis por qué le he cogido algo de manía a las semanas de la moda.

Estilismos casuales de invitadas al desfile de Pedro Pedro. MARA MARIÑO

No me malinterpretéis, la moda me apasiona y me apasionará siempre. La oportunidad de ver en primera línea de batalla el trabajo de diseñadores, esos profesionales que trabajan entre la cultura de la vestimenta y el arte, es algo que me hace sentir realizada. Pero lo malo de las semanas de la moda es la gente.

No toda, claro, no penséis que soy antisocial, pero sí los que aprovechan las ocasiones para vestir con un artificio que improbablemente les verás un día de diario por la calle para llevarse un protagonismo que debería centrarse en las colecciones.

El deseo de ir a los eventos para ser visto o de hacerse la foto de rigor para la red social de turno, hace que haya encontrado personas dispuestas a hacer cualquier cosa para entrar a un desfile, incluso si eso incluye utilizar a otras por el camino.

En esta Semana de la Moda en Milán he tenido mucho de eso, pero, afortunadamente, mucho de lo contrario también. He visto mucha tendencia, mucho trabajo, ideas creativas y prendas bonitas.

He podido conocer de primera mano a una diseñadora argentina que va a abrir una sombrerería en Barcelona, he intercambiado una conversación en el baño con una estudiante peruana que quería lanzar la primera revista de moda en su país

Y me he dado cuenta que lo bonito de estos eventos, y algo a lo que no estaba prestando atención hasta ahora, es el roce, en el trato, en poder sentarte al lado de la diseñadora de interiores de Armani porque así te han colocado las organizadoras del evento o poder compartir una copa de Prosecco con la ilustradora Georgina Gerónimo mientras comparamos los desfiles italianos con la Mercedes-Benz Fashion Week o la 080 de Barcelona.

Es un sinfín de conversaciones en inglés, español o italiano mezclando los idiomas entre sonrisas y valoraciones de los espectáculos. Al final, la primera Semana de la Moda de Milán del año me ha quemado y me ha enamorado por el mismo motivo: la gente (de la moda lo estoy siempre).

Como una imagen vale más que mil palabras, os invito a compartir la experiencia conmigo, os animo a que os deis un paseo por las calles milanesas decoradas con portadas de revistas, a que me acompañéis a los desfiles que pude ver, a que sintáis un poquito de esa magia que hay dentro de la moda.

Cabezas cortadas, pollos de goma o palomitas: las cosas más raras de esta edición de la Semana de la Moda

Soy clásica. He tenido que seguir esta edición de la Fashion Week para darme cuenta de ello ya que no he entendido ni la mitad de las supuestas inspiraciones de muchos diseñadores.

Original para unos, de mal gusto para otros y una completa aberración extraña que me ha hecho sentir confusa, incómoda y rara de narices a partes iguales. Pero, ¿qué es lo que ha pasado para que me encuentre tan alterada?

  1. La pasarela de Gucci de moderna se pasó tres pueblos ya que presentó su colección acompañada de figuras de silicona artesanas hechas por el laboratorio Makinarium de Roma. Serpientes, camaleones, dragones y cabezas idénticas a las de algunos modelos. Fijaos si ha sido llamativo que hasta Giorgio Armani, a sus 83 años, declaró al diario italiano Il Sole que él no está para estos trotes con la moda. Si no todavía no te parece escalofriante es que no has visto el vídeo del desfile.

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  2. Las pelucas vaginales de pelo falso del desfile de Kaimin también rozan lo bizarro. Aunque la idea del show era difundir un mensaje bodypositive y sobre todo recordarnos que el pelo en ese lugar tiene una función concreta, ¿alguien se ve saliendo a la calle con un triángulo de pelos pegados al pubis (que además deberá estar adecuadamente rasurado para que se pegue en condiciones)? Next.

    ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ KAIMIN 18FW: "Oriental Garden – Utopian Discord” ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ LOOK 16 @princessgollum photographed by @hellemoos ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Helping to realize KAIMIN’s concept on the runway were @ryburk, leading the makeup artists of @kreativekommune, and the hair stylists from @premahair, led by @daledela in collaboration with @charlielemindu, using @anti.collective hair products. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Overall stylistic concept of the show's looks was directed by @kurt__johnson Stylist @jessicabobince ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Live musical performance by @ianisiah Artistic visual direction by @jon_jacobsen Live conceptual synthesizer composition by @gavinrayna (@lcdsoundsystem) ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Special thanks to @chrishabana @myenemyjewelry @kiragoodeyfootwear and to everyone who supported the show ❤️ ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ #kaiminfashion #kaimin #kaiminofficial #nyfw #nyfw2018 #OrientalGarden #UtopianDiscord

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  3. Las palomitas cubrieron la pasarela por la que desfilaron las modelos de Calvin Klein en Nueva York, y así como estéticamente tenía un sentido ya que la colección cuadraba perfectamente en un día de nieve, el gasto era casi ofensivo. Palomitas por el suelo pisadas, y por tanto, imposibles de aprovechar, en un desfile de una marca de renombre con la cantidad de gente que está viviendo hambrunas. Muy elegante. Y eso sin contar la de zapatos de asistentes que quedaron llenos de maíz.

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  4. Los alumnos de Central Saint Martins, la escuela londinense de diseño de moda, siempre suelen sorprender y esta vez no ha sido la excepción. Entre el vestido/piscina hinchable, los zapatos con la cara de Donald Trump y los pollos de goma a modo de tocado hacen que me pregunte en qué momento la moda se convirtió en un arte irreverente (pero arte a fin de cuentas).

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  5. La bolsa de plástico de casi 600 dólares que propuso Céline en el último desfile. Bolsa. De Plástico. De casi 600 dólares. Y a mí que me parece caro cuando me cobran 10 céntimos por la del supermercado.

  6. En el desfile de Chromat de la Semana de la Moda de Nueva York, varias modelos desfilaron comiendo Cheetos directamente de la bolsa. Igual que tú cuando estás viendo una película un domingo por la tarde solo que ellas, a diferencia de tu pijama, con ropa de cientos de dólares (tenéis el vídeo en la segunda imagen). La modelo le pega un bocado con tanto glamour que en vez de un Cheeto cualquiera diría que está degustando huevas de esturión.

  7. Por último, y también desconcertante aunque de una manera positiva, por primera vez en sus 91 años la reina Isabel II se presentó a la Semana de la Moda de Londres. El elegido fue Richard Quinn, ganador premio Queen Elizabeth II para el diseño británico por el British Fashion Council. Y, ¿dónde se iba a sentar la reina de Inglaterra que no desentonara? Junto a la editora de Vogue, Anna Wintour o, como la conocemos en mi casa, mi ‘ídola’. Vamos, que si me dejaran elegir al lado de quien me podría sentar, el asiento junto a la reina iba a estar vacío.

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Los tres desfiles más vistos de la última edición de la Semana de la Moda

Casi un mes después de la Semana de la Moda, (y aún recuperándonos de la resaca estilística) es un buen momento para analizar cuáles han sido las marcas que han tenido más éxito.

La marca cuyo desfile ha sido más buscado ha sido Saint Laurent, que se hace con el oro gracias a una pasarela que estaba ubicada al aire libre con la Torre Eiffel de fondo, algo difícil de superar.

YSL

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Pero si a eso le sumamos los diseños de Anthony Vaccarello (ex de Versace), el espectáculo lo tiene todo.

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La expectativa por el desfile de Gucci gracias al éxito de su colección otoño/invierno dejó a la marca italiana en un segundo puesto.

La primavera de la firma combina una explosión de diferentes tendencias, estilos y estampados que de atrevido, no es para todos los gustos (y que puede llegar a causar fatiga visual).

Tuvo lugar en una especie de mundo inventado que pretendía imitar la iluminación urbana con farolas junto a varias esculturas y arcos romanos desperdigados por el espacio.

A eso hay que añadirle las luces estrambóticas de diferentes colores te recuerda a pasear por Roma bajo los efectos de alucinógenos (que no lo he hecho, pero mirad la foto y decidme si no os sentiríais así de estar allí).

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El barroco que tanto le gustaba a Gianni Versace volvió a la pasarela en la colección tributo dedicada al diseñador, que se queda con el tercer puesto de la clasificación estilística de la temporada.

Sin embargo, el foco de atención se lo llevaron las las supermodelos Naomi Campbell, Cindy Crawford, Carla Bruni, Claudia Schiffer y Helena Christensen.

Algo que debería haber pensado Donattella es que era un poco difícil que las prendas consiguieran competir contra semejantes iconos, por lo que acabaron siendo lo más relevante del espectáculo.

Mi segunda oportunidad con la Semana de la Moda de Milán

He de admitir que cuando me llegó hace unos meses el mail de la Camera Nazionale della Moda (organismo que regula todo lo relacionado con la moda italiana), para iniciar el trámite de solicitud de prensa con el fin de asistir a la edición de septiembre de la Semana de la Moda, lo eliminé no sin cierto placer.

VESTIDA PARA UNO DE LOS DESFILES. @MEETINGMARA

Pero es que mi pasada experiencia, algo negativa, aún estaba reciente, y no me apetecía mucho no solo volver a enfrentarme a empujones y exhibiciones de postureo sino a pagar los 50 euros (de mi bolsillo) que supuestamente hacen que puedas “acceder a los servicios para prensa”, o sea, agua y una zona con wifi.

Sin embargo coincide que una de las agencias de comunicación que lleva varias firmas italianas, se quedó con mi correo electrónico de la edición pasada y me bombardeó con lo que han sido, en total, unas 20 invitaciones entre desfiles, conferencias y presentaciones a los showrooms.

Y como más vale invitación en mano que ninguna en absoluto, decidí darle una segunda oportunidad a la que es, junto a París, la semana más importante de la moda.

El primer desfile al que acudí, Maryling, tuvo lugar en la sala de las Caballerizas del Museo de Ciencia y Tecnología, un espacio que conocí en febrero. De la feminidad imperante en todos los conjuntos a través de cinturas marcadas, tejidos vaporosos y vestidos que parecían salidos de un moderno picnic improvisado en el borde de un canal, pasé a la fiesta de inauguración de la Milán Fashion Week organizada por Kenzo, donde el modernerío más moderno de la ciudad hizo acto de presencia.

Con un poco de ayuda de un fotógrafo de la agencia SGP, mi acompañante y yo nos las ingeniamos para entrar en el desfile de Lucio Vanotti, cuyos diseños, más basados en la superposición de capas y en el enmascaramiento de la figura femenina bajo prendas anchas, desfilaban con la catedral milanesa de fondo en una de las alas del Palacio de La Rinascente.

Pero no fue hasta el desfile del domingo de Vicky´z (Vicky Zhang), que debutaba en Milán tras desfilar en la pasarela de Nueva York, que volví a conmoverme.

Durante el espectáculo de casi media hora de duración (algo raro ya que los desfiles no pasan de diez minutos), Xinyin Xu, la diseñadora de la firma, me sorprendió con vestidos que parecían salidos de una reinterpretación de las películas Disney pero en una versión actual.

Si que es verdad que las anchuras y cortes chinos se podían apreciar en algunos diseños más que en otros, pero por lo general me pareció una colección que, además de estar pensada para niños y adultos, ya que modelaron childrenswear y womenswear, se puede llevar perfectamente en una ocasión especial.

No sé si fueron esos cincuenta niños perfectamente coordinados que salieron con un farolillo rojo al terminar el desfile o los vestidos que casi me hacían desear tener más bodas para 2018, pero entre la música y la atmósfera de cuento de hadas y cenicienta moderna que se respiraba, me pasé la mitad del tiempo con la piel totalmente de gallina.

Y es que la moda puede gustarnos, no gustarnos en absoluto, podemos entenderla o no, pero nunca nos deja indiferentes. Y, en ocasiones, como fue mi caso, hasta emociona.

DESFILES DE MARYLING, LUCIO VANOTTI Y VICKY´Z. MARA MARIÑO

La Semana de la Moda de Madrid tiene un precio

Y se sitúa en 250 euros, que es lo que te cuesta pasar la noche en la suite del Hotel Barceló Torre de Madrid.

Esa cantidad, que en función de si eres estudiante, becaria o abogada puede parecerte inalcanzable o irrisoria, incluye, además de la habitación, la entrada a la fiesta de inauguración, pases para un desfile (con Kissing Room incluido) y un paseo guiado por el backstage de la pasarela madrileña.

@MEETINGMARA

Es decir, la mitad de un mes de alquiler en la misma ciudad te permite, según el comunicado de prensa del grupo, “ir a los desfiles sin tener que ser una influencer (que a ellos les sale gratis, claro, y no tienen que pagar ni una botella de agua).

Como periodista amante de la moda que me considero, no puedo evitar mirar la propuesta con un poco de sorna, porque lo que ofrece el grupo Barceló no es una experiencia de moda, es una experiencia de postureo, y son cosas muy diferentes. Es decir, en vez de fomentar el trabajo de lo que hacen los diseñadores que desfilan en la Mercedes Benz Fashion Week, apoyan en lo que se ha convertido la Semana de la Moda madrileña: una pantomima, una farsa, un globo sonda cuyas fiestas e invitados se llevan el protagonismo de un foco que debería estar sobre las prendas.

Francamente, pagar para compartir una copa con Topacio Fresh o Angy Fernández sin tener la más remota idea, o interés, por lo que ha inspirado a Palomo Spain, por poner un ejemplo, en crear su última colección me parece el colmo. Y, creedme, aún de poder gastármelos libremente, no le dedicaría ni 250 ni 10 euros.

Recuerdo cuando la primera vez que accedí a la MBFWM, como medio acreditado, pude ir al pase de prensa, previo desfile, con algunos diseñadores. Recuerdo a Roberto Torretta enseñándonos su colección y animándonos a acariciar las prendas con ese acento argentino que a pesar de llevar tantos años en España no ha perdido, y con esa mirada de ilusión que solo encuentras en quien realmente vive con pasión su trabajo.

Recuerdo que el diseñador salió al Cibelespacio después del desfile y cómo ninguna de las personas que se encontraban fuera le reconoció, saludó o pidió una foto. Recuerdo la rabia que me dio que uno de los que para mí forma parte de los pesos pesados de la pasarela, no tuviera la misma importancia que los exconcursantes de Operación Triunfo.

El Hotel Barceló tenía la oportunidad de crear una experiencia que sirviera tanto al establecimiento como a la moda nacional creando un meet&greet con el diseñador, un acceso al estudio o incluso entradas para el Museo del Traje. Pero claro… subir fotos del estudio de Teresa Helbig seguramente no de tantos likes como una junto a Mario Vaquerizo.

Yves Saint Laurent nos quiere sumisas y violadas según su última campaña

Sé que las chicas del anuncio no están diciendo “Viólame”. Es algo que no aparece escrito en ninguna parte. Pero quiero que vayamos mas allá y pensemos en la imagen de la mujer que se está transmitiendo.

Para empezar es una mujer sexualizada por la ropa que utiliza: tacones altos, medias de rejilla, lencería… Ves el anuncio y no piensas en la última colección de la marca, esa con cuellos altos y cazadoras de cuero, piensas en sexo.

En segundo lugar, las modelos del anuncio, aparecen colocadas en posturas sumisas. Transmiten debilidad, como si no tuvieran ningún tipo de fuerza ni voluntad. Están ahí. Simplemente estando, pero tiradas

Se ve una mujer frágil a disposición de cualquiera, algo que continúa con los estereotipos que son los que alimentan el ideal de una sociedad machista que considera a la mujer un objeto de consumo. Es esa creencia la que puede llevar a una violación o a cualquier otro tipo de abuso, por lo que, de una manera o de otra, la campaña en mi opinión, fomenta la violencia de género (recordemos que la violencia no es solo poner una mano encima).

Como consumidora no me gustaría comprarle a una marca que basa su publicidad en una imagen de desigualdad del tipo que sea. Como mujer, ver que transmitan esta idea de mi género, me resulta algo inaceptable.

Siendo sincera, y que quede entre nosotros ahora que Anthony Vaccarello no está leyendo, esta campaña no me parece otra cosa que la búsqueda constante de polémica. Al igual que en los 90 se sacaba por primera vez a una mujer vendiendo vaqueros sin bragas, en el 2015 fue una modelo que rozaba la anorexia y en 2017 toca la imagen de la mujer sometida. Ese es todo el objetivo de Yves Saint Laurent, dar de qué hablar. Y es que, si no hablan de ti, es como si no existieras. Aunque si este es el discurso que la marca quiere darnos, habrían hecho mejor guardando silencio.

#YSLretiretapubdegradante

 

Lo que no te cuentan de la Milan Fashion Week

Después de haber hecho de corresponsal en la semana de la moda milanesa, ya habréis visto en otro post que he decidido hacer una comparación entre esta y la “de casa”, la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.

Como ya os comenté, los desfiles en Milán no son como en Madrid. Vas a Ifema al amanecer y sales al anochecer después de una organizada sesión maratoniana de moda. Aquí no, aquí cada uno es de su padre y de su madre en una punta de la ciudad. Como no tienen un horario que deban cumplir a rajatabla para no descolocar el orden del día, lo mismo se retrasan 15 minutos que 45. Aún con todo, y dispuesta a dejarme llevar por la magia que llevaban todo el mes vendiéndome, quedé otro día con Dianina XL para ver juntas un desfile.

En la entrada nos hicimos las fotos de rigor que no pueden faltar como buenas bloggers que somos. “Sácame la frase de la cazadora” le pido mientras me giro para que se lea el “Feminist as fuck” (Feminista de cojones) que llevo pintado. En esto veo que un chaval me hace fotos también, algo relativamente normal en estos eventos que siempre sacan los streetstyles o estilo de la gente de a pie.

La cosa es que el chico se me acerca y me pregunta que si entiendo italiano. Cuando le digo que sí me dice que le ha gustado mi culo y que si lo puede tocar (esto es 100% real, sino preguntadle a Diana). Parece ser que el lema de mi cazadora, ese que viene a decir implícitamente que no deseo ser cosificada, es demasiado sutil para su entendimiento. Como mis padres me han dado una buena educación contuve las ganas de reventarle la cabeza con un bate rodeado de alambres y tras decirle que no, nos fuimos flipando.

Al ir al mostrador de prensa para que nos dijeran dónde teníamos que sentarnos, la mujer encargada de las listas sacó un post-it, sí, un post-it, y tras partirlo en trocitos escribió “ST”. Me recomendó que no lo perdiera ya que me lo iban a pedir en la entrada. ¡¡¡Un cacho post it!!! ¡Que estamos hablando de la Milán Fashion Week! O sea, hello? Are you kidding me? Puro glamour.

“St” que significa “Standing” traducido a español como “de pie apiñadas pegadas a la pared como sardinillas en lata“. Pero como buenas españolas tiramos de picaresca y en cuanto vimos un par de sitios plantamos el culo bien plantado. La clave en estos sitios es aparentar que realmente ese es el puesto que debes ocupar y nadie te dice nada. Aunque traté de repetir la maniobra en el desfile de la tarde fracasé, ya que la que llevaba las listas venía cada dos por tres a recriminarme. Y mira que nos cambiamos de sitio varias veces pero nada, la tía parecía saber dónde encontrarme.

Otro de los momentos “simpáticos” fue el desfile de Simonetta Ravizza. Como era un día milanés helador, aproveché para llevar el cuello de pelo de mi madre. De camino al desfile, como de costumbre, fui informándome sobre la marca: una firma de lujo de pieles. “A tope” pensé, ya que no había mejor ocasión para lucir la bufanda peluda.

La cosa es que al llegar y salir del metro me encontré un pequeño grupo con pancartas y mochilas ‘perruoflauta style‘. Cuando vi que llevaban peluches manchados de rojo empecé a caer en que igual ir a un desfile peletero con un cuello que imitaba pelo no era la mejor de las ideas. Confirmé mis sospechas cuando empezaron a gritarme cosas como “Che schifo” o “Puzza di merda”. Yo contesté que era un cuello sintético pero no me hicieron ni caso. Ya me veía o manchada de pintura o llegando a las manos con alguno.

La cosa es que escribí a mi madre contándole lo que suscitaba su pelo de imitación. “No hija, si es que ese es auténtico”. Ah, pues que bien oye. Espero que lo hayas disfrutado porque a este ritmo vuelvo a casa sin él, pensaba viendo como el pabellón donde iba a tener lugar el desfile estaba rodeado de Carabinieri. Al final les invitaron a salir y volvieron a soltarme alguna perlita acompañada de gestos poco amigables.

Carabinieri a la entrada del desfile de Simonetta Ravizza y activistas.

Pese a que tenía entradas para otros desfiles consideré que ya había profundizado en la semana de la moda milanesa lo suficiente. Y es que durante esos días la ciudad enloquece. Los medios de transporte, que ya van llenos, se convierten en imposibles. La gente aprovecha para sacar sus pintas más estrafalarias. Y con estrafalarias me refiero a realmente estrafalarias. Me viene a la mente un chico que iba vestido todo de naranja y su complemento era una pecera rectangular naranja con peces naranjas nadando dentro. No puedes ir a tal o cual discoteca porque X diseñador la ha reservado para una fiesta privada, los asistentes a los desfiles se convierten en almas histéricas que te empujan y te estrenan, el gimnasio se llena de modelos haciéndose selfies en los bancos en los que normalmente entrenas con las pesas… Y sobre todo el desorden a la hora de sentar a los asistentes, el caos cuando empieza el desfile y hay gente que se te pone delante porque no hay nadie que controle la acomodación, la desorganización, el mal trato a la prensa o las maneras de muchos relaciones públicas son solo algunas diferencias que, como invitada a ambas pasarelas, encontré respecto a la nuestra.

Paralímpicos para pasarelas

Un fashion show es la presentación que se hace públicamente de la nueva colección de una marca, costumbre que, por moderna que nos pueda parecer, se remonta al siglo XIX, concretamente a Charles Worth, el primer diseñador en realizar este tipo de muestras.

Lo que me resulta inaceptable es que mantengamos hoy en día la misma fórmula que hace 200 años, que estaba bien para una sociedad que solo concebía a la mujer si era delgada y entraba en un corsé.

TWITTER @MARCATMF

Diversidad” parece gritar la sociedad, aunque la industria de la moda todavía haga oídos sordos. Diversidad étnica, modelos que formen un tapiz multicolor como un desfile de Kanye West; tallas variadas, que si no uso una 34 también pueda imaginarme con una 38, 40, 42 o 50 cómo podría quedarme la ropa de la pasarela y variedad en cuanto a diversidad de capacidades.

Os pondré un ejemplo que pudimos ver este martes en el marco de la Mercedes-Benz Fashion Week. EGO, la plataforma que apoya a jóvenes diseñadores, realizó el primer fashion show inclusivo, de la firma Existence Research Program, en la presentación de las colecciones otoño/invierno 2017-2018.

La marca contó con la presencia de dos deportistas como maniquíes: Sara Andrés, atleta que compitió en los Juegos Paralímpicos de Río consiguiendo un diploma en los 400 metros lisos y Alberto Ávila, campeón Europeo Sub-20.

El reto social que supone cambiar nuestra visión de los desfiles, que no son otra cosa que una potente herramienta de comunicación, introduciendo nuevos modelos, no solo va a permitir que la industria sea más abierta y pueda contratar a otros profesionales, sino que, a nosotros mismos, los, en primer lugar, espectadores, y en segundo lugar consumidores, abramos un poco la mente y además de aceptar empecemos a pensar más en términos de inclusividad. Bellezas hay muchas, solo nos queda aprender a apreciarlas.

Las monstruosidades del ‘streetstyle’ de la Paris Fashion Week

Llegan las semanas de la moda y nos volvemos locos. Como sabemos que pueden caer fotos en cualquier momento, los más adictos a la moda peinamos hasta la última percha del armario para crear tendencia. Porque somos así de ególatras, nos encanta pensar que aunque vayamos a ver un desfile y seamos normales y corrientes parezcamos influencers. Y sí, yo la primera. Aún recuerdo esa fashion week a la que asistí con unos botines diy que había cortado esa misma mañana (lo petaron).

La jugada nos puede salir bien o podemos estrellarnos estrepitosamente combinando el elegante abrigo de pieles de la abuela Josefa con los vaqueros que encontraste en Malasaña aquel día que estabas segura de que irían con todo:

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El chándal de terciopelo es, en mi opinión, perfecto para andar por casa calentito. Lo de combinarlo con camisa, cinturçon de Gucci y un abrigo largo es como los que le echan mayonesa a las croquetas. No mezclar lo que solo funciona bien por separado:

Many thanks to @mercedesbenz, official partner of the Paris Fashion Week. 📷 by @vannibassetti. #pfw #mypfw #menswear #fw17

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Cuando la Semana de la Moda te pilla recogiendo arroz en plenos campos de Youxing y no has tenido tiempo en las doce horas de vuelo China-París de cambiarte:

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¿Quién dijo frío? Si te tienes que pasar una semana resfriada, con anginas y baja laboral por ir divina de la muerte, TE LA PASAS. Antes muerta que sencilla:

Cold temperatures are not going to stop fashion street style, 📷 by @vannibassetti. #pfw #mypfw #menswear #fw17

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El Lado oscuro de la Fuerza inspira a este asistente que llega hasta teñirse el pelo para que haga juego con su conjunto:

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Cuando tienes unas sandalias tan TAN estilosas como las de esta invitada y te niegas a dejarlas en casa solo porque las temperaturas son bajo cero, unas medias y apañado:

Day 4 of the Paris Men's Fashion Week has just started ! 📷 by @vannibassetti. #pfw #mypfw #menswear #fw17

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El abrigo de Lewis Hamilton no tiene perdón de Dios. Eso sí, perfecto para ir al cine y poder pasar en sus bolsillos palomitas, chuches, refrescos y un bocata de jamón sin que nos confisquen la comida:

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Para terminar y darle un poco de paz a nuestros ojos os dejo una foto del conjunto elegido por David Beckham. Colores nudes, un jersey de cuello vuelto y unas gafas de sol lisas que demuestran que menos es más (aunque también ayuda que los lleve el futbolista).

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‘Instagram husband’, alquiler de maridos para la Semana de la Moda

Desde que el mundo es mundo, el ser humano trata de relegar las tareas que no quiere hacer a otros, ya sea haciendo la ‘táctica de la comadreja’, es decir, mirando a otro lado y dejando que los proyectos de tecnología los haga el resto del grupo mientras tú solo compras los palillos de dientes para la maqueta, o pagando por ello.

Esto último va desde cuando le ofreces unos céntimos a tu hermano pequeño por que haga algo que te da mucha pereza hasta a pagar grandes sumas como cuando necesitas que te monten ese mueble de Ikea o que te instalen la caldera.

Un 'marido' de Instagram con las manos en la cámara. TASKRABBIT

Un ‘marido’ de Instagram con las manos en la cámara. TASKRABBIT

Uno de los nuevos empleos que podíamos encontrar en la web TaskRabbit era el de Instagram husband, es decir, un ‘marido’ (o mujer) que te hace fotos en la Fashion Week de Nueva York.

¿Y por qué iba alguien a necesitar eso? Os explico. ¿Sabéis cuando vais de viaje y empezáis a pedir a los amigos que os hagan una foto en cualquier lado y acaban mandándote a paseo a la milésima foto? Y eso si vas con gente, que cuando viajas solo no queda otra que pedírsela a los desconocidos que van tranquilamente por la calle, lo que resulta en unas fotos que nunca, nunca, NUNCA, salen bien.

Pero claro, todos somos educados (en mayor o menor medida), y ya que ha hecho el esfuerzo de pararse y disparar no te vas a poner con exquisiteces cuando ves que sales medio bizca o que tendrás un trozo del dedo de tu fotógrafo improvisado de recuerdo. Al final acabas recurriendo al selfie y tu álbum es una sucesión continua de primeros planos de tu cara ojerosa.

Por 45 dólares la hora la web te permitía contratar a un profesional que además del servicio de fotografía, se encargara de las bolsas. Algo que puede parecer una tontería, pero cuando vas a una semana de la moda, entre revistas que gorroneas, muestras y regalos aleatorios que pueden ir desde una caja de pañuelos hasta una botella de agua de edición especial, acabas más cargada que unos padres primerizos en el primer día de playa.

Para aquellos que tienen una pareja que les suele echar una mano (y mucha paciencia para hacerles fotos hasta que salga una que les guste) puede parecer una tontería de trabajo. Para todos los demás, y hablo también en mi caso, no me parece una mala idea.